Dirty Gómez (I)

SEGURINEZ3
Por Gómez.

Este relato se presenta como una obra de ficción.

Yo era condenadamente joven. Meses atrás, trabajando como portero en una discoteca de pueblo, un grupo de paisanos me habían propinado una paliza de tal calibre que casi me envían al otro barrio. Por tanto, a pesar de que mi nuevo puesto en otro local más civilizado me ocupaba pocas horas semanales y no pagaban mal, estaba abierto a ofertas que me permitieran dedicarme a alguna actividad —complementaria o a tiempo completo— que resultara menos perjudicial para la salud, no sé, quizá animador turístico, profesor de yoga o jardinero. Uno noche sofoqué una trifulca en mi local y, al acabar, un testigo del incidente, que resultó ser jefe de servicios de una pujante empresa de seguridad, se acercó y me entregó su tarjeta de visita.

—Si quieres un trabajo, ven a verme.

Me dejé caer por allí una de esas tardes. Pronto nos pusimos de acuerdo. La empresa, me dijo, estaba en franca expansión, y pensaban en mí como posible escolta.

Primero pasé un complicado test psicotécnico en el que tuve que mentir más que Judas para que no me declararan no apto:

Oigo voces dentro de mi cabeza.
a) Sí.
b) No.
c) A veces.

Pienso que todo el mundo desea hacerme daño.
a) Sí.
b) No.
c) A veces.

En ocasiones me pongo a llorar sin motivo.
a) Sí.
b) No.
c) A veces…

Luego estaba el temario para sacarme la titulación y la licencia de armas. Constaba apenas de veinte folios mecanografiados por una cara. El problema es que su lectura me producía un sueño invencible. Lo cierto es que, tras una semana y media, sólo llegué a leerme la primera frase, frase que, paradójicamente, todavía recuerdo:

El revólver es una arma de doble acción con cilindro basculante a la izquierda…

Jamás, a pesar de mis esfuerzos, conseguí pasar de ahí.

Sin embargo, el día señalado me presenté en el cuartel de la Guardia Civil donde se llevaba a cabo el examen, esperando que sucediera un milagro. Y sucedió: el agente de la benemérita encargado de controlar la prueba, se ausentó al poco rato de comenzar la misma, y todos los futuros agentes de la autoridad aprovechamos para sacar nuestros apuntes y copiar como descosidos. El porcentaje de aprobados de aquella promoción fue del cien por cien.

Luego nos llevaron a un campo de tiro y nos hicieron disparar contra unas siluetas a una distancia relativamente corta.

¡Et voilà! Apenas unos días más tarde aquellos insensatos me entregaron un carné profesional y un Astra del 38. Y todo, por si fuera poco, completamente legal. Parecía un chiste.

Hasta mi novia se moría de la risa al enterarse.

En la empresa que me había contratado, SEGURINEZ DE SEGURIDAD S.A., celebraron una especie de ceremonia el día que nos entregaron los carnés y las armas. Éramos unos cincuenta o sesenta sujetos, la mayor parte de los cuales rondábamos los veintiún años, que pasamos a formar parte de la plantilla a la vez. Nos recibió en una especie de salón de actos un sujeto pequeñito y próximo a los cuarenta, trajeado, que se identificó como gerente y propietario de la empresa. De su americana asomaba, enfundado en una sobaquera de cuero, un imponente pistolón al que no habría hecho ascos ni Harry el Sucio. Sus primeras palabras a los recién incorporados –y doy mi palabra de caballero de que sucedió así— fueron las siguientes:

—Bienvenidos a SEGURINEZ. Se acercan las Navidades y muchos de vosotros prestaréis servicio en entidades bancarias. Como sabéis, en esta ciudad hay unos cinco atracos diarios, así que estas fiestas… —En este punto de su alocución realizó una calculada pausa teatral antes de proseguir— quiero cuatro muertos. Al que mate a un atracador, la empresa le regalará un viaje, a él y a otra persona de su elección, a Disneyland con todos los gastos pagados. Si el atracador resulta herido, el viaje será a Mallorca.

Todos los recién incorporados, no sé muy bien por qué, estallamos en aplausos. ¿Quién, en su sano juicio, no desea visitar Disneyland por lo menos una vez en su vida?

Entonces, enardecido por nuestra reacción, el gerente acabó su discurso con un mensaje críptico que sonó casi a lema para recordar en el curso de algún cruce de disparos:

—Más vale pájaro en mano que polla en el ano.

Con buen criterio, decidí no dejar mi trabajo en la discoteca.

Quedé a la espera del puesto prometido. Un par de noches después, a eso de las once, me llamaron por teléfono. Yo ya estaba acostado, y contestó mi chica. Unos segundos más tarde, me despertó con la sorpresa dibujada en el rostro.

—Un tipo que dice que han apuñalado a alguien. Creo que está loco.

