Mi vida en pocas palabras · XIII

TELEFONOGK2

 

Por Gengis Kant.

Acabado el bachillerato, me fui a Madrid. Imaginen la emoción que debe sentir quien, después de haber estado retenido en una cartuja durante décadas, tuviera la oportunidad de viajar a Babilonia: un entusiasmo voraz mezclado con un terror pánico. Así, yo.

El objetivo de mi traslado era prepararme para ser profesor algún día. Que quisiera ser eso no significa que me gustara dar clases. Simplemente quería ser profesor, pasear magistralmente por la calle, ser saludado por los padres con el miedo debido a quien puede suspender, porque sí, a sus hijos. No es tan difícil entenderlo por más que la pedagogía haya puesto todo del revés.

Con ese fin cursé estudios de filosofía en la Universidad Complutense. En las aulas de la facultad, por lo general vacías, aún se podía oír una filosofía escolar demasiado seca, severa y antipática para el paladar juvenil. Tenía todas las de perder ante el huracán ideológico del marxismo, entonces en la plenitud de sus fuerzas, y la coquetería conceptual que empezaba a llegarnos de París. A las clases magistrales de las aulas, unidireccionales, jerárquicas y castradoras, oponíamos nuestro gusto por los debates, todos en el bar, lúdicos, horizontales y en red. De las conferencias, lo único que nos interesaba era la ferocidad del coloquio final. Llegó un momento en el que, por temor a que no quedara tiempo suficiente para el mismo, los conferenciantes declinaban dar la conferencia.

En la capital aprendí —la de cosas que se aprenden en una gran ciudad— a usar el teléfono, una máquina de la que nunca había tenido ninguna necesidad, aunque sí alguna noticia, en Guadalajara. Naturalmente, no fue cosa de un día. La formación tuvo como sede la pensión donde me alojé al principio de mi estancia en Madrid. Su dueño era un sujeto con un aspecto patibulario que cuadraba más en una casa de putas que en una pensión, dos ramos de la hostelería claramente diferenciados.

La fiera se pasaba el día dormitando en un saloncito. En él estaba el teléfono. Como es fácil imaginar, esa presencia no favorecía mi acercamiento al aparato. Mi ignorancia, puesto a tener que descolgarlo, de por dónde hablar y por dónde escuchar es algo que quizá hubiera podido sobrellevar en la más absoluta soledad sin una merma excesiva de la autoestima; pero la conciencia de que habría un testigo bastaba para descartar cualquier proyecto relacionado con la telefonía. Miedos tan irracionales como éste me han impedido hacer muchas cosas, por no decir todas.

Pero un día, en el que me encontraba especialmente lúcido, y viendo con una claridad meridiana que el adormilado no me iba a prestar la mínima atención —y, si me la prestaba, le daría igual lo que ocurriera entre el teléfono y yo—, me animé por fin a hacer una llamada. «Pardillo —rugió—, a ver si aprendes a coger un teléfono». Así te enseñan las cosas en Madrid.

Además de a estudiar en la universidad, también fui a Madrid con el objetivo de follar. Y, en efecto, algo follé, no siempre con borrachas. Incluso creo que tuve una novia, aunque sobre este particular nunca nos pusimos de acuerdo ella y yo. Mejor, lo cuento todo, y a ver qué les parece a ustedes.

En el curso anterior solía pasarme buena parte del día en la biblioteca de Filosofía y Letras, por la que aparecía de vez en cuando una chica que me tenía fascinado. Pasó el curso sin que me atreviera a acercarme a ella. A poco de comenzar el siguiente, hice amistad con una compañera de clase que resultó ser la amiga íntima de la chica de mis sueños. Mi compañera me la presentó un día, me dijeron que iban a ver una película que había visto yo esa mañana, no dije nada, y me fui con ellas al cine. Pocos días después quedamos; otros pocos después me dijo que estaba enamorada de mí. No sólo eso; también me preguntó si quería que saliéramos. Juntos, me aclaró.

La cautela hermenéutica que siempre he cultivado me obligó a vacilar sobre el significado de la oración: ‘Estoy enamorada de ti’. Es tanta la polisemia que nos acecha oculta en el lenguaje, y tanta la carga emocional con que lo usamos, que conviene escudriñar con la máxima atención y con el ánimo más frío posible cualquier enunciado. Decidí no pronunciarme y esperar a que llegara el viernes para ir a Guadalajara, donde pasaba los fines de semana, y preguntarle a mi mejor amigo qué pensaba que podría haber querido decir la chica con aquellas palabras.

Mi confianza en lo que dijera mi amigo era total. Además de que lo adornaba una erudición impropia de la edad, ya había dado muestras de no dejarse convencer fácilmente por lo que a gente menos crítica le parece obvio. Un día que estaba yo en su casa, sonó en algún momento el telefonillo, y, al oír que era Eduardo quien llamaba, se preguntó qué Eduardo podría ser ése. Al instante escuché la voz del otro lado: «¿Que quién soy? ¡Tu hermano, joder!». También dejó muestras de un temple científico poco propenso a ser engañado por las apariencias el día que, al cruzarse con el profesor de gimnasia, uno de esos suboficiales de la enseñanza que servían a la vez de monitores deportivos y políticos, como éste no presentara signos de embriaguez, mi amigo no lo saludó argumentando de un modo irrebatible que esa persona no podía ser la que conocíamos todos.

Le hice, pues, la consulta. Su veredicto fue que la madrileña me amaba en el sentido del término fijado hacia finales del siglo XII por Andrés el Capellán en El libro del amor cortés, y que sigue vigente a pesar de las frecuentes tergiversaciones a que se ve sometido en los guateques. No necesité más. Volví inmediatamente a Madrid, y lo primero que hice fue llamarla, para decirle loco de contento: «Bueno… vale».

Comenzamos a salir, y al poco tiempo me dijo que se había enamorado de uno que vivía en Francia. Seguimos viéndonos el resto del curso, ya que quería explicarme muy bien por qué me dejaba, y eso lleva su tiempo. O sea, que salíamos pero sin salir. La definición exacta de nuestra relación fue una empresa a la que dedicábamos mucho tiempo y esfuerzo, y en la que había sus más y sus menos. Lo normal en una pareja. Sea cuál sea la palabra apropiada, más que carnal, la nuestra era una relación muy semántica.

Hasta que llegó el verano, llegó el francés, y se fue definitivamente con él. Unos años más tarde se casaron y se establecieron en Francia. A la vista de la dificultad de saber en qué consiste salir con una chica, no descarté que, aunque casada y viviendo en otro país, pudiéramos seguir saliendo. No he tenido ninguna noticia de ella, por lo que no hemos podido discutirlo, así que si seguimos saliendo es algo que no sé.

133 comentarios

  • ¿Es o no es una puta obra maestra?

    Bonnie, aunque la pregunta es harto pertinente, las señoritas deberíais cuidar vuestro lenguaje. No sois arrieros -en particular. Ni hombres -en general.

    Funes, si te los quedas encantados no te quitaré el gozo. No obstante, aprecio enormemente el gesto, muy emocionado. Gracias.

  • Sasuperao.

    Ni siquiera es posible seleccionar un parrafito para remarcar, habría que seleccionar el texto entero.

  • Tse escribe en Jot Down sobre “Los mensajeros”. El título es muy malo porque sobre lo que escribe es sobre “Los soplones” que alimentan la corrompida prensa española. Un método que contrasta, explica el prestigioso abogado, con el que ilustra la gran Spotlight.
    En su “Trilogía de la ocupación” Modiano da protagonismo a la sórdida figura de la SOPLONA, quizás el arquetipo mas bajo de la fauna humana.
    Tristemente España está llena de soplonas amigas de Inda,Pedro J y otras hierbas.

