Mi vida en pocas palabras · Capítulo XV

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Por Gengis Kant.

Ya he contado que contribuí en alguna medida a la lucha antifranquista, siempre en calidad de tonto útil. A la patria la serví en calidad de fusilero, una condición tan digna como la anterior. Eso fue en la isla de Tenerife.

Cuando bajé del avión militar que me había trasladado allí, a falta de azafatas de tierra, fui recibido por la Policía Militar. A patada limpia. Así empezaba mi periodo de instrucción en calidad de recluta del ejército español. No había pasado un mes desde mi licenciatura en filosofía. Otros no sé, pero un profesor de filosofía no suele dar patadas; tampoco suele gritar. Rara vez pasa del susurro y lo máximo que se atreve a pedir a sus estudiantes es que no lo pateen. Comprenderán que el cambio de aires no me sentara nada bien.

Una vez en el campamento, me metieron en una fila kilométrica, esperando que abrieran la puerta del botiquín. Durante la espera un sanitario recorrió la fila hincando sin el menor miramiento dos agujas a cada uno de nosotros, una en cada brazo. A algunos les recorría un hilo de sangre hasta la mano. Mientras tanto el botiquín seguía cerrado. Más de un mozarrón, de ésos que tienen más fuerza que un tractor, se desmayó. Al cabo de un buen rato se abrió el botiquín, y el mismo sanitario nos fue inyectando las vacunas reglamentarias. Siguieron los desmayos.

A partir de ese momento, y durante los dos meses que duró la instrucción, estuve metido continuamente en una fila. Día y noche. Esa fila, al lado de otras, formaba parte de un pelotón, que a su vez formaba parte de una sección; la sección, de una compañía; la compañía, de un batallón, y el batallón, del regimiento. En total, unos tres mil hombres. En lo más hondo de esa formación, hundido en un océano de reclutas tan indiscernibles como las gotas de agua, me pasaba el día desfilando, uno-dos, uno-dos, uno-dos; media vuelta; uno-dos, uno-dos, uno-dos; media vuelta… Durante dos meses.

Al principió no dudé de que iba a enloquecer por culpa del tratamiento de despersonalización al que me veía sometido. Estuve pensando hablar con el sargento para decirle, conforme a las enseñanzas recibidas en la facultad, que nadie debe ser tratado como una cosa, pues cada uno de nosotros —un recluta también— es una persona única en su género, un individuo al que se le debe un respeto absoluto. Lo consulté con los de mi pelotón, pero por las caras que pusieron no los vi muy por labor. Tocaba, pues, callarse y aguantar. Hasta que no pudiera más y reventara.

Pero no reventé. Todo lo contrario, comenzó a gustarme todo aquello. Según pasaban los días, cada vez me daba más placer desfilar, siempre sin perder el paso, manteniendo la distancia con el de delante, atento a la vez a la línea que debía formar con los que marchaban a mis lados, y todo ello con garbo.

Pronto alcancé un estado mental gracias al cual podía estar horas y horas desfilando tan ricamente, en una sintonía perfecta con el regimiento, y éste con el universo. Me había despersonalizado de la cabeza a los pies. Mi disolución fue tan perfecta, que era incapaz de saber si era yo o el de al lado. Y tan contento.

Definitivamente, no iba a hablar con el sargento.

En la mili se hacían más cosas aparte de desfilar. Por ejemplo, sacar brillo a las botas, coser un botón de la camisa, tratar de usía a un coronel… Si quedaba tiempo, aún era posible pegar un par de tiros. Para ello el ejército disponía de algunos fusiles. A mí me tocó un día. No pueden imaginarse el gozo que se siente al disparar aunque sea a una diana; y, más que el de disparar, el de llevar el fusil con gracia, la gorra medio rota y las correspondientes Ray-Ban de combate. Aún conservo unas fotos en las que da gloria ver cómo luzco esa indolencia rufianesca que hace las veces de distintivo de veteranía en el cuartel.

Y es que, vencidos los escrúpulos propios de un universitario, decidí disfrutar, ya que tenía que ser soldado, de fantasías de conquista y depredación.

Muchos de mis compañeros de armas se quejaban de que en la mili no se aprendía nada de provecho, como relaciones públicas, diseño gráfico, psicoterapia… No se habían enterado de que el único oficio que había que aprender allí era el de matar; siempre con el permiso de usía, claro está.

Fue en el cuartel donde descubrí que el dualismo era lo que mejor iba con mi forma de ser. No fue la estrategia bélica sino la contabilidad, con sus columnas en conflicto —entre los ingresos y los gastos, entre el debe y el haber— la que me convenció de las virtudes del dualismo. En vez de ruido de sables o fragor de armas, lo que escuché en el cuartel fue el tableteo de las máquinas de escribir, ya que aquel ejército estaba compuesto en gran parte por unas brigadas de intervención mecanográfica en las que siempre brilló con luz propia el temple vigorosamente administrativo acreditado por todo militar español, más inclinado a hablar del escalafón que del combate.

El dualismo suena a cosa muy antigua y muy persa, algo que tiene que ver con una lucha entre cosas descomunales, como Ormuz y Arimán, el Bien y el Mal, el Ser y la Nada, y otras entidades igual de mayúsculas. Pero también es dualista la electrónica, que es digital, y lo es la política, en la que —da lo mismo que se enfrenten dos o doscientos partidos— lo importante es que unos mandan y otros desobedecen. Por dualismo queremos acercarnos al de arriba alejándonos del de abajo. También es doctrina muy binaria ésa que se resume en dos mandamientos: haz a los demás lo que creas mejor; no dejes que ellos te hagan lo mismo.

120 comentarios

  • (Què grande es Gengis)

    Si quedaba tiempo, aún era posible pegar un par de tiros. Para ello el ejército disponía de algunos fusiles. A mí me tocó un día.

    En vez de ruido de sables o fragor de armas, lo que escuché en el cuartel fue el tableteo de las máquinas de escribir, ya que aquel ejército estaba compuesto en gran parte por unas brigadas de intervención mecanográfica en las que siempre brilló con luz propia el temple vigorosamente administrativo acreditado por todo militar español, más inclinado a hablar del escalafón que del combate.

    (Pero qué grande)

  • Yo no fui capaz de alcanzar ese estado de despersonalización, y eso que lo intenté denodadamente. Bebiendo mucho, durmiendo poco y asalvajándome solo o en compañía de otros. Lo atribuía a que, como Gengis, llegué allí viejo, es decir, acabada la carrera. Leo lo que nos va contando, esto y lo anterior, y pienso que le tiene pillada la distancia a las cosas, a la vida especialmente, que ha encontrado uno de esos puntos de Lagrange.

  • Como no soy una señora, y tengo el manual cerrado hoy comento algo.
    Hablar por hablar sin duda.
    Pero es mejor que hacerlo en francés con mucho pardon y desolé…
    Yo a la mili fuí por decreto de mi padre.
    Como mi vida universitaria iva mal de cojones mi padre decidió por mí, ya que yo decidía solo otras cosas.
    La verdad es que hacía cosas muy parecidas a las de la uni y no noté casi nada.
    Sobre todo aprendí a conducir a toda hostia de forma legal una ambulancia.
    Qué experiencia tan grande y sólida.
    Conducir un renol 12 largo follao con ruido de sirenas.
    También es que me acostumbré bien a recibir ordenes y luego incumplirlas esquivando.
    El espíritu de camuflarse en un grupo y convertirse en invisible.
    Con el chopo me quemé el brazo al salir el casquillo después de disparar y el sargento me dijo que lo dejara…que se veía a la legua que yo tiros no daría nunca.
    Eso si que me jodió.
    Todo el asunto este no me serviría para nada en las guerras futuras.
    Y un día acabé, y seguía igual … sin ver claro a donde tenía que ir.
    Me devolvieron a la uni para terminar los estudios de los que nunca ejercí.
    Y así hasta hoy.

