Una humilde propuesta

por Mortimer Gaussage.

Persona

Hay ocasiones en las que uno se despierta con el pie que no es y de consecuencia le invade el alma ese ánimo que lleva a la gente a pisar charcos, aunque sobre qué es y qué no es un charco, ya sabemos, hay opiniones. Al fin y al cabo la mera definición sirve también para un estanque, una laguna, una alberca e incluso, apurando, es charco la mar océana si uno con ella tiene familiaridad o en el carácter soberbia. Así que, hallándome en un estado que diríamos plasmático, misteriosamente y al tiempo humilde y soberbio, me lanzo a proponer.

Alberto Giubilini y Francesca Minerva son filósofos de los antiguos, de esos a los que les va el rollo viejo del bien y del mal. Ese asunto, amen de viejo, es espinoso y movedizo y de asaz candente actualidad desde el tiempo prelapsario. Todos creemos distinguir qué está bien o mal, si bien la gente del común nos aproximamos a tales conocimientos por medio de la tosca intuición. Pero es lo cierto que a las certezas no se llega sino con la ayuda del raciocinio y esos caminos, de ser posible, han de transitarse siempre de la mano de insignes pensadores. Así Minerva y Giubilini, o Giubilini y Minerva, que tanto monta él como ella, se descolgaron hace ya unos años con un papel que confieso desconocía y que en esencia propone, con mucha seriedad, cargado de razones y con toda lógica, que anotemos el infanticidio en el haber del bien. Así dicho puede sonar sorprendente pero, si seguimos su razonamiento, la bondad de dicha afirmación es de tal punto evidente que cualquiera que desee el progreso moral de la humanidad no puede menos que aceptarla y, como yo, cambiar de opinión. El primer paso, imprescindible para vaciar de sentimientos la propuesta y centrarnos en las razones, es evitar la palabra infanticidio, concepto este que suena a reproche y del cual es conveniente abstraerse. Procederemos así a renombrar esa realidad y en adelante decirle after-birth abortion, que ya se ve que es un barbarismo.

Es persona, dicen de consuno, quien es capaz de atribuirle a su propia existencia un valor tal que, caso de dejar de existir, perciba una pérdida, definición que tiene toda la lógica del mundo y, como se pretende, excluye a las piedras y a los animales inferiores. De ello resulta claramente que un feto no es persona y el aborto no resulta éticamente reprensible, pues no privando a nadie de nada a nadie se causa un mal. Sigue desbrozando el campo del saber la yunta de filósofos poniendo certeramente el foco en que ciertas patologías del feto, que son razonabilísimas causas para el aborto, resultan indetectables antes del nacimiento. Y, finalmente, cerrando el círculo, que siendo el feto recién nacido esencialmente idéntico al nasciturus, es decir, incapaz de percibir pérdida alguna en caso de dejar de existir, las posibles objeciones al after-birth abortion desaparecen. Llegado este punto nadie en sus cabales osaría contradecirlos sin caer en la sinrazón.

La legislación debe por ello, siendo idénticas las circunstancias, prever idéntico tratamiento para el feto no persona y el nacido no persona. La pareja de estudiosos, sensatamente, propone la fijación de un plazo post-parto para examinar al feto y durante el cual quien corresponda ejercitaría el derecho al after-birth abortion. Esto, que a algunos podría resultar perturbador y parecer novedoso, afirmo que es tan viejo y caro a la humanidad como andar a pie o, al menos, como matar a tu hermano con la quijada de un burro. Acudir a los clásicos, ya está dicho, es siempre socorrido en casos apurados y, a vuelapluma, a uno le viene al pensamiento el examen al que se sometían los jovencísimos espartanos y el lanzamiento desde el Taigeto de aquellos que no cumplían los estándares. Como se me opondrá que Esparta era nación ruda y poco civilizada, tierra yerma de filósofos y pensadores, he de advertir que en Atenas, culta e ilustrada, cuna de sabios que aún hoy refulgen y citamos, los padres se daban cinco días desde el nacimiento para decidir si se quedaban a los hijos. Caso de responderse ellos mismos que no a esta ardua cuestión los metían en una vasija y los dejaban perecer.

