Instrucciones para planchar una camisa (un homenaje)

Planchar
Por Rhumquina.

“Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia, cuando se compra, la camisa se pliega de manera tal que una manga sube en ángulo recto con su plano y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite invariablemente”.

Una camisa impecable y bien planchada siempre ha sido el símbolo más importante de un caballero. Si quieres que tu imagen demuestre pulcritud y distinción, o si dada las circunstancias tienes  que cambiar de camisa, es importante que tu camisa esté bien planchada. Pero planchar una camisa correctamente es un arte. Y más una camisa tipo “oxford” (que son las que nosotros usamos para marcar tendencia).

*

Con las crisis, los tiempos en los que tu madre, tu novia, tu mujer o tu asistenta se encargaban del planchado de tus prendas de vestir ya es historia. Y la camisa es quizá una de las prendas que más trabajo da a la hora de pasarle la plancha.

Como diría el maestro, las camisas se planchan “de frente, pues hacia atrás o de costado resulta particularmente incómodo. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, la cabeza erguida y respirando lenta y regularmente”. Los elementos indispensables (la camisa, una plancha y una tabla para planchar) y el movimiento de las manos van a jugar un papel fundamental durante todo el proceso. Ya que “para planchar una camisa se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha y manejar el pequeño electrodoméstico. Los primeros pasos son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria”. 

Con la práctica te irás dando cuenta de que todos los pasos tienen su porqué y su prioridad ante otros. Para ello es fundamental conocer la ‘estructura’ de las piezas que componen la camisa.

Empezaremos siempre por el canesú y los hombros. Pon –mon semblable, mon frère!- la camisa sobre la tabla de planchar. Para ello debes colocar uno de los hombros en la parte delantera de la tabla, justo donde se hace más angosta y redondeada. Una vez que tengas el hombro bien colocado y estirado, desliza la plancha sobre la tela y ten especial atención en las arrugas de la sisa. Repite la operación con el otro hombro.

A continuación le toca el turno al cuello, si es tipo “botton down” (como debe ser en una camisa oxford) desabróchale los botones, así será planchado por completo y el resultado será óptimo. Extiende el cuello sobre la tabla de planchar, desdóblalo y colócalo con la parte reversa expuesta. Repasa con fuerza pues tiene entretela que debe quedar bien planchada. Dale la vuelta al cuello y ahora plancha la parte anversa de la misma forma. Hazlo desplazándote de las puntas del cuello hacia dentro.

Coloca la espalda, una parte fácil de planchar, sobre la tabla. Primero una mitad, repasa con la plancha a lo largo de la tela, desde el canesú hasta el extremo inferior. Si tiene tabla (como cabe en las camisas tipo oxford) o pinzas, debes prepararlas con tus manos para que la puedas repasar con la plancha. Cambia a la otra mitad de la espalda. Plánchala como antes.

Una vez que tienes listo lo anterior, nos ponemos con los puños de las mangas, abriendo los botoncitos que llevan y comenzando el planchado por la parte interna repasando bien con la plancha esta zona que también tiene entretela. Repetiremos la misma operación por la parte exterior de los puños, teniendo cuidado con los botones pasando la punta de la plancha alrededor de ellos y a continuación seguiremos con las mangas.

Normalmente las camisas de caballero deben llevar raya en las mangas. Para planchar las mangas, primero debemos preparar los pliegues que tienen pegados al puño. Con la mano acomódalos de tal forma que al pasar la plancha queden bien remarcados, después presiona con la plancha. Luego continúa con el resto de la manga. Retira cualquier arruga que tenga sobre la sisa. Haz lo mismo con la otra manga.

Queda lo más importante, la pechera o parte delantera. Es la parte más visible de la camisa por lo que debe quedar muy bien planchada. Para ello debes colocar primero la parte derecha de la misma, es decir la que lleva los botones, encima de la tabla y deja colgar el resto de la camisa. Plancha desde la punta inferior hacia arriba en dirección al cuello. Repasa bien la tela, no permitas que se formen arrugas o dobleces en la tela y ten cuidado con los botones.

Repetiremos exactamente el mismo procedimiento con la parte izquierda, la que lleva los ojales. Ten especial cuidado en el bolsillo con los pliegues del mismo, viene bien que la camisa lo tenga, con la sisa y también con la tablilla superior de los ojales más próximos al cuello, justo donde abrochan los primeros botones. Esta es una parte que, si normalmente no llevamos corbata, más se ve, ya que los que no somos hipsters los llevamos desabrochados.