  • Eso de que lo que se aprende en la mili es a matar me ha recordado un disco de poemas de Wanda Robinson.
    Nacida en Baltimore, era educadora local para jóvenes poetas en el área de Washington DC .
    EL NO-HEROE.

    Una figura solitaria se mueve a través de las tierras baldías.
    Su alma atada en nudos por las preguntas que nadie puede responder.
    Avanza siguiendo el hedor de cuerpos carbonizados.
    Da un paso con cuidado sobre los restos de los niños de otras madres.
    El valle es profundo, con su hierba perfumada por la sangre y la violencia.
    Este debe ser el lugar al que se va.
    Es una víctima de su propia culpa, él, que camina a ciegas.
    No importa, todos los muertos se parecen.
    Se trata de un pilar rocoso construido en forma de un altar primitivo.
    Se arrodilla humildemente, le palpita el corazón, la respiración corta.
    El ora, pidiendo al señor de la guerra que le perdone por ser incapaz de matar.

  • No es normal tener un motivo para poder largar de la mili.
    La mía fue normalita, hice 60 guardias, hubo un par de suicidios, estuve a puntito de palmar por el fuego amigo … esas cosas.
    Una cosa me hizo gracia, había uno que decían que estaba cumpliendo condena a la vez y como no podía coger armas lo pusieron en la banda de música. Supongo que era mentira.
    Por lo demás leí con mucho provecho aunque me costó encontrar la biblioteca, por estar paredaña a la capilla.
    También me llamó la atención que hubiera tanto analfabeto, eso me hizo pensar, que es algo bueno, váyase lo uno por lo otro.
    Con la mili nos pasaba una cosa, que como éramos jóvenes para casi todos era lo más destacado que nos había tocado vivir, luego comprendías que era para todos la misma mierda.
    Por lo demás, pateé todo el pirineo navarro y mantuve relaciones con una pamplonica, así que lo doy por bien empleado.
    Gengis, la fotooooooooooooooooooo.

  • CON LLAVE O CON CLAVE

    Entre las muchas cosas que le debemos a la Iglesia Católica está la técnica, rotunda y eficaz, para desatascar las situaciones políticamente podridas por inutilidad, desinterés, cálculo o incapacidad para llegar a acuerdos. La misma noche de las elecciones generales, 20 de diciembre de 2015, cualquier persona con una sólida formación en matemáticas de la Enseñanza Primaria (lecciones 1 y 2, «La suma o adición» y «La resta») dedujo que había posibilidades más bien escasas de desatascar el embrollo de los resultados, pues los partidos habían sacado representaciones minoritarias y para formar coaliciones se necesita de la capacidad previa de saber y/o querer negociar y no haber quemado previamente las naves con afirmaciones categóricas del tipo «jamás negociaré bla-bla-blá». Negociar en minoría supone meterte tu programa por el lugar por donde cagan las gallinas e intentar llegar a acuerdos en todos los asuntos que no pongan en peligro el núcleo duro de la identidad de tu partido político, las famosas «lineas rojas» que no se pueden traspasar.

    Es más fácil no llegar a acuerdos que llegar a ellos —como es más fácil no tocar bien las castañuelas que tocarlas— pero se supone que a la política se llega para resolver los asuntos, no para joder (más) la marrana. Así que se nos queda a algunos cara de gilipollas (de más gilipollas, o sea) cuando bien entrado el mes más cruel, ese que engendra lilas de la tierra muerta, escucha a unos merluzos decir que van a iniciar negociaciones. ¡Penitenciagite, pecadores!

    En 1274, la Iglesia Católica celebró el Segundo Concilio de Lyon que pretendía resolver, entre otras cuestiones, el delicado asunto de las elecciones de Papa, asunto que en la última elección celebrada había tardado tres años en producirse (más del doble de lo que tardaron los belgas en formar gobierno en 2011). Para que una situación semejante no volviera a ocurrir, el Concilio estableció que diez días después de la muerte del Papa se reuniría y aislaría a los cardenales electores bajo llave, cum clavis (cónclave). Si pasados tres días no llegaban a un acuerdo se reduciría su alimentación y a partir del octavo día serían alimentados exclusivamente con pan, agua y vino (lo del vino, ya se sabe, es porque fomenta la amistad y predispone al magreo y al acuerdo). Pero, lo más importante —tomad nota, pecadores—, es que durante la duración del cónclave los ingresos de los cardenales pasaban a ser propiedad de la Iglesia.

    Algo hacemos mal. Si una de las funciones primordiales del Parlamento es la de elegir Gobierno y ese mismo Parlamento manifiesta su incapacidad de realizar la primera tarea que tiene encomendada, debería disolverse ya y convocar elecciones. No basta con escudarse en el procedimiento y alargarlo como si fuera un chicle. Desde enero venimos escuchando murmullos que dan por descontada la convocatoria de nuevas elecciones y algunos partidos ya orquestan maniobras internas (como aplazamiento de sus congresos) para prepararlas, así que todo lo demás suena a pantomima y a tomadura de pelo al respetable. Los que andamos escasos de la azotea lo sufrimos especialmente.

    Quizá entre esas medidas de regeneración democrática que tanto ansiamos debería incluirse una nueva: que tras la constitución del Parlamento, este quedará encerrado con clave en sus propias dependencias, habilitándose colchonetas y sacos de dormir para la ocasión; que tendrá un plazo de tres días para llegar a un acuerdo para formar gobierno y que a partir de los ocho, sus señorías serán alimentados exclusivamente con pan, agua y vino de garrafa, pasando sus respectivos salarios a ingresar en las cuentas de asuntos sociales de la administración pública.

    Confío en que está medida será recibida con gran alborozo por la izquierda, siempre dispuesta a repartir su dinero con los desfavorecidos, y que la derecha, tan egoísta, simplemente se dará prisa.

  • Ese acuerdo es imposible. PSOE y Podemos dependen, por razón de su propio existir, de sus votos catalanes. Y la negación del referéndum/independencia cataláunica es el núcleo duro de la existencia de C’s.

  • CABALLERO ESPAÑOL Y MADRIDISTA DE BIEN
    Muy ilusionado porque haya tres equipos españoles en la Champions. Me gustaría que este año, la 60 edición, la ganara el Atleti que ya se la merece y no me gustaría morir sin verlo. Además mi suegro (qepd) era muy colchonero, así como lo es ahora el novio de mi hija. Si no pudiera ser que la ganara entonces el Madrid y si tampoco esto fuera posible, a pesar de nuestro espíritu Juanito y fe en la remontada, que la ganara el Barcelona que no deja de ser un equipo español, amén de los buenos amigos que tengo en la Ciudad Condal.

  • Me sumo a la propuesta de perroantoine, que los dejen encerrados. Es más, desde el cuarto día a pan y vino, por aquello de acelerar la reacción. También que sus salarios sean donados a la cosa pública.

