El anarquista enamorado, 12. Vivencias en Fraguas

por Claudio Sífilis.

Fraguas

Para los perros, un extraño de pelo corto ha llegado a los alrededores del pueblo okupado llamado Fraguas, ladran sin parar. El extraño anda caminando entre una rulot y varios coches ya deteriorados. Ruth y Toño, que estaban con los demás okupas colocando unas estructuras metálicas para unos paneles solares junto a la casa, se separaron del grupo y caminaron hacia el visitante, increpando a los perros para que se callaran. Los perros no hacían caso.

– Buenos días, ¿de excursión a ver el pueblo? -saludó Ruth.
– Sí, un abuelo mío era de aquí. Vengo de Muriel. Allí me contaron que hay gente viviendo en Fraguas, me recomendaron que viniera a verlo.
– ¡Ah!, un lugareño original. Damos una vuelta por aquí si quieres. A veces vamos a Muriel, más en verano a bañarnos en el río. Conocemos a Angeles, del bar de Muriel, y a Milagros que es de Fraguas.
– Milagros es prima de mi padre, que era de Jócar, porque mi abuelo se casó con una de Jócar. Me han contado que lleváis aquí desde el verano pasado, que vivieron cien personas y construyeron la casa en dos semanas. Dicen que vino una máquina por el camino forestal y el tejado prefabricado se montó en dos días. Estoy sorprendido de que no os haya echado el Seprona.
– Sí, vinimos muchos voluntarios, yo no pensaba entonces venir aquí a vivir y ya ves. Ahora vivimos cuatro aquí, y mucha gente que viene y va. Al principio venía el Seprona y la guardia civil, acamparon a 100 metros, pero ya no, una vez han visto lo que hacemos aquí casi no vienen.

El visitante se llama José, está interesado en dar esa vuelta por el pueblo. Han reconstruido los canales que traen agua a Fraguas, la fuente y el lavadero tienen intención de arreglarlas. También han limpiado de escombros y zarzas la calle, y una cueva, que es antigua bodega, donde reposa la cerveza y un licor de regaliz que se les ha ocurrido fabricar con el palulú que crece aquí. Toño arranca unas raíces y se la da al andarríos, que es como se llama a los de Muriel. Toño cuenta que por aquí viene mucho un señor llamado Isidro, que vivió en el pueblo de niño, que les ha ayudado mucho diciéndoles dónde coger agua, a montar el corral de las gallinas. Isidro estaba muy contento de que hubieran reconstruido la casa de sus abuelos. Eligieron esta casa porque era la que mejor estaba. Las gallinas se escapan una y otra vez del corral y van a un campo que han sembrado de cebada. Cuando Toño se da cuenta corre detrás de ellas.

José no conoce al tal Isidro, que vive en Cogolludo, pero de vuelta en Muriel descubrirá que es primo carnal de su difunto padre. Entran en la casa, donde lo primero que hacen es enseñarle un libro titulado “Vivencias en Fraguas”, una novela de unas 200 páginas escrita a mano por Isidro. José se mostró muy interesado en el libro, pero no pudo leerlo con las gafas que llevaba puestas. Tiene vista cansada y miopía, las gafas progresivas no las lleva en sus paseos por el campo. Seguramente hablen de agricultura y ganadería, de cómo fue abandonando el pueblo. José conoce mejor como ocurrió en Muriel, el pueblo de su madre, a diez kilómetros, que ha quedado como pueblo de vacaciones para la gente que emigró a la ciudad.

En 1970, hubo una reunión en los corrales de Peña Cabra, y la gente de Muriel decidió vender el ganado, año de nieves. Antes vendían los cabritos en la ferias de Cogolludo y Jadraque, aunque normalmente venían al pueblo a comprarlos. Sus abuelos paternos y maternos tenían largas discusiones sobre quien había tenido los mejores cabritos.

– Ya te jode a ti.
– Venían de Sigüenza a comprármelos.
– ¿Y qué? Porque decían, en ese pueblo son tontos.

Y estaban disgustados una semana, la noche entera discutiendo.

– Ya empiezan.