Resultó ser el gerente de la empresa en persona. Tras una conversación bastante inconexa –por lo general tardo bastante en despertarme— en la que solo acerté a entender palabras sueltas como puñalada, negro o Blanes, al final sí logré comprender que él mismo pasaría a recogerme en media hora y me explicaría por el camino qué sucedía.

El final de la conversación me intranquilizó un tanto:

—Vente trajeado y con el arma reglamentaria.

Por aquella época, el control de armas de fuego apenas existía (se eludía con una autorización de transporte de armamento con la fecha en blanco). No obstante, aunque novato como servidor de la ley y el orden, yo no ignoraba que lo que me pedían era un poco, por así decirlo, muy ilegal. Pero, al fin y al cabo, todo parecía tan sacado de Alicia en el País de las Maravillas que merecía la pena llegar hasta el final.

Al cabo de media hora o así un flamante Mercedes último modelo se detenía en la puerta de mi casa. En él estaba la persona que me había contratado y el gerente de los cuatro muertos navideños. Ambos daban la impresión de haber bebido alguna copa que otra. Los tres, no hay ni que decirlo, íbamos con traje y corbata.

—¿Has traído el arma? –me preguntó.
—Sí.
—Pues sube.

Curiosamente, el gerente se sentó a mi lado en el asiento trasero, dejando al jefe de servicios de la empresa al volante y el asiento del copiloto, por tanto, vacío. Justo había comenzado a explicarme para qué requerían mis servicios cuando el conductor lo interrumpió para completar o acotar algún detalle de la exposición.

La respuesta del gerente de SEGURINEZ fue fulminante.

Le pegó una monumental colleja que restalló como un latigazo. Una hostia, por decirlo sin ambages, de campeonato.

—¡Te tengo dicho que no me interrumpas cuando hablo, cojones! —le recriminó a su empleado.

En aquel preciso momento supe que aquélla iba a ser una noche para el recuerdo.

[Continuará]

106 comentarios

  • Podría ser “un [revólver] Astra del 38”, pero como Astra fabricaba sobre todo pistolas… ¿nos arriesgamos a corregir antes de que lo aclare Gómez? Bueno, mejor no. Los de seguridad suelen llevar revólver.

  • Revólver Astra calibre 38 de 4 pulgadas (con cilindro basculante a la izquierda), 38-4 o “el hierro” para los amigos. Una de las peores armas cortas que se han inventado, en realidad.

  • El diálogo es el recurso de los débiles. Ya vimos ayer como las disociaciones cognitivas limitan gravemente sus resultados. Picasso, el mayor genio conocido, jamás dialogó con nadie, nunca se molestó en explicar su pintura ni tuvo alumno alguno. No recuerdo mayor martirio que cuando una mujer pretende dialogar conmigo. La vida no es una asamblea de vecinos ni la ejecutiva de un Partido. La gente de acción no se enreda en explicaciones. Como decía mi tío el cura, no se salva ningún alma a base de sermones. Cuantas mas explicaciones da Tse menos le entendemos. La belleza no necesita ser descrita ni se puede dialogar sobre ella. La tertulia televisiva es sin duda el momento mas bajo de la humanidad desde la crucifixión de Cristo. Sin duda un momento lúcido de mi vida fue cuando me echaron de aquella empresa americana y mi jefe pretendió darme explicaciones. “No tengo tiempo de escucharle -le dije- he quedado para comer con unos amigos”.

  • PLAGIO
    Zidane: “Sólo nos faltó meterla, merecimos más”

    Estas mismas palabras son las que sistemáticamente repito ante el espejo el día después de haber intentado pillar cacho en los discopufs.

  • Cuando tenga un ratico les leo.

    Pero, he visto un BMW monogolumen, ¡monogolumen!, de BMW.

    ¡Esto es un sindios!

  • Viendo que al Marqués no había terminado de disgustarle me acerqué ayer a la última de Tarantino. A ver, es mucho mejor que la gansada aquella de Django Desencadenado, que me pareció hasta infantil (Di Caprio excepto), tiene alguna frase ocurrente (la de los perros y los mexicanos), buenos actores, pero ya no sorprende a nadie.
    Hace un momento en el tuiter le he dado un 6.5, quizá me he quedado corto, no sé.
    Espero ahora la de Di Caprio.
    Gómez, sin ir más lejos, ha dejado arriba alguna línea mejor que todo el guión de ayer.

  • Me ha encantado la entrada y deseando leer la prometida continuación. Las técnicas de motivación del lumpemempresariado son maravillosas. Por ir a ver a Mickey gratis total uno hace lo que sea.

    Y estoy muy de acuerdo con el Marqués, su postura sobre el diálogo y cómo la expone. La máxima utilidad del diálogo consiste en delimitar en qué estamos en desacuerdo. A veces me entran ganas de dar explicaciones y en esos casos recuerdo una frase de de Maistre, que por mi mala memoria parafraseo: Dar explicaciones es hacer de menos a los que entienden y dar demasiada importancia a los que no entienden.