    De la mili, qué relativo es todo, también llegué muy mayor: veintiún años y me sentía un viejo. La primera novatada me dió la risa y con santa resignación agarré del pescuezo a aquellos pardillos de dieciocho. Uno ya traía mucha mili del Peña Amaya de Burgos, además de las ostias con los GCR. Es curioso lo del desfilar, con la edad lo ves en cámara lenta y, quizá también por las rutinas adquiridas entrenando a baloncesto, lo tomas con otra mirada. Sí, acabas pareciendo un rufián sin saber que eres un puto crio abriendote paso entre lo mejor de cada casa. Como artillero de plana mayor de un regimiento de Granada que luego desapareció, igual que el colegio de primaria, y el del bachiller (Los Agustinos lo vendieron al San Fernando poco después de terminar nuestra generación) aprendí que los tiros se ven mejor con cierta distancia y que todo acaba borroso, ya sea por la deflagación de la polvora o el tiempo. De aquel tiempo, siempre conservé un recuerdo entrañable de un chico catalán, también veterano, biologo, que llamaba a los pájaros a su mano y que era el único que quedaba en la batería, escoba en mano, en el zafarrancho, sin importarle que todo dios se hubiera escaqueado. Tenía una novia que se llamaba Montse y se apellidaba Llorach. Gran persona. Cómo barriamos la explanda de tierra los domingos, mientras los demás estaban a misa…
    La entrada de Gengis ha traido a la memoria a otro chico de entonces que tenía en gran estima y del que me había olvidado completamente. Un ceutí de tez morena, alto y de maneras dulces, que servía en la enfermería. Era de la Fe Bahá’í, algo de lo que no había conocido nunca antes. Llegamos a tener cierta amistad los tres, y llegué a pensar que era un idealista del esperanto de la fé. Ciertamente, la practicaba con piedad.

  • Resumen de la mili:

    – ¡¡¡ La blanca p’al abuelo !!!

    – ¡¡¡ Permiso p’al papa !!!

    – ¡¡¡ Vidilla p’al recluta !!!

    Expresiones que se coreaban tras el habitual “!Rompan filas!” que seguía a la lectura de las Efemérides del día (donde, por cierto, te enterabas de hazañas protagonizadas por miembros del heroico y glorioso Ejército Español que nunca hubieras sospechado).

    Más vocabulario de la mili, aquí.

  • Que se me ha olvidao poner el destino: Plana Mayor de la Sección de Morteros de la Compañía de Armas de Apoyo.
    Acojona, ¿eh?
    Bueno, pues una puta mierda.

  • Con la de tontadas innecesarias con las que se llenan los folletos publicitarios (o programas políticos) de los partidos políticos, sólo se espera conseguir un puesto en el abrevadero para poder echar la culpa a alguien de las cosas malas.
    Esto que tiene el país o paisa, es un grupo de amateurs del dirigir, que no han dirigido nunca más allá de una organización de barrio desde las voces en un escalón.
    Pacatos con sentimentalismos de fotonovela, ideología de periódico, y cultura de recortes.
    La ideología no obstante no garantiza ningún resultado bueno, como ya se ha demostrado en la historia pasada y presente, y el buenismo queda bien en la entrada de noticias y en el tuiter, pero no en la vida de verdad.
    Las intenciones se deben realizar para ser algo.
    Pelar la pava se nos da bien. Demasiado bien y además te pagan bien por ello.
    La política debería ser algo gratuito, o como mucho que te pagaran el mismo salario que tenías en tu anterior empleo.
    Y al salir dejar todo en su sitio.
    Hasta el boli bic.

  • Por cierto, la mía fue en Artillería de Costa (de playa, según decían algunos) en Cádiz. Toda un experiencia donde hubo un poco de todo. Instrucción de combate tipo “Oficial y caballero” (por algo éramos IMECOS, futuros oficiales) con mucho barro y pista americana, largos ejercicios de supervivencia por las sierras de Tarifa (sorprendente el nulo sentido de la orientación que mostraban los de letras) y penalidades varias hasta obtener la estrella de alférez.
    Luego volvías a tu vida habitual por un tiempo y, dependiendo del número que hubieras sacado en el escalafón, elegías destino y semestre para hacer las prácticas. Yo elegí Cádiz de nuevo, y me pasé seis meses de vida relajada, visitando baterías de Costa donde otros compañeros hacían las prácticas (recuerdo especialmente Punta Camarinal como una especie de paraíso, donde el alférez Vidal se paseaba en chanclas y bañador) y ayudando a la modernización del ejército español con mis conocimientos de ordenadores (hasta entonces, se hacía todo con máquina de escribir).
    El paso final consistía en dirigir a un pelotón de soldados en un ejercicio de tiro real de la batería (con cañones Vickers 15 24) disparando a un blanco móvil a unos 8 km de distancia, remolcado por un barco a una distancia segura. El blanco había cumplido su vida operativa y nos permitieron hundirlo, cosa que hicimos para gran alegría de los altos mandos reunidos para la ocasión. Esa fue una demostración palpable de que cualquier cosa es posible con el tiempo y las repeticiones necesarias para que lo más complicado se convierta en rutina. Si alguien decía por aquí que disparar un fusil es una descarga de adrenalina, doy fe de que disparar un cañón proporciona un subidón de los buenos. Y si además le aciertas al blanco, ya es la hostia.
    Me quedó de aquello alguna amistad sólida, un buen conocimiento y experiencia en el manejo de armas de fuego (aviso, las armas cortas se disparan solas con cierta facilidad; y a más de 10 metros es casi imposible acertar a un blanco móvil con ellas; el fusil es otra cosa, se hace muy buena puntería a poco pulso que se tenga), y una novieta que a punto ha estado de darme algún disgusto con mi santa.

  • Enhorabuena, Gengis; los que pasamos por ese período nos sentimos identificados y, aunque sea gloria efímera y de escaso rédito material, rejuvenecemos un poco.

  • Interrumpo la mili para contaros que desde hace unos años, por febrero o así, una pareja de gaviotas anida en el tejado de la casa de enfrente y a finales de mayo o primeros de junio asoma un par de pollos muy graciosos y pelmas que no paran de resbalizarse y silbar a todas horas. Desde esta mi atalaya privilegiada os informo de que ahora mismo se está desarrollando en el escenario que digo una bronca del copón entre la pareja y una banda, con duelo a picotazos y fragor de chillidos de las aves acosadoras que se te hiela la sangre. La pareja es tan fiera que otras veces ha sido capaz de espantar a una docena de láridos atacantes gordos como ovejas, pero hoy no lo veo nada claro. Tampoco sé si se trata solo de un asunto de comida o el conflicto incluye demandas sobre la solución habitacional okupada y les quieren largar del chalé. Estoy preocupada por los huevos y contenta de no ser una de ellos. Me alegro de que seamos personas, en serio. En general, te da más opciones.

  • jrG dice: Viernes, 08/04/2016 a las 17:40

    La política debería ser algo gratuito, o como mucho que te pagaran el mismo salario que tenías en tu anterior empleo.

    HUY.
    Entonces solo los ricos de familia se podrían dedicar a la política.
    Entonces los políticos cobrarían diferente unos de otros y no de acuerdo con su nueva responsabilidad y (expectativa de) desempeño. Etcétera.

  • Las gaviotas, en todas sus variedades, son unos bichos bastante cabrones. Las “palomas del Comandante Marina” como las llamaba mi padre, que hizo la mili en la mar, como su padre y el padre de su padre (y con gran disgusto de que sus hijos nos escaqueáramos), eran cazadas por la muchachada asilvestrada usando sedal, carnaza y anzuelo. Luego se disecaban para adornar la salita de estar de ambiente marinero.

    O sea, Proc, que vives junto a la playa. Qué suerte.

  • La idea de que los políticos, en general, son corruptos ha triunfado y ya es un tópico. No hay nada que hacer. En este momento estarán en el ajo, entre alcaldes, concejales, diputados, etc. muchos miles de personas y sólo un porcentaje mínimo caerán en la corrupción. Sin embargo, como están sometidos a la vigilancia feroz de sus adversarios políticos, cada sospecha será denunciada y se convertirá en condena inmediata para la opinión pública. Al contrario, por ejemplo, que en los gremios de fontaneros, dentistas, abogados, taxistas o currelas de lo que sea, en donde la corrupción y el mamoneo son totalmente desconocidos.