Eran los mismos cabritos, pero para ellos no, por los pastos, y el aire de cada pueblo. De sus bisabuelos, Sebastián y Felipa, que fueron los que vivieron su vida en Fraguas, solo sabe cómo murió Sebastián. Tras vender cabras en Cogolludo lo celebró en la taberna. Hablaba con uno de un lado y del otro le rellenaban la copa de vino. Le echaron uña, quizás con intención de desestabilizarle la conciencia y robarle. Llegó la hora de marchar a recogerse a su casa en Fraguas. Sebastián iba en mula, enseguida empezó a quejarse de dolor de tripa, grandes eras sus lamentos. Al llegar a casa se fue directo a la cama. La uña es una cosa muy mala, amaneció muerto, se había quemado por dentro, la almohada de su cama estaba chamuscada, tiznada, como si hubiera echado fuego por la boca mientras moría. Uña, un veneno desconocido para internet, tal vez contenga uña de gato machacada, que tiene un lubricante que puede tener efectos narcóticos, también bacterias de las cacerías del gato.

José hojeaba el libro pensando en hacerse con una copia de alguna manera, aunque sea robándoselo a esta gente, querría tener ese libro de las cosas de sus antepasados. Cuando levantó la mirada se sorprendió de las caras limpias, jóvenes y resplandecientes de Ruth y Toño a escasa distancia de la suya, que le miraban intrigados y sonriendo.

– Tenemos el libro escaneado, si vienes otro día con un pen-drive te damos una copia. Comenta Ruth.
– Sí, porque hablará de mis bisabuelos, y de mi abuelo, que eran de aquí.
– De eso habla, alguien que era hijo de aquél, es todo el rato así.
– En fin, no voy a leerlo ahora, prefiero charlar con vosotros y ver la casa –añadió, devolviéndolo.

Le enseñan la casa, un espacio diáfano con enormes literas de carpintero ocupando ampliamente uno de los rincones. De cara a ellas y la entrada hay un sofá que deja espacio libre en el centro, detrás dos mesas grandes con distintos tipos de sillas seguramente recogidas en la calle y arregladas por ellos. Al fondo la cocina. Tienen una caldera de madera en el centro cuya chimenea metálica sube y atraviesa el tejado. La usan para cocinar, para tener agua caliente y también quieren que sea calefacción. Tienen problemas porque el sistema de calefacción no funciona, se genera vapor en los conductos y la caldera se alarma y abre una válvula de seguridad. Le preguntan su opinión a José.

– Necesitáis hacer el circuito de calefacción más largo para que el agua no se caliente tanto, y le dé tiempo a enfriarse en el circuito.
– No porque entonces se enfría demasiado y nos quedamos sin agua caliente para ducharnos.
– No sé.

En la casa hacen cerveza artesanal que dan a probar a su nuevo amigo. Compran la malta, levadura, le añaden lúpulo silvestre que recogen ellos. Tienen un barril y unas cubas de fermentación de acero inoxidable. Este año han plantado su propia cebada para hacer su propia Malta. Entran los otros dos que estaban con los paneles solares y se presentan, un chico y una chica. De ella llama la atención su acento andaluz, de él que lleva la cabeza rapada y unas rastas que le salen de la nuca de casi un metro. Invitan al andarríos a comer. Mientras hacen la comida beben más cerveza y conversan.

El chico de las rastas habla de que piensa en repoblar los pueblos expropiados por el Icona en los años sesenta en la sierra de Ocejón. Pregunta al andarríos por Sacedoncillo, que es uno de los pueblos que mejor se conserva.

– Es que Sacedoncillo es un pueblo abandonado, no es de los que expropió el Icona. Las casas, aunque hundidas tienen dueño. En los años 50 y 60 fue la época del abandono del campo, todo el mundo se fue a la ciudad porque había trabajo, se trabajaba por un sueldo. Aquí solo quedaban los viejos que tenían un poco más de tierra. Trabajar aquí para que te paguen con un plato de comida, con trigo o con aceite no interesaba a los jóvenes. Yo conozco un señor manchego que se fue a Madrid con 16 años y dijo a su padre que no volvía al pueblo, nada más bajar del autobús preguntó donde había trabajo y se puso a descargar camiones en el mercado de esa misma calle. Entonces se encontraba trabajo muy fácil, a cambio de deslomarte. Y no volvió al pueblo. Aquí, el Icona expropió casi todos los pueblos, para plantar pinos, con la escusa de la preocupación por la erosión. Pero claro, expropiaron aquí, a los pobres, no los latifundios de la casa de Alba, para plantar pinos. Pero Sacedoncillo está abandonado, y los dueños a veces van allí y hacen picnics, incluso ponen tiendas de campaña. La gente se fue porque aquí no había futuro y porque lo que tenían se lo quitaron. Se rumorea que no se les permite reconstruir sus casas, pero si a vosotros han dejado hacer esto… tener una casa en un pueblo es costoso.
– Es que Sacedoncillo está muy bien. Por ejemplo Jócar, no tiene ni una pared en pie.

