Breve relación de vidas extraordinarias · 4

GarciaCastro

Ilustración: Martín Olmos

Por Martín Olmos.

Antonio García Castro fue ladrón de limosnas. Era maño y aristotélico, lo que le convertía en un hombre contradictorio. Razonaba en sofismas y birlaba los cepillos de las iglesias entregándose a la generosidad de los feligreses. No abusaba, sin embargo, y observaba la precaución de no yermar la caja hasta el fondillo del culo y dejar zurrapa trovadora para que siguiese durmiendo la liebre del sacristán. No obstante, guardaba carpeta en la BIC de Barcelona y los bofios le decían el Compungido porque le salía bien la carita de viudo. Ladrón beato de rosario y luto y de misa diaria por imperativo laboral. Silogista y triste como una tarde de domingo, ofició después de la guerra porque no sirvió para el estraperlo. Pescaba las monedas sirviéndose de dos ballenas que introducía en la ranura de la hucha y pescaba los billetes con un alambre untado de pez y era devoto de San Cayetano. Adoptó sus conclusiones a la altura de sus conveniencias, como hacemos usted, señor, y yo, y propuso el silogismo siguiente: no robaba a los santos porque los santos no necesitan dinero ni robaba a los limosneros, puesto que éstos ya se habían desprendido y Dios les seguiría teniendo en cuenta la intención. A la hora de dar limosna recomendaba san Mateo (6, 3) ocultar a la mano izquierda lo que hace la derecha.

Te autem faciente eleemosynam, nesciat sinistra tua quid faciat dextera tua.

Saca más un pobre con guitarra que uno que pordiosea sin dar a cambio función. El Compungido fue sopón sin solfeo, por tanto, y sorteó el intermedio de la iglesia para no pagar comisión. La iglesia adoptó sus conclusiones a la altura de sus conveniencias, como hacemos usted, señor, y yo, y rebatió el silogismo dictando que no robaba a los santos ni robaba a los limosneros las recompensas de Dios, pero le robaba a ella. Antonio García Castro, en todo caso, apareció en las memorias del inspector Tomás Gil Llamas tituladas “La ley contra el crimen”, editadas por la Imprenta Pulcra de Barcelona en 1956, detrás de José Lara Pradilla el Cegarrucho, carterista miope, y delante de José Simó Costa, ladrón de palcos natural del barrio de Gracia.

33 comentarios en “Breve relación de vidas extraordinarias · 4

  1. (Hoy google homenajea a Ángela Ruiz Robles, de cuya existencia -como de tantas otras- yo nada sabía. Me he quedado fuertemente impactada. Rezo al cielo para que me guíe por la estela y el ejemplo que dejó doña Ángela, aunque nada puede paliar el hecho de que yo no sea gallega.)

    (Bueno, vuelvo a mi destierro. Bremaneur, ya puedes volver.)

  2. Después de leer “El canto de la tripulación” de Pierre MacOrlan, estoy con “La bandera” en una edición barata de Caralt de 1977 traducida por Mariano Tudela. Cuenta éste que conoció al autor a Montmartre en los años 50, cuando ya era miembro de la Goncourt y una celebridad. “La bandera” fue publicada por Gallimard en 1931 y llevada al cine con gran éxito por Duvivier con Jean Gabin como protagonista. La prosa de MacOrlan en excelente traducción de Tudela es de limpieza excepcional.
    Me pregunto a mí mismo que hago leyendo estas novelas y hablando de ello, una materia de la que supongo a Gómez maestro y yo incipiente aprendiz, y no hallo otra respuesta que un cierto hastío frente a la cotidianeidad y un deseo de evadirme de ella.

  3. El canto de la tripualcion es casi una novela para niños pero La bandera es un novelòn, se la recomendé a Claudio y en su dìa a Brema.
    En cualquier caso, las mejores novelas de MacOrlan (que no se llamaba asì) son las “parisinas”

  4. ¡Cuanto sexagenario demodé hacemos aquí ejemplo!
    Por casa anduvo el Quai des brumes de Mac Orlan. Pero no recuerdo haberla leído.

    Lo que queda de vida … mejor en otro país.

  5. Tengo grabada la imagen de estar con mi tío en misa y que éste dejara un billete de 500 pesetas en el cepillo. Era mediados de los 60, calculo que ahora serían 50 euros. Al cepillo solo se echaban monedas y algún magnánimo un billete de 20 duros.
    Mi tío era muy religioso aunque amigo del galerista Viola, un pinta que se movió en París con Ruano. Mi tío gastaba un bigote fino y se desplazaba por Madrid en un Mercedes. Tenía buen gusto con la pintura y le compraba a Viola bastante obra.