  • Me encantan las historias de la mili y más si Gengis nos las cuenta.
    De la mili guardo con primor la camiseta y los calzoncillos del ejército español. De vez en cuando me los pongo..aún me valen.
    Un fuerte abrazo Sr. Verle.

  • Perroantonio dice: Viernes, 08/04/2016 a las 20:54
    Por primera vez en mi vida me entero que los de letras tienen mal sentido de la orientación. ¿No sería que no sabían manejar la brújula?

    ¿Y para qué tenían que manejar la esdrújula?
    Lo que es difícil de verdad es atarse los botones pero las esdrújulas no guárdulan secrétulos para nosótrulos.

  • Mis condolencias, Sr. Verle.

    Desde los años setenta, tiempos en los que aún crio me acercaba al muelle pesquero a ver llegar los barcos entrar y divisaba la estela de gaviotas volando alrededor de ellos a medida que se acercaban a la lonja, el número de estas aves (hay que reconocer que son hermosas) ha ido aumentando sin parar.
    Por esos años empezaron a aparecer por los tejados aledaños a la casa de mis padres, cercana al puerto, por entonces mi casa, y empezaron a ser ya un problema en el patio de luces enorme que ocupaba el cine Almirante. Mucha gente les echaba la comida sobrante, y los dueños del cine echaban chispas, pues tupían los canalones. Año a año, la cosa ha ido empeorando, se dejó de contratar desde el ayuntamiento a una empresa que por épocas sacaba los huevos de los nidos y mantenía a raya la población de gaviotas, igual que la de palomas. Yo vivo unos cientos de metros más adentro de la linea del puerto y ahora mismo aquí son otra plaga, habitan los tejados, todos, asaltan los contenedores, disputan la comida con las palomas, y en el pequeño parque de al lado hasta se tiran sobre los perritos mas pequeños que andan sueltos jugando. En las terrazas de las cafeterias se llevan el pincho al vuelo. Han perdido el miedo a los viandantes, caminan por la carretera con parsimonia sin levantar el vuelo. Cuando amanece y vuelan en rasante por las calles o voltean el parque son atronadoras. Bellas y atronadoras.

    Cómo me extraña que nadie haya pedido aún la foto de Bonnie en calzoncillos y camiseta. Yo tengo alguna, pero no se las enseño ni a mis hijos, no esas. Debía llevar bebidos unos cuantos botellones de más. Recuerdo que aquella noche que se hicieron las fotos, en retreta formé a la bateria y me dirigí a la cabina telefónica que estaba en la esquina donde formaban todos, saqué mi moneda mágica de 25 atada con hilo de sedal a un trocito de bic y llamé a una chica para darle las novedades y alguna burrada más. Luego, rompimos filas para subirnos a continuar el botellón miliciano.

    Schultz, 60 guardias son muchas pajas, jajaja. En nuestro cuartel de Granada, dos garitas daban al Hospital Materno, y justo enfrente se cambiaban las embarazadas para llevarlas a partos. Aquellas garitas eran un sindios, todos los días se blanqueaban con cal.

  • Procuro fijarme dice:
    Viernes, 08/04/2016 a las 20:34
    Zeppi dice: Viernes, 08/04/2016 a las 17:47
    «Sorprendente el nulo sentido de la orientación que mostraban los de letras».

    ¿Por qué sorprendente?

    Perroantonio dice:
    Viernes, 08/04/2016 a las 20:54
    Por primera vez en mi vida me entero que los de letras tienen mal sentido de la orientación. ¿No sería que no sabían manejar la brújula?

    No sabían manejar la brújula ni orientarse con un mapa. Y nociones básicas como que el sol sale por el este y se pone por el oeste, o bien las desconocían o bien no sabían utilizarlas para orientarse y/o saber más o menos la hora del día.

    Y sorprendente porque al menos yo considero que esos conocimientos no son específicos de ciencias, si no de sentido práctico, algo así somo la signatura de “sociales”.

  • Yo he hecho dos veces la mili, Procuración.
    Una en Basauri, en la que recuerdo que me dieron un burro al que llamé Rucio, iba a buscar todos los recados que me pedían en él y acabé con la espalda hecha polvo.
    La otra fue en Madrid, en artillería, justo después de acabar la carrera. Como me licencié en veterinaria, me metieron a controlar todo el tema de las cocinas y los productos que nos traían. La primera vez trajeron unos tomates, según la nota calidad extra, pero no eran ni de segunda. Se lo comenté a mi superior, y me mandó a freír espárragos (bueno la verdad es que me mandó a la mierda). Ahí aprendí que no debía comer en el cuartel, así que me iba a casa a comer y a dormir.
    En la mili se aprenden grandes lecciones, no se crean que es todo desfilar y hacer imaginarias..

  • Kenzo dice: Jueves, 07/04/2016 a las 22:08

    Al leer a Perroan me he acordado del viejo chiste: “¿como se dice divorcio en chino? – chao chochín.”

    Me sabía el chiste pero no se me encendió la lucecita. Y esta mañana, al levantarme de la cama, ¡ping!

    Sergio Makaroff: Chau Chochín.

    https://youtu.be/1rYYxR66eRY

  • Bonnie dice: Sábado, 09/04/2016 a las 08:52

    La primera vez trajeron unos tomates, según la nota calidad extra, pero no eran ni de segunda. Se lo comenté a mi superior, y me mandó a freír espárragos (bueno la verdad es que me mandó a la mierda.

    Qué ingenuidad. La diferencia entre el precio del producto teóricamente adquirido y el realmente adquirido es la que se llevan al bolsillo los socios compinchados, el proveedor y la oficialidad. Un chanchullo más viejo que mear en pared. Un truco que ha sido también muy común en los comedores escolares. ¡Malditos políticos corruptos!

  • Zeppi dice: Viernes, 08/04/2016 a las 23:56

    No sabían manejar la brújula ni orientarse con un mapa. Y nociones básicas como que el sol sale por el este y se pone por el oeste, o bien las desconocían o bien no sabían utilizarlas para orientarse y/o saber más o menos la hora del día.

    Haga una encuesta a su alrededor (no con los íntimos, que ya estarán adiestrados) y sorpréndase. O eso o es que yo vivo entre los integrantes de la familia de “El turista accidental”, aquellos que se perdían cada vez que salían de casa.

  • (Estoy reflexionando sobre las diferentes percepciones que se tiene de la mentira según el estrato social. Me inclino por pensar que en los estratos sociales más bajos y en los más altos, se produce un culto a la mentira. Y en todos los de en medio, la mentira es el demonio. En mi familia pillarte una mentira era tremendo, un drama, podían retirarte la palabra durante días, y todavía sucede con mis sobrinos. La mentira como deshonra. Lo mismo sucedía en las películas del Oeste, que llamar mentiroso a alguno implicaba un duelo inmediato.

    Estoy llegando a la conclusión de que ese culto a la mentira que se da (sobre todo) en los estratos más bajos y más altos de la sociedad, es lo que provoca que sean los estratos que más delincan, cada uno a su nivel.
    Y curiosamente, a pesar de ser contemplada en el octavo mandamiento, no es considerada un pecado capital.)

  • He estado leyendo esta página y he encontrado en ella las siguientes virtudes:

    a) Un diseño limpio y claro, sin elementos que distorsionen la atención.
    b) Pocos anuncios y discretos, no invasivos, situados al margen del texto y marcados como anuncios para que nadie pueda sentirse engañado si pulsa el enlace correspondiente.
    c) Un texto documentado, con referencias, enlaces a las fuentes citadas y otros enlaces a artículos relacionados.
    d) Unas ilustraciones de gran calidad: impactantes, referenciadas al texto y estéticamente muy conseguidas.
    e) La tesis que defiende es científicamente correcta (la misma que ha defendido el Marqués repetidamente en estas páginas).