– Claro, es que Jócar sí lo expropió el Icona. En cuanto tuvieron la firma de los vecinos, entraron con máquinas y tiraron todas las casas, para que nadie pudiera arrepentirse y volver. A la gente de Jócar le pesó, claro, porque no todo era bueno en la ciudad. En Muriel nos expropiaron las tierras de cultivo para el pantano de Beleña y los montes para plantar pinos, pero el pueblo no, porque hubo gente que se negó, mis abuelos, por ejemplo que no querían ir a Madrid de ninguna de las maneras. Y hubo un pueblo, Palancares, que resistió totalmente. Se reunieron en asamblea y firmaron todos en contra de la expropiación, fueron a juicio y ganaron. Sesenta años después sigue habiendo juicios, y se llevan detenidos y multan a los vecinos. Porque el ahora Seprona considera que son sus terrenos y no lo son. Lo más irónico es que ese pueblo es puro bosque autóctono, rebollares, sabinares y encinares inmensos con árboles enormes. No se entiende cómo allí puede alguien creerse lo de la erosión. Porque no han ido a verlo, claro. Solo ven papeles en despachos.
– Es que Sacedoncillo está muy bien. Los demás pueblos tienen las casas muy hundidas – Insiste Carlos.
– Es que el Icona ha arrendado y permitido que el ejército haga maniobras militares y echaban granadas en la casas. La gente normal no le gusta contratar abogados, es como cuando hacen un ERE en una empresa, la mayoría coge lo que le dan aunque los que denuncian suelen ganar los juicios. Aquí hay un señor, Demetrio, que fue el único de Santotis que se negó a que le quitaran sus tierras y denunció al Icona, llegó a un acuerdo con ellos y le dieron todas sus tierras juntas en el pueblo, es dueño de todas las calles y casas del pueblo. Él y su mujer son los únicos habitantes. Tiene un hermano que no le habla, pero que cuando se negó a expropiación se rió de él.
– Conocemos a Demetrio, ya está jubilado. Más gente como él hacía falta.

Sonaron golpes en la puerta, y ladridos. Abrieron, era un conocido. Se saludaron con carcajadas y abrazos, contó que le ha dejado el autobús en Monasterio y viene desde allí andando. Trae algunas cosas que ha intercambiado en un eco-mercadillo. Algunas de ellas servirán de aperitivo, pan, membrillo y queso curado en aceite. Comenta que el precio del queso es demasiado alto, a él le ha interesado porque ha hecho un trueque. Levanta un vaso de cerveza y comenta que hay que hacer un logo y embotellarla profesionalmente. Ahora lo hacen en botellas reutilizadas. Se siente muy feliz de estar en Fraguas bebiendo su cerveza. Llega la comida, macarrones boloñeses. La conversación tiene diversos comentarios.

– No somos anarquistas ni de ninguna ideología concreta. Hay muchas maneras de ser anti sistema y solo una de ser del sistema.
– Tratamos de ser autosuficientes, funcionando con trueque con otros grupos, pero hay cosas que necesitas comprar. Yo no puedo vivir sin café.
– No voy a comprar ropa en lo que me queda de vida. Nosotros nos auto gestionamos pero habiendo un monstruo como Madrid que vomita toneladas de ropa todo el año, no tiene sentido pagar por ropa.
– Voy a Madrid y me siento enfermo, necesito estar en la naturaleza.
– Aquí todo el que viene tiene aporta algo, cada persona tiene unas virtudes, a unos se les da mejor unas cosas y a otros otras.

José comentó que él era ingeniero y que lo único que sabía hacer es proyectos eléctricos, planos y cálculos.

– Trabajo por cuenta ajena en el proyecto de un rascacielos gigantesco en Oriente Medio. Edificios inteligentes a cambio de petróleo. El gigantismo de estos edificios es al capitalismo lo que las catedrales barrocas al catolicismo. El gigantismo que precede a la extinción. No sé si del capitalismo, o el fin de la era del petróleo, tal vez.
– Por lo menos te das cuenta.

Terminan el coloquio de la sobremesa probando el licor de regaliz. José se despide con abrazos de sus nuevos amigos que retoman la instalación de paneles solares, planean tener 8KW, no está nada mal. José camina pensando que esta gente no son anarquistas ni antisistema, sino recicladores del sistema. Reciclan casas abandonadas. Se ríe pensando en que el sistema algún día descubrirá el negocio que hay en esto y legalizará la ocupación para cobrar impuestos.