  • Me encanta, como siempre, el texto de Gengis, que es su vida, y lo veo muy en línea temática con el de Rhumquina. Se ve que la gente andaba muy off beat, así como desincronizada en sus quereres y deseos. Yo quiero ver, por otra parte, que hubo tema, que los hombres quedamos colgados, y el Gengis lo confiesa, de las que se dejan llevar a la cama.
    Estas cosas las digo con temor, porque no he leído a Andrés el Capellán, ni la obra citada ni otras que pueda tener, y lo mismo ahí queda razonado que no, que todo lo contrario.

  • Bremaneur dice: Viernes, 11/03/2016 a las 07:44
    ¿Es o no es una puta obra maestra?

    ES.

    Adaptaciones dice: Viernes, 11/03/2016 a las 09:09
    Sasuperao.

    Gengis, a las olimpiadas: «Pulchrius, profundius, hilarantius».

  • Gengis, a las olimpiadas: «Pulchrius, profundius, hilarantius».

    Procurito
    10/10 por el fondo y por la forma.

    Don Gengis, que nos ha “retratao” usted a muchos.

  • holmesss dice:
    Viernes, 11/03/2016 a las 09:28
    Bonnie: “una relación muy semántica”, “llegó el francés”.
    Ahí hay escondidas claves sobre su pregunta.

    Holmess, Yo al francés no le llamo “follar”, pero igual GK sí..y como él vino a Madrid a follar, pues por eso lo pregunto.

    Bremaneur dice:
    Viernes, 11/03/2016 a las 07:44
    Bonnie, aunque la pregunta es harto pertinente, las señoritas deberíais cuidar vuestro lenguaje. No sois arrieros -en particular. Ni hombres -en general.

    Bremaneur, me gusta la palabra follar. También podría emplear fornicar, pero de mi boca no saldrán expresiones como “hacer el amor”o “tener sexo” porque es lo mismo que decir “hacer de vientre” cuando lo que estás queriendo decir es “cagar”.

  • Bonnie, Umbral y Calaza dicen fornifollar. Matiz importante, fornifolladora de las Hispanias y las Italias.
    Muy buena entrada la de GK, después la leo.

  • Leida. Una entrada muy Gengis. A uno le queda la duda de si si es su propio retratto, el de una generaciòn o el de los chicos de Guadalajara.
    Hacerse el humilde es rasgo de altìsima soberbia, que diria él.

  • Hay personas malvadas, gentes que tienen una especial habilidad a la hora de encontrar los puntos flacos de las cosas o las personas y aplicar su ingenio en aprovecharlo.

    Hablé una vez con un responsable de Telefónica y le pregunté la razón por la que las cabinas de teléfonos tenían las rejillas de ventilación abajo y no arriba. Que estuvieran arriba es lo natural ya que el aire caliente es menos denso y tiende a subir. Al parecer un ingeniero les dijo que si las ponían abajo se crearían unas corrientes de aire que harían imposible que nadie se instalara en ellas. Ciertamente nunca vi a ningún “sin techo” cobijado en una cabina de teléfono.

    Ahora está de moda todo eso de los almacenamiento en la “nube”. Pues bien, la nube no existe. Los ficheros no están flotando en el aire. No se engañen. Sus fotos, sus archivos están en “casa” de alguien.

    Alguna mente especialmente dotada para la manipulación decidió denominar “La Nube” a una nave repleta de servidores situada en un sitio concreto. Nada que ver con un bucólico paisaje soleado con nubes blancas al fondo.

  • Alguien dijo que sin Sean Connery y sin Braveheart el independentismo escocés no habría alcanzado las proporciones que conocemos.
    En Galicia pretenden hacer algo parecido. La Historia siempre se repite, como farsa la segunda vez. Los celtas son los gallegos patanegra, claro. Los romanos los invasores. Asterix y Obelix for ever.

  • A mi hija, que vive tan aparte del mundo real, siempre le aconsejé que guardara sus ficheros en la nube:

    – A ti, la nube te pilla muy a mano.

    – – – – – – – – – – – – – –
    OK, Brema, como quieras.
    Son muy decorativos y quedan bien en cuaquier biblioteca.

  • Algunos de ustedes me hacen unos elogios un tanto subidos de tono: mil gracias por ellos.

    Bonnie, no logré follar con ella.

    ‘Hacer el amor’ tenía entendido que era una expresión cuya cursilería ponía en evidencia el bajo nivel cultural de quien la pronunciaba. No sé si se usa aún. En el otro extremo estaría una señora que, en una fiesta, nos explicó a unos cuantos sus gustos a la hora de “joder”. Era su carta de presentación. En seguida supimos que se dedicaba al comisariado artístico.

    ‘Hacer del vientre’ me parece más grosero que ‘cagar’ porque hace más visible la operación. Cuando oyes eso, no puedes quitarse de la imaginación lo que está sucediendo ahí dentro.

    Follan, la distorsión con la que me describo no tiene como objetivo ofrecer, más que el mío, un retrato de una generación, u otras sociologías. Como dices tú, es mi estilo.

  • A mi hija, que vive tan aparte del mundo real, siempre le aconsejé que guardara sus ficheros en la nube:

    – A ti, la nube te pilla muy a mano.

    Qué bueno.

  • Cuántos sinsabores me habría evitado de haber tenido a mi disposición un cartel como el que ha puesto el ilustrador.

    Pienso ahora en el mal rato que pasé la primera vez que me puse un condón. Por suerte, estos artilugios están diseñados de un modo que no deja lugar a dudas sobre cuál es el extremo por donde debes introducir el miembro pertinente. Eso lo vi a la primera. Por desgracia, ya había desplegado el condón antes de meter nada en él. No había manera de avanzar. Enfrente, una enfermera. Con el resabio que da esa profesión.

    Las cosas hubieran marchado mucho mejor si la juventud hubiera dispuesto entonces de ilustraciones tan didácticas como la de hoy.

  • FORNICIO CULPOSO
    Miro hacia atrás con espanto, pues veo una carrera del libertino que ha durado sus buenos 35 años. Vivir solo para “ello”, triste destino, aunque cierto es que deparó algunos inolvidables mementos.

  • Perroantonio dice:
    Viernes, 11/03/2016 a las 10:58
    Todo en tu boca es miel, Parker.

    Me tenéis que oír jurar. He tenido buenos maestros.

  • Cuatro de mis conspicuas amantes han tenido a bien marear todo lo que han querido por estos foros, cierto que procuraron instantes de gran comicidad.
    Todo mi amor y respeto hacia ellas. Ya pasó todo.

  • Perroantonio dice:
    Viernes, 11/03/2016 a las 14:40

    Oiga, Bellpuig, que tengo un comentario pendiente de moderación hace media hora. ¿Me está corrigiendo los acentos?

    No, señorito, es que, ay, me había emocionado.

    Perroantonio dice:
    Viernes, 11/03/2016 a las 14:09

    Junto a ti, naturalmente.

  • EL HOMBRE QUE RÍE
    Recuerdo cuánto me impresionó, en aquella edad en que estas cosas impresionan, el cuento de J. D. Salinger «El hombre que ríe» y de las ganas que tuve de ser uno de los comanches para escuchar al Jefe contando aquella historia y luego darle un abrazo. Mucho, pero que mucho tiempo después, me enteraría de que «El hombre que ríe» es el título de una novela de Víctor Hugo que tuvo una versión muda en el cine alemán protagonizada por Conrad Veidt, que tanto me había sorprendido como el asesino gesticulante de «El gabinete del Dr. Caligari» (que vi en el cine-club). A Conrad Veidt, que fue un firme antinazi y tuvo que exiliarse a Estados Unidos, le conocemos todos por su papel de Heinrich Strasser, el agente nazi de la película Casablanca.