  • Suscribo, de principio a fin, lo que dice Schultz. La de Tarantino me pareció una obra de teatro apenas disfrazada de película, desmesuradamente larga y muy floja. Destacaría, por encima de todo, la interpretación de Walton Goggings, un actor que se dio a conocer como coprotagonista en The Shield, excepcional serie policiaca que recomendé –y sigo haciéndolo– aquí en un par de ocasiones.

  • Yo también estoy de acuerdo, Tarantino es un pésimo narrador, elige mal a los actores y las bandas sonoras son lamentables, recurriendo a fósiles como Morricone. Donde esté Isabel Coixet que se quite ese gringo.

  • Nada de acuerdo con el marqués, Mgauss y con el corolario de ayer de Calaza, pero como el diálogo es inútil, ahí lo dejo.

  • Paso de Tarantinos: paso de violencia.
    El sábado vi “La Juventud”, de Paolo Sorrentino. Interesantes diálogos, potentes imágenes, catarata de metáforas.
    Lástima que Michael Caine no tomara unas clases de Sir John Eliot Gardiner, que ayer dialogó estupendamente con Mozart.

  • Lunes, 25/01/2016 a las 9:53 marquesdecubaslibres
    El diálogo es el recurso de los débiles.

    Claro. Y la fuerza el recurso de los bestias y la Maicena el recurso de quienes no saben ligar una salsa.

    Es cierto que a nadie se le convence mediante o, mejor, durante el diálogo. Pero el diálogo tiene un componente didáctico, que actúa a medio plazo. Las ideas que se siembran durante el diálogo suelen germinar milagrosamente en la cabeza del interlocutor pasado un tiempo. Ahí es cuando se produce el acercamiento.

    Y el diálogo es también una actitud. Los políticos en el hemiciclo o los tertulianos de una tertulia no dialogan; enhebran discursos. El diálogo es otra cosa: un reconocimiento previo de las capacidades de la persona con quien se habla, una predisposición a escuchar, un esfuerzo por entender e intercambiar opiniones, y una intención de llegar a un acuerdo o, al menos, a una síntesis. El diálogo es algo que solo se puede hacer amistosamente, por eso no hay que confundirlo con la charla, el sermón o la lección.

  • Perkins, ya sabemos de las virtudes del dialogo bajo un palmera tomando unas cervezas. Pero cuando te pones borde y no quieres entender no hay manera de dialogar contigo. El diàlogo al que se refiere el marqués -como siempre provocando con su especialìsimo sentido del humor- es al diàleg ja! Que es parte del tema tratado ayer en el artìculo de Calaza. En esas condiciones el “diàlogo” polariza las posiciones. Savater me dijo que una de las cosas que màs le horrorizò en Zorroaga fue tomar conciencia de que a medida que dialogaba con sus contradictores el odio para con él aumentaba. Lo escribe muy clarito en su autobiografia “Mira por donde”.
    Quien quiera arreglar el problema de Cataluña dialogando va de cràneo. Salvo si a negociar le llamas dialogar. Pero una negociacion en Cataluña es siempre una cuestièon de fuerza: aquì mis votos y mis manifestantes en la Diada, aquì mi Constitucièon y mis apoyos internacionales.

  • Lo había entendido, Follan. Pero es que pretendía distinguir entre diálogo y diálogo.

    Tenemos un problema con el idioma, como nos dejó claro Orwell. Hay gente —normalmente casi siempre los mismos— que llaman a las cosas con nombres que no les corresponden. Ante esto quedan dos actitudes, renunciar al significado original de la palabra, dándolo por perdido, que es lo que estáis haciendo vosotros con «diálogo», o reivindicarlo, que es lo que pretendo yo.

    Savater no dialogaba con sus interlocutores, estaba en «conversaciones» con ellos. Conversaciones inútiles, porque el pretendería con-vencerles mientras que ellos sólo le reclamaban que se callara y tragara.

    Cuando los etarras y batasunos exigían diálogo (adviertase la contradicción y el matiz de asquito en la pronunciación) estaban pidiendo negociaciones, conversaciones o acuerdos. Pero eso fue más tarde, porque empezaron con «Negoziaziorik ez» (No a las negociaciones), siguieron luego con «La represión no es la solución» y acabaron con «Negoziazio bidea da» (La negociación es la vía), en un proceso de interiorización de las condiciones objetivas coincidente con estancias prolongadas en la trena.

    Vamos, que los horteras pueden seguir llamando diálogo a lo que se les ponga, pero nosotros ni somos horteras ni hablamos con lengua de serpiente.