José caminó por camino forestal hasta Jócar, donde había aparcado el coche. Abajo, del pueblo de Jócar no queda nada, ni una pared, el Icona hizo bien su trabajo, aunque no plantó ni un solo pino en sus calles. No han plantado ningún pino en las calles de los pueblos expropiados, tal vez por respeto, tal vez porque se lo arrendaron al ejército o porque piensan revender el terreno para reconstruir en un futuro, protegiendo su patrimonio. El Icona tiene un buen negocio montado en estos montes de madera y cacerías, lo que se llama desarrollo sostenible compatible con la protección del medio ambiente.

56 comentarios

  • “La gente normal no le gusta contratar abogados”.

    Esta enseñanza, hace treinta años, me hubiera evitado muchos quebraderos, Don Claudio.

  • ¡La gallina! ¡Macarrones boloñeses!

    Don Claudio, es usted un fino observador del mundo real. Yo también fui basurero del sistema: reciclaba humanos. No se me daba mal.

  • Reciclar humanos?
    Es rehabilitar drogadictos?
    Coger un humano abandonado y darle utilidad? Utilizarlo?
    Permítame este simil. Yo saco mi cubo de agua del mar y observo lo que hay dentro. En mi cubo no se reciclan humanos, porque no encuentro ningún Perroantonio en mi cubo.

  • ¿Leyes de la robótica, Don Perro?

    Estos robots escriben noticias automáticamente, mejoran las cuentas de la empresa que los “contrata” y cometen menos errores que los periodistas humanos a los que sustituyen, adquiriendo éstos la honrosa calificación de Bajas Colaterales Con Bula Pontificia del Primera Ley De La Robótica.

  • Ningún robot podrá escribir la carta que he leído este fin de semana. Su autor es el tío del Buscon don Pablos que le comunica a éste el fallecimiento de su padre y la buena nueva de que él mismo es el depositario de su herencia, por lo que le ruega que regrese a Segovia a hacerse cargo de ella.
    Lo curioso es que el tío es verdugo y acaba de ajusticiar al padre de don Pablos, al que comunica el digno comportamiento de su padre en la horca. También le indica que por su madre no se preocupe, pues la tiene presa la Inquisición acusada de bruja y alcahueta.

  • El Test de Turing de los pueblos reciclados o rehabilitados o repoblados se encuentra en la existencia de tonto del pueblo. Al igual que la posesión de las cartas fueras para Villas y Ciudades, la existencia del cargo, aunque esté temporalmente vacante, es condición para ostentar el título de pueblo. Es el de tonto un cargo consuetudinario cubierto por consenso popular, de facto vitalicio, no pensionado y que en sus notas características es híbrido de los más institucionales de “Persona non grata” e “Hijo predilecto”, poseyendo características de uno y otro en proporción variable. Sin tonto del pueblo un núcleo habitado no es pueblo, quizá una colonia de vacaciones, un experimento social en marcha o un kibutz perroflauta.

  • El robot de su coche sabe que usted se detiene con cierta frecuencia en sitios de dudosa reputación donde se comercia con tabaco y alcoholes de diversa graduación, conoce además sus achaques porque tiene constancia de sus visitas al centro de salud ¿podrá decidir lanzarse por un precipicio llevándose por delante al dueño cuando en trayectoria de colisión se halle una señora de treinta y tantos con dos preciosas niñas rubitas?

    La máquina moral que gobierne el robot será perfecta, actuará sin contemplaciones en función de lo que el programador le haya enseñado. ¿Un nuevo argumento de ventas para los coches de un futuro no muy lejano?

    “Nuestro coche no le dejará tirado”
    “El nuestro tiene la moral que a usted le gusta”
    “Nunca un coche hizo tanto por tan pocos”

  • XimenodeAtalaya dice:
    Lunes, 07/03/2016 a las 12:43

    En algún sitio leí que, en el último instante, el conductor humano maniobra para intentar librarse él de la colisión lo que conlleva en muchos casos que el grueso del impacto lo reciban los pasajeros, muchas veces la esposa e hijos, en el asiento del acompañante o en las plazas traseras.
    Quizá la programación sea tan perfecta que decida también usando tales parámetros. Si alguien dentro padece una enfermedad incurable, cuál de los dos padres atiende mejor a los hijos o tiene el seguro de vida por un montante más elevado.

  • No tengo ni idea de ese veneno al que llaman Uña, y del que habla el autor en el post.
    Más bien me inclino, por los síntomas, a que le hayan envenenado con un matarratas fabricado con cumarinas.
    El vómito negro es muy típico de la intoxicación por anticoagulantes.