No aclaran Francesca y Alberto cuál sería el plazo razonable para ejercitar el after-birth abortion. Yo, y a partir de aquí mi humilde propuesta, barrunto la edad de doce años como la más razonable, y me explico. Si el quid de la cuestión es la consciencia de una pérdida por dejar de existir, es a esa edad cuando tal cosa se adquiere. Desde Piaget sabemos que no es sino entre los seis y los catorce años cuando se alcanza plenamente la conciencia de la muerte como proceso irrevocable, que supone la cesación definitiva de los procesos cognitivos y físicos y que además es universal. Me concederán que sin la aprehensión de la irrevocabilidad, universalidad y cesación no cabe percepción de pérdida alguna. Así, para ser prácticos, como algún punto hay que poner la línea dentro de ese lapso temporal, la docena es hito prudente y razonable.

Siguiendo con el desapasionado razonamiento podemos rotundamente afirmar que aquí no hay tertium genus y, por tanto, lo que no es persona es cosa, con lo que alcanzamos, y aún rebasamos, al maestro Swift, a quien Francesca y Alberto tanto deben y yo admiro. El irlandés proponía razonadamente que los ricos se comieran los bebés de los pobres como medio adecuado para acabar con el hambre y la pobreza. Una cierta repugnancia moral de la pacata sociedad victoriana, algo que el progreso académico ha demostrado erróneo, y la falta de costumbre de los ingleses de comer recental, lechón y ternera impidió que su idea prosperara. Ellos comen vaca vieja, oveja parida y cerdo cebado y ya se ve que el sajón no es mercado para la carne tierna. Yo no propongo comerlos por razones de elemental prudencia y economía. Todo alimento que se comercializa en la CEE ha de cumplir unos estándares de calidad, trazabilidad y etiquetado y, lamentablemente, en muchas ocasiones, de esos fetos no se tiene certeza ni de quién es el padre ni de la buena salud de ambos progenitores. Pero el mercado de carne para abasto no es la única posibilidad, ya que podrían venderse para crianza y seguramente alcanzarían, si sanos, un precio mucho más alto. Las parejas que desean un hijo y encuentran impedimentos consumen su tiempo y hacienda en un proceso largo y farragoso y, con seguridad, estarían dispuestos a una transacción comercial seria. Así vendidos obtendrían los padres pingües ingresos y el estado el suyo, vía imposición indirecta. Igualmente esos recién nacidos que, recordemos, en absoluto son personas, se parecen tanto a los niños de verdad que dan el pego, así que podrían ser vendidos a los pederastas, de tal modo que esta gentuza pudiera dar rienda suelta con ellos a sus bajos instintos, que tan reprobables nos parecen cuando se dirigen contra auténticas personas. Estos, posiblemente, pagarían aún más que las parejas, porque, sabemos, los vicios de bragueta aflojan la cartera. En fin, que las posibilidades que se nos abren son múltiples y su único límite la perversa imaginación, algo que no echaremos a faltar.

Advierto, por último, que no hay que fiarse de los celtas en las cosas de las bromas, que irlandeses y gallegos dicen por lo cachondo todo lo importante e impostan la voz y componen el gesto cuando van de coña, así que no se descarte que Swift se haya comido algún niño por ver si su propuesta tendría el favor del público o que a mi, en realidad, Alberto y Francesca me parezcan unos putos descerebrados.

71 comentarios

  • 280 académicos critican a Junts pel Sí por defender el bilingüismo. Los firmantes presentan en la UB el manifiesto en contra de la cooficialidad.

    «Los conferenciantes destacaron que el castellano es una lengua de ocupación desde la guerra de Sucesión, en el siglo XVIII».

    Ya, y el catalán es una lengua de ocupación desde la Segunda Guerra Púnica, lo he leído en un sitio. Si no saben tener una lengua autóctona de verdad que se fastidien.