  • Macho, que dirìa Merc, ahora si que te has lucido.
    Si diàlogo ha perdido su significado por qué no llamarlo por su nombre, al menos en la candente actualidad polèitica -negociaciones- y nos dejamos de coñas. No interesa porque los que piden diàlogo quieren dejar claro que los otros no quieren dialogar. Y los otros no quieren porque los que piden diàlogo estàn pidiendo en realidad sometimiento.
    O sea, como decìa Calaza ayer “el diálogo jamás ha resuelto ninguna confrontación gravemente polar ni conflictos de intereses. El diálogo resuelve lo que retórica y banalmente se hubiera resuelto por su propio peso o por el de la ley. Las negociaciones políticas no son ejemplos de diálogo sino de calculada exhibición de fuerzas. El diálogo que sustanció el compromise en el que se comprometió Chamberlain en el Munich Agreement no sirvió para nada. Esto debería saberlo hasta John Carlin, cuya especialidad, al parecer, es el fútbol.”
    Y, Perroantonio, cuya especialidad no es la lengua de serpiente sino la española.

  • Acabo de intentar solucionar con “diálogo” un conflicto profesional, pero solo he conseguido encabronar mas a mis interlocutores. Es decir, he hecho lo contrario de lo que predico pues cuesta mucho estarse callado cuando escuchas algo que consideras manifiestamente injusto ( y que igual no lo es).
    Juro ante Chopsuey que nunca mas volveré a caer en la tentación.

  • Usted diga lo que quiera, que yo entenderé lo que me de la gana: he aquí el problema.
    El articulista del artículo de Calaza tenía en mente, por lo que ahora sabemos, el uso torcido del término “diálogo” por parte de tantos políticos y tertulianos.
    Lleno de santa ira, se puso a redactar una enmienda a la totalidad del concepto “diálogo”.
    Ya decía yo, no hace tanto, que la Teoría de Conjuntos era im pres cin di ble para ordenar el mundo.

  • Lo de Munich fue un incumplimiento de unos acuerdos alcanzados mediante conversaciones y negociaciones ( que, a la luz de la Historia, eran imposibles de alcanzar por incapacidad manifiesta de, al menos, una de las partes )
    Diálogo no hubo ninguno.


  • Las ideas que se siembran durante el diálogo suelen germinar milagrosamente en la cabeza del interlocutor pasado un tiempo. Ahí es cuando se produce el acercamiento.”

    Esto de PerroAntoine que parece una visión chupiguay gominola, lo suscribo por experiencia. Quïcir que yo mismo, cabezota intransigente donde los haya, me he descubierto en este trance.
    Permeabilidad por capilaridad o algo así.

  • Muchos, cuando abogan por el diálogo político –y no político– me recuerdan al gallo de la fábula de Sir Roger L’Estrange que citaba Daniel Defoe en el panfleto por el que sería condenado a la picota, El camino más corto con los disidentes. Dicho gallo anidó al parecer en el suelo de un establo, entre los caballos, y comoquiera que éstos comenzaron a darse empujones para hacerse sitio y vio peligrar su vida, les dio este sabio consejo a los cuadrúpedos: “Les ruego, caballeros, quedémonos quietos, no vaya a ser que nos pisoteemos entre nosotros”.

  • Hombre Holmess, se supone que Calaza se dirige a personas intelectualmente maduras, que entienden implícitamente de que se está tratando. Pero si los lectores son unos ingenuos que encierran el sentido de diálogo en la estrechez del diccionario, entonces, apaga y vámonos (RAE: Diálogo: “Plática entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”, lo de afectos, me llegó al alma)
    Y no. No es solo el uso torcido del término diálogo por parte de tantos políticos y tertulianos, como dices. Intenta dialogar con feministas extremas -partiendo de posiciones moderadas, verbigracia, que la situación laboral de la mujer es una manifestación perversa de la lucha de clases y que la discriminación positiva no viene a cuento y que, por el contrario, hombres y mujeres deben transitar cogiditos de la mano- y verás tú a qué solución “dialogada” llegáis. O entras por el aro o las feministas en cuestión, estoy refiriéndome a las extremosas, radicalizarán más aun sus posiciones y te pondrán a ti como ejemplo. Esto es, que ni siquiera los hombres moderados mantienen un diaáogo suficientemente coherente con las reivindicaciones de las mujeres pues ya se sabe que los espermatozoides acosan en la vagina bla bla bla.
    El diàlogo propiamente dicho es una cosa de mesa camilla, no le deis màs vueltas. El término “diàlogo” en polìtica u otros àmbitos no tiene sentido y si alguno tiene es el de manipular a la gente.
    Y aquì lo dejo porque este diàlogo ya no tiene ni pies ni cabeza. A mì tampoco me gusta la violencia, chaval, pero la mala fe, menos aun.

  • Follan, para que nos aclaremos, el diálogo del que habla el Marqués (las explicaciones) y el diálogo del que habla Calaza (negociaciones) son dos cosas distintas. En mi primera respuesta, al Marqués, no pretendía discutir las afirmaciones de Calaza (con las que estoy de acuerdo) sino acotar las afirmaciones del primero.

    Que yo no tengo la culpa de que habléis de cosas distintas usando la misma palabra y mezclando churras con merinas.

