Mi vida en pocas palabras · XVI

dualismoGK
Por Gengis Kant.

De las cosas que pensé en la mili mientras mataba el tiempo saqué una antropología dualista con la que espero hacerme famoso. Por si acaso la tengo patentada. Lo que viene a continuación es sólo una muestra.

Ustedes saben que una de las cosas que gozan de mejor prensa es el deseo. Superada la época en la que el deber hacía y deshacía a su antojo, hoy reina el deseo. Todos nos felicitamos de hacer las cosas por deseo y no por deber; por gusto y no por imposición. Vaya por donde vaya, el deseo es recibido con los mayores honores. Por todas partes se desea por encima de todo desear. Hay, sin embargo, una grieta en ese consenso. No todos entendemos lo mismo por deseo. Ni siquiera la misma persona se refiere siempre a lo mismo con esa palabra.

El buen gobierno de nuestras vidas aconseja distinguir ambos deseos.

Está el deseo de toda la vida: comer cuando se tiene hambre, beber cuando aprieta la sed, rascarse allí donde pica, dar un manotazo a esa mosca que no se va… También entran dentro de esta categoría deseos como el de fumarse un habano, oler la flor de la lavanda, oír a los niños cantores de Viena, escuchar a Castelar, contemplar figuras geométricas… Por razones que ya explicaré cuando me dé la gana, diré que es la carne la que tiene esos deseos, por muy elevados que sean.

Recuerden: la carne.

Y está ese deseo, nada concreto, de que nos dejen hacer lo que deseemos, cuando sepamos, clara está, qué deseamos. Puede que esto último no lo sepamos jamás; pero no nos importa: queremos saber ya, sea lo que sea lo que algún día nos dé por desear, que nadie nos impedirá que lo llevemos a cabo. Lo llamamos ‘deseo’, pero de lo que estamos hablando es de la voluntad, y la voluntad es patrimonio del alma.

Recuerden: el alma.

El alma es partidaria de las nubes, del infinito, de la libertad. Antes no era así el alma; pero, desde que leyó a los filósofos idealistas, tan románticos todos, se le ha metido entre ceja y ceja ser libre como el viento, y volar, volar, volar… Con esas lecturas el alma se ha vuelto muy espiritual.

El espíritu y el cuerpo luchan por quedarse con el deseo. Lleva las de ganar el primero por la sencilla razón de que no para de hablar. Se pasa el día rajando. Lo lleva en la sangre. El cuerpo, mientras tanto, ni mu. Lo poco que sabemos de él lo sabemos porque nos lo cuenta el espíritu, y él cuenta lo que le da la gana.

Por eso le va tan bien. Hoy hasta un boticario alardea de que a él no hay quien lo meta en vereda, de ser tan libre y caprichoso como un dios de ésos que salen en la Ilíada, siempre dispuesto a saltarse todas las barreras que le pongan las convenciones sociales, a ponerse el mundo por montera cual lobo solitario y no pagar ningún recibo.

Lo que calla todo el mundo es que también da mucho gusto formar parte de un rebaño donde resguardarse, pertenecer a una cofradía donde santiguarse, tener un líder a quien obedecer así nos mande asaltar el Cielo. Sobre todo nos gusta mucho gustar. Gustar a otros, naturalmente, y para eso, naturalmente, tiene que haber otros.

En cambio, lo que quiere el alma es que no haya nada, y así no hay peligro de que algo pueda afectarla, estropear su autonomía. Si estuviera en su poder, el mundo ya se habría terminado. Con la nada le sobra. Por eso es tan ascética.

La carne es otra cosa. Se divierte con todo, todo le contenta. Ese buen natural le permite encontrarse bien en todas partes, empotrada en un regimiento que maniobra en un desierto africano, soportando las andas de la Macarena, alzando la pancarta en la manifestación. Así mismo es muy coqueta, por lo que procura, siempre que puede, enseñar el álbum de fotos, o el de pensamientos. Le encanta posar. Y es que forma parte de nuestro lado carnal querer ser mujer-objeto.