    Lo cual que cuando me preguntan qué es la cultura, jamás pienso en entelequias como la Cultura o la Kultura, sino en este flujo emocional de mi memoria en donde cada fotograma es un recuerdo, cada libro una historia vivida y cada personaje una persona que hubiera querido ser. Junto a ti, naturalmente.

  • GEOGRAFÍA SENTIMENTAL
    -Condesa de Toloño (Bilbao).
    -Medikina, entre otros (Avilés)
    -Phryne, entre otros (Huelva)
    -Princesa, entre otros (Madrid)
    -Amante granaína (Granada)
    -Miscelánea inconfesable.

  • Antes de leer la entrada: me entero por La Vanguardia de que han cerrado Discos Castelló, que, si mal no recuerdo, llegó a tener hasta tres tiendas en sus mejores tiempos. La primera vez que aterricé allí, ocupaba apenas una pequeña portería de un viejo edificio del Chino, y la razón de su éxito era que vendían los discos veinte duros más baratos que en cualquier otra parte. Aquel día compré el 451 Ocean Boulevard de Clapton. De los catorce a los dieciséis adquirí allí no menos de ochenta vinilos de los Rolling Stones, y recuerdo el viejo ritual de salir de la tienda con mi última posesión bajo el brazo y largarme a casa a toda hostia en el Tren de Sarriá para poner en el plato cuanto antes maravillas como el Aftermath o el Sticky Fingers. Con su cierre, desparece un pedazo de la historia de muchos.

  • Perro: acabo de recordar al leer tu comentario que El Hombre que ríe de Víctor Hugo fue interpretado en televisión –en el programa Novela, concretamente– por un actor llamado Nicolás Dueñas, lo que me lleva a preguntarme por qué mi mente se empecina en almacenar datos inútiles como éste.

    A mi modesto entender, Salinger escribió una novela y tres relatos inmortales. (El resto oscilaría entre lo “malo de cojones” y lo meramente pasable.) El cuento al que aludes, junto con Una mañana perfecta para el pez plátano y El período azul de Daumier-Smith, merecería figurar en cualquier antología del relato perfecto.

  • Yo también estoy atento a lo de Gengis por si resultase el retrato de una generación. Llevo años esperando la gran novela de mi generación, la de los que echamos los dientes en los 80, y sólo hacen documentales de cantantes, drogotas y dragqueens. El 99% restante mirábamos a esa peña no más del 30% del tiempo, así que hubo mucho más. Eso echo a faltar.
    El cartel está estupendo y despierta memorias de un lejano pasado ver una conversación de enamorados sin emoticonos.

  • DATOS INÚTILES
    Me acuerdo del día en que, volviendo del cole de la mano firme de mi abuelo, decidí memorizar todas las matrículas de coches que veía .
    Antes de llegar a destino caí en la cuenta de la dificultad del empeño y del fracaso consiguiente.
    Como derivada me ha quedado una memoria prodigiosa de matrículas de coches de familiares y amigos que hace más de 40 años no circulan -los coches – y teléfonos que ni siquiera tienen 9 cifras sino 7 o incluso 3.
    Datos bien inútiles, sobre todo para ligar.

  • Yo nunca tuve una novia que me dejara por un francés.
    Disfruto con todo lo que escribe Gengis y esas pinceladas de aquellos años locos me encantan. Esta misma semana disfruté de su conversación en la cafetería Van Gogh y recordamos la época de Bocaccio y tantos sitios de los que solo conocíamos la puerta.
    Y recuerden, uno de Guadalajara no folla la primera vez. Al igual que los de Bilbao, llevamos esa divisa en la frente.

  • Perroantonio dice:
    Viernes, 11/03/2016 a las 14:44

    Vaya joya que ha traído, Perroantuan. Gracias.
    Buscaré esos otros que propone Gómez.

  • El aparato que ilustra la entrada de hoy es exactamente el que tengo en mi casa de Barcelona. Me lo traje del Zulo donde fue protagonista de una de las escenas de “El honor de las injurias”.
    Es de baquelita y al colgarlo con firmeza resuena en toda la sala. Ante los comentarios irónicos que suscita, suelo argumentar que tiene línea directa con el Pardo. Esto acojona.

  • Me han echado algo en la merienda o acabo de encontrar una página de traducción al murciano que lo flipas. La página se llama «Esturrie. Servicio de traducción», y, por lo visto, el murciano es así:

    «Contrebuye a l’esturrie d’er murciano. Te traüjiremos quarsiquier testo, plana web, blog, epírtola u decumento. Solicamente nus ties qu’envïar er testo por conreo a nuestro abrú d’email, nusotros lo traüjiremos a’r murciano l’enantes posible y e jorma gratuita».

  • No hay ninguna necesidad de pensar; pero, una vez que te pones, tienes que pensar cómo lo haces. La primera medida que debes tomar concierne a las palabras que eliges; más precisamente: al sentido de las palabras que eliges ¿Te atienes a lo que ordena la Real Academia Española o te dejas guiar por el uso que hace la gente de ellas? Ni una cosa ni otra, debes responder si estás convencido de que tu forma de pensar cabe, por muy defectuosa que sea, bajo la rúbrica de ‘pensamiento filosófico’.

    La razón de esa respuesta se halla en un cierto desajuste, un desfase -un ‘décalage‘ quizá sea más convincente- que se da dentro de la acepción usual de ciertas expresiones, y que permite tirar de ellas hacia donde puede que se resistan a ir en un primer momento. Si insistes, ellas terminan por obedecerte. En este forcejeo la Academia no tiene nada que hacer. Lo mejor es que no moleste.

    Me iré ahora un poco lejos para que gane prestancia lo que quiero decir. Imaginen que Nueva York acaba de ser tomada por una docena de divisiones del Daesh; Washington está a punto de caer y Tokio, Berlín y Moscú se hallan cercadas. Terrible, ¿verdad? La civilización occidental, a punto de desaparecer; sus valores, en vísperas de perder todo valor; la libertad, la racionalidad, la tolerancia, a punto de irse por el sumidero de la historia. La consternación es general. O casi general. Algún individuo solitario, medio loco, ajeno a la opinión dominante, insobornable, una especie de Solzhenitsyn, se quedará tan pancho, convencido de que nuestra libertad no es verdadera libertad, nuestra racionalidad es irracional y nuestra tolerancia, represión.

    Cambien ahora al ruso por Agustín de Hipona. Alarico I ha tomado Roma. Como quien dice: se acabó el universo. Se da por hecho que las hordas bárbaras no dejarán nada en pie, ni siquiera ese estilo de vida admirable en el que no han faltado actos de coraje, de esfuerzo, de disciplina, en suma, de abnegación, sin los cuales no hubiera sido posible que unos pocos levantaran un imperio. Todo eso no vale nada, escribe San Agustín en La Ciudad de Dios. Esas virtudes son vicios, añadió uno de los suyos.

    Doy por hecho que los ortodoxos de la normalidad verbal brincaron de sus sillas para amonestar a los que se tomaban esas libertades con la lengua. Me imagino la sentencia: “La gente sabe qué cosa es la virtud y qué cosa es el vicio; no mezcléis vosotros lo que nadie mezcla, no juguéis con las palabras.

    Pero había razones poderosas para mezclar y hasta para jugar. El propio significado de ‘abnegación’ necesitaba que se le empujara un poco para alcanzar su plenitud. Hacia falta una visión nueva, revolucionaria, para dar ese empujón. Fue el cristianismo el que lo dio, y lo hizo poniendo sobre la mesa la idea de una abnegación tan rigurosa, una anulación tan extrema del yo, un amor tan incondicional a Dios, que a su lado la abnegación conocida hasta entonces se quedaba corta. Los paganos -se oyó por primera vez- habían alcanzado aquel grado espléndido de virtud por mor de su afición a las conquistas militares, porque querían hacerse dueños del mundo. Fue su amor a la gloria lo que los hizo tan virtuosos; su abnegación se sostuvo en el amor a sí mismos. Nada de abnegación, pues; menos lobos con la supuesta virtud del pueblo romano. De ahí esta sentencia: “Virtutes paganorum splendida vitia.”