  • MGAUSSAGE dice:
    Lunes, 07/03/2016 a las 12:58

    Por supuesto Mgaussage, pero eso es puro instinto de supervivencia, nadie calcula en ese trance eso de “o yo, o los míos” no hay tiempo.

    Sin embargo la ventaja de estos nuevos coches es que nos permitirán competir en la nueva modalidad de impostación social. Al igual que existen coches que suelen ser los favoritos de los macarras, de los pretenciosos, de las mujeres, etc., podremos elegir entre el coche de los “pusilánimes” y el de los “crueles”. A menos que la haya elección del software al igual que se elje ahora el modo de conducción “deportivo”, “tranquilo”, etc.

  • Juraría que este cartel aparecía, en un bar, en una novela de Stephen King: “EN ESTE PUEBLO NO HAY TONTO DEL PUEBLO. NOS TURNAMOS TODOS”.

  • El sueño ha sido una especie de novela negra que transcurría en una ciudad desconocida y cuyo argumento no recuerdo. Por alguna razón relacionada con la trama me veía obligado a alojarme en un hotelucho de mala muerte y, al registrarme en él, su propietario me ha preguntado cuál era el motivo de mi estancia en la ciudad.

    –Fotografiar puestas de sol –le he respondido.

  • Mi cuarto a uñas. Uña es una palabra muy polisémica que designa todo tipo de espinas, garfios y cosas punzantes. Podría ser una denominación local y genérica para ‘veneno’, por metonimia del efecto por la causa, debido a la sensación de desgarramiento de produce, como si un gato o un león arañara desde dentro al envenenado. O una marca no registrada. Y yo qué sé qué es uña, a mí qué me importa. Qué malos que son los de Guadalajara, eso he pensado.

  • Uno, inadaptado y misántropo (sí, sí, no se dejen engañar por mis habilidades sociales y equilibristas, soy misántropo signo libra) lleva especialmente mal la demolición hodierna del único sistema que permite las relaciones humanas sin asesinatos o conflictos graves de continuo, basado en los hechos los derechos y las obligaciones, tasado todo ello por la ley.
    Me cisco (iba a poner me cago, pero ya no soy el que era) en el imperante nuevo arquetipo que juzga los actos por las intenciones, por lo tanto no puedo soportar el movimiento okupa ni su estética que me produce sarpullidos en el alma y casi físicos.

    ¡Pico y pala cabrones!

  • holmesss dice:
    Lunes, 07/03/2016 a las 16:06
    Fundemos una comuna, Adapts.

    Mi sueño es fundar un club. Daría cabida a los amigos, aun a los jácaros y baladrones, quedando fuera los homicieros.

  • Toda la película y sus elucubraciones de hoy sobre los robots conductores (y se supone que inteligentes) carecen de sentido si el robot cumple las 3 leyes de la robótica.

    1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
    2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
    3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

  • Perroantonio dice:
    Lunes, 07/03/2016 a las 16:38

    Cuestión para robot que cumple con las tres leyes.
    De un camión cae parte de la carga, unos pesados contenedores que impactarán con el coche y posiblemente maten a sus tres ocupantes. El coche ha de decidir en una fracción de segundo. Puede invadir el carril de la izquierda, echando de la vía y quizá matando a dos que van en una moto. También puede, girando a la derecha, invadir el arcén donde espera el bus un individuo solitario, al cual atropellará.

  • Hay algún relato, no recuerdo cuál, en el que algún robot de Asimov se encuentra frente a un dilema que le obliga a contravenir alguna de las tres leyes; y opta por la salida más inteligente:

    Se cortocircuita.

  • Perroantonio las leyes de las robótica de Asimov no se han cumplido nunca (excepto en sus novelas y en las de sus acólitos) y nunca se cumplirán porque las personas hacen cosas que no deberían hacer. Unas veces siguiendo sus impulsos en ocasiones malvados (aunque le cueste creerlo), otras derivados de su falta de atención, otras de su impericia.

    Imagine un fabricante de vehículos -especialmente concienciado con la conservación de la naturaleza- que fuera capaz de programar el robot que regula la combustión de forma que pudiera detectar cuando se le somete pruebas de emisiones y “corrigiera” los resultados introduciendo ligeros cambios. No digo que pueda suceder, es una mera hipótesis.

    Ahora imaginemos que fabrica un coche muy seguro, segurísimo, vamos. Casualmente se cruza con otro del mismo fabricante, pero no tan seguro, digamos que el usuario no paga el plus de seguridad del primero. En caso de conflicto de intereses ¿Sería usted capaz de apostar a que la moral del robot del segundo coche es inquebrantable por acción u omisión? Lo digo porque, si pudiera elegir, yo preferiría ir en el coche seguro. Por seguridad nada más.

