Espejos paralelos

Espejos-Gom
Por Gómez.

Así, un cuarto con cuatro o cinco espejos colocados al azar carece de toda forma para cualquier finalidad artística. Si a este defecto agregamos el del brillo multiplicado, el resultado es un perfecto fárrago de efectos discordantes y penosos. El hombre más rústico, al penetrar en una estancia así aderezada, advertirá instantáneamente que algo anda mal, aunque sea incapaz de encontrar la causa de su desasosiego.

(Edgar Allan Poe, Filosofía del moblaje)

Al bajarse del taxi, miró dos veces el cartel de la entrada hasta convencerse de que aquél era el lugar indicado:

HOTEL DUQUES DEL INFANTADO

El hecho de que se encontrara en uno de los peores barrios de aquella ciudad, sumado a que la desangelada construcción de ladrillo que albergaba el hotel parecía sacada directamente de una novela de Dickens, convertía ese nombre pomposo en una especie de chiste malo. Es curioso, pero su trabajo le había conducido a lo largo de los años de los lugares más lujosos a los agujeros más inmundos, y siempre, ya fuera en uno u otro extremo de la balanza, por razones que no acertaba a explicarse. Sin embargo, precisamente en ese desconocimiento se basaban, al igual que sucede con las relaciones humanas o incluso la propia existencia, las razones de su éxito profesional:

No hacerse ni, sobre todo, hacer a los demás demasiadas preguntas.

Hablando de preguntas: al registrarse esquivó la única que le formuló un recepcionista aburrido de veintipocos años mientras rellenaba la hoja de registro con su DNI falso:

¿Qué le trae por la ciudad?

He venido a fotografiar puestas de sol dijo con algo parecido a una sonrisa.

O lo que es lo mismo:

Métete en tus asuntos, chavalote.

Desde luego, la habitación venía a ser tal y como había esperado: un cuartucho de mala muerte. Dejó la maleta sobre la cama y, sin deshacerla, se sentó frente a un pequeño escritorio. Encendió un cigarrillo y paseó la vista por la estancia como reconociendo el terreno. Y lo que vio sí que le llamó la atención, pues contó siete espejos dispuestos sin orden ni concierto en las paredes. ¡Siete! Los había de varias formas y tamaños: rectangulares, ovalados, rococó, pequeños, medianos, uno de cuerpo entero… Dos de ellos, además, se encontraban, por así decirlo, enfrentados, provocando un efecto visual de su propio rostro repetido hasta el infinito que le impulsó, sin saber por qué, a desviar la mirada. ¿Por qué demonios colgaría nadie siete espejos en una habitación tan pequeña?, se preguntó. Era como si la hubiera «decorado» un chiflado.

Decidió pasar de los espejos y concentrarse en el trabajo. Se preguntó, más a modo de juego personal que como otra cosa, quién sería esta vez su objetivo y qué habría hecho. Nunca tenía ni idea de qué es lo que convertía en víctimas a sus víctimas. Sus pecados, por así decirlo… Y tampoco le importaba demasiado, si a eso vamos. Recibía el nombre y unas fotos del elegido o elegida en algún momento del proceso, una dirección de «contacto» y, a veces, algunas instrucciones adicionales destinadas a facilitar la acción en sí o la posterior huida. Sin más. Incluso ignoraba en absoluto quién había sido su empleador, su «jefe», a lo largo de todos estos años… Sí que era cierto que el negocio había notado también los efectos de la crisis en los últimos tiempos. En la actualidad, sus colegas de profesión hasta se anunciaban en páginas de internet. A lo mejor realizaban ofertas como las pizzerías: dos por unos, happy hours o despachar a la suegra de regalo por cada encargo. Y trabajaban a precios ridículos. Seguro que unos y otros se arrepentían después, mientras cumplían condena…

Le resultó inevitable no pensar en su último trabajo, realizado apenas siete meses atrás: un tipo de casi su misma edad que vivía en un pequeño chalé en las afueras. Todo se desarrolló como la seda: los vigilantes de la urbanización en el bar, el perro sedado, las alarmas desconectadas… Hasta que se encontró cara a cara, en un pasillo, con un tipo atlético que vestía un pantalón de chándal y una descolorida camiseta de los Lakers. Un rostro afable, casi simpático. Por un segundo pensó que no le habría importado tomarse una copa con un fulano así. Aun antes de que lo encañonara con el arma, el sujeto comprendió que le había llegado la hora. No imploró, ni trató de escapar, ni pronunció palabra alguna. Supo… y aceptó. Pero esa mirada disparada el último segundo de su vida… costaba quitársela de la cabeza.