Un último consejillo: no te distraigas nunca cuando estés planchando, podrías quemar la camisa.

75 comentarios

  • TRANE
    Diez años después del Katrina Nueva Orleans aparece como una ciudad de juguete, todo esta reconstruido y nuevo, una especie de Berlín tras la guerra.
    Estoy en el French Quartet, un barrio en el que solo hay hoteles, restaurantes y bares de copas y música en directo, para mí el paraíso. Aquí se bebe Bourbon (en honor de los Borbones recordando cuando pertenecían a la Corona) y se comen ostras y cangrejos de cáscara blanda. Se escucha blues y jazz por las calles y en cada bareto, todo a precios bajos en comparación con la locura europea.
    CIerto que hay mucha policía y harto negros, pero no hay moros ni catalanes para compensar.
    I shot the sheriff.

  • Estoy leyendo “En movimiento”, unas memorias de Oliver Sacks. Tenía interés en conocer la visión de la vida de un tipo al que imaginaba como cabal conocedor de la mente humana y de sus estructuras operativas.
    La primera sorpresa ha sido conocer su etapa de California en los años 60, y su descontrolada adicción a anfetaminas y otras moléculas, tan alejada de lo que entiendo por tener dos dedos de frente.
    La segunda, cuando relata su mudanza a Nueva York. Habla de esta ciudad donde residirá los siguientes cincuenta años y donde se encuentra lo que más aprecia: su trabajo, sus amigos y … su psicoanalista.
    Más de cuarenta años a razón de doble sesión semanal, posiblemente -no he llegado aún- hasta el final.
    Un denominador común se destila en sus páginas: todo lo que hace, lo hace encantado, convencido.

  • Canesú, sisa, tablilla y la parte que tiene entretela.
    Used no es un simple aficionado, Rhumquina.
    ***
    Que Carolina Bescansa lleve al niño al Congreso me parece doble menosprecio de Congreso y niño.

  • Una entrevista al historiador Julius Ruiz, que ha publicado recientemente un libro sobre Paracuellos (y cuya reseña espero que aparezca pronto en RdL).

    Y un artículo sobre un documental que trata de la figura de Melchor Rodríguez, el anarquista que paró las matanzas (mientras le dejaron). Hace unas semanas escribí aquí sobre él porque Tsevanrabtan había publicado un artículo con algunas imprecisiones. Aunque no disponía de tiempo -y así se lo dije- me rompí los cuernos buscando información a requerimiento suyo (quería saber él en qué había errado). Bien, puse aquí mi respuesta y también en su bitácora. Ni una sola palabra de agradecimiento. Así va España.

  • Estupendo manual de instrucciones. Puedes planchar sólo pechera, cuello y puños si no tienes planeado sacarte la chaqueta y colgarla en el respaldo de la silla. Uséase que el truco sirve para bodas finas pero no para cenas de empresa.

  • «En todo caso, ya se trate de Colonia o de los vestidos de la Nochevieja televisiva, el problema parece ser el mismo: la mirada masculina sobre la mujer. Es decir, esa male gaze teorizada por Laura Mulvey en su célebre ensayo sobre el cine de Hollywood, publicado en 1975 en la revista Screen. Haciendo uso de conceptos psicoanalíticos, su argumento principal era que el aparato del cine clásico situaba al espectador en el punto de vista masculino: el hombre miraba y la mujer era mirada».

  • Jo, jo, jo, ¿quién ha sido el imaginativo autor de la imagen?
    (o no se puede decir)