    El resultado de todo es 38K enlaces en 48 horas y un interesante debate con 2.183 comentarios.

    The Guardian además no te “castiga” si tienes un bloqueador de anuncios a no dejarte ver sus páginas, ni te riñe por tenerlo.

    Es un ejemplo de las posibilidades de las nuevas tecnologías a la hora de editar un periódico que deberían estudiar los medios de comunicación españoles (si entre sus objetivos se encontrara proporcionar información contrastada, fiable y de calidad).

  • Interesante lo que dices, Gachó, aunque no me convencen la conclusión, eso de que la mentira es un asunto de clase social. Creo que está más bien relacionado con la educación moral y el entorno cultural.

    Luego, más tarde, si eso.

  • Pasé veinte meses en ese manicomio. Los últimos tres o así me agencié un rapsoda particular que cada noche –sin excepción– recitaba estos versos motivadores junto a mi litera, versos que me ayudaban a dormir como un bebé:

    Buenas noches, veterano.
    Tu licenciamiento está cercano,
    cercano para ti
    lejano para mí.
    Buenas noches, veterano.

    Lo mismo, más o menos, que decía esta alegre canción que entonábamos con melodiosas y varoniles voces mientras hacíamos la gimnasia:

    Bultito, si te mosqueas
    métete en un cuarto oscuro
    que a mí me darán la blanca
    y a ti te darán por culo
    .

    “La blanca” era la cartilla militar que te entregaban al licenciarte. Un bultito –o bulto, bultarraco, mudo, peludo o piojoso– era un novato.

    Hace unos meses abrí una cuenta de FB con mi verdadero nombre y comprobé, para mi sorpresa, que un número importante de invitaciones de amistad que me llegaban correspondían precisamente a antiguos guerrilleros que sirvieron conmigo en la COE y de quienes no he sabido ni un palabra en más de treinta años. Pero supongo que estos ejercicios son, un poco, como contemplar en la distancia el vuelo de una bandada de chochines cuyo canto, ¡ay!, sabes que no ha de ser para ti.

  • El país despidió a 129 + nosecuantos colaboradores y existe una cierta diferencia de calidad en los contenidos, de porcentaje de afectados por los despidos y de perspectivas de rentabilidad a medio plazo.

  • ¡Perroantonio siempre me abre los ojos al mundo exterior!

    Ahora que le veo por aquí Gómez he de contarle (y a todos los demás, claro) que se estrenó la serie 22/11/63 basada en el libro de King. Ya me la estoy bajando para verla esta noche.

  • Creía que lo había escuchado todo, pero no, la afirmación de que la mentira procede de la clase media es el mayor disparate que nunca conocí.
    No hay mayor mentiroso que el que niega serlo, pues se engaña a sí mismo. Las organizaciones, los imperios se mueven mediante la mentira continuada. El ser humano, evolutivamente, organiza su cerebro para la búsqueda del placer mediante trampas y añagazas. Así somos. Buscamos pareja mediante falsas promesas. El comercio se basa en la sisa y el import-export en el doble precio de las cosas. Todos los futbolistas tratan de engañar al árbitro y la política es el epítome de la simulación.
    No se puede avanzar observando el mundo desde el púlpito de una pretendida corrección moral. Yo lo llamo el “síndrome del presentador de la Sexta”.Es simplemente ridículo.

  • Lo siento mucho, Verle.

    Gengis, esta vez ha sido una carcajada continua de principio a fin. Gracias por eso, y por todo lo demás también. Sólo he echado de menos algunos de los momentos más surrealistas que un servidor ha vivido en toda su vida: el del primer corte de pelo, que yo recuerdo inmediatamente a continuación de los pinchazos y los desmayos, y las periódicas visitas propagandísticas de paracaidistas y legionarios para reclutar gente, esos cuerpos sólo admitían voluntarios. El mío, por cierto, fue el último de los reemplazos obligatorios, tuve esa suerte. Por lo demás no puedo quejarme, porque me destinaron a la escuela de adultos (le daban otro nombre que ya no recuerdo, hay que joderse) y eso suponía automáticamente el grado de cabo y con él una rebaja sustancial en la frecuencia y la dureza de las guardias, aunque también la ocupación por decreto de un puesto de monaguillo en las misas dominicales, a las que casi nunca llegábamos en buenas condiciones, pero me encontré con un páter comprensivo con el que además mantuve buenas charlas, mucho más sobre lo humano que sobre lo divino. Bastantes de aquellos alumnos se marcharon del ejército habiendo aprendido a leer y escribir o con su título de graduado escolar, de modo que, añadida a aquellas conversaciones en la sacristía, esa pequeña satisfacción sí me llevé.

    Gacho, Marqués, supongo que el conservadurismo que generalmente se le atribuye a las clases medias consiste precisamente en eso, en que con la mentira y el robo no hay mucho que ganar, al contrario de lo que sucede más arriba, y sí mucho que perder, también al contrario de los de más abajo.

  • Eso de las falsas promesas me ha recordado una sobada cita del dramaturgo francés Geraldy: “Seducimos valiéndonos de mentiras y pretendemos ser amados por nosotros mismos”. En realidad, me parece que ocurre exactamente así en muchos más ámbitos que el de las relaciones de pareja.

  • Yo volví de “la mili”, con 51 kilos. Y eso que siempre recibía paquetes de casa, pero los compartía. En Almería la comida era ínfima, florecian alrededor del cuartel chiringuitos y restaurantes para soldados. En Granada mejoró algo, la anécdota que cuenta Bonnie me ha hecho sonreir porque yo viví algo parecido. Creo que enfadó mucho al sargento de mes que tirase mas de 50 kilos de tomates y lechugas podres al contenedor sin suerte para recuperarlas, que lo pretendió. Los asturianos teniamos fama de cabrones, desde aquello mucho más. Me salvó que sabía usar las tablas de logaritmos y podía entrar en tiro con las baterias del 105 o las el 122 en tres disparos. También descubrí por entonces la declinación magnetica, interesantisimo tema sobre el magnetismo y cada zona topográfica. No quiero desviarme del tema del que pretendía hablar. En la segunda batería había un brigada cuya edad te daba que pensar. Era serio, de trato agradable con la tropa y sus superiores, y sin embargo captabas que algo no iba. Pronto descubrí que era más competente que la mayoría de los suboficiales de su rango y sin embargo no ascendía en aquellos tiempos en que el sargento Belmonte, gitano y artificiero de pelotas, con cada atentado a un militar y ante los gestos compugidos de la oficialidad siempre les salía con aquello de “uno menos para ascender, jeje”. El misterio del brigada al que los compañeros detestaban se descubrió el mes que le tocó cocina: pollos asados, café y pasteles en comidas y cenas, paellas de marisco… la tropa flipaba cuanto más cara de odio percibías en sus compañeros oficiales.

  • (Yo analizo la realidad presente y visiono la realidad futura, soy una visionaria, a ver si te enteras.
    Los del estrato social superior e inferior, funcionan básicamente a base de trampas y de mentiras. Así es.)

  • X trabajaba en el departamento de marketing de una gran multinacional. Las mentiras, o las medias verdades, eran su herramienta de trabajo. Pero como X era de clase media se rebeló y no quiso seguir mintiendo, por eso la despidieron. Mientras tanto sus jefes que eran de clase alta, continuaron con la gran mentira con la inestimable ayuda de los de Ventas, que al ser de clase baja gustaban encenagarse en el engaño.

  • (Nadie que trabaje en una multinacional es de clase baja.
    De clase hortera sí, todos los mandos intermedios y los directorcitos de departamento que se creen aristócratas a base de conseguir viajes, abonos de teatros, y entradas pa los toros con el dinero de la empresa.)