Aquello le dio a entender que había llegado la hora de jubilarse. Al final, quieras o no, te ablandas, y ése es el momento de dejarlo. Dos, tres trabajos más a lo sumo. Y adiós. Bueno, no tenía plan de jubilación, ni había cotizado a la Seguridad Social, claro; pero había conseguido apartar algo de dinero con los años,y tenía un par de propiedades en el extranjero que le permitirían vivir con cierto desahogo. Además, siempre quedaba la petanca o ir a ver cómo levantaban obras en el barrio. También podía comprarse un gorro de artista y ponerse a pintar veredas o componer sonetos a las noches estrelladas…

Esos malditos espejos de la pared tenían que ser los culpables de que sólo pensara gilipolleces esta noche…

En ese momento, alguien deslizó un sobre por debajo de la puerta de la habitación. No era un procedimiento desacostumbrado para recibir instrucciones, y por eso se tomó su tiempo antes de recogerlo. Esperó cerca de un par de minutos y se acercó hasta allí, con calma. Sabía bien lo que había dentro aun antes de abrirlo. Rasgó el sobre esperando ver la foto de su próximo objetivo.

Pero fue un nombre, su propio nombre, lo que encontró escrito en el interior del sobre. Nada más. Él era ese objetivo. Lo habían enviado a aquel hotel del quinto infierno sólo para quitarlo de la circulación.

A estas alturas, sabía perfectamente que no había absolutamente nada que pudiera hacer para evitarlo. La nota, sencillamente, era una manera un tanto macabra de expresar una realidad incontestable: fuera por su propia mano o no, jamás saldría vivo de esa habitación. Hasta albergaba el convencimiento de que habrían hecho el ingreso acostumbrado en su cuenta. Renunció de entrada a malgastar el poco tiempo que le quedaba preguntándose cuestiones inútiles como quién o por qué. La paz de espíritu consiste en formularte pocas preguntas.

Se dejó caer pesadamente en la silla. Entonces, curiosamente, se le apareció de nuevo la cara del último hombre al que había asesinado. Allá, todavía con el sobre en la mano, rememoró cada detalle de sus facciones, de su expresión, y lo hizo con una claridad insospechada, como si todo hubiera sucedido ayer mismo y no unos cuantos meses atrás. A continuación, al verla reflejada un millón de veces en aquellos dos espejos paralelos, comprendió que aquella mirada de condenado resignado a su suerte era también la suya propia.

Le pareció escuchar unos ruidos, apenas perceptibles, detrás de la puerta.

___________

NOTA DEL AUTOR

Éste fue el primer relato que escribí en mi vida, todavía no sé muy bien por qué. Tuve que repasar la ortografía de la mayor parte de las palabras. Reconozco haber quedado tan satisfecho con él en su momento que, como optimista incurable que soy, incluso llegué a enviarlo a una editorial próxima a mi casa, Tusquets Editores, con la esperanza de que fuera publicado. Imagino que pensaron que estaba loco de remate, pues incluso tuvieron la gentileza de remitirme una nota de rechazo muy amable en la que, tras indicarme que no publicaban relatos sueltos, me instaban a continuar escribiendo, e incluso me comentaban algunas cosas relativas al texto. Gracias a aquella carta seguí intentándolo hasta que conseguí publicar una novela. Hoy he encontrado ese viejo relato por puro azar y he decidido «revisitarlo» como, digamos, tributo a mi propia constancia. He dejado la idea central y el desenlace tal y como estaban en su redacción original así como gran parte de las reflexiones; mi tarea ha sido, más que nada, podarlo un tanto, añadir alguna que otra pincelada y eliminar las decenas de adjetivos que mis veintidós años se empecinaban en emplear. Ustedes perdonen.

84 comentarios

  • Otro relato estupendo
    Voy a pasar una Semana Santa divertida , leyendo todo lo anterior de D.Gomez, a ver si en alguna de sus entradas , o de sus comentarios a las entradas de otros, encuentro su nombre y el título del libro al que alude, para buscarlo.
    ¡ Que bien ! ( Yo pensaba que me iba a tener que dedicar a hacer limpiezas primaverales en casa, para entretenerme, ya que mis hijos y mis nietos se van por ahí, y nosotros nos tenemos que quedar quietos aquí para poder responder si ocurriera alguna emergencia )

  • Ya ves Gómez, otros con nuestro primer y único relato escrito en plena e indecente juventud, solo conseguimos cosechar vejaciones y el despiporre general.
    En ese momento me volví, de golpe, introvertido y así de sensible, como ustedes saben que soy.