También es muy carnal ponerse a rezar. La carne ni siquiera necesita creer en lo que reza. Con que suene el órgano, se oigan las voces inmaculadas de unos novicios castrados y se haya derramado incienso, ella disfruta de lo lindo. Por eso —cosa que no le ocurre al alma— la carne puede ser muy tradicionalista. ¿Qué necesidad puede tener de eliminar ninguna tradición si en todas encuentra motivo para la burla, el juego y el engaño; si de todo hace un carnaval?

Si el alma es libertaria, la carne es libertina; si el alma es luterana, la carne es católica y sensual. Lo que tiene el espíritu de transgresor, el cuerpo lo tiene de acomodaticio. El alma es atlética, tensa, airada; la carne, un poco entrada en carnes, es comodona, risueña.

El alma es cosa de jóvenes. Son ellos los que necesitan compensar todas las prohibiciones que les caen por cielo, mar y tierra entregándose a sueños que rompen todos los límites imaginables. A esa edad, tan espiritual y atormentada, sólo se quiere desobedecer, ser libre.

Pero, con el paso de los años, cuando llega un momento en que uno ya tiene llave de casa, y esa casa es de él, esas ansias de libertad pierden mucho fuelle. A nadie le apetece pasar la noche por ahí fuera, dando vueltas por el infinito sin saber adónde ir, teniendo en casa un sofá y una televisión.

89 comentarios

  • (Me encanta.
    Qué grande es Gengis.
    Pero la segunda afirmación no es consecuencia de la primera, ojo; mas bien es al contrario, la primera de la segunda.

    La ilustración también me encanta.

    No así la edición del texto. Últimamente no sé en qué anda la Bellapuig, será la primavera.)

  • Cómo me gusta ver que existen personas sin pereza y con talento para la letra.
    Personas que modelan y eligen para expresar visiones o pensamientos o refritos o lo que sea.
    Y cuando los lees te das cuenta de que podrías llegar a pensar lo mismo.
    Sólo que hasta que no lo escribes no existe una certitud de que lo pensabas, o lo pensabas y no se lo escribías a nadie, por lo que no tiene IVA ni nada.
    Es como demostrar el teorema de Fermat y poner en el margen que lo has encontrado pero que no tienes tiempo de escribirlo en ese sitio tan pequeño.
    Con Fermat como era un genio, pues la gente le creyó y se pasaron unos cientos de años tratando de escribirlo.
    Con los demás mortales a lo que puedes aspirar es a que te digan que ya¡¡¡ que lo de siempre, y que quieren algo tangible.
    El espíritu en este caso se queda mudo. O habla sin parar pero nadie le escucha.
    A mí como soy hombre de número e imagen pues yo le tiro unas líneas o unos brochazos a las cosas del decir, y cuando cojo las letras se me amontonan por que lo visual es mucho más rápido que lo escrito.
    De la misma forma, soy más de contar cosas que de escribirlas.
    En estas un día descubrí que se le podía contar cosas a un micrófono y que este las traducía a letras.
    Bien es cierto que en otro idioma al tuyo y no acababa de quedar vestida la cosa.
    Bueno, ahora ya me he perdido y no se si quería decir algo.
    Daré brochazos en silencio…
    ah sí¡¡¡¡ me gustó el texto caballero.

  • Ante la visión del sobrecogedor espectáculo que se perpetró ayer en el Congreso de los Diputados he de manifestar que empiezo a sospechar que detesto a los graciosos. El sentido del humor no es el más común de los sentidos.

    Existe un humor ácido y cruel que -a veces- me resulta divertido, quizás porque me reconforte encontrarme con otros asesinos en serie que han sabido reconducir sus más bajos instintos. Existe también otro zafio y grosero que en su patanismo puede arrancarme con dolor una sonrisa. El “humor inteligente” o no es humor o no es inteligente, así que no creo en el.