    Perroantonio: je suis un petit maître.
    [Étymol. et Hist.
    a) 1605 «diable, démon» (Le Loyer, Hist. des Spectres, VIII, 5 ds Hug.);
    b) av. 1614 petit maistre «expression employée par le connétable de Montmorency pour désigner le roi» (Brantôme, OEuvres, éd. L. Lalanne, t.3, p.296); 1651 les petits maistres «les familiers du prince de Condé» (Nouvelles de Paris du 1erjuillet, Archives des Affaires Étrangères, fonds «France», vol. 875, fo318 vo-319 rods Marivaux, Le Petit Maître corrigé, éd. Fr. Deloffre, p.12-13, note 5);
    c) 1686 «jeune élégant à la mise recherchée, à l’allure maniérée et prétentieuse» (Baron, L’Homme à bonnes fortunes, I, 12); 1695 petite maîtresse «femme qui se donne un air avantageux» (Mongin, Les Promenades de Paris, I, 2 ds Gherardi, Théâtre italien, t.6, p.108 [les deux éléments de l’expr. doivent peut-être être lus séparément]); 1704 fém. petit-maître (Trév.); 1719 petite-maîtresse (Van Effen, Les Petits-Maîtres ds Marivaux, op. cit., p.17); 1746 (La Morlière, Angola, p.XXIII). Comp. de petit* et de maître*. L’orig. du mot doit peut-être être recherchée dans l’expr. appellative mon petit maître, var. iron., affectueuse ou badine de mon maître (cf. 1585 «mon pauvre petit tesmoin, mon mignon, mon petit maistre, que je suis aise t’avoir trouvé…» N. Du Fail, Contes d’Eutrapel, éd. J. Assézat, t.2, p.149; Trév. 1704 mentionne: «On dit ironiquement et par mépris, mon petit Monsieur (…) On dit aussi mon petit maître, mon petit mignon…»)
    ]

  • Un manual de planchado de camisas para tiempos convulsos. Pero, si me permiten, el cuello ha de ser lo primero. Así me lo enseñó una mucama que frecuentaba mi casa cuando Botín era el rey de las cesiones de crédito. Los tiempos cambian pero no deben hacerlo según qué costumbres.

  • Planchar el cuello es una expresión harto polisémica. Como ocurrió hace unos días con planchar la oreja, que jamás de los jamases hubiera creído que se trataba de comerse una oreja a la plancha.

  • Cierta apostura viril exige planchar las camisas poniéndolas debajo del colchón. Manejar la plancha es el primer paso hacia una pérdida de la autoestima.

  • ¡Esto sí es literatura (descriptiva)!
    Mese hacía difícil imaginar como iba a describir la tarea de planchado sin imágenes ni croquis, pero ha salido muy airoso.

  • “Desde hoy hay dos opciones: que los montaraces descubran el arte de lo posible o que la democracia parlamentaria se vaya definitivamente de reality. Lo primero será bueno para sus representados y malo para los cronistas; lo segundo nos entretendrá mucho antes de llorar sobre la prima de riesgo derramada.”

  • Miércoles, 13/01/2016 a las 11:55 Bremaneur

    Muy interesante el artículo. El nivel de la discusión sobre los feminismos ha bajado tanto (y ya estaba bajo en los años 70) que no nos suena raro que critiquen a una feminista histórica por decir algo tan razonable como que es recomendable que las mujeres ajusten su vestimenta al entorno en que se mueven. Recomendable para las mujeres y para los hombres, dicho sea de paso. No se trata de una cuestión de renuncias, sino de seguridad.

    Pero lo que sigue sorprendiéndome aún —y no sólo en el feminismo, por cierto— es la minimización radical de nuestro componente biológico, como si sólo fuéramos pensamiento y cultura, como si los instintos pudieran ser manejados grácilmente por la voluntad.

  • PerroAntoine opresor.
    Yo quiero ir al trabajo en la serrería con zapatos de vestir, nada de esas horribles Chirucas con punta metálica.

  • #BEBEGATE #BEBESCANSA

    Hoy lo del bebé de la Bescansa, usado por su mamá en una perfecta puesta en escena, me ha dado repeluzno. Para hacer una película necesitas dos cosas: una mujer y una pistola o un niño y un perro. Las segundas suelen ser malas porque todos se descansan en el sentimentalismo, que es la ruina del sentimiento. No sé quien hacía de perro. El caso es que con sentimentalismo la Bescansa ha hecho una declaración idéntica a la de Carmena al llegar a la alcaldía: ¡al fin ha llegado la democracia! En este caso todo lo que las mujeres, y los hombres, han podido trabajar (algunos dirán luchar) por la conciliación familiar y que a las que paren hijos esa decisión no les impida una carrera profesional, no existe. Igual que Carmena se cepilló a todos los demócratas anteriores a ella, ya fuesen de corazón o renuentes, trayéndonos de su casa al fin la verdadera democracia, Bescansa nos ha traído, loado sea Dios, la conciliación familiar, fulminándose de una tacada a todas las feministas, todos los simpatizantes de la conciliación y todos los renuentes que aceptaron los avances. Por ejemplo los que decidieron que existiera y organizaron una guardería en el Congreso. El asunto es que, una vez más, está gente desprecia a todos los que antes vinieron apropiándose de lo que se consiguió. Ahora quien abra la boca y se manifieste a favor de la conciliación familiar, ese es el plan, estará dando voz al Bebescansa.