    El talento está o no, aunque sea en bruto.

  • SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA DOCENCIA
    Durante muchos años fui profesor de Universidad, impartí cientos de clases a graduados y postgraduados. Nunca tuve sentimientos trágicos frente a los alumnos mas allá de enamorarme de algunas. Tuve mis problemas, un día apareció una pintada en el tablón de anuncios: “A Barbarita la aprueban porque está jamona”. Era cierto, claro. Respecto a preparar las clases a veces era laborioso por la prolijidad de algunas materias (farmacocinética, mecanismo de acción de los antiarrítmicos) pero nunca me invadió el tedio o la desesperación, cierto que además cobraba poquísimo.
    Fueron años muy intensos, a veces incómodos por la dificultad de medrar en el endogámico ambiente universitario, pero lo que nunca fueron es trágicos. Quizás es que algunos llevan la tragedia dentro.

  • Suscribo casi con violencia tanto lo que dice Procu como lo que calla Gacho. Sin mujeres de una pieza como ellas a mi alrededor, con total certeza yo todavía sería aquel chavalillo inocentón que coleccionaba piedras de colores y organizaba carreras de caracoles a la salida de misa.

  • En las clases de tercero de Medicina en la Autónoma había alrededor de 200 alumnos que buscaban cualquier resquicio de debilidad en el profesor para montar bulla. Los que veníamos del Regimiento de Caballería sabíamos como imponer orden, pero algún docente salía llorando del aula.
    Algunos desprecian las dificultades de lo que no conocen, aunque dicen callar lo que desprecian.

  • (A algunos les gusta regodearse en el lejano y distorsionado recuerdo que tienen de haber sido utiles en algún momento de sus vidas , mientras tachan de trágicos a quienes reconociendo su debilidad, se aferran con saña a la toalla)

  • Nueva y jugosa donación desde las ínsulas. A ver si por fin me compran un teléfono móvil y no tengo que bajar a la cabina a hacer llamadas.

  • Lo de Gómez de hoy me recuerda (algo) un relato de Joseph Kessel. Trataba de un tipo que para tener algún dinero con que seducir a una mujer que amaba se hizo verdugo durante la revolución soviética. Mataba en el patio de una carnicería y ni limpiaba la sangre. Un día le tocó a la mujer que amaba, por la que se había hecho verdugo.

  • Cuenta el Libro que Adán y Eva vivían en un paraíso, del cual fueron expulsados «cuando una serpiente astuta les propuso «hacerse como dioses» si cataban lo único prohibido de su entorno, que era la manzana ofrecida por el árbol del conocimiento sobre el bien y el mal. La serpiente no dejaba de tener razón, ya que su prole —optando por conocer— acabaría por enseñorearse de la tierra y el resto de los animales; pero la desobediencia seguía mereciendo castigo, y fueron condenados a anticipar la muerte y ganarse laboriosamente la vida. El genio literario que narró así el fin de la inconsciencia quizá no quiso ser tomado al pie de la letra, y menos aún supuso que una aspersión con agua bendita borraría eventualmente el pecado original.

    Pensó algo tan inaudito como vivir al amparo de la muerte y el esfuerzo, una esperanza que la rama profética del judaísmo alimentó hasta descubrir la redención y el más allá de vida celestial, prometido a quien en el más acá promueva una sociedad libre de avaricia, donde no existan ni el tuyo ni el mío. Desde entonces partimos una lanza a favor o en contra del proyecto comunista, ignorando por sistema aquello que la historia de su empresa enseña sobre nosotros mismos, y dos milenios más tarde unos verán en Marx «la razón objetiva absoluta» (Sartre), tanto como otros «una doctrina ilógica y tosca» (Keynes).

    ANTONIO ESCOHOTADO. «Los enemigos del comercio», tomo II.

  • LORD ILLINGWORTH: El Libro de la Vida comienza con un hombre y una mujer en un jardín.

    MISTRESS ALLOMBY: Y acaba en el Apocalipsis.