  • El ponente del acto más aplaudido fue Juan Carlos Moreno Cabrera, profesor de Lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid. Moreno Cabrera destacó que en Cataluña se ha llevado a cabo “una bilingüización forzada que lleva a una erosión de la lengua dominada [el catalán]. El bilingüismo mata”.

    Ponen entre corchetes «el catalán» para que se entienda que la bilingüización forzada no es la catalanizadora. Qué risa todo.
    Conozco al aplaudido lingüista madrileño. No se puede ser más tonto.
    Vale, que ya lo dejo.

  • Moreno Cabrera. Según lo he leído se me ha ocurrido un retruécano, no sé, se me ha ido de la cabeza.
    Ahora, para tonto tonto, por no decir hijoputa, si vamos a ello, uno que dijo el otro día que durante siglos Catalunya tuvo su capital en Damasco.

  • Al recuperar, para colgar aquí, una portada de mi blog, habiendo entrado en esa lista blogger donde figuran todas sus estadísticas, observé con extrañeza que frente al número de visitantes que las portadas habituales soportan dada su temática, un razonable cómputo para darse con un canto en los dientes de alrededor de cincuenta, existían varias de hace tiempo en las que figuraba que tenían más de mil visitas. Deben ser, democráticamente, las mejores, como la de las castañuelas. Como abril es el mes más cruel, las iré colgando para que aumente así, en mayor medida, el número de visitas y se cree mayor discriminación con las normales.

  • UNA HUMILDE RESPUESTA A LA HUMILDE PROPOSICIÓN
    Yendo por delante mi opinión de que los humanos son una auténtica plaga y de que no debería descartarse de antemano ninguna idea que conduzca a reducir drásticamente su número y propagación, me permito apuntar algunas reservas a la propuesta que hoy expone brillantemente el camarada Gaussage.

    El problema es que los humanos tienen sentimientos. Desconozco si se conoce el mecanismo por el que desarrollan los afectos. Supongo que se basará en alguna hormona, algún aminoácido o algún algo, pero el efecto es que son capaces de desarrollar vínculos afectivos extraordinarios con los entes más diversos, sean estos reales o irreales.

    Los humanos se vinculan sentimentalmente al paisaje, a los árboles, a los animales, a las naciones, a las nociones, o a las agrupaciones de costumbres y de ideas, y son capaces de matar y de morir por todo ello. Puede parecernos de lógica (animal) que dos machos cabríos peleen por su harén de hembras, pero no deja de ser raro que miles de humanos peleen por el triunfo de una idea o por el resultado de un juego.

    Pues aún más irrefrenable es el vínculo que establecen con sus crías, incluso cuando estas no son sino una mera contingencia. Aún meses antes de nacer, la progenitora experimenta cambios hormonales intensos que le hacen amar de forma desaforada a su proyecto de criatura. Estos cambios hormonales afectan también al macho de alguna manera cuya mecánica desconozco, hasta el punto en que se vuelve territorial, defensivo y peligroso. Si un humano es capaz de amar, proteger y hasta planificar el futuro del hijo que aún no lo es, se hace difícilmente concebible extirpar esta característica por muy convencidos que estemos de «la domesticabilidad de los seres vivos capaces de aprendizaje» (Pavlov).

    No debemos engañarnos por las excepciones. Es cierto que hay individuos que se desvían del comportamiento general, pero aunque sumados podrían ser numerosos, son minoritarios en sus comunidades.

    Con esto pretendo decir que si bien la propuesta pudiera ser estudiable, sin embargo no creo factible el «primer paso» que se nos propone, «vaciar de sentimientos la propuesta y centrarnos en las razones» puesto que supondría lisa y llanamente (A) dejar de ser humanos, o (B) convertirse en seres humanos de la minoría psicópata.

    Para el primer caso (A) sería necesario un procedimiento masivo de estabulamiento y cruce para seleccionar a los ejemplares mansos y lerdos, tal como se ha hecho con las ovejas, algo que es radicalmente antieconómico. Pese a la ingeniería genética se tardarían generaciones en obtener de forma masiva especímenes validos; no olvidemos además que la gran ventaja de los animales que usamos como ganadería es que transforman productos que para nosotros no tienen valor (hierba o residuos) en proteínas; una ganadería humana consumiría proteínas por lo que su mantenimiento sólo sería posible con el mantenimiento eficaz de otra ganadería convencional.