  • Gracias, Parker. Sé lo de la serie, la verdad es que todos los aficionados a King que conozco –y son unos cuantos– me han avisado. (Me temo, además, que obligué a alguno a comprarla.) Sin embargo, esta novela es tan buena, tan sumamente redonda, que me da cosa tocarla. En casos así, suelo contar el chiste de las cabras que están comiendo rollos de películas viejas en el patio trasero de un cine: una de las cabras le pregunta a la otra si la película que acaba de devorar estaba buena.

    –Me gustó más la novela –le responde su compañera.

  • Ahh los “horteras”, peor que los de clase baja o alta, ese producto que Valencia ha exportado al mundo.
    Siempre me llamó la atención esa catalogación, de uso endémico en el mundo femenino. Cierto que ellas me llamaron de todo pero nunca me encuadraron en tan infame tropa.

  • (Lo siento mucho, Verle)

    No paro de reírme, Gengis. Me lo imagino desfilando y me descojono. Por lo que veo contar historias de la puta mili, sigue siendo un género lleno de vigor; pero no picaré.

  • (La refinada Valencia lo que exportó al mundo español zafio en modales, fue la imprenta, para que aldeanos como tú tuvierais acceso a la palabra escrita; algunos no obstante, por más miles de paginas que leáis no conseguis sacudiros de encima el polvo de los matorrales.)

  • Me escribe Peroantonio que habían avisado aquí de la muerte de mi padre. Efectivamente ha sido así. Disculpen que no les hubiera visto. Les agradezco sus condolencias. Hasta un próximo día.

  • Ximeno, no pretendía comparar The Guardian con El País, simplemente recordar que aunque, efectivamente, The Guardian pueda ser el periódico digital mejor diseñado del mundo, viene perdiendo millones de euros anuales desde hace varios años. Dentro de poco será el ex-periódico mejor diseñado.

  • Enmedio Verle, vivo y que dure. (Qué diferencia, barrunto).
    Borgen (gracias tovarichs):
    – En la política danesa no existe el objeto (arrojadizo) ‘guerra civil’
    – Idem el objeto ‘iglesia’
    – Se folla variado y sin (demasiados) preámbulos (más si eres Karolyn)
    – Influye en la última obra de tonydog
    Voy a mirar esa que dice la reenganchada Bonnie.

  • Don Perroantonio, no los comparaba usted, los comparaba yo. Lo hice para hacer notar que la situación de todos los medios de comunicación escritos es muy delicada. La transición del papel a la pantalla no está siendo fácil.

    A finales de los 80 y principios delos 90 me encargaba de lo que -en un grupo de comunicación con sede en su tierra- pomposamente denominaban como dirección comercial, es decir ventas al número, suscripciones, distribución y venta de publicidad, de una de las cabeceras del grupo.

    No supieron ver la que se avecinaba, es más, se equivocaron en la estrategia cuando los datos empezaron a reflejar que empezaban a surgir problemas: la juventud no se acercaba a los periódicos para informarse. Las suscripciones de los fallecidos no se “heredaban” y se anulaban.

    La reacción fue la dispersión, la atomización, la creación de ediciones locales cada vez más reducidas, con públicos objetivos cada vez más escasos. Y para conseguirlo se “despreció” a las firmas y se engolosinó a los colaboradores (corresponsales en los pueblos, casi en los barrios) a los que se les pagaba con el “honor” de ver su firma en el periódico. Supongo que recordará los “especiales” de gastronomía, ciclismo, pelota, juventud, etc. a razón de uno o dos cada día de la semana.

    La reducción de gastos fue brutal. Las ganancias subieron como la espuma y una tesorería boyante nos permitió agresivas campañas de sorteos y regalos para incrementar las ventas. La dispersión del objetivo no importaba, se trataba de vender mucho en un momento en el que el margen bruto había crecido de forma extravagante..

    Los periódicos se metieron/nos metimos, en una guerra de promociones absurda y letal, donde lo importante no eran los contenidos, sino los regalos.

    Los Bergareche, VIguri, Ybarra y demás se frotaban las manos y nos felicitaban mientras ponían los huevos en la cesta equivocada. La tesorería se incrementó de tal forma que se contrató a un director financiero para cada cabecera y pusieron colorines en los periódicos, muchos colorines para ocultar la falta de profesionalidad y de recursos de las redacciones que seguían buscando la información en una Espasa del año 50 y las fotografías en unos archivos decimonónicos.

    Se gastó mucho dinero en adquirir Rotativas de tropezientos (de tropiezo) cuerpos, para el color, que costaban miles de millones de pesetas. Se trataba de que el umbral de acceso fuese inabordable. Nadie en su sano juicio podría acometer una iniciativa empresarial que requería una inversión tan descabellada. Así creían que se garantizaban el monopolio.

    Se equivocaron entonces y todavía no se han dado cuenta de que el mercado no es local, es global, que los ingresos por publicidad no van a ser significativos (antes eran entre el 60 y 68% de la facturación) porque quien manda ahí es Google y no son alternativa.

    Mientras tanto el periódico local, al que dediqué unos años de mi vida, me riñe porque tengo un bloqueador de anuncios y trata de impedirme ver el contenido (he tardado medio minuto en encontrar la rutina e instalar otro que no es detectado). Las rotativas hace años que están oxidándose, el papel impreso lo traen de Sevilla, han desmantelado la redacción, la publicidad es residual/testimonial, han despedido o prejubilado a casi toda la plantilla y ha perdido presencia e influencia. ¿Piensan que si me impiden leer los contenidos tendré una gran pérdida? ¿De verdad creen que me aportan algo? ¿Así van a competir con The Guardian? Lo llevan claro…

  • Un artículo como el del Guardian sobre el problema de los azúcares y la obesidad es impensable que aparezca en España. Para ello haría falta un periódico dispuesto a pagar bien a un divulgador científico de categoría. Aquí no tenemos ni lo uno ni lo otro. El asunto es además de calado pues tiene una gran repercusión en términos de salud pública, contrarrestando las mentiras y medio verdades que la industria alimentaria ha propagado durante decenios. Todavía hoy algunas personas utilizan la fructosa en lugar del azúcar común para endulzar sus alimentos, por poner un ejemplo entre los cientos de errores que se cometen a diario.
    No obstante, llamo la atención sobre la financiación del Guardian, que ha sido durante años a través de una Charitie que les ha permitido atar los perros con longaniza. Parece ser que esa época ha dado a su fin.

  • (Por eso hay que fusilar a todos los que se han llevado el dinero a paraísos fiscales.
    Pero las balas se las tienen que comprar ellos, que vengan con la cajita.
    Menudo panorama nos espera, confiemos en tener al menos, la opción de un suicidio suave e indoloro.)

  • El sistema de pensiones es “redistributivo”, de forma que entre lo que aportas y lo que cobras no hay relación directa, véase si no las llamadas pensiones no-contributivas.
    Durante seis años coticé de forma duplicada a la Seguridad Social, no por mi voluntad sino porque en los dos puestos públicos que disfrutaba (Administración y Universidad), aun siendo legalmente compatibles, obligaban a ese doble régimen. Mi sorpresa fue cuando me informaron que a efectos prácticos se computaba como una sola cotización.

  • Calaza 15/03/2015:

    El diario inglés de centro-izquierda The Guardian gracias al acceso gratuito a todos sus artículos cuenta mensualmente con 100 millones de lectores únicos, pero incurriendo en pérdidas crecientes. En EE.UU, el Christian Science Monitor, primer periódico de difusión estatal que abandonó la edición en papel por la digital de acceso libre, se mantiene por la subvenciones de la iglesia que lo fundó en 1908.