  6. Gomez, mon cher, no me respondiste a la pregunta de ayer: eres capaz de hacer una hora de saco? Me parece increible.

  7. El Martín Olmos de hoy me ha gustado especialmente. Un pillo tan cándido. Los críos en las iglesias miran fascinados el tesoro de la cesta y luego a su adulto como diciendo igual que en los cuentos, voy a coger un poco; entonces el mayor les devuelve el gesto con el mensaje inequívoco de te voy a dar un soplamocos. Entre «el Cegarrucho, carterista miope», y un ladrón de palcos. (Qué conmovedores todos: Martín Olmos, te estás amariconando. O sea, lo que ha dicho la Gata: extraordinario).

  8. Querido Follan, interrumpo las aventuras de Michael Knigth para responderte: una hora seguida de saco, no. Digamos Una hora y media de gimnasio: saco, pesas y si hay algún puretilla o chaval piadoso, dos o tres asaltos suaves. He practicado boxeo un montón de años y, de joven, full contact y tae kwon do. Pero volviendo a la pregunta y sin escurrir el bulto: una hora de saco seguida sin respiración asistida o joderme (todavía más) los hombros, no. Como dije la segunda vez, lo alterno.

    Cabrón.

  9. En Chopsuey reina una viril camaradería que estropeaba la gata. Menos mal que se ha vuelto a la gatera.

  10. Reconozco, Gacho, que de un tiempo a esta parte organizo en mi casa con los colegas unas partidas de bingo casero y Monopoly que son la envidia del barrio. Luego tomamos unos chupitos de licor de melocotón y ponemos una de Bud Spencer o Charles Bronson en la tele. La vida empieza a los cincuenta.

  11. Todavía no leí a Mac Orlan, a lo mejor empiezo por “el muelle de las brumas” que tiene un título que me gusta el que más.

    Eso de que la vida empieza a los cincuenta debe ser para epatar, a mí me ha dejado asombrado.
    Hoy somos jóvenes, mañana habremos sido.

  12. Parezco un poco retardado sacando ahora a pasear a Mac Orlan cuando ya Bremaneur escribió sobre él en la BB nada menos que en 2009. También Follandeiro lo ha sacado a pasear en múltiples ocasiones, pero déjenme contar mi perpecia.
    Desde 1992 tengo un ejemplar de la revista El Canto de la Tripulación donde se dedica un número monográfico a dicha novela. He esperado 24 años para leerla no sé muy bien por qué. Este número está excelentemente ilustrado por Ceesepe, Javier de Juan y Carlos García-Alix, cuyo hermano Alberto fue el fundador de la citada revista.
    También tenía hace una veintena de años un ejemplar de “La bandera” que ahora también he leído.
    Estoy desbordado por el material libresco acumulado en el Zulo el cual no tendré tiempo de leer. Abomino de este espíritu de ropavejero que me ha llevado a esta situación. En mi descargo está el gran espacio de que dispongo, aunque para irritación de la familia lo tengo ya casi lleno.

  13. BORGEN

    La gran ventaja que respecto a la realidad presentan las ficciones es que pueden presentar los asuntos ordenados narrativamente, estabulados por temas, y siguiendo una línea lógica explicable y didáctica. La realidad tiene tantas facetas y hay tanto caudal de información que, en función del observador, surgen inevitablemente distintas interpretaciones y versiones de los hechos.

    Para enseñar, nada mejor que las fábulas.

    ¿Por qué nos gusta tanto Borgen?, se preguntaba Nuria Richart. A mí, por lo que acabo de contar y porque todos los actores son guapos, todos los personajes inteligentes y porque se mueven por principios, triunfa el bien y los políticos llegan a acuerdos beneficiosos.

    Luego resulta que la realidad es casi tan redonda como la ficción y existe realmente «Borgen», es decir, el Palacio de Christiansborg, que es a la vez la sede del Parlamento unicameral danés (poder Legislativo), del Tribunal Supremo (Judicial), del Primer Ministro (Ejecutivo) y Palacio Real para las recepciones monárquicas (Diplomacia).

    Y resulta que los daneses también funcionan como los británicos, es decir, que la misma noche de las elecciones, una vez conocidos los resultados, se juntan los líderes con sus respectivos gabinetes y en apenas unas horas, con todo el pescado fresco sobre la mesa, hablan, se miden, deciden qué plato van a cocinar y forman un gobierno.

    En Borgen (la serie) todo es claro, austero, limpio, didáctico y puritano, es decir, protestante. Y quizá sea también eso lo que engancha. La posibilidad remota de que al barroquismo sociopolítico marrullero de España, tan chotuno y hard-boiled, pueda oponerse un ideal simplificado de línea fría y clara: frente a la olla podrida, el filete de pescado con hierbitas.

    Qué pena que todo sea ficción, es decir, mentira, y que ya haya acabado de ver los 30 capítulos.