    (Oscar Wilde, Una mujer sin importancia)

  • Adaptaciones dice:
    Miércoles, 23/03/2016 a las 13:21

    ¿Pero fueron por fin a la ópera U qué?

    No me provoque con esa U. Ya sé que sus faltas las escribe a propósito para que me fije en usted. ¡Presumido!

  • Llamar “Procrastinente del Gobierno” a Mariano Rajoy me pareció un hallazgo cojonudo, pero nadie ha dicho ni media.

    ¿No se lo parece a ustedes? ¿Ya lo había acuñado alguien antes? ¿No me leen? ¿Todas las anteriores?

    (lo pregunto así, en confianza, por lo bajini)

  • [0] Imagino que quien más, quien menos, ha intentado alguna vez escribir algo.

    Afortunados aquellos cuyos escritos resisten una segunda lectura; no es mi caso.

  • (…) espejos dispuestos sin orden ni concierto en las paredes. … Dos de ellos, además, se encontraban, por así decirlo, enfrentados, provocando un efecto visual de su propio rostro repetido hasta el infinito …

    Me encantan las coincidencias, acabo de leer la entrada y hace un momentín, me llegó esto

  • No me gusta andar señalando errores ortográficos o sintácticos en los comentarios, pero cuando los descubro en la entrada, sí lo digo, porque considero que el frontispicio de esta casa debe ser lo más inmaculado posible.

    ” El hecho de que se encontrara en una de los peores barrios de aquella ciudad, “

  • Funes dice: Miércoles, 23/03/2016 a las 15:14
    Llamar “Procrastinente del Gobierno” a Mariano Rajoy me pareció un hallazgo cojonudo, pero nadie ha dicho ni media.

    Estuve un ratito para entenderlo y después le puse un seis. Mejor procrasidente, me dije para mí; y me planté un seis y medio.

  • Funes dice: Miércoles, 23/03/2016 a las 15:14

    Llamar “Procrastinente del Gobierno” a Mariano Rajoy me pareció un hallazgo cojonudo, pero nadie ha dicho ni media.

    Le dijimos a Bellpuig que quitara los “Me gusta”. ¿Deberíamos volver a ponerlos?

    A mí me hizo gracia, pero acababa de leer a Pedro Ugarte llamarle “el Estafermo de Pontevedra” que tampoco estaba nada mal.

  • Oh sí, “Estafermo” es muy gracioso, Pedro J. le llama “don Tancredo” y la tontita de Tareixa también se rie de él.
    Son ustedes estupendos, se burlan de una de las pocas personas serias y de Estado que tenemos en España.
    Les recomiendo que se miren al espejo, a lo mejor se pueden reir ustedes mismos de su propia estulticia y superficialidad.

  • Gracias a todos, incluido el marqués. Solo 0,5 por debajo de Procu sabe a sobresaliente.

    No, no hace falta poner likes, Perroantuan. Odio los likes/unlikes. Pero podéis poner jetillas. (¡Es broma!)

    Gómez, “unA de los peores barrios” no respeta la concordancia de género. Bueno, no sé, ya dudo.

  • Bélgica es un Estado difuminado y Bruselas el patio de Monipodio. Parece que algunos pretenden que España sea como Bélgica y Barcelona como Bruselas. Möllenbeck y el Raval. No dirán que no aviso con tiempo.

  • Batman vs. Superman. El reto de la película es dilucidar cuál es más tonto de los dos.

    ***

    Es una errata, Funes. Supongo que en el último segundo opté por “barrio” en lugar de “zona” (o algo así) y me olvidé de arrastrar el artículo. Gracias.

  • Otra donación más, de uno de nuestros mecenas habituales. Aprovecho para decir que nos hagan saber si desean que hagamos públicos los nombres o pseudónimos de los donantes. Habiéndoselo dejado todo a la descendencia y a este fanzine, la gloria será de las pocas cosas que se lleven con ustedes a la tumba, ya me perdonarán.

  • Funes dice:

    Miércoles, 23/03/2016 a las 19:04

    Gracias a todos, incluido el marqués. Solo 0,5 por debajo de Procu sabe a sobresaliente

    Pues no, yo suspendo a la especialista Procu. Me parece mas correcto lo suyo de usted Funes, aunque no sea de lectura fluida.

  • El llamar al de Pontevedra “el estafermo” es cosa de Pedro Jota, desde que allá por el 8 de noviembre del 2014 le bautizó así en una de sus Cartas de arponero ingenuo. Incluso recuerdo que fue muy celebrado el mote en el tuiter por los habituales palmeros.