    La voluntad de notoriedad e influencia política en el caso de The Guardian (TG) viene de la época de George W. Bush, cuando internautas estadounidenses buscaron en Europa un referente de izquierdas que suministrara munición teórica contra los republicanos. Este azar histórico se convirtió con el tiempo en estrategia económica convirtiendo a TG en un medio con influencia global, gracias al inglés. TG se publica seis días a la semana, los domingos el mismo grupo editorial saca The Observer. En el ejercicio contable 2013/14 entre ambos periódicos perdieron 41 millones de euros y otro tanto en el ejercicio precedente. De momento el Guardian Media Group aguanta porque la fundación sin finalidad lucrativa (The Scott Trust) que lo subvenciona ha realizado enormes plusvalías con las ventas de distintos activos del grupo, consiguiendo un colchón de 1.000 millones de euros que genera rendimientos financieros aparentemente suficientes.

    La difusión diaria de The Guardian se mantenía relativamente estable a finales del 2014 con 185.000 ejemplares impresos que le procuraron ingresos de 190 millones de euros a los que hay que añadir otros 96 millones por actividades numéricas con un crecimiento del 25%. En septiembre de 2014 los sitios Web de TG recibieron, sin contar el tráfico en soporte móvil, 42 millones de visitas, es decir la cuarta audiencia mundial para un medio anglosajón, detrás de Huffington Post, CNN y Mail Online y delante del New York Times. Si con 100 millones de visitantes únicos mensuales la publicidad en línea no compensa la gratuidad, ¿cómo van a cuadrar cuentas periódicos de menor audiencia cuando cae su difusión e ingresos publicitarios en papel? Es de cajón: recortando todo tipo de gastos si hay margen porque la suscripción a la edición digital no es una alternativa decisiva.

    Para mantenerse como medio de influencia global TG debe sufragar una plantilla de 1.500 empleados, redacción de 650 periodistas, en parte internacionalizada y por tanto cara. La búsqueda de notoriedad por la gratuidad para convertirse en un medio de influencia global no es condición suficiente, con vistas a alcanzar el equilibrio económico, via publicidad, y menos aun obtener beneficios, si The Guardian conserva costes fijos elevados para potenciar su influencia. Dicho de otra forma, Internet concentra en pocas manos la apropiación del valor creado (Google, Facebook, etc.) y desvaloriza el trabajo en algunos sectores tradicionales aunque, en el caso de la prensa, paradójicamente propulse la notoriedad de sus contenidos.

  • (Vale. Pero yo no voy a llevar las balas, que no he robado nada ni a nadie.
    Dicho esto, no propongo fusilar para acabar con los problemas, sino con los mierdas.
    Pero adelante: disparadme! Menudo alivio.)

  • (El problema no es que hayan robado, el problema es que su acción ha supuesto el romperles la vida a millones de personas, para poder ir ellos en barquito, a esquiar a Gstaad, y de compras a Nueva York. Al menos hubiesen conseguido con tanto dinero no tirarse pedos y que no les oliese la mierda.)

  • Médicos e ingenieros mantienen la demanda de una forma estable en Europa aunque su capacidad adquisitiva ha bajado de forma notable. Su sueldo en España es todavía el doble o el triple de un camarero. Si son creativos su sueldo puede llegar a ser diez veces el del camarero. Si son empleados por cuenta ajena deben entregar al fisco mas de la mitad de lo que ganan. Si trabajan por cuenta propia defraudan por sistema.

  • Gran artículo en efecto. Si bien la conclusión no parece que esté suficientemente justificada (puede que sólo a los ojos de mi bisoñez e inexperiencia).

  • Un artículo digno de tal nombre, sin duda. De los que no se pueden leer mientras hablas con otro.
    Me atrevo a preguntar a Calaza, viendo que cita a Piketty, hasta dónde está de acuerdo con éste ( si es que lo está en algún punto).

  • Ximeno, no està justificada la cuantificacion de la renta bàsica, 1000 euros en dos tramos, la edad y condiciones de los eventuales perceptores o la medida en sì?

  • Marqués, no has entendido el artìculo. Que médicos e ingenieros tiren de la demanda, hagan aumentar el PIB y creen muchos puestos de camareros, jardineros y fontaneros…ecuatorianos, ya lo dice el artìculo. Pero hay un segmento de poblacion cada vez màs importante, bien preparada, que no son marginales, condenados a la pobreza porque aunque quieran trabajar no pueden ni recortando el salario el 50%. Y tampoco hay trabajo para todo el mundo cuidando niños o limpiando zapatos.
    El contrato social se ha roto y el liberalismo se ha ido a tomar por saco, la flexibilidad salarial no ajusta el mercado del trabajo. No es una postura ideologica, es una consecuencia del progreso técnico. Pero como cada vez se crea màs riqueza esta llega para mantener el nivel de vida que tuvimos hasta hace algunos años. Hay que saber repartir esa riqueza sin volver a la nacionalizacion de los medios de produccion aunque a mì me importarìa tres leches que se nacionalizara Google y Uber y se les pagara a los taxistas una renta bàsica para que se quedaran en casa cultivando tomates.

  • Mi padre, que es Perito Mercantil precisamente, siempre me insistió en que estudiara una carrera que enseñara a hacer cosas útiles y concretas para la sociedad tales como Medicina o Ingeniería. Si no me animaba a hacerme fontanero, como su mejor amigo. Opinaba que estudiar filosofía o derecho era una “gollería” que solo podían hacer los ricos de familia.
    En la sociedad actual no falta trabajo para las profesiones citadas, si bien no lo hay para aquellos que no saben hacer nada útil o no quieren esforzarse. La propuesta de Calaza no haría sino incentivar a inútiles y holgazanes. Mi padre llama a esto “pajas mentales de los economistas”. Los Peritos, añade, nunca nos dedicamos a estas chorradas.

  • Si el perro del vecino salta la valla, entre en mi propiedad y le reviento la cabeza con la azada me voy detenido.
    Cuando los delitos no se cometen sólo contra personas sino también contra animalitos y florecillas es porque estamos asistiendo a ¡La decadencia de occidente!!!

    Tengo nueva vecina, gorda con perros.

  • En la sociedad actual no falta trabajo para las profesiones citadas, si bien no lo hay para aquellos que no saben hacer nada útil o no quieren esforzarse. La propuesta de Calaza no haría sino incentivar a inútiles y holgazanes.

    Estoy pasando una feliz reunión familiar después de haber llevado a mi padre al campo.
    No pienso ponerme ahora a afilarme las uñas.
    Marqués, me cuesta imaginarte más tonto. Mira que eres tonto e insultante.)

  • Zeppi (Viernes, 08/04/2016 a las 23:56 ), orientarse es superfácil.
    Además cualquier persona normal sabe que si te pierdes preguntas y enseguida te dicen cómo ir. Zeppi, no te escondas en los mapas: ÁBRETE A TUS SEMEJANTES.
    Como Adaptaciones, que ahora tiene vecina y puede aprovechar que va a devolverle el cadáver y los sesos del perro en un platito para pegar la hebra con ella. Cualquier excusa es buena.

  • La propuesta de Calaza podrìa incentivar a holgazanes, efectivamente, pero… En primer lugar, holgazanear a partir de los 50 años cuando no se tienen recursos o se es parado de larga duraciòn no es nada malo. En segundo lugar, el Estado tiene medios de control para discriminar a la hora de asignar la renta bàsica. En tercer lugar, no veo por qué hay que prejuzgar respecto a la vagancia de un trabajador a quien una màquina o una deslocalizacion le quita el puesto de trabajo. En quinto lugar, esto lo sabe cualquier economista digno de este nombre menos los soplapollas neoliberales con un master del IESE.

