El anarquista enamorado, 11. Toño y Ruth

Mercado de San Fernando
por Claudio Sífilis.

La relación de Toño y Ruth empezó hace un mes. Nada más conocerse, un señor gordo insultó a Toño con amenazas racistas por gitano. También coincidió que Toño tuvo que saludar por cortesía a los gitanos de los que sospecha que le delataron a la policía. Él se marchó con paso rápido, ella le siguió detrás y le alcanzó.

– Este mundo está abarrotado de tantos idiotas, ¿verdad? –comentó Ruth, recibiendo a la vez desaceleración en el paso y una respuesta.
– Ese gordo me va a conocer, pero cuando no haya testigos, si llego a saber que el trabajo era para este cabrón no vengo. Me llama delincuente a mí, él que es traficante de armas. ¿Qué atenta más contra la salud pública, el hachís o las armas? Estoy harto de la miseria, de lo lastimoso que es el día a día, como nos criminalizan a nosotros y este hijo de puta tratado de señor. No quiero ser gitano, ni de los míos me puedo de fiar. –Toño se calló un instante, y cambió de tema- Nadie mola. ¿Tú molas, prima? ¿Ir a un bar a tomar cerveza mola?
– Yo molo. ¿Sabes qué mola más que la cerveza? La rakia. Sigue siendo un mundo enfermo y triste. Qué irónico un gitano que no quiere a su gente. ¿Nunca pensaste en cambiar de barrio?

Toño no decía nada más.

– Pues mucho gusto Toño, ya sabes que me llamo Ruth.
– Mucho gusto.
– Puedo preguntarte por tu vida. Tengo curiosidad. Yo soy presa fácil de la curiosidad.
– Yo también tengo curiosidad por ti.

Entraron en un bar y pidieron unas cervezas, ya que no venden rakia en el rastro, y todo comenzó a rodar.

– ¿No piensas en irte de aquí?
– He cambiado de barrio muchas veces. Estuve viviendo en Bravo Murillo, en casa de unos tíos míos que se dedicaban a la chatarra. He estado en Vallecas, en Galicia, en Ávila y en la cárcel también he estado. Todos los sitios son iguales. ¿Eso de la rakia qué es?
– Lo mejor que puedes tomar, la próxima vez que estés cerca de los Balcanes no lo dudes. A mí sí que me gusta viajar, el próximo viaje lo haré a la selva amazónica que suena cojonuda. Pero me quedo con los bosques que chocan contra mares helados. La geografía y la forma de moldear la personalidad. Nunca he estado en Galicia, aunque un bisabuelo mío nació allí.
– ¿Eres gallega? ¿No serás una meiga?
– Ante todo madrileña, pero siento que me tira la cultura de antaño. Sí, soy bruja, pero con el pecho inflado. ¿No tienes novia, mujer, hijos, perro, coche?
– Estoy soltero, no tengo familia, ni padre ni madre ni perrito que me ladre. –Miente Toño que tiene madre, un hijo y una mujer que le dejó- Amo mi libertad. Soy muy romántico y me gustan las mujeres, pero es que las mujeres o te destrozan la cabeza o te destrozan la cama. Me gusta ver a los perros correr sueltos pero no tenerlos encerrados en casa. Tengo un coche más viejo que yo que anda ahogándose en las marchas bajas. ¿Tú sabes qué puede ser?
– Mira aquél. Recién me acabo de enterar que hay dos tipos de mujeres y que la única diferencia entre ellas es su target de destrucción. Alguna vez rompí una cama pero no puedo llevar todo el crédito. Tu coche anda melancólico. Dicen que las mascotas son mejores que los hijos.
– No sé qué es eso de tener el pecho inflado, ¿es algo de orgullo? Es buen sitio para descansar mi pobre cabeza. Ya me dirás a qué te dedicas.
– Soy artista, pero trabajo de lo que sea, a veces de camarera. Amo también mi libertad, mi resiliencia, sustentarme por mis propios medios. Ahora vivo aquí, pero en unos días me voy. Mi intención es pasarme los próximos años viajando. A mí me caen mejor los gatos que la mayoría de la gente.
– Yo tuve una vez un árbol de navidad, pero se murió. La mayoría de la gente es mala, no se puede obligarles a cambiar.
– Prueba con un cactus, he oído que son indestructibles. ¿La gente es mala o es tonta? ¿Mala o cómoda? ¿Mala o adiestrada para ser? Momento bobo del día, porque conozco gente mala, mala, pero quiero encontrarle la vuelta.
– No sé nada, si algún día encuentro algo importante sobre ese tema te lo cuento.
– Gracias. Quizás me sirva.
Toño pagó las cervezas. Estaba algo nervioso, no por Ruth, sino porque tenían al lado un grupo de mujeres atentas a sus móviles y un bolso medio olvidado debajo de la barra del bar, era tan fácil quitárselo. Se lo dijo a Ruth.

– Es fácil. Cojo el bolso y te lo doy, si nos tapamos el uno al otro no nos van a ver.

Ruth sonrió e hizo gesto negativo con la cabeza, le acarició la cara y le dio un beso en la mejilla. Ruth apuró la segunda cerveza y le sacó a la calle de la mano, cambiaron números de teléfono. Caminaron juntos hacia la calle Embajadores. Toño se lamentaba todavía de la oportunidad perdida, recriminándole que no fuera su colega.