    Ayer, un tipo al que me resisto a describir físicamente para no caer en descalificaciones gratuitas, pésimamente caracterizado de Cervantes, recitó una ristra de chistes del pretendido “humor inteligente” con premeditación y alevosía.

    Falló, qué digo falló, más bien fracasó de un modo tan completo, tan extraordinariamente henchido, que su descalabro debería ser objeto de estudio en todas las escuelas de interpretación y artes escénicas.

    Su composición del personaje era entre penosa y detestable, su falta de carisma tan indiscutible, como su incapacidad manifiesta. Verlo allí expuesto envileciendo la tribuna para dirigirse a nuestros representantes, pobremente disfrazado y míseramente travestido, fue una escena impropia e indigna del escenario.

    Desconozco a quién tenemos que agradecer tamaña exhibición de ineptitud, aunque espero -sin demasiado convencimiento- que su extraordinaria torpeza no le impida reconocer la magnitud de su fracaso.

  • «Pero, con el paso de los años, cuando llega un momento en que uno ya tiene llave de casa, y esa casa es de él, esas ansias de libertad pierden mucho fuelle».

    He leído «y esa casa es él».
    Dónde están las llaves de la casa ÉL, Mari, tíu.

    RESPONDE, GENGIS KANT

  • He visto unos pocos minutos de la representación de ayer conteniendo chistes para personas verdaderamente sencillas. El de que estaba preparando el Quijote zombi me ha hecho gracia. También se veía a Poveda empotrado intentando arrancarse, pobrecillo. Poquito nivel, Maribel, tío.

  • La carne me dice que la ilustración es mejor que el texto; el alma, que el texto es mejor que la ilustración. Habrá que echarlo a suertes. Voy a pensar en mozas despampanantes para que me se ponga pina. Si se escora a la izquierda, haremos caso a la carne; si a la derecha, al alma.

  • Coincido en que el espectáculo de ayer en el Congreso fue patético. No sólo por el nivel del caricaturismo, que también, sino por lo poco edificante que resulta: ni el lugar ni el momento. No sé a quién le apetece ver a los políticos en el teatro; a mí no.

    Pero es que desde el punto de vista pedagógico, que presuntamente es el que se pretende, tampoco funciona. Cervantes, que ya me estaba empezando a caer como el culo desde que hace más de diez años me encontré en Toledo con un espectáculo subvencionado en que unos raperos rapeaban el Quijote en plan colega, tron, mola mazo la panza de Sancho, me cae peor desde ayer, que ya no puedo quitar la cara de Manuel Tallafé, un tipo que me resulta —cómo decirlo suavemente—insoportable.

  • -Mi sargento, ya están colocados los pivotes para el control.
    – “Conos”
    -Mo sorjonto, yo oston colocodos los povotos poro ol control.
    ————-
    (Que ya he llegado. Hoy me han dado una rosa por San Jordi. Jo. Me encAnta.)

  • Qué gran idea leer durante 48 horas ininterrumpidas El Quijote. Y en todas las lenguas oficiales. Me están entrando unas ganas de la hostia de leerlo. Estas campañas es lo que tienen, que te empujan a la lectura desaforada.

  • Me apunto a la parte saturnina que valora más la ilustración que el texto. Naturalmente, el disgusto no se me va a ir con facilidad.

    Gacho, al hablar de ambos deseos quería referirme de un modo rotundo a los dos sentidos de la palabra ‘deseo’ que acababa de aludir.

    Procu, me pone en un aprieto con su petición. No sé qué decir.

    Claudio, bromas yo, pocas.

    Muchas gracias por los comentarios.

  • ¿Y por qué no leer el Quijote haciendo el pino? La de tonterías que hay que hacer con las cosas que no interesan.