  • Buenas tardes quisiera que me confirmarais si a la hora de yacer con hembra a requerimiento de la humana natura se puede hablar de diálogo aunque sea adjetivándolo de carnal gracias.

  • En un pasado no muy reciente asistí invitado por el padre Martín-Patino (qepd) a una suerte de ejercicios espirituales que llamábamos “Diálogos cristianos”. En ellos abordábamos temas tales como las drogas o el derecho a la asistencia sanitaria. Los recuerdo como idílicos, sobre todo porque todos estábamos básicamente de acuerdo lo que permitía que el diálogo fluyera.
    En el extremo opuesto están aquellas situaciones en que mi pareja ha pronunciado las fatídicas palabras: “Tenemos que hablar”.

  • Madre mía, marqués: me ha quitado el post de la tecla, cambiado al padre por el escolapio Munté, en un caseròn del Montseny.
    (por las noches, poker y whisky, para decirlo todo)
    Dedicamos la mitad de los días a saber qué significaba diálogo.

  • El «tenemos que hablar» provoca que una enzima celebral se active dando paso a un sonido inexistente pero que el celebro escucha como si sonara a doscientos decivoltios y que más o menos es el de la sirena de una fábrica o de un sucmarino AUUUUUUUUUUUUUU AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU.

    Yo acabo de oírlo en otra situación y lo que cuento es ultraverídico, y es que he iniciado una aproximación dialogal a una moza con mi pecho henchido de esperanzas, porque al saludarla se ha acercado corporalmente a mí de una forma extrema, cosa que a lo mejor ha hecho porque es miope, y en cuando la he preguntado dónde ha pasado las Navidades, etc., ha dicho «hemos estado», momento en el cual la enzima celebral ha activado los conectores neurotransmisores creando la antedicha alarma AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU, tras lo cual he iniciado una discreta retirada a mis moradas interiores.

  • Perkins, parece mentira ¿no conoces acaso al marqués? Siempre provoca a su manera y en cierta medida hizo una caricatura del artículo de Calaza. Si le entras al trapo al marqués forzosamente acabas en el artículo del otro.

  • No había leído el artículo de Calaza. Tengo que anotar en algún sitio que no se me olvide agradecerle la mención.

    Yo que soy pesimista estoy más en su línea, y la del Marqués, que en la de Perro y Holmess. Al margen de esos efectos/defectos cognitivos todos intentamos influir en los otros al tiempo que detestamos su influencia. Y veo tres niveles en los que esta se produce: el ejemplo, la influencia propiamente dicha y la manipulación. En el caso del ejemplo entregamos el ego (consciente o inconscientemente) y en la manipulación nos lo capturan para usarlo en nuestra contra. Pero en el diálogo ese ego siempre esta presente, consciente y alerta. La única posibilidad de dialogar sin discutir exige el previo acuerdo de que existe un problema y que es externo. En cuanto uno de los partícipes piensa, cree o percibe que el interlocutor es parte del problema el diálogo se acaba y se pasa de inmediato al nivel de la discusión, donde el arma es la manipulación o la coacción. El problema se torna personal. Como la gente es de derechas, izquierdas, independentista, unionista, cristiano o protestante por las mismas razones que es del Barça o del Madrid, es decir, por razones sentimentales, el contrario siempre es el problema, sus razones son sólo intentos de manipulación y cualquier cosa que pueda decir sólo confirma las esenciales diferencias. Si uno tiene necesidad de solucionar un problema dialogando/discutiendo el primer paso es convencer al contrario de que ambos tenemos un problema, y que es externo. Esto puede ser agotador, así que no siempre merece la pena. Los patriotas, los creyentes, los puros, los que tienen una misión, jamás llegarán a eso porque el problema es el contrario. Un tipo que abraza de verdad una ideología o una fe sabe en el fondo de su corazón que es imprescindible eliminar a todos los desafectos porque ellos son el único problema. Y normalmente en cuanto pueden lo hacen. Como dice Calaza, en los asuntos en los que hay previas posturas muy polarizadas el diálogo sólo las radicaliza. Sirve para dejar claras cuales son las diferencias irreconciliables, por si hubiera alguna duda. Cualquier proposición razonable que éstos escuchan del contrario que haga tambalear sus creencias solo puede ser contestada emocionalmente reafirmándose en su propia fe; una duda sólo puede tener origen en la manipulación por parte del contrario. El resumen es que para dialogar/negociar sobre cosas hay que abandonar los sentimientos y ser un pragmático, para negociar sobre principios hay que abandonar toda creencia y ser un cínico.

    Sí creo, como dice Perro, que base de numerosos intentos de diálogo algunos radicales acaban aceptando que el problema es externo y pueden involucrarse en buscar una solución que no sea la victoria total. Pero eso es reconocer la derrota, y sólo puede venir del aprendizaje del pragmatismo o del cinismo por medio del ejemplo.