  • Pretender que para zafarse de la pobreza todo quisque debe hacerse médico o ingeniero -es decir, todo quisque debe estar entre los “mejores”- ni siquiera es fascismo. Es estupidez pura y dura.
    Lo que aterra a los economistas màs competentes es que las oleadas de progreso técnico que estàn llegando manifiestan una discontinuidad respecto a las anteriores que, en el largo plazo, generaban nuevas actividades, las cuales necesitaban mano de obra. Las nuevas actividades que se generan, y peor en el futuro, lo dice el articulo de Calaza, son “combinables” es decir, son combinaciones de màquinas con màquinas o combinaciones técnologicas sin actividad humana salvo los que las diseñan.
    El riesgo de que en 20 años desaparezca el 90% de los bibliotecarios es del 90%. Es decir, esa es la probailidad de ganar si se apuesta que desapareceràn.

  • Mi padre (1924), que es de la quinta de Calaza, tuvo como profesores a Pepe Barea y Juan José Linz. Cuando le he leído esta mañana lo del Faro me ha dicho: “Hijo mío, he estudiado con Barea y Linz, he sobrevivido a Popper y Berlin, en verdad te digo que al tal Calaza solo cabe darle una mano de hostias a ver si espabila”.

  • El problema de los contables es que confunden un balance con la economìa entendida globalmente, que es dinàmica e interrelacionada, como una una telaraña: cuando se tira de un hilo todo se mueve. La telaraña vuelve al equilibrio pero la economìa se desestructura con el progreso técnico.
    Dicho esto, creo que el tal Calaza merece no una mano sino una manada de hostias, la primera vez sin su consentimiento, no por este artìculo: por todo.
    A Barea y Linz las funcionales de producciòn les quedan algo grandes para sus entendederas.

  • El Think Tank de Chopsuey ha alumbrado dos ideas para hacer frente a la pobreza que son complementarias. Con la renta básica de Calaza acabaremos con la clase alta (fritos a impuestos para financiarla) y con la baja que pasará a ser media gracias a este ingreso que será compatible con otros por renta de trabajo. Dado que la clase media es inmune a la corrupción viviremos en la Arcadia.
    Quedamos pendientes de Estocolmo o en su defecto de Cienpozuelos.

  • Me ha gustado el artículo de Calaza. No estoy de acuerdo con lo de la vagancia que ha comentado alguien aquí. No tiene sentido hablar de pico y pala con las excavadoras y cosechadoras que existen hoy en día. Tiene más sentido subvencionar la agricultura para que no se siembre y la construcción para que no se construya.
    Hay que bajar la producción y el consumo de cosas inútiles. Que haya familias sobreviviendo con mil euros es perfecto para eso. Y seguro que del aburrimiento de estos individuos puede surgir algo creativo si se le da un sustento. También locos de atar. Igual que la gente que tiene trabajo.

  • Coño, menudo desayuno me han dado entre todos. Me doy por aludido como futuro pensionista con negras perspectivas, como actual ingeniero con capacidad adquisitiva disminuida y hasta como individuo perdido y necesitado de orientación. Voy a ver si pedaleando un rato se me aclaran las ideas. Luego les contesto, si eso.

    Está lloviendo en Austin pero, ¿qué son unas gotas comparadas con la inmensidad del océano?

  • Quién hablò de aumentar impuestos a la clase media marqués? Fìjate en la propuesta de Calaza en dos tramos. Ahì està el secreto. Calaza ha calculado que si la tasa de imposiciòn pasara al 75% de los ingresos de las 1.000 personas màs ricas de España solo se consegurian 500 millones màs que actualmente, casi ni merece la pena si no es por joder. El secreto està en que hay exceso de ahorro y debemos impulsar el consumo dentro del paìs. Las cosas aùn no son como en EEUU -donde los muy ricos como Bill Gates quieren pagar màs impuestos- pero hay que ir tomando posiciones.
    Es desalentador que una persona tan inteligente como tù se deje influir por prejuicios de barra de bar.

  • Desde mi inocencia.
    Lo que realmente le hace daño a la clase media es la posibilidad de irse al paro. La inestabilidad.
    Los impuestos es menos problema, aunque se quejen mucho. Se supone que el problema de los impuestos es para las empresas y los inversores, que se ahogan.

  • Olvidé comentar que la entrada de Pekins, hace unos dìas, rozò la genialidad, o, al menos, el màximo talento al que puede aspirar un articulista.

  • Una vez abandonada la barra del bar empiezo a colegir que quizás Calaza tenga razón y haya que reinventar el Estado de Bienestar con nuevas fórmulas. Cierto que lo de la Renta Básica huele a naftalina, es una vieja aspiración de los populismos, pero el pagarla parcialmente en europesetas para aumentar la demanda interna sin afectar a la balanza de pagos es brillante y de una lógica aplastante.
    No comulgo, claro, con la digestión de la propuesta que hace Sífilis al que veo en una deriva porreta que no me convence.

  • Bien visto Zeppi.
    El marqués no entiende (bueno, cuando le cuadra) que en la época de nuestros padres trabajo y capital eran combinables entre sí, complementarios, pero ahora el capital combina mejor con el capital (es decir, la innovación con la innovacion) que con el trabajo. Y son tantas las posibilidades de combinación que resultan inagotables, no se necesita recurrir al trabajo (salvo el de unos cuantos “diseñadores combinadores”)
    Supongamos que hay 100 innovaciones combinables (hay muchas más) por tanto las combinaciones posibles son 100! Es decir 100x99x98x…x2x1 Esto es, varios billones de billones de veces los atamos que hay en el Universo. ¿Para qué combinar una innovación con la mano de obra si hay donde escoger sin recurrir a esta? Antes, un automóvil era complementario con un conductor: ya no. Es decir, sì, pero mejor, no.

  • Desde mi vasta ignorancia me pregunto si lo de las europesetas no es una medida proteccionista de un estado de la Unión, que como tal atenta a los principios fundacionales de la misma.

  • Gracias, Follanski.

    Yo cambiaría lo de “salario mínimo” para mayores de 50 años por “pensión de madurez” (o algo similar). El concepto de pensión es más fácilmente entendible, toda vez que ya existe una buena parte de la población que percibe pensiones de algún tipo. Tampoco se entendía lo del “salario mínimo de inserción” pero nadie discute sus efectos benéficos.

  • Es, en efecto, una medida felizmente proteccionista que yo llamarìa protectora. Lo que no puede ser es que la UE sea un zona de librecambio a ultranza que para joderla màs aùn se ha impuesto la moneda de la zona marco, lo que provoca una dualidad perversa de balanzas.
    En el momento en que España tenìa el mayor deficit per capita de saldo comercial de todo el mundo, y la segunda balanza deficitaria del mundo en términos absolutos, Alemania tenia un excedente comercial de 90.000 millones de euros.
    Asì, Europa, con esas asimetrìas no puede continuar. Pero la europeseta complementaria no es una medida arbitraria ni asimétrica: si Alemania quiere dotarse de una moneda complementaria también puede hacerlo. Los intercambios continuaran como hasta ahora sin costes de cambio ni de transaccion, seguiremos teniendo el euro, pero los desiquilibrios de balanzas deben acabar de una vez.
    A ver, marqués, tù que tienes apellidos, coño, cuàndo vas a inaugurar una Plaza de la Europeseta en tus majuelos del latifundio?

  • Hay que cambiar màs cosas, Perkins, y no solo en las denominaciones. La medida puede tener efectos “umbral” perversos (como estimular la vagancia que decìa el marqués) Pero la medida en sì es imprescindible, lo de hoy fue un esbozo. hay que afinar e implementarla con rigor.