    Respecto a (B), que la psicopatía pasara a ser característica fundamental de la especie, sin describir las numerosos desventajas que ello supone para el confort general sólo apuntar que históricamente han fracasado todos los intentos previos de que perduren las sociedades regidas por la psicopatía. Es cierto que estos individuos tienen cualidades extraordinarias que los hacen destacar tanto en el campo militar como en el del gobierno, pero su incapacidad para valorar y fomentar los vínculos afectivos suelen conducir frecuentemente a un final abrupto de sus existencias, en muchos casos con posterior saqueo de tumba y masacre del linaje.

    Por esta y otras razones que —aunque dispusiera de tiempo y ganas— sería largo exponer, no acabo de ver las ventajas de la eugenesia en un momento en el que están desarrollándose las técnicas de ingeniería genética que podrían corregir nuestras enfermedades.

    Soy más partidario, por las razones que he expuesto en el primer párrafo de esta respuesta, de evitar que proliferen en exceso los humanos, especialmente los de la clase B, por lo que me atrevería a proponer la castración química, mecánica o ambas simultáneamente, para los profesores Giubilini y Minerva, no sólo con el fin de evitar los experimentos que podrían llevar a cabo con su propia descendencia, sino, para empezar, por quitarles las ganas de joder.

  • Perroantonio dice:
    Viernes, 01/04/2016 a las 13:06
    Manda eggs: ¡el editor de wordpress me sustituye texto por una jetilla!

    Yo no quiero señalar a nadie, pero quizá debería hablar con el señorito Sergei acerca de cierto plugin que activó para llenar esto de «jetillas».

  • El primer paso, imprescindible para vaciar de sentimientos la propuesta y centrarnos en las razones, es evitar la palabra infanticidio, concepto este que suena a reproche y del cual es conveniente abstraerse. Procederemos así a renombrar esa realidad y en adelante decirle after-birth abortion, que ya se ve que es un barbarismo.

    Esto parece un error de principiantes. Cierto es que la palabra “aborto” tiene un bien reconocido prestigio entre amplias capas de la población, sin embargo para inducir buen rollito hubiera sido mucho más eficaz: “interrupción voluntaria del embarazo después del nacimiento”. O mejor aún, dónde va a parar: “interrupción voluntaria del embarazo tras el feliz acontecimiento”.
    Cualquiera puede comprobar el benéfico efecto que produce en nuestras neuronas la concatenación de los conceptos interrupción + voluntaria + feliz.

  • Me lo recomendó hace años un colega cineasta. Gracias a Amazon lo he comprado por fin, y es tan divertido como me había asegurado.

    Yo también tenía un clínex en la palma de mi mano derecha. No me estaba permitido utilizar un matamoscas o simplemente un periódico o revista, y también estaba formalmente prohibido emplear un pulverizador o papel adhesivo. Mis combates en el bungalow número 4 eran mano a mano. […] La paciencia era la clave de esta caza; mi patrón tenía paciencia, la mosca tenía paciencia, de modo que yo también tenía paciencia, qué remedio.

    Había aprendido por experiencia que el momento mejor para capturar la mosca era inmediatamente antes de su despegue y, por supuesto, cuando se hallase sobre una superficie relativamente libre de polvo. Las moscas se lanzan hacia atrás cuando despegan. Yo sabía el instante preciso en que debía acometer.

    ¡Cazada! Mi patrón insistía siempre en ver al enemigo derrotado, por lo que había de acercarme a su silla, plantarme delante de él, extender mi mano a unos veinte centímetros de su nariz, desplegar el clínex y dejarle inspeccionar el cadáver.

    Rara vez hacía algún comentario, pero aquel día dijo: “Buena captura, Ron”.