  • Algunos ya éramos sublimes de muy jóvenes, tanto que gustábamos leer “Cuadernos para el diálogo” o intentábamos (con escaso éxito) entender la “razón dialógica” habermasiana. Amén de los “Diálogos cristianos” antes comentados.
    Con los años el desengaño ha sido cruel y por ello el artículo del Profesor nos ha golpeado tan fuerte.
    Por cierto que en mi Spotify también soy sublime pues Charles Aznavour y Messiaen ocupan las dos primeras posiciones.

  • MG, la manipualciòn no perjudica forzosamente al manipulado, verbigracia, algunos tratamientos para dejar de fumar. Si es cierto que solo es eficaz cuando el manipulado no es consciente de ello.

  • Gracias Holmes. Winslow retrata a Penn (el artículo resume El cártel).
    Zeppi, digo que es el primero a la izquierda.
    Feliz no cumpleaños, ups!

  • EL CISNE NEGRO
    Niego la mayor, pues tengo prueba en contrario: una vez, durante (y mediante) un diálogo entre posiciones enfrentadas, un amigo me dio la razón.

  • BOLAÑO
    Zeppi, digo que es el primero a la izquierda.

    Bueno, casi. Soy el primero de la izquierda de los que están agachados, con mi legendaria gorra de visera amarilla. Gracias por las felicitaciones varias.

  • FOLLANDEIRO (SÌ, JODER, FOLLAN D’EIRO)
    Domingo, 24/01/2016 a las 20:21
    Zeppi, en una ocasion le preguntaron a Diuedonné, uno de los fundadores del grupo Bourbaki, a qué servìa todo eso. Respondiò: Al honor del ser humano.

    Follan, en mi opinión el grupo Bourbaki es un cáncer, iniciador de esa actitud de superioridad y supuesta trascendencia que tanto daño han causado. Aunque formado por nombres ilustres, algunos con descubrimientos notables en su haber, como colectivo no han sido más que un grupo de presión que han tratado, con notable éxito lamentablemente, de dirigir la dirección de la investigación matemática, creando un paradigma del que es muy difícil salirse. Si impones el lenguaje, de alguna manera ya has impuesto las conclusiones, y eso es lo que han conseguido.

  • Lunes, 25/01/2016 a las 18:22 Gómez

    Gómez, tiene razón, travelings así no suelen encontrarse hoy. También se había ponderado en Facebook por Jordi Bernal, antiguo nickjournalista.

    Por cierto, si su relato no es el de mayor calidad que ha abierto este blog, que venga dios y lo vea. Usando los recursos canónicos del género alcanza una cota inalcanzable para los ‘aficionados’ que, andando ahora por aquí, alguna vez hemos publicado algo.

  • Martes, 26/01/2016 a las 9:40
    MERCUTIO
    EL CISNE NEGRO
    Niego la mayor, pues tengo prueba en contrario: una vez, durante (y mediante) un diálogo entre posiciones enfrentadas, un amigo me dio la razón.

    Nonononononononono. Lo que te dije no fue que Kepler Lima fuera el jugador más limpio de la liga BBUBA, sino que era posible que fuera superado en violencia por Aberlol. Y ahora añado al hermano de la Ronalda.

  • Es usted nuy amable, Rhumquina. Gracias también, de paso, a todos los que han tenido la gentileza de comentar o leerse mi relato. Con frecuencia me sorprenden en este fanzine con auténticas maravillas; si no las comento como merecen suele deberse más a la timidez que a otra cosa.

    Aprovecho la oporrunidad para enviar un fuerte abrazo a Pepi, Maruja y Gonzalín, que me estarán leyendo ahora mismo. A José Mari y a su hermano Luciano “el Caratroll”. A Toto y Carmela: ¡Sois geniales, pareja! Lucy: tus (cuatro) poemas sobre las estaciones son una Biblia para mí. Gracias también a Antoñito, Paloma y, por supuesto, a Turrón, mi gato persa.

  • Una muestra típica de minuciosidad y del ritmo lento del tratamiento de Bourbaki es su definición del número “1”. Dedican casi doscientas páginas a la preparación de la definición misma. Entonces definen el número 1 en términos de símbolos extraordinariamente abreviados y condensados, explicando con una nota a pie de página que la forma sin abreviar de la definición en su sistema de notación requeriría varias decenas de millares de símbolos.

    QED

  • A ellos se les atribuye el hecho de que muchos tuviéramos que estudiar a una edad muy temprana teoría de conjuntos, diagramas de Venn, unión e intersección, cardinalidad, el concepto de producto cartesiano, relación de equivalencia, correspondencias y aplicaciones inyectivas, sobreyectivas y biyectivas. Es decir que hubo una generación que aprendió todo esto al mismo tiempo que aprendía a leer. Ignoro si realmente fue contraproducente o no.