  • (Pues yo opino que el estilismo -a la par que la voz- de la llamémosla cantante, es una mierda.
    Qué vídeo tan desagradable por dios. Voy a buscar otro más ad hoc para esta hermosa mañana de sábado…)

  • A nadie le apetece pasar la noche por ahí fuera, dando vueltas por el infinito sin saber adónde ir, teniendo en casa un sofá y una televisión.
    Leí a Pinker que mi sensación de desamparo, en la hora del crepúsculo de los días en que todavía no sé dónde voy a dormir, es un universal humano. Fue un gusto sentirme tan acompañado.

  • Un tanto intrigado me tiene el concepto que tenga Gengis del coraje de un boticario.
    Pero lo que más me inquieta es ese alegre salto que propone para confundir deseo y voluntad, dejando en el fondo de un remoto cajón al deber, que por lo visto no tiene nada que ver con la última.

  • Gacho, me has metido la duda en el cuerpo.

    Holmesss, Gengis da por hecho que en estos momentos el deber es un concepto totalmente desprestigiado, una reliquia de los tiempos en los que estaba bien visto hablar de la moral. La voluntad moderna, que ha leído a Nietzsche, ya no quiere saber nada del lema moral: “Tú debes”. El principio, por llamarlo de algún modo, que la guía es: “Yo quiero”.

  • El tipo que se va de putas en Galicia.

    –¿Es verdad que aquí siempre folláis a oscuras?

    –Follamos a os curas, os monaguillos, os guardia civiles…

  • Con el de Gómez sí me río.

    (Pero a Ga.Cho la quiero una barbaridad y con Procu, ya directamente, me casaría).

    Ah, y Gengis es la repoglia. Al igual que hay toreros caros, por el humor de Gengis habría que pagar más.

  • Es bien sabido que la vida de Cervantes fue tormentosa, aunque parezca querer olvidarse. Pagó prisión en Sevilla por sus malas artes como recaudador de impuestos, fue de alguna manera un proto- Bárcenas. Su paso por Valladolid estuvo mezclado con un turbio delito de sangre y no fue éste su primer asunto de esta clase. El paso por Argel también estuvo lleno de misterio, sodomía y espionaje para los Otomanos son algunas de las explicaciones que se dan para justificar que saliera vivo de allí.
    Vivió 68 intensos años en los que apenas pudo saborear el éxito y cuando lo tuvo fue tardío y ensombrecido por la aparición del Quijote apócrifo.
    No se es mejor amante de su obra por distorsionar su vida. Cervantes fue el mejor escritor y un buen cristiano, pero fue regular español, mal marido y peor enemigo.

  • Es cierto, solo lo fue buen cristiano al final de su vida cuando se vio ya “con un pie en el estribo” y se recogió con las monjas Trinitarias.

  • En espera de que se demuestre la catalanidad de Cervantes y se encuentre en alguna buhardilla de Jijona el original catalán perdido, los españoles deberíamos sentirnos orgullos de que nuestra obra más célebre sea, además de otras muchas cosas, una novela absolutamente desternillante. He leído pocas cosas tan divertidas como El Quijote. En el plano personal, sólo puedo decir que esas ventas, campos, molinos, castillos, lagunas e interminables mares de tierra de la novela son también los paisajes encantados de los veranos de mi infancia.

  • Un homenaje póstumo. O. W.