    (Ron Kistler, Yo cazaba moscas para Howard Hughes)

  • ¡JÄ!
    Postureo de salón del amigo PerroAntopoinos. Si de verdad considera una plaga a la humanidad, haría ustë como los misántropos auténticos de mi club unipersonal y no traería tiernos infantes al mundo si no es para comérselos.
    ¡¿Qué es eso de andar extendiendo la plaga?!

  • “siendo el feto recién nacido esencialmente idéntico al nasciturus ”

    Siempre he dicho lo mismo… para oponerme al aborto; Giubilini y Minerva me dejan sin argumentos

  • Informan en el telediario que Joserra y otros dos, de Llodio, se han hacido a la carretera con carreta y dos mulas, destino El Rocío. Con un par, y yo que me he alegrado.

  • SIETE PLATOS EN LA TOUR D’ARGENT

    El aborto post-parto es el más viejo, aunque hoy obsoleto, método anticonceptivo y eugenésico. Un cierto avance de las ciencias, o al menos de la biología básica de los mamíferos, nos llevó al aborto, adelantando la decisión. Pero el aborto era únicamente anticonceptivo hasta que recientes avances han permitido saber cosas del feto y el aborto empezó a ser también eugenésico. Al tiempo, con variados métodos, se consiguió la eficacia anticonceptiva, libre de reparos morales excepto para minorías exaltadas. Así las cosas el asunto eugenésico, el hijo sano, está por resolver. Así nos queda elegir entre los reparos que se puedan poner al aborto, before-birth o after-birth, y a la selección de embriones según su ADN. La eugenesia tiene la cosa inevitable del descarte, que aumenta según aumenta el estándar de calidad deseado.
    Qué hacer con esos descartes siempre es un problema. Swift habla de los descartes after-birth. A mi me parece poco civilizado. Hay que adelantar las decisiones, que sean previas, a fin de evitar todo reparo moral. Ahí quién la clava es Erika Jong.

    “Parecía que la señorita X había seguido una estricta dieta de 600 calorías diarias durante semanas y semanas, y aún era incapaz de perder peso. En un principio, su médico, lleno de asombro, pensó que la paciente lo engañaba, por lo que le ordenó que hiciera una lista detallada de todo cuanto comiera. Parecía que no lo engañaba. «¿Está usted segura de que ha anotado todo cuanto ha entrado por su boca?», insistió el médico. «¿Por la boca?», preguntó la paciente. «Sí», dijo muy serio el médico. «No caí en la cuenta de que aquello fueran calorías», comentó la paciente.
    Bien; el resultado, naturalmente (con juego de palabras intencionado), era que se trataba de una prostituta que se tragaba por lo menos quince eyaculaciones diarias, y las calorías contenidas en una sola de ellas, de volumen regular, eran suficientes como para que la echaran para siempre del grupo de Control de Peso. ¿Cómo se contaban las calorías? No puedo recordarlo. Pero de diez a quince eyaculaciones equivalían a una comida de siete entrantes en la Tour d’Argent, con la diferencia de que te pagaban por ello en vez de ser tú quien pagaras. ¡Si lo supiera la pobre gente que se muere de hambre en el mundo por falta de calorías! La cura del hambre en la India y la cura para el exceso de población…”

  • Adaptaciones dice: Viernes, 01/04/2016 a las 15:19

    ¡JÄ!
    Postureo de salón del amigo PerroAntopoinos. Si de verdad considera una plaga a la humanidad, haría ustë como los misántropos auténticos de mi club unipersonal y no traería tiernos infantes al mundo si no es para comérselos.
    ¡¿Qué es eso de andar extendiendo la plaga?!

    No.

  • No sé si lo he comentado por aquí en alguna ocasión, ando releyendo con placer el breve libro de Antony Flew “Dios Existe” sobre todo porque le arrea un par de soplamocos a Dawkins.

  • Vaya, ahora me deja con la duda PerroAntoine, no sé si no considera plaga a la humanidad, si no ha traído bebes al mundo o si me está escupiendo.

  • Esto último de Mortimer me recuerda lo que dijo aquella amiga: “yo, mientras no me demuestren que adelgaza …”.