    San Agustín nos dio un ejemplo de labor filosófica pegándole esos meneos al idioma. Lo conmovió no por ganas de epatar sino porque el propio idioma lo estaba pidiendo a gritos. Hoy también nos provocan las palabras. Lo hacen, a mi juicio, para que juguemos con ellas. Y, si hay un poco de violencia, no creo que les importe demasiado. A mí, por poner un ejemplo que me queda cerca, me gusta decir que la libertad se nos ha convertido en un deber, que la emancipación tiene mucho de represión, que estamos sometidos a un imperativo libertino, y cosas así. Aunque ni de lejos tan brillantes como las de San Agustín, procuro dar razones de esa forma de hablar.

  • Hoy también nos provocan las palabras. Lo hacen, a mi juicio, para que juguemos con ellas.

    Jugar, sí, pero estas son de un pueblo que no follan nunca la primera vez al verse. Las palabras en general, digo.

    “Virtutes paganorum splendida vitia.”
    Gengis, si no he entendido mal, lo que cambia es la extensión, los ejemplos y casos señalados, mientras que el concepto o intensión más abstractos de virtud y vicio en realidad permanecen intactos. Quiero decir que para que el oxímoron y la paradoja sean posibles es necesario que los significados conserven sólidos sus rasgos distintivos y así poder hablar del mundo de otra forma, como en el caso del «imperativo libertino».

  • Procu, puede que el significado de ‘virtud’ tenga que conservarse para que sea posible la paradoja. No lo he pensado mucho, pero se me ocurre que, si el cambio llegara a afectar al significado de ‘virtud’, es muy probable que también cambiase el de ‘vicio’, y que lo que saliera al final de tanto cambio por todas partes no fuese una paradoja sino un disparate.

    Ahora fijémonos en la extensión inmediata de ‘virtud’, o sea, en las virtudes: coraje, esfuerzo, disciplina, abnegación. Y a continuación fijémonos en los significados de éstas. Aquí sí se da un cambio. Por ejemplo, la abnegación de la mística cristiana no es la ordinaria, que podemos definir como la disposición a renunciar a los intereses propios. No son sólo los intereses sino la persona entera lo que debe quedar anulado si se pretende ser amado por Dios, según ese concepto riguroso de ‘abnegación’.

    ¿Si se pretende ser amado por Dios? Esa sublime pretensión no deja de ser una pretensión; ahí asoma la pata un interés. Por tanto, la abnegación -dirán otros más rigurosos- ha de tener ese toque desesperado de no buscar ni la propia salvación.

    Y así nos encontramos con otro significado más de ‘abnegación’: ése que permite denunciar el amor a Dios de los más tibios -¿y quién puede superar esa tibieza en su amor a Dios?- como un amor a sí mismos.

    Es el significado de ‘abnegación’ lo que ha ido cambiando antes de poder formular la paradoja.

    Creo.

  • El cuento “El hombre que ríe” y los demás que cita Gómez (igual de buenos) se encuentran en el libro “Nueve cuentos”. Junto con “El guardián entre el centeno” son lo que hay que leer de Salinger.

  • Gengis Kant dice: Sábado, 12/03/2016 a las 01:00

    Un psicoanálisis de la abnegación en toda regla.

    Me gustan sus despanzurramientos lexicosemánticos más que a un tonto un lápiz, pero yo tengo otras cosas muy difíciles y profundas en qué pensar, Gengis, compréndalo.
    Por ejemplo, ¿cómo se llama el pato al que no le gusta estar con otros patos?

  • Una vez dicha una cosa, ahora toca decir la contraria. Hay que ser muy cautelosos a la hora de hacer esas mutaciones que convierten la virtud en vicio, el derecho en deber, al ateo en religioso, en asceta al libertino… Lo digo porque a menudo se hacen a lo tonto, a barullo, formando unos pegotes semánticos incomestibles. En tales casos la labor intelectual debe consistir en discriminar lo que se ha mezclado de cualquier manera, en analizar lo que ha sido objeto de una mala síntesis. Pero esto, a su vez, es más fácil decirlo que hacerlo. Conozco a gente que pretende distinguir los conceptos a base de hachazos. Lo que hacen no es análisis, es una carnicería.

  • ¿Por qué me gusta tanto Bucarest?, me pregunto. Por sus mujeres, sin duda. Pero por eso me puede gustar también Peralejos del Condado o el supermercado de la esquina. La respuesta estaría en la melancolía que trasuda su fealdad, tan acorde a los escenarios de mi infancia. Pero se desmiente en cada atisbo de belleza callejera que se encuentra al deambular por la ciudad y la vitalidad que se palpa, más que se adivina.

  • Tocado, puede que hasta hundido, y a la vez contento con eso de los despanzurramientos léxicosemánticos. Son eso, pensamientos silvestres, un ponerse a pensar a la buena de Dios y que salga el sol por Antequera.

  • Acabo de leer Levantad, carpinteros la vida maestra y Seymour: una introducción y me interesaría cualquier prueba que puedan aportar sus lectores de que J. D. Salinger sigue vivo y escribiendo.

    (Jose de M. Platanopez, carta al director de The New York Times Book Review del 26 de mayo de 1963)

  • Por alguna estúpida razón el comentario de doña Proc me ha hecho recordar el nombre de uno de los sin duda peores equipos del Campeonato de Futbito de la Facultad de Derecho, Deusto 1978, el archifamoso “Este Agua de Bucarés”. Estaban también el “Rápiz de Pena” o el “Nochingan Flores” (o Flowers, no recuerdo). Eran equipos concebidos para quedar los últimos, aunque ese puesto fue siempre para el “Sindicato del Crimen”, comúnmente llamado simplemente “Sindicato”, que jamás ganó un partido.
    Luego estaban los que se apuntaban para ganar, pero esos tenían nombres mucho más aburridos.
    Entre aquella cancha de futbito y el bar pasamos aquellos años, estudiando unas carreras que nos permitieran ser hombres de provecho.

  • Compré “Nueve cuentos” hace 30 años, en un primera edición que hizo Edhasa entonces. Con sus tapas duras se conserva como el primer día, si bien el papel ha amarilleado bastante. Me pregunto si hay ediciones previas en castellano.
    Por cierto, nunca les encontré la gracia. De hecho su lectura me produce el mismo malestar que el circo o las atracciones de feria.

  • Lo del Esturrie al murciano que trae Proc, me ha parecido muy edificante. Hay tenemos las primeras piedras del edificio patriótico, en donde siempre curran un filólogo y/o un cura, no necesariamente indígenas. Pero la singularidad necesita de más sinergias. Dando por supuesto que ya existe la sección folclórica y la banda de música, se echa a faltar a los tipos de la porra. Quizá les envíe un mensajito para que me esturrien la consigna “Murcia es nación”.

  • Perroan, si lo que pretende con el comentario del enano y el anillo es burlarse de mí, dese por satisfecho, pero también le digo una cosa: un hombre no esta hecho por completo hasta que no ha penetrado en el significado trascendente de la Tetralogía wagneriana. Tuve la suerte de conocer en persona a Ángel-Fernando Mayo y la lectura de la traducción que hizo de la magna biografía del artista y de la propia Tetralogía me dieron las claves del arcano. Usted que tiene capacidad y tiempo, podría hacer lo mismo.