    “Sancho Panza entra en un cine de una ciudad de provincias. Está buscando a don Quijote y lo encuentra sentado aparte, mirando a la pantalla. La sala está casi llena, y su galería superior –una especie de gallinero– se halla enteramente ocupada por niños alborotadores. Después de algunos intentos inútiles por reunirse con don Quijote, Sancho se sienta de mala gana en la platea, junto a una niña (¿Dulcinea?), que le ofrece una golosina. La proyección ha comenzado, es una película histórica, sobre la pantalla corren los caballeros armados, en un momento determinado aparece una mujer en peligro. De golpe don Quijote se pone en pie, desenvaina su espada, se precipita sobre la pantalla y sus mandobles empiezan a rajar la tela. En la pantalla siguen todavía la mujer y los caballeros, pero el agujero abierto por la espada de don Quijote crece cada vez más y devora implacablemente la imagen. Al final casi no queda nada de la pantalla, solamente el bastidor de madera que la sostenía. El público, indignado, abandona la sala; pero en el gallinero los niños no paran de animar frenéticamente a don Quijote. Sólo la niña de la platea lo mira con reprobación”.

    Giorgio Agamben en Profanaciones (Anagrama 2005) :
    ¿Qué debemos hacer con nuestras imaginaciones? Amarlas, creérnoslas al punto de deber destruirlas, falsificarlas (éste es, quizás, el sentido del cine de Orson Welles). Pero cuando, al fin, éstas se revelan vacías, insatisfechas; cuando muestran la nada de la que están hechas, sólo entonces hay que pagar el precio de su verdad, comprender que Dulcinea –a la que hemos salvado– no puede amarnos.

  • JuliO, snif, estoy leyendo estos días a Pablo García Baena, snif. De «El retorno» (Antiguo muchacho, 1950), para ti:

    Mira, ya casi noche,
    las calles donde el turbio conjuro de los ojos
    muchachos verdes por el agua desnuda de los aljibes
    retuercen con sus uñas finas el corazón de las guitarras.
    Oye las palabras que quedaron mudas en tus labios
    como campanas lentas que cierran los atardeceres.
    Campanas de conventos por la cuesta del Bailío,
    calles de la Paciencia, de la Rosa, del Agua.
    Olor de jaras que arden en los hornos de tortas.
    Sobre verjas secretas buganvillas estallan
    y el pan, como redonda joya campesina,
    en los serones luce su oro bárbaro y religioso.
    Esta es tu casa, Pródigo.

  • Va, ya que estamos, un viejo chiste judío que me contaron ayer en la cena de Pésaj (y el año pasado también, y el otro; se me olvidan como a Proc)

    Se encuentran un cura irlandés y un rabino en el compartimento de un tren. Pasado un rato:

    Cura – Tengo entendido que su religión no le permite comer cerdo pero … ¿lo ha probado alguna vez?
    Rab – Si debo serle sincero, sí, en alguna ocasión. Y ya que pregunta, tengo entendido que su religión le obliga al celibato, y me pr …
    Cura – Ya sé lo que me va a a preguntar. Sí: he sucumbido una o dos veces.

    Un silencio breve y el rab, mientras ojea el periódico:

    – Infinitamente mejor que el cerdo, ¿verdad?

  • Otro, va:

    El cura, con ciertos problemas gramaticales, que está explicando en su sermón dominical la resurección de Lázaro:

    –Y Cristo dijo: “Lázaro, levántate y anda”. Y Lázaro se levantó y anduvió.

    Al escuchar esto, uno de los feligreses grita:

    –¡Anduvo, gilipollas!

    Y él le contesta:

    –Anduvo gilipollas dos o tres días, pero luego se le pasó y se puso bien.

  • Siempre que he tenido que descolgarme con un chiste en alguna parte, desde mis ya lejanos años mozos, he contado éste y de la manera ya referida, con excelentes resultados tanto de público como de crítica.

    Si bien, ahora que caigo, me lo contó un borracho. Quiero decir que cabe en lo posible que lo hiciera a su manera.

  • (Sala de Urgencias de un hospital. Por megafonía llaman a los familiares de un paciente. Los familiares acuden y son atendidos por un médico con dificultades para pronunciar):

    -Lamento comunicales que su familiá ha muedto.
    -No me joda -exclama uno de los familiares-
    -Ni mejoda ni mejodadá, ya le digo que tá muedto.)