  • Bremaneur, el 22/12/2015, escribió usted lo siguiente:

    “Tsevan se enrolla como las persianas y es difícil seguirle cuando se va por los cerros de Tsevan [sic]. Hoy ha escrito algo sobre Melchor Rodríguez, el llamado «Ángel Rojo». Demasiadas imprecisiones para una exposición factual. No me quiero ni imaginar lo que puede perpetrar sobre hechos de hace dos mil años o sobre su opinión de lo que ha pasado hace cinco minutos.”

    Previamente, en tuiter, me había corregido algo que yo no decía en el texto:

    https://twitter.com/LoveSatur/status/679256985397805060

    No era un texto nuevo, ya lo expliqué. Era algo que escribí hace muchos años. Sinceramente, no recuerdo todos los lugares de los que saqué los datos. Y solo pretendía hacer una semblanza.

    Lo que me llamó la atención es que, al preguntar por las imprecisiones (“demasiadas”) “perpetradas” en el texto y que le llevaron a preguntarse por lo inimaginable, es decir, por lo que yo podría perpetrar al hablar sobre hechos de hace miles de años u opinar sobre lo ocurrido hace cinco minutos, me dijera dos cosas en dos respuestas ese mismo día:

    1.- La primera, que los errores son pocos. Y que se trataría de “afinar” ciertos aspectos.

    2.- La segunda, que el artículo es muy bueno.

    Comprenda mi perplejidad. Del espantajo salpicado con demasiadas imprecisiones factuales, indicio de lo que soy capaz de perpetrar al hablar de cualquier cosa sucedida entre hace miles de años y cinco minutos, pasaba usted a un texto con pocos errores, perdón a un texto “muy bueno” con pocos errores, en el que se podrían afinar cosas.

    Luego vi la nota. Y descubrí los errores que usted me indica y que se concretan en la distancia a la que estaba el frente en cierta fecha (de cientos de metros a dos kilómetros); que a Rodríguez García lo nombran el 9 y no el 10 de noviembre de 1936; que el cargo fue inspector de prisiones -cargo que yo menciono, aunque en segundo lugar- desde el principio y no delegado de prisiones; y que las checas de Cazorla no eran secretas. Doy por descontado que tiene usted razón, aunque algunos de esos errores se mantengan por personas que vivieron esos acontecimientos o por historiadores, según usted mismo cita. Lo doy porque sé que lleva muchos años estudiando sobre ese período y mi conocimiento sobre el mismo es totalmente superficial.

    El resto, salvo que esté equivocado son ampliaciones respecto de lo que yo cuento, todas muy interesantes. Una “afinación” de ciertos aspectos como decía usted.

    Termino. Siento que se haya dejado los cuernos. Le doy las gracias por su comentario que haré constar en la propia entrada con una nota. Le pido disculpas por no habérselo agradecido antes. He sido descortés y desagradecido y lo he sido por resentimiento.

  • Tse, en el artículo haces una presentación somera del personaje para lectores que lo desconocían. El tono es el adecuado por el tema que trata y concretas y no te vas por las ramas, como acostumbras. Por eso dije que es bueno.

    Por otro lado, te olvidas en tu comentario de hoy de lo fundamental, no sé si a propósito o por despiste. Dices que Melchor Rodríguez no pudo parar las matanzas en cuanto fue nombrado en el cargo, y yo te he demostrado que sí lo consiguió. Es un error llamativo, cuanto menos. El otro error visible es pretender que las matanzas se pararon porque García Oliver nombró a Melchor Rodríguez, como si el ministro anarquista fuera un héroe más y no el hijo de puta que no cejó hasta que los asesinatos volvieron a ponerse en marcha. Las demás, efectivamente, son pequeñas correcciones.

    Agradezco mucho tu agradecimiento y tus condolencias por el trabajo que me diste, pero no eran necesarias las disculpas. Estamos entre amigos.