  • Holmesss dice: Viernes, 01/04/2016 a las 15:41

    Holm, los de Llodio son la ostia.
    La primera vez que vieron el cartel de ‘Aceros de Llodio’ se preguntaban unos a otros: Qué ¿nos acemos?

  • schultz dice:

    Viernes, 01/04/2016 a las 17:19

    Esto último de Mortimer me recuerda lo que dijo aquella amiga: “yo, mientras no me demuestren que adelgaza …”.

    Pues sinceramente no sé a que están esperando las universidades del mundo para invertir tiempo y dinero en demostrar que a así es.
    No están a lo que hay que estar.

  • Al hilo de la interesante entrada de hoy, no he podido por menos que recordar el magno ensayo de John Boswell, La misericordia ajena, que versa sobre el abandono de niños desde la antigüedad clásica hasta la Edad Media, estudio publicado en su momento por Muchnik Editores y a cuya elegante edición contribuí modestamente redactando el –por desgracia no siempre fidedigno– índice onomástico que acompañaba al volumen.

    Contaba Boswell en la introducción que el libro nació al toparse, mientras recopilaba información para otro estudio, con un argumento recurrente a cargo de varios teólogos de la iglesia primitiva según el cual una de las razones capitales para no visitar burdeles ni tratar con prostitutas o prostitutos era la alta probabilidad que existía de estar cometiendo incesto sin saberlo.

  • También Sloterdijk en el que tengo entre manos está insistiendo en la importancia de la bastardía en la evolución europea desde la Edad Media , según su tesis un impulso endógeno a una autoinvención superior.
    El último ejemplo, hace una página, Leonardo da Vinci: hijo de notario toscano y esclava árabe, acogido por el primero en su familia oficial sin mayor problema.

  • Yo he empezado a leer Sapiens. De animales a dioses, de Yuval Noah Harari (Debate, 2015 [2013]), que dice –que machaca, que llevo cincuenta páginas y voy viendo que a lo mejor empieza a repetirse– que la singularidad y despegue del Sapiens se debe a una característica única de nuestro lenguaje, cual es la capacidad de transmitir información acerca de cosas que no existen en absoluto, como las sociedades limitadas, el unicornio, los derechos humanos o las religiones: lo imaginario. Y eso permite una cohesión y movilización grupales que resulta inaccesible a las otras especies. Me lo ha recordado el parliamento de Perroantonio (12:37) sobre los afectos, entre los que menciona «entes más diversos, sean estos reales o irreales».
    Chi.

  • Me impresionó mucho Kaddish por el hijo no nacido, no la leí hace tanto. Kertesz decía que el mal no es irracional porque se sujeta a un cálculo de beneficio; siempre derivan de algo, como de una regla matemática, los actos de sus criaturas, sea el afán de lucro, la pereza, el deseo de poder y de placer, la cobardía y las variadas caras de la locura. Que lo irracional o, dicho de otro modo, lo que no tiene explicación, es el bien.

  • La entrevista con Azúa que vincula Adaptaciones está muy entretenida.
    Que se acerca una gran catástrofe medioambiental y económica? Por qué siempre estamos predicando que se acerca el fin del mundo?

  • El charco de Magaus es mejor no pisarlo.
    Muchas chicas morían, morirían o mueren en abortos clandestinos. Regular eso con leyes permisivas es reducir un poco las consecuencias de un problema real.
    No lo sé, a lo mejor estaría bien que hubiera niños huérfanos en la calle como en el tercer mundo.
    Giubilini y Minerva, que se ahogen en su charco.

  • El argumento utilitarista es peligroso don Claudio, porque regular con leyes permisivas para reducir problemas reales nos puede enfrentar a situaciones imprevistas. Por ejemplo podríamos resolver el problema de los niños huérfanos del tercer mundo mediante su utilización como fuente de órganos para que Grandes Artistas pudieran transplantárselos en caso de necesidad. Dos pájaros de un tiro.

  • No es necesario que me traten de don. Yo hablaba de ley permisiva con algo muy concreto, el aborto.
    Una cosa está clara, al abortar se mata algo que está vivo, pero hay razones para legalizarlo. De hecho es legal en España en el momento de la historia que vivimos.