  14. Fino análisis, Perro, ha explicado usted perfectamente por qué abandoné Borgen hace meses, a mitad de la segunda temporada si no recuerdo mal. Es una lástima no poder trasladarle de algún modo todos esos episodios que a mí me sobraron y usted echa en falta. Tengo un problema con los documentales disfrazados de ficción, y es que en general no me funcionan ni como documentales ni como ficción. En Borgen la cosa se acentúa, porque la progresión dramática, además de mínima hasta extremos de verdadero riesgo, resulta confusa, arrítmica, desaliñada y francamente torpe en ocasiones. Recuerdo el suicidio de uno de los personajes principales, metido a martillazos dentro de la trama como una ocurrencia de última hora y, por supuesto, presentado con la misma tensión dramática que cualquiera de las numerosísimas entrevistas televisivas o consejos de ministros; me sorprendió que se hable tanto en Dinamarca. En fin, que no basta con ofrecer inteligencia y buena información, porque corres el riesgo de que el espectador te ponga los cuernos, sin ir más lejos, con otra danesa por lo menos igual de inteligente y bien informada pero bastante más atractiva, agraciada y garbosa: Bron, The Killing o 1864.

  15. HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
    Recuerdo una conversación con mi amigo V en Santurce, allá por el año 78. Yo le manifestaba mi incredulidad por el apoyo de su partido, el Partido Comunista de España (Reconstituido), a no sé qué reivindicación nacionalista, posiblemente el derecho de autodeterminación o la unión nacional de las siete provincias vascas (ahora son seis), y él me contestó que era una reivindicación que había que atender para buscar aliados pequeñoburgueses contra el verdadero enemigo, que era el estado central franquista y capitalista, y que una vez alcanzada la victoria «ya se vería».

    Ambos rondábamos los 18 años, así que, pese a que organizáramos manifestaciones y huelgas, no dejábamos de ser sino unos críos hiperactivos y malinformados, cuyas lecturas consistían básicamente en literatura política y propaganda. Bueno, yo al menos leía también ciencia-ficción, a los anarquistas, a Stevenson, a Machado y al Marqués de Sade, lo que quizá explique que haya acabado en el escepticismo irónico. Sin embargo V sólo se alimentaba de la propaganda obrera y además era militante, de ideas fijas y gallego. Un año después, leyendo el periódico, me enteraría de su militancia en el Grapo y de su captura y reclusión, y muchos años más tarde, ya en los 90, leería la noticia de su muerte en un intento de atraco. De victoria en victoria hasta la derrota final, camarada.

    Hoy, casi cuatro décadas después, la, ejem, «nueva izquierda» de Podemos, sigue repitiendo la misma milonga y reivindicando el «derecho a decidir», que es el derecho de autoderminación con preservativo de sabores. Primero ganar el gobierno, que luego «ya se verá». Qué viejas suenan algunas cosas nuevas.

    Lo cual que lean el libro de Gaizka Fernández Soldevilla del que habla Cristina Losada en este artículo, que ahí está todo.

  16. En una sala de espera de un hospital universitario he visto llegar a una joven con un tobillo escayolado, acompañada de madre y novio, todos italianos. Mi crónica mental se ubicaba en un probable accidente de nieve primaveral. Al poco varios grupitos de estudiantes, con sus batas, la iban saludando hasta que ha aparecido un médico, objetivo de la visita, con el que ha pactado las prácticas que no iba a poder realizar.
    Pese a la contención de amigas y profesor, al final he pillado el contexto, que no era de esquí sino de erasmus, fallas, autocares y suerte.
    Match point: la pelota en su caso cayó del lado bueno. Tantas cosas de la vida parecen funcionar así que estoy tentado de acabar cada frase, cada escrito con un sabio Laus Deo.

  17. Albert, no he visto ‘1864’ (digamos que el género melodrama bélico con historia de amor me la refanfinfla), pero sí Forbrydelsen (The Killing) y Bron (El puente) y ninguna de estas dos series es mejor que Borgen. Las dos son policiacos marrulleros (muy marrulleros) cuyo mayor interés reside en que, en lugar de estar interpretadas por tipos cachas que escupen por el colmillo, lo están por mujeres interesantes (como Borgen), y en que se ve (poco) el ambiente social escandinavo. Los dos son productos muy dignos. Por lo demás, Forbrydelsen y Borgen parecen hermanas y la factura de las dos (sin duda una de sus grandes bazas) hace pensar en que comparten equipo técnico, además de la mayoría de los actores.

  18. Inmerso en el mundo de MacOrlan investigo su BSO al margen de las canciones que él compuso e interpretó la grandísima Juliette Greco.
    Me decanto por The Stranglers.

  19. Mac Orlan también escribio una docena de pornos (con otro seudònimo) pero malìsimas salvo para los aficionados a la escatologìa.

  20. Le Vigan, el actor que acompaño a Céline de “un castillo a otro” junto con el gato Bebert y la bailarina, protagonizó “La bandera” junto a Jean Gabin. Interesante.

  21. Proust (increible en él pues era todo lo contrario escribiendo) y Céline (que despotricaba contra todo el mundo, como el marqués y yo) decian que Pierre MO era uno de los grandes escritores franceses.

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