  • Me llama la atención la cantidad de gente que tiene aquí empleos de calidad, la mayoría negros e hispanos con un aspecto bastante malo, quiero decir negros superobesos o hispanos raquíticos. Me los imagino en España en el paro o subempleados.
    Por supuesto que también hay muchos en empleos de menor calidad, pero es evidente que EEUU es una máquina de generar empleo para emigrantes.
    Aquí en Nueva Orleans los precios son bastante asequibles tanto en hoteles como restaurantes y las copas con música en vivo están tiradas. una copa de bourbon puede costar menos de 10 dólares con derecho a concierto, cierto que la competencia es feroz. Hay centenares, digo bien, de locales con música en directo en general jazz o blues de buen nivel.

  • El error de Bescansa ha sido no sacar su pecho y darle de mamar al crio entre tanto juraba por una lactancia natural.

    En verdad qué pesaos os ponéis los derechones. Esto lo hace la Soraya y lloran con hipos , mocos y aspavientos los señores diputados y se dispara la contratación de amas nodrizas cántabras.
    Y todos tan contentos.

  • ¡Protesto Señoría! La casta Bescansa lleva una niñera, o aya, allá por donde vaya, incluso al Congreso, como Chacón, la Ministra guerrera, que tenía una militar que la llevaba el bolso.
    Yo, como mujer obrera que soy me siento indignada. No me representa.
    (Seguro que también le planchan las camisas..)

  • {La diputada Bescansa utilizó a su hijo de objeto propagandístico, sin que eso tenga nada que ver con la leche que mamó el cagoncillo, sino sólo, y escuetamente, con la burda estrategia comunicativa del partido Podemos, sistemáticamente basada en lo que llamaré a partir de ahora el anecdotismo, y que consiste en la usurpación de la realidad a manos de la simpleza}.

  • Un gran artículo de Jabois sobre el circo de ayer.

    Quienes pretendan meter a Jabois en la jaula de los «herederos de Umbral», que se vayan olvidando del tema. Jabois no es hijo de Umbral. Ni siquiera necesitó «matar al padre» para hacerse una voz propia: llegó incluso a darle uno al propio Umbral. Curiosamente, quienes integran la banda de los «herederos de Umbral» son los que imitan a Jabois. Tan desencaminados andan, los pobres.

  • El sábado juegan España y Alemania el primer partido de las eliminatorias de la Copa de Europa de Balonmano de 2016 en la ciudad de Breslavia a las 18:30 y he ido a comprar una entrada para ir a verlo porque me toca al lado de casa y me cagüenlalecheputa ya no hay entradas así que lo tendré que ver desde casa motivo por el cual a lo mejor escribo una crónica para este magazín una cosa por otra mira tú. Pero me jode.

  • Me sale ahora en páginas de Fb el artículo de AE sobre el pobre Marhuenda. Perfecto por inmisericorde. Un aprendiz que tuvo el privilegio de trabajar en un edificio emblemático, en todos los sentidos, y no se le pegó nada, así ha acabado, lameculos y llorón.

  • Miércoles, 13/01/2016 a las 8:07
    JIM
    Muy instructivo. Creo que las camisas Oxford a la que se refiere son Button down

    Bienvenido, señorito Jim.

  • Señoritos, señoritas, uno de nuestros lectores habituales tiene un extraordinario blog de fotografía: Haciendo clic. Voy a poner el enlace en la sección correspondiente, a ver si los señoritos ilustradores van aprendiendo cómo se hace una foto y dejan de robarlas de internet.

  • Joder, adiós a Ricardo Pastor, Pitoniso; lo recuerdo de aquellos tiempos del Dicen, vespertino que compraba mi padre. Descanse en paz.

  • Tanto el Arcadi Espada como el Manuel Jabois que nos trae Brema apuntan pero no disparan contra el pianista, lógicamente.

    Dice Jabois «Además del universo y la estupidez humana, hay otra cosa que es eterna: la capacidad de un español para escandalizarse». Tira Espada un dardo y ahí se para, porque lo cierto es que se ha echado a las espaldas la tarea titánica de reformar el periodismo sosteniendo sólo una columna: «Pero el periodismo transige porque casi todas las noticias, y las fotos muy especialmente, les vienen ya redactadas de fábrica».