  • Deduzco que al final no hubo micro xuntanza operística.
    Que desilusión. Hubiera pagado por leer las dos crónicas.

  • Los que reciben emolumentos millonarios gustan dilapidarlo, digamos, en yates, putas y champán. Para proveer estos servicios se necesita un verdadero ejército de productores, incluidos técnicos e intermediarios. Todos ellos ganan muy poco en comparación con el millonario directivo, pero la alternativa es que no hagan nada y vivan de la Renta Básica. Otra solución propuesta es que los sueldos de esos productores fueran mas altos lo cual encarecería estos servicios ya caros de por sí.
    La economía no tiene soluciones mágicas y con frecuencia las fórmulas aplicadas desde el Estado no hacen sino empeorar la situación. Toda carga impositiva que supere el diezmo es contraria a la naturaleza humana.

  • La utopía ilustrada estableció la entrega de derechos civiles, políticos y sociales a toda la población. Los teóricos de la reacción ya advirtieron entonces de lo utópico de unas reformas que eran perversas, futiles y contraproducentes.
    Ibsen en su “Enemigo del pueblo” cuestionó para siempre el sufragio universal (efecto perverso), Stalin y Hitler aparecieron como consecuencia de esos pretendidos derechos (efecto contraproducente) y la actual desigualdad es prueba palmaria de la futilidad del establecimiento de los derechos sociales.
    Hoy no se lee a Burke y a de Maistre, ni siquiera a Benjamin Constant, pues el cumplimiento de sus negros augurios resulta insoportable. Vivimos instalados en la mentira, en una gigantesca impostura dirigida involuntariamente a medias por los poderes económicos y los telepredicadores populistas. No obstante la humanidad mejora con dos pasos adelante y uno hacia atrás a pesar de ellos.

  • Siguiendo el razonamiento del marqués, hay que doblar los emolumentos millonarios para que el manà vuelva al pueblo en forma de gastos suntuarios.
    Ciertamente, no hay milagros pero sì hay opiniones milagreras.

    En qué capìtulo va Calaza en sus entregas de Das Kapital XXI?

  • Si dejamos de lado el maltrato al medio ambiente, las condiciones de vida de la humanidad mejoran con el progreso técnico. El liberalismo ya no corresponde al contrato social necesario a las nuevas oleadas de progreso técnico.
    Ahora bien, tendré que volver a releer a Donoso Cortés. Ni Burke, ni Ibsen, ni De Maistre ni Constant entendieron el significado de progreso técnico. Marx, sì. Luigi Pasinetti, también. Servidora, modestamente, el que mejor lo entendiò.
    Desgraciadamente ya no estaré aquì para defenderos pero no olvidéis que estais viviendo los 20 mejores años de la historia de la humanidad. Dentro de 30 años la civilizacion se habrà derrumbado y tardarà un siglo en levantarse.

  • (Mad Max)

    (Que ya he llegado. Hoy me ha costado 10′ más porque me ha tocado pararme a un lado al pasar el peaje para limpiarme los cristales, porque de tanto insecto que se me habia estampado en la autopista no veía una mierda. Pero que no veía ¿eh?.)

  • Y si no dejaramos de lado el maltrato al medio ambiente?
    Es populismo decir que 4 millones de personas viven en favelas de Sao Paulo procedentes de zonas deforestadas para plantar soja la cual no necesita apenas mano de obra?

  • Cierto, Claudio. Salvo que el nuevo progreso técnico no es el de la primera ni segunda revolucion industrial, se basa en combinaciones digitales, robòtica, inteligencia artificial, ingenieria genética, etc. El mayor problema que presenta el nuevo progreso técnico es el del consumo de energia que genera la red, al parecer casi el 10% del consumo de electricidad global. Un simple click en Wiki activa la red.
    En cualquier caso, estoy de acuerdo que el coste tanto explìcito como implìcito del progreso técnico siempre ha sido muy alto. Aun asì, creo que las condiciones de vida de los habitantes de las fabelas son, en cierta medida, mejores -en muchos aspectos- que las de Neron o Carlos V pero mucho peores que las de Alfonso XIII. Serìa largo de explicar el porqué pero creo que el progreso técnico debiò haberse detenido hacia 1900. Lo peor de todo, la penicilina y las neveras.