Bajando por Embajadores llegaron al Mercado de San Fernando, clásico mercado de abastos de Madrid reconvertido en centro de venta moderno, productos ecológicos, puestos tradicionales y tiendas alternativas en los que venden distintas cervezas artesanales. Había buen ambiente en la entrada y se animaron a entrar a tomar una más. Estaban celebrando nada, o algo, el caso es que había marcha, había alcohol, pinchos, tapas y raciones, y en el centro del mercado la música estaba a tope y personas bailando.

Se acercaron a uno de los puestos y tomaron unas cañas. Estaban animados, siguieron hablando, meneando un poco los cuerpos pero sin llegar a bailar.

– Te ha decepcionado que quisiera coger el bolso.
– Decepción no es la palabra, pero me sigue causando curiosidad la dicotomía entre el respeto que pedís los gitanos y la predisposición a robar. Todos tenemos que comer no. Tienes algún plan para montártelo de otra manera para retirarte o piensas seguir viviendo día a día con trapicheos.
– Me quedan cuarenta años para retirarme, contando con que me den una jubilación.
– Ja, no sé si lo que tú haces te la dará derecho a jubilación.
– A lo mejor me voy al campo y monto un huerto.
– Ah, el gran sueño, la casita con granja en medio del campo, algún día voy a llegar.
– ¿Cuánto años tienes? De aspecto parece que tienes 18 pero por como hablas pareces mayor.
– Cumplo 21 en casi diez días, pero gracias por decirme que parezco más joven y más vieja a la vez, lo dijiste en el orden correcto para que lo califique de elogio y no de insulto. Te parecerá un tópico, ¿Todos los gitanos cantáis, bailáis y tocáis la guitarra?
– Sí, todos. Hay alguno que no toca la guitarra.
– ¿Alguna vez tocarás para mí? ¿O no soy digna? –se hizo otra pausa- Puedes decir que no soy digna, sin miedo ¡hombre! Jajaja.
– Algún día te haré digna.
– Grandes palabras de alguien que ha estado en la cárcel, pero bueno.

Se terminaron la cerveza y fueron a la pista a bailar salsa, los dos lo hicieron bastante bien. Cuando pararon fue necesario descansar un poco para recuperar el aliento antes de volver a hablar.

– Es curioso, no pareces gitano, demasiado guapo y atractivo.
– ¿Qué sabrás tú?
– No me has dicho cuántos años tienes.
– 19.
– ¡Uuh! ¿Y cómo un gitano de 19 años termina bailando con una bruja beatnik más vieja?
– ¿Uuuh? No tengo miedo al remordimiento. Estoy muy solo.
– ¿Quién no lo está corazón? Tienes razón, remordimiento, planes, fórmulas, sumas, restas, matemáticas, imposible vivir así. ¿Cuánto tiempo estuviste en la cárcel?
– Tres meses.

Toño y Ruth tenían la ventaja que tiene la juventud de no tener dinero para beber más y no marearon más la perdiz, se besaron, se abrazaron y se acariciaron. Y muy a gusto estuvieron explorándose el uno al otro entre sonrisas y besos, siendo los más felices del mercado.

Pasó una hora, luego otra y Ruth dijo que había llegado la hora de marcharse. A Toño le pareció bien. Salieron a la calle y Toño se fue calle arriba a la vez que Ruth calle abajo. Ruth entró en el edificio semi-abandonado de Tabacalera donde había una exposición de fotografía de distintos tipos de industria, soñó que era ella la artista que exponía allí mientras paseaba por este edificio maravilloso de Madrid. Se dice que el ayuntamiento no sabe qué hacer con él.
Toño tuvo que coger el metro para ir al sitio en el que dormía por entonces. Unas cuantas estaciones y estaba en un barrio que le era poco conocido, donde está una casa okupada de nombre tocayo de un rascacielos de Azca. Es un edificio de tres plantas, las plantas primera y segunda tienen tres apartamentos en la fachada con sus terrazas. Una terraza del primer piso no está, la rodea una mancha del incendio que hubo dentro hace cuatro años. La puerta original del bloque fue robada y la sustituye otra de madera, con mensajes escritos a rotulador que advierte de lo que puedes esperar dentro.

La caseta Winsord, bienvenido.
Si entras te drogarás.
La increíble historia del tuerto pirómano.
Peligro.
Gitanos sueltos.
Y un pijamero cabrezoo.
Y una pelirroja asesina warrilla grrl.
Horario de visitas guiadas por la casa quemada de 9:00 a 15:00.
30 pavos entrada.

Toño entró y miró a su alrededor. Empezó a gritar a la gente que eran unos guarros y a ordenarles ponerse a limpiar. Se puso a limpiar él solo. Estuvo limpiando unas dos horas y sacó tres bolsas de basura a un contenedor. Cuando volvió a entrar pensó que algo se notaba lo que había hecho, pero no lo suficiente. Cogió la guitarra y encontró sitio en un colchón y empezó a tocar una canción aprendida en la cárcel, una versión flamenca de un rock americano.

Churri, no te miento.
Estoy caminando,
Por calles de fuego.

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© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

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