    Todo cierto, porque el problema con nuestra realidad viene siendo no ya la realidad misma, que siempre ha sido gilipollesca según se mire, sino los narradores. Y los periodistas, que ahora acuden a los hechos noticiosos previa convocatoria («Mañana a las 12:30 hecho histórico en el salón de actos del ayuntamiento: hablará el concejal de Sostenibilidad sobre la subida de las tasas de las basuras») afilan los caninos por ver si de la mierda de comparecencia sacan algo escandaloso, que miden su éxito profesional por el número clics en «su noticia» («El concejal de Sostenibilidad y Medio Ambiente no usa el cubo del reciclado orgánico»).

    Para que se produzca un «escándalo» (esa pantomima enfática en la que alguien se rasga las vestiduras ante una revelación o hecho inconcebible) se necesitan, como mínimo, tres elementos: un hecho o algo, un informante que se finge virtuoso y un público de hipócritas haciendo aspavientos. En los últimos tiempos, tanto el informante virtuoso como el coro de hipócritas coinciden en la figura del periodista, que a su vez es tuitero. «Mira lo que pasó cuando esta diputada llevó a su bebé al Congreso, no lo creerás», treinta tuiteros hacen «¡oh!» y se pone en marcha la churrera noticiosa. Pero el problema no es que una política populista enseñe a su criatura o las tetas o las tres, sino que los periódicos lo lleven a portada, las televisiones a sus telediarios y todas las columnas y tertulias se llenen de opinantes indignados: ¡1000 puntos para el populismo, cero para el periodismo y otra patada en el culo para la inteligencia general! Más tontos que ayer pero menos que mañana. No, no es la realidad la que es gilipollas.

  • Soy el único de esta casa que obvia los comentarios obvios sobre la actualidad. Me resulta insoportable repetir mantras sobre la del ninio o sobre Bowie, por ejemplo.

  • Tiene razón, Marquets. Hablemos de las fotos que Mario Testino le hizo a Kate Moss. ¿Alguien sabe si en el libro de Tashen aparecen las mismas fotos que en la edición limitada que se puede comprar a 1500 euros? Gracias.

  • Fabuloso Amón en EP sobre la importancia de la estética: “La toga y la peluca que se pone un abogado inglés pretenden subrayar el escrúpulo hacia el Derecho. Les sucede a los músicos de una orquesta. Y al director. No les uniforma ninguna distinción social a los espectadores. Les identifica la aspiración de solemnizar el culto a la música misma. Las formas son el fondo en su propia superficie (…). Un torero estaría más cómodo en chándal, si no fuera porque el hilo de oro y la seda redundan en la dramaturgia heroica de su propia misión. Podría decirse lo mismo de una geisha. O de un luchador de sumo en su sobriedad y su peinado remotos.”.

  • Mirando en una web de trastos he visto, por el mismo precio, una revista vanguardista soviética y una foto de 1991 de Shannon Wilsey en la entrega de los premios de la MTV. Me he quedado con Savannah.

    No sé hasta qué punto era alegría o placer lo que se unió a la sorpresa por el descubrimiento de internet y las bases de datos. Lo descubrí todo en las clases de Documentación. Lo primero que hice en internet fue buscar «vikingos» y la primera búsqueda booleana que hice en una base de datos fue acerca de Shannon Wilsey. Y uno de los resultados fue precisamente el link que os he puesto.

    (Ambas búsquedas estaban relacionadas, de alguna manera. La primera vez que alguien me habló de Savannah me la definió como una valquiria. Sólo por eso me obsesioné con ella antes de verla).

  • Marqués, leo que anda por N.O. Me atrevo a abusar de su tiempo: ¿sería factible que me encontrara, y trajera tras su abono por el procedimiento que estipule, una versión en blues clásico del St. James Infirmary?. Dejaría a su buen criterio (el de alguien que comparte conmigo la versión de Eric Burdon) la elección de interprete y soporte. Gracias, disculpe en todo caso las molestias.

  • Jueves, 14/01/2016 a las 17:34 Sr. Verle
    Marqués, leo que anda por N.O. Me atrevo a abusar de su tiempo: ¿sería factible que me encontrara, y trajera tras su abono por el procedimiento que estipule, una versión en blues clásico del St. James Infirmary?. Dejaría a su buen criterio (el de alguien que comparte conmigo la versión de Eric Burdon) la elección de interprete y soporte. Gracias, disculpe en todo caso las molestias.