  • Definitivamente Vargas Llosa es un tipo interesante, que cuando la entregue podrá confesar que ha vivido, como dijo Neruda. Últimamente son mejores sus artículos que sus novelas, pero para novelas ninguna como la de su vida.
    Emocionó en su día la referencia a su esposa, en su discurso de Estocolmo, y emociona verle otra vez en amores.
    Se prodiga en entrevistas, en las que explica su gusto por lo impredecible de la vida; esta semana en El País le preguntaban, sin embargo, si seguía con sus planes quinquenales: “Sí, pero no sé si podré cumplirlos”, contestaba.
    Me parece digna de admiración una persona que hace planes quinquenales y que acepta que la vida se los desbarate.

  • La moral del robot tiene una ventaja: no está sometida presiones, interpretación, ni sesgos. Pero esa circunstancia sólo se dará si el software es abierto, porque de esa forma cualquiera con los conocimientos apropiados podría detectar anomalías y corregirlas. En caso contrario nos podríamos encontrar con otro HAL (Space Odissey) que era capaz de matar a los humanos que pusieran en peligro el éxito de su misión. Hubo que desconectarlo.

    Podríamos decir que el “corpus moral” del robot debería ser fruto de la experiencia, con las correcciones que impongan su desarrollo y sus resultados. Algo parecido a los códigos legales.

    Pero se plantea un problema relacionado con el algoritmo de resolución. Trataré de explicarme. Los primeros programas de ajedrez tenían una base de datos de jugadas, cuanto mayor era esta, mejores resultados obtenía el programa. Su funcionamiento básicamente consistía en comparar los movimientos del oponente con su base de datos y actuaba en consecuencia. Digamos que su funcionamiento era reactivo, no contemplaba el futuro.

    Ahora se hace de otra forma, un algoritmo puntúa cada movimiento en función de unos parámetros que contemplan escenarios futuros que se basan en piezas presentes con su valor relativo (no es lo mismo la reina que un peón) y su posición en el tablero. Es realmente endiablado pues el programa debe ser capaz de ver varios futuros distintos y debe saber evaluar correctamente el sacrificio de algunas piezas en aras de la victoria final.

    Lo inquietante es formar parte del grupo de los sacrificables.

  • Este tipo, el primero que hackeó el iPhone, se ha hecho su propio coche inteligente con piezas disponibles en las tiendas. Se supone que el aparato sólo sabe lo básico y aprende de cómo conduces tú. Tesla dice que imposible, que a ellos les costó mucho dinero y tiempo de ingenieros, que no puede hacérselo uno mismo. Holtz se lo ha montado con 2000 líneas de código cuando los de Google y Tesla están por las 100.000.

  • Poco ya asomo por aquí, decidida a vivir un mundo de conversaciones reales conmigo misma.
    Feliz no cumpleaños (que cantaba Winne de Pho y mi niño toditos los días por aquella su feliz infancia), Fijona mia; que usted los cumpla con esos ojazados que gasta mientras no sé qué nos mira.

  • Pues a ver si vienes más Bella Tare, ya sabes que algunos nos morimos por tus huesos y echamos de menos tus sobrevuelos y decires decimonónicos.

  • REDACCIÓN DE URGENCIA (CONTIENE SPOILERS Y BILIS)

    Por la hora, era El renacido o nada. Así que el renacido. Me sonaba de algo el director, pero he entrado en la sala sin concederle mayor importancia a este detalle. Desde el primer minuto, ya saben, planos grandilocuentes, encuadres de Oscar, movimientos de cámara “con mensaje”… ¡Y mala suerte! ¡Mala suerte a quintales! Mala suerte para todo bicho viviente que osara entrar en cuadro, y una puntería, ya fuera con mosquete, pistola, hacha o flecha, que parecía no ser de este mundo, pues nadie erraba un blanco ni por asomo: acertaban en el cuello, en un ojo, en la cabeza, en la espalda, en los mismos huevos… ¿Y qué decir del pobre Leonardo, que, tras ser casi despedazado por un oso muy cabrón, cae rodando además por una montaña, y con tan mala fortuna que, al aterrizar, el descomunal plantígrado le cae encima? Y cuando por fin lo rescatan sus compañeros, se les resbala, ladera abajo, la camilla donde lo transportan, lo que les hace decidirse a abandonarlo, herido de muerte, sobre la nieve. Ni Wile E. Coyote en sus más gloriosos momentos tenía la mitad de mala suerte… Entonces, al ver un flashback de cuando asesinaron a su esposa indígena y el alma de ésta, encarnada en un mirlo o estornino, abandonó su cuerpo y echó a volar, caí de pronto en la cuenta.