  • pongo cara de éxtasis y, tras rebuscar un rato, expectoro: “¡Sobrecogedor!”. Mi amigo asiente, con la satisfacción inconfundible del misionero que ha logrado bautizar otro caníbal. Sin duda Monterroso tenía razón: pocas cosas como el universo. Quizá sólo los calamares…

    Las pochas… y ahora los calamares.

  • El Faro de Vigo se queda pequeño para el Oráculo de Patos. Ya toca columna de opinión en El País y el Avui. Sugiero título a la altura: “La segunda sin su consentimiento”.

  • “La segunda sin su consentimiento” sugiere un sujeto activo en una violación tras un primer acto no satisfactorio.

    “La primera sin mi consentimiento” (que me suena más al original follandeiresco) es, sin embargo, sucumbir al amor no cortés.

  • Pues eso, Perro. El original que usted dice: sucumbir al amor no cortés, sea lo que sea el amor no cortés.

    (Presumo que el amor cortés consiste en preguntar a la agraciada, amablemente y empleando el “por favor”, si le apetecería pegar un polvo, o los que surjan, con un servidor.)

    (Dios me libre de sugerir barbaridades, ni aunque sea por error, dicho sea de paso.)

  • Quizàs Calaza ya tuvo ofertas para publicar en EP -al fin y al cabo publica con cierta frecuencia en Claves- pero considere, como Voltaire, que para ser feliz es mejor no salir de la habitaciòn. O, como Siddharha, que solo se puede ser feliz volviendo a los origenes, al punto de partida.
    Un periodico como EP tiene linea editorial, a ella hay que atenerse. Es impensable que EP publique un artìculo anti-canònico poniendo en duda la paternidad de la TR atribuida a Einstein (no hay màs que leer las melonadas escritas por Sanchez Ron) Por el contrario, los periodicos de provincia, que leen en toda la regiòn, permiten màs libertad a los colaboradores.

  • La columna que Calaza tenìa en La Voz era “Ni miento, ni me arrepiento” en Faro “Férvido y mucho” en el WSJ “Todas con mi consentimiento”

  • Acojonante. Me envían este enlace de Muñoz Molina. Lo he leído y me he quedado de piedra. La cantidad de mentiras, exageraciones y datos sacados de contexto es alucinante. Y sé de lo que hablo. La bióloga casada con un “científico” australiano de la que cuenta su peripecia es mi hermana pequeña. Muñoz Molina tiene todo el derecho a opinar sobre la situación en España, pero no a tergiversar los hechos para apuntalar sus opiniones. No voy a entrar en detalles, pero agradecería algún consejo sobre cómo rebatir este tipo de periodismo.

    “Cosas concretas, datos ciertos, hechos contrastados, vidas reales de personas …” dice el mamonazo. Y lo malo es que, conociendo a las fuentes, estas probablemente avalan las mentiras en aras de la supuesta denuncia de la situación que presenta el autor. Estoy que echo las muelas. Efectivamente, así va España, cuando dos gilipuertas (con perdón, uno de ellos mi hermana) permiten que un soplagaitas cuente una versión completamente sesgada y falsa, con algún dato cierto, de su peripecia vital y la presente como una consecuencia de lo mal que lo ha hecho el Gobierno, el Estado, o el Sursum Corda. Y el autor, a seguir mamando de la fama de progre e insobornable denunciador de una realidad corrupta. ¡Adapts, diga algo!

  • Carlos Sebastian, el que decìa que para ahorrar electricidad habia que ir a la oficina sin corbata en verano o que en España cabiamos setenta millones de personas sin problemas de paro.
    Muñoz Molina, pidiò el Cervantes de NY a ver si aprendìa a escribir como Faulkner.
    En España hay una serie de mediocres cuya ùnica razòn de ser es escupir sobre el paìs tal como impone la linea editorial de EP. No se puede ser progre ni gozar de cierta popularidad izquierdista sin poner a parir a España, siempre y en cualquier circunstancia.

  • AMM, ya lo expliqué aquí, es un soplagaitas. Siendo Director del Cervantes en NYC, quizás la mejor canonjía que puede conceder el Gobierno, se dedicó a denunciar los abusos de los que ocupaban puestos públicos ¡Todos eran unos corruptos menos él!
    Zeppi, el problema es que nadie se dedica a explicar las cosas buenas que ocurren España, pareciera que esto es de fachas, sino a denunciar “los recortes de Rajoy”.
    Recuerden el delirante caso de Gachó. Aprovecho para recordar y homenajear al Sistema Madrileño de Salud que en relación con el fallecido Arturo dio ejemplares servicios gratuitos a alguien que jamás contribuyó al Sistema con un solo euro.

  • La grandeza de la España construida entre todos, es como trata a los “anti Sistema”. Lo hace con generosidad y respeto. Sé muy bien de lo que hablo y algún día espero poder contarlo.

  • Un equipo de un programa de televisión, comandado por alguien que colaboraba en EP y una cadena amiga, se desplazó a Barcelona para entrevistar a un autor novel que iba a publicar su primera novela. Era el programa piloto, y la entrevista, la primera que le hacían en su vida, se iba a llevar a cabo en la biblioteca de la editorial. La realidad es que se trataba de una encerrona –especialmente imbécil además–en toda regla. El problema es que no contaban conque al autor novel se le cruzaron los cables y, tras montar un pollo considerable, se largó de allá a las primeras de cambio, dejándolos con un palmo de narices. La entrevista, por tanto, nunca vio la luz, y la novela estuvo a punto de no verla tampoco. (Se libró porque ya estaba en la imprenta.) El autor era yo.

  • Elvira Lindo, pareja de AMM, es amiga de otra hermana mía que vive en NY y se ven de vez en cuándo. Seguro que el tema salió hablando entre ellas, pero AMM “toca de oído”, por decirlo suavemente. Oiría la historia de mi otra hermana en boca de su pareja y decidió utilizarla, adornándola a su gusto. para sus propósitos. Aún no he hablado con mi hermana la de NY, pero dudo mucho que avale este comportamiento, ella ha sido muy crítica con mi hermana pequeña y sus decisiones.

  • “La grandeza de la España construida entre todos, es como trata a los “anti Sistema”. Lo hace con generosidad y respeto. ”

    De eso nada. Lo hace con cobardìa e injustamente. Los buenos españoles ya estàn amortizados, siempre seràn buenos españoles se les tratae como se les. Asì que por “ahì arriba” (sea la izquierda o la derecha) a quien tratan bien es a los anti-España. Que ademàs nunca lo agradeceràn. De un premio literario a una càtedra pasando por un cargo todo va a los hideputas.

  • Hoy no es mi día. Me envían este otro enlace, que hace referencia a un libro reciente de divulgación científica, que al parecer está despertando entusiasmo. Leo el primer capítulo en Google Books y mi decepción es absoluta. Otro más que se apunta a hacer caja basándose en su imagen de “científico de aspecto juvenil, pese a sus años, con pasado revolucionario estudiantil”, como dice la cita.

    Me voy a la wiki, a ver en qué destaca este elemento (al que me acuso de no haber oído hablar de él nunca antes de hoy) y me encuentro con lo siguiente:

    “… introdujo la amplitud de vértice de la espuma de espín (spin foam vertex amplitude) como base de la definición actual de la covariante dinámica en el campo de la gravedad cuántica de bucles.”

    Desisto de seguir leyendo. No digo que no sea interesante, ni mucho menos que no sea “verdad”. Pero me recuerda mucho a los psicodélicos nombres con que los chefs endiosados de la nueva cocina bautizan a sus creaciones. No me parece serio.

    El número de farsantes, en todos los campos, sigue creciendo.