    No hay sido P.J. quien más le ha zurrado, de todos modos. Jabois lo hace mejor y a mano abierta. No pierde mano en sacudirle lo que se ha dado en llamar un zasca a la menor oportunidad.

    Hay quien por aquí se ofende cuando se le menciona, pero es que ha hecho méritos para un libro de despropósitos. Lo del teleplasma fue de no creer. Lo de nombrar a Celia y a la Mato admitiría más divagaciones que las del número π.

    Y los últimos meses le ha dado por pronunciar frases imposibles, de trabalenguas y yo me lo haría mirar. Eso acaba en alzheimer.

  • Celia fue, o sea, mi jefa directa. Nadie puede saber mejor que yo lo burra que era, y me temo sigue siendo.
    Pero niños, para analizar la política hay que poner el gran angular. O sea.

  • Adaptaciones dice: Miércoles, 23/03/2016 a las 20:43
    Por primera vez en mi vida creo que votaré al PP.

    Le tenía por votante del PP (sector preppers extremadamente liberales), para que vea cuánto engaña usted y lo superficial que soy yo.

  • Es triste tener que volver a explicarlo:
    los del Pp son unos hijoputas, pero son nuestros hijoputas.

  • Lo que es una coña es pensar que cualquier estado de la Unión Europea pueda tener políticas liberales. Le UE pretende explícitamente una economía proteccionista que busca un desarrollo sostenible y equilibrado en una “economía social de mercado”, que lucha contra la exclusión social, y fomenta la cohesión económica, social, territorial y cultural, y la solidaridad entre los Estados que la forman. Nada de esto es posible en un contexto de liberalismo económico real. La UE es un proyecto socialdemócrata en el marco de una economia semiliberalizada. Hay otros modelos, pero este funciona bastante bien.

  • Creo que nuestros hijoputas se pasaron varios pueblos de frenada.

    Me recuerda aquella anécdota que se cuenta de Areilza con su mayordomo:
    -¿qué pasa, que nunca has visto a nadie mearse en la piscina?
    -Ya, señor conde, pero no desde el trampolín…

  • NOTAS DE UN HOOLIGAN

    De Podemos, un grupo que oscila sin ningún sonrojo entre lo ridículo y lo verdaderamente siniestro, me acojona lo indecible que algún día pudieran estar el mando del Ministerio del Interior o el CNI. Sobre todo cuando ellos mismos se han apresurado a subrayar desde el minuto uno que ésa es precisamente una de sus mayores aspiraciones. Supongo que no tardarían en convertir nuestras fuerzas del orden en un cruce de la Stasi con Loca Academia de Policía 5.

    Del PSOE me remito a lo que debería resultar palmario hasta para el más apasionado socialista, a saber: que su líder actual es un memo. Considero inexplicable que el partido que logró reunir desde el mismo inicio de la Transición al grupo de dirigentes con mayor talla política e intelectual que ha visto este país en mucho tiempo, lleve cerca de quince años –con el breve interludio de un Rubalcaba al borde del KO– comandado por dos eunucos intelectuales de tal calibre.

    Del bueno de Mariano lo mejor que cabe decir es algo no menos evidente que lo anterior: que su momento ha pasado ya. Es hora de apartarse y que su partido se entregue a una concienzuda spring cleaning si no quiere ser arrollado por los nuevos tiempos.

  • (De Podemos podemos decir que gracias a él está Ciudadanos donde está, y se empezaron a levantar alfombras de los otros dos.
    De Podemos podemos decir que han sido más que necesarios.
    De Podemos podemos decir que vinieron a joder la marrana de los apoltronados.
    Siniestros= el PP en pleno (no olvidemos al supersiniestro de Gallardón), Pujol, y la casa real.)

  • Gómez, no me gustó la frase: “Métete en tus asuntos, chavalote”, más concretamente el palabro “chavalote” por no casar con nada ni con nadie en la narración.

    A veces una palabra sugiere ambientes o estilos, ¡qué se yo! que deberían justificarse en el desarrollo de la trama o por contrario ser eliminadas. Chavalote chirría. Es algo así como sorprender a una anciana entrañable exclamando “joder”, en vez de “dios mío” o “cáspita”.

    Y ya aprovecho para proponer un “Chopsuey 3D” temático sobre “El Espejo”, que ya toca…

    Me comprometo con un relato para tan noble causa.