    Este es un caso que sólo puede resolver el Dr. House.

  • Jueves, 14/01/2016 a las 10:31
    SRTA. BELLPUIG
    Señoritos, señoritas, uno de nuestros lectores habituales tiene un extraordinario blog de fotografía: Haciendo clic. Voy a poner el enlace en la sección correspondiente, a ver si los señoritos ilustradores van aprendiendo cómo se hace una foto y dejan de robarlas de internet.

    Agradecido, pero abrumado.
    O viceversa

  • No tenéis ni idea de lo que significaba a principios de los 90 llegar a leer artículos de Los Ángeles Times.

  • He borrado un comentario que, me temo, podría parecerle políticamente incorrecto a algunos, así que prefiero ser prudente y preguntar: ¿puedo escribir un comentario sobre el aumento de decibelios y el increchendo del tono verdulérico en tertulias donde participan mujeres?

    Si os parece mal me lo guardo, que tampoco pasa nada.

  • Tiene gracia, la empresa con la que estoy trabajando en New Orleans tiene su sede en Austin de Tejas. Esta sí que va a ser una curiosa xuntanza.

  • Aquí vas por Canal Street y aparece un autobús gigante con una banda tocando y lanzando collares de cuentas de colores en cantidades industriales que si te descuidas te descalabran. Lo peor es que tienes que ponerte los putos collares para que no se ofendan los lugareños, con el consiguiente menoscabo de la virilidad.

  • Jueves, 14/01/2016 a las 21:08
    PERROANTONIO
    Vale, pero que sea un comentario más científico que este.

    ¿Y puedo poner «ese tipo» de fotos?

    Frohes neues Jahr, Lolänchen!

  • ¡¡¡¡¡ME PARECE BIEEEEEN!¡¡¡¡¡¡¡
    Y PERDONEN SI GRITO. Y ESTOY DE ACUERDO EN TODO.

    UNA VEZ, SOLO UNA VEZ, POR RAZONES QUE VERGOÑA ME DA EXPLICARME, VÍ CON NOCTURNIDAD EL CHIRINGUITO DE JUGONES,…. Y ellas gritaban, gritaban muchísimo…..

    ME CANSINA LOS, LAS GRITONAS Y ELLOS, MÁS.

  • Me encanta que provoquen tanto. Soy una señora que me levanto en una mesa cada vez que un señor con problemas de próstata se disculpa por orinar tanto.
    Por la misma empatia al señor que se levanta por la misma razón cada vez que una señorita de edad incomprensible por la misma razón se disculpa para ir a contemplar.
    Sin más.

    Mira qué sois malos, pero muy malos.

  • Misoginia, es lo qué padecen.

    (Esto…. y ora pongo cara de parva, emoticono de chiste, dos dedos de victoria, susto o desmayo…)

  • Yo no soy misógino. Me di cuenta dentro de 3 segundos. Me encantan las mujeres, no las odio. Tampoco ellas me odian. Hagamos el amor y no la guerra. Yo la primera noticia que tuve de Sabanáh fue en canal plus. Un polvo que echó con Oliver North. Sé el nombre del pavo porque está en la peli: deep inside Savanah. Ella dice que tuvo un orgasmo delante de la cámara. No vean esa película ni la isla mínima. El director de la isla mínima está haciendo una peli sobre Paesa. Manda. ENTREVISTA A PAESA EN LA DUCHA O DONDE SEA. El norte está lleno de lluvia.

  • No vean esa película ni la isla mínima.

    Si esto no es lo mejor que he leído en ÇhøpSuëy, que venga el Señor y me lleve.

    Creo que nunca he visto una peli de Savannah.

  • Un síntoma de madurez emocional es saber vestirse de acuerdo a tu edad y posición en la sociedad. En los 80, siendo residente de Medicina en el Hospital, me correspondió un estudiante que iba con los ojos pintados y el pelo al estilo de Robert Smith el cantante de Cure. Cuando pasábamos visita le advertía a los enfermos que era estudiante y por eso iba con ese aspecto, pero que no se preocuparan porque solo le iba a dejar “mirar”. Otra vez mandé a casa a un subordinado porque se presentó a trabajar con pantalón bermudas. En ambos casos fui acusado de “facha”, cierto que no iban muy desencaminados pero quien me conoce sabe que visto con corrección pero sin excesos, reservando la corbata para liturgias muy concretas.