  • Ha sido muy cómodo moverme hoy por Barcelona usando la ubicación del móvil. No pensé haber usado más energía que la batería del móvil. Todo la gente íbamos igual.

  • Supongo que entiendes que para acceder al GPS tienes que ir a Internet que busca tu ubicacion y te la transmite y eso no se consigue sin consumo de energia fuera de la bateria de tu movil. Es como si me dices qua cuando llamas por teléfono a otra persona solo se consume la bateria de tu telefono. Se consume energia de ambas baterias màs la energia que necesita la red para poneros en contacto.

  • 1966
    Hace 50 años habíamos alcanzado en España un notable bienestar. Se construyeron los grandes hospitales de la Seguridad Social a los que tenían acceso gratuito todos los productores, así mismo los medicamentos del Petitorio eran también casi gratuitos. Para los que no tenian trabajo, una minoría, existían muchos centros asistenciales de Beneficencia. Hubo un éxodo masivo del campo a las ciudades y se creó una gran clase media que vivía en bloques de viviendas en la periferia de las ciudades pero tenían coche, nevera y veraneaban en Benidorm. Los emigrados empezaban también a volver a su pais y se integraban en esta clase media.
    Para los mas pudientes había coches potentes, equipos de alta fidelidad, buenos restaurantes y boites donde se bailaba hasta la madrugada.
    La vida cultural era rica, Barcelona vivía un boom de literatura y no faltaban conciertos de clásica de los mejores directores y de las nacientes estrellas del rock. Había pintores y cineastas de vanguardia y modelos tan bellas como Teresa Gimpera.
    Los presos del franquismo estaban casi todos fuera de la cárcel, habíamos celebrado los 25 años de paz y Franco junto con la embajada americana había diseñado la restauración de la Monarquía y la Transición. Todo estaba atado y bien atado.
    Añoro aquel mundo analógico cuya realidad se transmite hoy con espejos deformantes. Quédense ustedes con su pseudo democracia, su populismo e internet.

  • (Os lo voy a resumir yo, que veo que no os centráis:
    Lo que quizá sea moralmente imputable a ese ente impersonal llamado humanidad, sea que, el progreso, el adelanto tecnológico, la muy mejora calidad de vida de una parte -minoritaria- de la población mundial, haya sido a costa del detrimento de la calidad de vida, o a costa de la vida simplemente, de otra parte -mayoritaria- de la población mundial. La riqueza (y ahí entra todo), está mal repartida. Bueno, ni siquiera está repartida.)

  • Hernando el del PSOE ha dicho “Pablo Iglesias ha envejecido a la velocidad de la luz”:
    http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2016/04/24/portavoz-psoepablo-iglesias-envejecido-velocidad-luz/00031461503701874891497.htm

    Lo cual da una idea del nivelón intelectual que hay en el PSOE. Cualquier niño conoce la “paradoja de los gemelos” de Langevin: a la velocidad de la luz se tarda más en envejecer.
    !Burro, cojones, burro! la riqueza està mal repartida, pero la cultura ni te cuento

  • En fin, habrá que disfrutar de pertenecer a la clase media y arrinconar la consciencia. Hoy se estaba muy bien en la playa de la Barceloneta, en el puerto de Barcelona. Había unos barcos preciosos, una fragata rusa recostrucción de la primera fragata rusa que es una pasada.
    Yates, muchos, particulares, uno venía de Inglaterra. Otro estaba siendo limpiado por una rubia imponente de veintitantos.
    Hay un centro comercial en el que no entré, sí entré en una taberna “celta” (eso ponía, no lo digo por fastidiar) especializada en pulpo a la gallega.
    No tomé pulpo, pero sí ribeiro, navajas y boquerones fritos.
    Viendo los productos me acordé de una imagen de estos días de dos cachalotes barados, al parecer con el estómago lleno de plástico en lugar de calamar.
    Caminé mucho, una ciudad con bella arquitectura y sexis guiris.