  • Zeppi, Carlo Rovelli, no es un cualquiera, te lo aseguro. No lo trato pero lo conocì en Paris, tabaja con gente nivel medalla Fields. Todo ese palabreo no es culpa suya, es la ciencia que utiliza esa terminologìa.
    Por el contrario, es de los que hacen frente a los “cordistas”, en la linea del Not even wrong. Farsantes son Sanchez-Ron, Alvaro de Rùjula o Cayetano Lopez.

  • Follan, yo no discuto su nivel (carezco de base para ello), si no su calidad como divulgador. La impresión que me provocan libros como este es que sus autores solo pretenden ganar pasta con ellos.

  • Y me reafirmo en mi opinión (minoritaria seguramente) que una teoría que utiliza un concepto denominado “amplitud de vértice de la espuma de espín” no puede ser correcta.

  • Vaya mosqueo Zeppi. No hay para tanto, AMM se lamenta de un estado de cosas que en mayor o menor grado comparte mucha gente en todo el espectro político. No acusa a Rajoy, al gobierno o al estado. Quizás al sur sursum corda, y algo de eso comparto: el estado de las cosas es manifiestamente mejorable.
    Aparte de que la fotografía que acompaña es muy buena.

  • “amplitud de vértice de la espuma de espín” no puede ser correcta

    jajajajaj Occam te habrìa dado la razòn

  • Hoy no se puede ser culto sin saber de ciencia, y ciencia es ciencia dura. Los intelectuales huyen de eso, que es huir de los hechos, y acaban apuntándose al mito que del mundo no explica nada. Supongo que por eso cada día pintan menos.
    Es mi pena y mi dolor no tener la educación necesaria para seguir a la gente interesante que habla sobre cómo es el mundo y el hombre, es decir, físicos, biólogos, matemáticos, médicos y psicólogos duros. Antes de eso intentaban hablar los filósofos, historiadores, politólogos. Ahora esta gente habla escribe poesía.

  • Holmesss, yo puedo estar o no de acuerdo con la opinión de AMM sobre el estado de las cosas, pero no acepto que para sostener esa opinión utilice un caso que no tiene nada que ver con ese estado de las cosas si no con decisiones de los propios interesados. Si le cuento la historia de otra manera tal vez lo entienda:

    Dos biólogos jóvenes se conocen estudiando en París y deciden vivir juntos. Tras buscar trabajo en universidades de Europa, basados en sus méritos académicos, reciben una suculenta oferta de una multinacional americana, para trabajar LOS DOS en la misma empresa, con abundancia de medios materiales para investigación. PERO, y este es el quid de la cuestión, con exigencia de resultados. Y aquí es donde las cosas empiezan a fallar. No se adaptan, no aguantan la presión … lo que sea, pero el caso es que después de apenas seis meses (no después de varios inviernos, como dice AMM), renuncian a unos puestos por los que muchos jóvenes científicos hubieran matado. Y añorando el “ambiente distendido” de las universidades europeas (donde se trabaja “por amor al arte” pero sin agobios y sin presión), deciden montar un bar en Menorca, sin ninguna experiencia previa en hostelería, y en contra de la opinión de la familia y amigos más sensatos. El más que previsible fracaso de la operación no les hace reflexionar sobre sus actuaciones y criterios, y la decisión de”emigrar” a Australia no tiene nada que ver con la situación de España (ni con la de USA, ni con la de ningún otro sitio), si no con el hecho de que como el chico es australiano, esperan encontrar trabajo allí más fácilmente. ¿Qué tiene que ver esto con “un estado de cosas que en mayor o menor grado comparte mucha gente en todo el espectro político”?.

    Algunos periodistas en USA ha tenido serios problemas y han sido despedidos por hacer algo parecido, utilizar un caso “real” para añadir dramatismo a un artículo, cuya credibilidad se ha desmoronado cuando se ha comprobado que el supuesto “caso real” estaba manipulado para meterlo con calzador en el artículo.

  • MGaussage dice:
    Sábado, 12/03/2016 a las 23:23
    Hoy no se puede ser culto sin saber de ciencia, y ciencia es ciencia dura.

    Eso no es verdad MGaussage. Hay libros excelentes de divulgación científica que no requieren saber “ciencia dura” para su comprensión. Por ejemplo, la explicación de Asimov sobre la no conservación de la paridad de la fuerza electro-débil y sus consecuencias, en términos de simetría izquierda-derecha (lo que le lleva a decir que el electrón “es zurdo”) es un buen ejemplo de ello. Para hacer divulgación de calidad hay que saber de lo que se habla y estar dispuesto a explicarlo bien, empezando desde más atrás si es preciso (Asimov empieza con “ver doble” y los cristales birrefringentes, los isómeros asimétricos, imágenes especulares …), preparando el terreno, avanzando poco a poco, e ir construyendo una explicación coherente, donde las piezas van encajando, no pretender describir “The Universe in a nutshell”, como se titula un libro de Hawkings. El universo no se explica en 10 minutos. Pero eso no significa que no sea explicable, al menos hasta donde conocemos. Solo hay que saber hacerlo, lo que desgraciadamente no está al alcance de algunos, por mucho que sepan de su campo particular.

  • Yo sì explico el Universo en menos de 10 minutos
    1) c+c=c quiere decirse no hay velocidad superior a la de la luz
    2) si Q representa las coordenadas de una paticula y P representa el momentum de la particula en la misma direccion entonces QP diferente de PQ (no conmutatividad)

  • Buenos días a todos :
    Como soy de otra generación, mucho más vieja que todos ustedes, aunque disfruto leyéndoles, no opino, que mi experiencia de vida es bastante diferente de la de ustedes.
    Pero los comentarios de Don Gengis Kant del viernes a las 21′ 29, y del sábado a las 01’00 me han hecho levantarme de la butaca para aplaudirle.
    Porque, aunque yo iba para “ciencias ” ( iba, pero no llegué ), a San Agustín, y a los Padres de la Iglesia los he leído y desmenuzado a fondo en mi adolescencia y juventud ultra católicas de la mano de mi abuela.

    Y, ya que estoy, que buscaré en el Kindle lo que me falte de Salinger, que me ha vuelto a apetecer leerlo, después de tantos años.

    Y que muchas gracias.

  • Buen intento Follan, pero yo sigo prefiriendo la técnica de los maestros:

    ” … tropiezo con un breve artículo de una revista científica, que informa de que cierta línea de investigación parece establecer relaciones entre la conservación de la paridad y la actividad óptica de los compuestos naturales. El artículo tenía unas quinientas palabras. Inmediatamente me inflama el afán de explicarles eso a mis lectores, a mi manera. Eso significa, naturalmente, que primero tengo que definirles la paridad, y cuándo se conserva y cuándo no, lo cual me cuesta dos artículos de a mil palabras. Luego tengo que explicarles todo el lío de la actividad óptica, lo cual me cuesta otros dos artículos, los cuales combino después en un quinto; y ahí tenéis todo el mamotreto, en los cinco primeros capítulos de esta obra.”

    Y aquí tienen esta joya, para quien quiera disfrutarlo. Divulgación científica de alto nivel, para todos los públicos (en un fichero Word que se descarga al pinchar en el enlace).

  • SE COMPORTAN COMO CERDOS

    Creo que lo mencioné en alguna ocasión, pero sólo conozco personalmente a una persona a la que etiquetaría sin problemas como genio. Además es un tipo muy divertido y con una vida novelesca donde las haya a sus espaldas. Vivía por mi barrio, y durante varias décadas he ido coincidiendo con él, entre otros lugares, comprando libros viejos en el Mercado de san Antonio. Siempre charlamos unos minutos sobre literatura y, si a la contundencia de sus juicios le sumamos un erudición casi inverosímil, en esas breves charlas siempre he procurado antes aprender que demostrar mis propios conocimientos literarios, conocimientos que, todo hay que decirlo, quedan infinitamemte por debajo de los suyos.

