Breve relación de vidas extraordinarias · 7

BRVE-07
Por Martín Olmos.

Charles Osborne fue hipador estajanovista y, por lo tanto, metrónomo. En 1922 estaba capando un cerdo cuando le sobrevino un ataque de hipo que le duró hasta 1990. Hipó con fervor y con cierta técnica y acomodó sus rutinas conforme a su inclemencia: hipó comiendo, durmiendo y jodiendo, pautando sus derrotes al ritmo de las circunstancias, con lo que jodió isócrono al compás de métrica binaria. Jodió solvente, empero, y tuvo ocho hijos. No fue hipador coyuntural. Se casó dos veces y no se asustó en setenta años. Empezó hipando cuarenta veces al minuto con vigor juvenil pero fue desbravando el diafragma y con el tiempo redujo el promedio a veinte. Fue, por lo tanto, el consorcio del señor Osborne con su hipo al principio apasionado y con los años se volvió aquiescencia, qué pena que al fulgor lo extingan las horas y la convivencia. Su desdicha, sin embargo, le proporcionó dos incontestables ventajas sobre sus contemporáneos que fueron la de llamar hipocampos a los caballitos de mar y la de llevar medio camino hecho en las curdas. El cinco de junio de 1990 el hipo le abandonó tan repentinamente como le abrazó y once meses después murió, quiere este autor que de pena, como el personaje de Zunzunegui que le tomó cariño a su úlcera, como los hombres que se mustian con la jubilación. Charles Osborne quizá solo quiso, como todos nosotros, el reconocimiento de sus semejantes y esperó infructuosamente que le jaleasen hurras.

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