    Los Bourbaki dijeron que ellos no podían hacerse responsables de que la matemática moderna que ellos habían reflejado en sus elementos, se implementara a niveles demasiado tempranos en la enseñanza.

    http://gaussianos.com/nicolas-bourbaki-los-tentaculos-del-matematico/

  • Martes, 26/01/2016 a las 9:40
    MERCUTIO

    Eso no pasa. Ahí no hay amistad, eso es amor. El amigo del jersey de cuello cisne negro es como mínimo ambivalente en sus afectos profanos. Las tonterías que defendemos con vehemencia nos definen porque creemos firmemente que nos definen. Y nadie deja que le definan los otros así sin más, sin pelear y resistirse. Sólo si estás enamorado, que es como una experiencia extracorpórea y es el otro el importante.

    Me encanta lo que escribe Gómez y cómo lo escribe y al personaje que me imagino no le pega nada tener un gato. Tampoco tener amigos, la verdad. Ni coche ni domicilio fijo ni letra en el NIF. Creo que esa dedicatoria es una fabulación más.

  • JUANCHO PELEGRÍ
    … Pero el grupo Bourbaki también es responsable, aunque sólo sea en parte e indirectamente, de uno de los mayores desastres educativos del siglo XX …

    Concuerdo.

  • Resulta insólita la insistencia de la izquierda radical en el asunto de la EUTANASIA y que se pretenda una vez mas dar lecciones morales e intelectuales. Politizar la muerte digna es obsceno, en particular en un país en el que el Sistema Público de Salud es ejemplar en este aspecto y en muchos otros.

  • Hemos recibido cartas de protesta de la ONCE, la Adsociaqión de DisléxlecsiKos de Espña y la Confederación de Daltónicos de la Federación Ibérica, rogándonos que modifiquemos el diseño de este nuestro fanzine para hacerlo más accesible a los colectivos con disfuncionalidades visuales. Se trasladan a la Dirección con recomendación favorable de esta que suscribe y firma.

  • Todo lo que querráis pero ningún centro de matemáticas ha dado tantas medallas Fields como l’Ecole Normale Supérieure (rue d’Ulm) de donde salieron el 90% de los Bourbaki.

  • Todo el día con el Bukkake. Sois unos enfermos.

    (Fueraparte,, menuda pesadilla en la niñez con los conjuntos y, sobre todo, menuda generación de padres frustrados incapaces de saber como ayudarnos con los deberes).
    Ahí yo veo maldad.

  • El diálogo de la zapatilla (voladora o no), ése sí que no tiene discusión.
    ***
    Algo recuerdo de los diagramas de Venn, de Edwards, Euler…

  • Martes, 26/01/2016 a las 13:36
    RIO
    Todo lo que querráis pero ningún centro de matemáticas ha dado tantas medallas Fields como l’Ecole Normale Supérieure (rue d’Ulm) de donde salieron el 90% de los Bourbaki.

    Es lo que resulta de ser juez y parte.

  • Buenas tardes. No sé si he sufrido un ataque tocapelotas o qué, pero en mi blog vienen desapareciendo las letras f, lo que vuelve los textos dificilmente legibles. ¿Alguien sabe a qué puede ser debido?

  • Martes, 26/01/2016 a las 13:36 rio
    Todo lo que querráis pero ningún centro de matemáticas ha dado tantas medallas Fields como l’Ecole Normale Supérieure (rue d’Ulm) de donde salieron el 90% de los Bourbaki.

    Aquí desconfiamos mucho de las medallas Campos, o sea.

  • Martes, 26/01/2016 a las 14:31
    PERROANTONIO
    Aquí desconfiamos mucho de las medallas Campos, o sea.

    No nos fiamos nada de nada.

  • Me lleva volviendo loco el asunto desde hace unos días, en los que sólo había detectado el problema en una entrada. Voy a tener que cambiar de plantilla o prescindir de las F, lo que menos tiempo cueste.

  • Sita, los disléxicos también somos persianas.
    ***
    «…uno de los mayores desastres educativos del siglo XX…».
    Pues ahora me entero. Qué disgusto, la Virgen.

  • En serio, Perroan, que otra persona te confirme que en tu pantalla ocurre tal cosa. Como se nota que has leído poco a Oliver Sacks.

  • Alguien debería entregar a Tarantino al KKK. La humillación a la que somete al hombre blanco en su última peli es inaudita. La escena del blanquito arrastrándose en pelotas en la nieve para chuparle la polla a un negro debería haberla interpretado él, a quien, por cierto, le gusta aparecer en sus pelis.
    Un hideputa, ya digo, como si los hombres blancos que viven en EEUU, especialmente en barrios semi-pobres, no sufriesen bastantes humillaciones. Menos mal que los mejicanos les están sacando las castañas del fuego.
    Los demòcratas norteamericanos son una peste peor que el PSOE, todo lo malo viene de ellos y de los intelectuales de izquierdas de por allì, todos con unas mansiones del copòn en los arbolados extrarradios chic . Trump for ever!!!