  • Voy a hacer una cosa que jamás he hecho y que jamás hay que hacer, esto es, tratar de defender algo, por accesoria y estúpida que sea la crítica, que he escrito. Achaco su amable apreciación a que vivimos en medios o, cuando menos, urbes distintas. Puedo garantizarle que, sin ser para nada habitual, he oído el chavalote empleado en sentido irónico bastantes más veces que, por ejemplo, el cáspita (o su variante caspitina) que usted sugiere; cosa por otra parte bastante sencilla pues, le doy mi palabra de honor, que no se la escuchado decir a nadie –ancianos incluidos– salvo a los personajes de Bruguera tipo Agamenón o Doña Urraca. En cualquier caso, tomo nota de su reflexión y le garantizo que la próxima vez emplearé chavalín para referirme a jovenzuelos y ¡Caracoles! si se me enfada alguna ancianita.

  • Gómez: No me he explicado, no me ha entendido o ambas cosas a la vez. También voy a hacer algo que pocas veces tiene uno ocasión de hacer y que -no obstante- tampoco se debe hacer, cual es tratar de discutir a un autor la pertinencia de una sola palabra.

    Partamos de la base de que en mi remota urbe -y ya dudo de que pueda caracterizarse como urbe (que no remota, pues esto es meramente referencial)- también se restringe el uso de “cáspita” a las publicaciones de Bruguera, y que chavalote es -al igual que en la suya- de uso más o menos común. Sin embargo, ello no es óbice para que uno, en su particularísimo parecer, haya opinado que “chavalote” en el contexto de su ópera prima más que sumar, resta. Al igual que restaría la inclusión de “caracoles” y “chavalines” si su justificación fuera cumplir con la palabra dada en vez de caracterizar convincentemente a un personaje.

  • (Això és per als que no us dediqueu a l’ensenyament. La canalla va agafar les vacances el cap se setmana passat fins al dia 28. I açí les agafaren ahir fins al 4 d’abril. Tothom està ja de vacances, excepte els milions de persones que continúen patint l’atur, és clar)

  • València, es quizás la región de España donde mas se tocan los collons, especialmente los del ensenyament del sector público.

  • De Cruyff lo más destacable fue que nunca le escuche hablar catalán. Un hombre cabal, que sabía que tenía que hablar en un idioma que todos le entendieran.

    También recuerdo que cuando le preguntaban quién había sido para él el mejor jugador del mundo siempre respondía: “Beckenbauer”.

    Tuvo una gran visión del futbol, pero no de la oportunidad. Pudiendo jugar en “Roma” escogió “Constantinopla”. ¿Quién recuerda Constantinopla? Cuando lleguen los bárbaros nadie recordará otra cosa que Roma.

    Yo también me fumaba un pitín en el descanso de los partidos.

  • Dice Gómez que le pone los pelos de punta pensar que Podemos esté al mando del CNI.

    Que no descarte que pueda ser al revés. Se entendería mejor qué hace el ex JEME ahí.

  • Cuando era jugador, vivía en la calle Caballeros, en el barrio de Pedralbes, a un tiro de piedra de nuestro colegio. A veces nos dejamos caer por allá sólo para verlo. Fue el ídolo de muchos niños, entre los que me cuento.

  • Lo que yo no entiendo, eh, es que si es «la hora del vermú» (ver-mú, la misma palabra lo dice) la gente pida vino y hasta kases. A ver: así no. ¿Así? NO.
    Y también que he leído la columna del domingo pasado «No evaluar», de Patricio Pron, un jovenzuelo interesante. (Hablando de jovenzuelos interesantes, ¿dónde se ha metido Bremaneur?). Uno de los lemas del Espacio Europeo de Educación es que toda actividad debe ser evaluada. El valor se adquiere por la evaluación, parece una tautología, no sé si lo es tanto. ¿Todo debe ser evaluado?, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿por quién? Sita Gata, ¿qué opinas de evaluar?

  • No hay otro vermú que el Martini. El de color, claro. Y si no eres madiquita pídelo con la rodaja de limón. La naranja lo convierte en agua de fregar.

  • He tenido la curiosidad de contar cuántos árboles hay en el Zulo. Me han salido alrededor de 120, cierto que la mayoría birriosos, y ningún nenufar.
    Solo son apreciables un olmo centenario (había otro pero hubo de arrancarse) y media docena de pinos de unos 50 años que alcanzan una altura notable.