    Un vistazo a google me dio la certeza absoluta

    –¡Este cabrón fue el que dirigió aquella mierda titulada 23 gramos –he exclamado para mi capote.

    En efecto, aquel bodrio que comenzaba con el atropello mortal de los hijos del protagonista y que, emulando aquellas superproducciones de Cecil B. DeMille que abrían de negro con un terremoto y continuaban in crescendo (aquí cambiaríamos terremotos e inundaciones por las más lacrimógenas desgracias), ya tuve que soportarlo una vez. Sólo que en aquella ocasión, una bella acompañante y la velada envuelta en promesas que nos esperaba, me hizo resistir a pie firme la cinta entera; pero hoy, cuando el mirlo (o estornino) ha partido en busca del Gran Espíritu, yo lo he acompañado hasta la salida.

    Y se acabó.

  • El Feliz no cumpleaños lo cantaba, si creo recordar, el Sombrerero Loco en la película de WD “Alicia en el País de las Maravillas”.
    Hace un mes visité el museo ABC y quedé encantada con una exposición de ilustradores del cuento de Carrol, aunque lo que más me gustó es ver los dibujos de uno de los ilustradores de mi niñez, Jose Ramón Sánchez.

  • Qué, no vais a poner postales de tartas con corazones por el día de la mujer trabajadora. Menudo antro.
    Un beso para Gacho, una mujer muy trabajadora que ha sufrido mucho el paro.

    Mi hijo me pidió libros de Virginia Woolf. Toma, Al faro, le dije. No, Una habitación propia, requirió él. Por lo visto tiene amigas feministas muy guerreras, al menos en sus mensajes verbales, y le veo un poco desconcertado, como diciendo «pero, pero… ¿es a mí?», lo cual que me hace mucha gracia. Están en la edad.

  • Puigdemont, los podemitas, las mañanas de 4, Jordi Tardá, Carmena, Gran Hermano VIP… Creo que estoy muerto, he ido al infierno y no me he dado ni cuenta.

  • Siendo el dia que hes, comunicaos que le emos dao fiesta ha la señorita Bellpuix, por lo cualo a lo de mejor nuestros comentarios no haparecen heditados, gracias.

  • No se por qué no habéis puesto ustedes vosotros una afoto del amado líder y su consejero en este día señalado.
    No estáis a lo que hay que estar, ¿no habéis visto los carteles de celebración del día de la mujer trabajadora?

  • El enano Mime crió a Sigfrido con el objetivo de convertirlo en héroe. Se enfrentó a un dragón al que dio muerte manchando sus manos de sangre. Acercó esta sangre a su boca y en ese momento comenzó a entender el lenguaje de los pájaros.
    Otro enano, Alberich, tuvo un hijo bastardo al que llamó Hagen. Cuando éste se disponía a alancear por la espalda a Sigfrido, le preguntó irónico si no había sido capaz de entender el graznido de los cuervos.
    Este asesinato traicionero propició la caída de los Dioses pero Brunilda, la valquiria de Sigfrido, deja abierta la esperanza cantándole al amor.

  • Nunca es tarde para perseguir tus sueños. Surreal el robo de joyas donde los ladrones tenían entre 67 y 77 años de edad, diabetes, prótesis de cadera, problemas cardíacos y demás. 14 millones de libras en joyas.

  • La probabilidad de cruzarse por la calle con una pareja de lesbianas, desde los tiempos de la transición hasta hace poco, era bastante baja, esporádica.
    Si era más frecuente cruzarse con dos maromos amorosos.
    No teniendo nada contra ellos y su libertad, sí que me llama la atención que ahora raro es el día que no me topo con alguna pareja lesbiana de veintipocos años de edad, lo que parece indicar una alta incidencia en las nuevas generaciones.
    La decadencia del macho occidental y la futura – y anhelada por muchas- partenogénesis; la evidente ¡¡¡decadencia de occidente!!!! o el futuro de mis hijos, que no tengo por vía sanguínea, no son lo que me hace bailar la peonza.
    Es más bien un mosqueo existencial y la certeza de haber llegado tarde, porque oigan, si me avisan no habría caído uno también en las garras del malvado heteropatriarcado, formando unidad familiar con hembra.
    Uno habría vivido ese ideal masculino de follar gratis mientras se pueda, con numerosas y diferentes señoras, movilidad permanente con amoto y/o deportivo, y llegado a cierta edad seguir follando previo pago.
    Me siento estafado.
    ¡Cagontodoslosantosquealmuerzan!!!!