  • Ustedes aunque no lo sepan se pasan el día escrolleando pantallas. ¿Por qué nadie ha hablado de este nuevo maltrato a nuestros ojos? ¿Por qué los oculistas no nos están advirtiendo de las consecuencias que tendrá para el futuro de nuestros hijos y nietos?
    Yo ahí veo conspiración interesada.

  • PROCURO FIJARME
    «…uno de los mayores desastres educativos del siglo XX…».
    Pues ahora me entero. Qué disgusto, la Virgen.

    Razón, aquí. Pero el asunto es ya muy viejo.

  • Tarantino es uno de los agitadores del movimiento “Black lives matter”, algo así como “la vida de los negros importa”, y un fanático demócrata seguidor de Obama al que ha donado mucho dinero para sus campañas. Es como Almodóvar en gringo, aunque sus películas me parecen infinitamente mejores que las del manchego.

  • Por cierto: a fe que Follan tiene más razón que un santo con su apreciación de Los odiosos ocho. La escena que menciona no sólo es excesiva y desagradable hasta para el cine de Tarantino, no. Sobre todo me pareció idiota. Por no hablar de que un flashback tan largo en ese preciso momento –lo que para un maestro de la estructura como Tarantino constituye doble pecado– rompe absolutamente el ritmo de la narración. Toda la gracia y frescura que tenía el propio Madsen en la desasosegadora secuencia de la gasolina de Reservoir Dogs, aquí apesta a gratuidad, a autocomplacencia, a paella –o hamburguesa en esta caso– recalentada. Es mi opinión.

  • Yo prefiero mahòn macho y pistolero. O, si no, cuadritos escoces que me recuerden las faldas de las adolescentes resabiadas cuando salìan del colegio con sus calcetines blancos y trencitas vikingas, ay. Felipe Alberto, me decìan, vamos al cine a ver una de Doris Day ?
    “La decadencia de Occidente: de Doris Day a Tarantino” Buen tìtulo de libro para el erudito y bibliòfilo don Sergio Fields von Cariñena

  • Sergio Fields Von Cariñena me ha susurrado al oído, logrando que se me pusiera presentona -no por esa voz aflautada y femenil que gasta, sino por su furioso aliento a cuba añeja-, que aunque discrepa de la atención que se le presta a un saltimbanqui como Tarantino, jamás hablará mal de alguien capaz de tener los santos cojones de dirigir Malditos bastardos.

  • Reconozco que no había visto nada de Tarantino desde aquella cosa titulada Jackie Brown. Y si entré en esta sala y no en la contigua, donde echaban una gran película de 1956, Les jours hereux sous le portique, fue porque vi que en la cola estaba una antigua novia mía de esquerra y me dio corte.

  • Si hay que hablar mal de Cèline, se habla. Ahora, decir que en De un castillo a otro hay una frase cuyo campo léxico rompe con el del párrafo anterior, rompiendo el ritmo sintáctico porque la yuxtaposición semántica de valores divergentes provoca la hiatización de las estructuras lectomentales, no me parece el enfoque correcto.

  • Soy capaz hasta de contar las veces que Tarantino repite la palabra portentoso, si es preciso.

    Los portentosos ocho, no es tan mal título, ahora que caigo.

  • Solo faltaba que Tarantino le hubiese puesto una gorra de coronel de las SS al tipo que reptaba en la nieve para hacer la escena màs verosimil. Y màs guay. O gay, que ya no sé bien. Porque el mensaje es: llegado el cacho, digo, el caso, todos estamos dispuestos a chupar con gusto, sì, una polla.

  • -Con el PPus no puedo ya ni yo. Regeneración por favor. Que la albóndiga se calle ya.
    -Le rogaría al prof. Rio que fuere a ver la penicula “La apuesta”. Me gustaría conocer su superior criterio. A mí me ha parecido excepcional.

  • Tarantino es un director de cine superdotado. Incluso cuando no lo hace demasiado bien lo hace mejor que casi todos los demás. Su único problema, si es que lo tiene, es que sólo hace tebeos. ¡Pero qué tebeos!

  • Soy la niña Carmen y me siento sujeta por el firme brazo de mi padre, sobre el albero oliendo a jazmín y a estiercol, con el tibio sol del invierno iluminando la escena. Soy la niña-torera, floto sobre la alfombra del capote donde mi padre me mece, con amor y duende. Escucho la callada música de su toreo y me siento unida a él para siempre.

  • Aunque no me gustan los toros, como al 90% de los gallegos, me quito el sombrero señor Marqués, usted sì que sabe.
    Los profesionales de la idignaciòn, no recuerdo a quien quisieron meterle un puro por mostrar a su hija desde el balcòn sobre el vacìo. Qué mundo de payasos.
    Los romanos lanzaban a sus hijos al aire al nacer, lo màs alto que podian, para que adquirieran el instinto de las àguilas. Alguno se llevarìa una leche, digo yo, pero no por eso cambiaron la costumbre (Tito Livio, Historia de Roma)