    Recuerdo habérmelo encontrado una vez, en los ochenta, justo después de haber leído uno de los cuentos más enigmáticos e inquietantes de toda la historia de la literatura, Un día perfecto para el pez plátano. Yo andaba entusiasmado con la narración y de manera especial con su vertiginosa conclusión. (Todavía, claro, no habïamos llegado a Carver y a los “finales Carver”.) Hay que recordar que por aquel entonces la mayor parte de nosotros ignorábamos de Salinger prácticamente todo, salvo que era poco menos que un ermitaño que rehuía cualquier contacto con la prensa y hasta tenía prohibido por contrato cualquier tipo de fotografía, ilustración o nota biográfica en sus libros. Pues bien, cuando le mencioné el relato, mi amigo, sin inmutarse, me djo:

    –Pedofilia.
    –¿Qué?
    –Le atrae la niña y se siente culpable por ello. Si no, no se entiende nada de nada.
    –¡No digas chorradas, hombre!

    Me fui cabreado con él y pensando que su apreciación era una completa gilipollez. (Hasta los mejores jugadores fallan un penalti de cuando en cuando.) Esto sucedía a finales de los ochenta, como dije. Hoy en día, sin embargo, a la luz de lo que sabemos sobre Salinger: de los implacables ajustes de cuentas en forma de libro de Joyce Maynard y su hija Margaret, y, sobre todo de las buenas biografías que han ido apareciendo en los últimos tiempos –mención aparte merece la definitiva de Shields y Salerno que publicó Seix Barral en nuestro país–, donde se detallan sus complicadas y constantes relaciones afectivas con niñas apenas púberes, no tengo tan claro que mi amigo no llevara razón.

    http://www.literatura.us/idiomas/jds_undia.html

  • El de pedofilia me parece también un ejemplo bueno de los cambios y hasta revoluciones conceptuales de los que hablaba Gengis. De Sócrates a Salinger, de virtud pedagógica a perversión horrenda.

  • MELDONIUM
    Siendo el Meldunium una especie de precursor de la Carnitina, cómo es posible que aquél sea doping y éste no. Los atletas del Este no dan crédito a esta decisión de la Agencia Antidopaje que ha cogido a mi adorada Sharapova por medio. Ambos productos llevan 40 años en el mercado y nunca han conseguido demostrar nada relevante mediante ensayos clínicos, de hay que la EMA y la FDA nunca le hayan dado el status de medicamento.
    Se pretende que ambos productos facilitarían la conversión de grasa en glucógeno muscular y por ende un mejor rendimiento muscular y cardíaco. Pero lo cierto es que los 8 kms que he corrido esta mañana en ayunas han dejado vacíos mis depositos de glucógeno y en estos momentos estoy quemando grasa (neoglucogénesis) para rellenarlos con la colaboración de mi carnitina endógena. Es posible que el Meldonium o la carnitina administrados exógenamente aceleren el proceso, es decir, sería útil para deportistas pero nunca para los que no vacíen sus depósitos de glucógeno mediante la actividad física.
    En Mercadona venden carnitina pero en muy bajas dosis (250 mg), habría que tomar entre 1 y 4 gramos al día para que hiciera efecto. Dice la leyenda que el Mundial del 82 que ganó Italia fue gracias a la carnitina. Aquí andábamos con el chuletón todavía.

  • En el ámbito relativo estrictamente al relato de Saliger, la presunción me sigue pareciendo, como hace treinta años, muy cogida por lo pelos. Pero por ejemplo, aunque me encanta Alicia en el País de las Maravillas, me temo que tampoco habría contratado a Lewis Carroll como canguro.

  • “El de pedofilia me parece también un ejemplo bueno de los cambios y hasta revoluciones conceptuales de los que hablaba Gengis. De Sócrates a Salinger, de virtud pedagógica a perversión horrenda.”

    Estoy de acuerdo, Procu.
    Una cosa es el deseo de romperles todos agujeros posibles a los niños/as y otra, bien distinta, la atracciòn que por su pureza ejercen. La piel de un niño es como la seda, lo normal es que acariciemos su cara sin ninguna intenciòn eròtica. Pero hoy por eso, y por menos, a un profesor (sobre todo si es sacerdote) pueden meterlo en la càrcel o como minimo perder empleo y honra. Por una inocente caricia en la cara o en el pelo. No digamos por un beso en la frente.

  • Zeppi, ahí ha centrado el tema desde el punto que me interesa: El estado de las cosas Vs. Las decisiones personales.
    Me pregunto hasta qué punto existe en el mundo de hoy completa autonomía del sujeto, y ya adelanto que tengo mis dudas, con Bennet y su imprescindible “La corrosión del carácter” que no he leído aún.
    Por salir del ejemplo que ponía AMM y que usted conoce bien, me gusta plantear dos historias paralelas de cuatro jóvenes que comparten un momento vital, el deseo de fundar un hogar.
    Juan y María son jóvenes profesionales de éxito, naturalmente han tenido que trabajar en el extranjero, quieren hacer un Master. Sus proyectos personales, muy relacionados con las expectativas que la sociedad ha depositado (ay!) en ellos, les obliga a vivir separados por un océano. No cabe formar un nido.
    Ahmed y Fátima viven en Marruecos, él cuida unas cabras y ella teje alfombras, qué sé yo. Se miran, se gustan y en un plisplas fundan un hogar.
    Todos son responsables de sus actos, pero tengo para mí que el mundo -el estado de las cosas- se lo pone mucho más difícil a los primeros.
    Curiosamente siempre que planteo este debate recojo opiniones favorables a mi tesis entre hombres. Las mujeres suelen invocar que si Juan quiere DE VERDAD a María , o viceversa, renunciará a sus planes en la medida en que haga falta para formar el nido.

  • Hace ya bastantes años, cuando me dedicaba a la educación compensatoria, me duchaba en bolas con mis tutorados después de hacer deporte (con la intención, lógica, de propagar las virtudes higiénicas). No tengo ninguna duda de que hoy me acusarían de pederastia, me llevarían a juicio y me condenarían por pervertido.

  • Follandeiro, eso es. Precisamente se me había ocurrido el ejemplo de un maestro que besa a un crío, para consolarle, por ejemplo. Pues hoy es ya un gesto definitivamente sospechoso. Estamos un poco malitos.

  • Holmesss, el dilema que plantea me parece un poco equívoco por lo que dice de las expectativas de la sociedad («Sus proyectos personales, muy relacionados con las expectativas que la sociedad ha depositado»). No está completamente claro si les gustan de verdad sus profesiones, si los proyectos son suyos o no. (Tal vez es que nunca es claro, en realidad). Voy a suponer que María y Juan aman sus carreras, y como nada me complace más que llevar la contraria a una estadística, adjunto mi parecer: En siendo yo mujer (todavía), tengo a María delante y agarro a María dubitativa de las solapas y le silabeo como una serpiente: «María, que no te se ocurra ni dudarlo. María, pírate». He tenido hace no mucho ocasión de dialogar con un Juan titubeante y fue el Juan en cuestión el que me dijo ya tenía una edad y que prefería volver a su terruño y fundar una familia. Lo cual que me pareció un gravísimo error muy lindo. No sé si me explico.

  • Que Perkins es un pervertido no tengo la menor duda. Pero en su perversiòn no se le da por niños: quiere fornifollarnos a nosotros, ay.

  • Llámenme carca (o algo peor) si les place, pero no me gustaría que una hija mía de catorce años mantuviera una relación afectiva, a mis espaldas, con un tipo de treinta, aunque no hubiera sexo hasta cinco años después. Sé, sin embargo, que la mía es una visión retrógrada del asunto, y que en otras culturas es algo normal. Lo lamento y pido disculpas a los agraviados.