  • Nosotros definimos qué se puede matar y qué no. Se pueden matar animales para obtener alimentos y está bien. En estado de guerra se puede y se deben matar muchachos de 20 años del bando enemigo. Igualnente se pueden matar fetos si decidimos, o deciden los que hacen las leyes, que ese feto no tiene todavía los derechos de un nacido.

  • Cuando un acto es correcto, legal, conveniente y hermoso no hay problema. Lejos de cumplir las cuatro condiciones el tema del día.

  • La legalidad de las colonoscopias depende exclusivamente de la intensidad de la exploración. Si sólo hay cámara, es legal. Si además hay director es pertinente la sospecha.

  • MG, genial. Como siempre.

    Al amoral no puedes convencerle de que deje de serlo con el argumento de que si todos fueran como él la sociedad desaparecería y él con ella. Te responderá que él no tiene ningún interés en que los demás sean como él.

  • Aquì hay quien ha tomado muy seriamente los destellos del mejor humor gallego, es decir, màs irònico incluso que el inglés. En “Mazurca par dos muertos” echan al hideputa a los porcos y después hacen chorizos con los porcos antropòfagos. Pura ironìa surrealista, onìrica, casi poesìa como un soneto despanzurrado y canibal. Por qué creeis que la Gioconda sonrìe? Porque entre ella y Leonardo se han comido al marido, cojones, y nadie arma un cirio por ello. Que opine Lola que de eso entiende.

  • Lo mismo pasa con una exploración de colon

    Vaya, las putas prisas… En realidad quise escribir: “Lo mismo pasa con una exploración de Colón”. Me refería a que no fue un acto hermoso para los nativos del continente americano.

  • Brillante el artículo, Follan.

    Ya he terminado el libro de Sánchez Cuenca y no puedo más que reconocer lo acertado del análisis de Calaza. Como desmonta los argumentos del libro mucho mejor de lo que yo lo haría, me limito a glosar las partes que más me han gustado del artículo

    “… el victimismo lo justifican porque manifesté que no lo había leído entero.”

    “En matemáticas es suficiente un contraejemplo para tumbar una conjetura sin necesidad de tragarse una larguísima, y falsa, demostración que busque convertirla en teorema.”

    ” … en opinión del propio autor lo esencial del libelo, su profundidad crítica, el núcleo duro, se encuentra en la presentación …”

    “Ni siquiera es falso fue el veredicto que emitió Wolfgang Pauli refiriéndose despectivamente (es ist nicht einmal falsch!) a un artículo de física que le sometieron a evaluación. La expresión se ha consolidado y usualmente se utiliza en casos como el del frustrado intento …”

    Desde aquí, reconozco mi error y pido perdón a todos los españoles.

  • Azúa es enormemente sabio. Un elefante intelectual. Un elefante, si le acomete un búfalo, lo aplasta eficaz y tranquilamente; con elegancia. Pero si le rodea un enjambre de moscones el tiempo suficiente acaba enloqueciendo; se revuelve, barrita descompuesto y da trompazos sin control.

  • Tras leer a Calaza digo lo mismo que diría cualquier ancianita entrañable del pueblo de don Ximeno: “Pámpanos, repámpanos y recontrapámpanos!

    La tragedia de muchos grandes hombres no es tanto la ausencia de un Boswell que registre sus alabanzas como tener que cruzar la espada constantemente con figurantes, parvenus o mamelucos de todos los pelajes. Así, pues, animosos nobles a quienes no les importaría esquivar la lanza de Aquiles como hiciera el de tremolante casco antes de sucumbir a su destino, han de vérselas a mamporros con el tersites de turno, o lo que es peor, con las piaras de ilotas que campan en FB o twitter.

  • (En la cafetería del hospital de Manises acaban de cobrarme 1’10€ por una botella de agua de 50cl. Me parece un absoluto despropósito y una sinvergüencería. Esto no es un cine ni una sala de fiestas, esto es un hospital público (con la mierda de la gestión privada) y aquí la gente no está por gusto.
    Panda de hijos de puta.)