  • El 5/03/2016 muriò Ray Tomlinson, padre del e-ma@il, acabo de enterarme. Aunque soy poco dado al uso de las TIC siento profundo agradecimiento por alguien con un sentido tan fino de lo que es ùtil para los humanos y su capacidad para llevarlo a buen término.
    Aùn recuerdo con nostalgia aquellos emilios que me enviaba Adrede, perfumados de romero y chop suey engolfado de nocturnidad tardomudejar.

  • Depende de las versiones, marqués, depende de las sagas. El amor de Sigfrido no fue Brunilda sino Krimilda/Gudrun. Brunilda admiraba a Sigfrido porque la habia derrotado, ningùn hombre lo habia conseguido, pero rivalizaba con él. Segùn las sagas se suicida cuando muere Sigrfrido a manos de Hagen que a pesar de ser hijo de un enano era de gran estatura (ya sabes, regresion a la media de Galton y esas cosas)
    Las feministas de hoy quieren parecerse a Brunilda, rivalizan con los hombres -sobre todo profesionalmente- pero cuando son derrotadas no los admiran, los odian. Digo, las feministas. La grandeza de Brunilda es que era una auténtica walkiria: no hacìa trampas.

  • El filete ruso no llegó a España de la mano de un divisionario azul, como cree Follandeiro, aunque su posible origen sea el steak tartar. Para su preparación es aconsejable usar para medio kilo de carne picada de ternera y cerdo en proporción al gusto, opcional media cebolla caramelizada, dos o tres buenos ajos muy picados, dos ramitas de perejil fresco, sal y pimienta negra recién molida, pan rallado o miga de pan y un huevo batido. Hay quien lo reboza en pan rallado y lo pasa por huevo, yo lo mezclo con la carne y alguna especie más, albahaca, orégano, tomillo… Si quieren darle una nota picante añadir dos o tres rodajas de jalapeños finamente picados.
    Para acompañarlo, con un simple puré de patatas es suficiente. Patatas troceadas cocidas y machacadas con el tenedor, junto con una pizca de pimienta negra y nata liquida o simplemente un chorrito de leche.
    No hay enano que se lo salte.
    Después de comer, ya sabe, salga a dar un paseo por el campo y trate de encontrar un mirlo… (o estornino)
    Si a la vuelta la encuentra a ella celebrando su día, no la suba en el lavavajillas, que suele ser empotrado. Súbala en la secadora y recítela aquello de “el poeta es un fingidor…”

  • Hagen es un papel para un bajo tan negro como sea posible. En los últimos años Matti Salminen y antes Josep Greindl han dominado el panorama. Ayer, Hans-Peter König me hacía saltar el empaste de las muelas desde la segunda fila donde le escuchaba.

  • Adaptaciones dice:
    Martes, 08/03/2016 a las 16:20

    Teniendo en cuenta el percal del que estamos hechos los hombres, no me extraña la profusión de uniones entre mujeres. Eso, por un lado; por otro, y como te he dicho en FB, si el débito conyugal no es gratis al pagar con las penalidades del matrimonio, tampoco lo es derramar en concubina ocasional.

    Lo que a mí me tiene un tanto sorprendido no es la proliferación de ese tipo de parejas, sino la moda impuesta por tantas mujeres que llevan unas gafotas enormes, negras. Quizá en hembra alta y ebúrnea queden bien, pero no se entiende que las lleven las bajitas, entendiendo por bajitas las que midan menos de metro noventa. Yo no sé en qué mundo vive esta gente que no se da cuenta de que esas gafas les dan a las mujeres un aire de actrices porno en escenas de oficina; sí, esa escena conocida por todos en la que una secretaria que, independientemente de su condición capilar o pectoral -física en definitiva- se reconoce como tal por llevar ese tipo de gafas, recibe a un jefe que le pide un boli o una grapadora que ella no termina de entregarle, porque de repente anda o bien de rodillas, o bien espatarrada en la mesa esperando los envites de la venosa de su amo.

  • Jajajjaja, la de las gafotas, sí.

    Bueno, aquí estoy en la enésima guardia nocturna cuidando a mi madre, impregnado de orín y en una pausa entre agitación, llamada o desmonte de la cama, durante sus delirios nocturnos.
    Mañana a trabajar cono su tuviera ilusión y energía de treintañero.