  • No sé que decirte, mon cher Gomez, segùn Gide y Nabokov un niño/a de 14 puede ser mucho màs peligroso/a moralmente que un tipo de cincuenta.

  • No solo no creo que seas un carca, Gómez, sino que entiendo perfectamente lo que dices, aunque he tenido que mirar qué es un AK y también te digo que por muy padre de Leonor que fueses, ¡A MI DON ANTOÑO, NO!
    Hablando de errores, he caído en la cuenta de que ya la Constitución de Cádiz dedicaba un artículo al «derecho inalienable de las personas a equivocarse en sus vida». Ah, que no es la de Cádiz. Y de ahí he pasado a «las penas son nuestras las vaquitas son ajenas», como es natural, y luego a Los Chalchaleros, que me dan ganas de llorar y mucho dolor de cabeza. Aquí, veinticuatro grandes éxitos. A ver si voy a tener dolor de cabeza yo sola, hombre.

  • Pues citas a uno bueno, maestro: Gide. O la amenaza de las cinco, como le llamaban los muchachos. Él mismo siempre culparía a Wilde, a quien veía como un personaje eminentemente luciferino, de haberlo corrompido.

    (Sin embargo, tras la muerte de Wilde dedicó un pequeño librito a modo de homenaje que es de lo mejor que he leído de él.)

  • Proc, el tema que planteo es la paradoja de un mundo globalizado lleno de oportunidades, por tanto de elecciones, y al final repleto de renuncias, frente al de ayer mismo, en el que las oportunidades andaban más escasas, tal vez más en la escala humana.

  • Zeppi, intento leer divulgación pero no es lo mismo. Al final uno se queda con la metáfora brillante que da explicación al fenómeno, el cual no ha entendido porque para ello debería saber de esa ciencia que se divulga. Digamos que las procesiones de Semana Santa dan una idea aproximada y visual de la doctrina católica, impresionan, pero son limitadas. El primer lugar porque uno se pierde en la imagen, luego porque se queda sólo con la imagen. Viendo sólo las procesiones no se forma uno opinión fundada sobre los evangelios, no cabe cuestión o disentimiento, es así. Tampoco cabe avanzar en el conocimiento o sacar conclusiones. Hasta ahí se llega con la divulgación sin conocimiento previos.
    Hace tiempo le leí a Eco que el Mac es católico y el MS-DOS protestante. El primero envuelve lo complejo en una metáfora brillante, comprensible y útil para funcionar con el ordenador. Él MS-DOS, que era lo que había en la época, te abandona a tu suerte con la escrituras en la mano y búscate la vida. Encuentra a Dios o maneja el puto fantasma caprichoso que habita la máquina. La metáfora es operativa y se ejecutan las tareas del día a día estupendamente, del funcionamiento del fantasma, que no es caprichoso sino riguroso, sabe el que se ha partido los cuernos con la línea de comandos.
    Leyendo divulgación acabas sabiendo de ciencia lo que de informática sabe un usuario de Mac o de Dios lo que el espectador de procesiones. Arañas la superficie vista por los ojos de otro, así que no llegas a tener criterio propio.
    Así lo veo yo, que intento entender, me parece que sí y luego hago preguntas chorras.

  • Interesante el detalle de las walkirias, Follan, bien podría desarrollarse el papel rector de las mujeres en el mundo wagneriano y en el Anillo en especial.

  • Hay una “industria” del “España es una mierda”, al igual que el feminismo es ya una industria, o las ONGs, la salvación de las almas, el nacionalismo y la cultura. Todas esas ideas tienen un trasfondo de razones. Criticar para mejorar, evitar que las minorías sean avasalladas o una cierta promoción de las creaciones culturales regionales tiene sentido. En cuanto se convierten en un lucrativo medio de vida para muchos el asunto se hipertrofia y se alcanzan carísimas cotas de ridículo.

  • Estoy viendo (no se acaba nunca) Mad Max Furia en la carretera. Es una ópera rock. Y os preguntareis, queridos niños, ¿hay algo peor que una ópera… rock? Lo hay: una ópera rock siniestra cómic étnica de acción. Lo peor de todos los mundos en uno sólo. A ver si la acabo de una vez o acabo con la ginebra.

  • M. Louise Élisabeth Vigée-Lebrun siempre me pareció una exquisita y espléndida retratista, capaz de captar la ternura de los rostros, y el interior positivo de cada una de las personas que pintó. Un espectacular manejo de la luz con el que nos transmite sentimiento y emoción.
    Como dice Calaza en su artículo fue una pintora reconocida a lo largo de su prolífica carrera y fue admitida en la Academia Francesa, la Académie Royale de Peinture et de Sculpture, la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo o la Societe pour l’Avancement des Beaux-Arts de Ginebra.
    No sabía lo de Beauvoir y su animadversión a sus retratos maternalistas. Si ya la tenía peco, ahora más.

  • Bonnie, las primeras obras de Vigée fueron rechazas por l’Académie por insuficiente destreza en el dibujo e imprecisiòn en el trazo pictòrico.
    Qué te parece Maruja Mallo?

  • MGaussage, creo, de verdad, que eso es por que no ha leído buena divulgación científica. Esa que conmina a coger lápiz y papel nada más terminar de leer e intentar corroborar con dibujos, números o ecuaciones, o incluso intentar ir un poco más allá de lo que acaba de leer. De hecho, hay temas tan complejos, en todos los campos, que no son accesibles a no especialistas salvo por la vía de la divulgación avanzada. Existen excelentes libros de divulgación en todos los campos, algunos incluso mejores que los libros de texto universitarios, y de todos los niveles, todo depende de dónde parte cada uno. Le podría poner varios ejemplos, que quizás estarían demasiado sesgados hacia mis particulares áreas de interés. Pero le aseguro que existen.

  • Gaussage, no existe casualidad en según que ámbito. Ni dios.
    Aquí se presenta la función generadora del nº aúreo. Sustituyendo x por 1/10^24, los coeficientes son los números de Fibonacci hasta F(115) que componen así el número decimal de la página que puso ayer.

  • Bolaño, ese es el documental de Reixa? Infumable, tanto él, como el documental, como los “expertos”. El peor, Guillermo de Osma que ni la conociò. Reixa tampoco.

  • El cuadro se encuentra en la Fondation France-Chine, son las explicaciones de los expertos en sinologìa y algunos datos vienen de Oroza, de Laxeiro y de Diaz Pardo, todos fallecidos y todos amigos de MM. El màs joven, Carlos Oroza, tendrèia ahora 88 años.
    El cuadro no se aprecia bien en la fotografia pero los personajes tienen rasgos chinos -color de piel, ojos rasgados, etc.- no hay misterio alguno en la interpretaciòn, es common knowledge.

  • El cuadro que sí pintó Calaza es este porque la interpretación lleva su inconfundible impronta:

    http://www.farodevigo.es/opinion/2015/06/14/jerarquias-pintura/1259393.html

    También aprendemos de Los Embajadores que la dualidad implícita en el hueso de calamar/hueso de cráneo humano corresponde alegóricamente a un estado de superposición cuántica, de dualidad onda/partícula, de superposición gallego que sube/baja escalera cual gato de Schrödinger vivo/muerto. En nuestro caso, la parábola cuántica es suficientemente ilustrativa de una sociedad distópica, ficcional. La distopía (antiutopía) entendida como sociedad mítica, ficticia, de celtas y suevos propios de la historia-ficción que conforma una mentalidad indeseable en sí misma. Al tiempo que Holbein nos hechiza con el halo del misterio sublime y esclarecedor, los mitos de la diferenciación racial nos encierran en la ficción de las mazmorras mentales superpuestas en un mundo inamovible, eternamente ancestral, en el que ni se sube ni se baja. Vanitas Vanitatis