  • Las españolas caminaban este fin de semana con rosas en la mano. Muy bonitas también. Aunque en Barcelona hay más guiris que españolas.

  • En la puta vida vi un celta irlandés, escocés, galés o còrnico comer pulpo o navajas. Ni pagàndoles. Los chanquetes, que es cosa, de andaluces, quizàs.
    Como dice el marqués, al mundo lo mueve la locura y la mentira. Que son motores eficaces, como la ecuacion de Black-Scholes, porque muy pocos son conscientes de que esos son los motores del mundo

  • Claudio, por volver a lo de Gengis, ayer una voz interior decía a casi cada hombre en bcn:
    Tú debes regalar una rosa.
    El resto del año, la voz a veces dice:
    Yo quiero regalar una rosa.

  • Sólo he compartido mis jornadas, y no demasiadas, con una persona coincienciada de verdad, por así decirlo, con este mundo. Se ganaba muy bien la vida y creía en casi todo: en la redistribución de la riqueza, en la justicia social, en la igualdad, la independencia y en que podía construirse una sociedad más justa. En mí creía algo menos. Jamás le comenté mis ideas políticas, pero dio la casualidad de que en unas generales nos tocó el mismo colegio electoral y fuimos a votar juntos. Cuando vio mi papeleta primero pensó que estaba tomándole el pelo y se echó a reír. No se lo tomó en serio hasta que me vio meterla en la urna. Fue el principio del fin. En realidad el fin. Creía en demasiadas cosas.

  • También pensé hoy en lo de Gengis, mi alma estaba haciendo lo que le daba la gana, de un lado para otro libremente, y mi cuerpo se empeño en entrar en la taberna a reposar los pies y engullir. Pero no hubo conflicto alma-carne, estaban los dos conformes.
    No hubiera sabido a quién regalarle una rosa. Supongo que a cualquiera de las chicas que paseaban. Es así?

  • Es increíble que las columnas del tal Calaza anden en la prensa de provincias y no en los editoriales de la prensa nacional. No voy de coña: cuando Calaza se ha pasado he despotricado, con algunas magulladuras y la intervención -que de ser podemita hubieran llamado simplemente censura- de Ms. Bellfuig, aka la comisaria política de Oranienburger Straße. El análisis de Calaza es impecable, pero no estoy segura de coincidir en sus conclusiones: “Mejor que recortar los ingresos por arriba, que también, sería aumentar los ingresos por abajo. Ahí está el quid”.

    Calaza, mon amour, usted no está en la calle, y me explico: hay que bajar al Pichi’s (sic) a tomarse un whisky entresemana para ver cómo llega la gente -la gente que aún conserva un trabajo, los admirados- del tajo. Los admirados, cuyos salarios oscilan entre, pongamos, los 1.600 y los 3.000 euros netos (salarios de Madrid, descuenten un 20% en Sevilla o en La Coruña), salen de este pueblo de mierda a las siete de la mañana, porque si no de ningún modo llegarían a Tres Cantos o a la calle Orense a las ocho y media. Como salen del trullo a las cinco y media, llegan al Pichi’s a la anochecida, doce horas después, y tienen dos opciones: meterse en casa con el pariente a ver a la Esteban, Marhuenda o a Wyoming, para gustos los colores, o bajarse al Pichi’s a beber. Los admirados las pasan canutas para pagar unas clases de inglés extras a su retoños, ni digamos para sacar a un cachorro díscolo o torpe del único instituto público que tiene que lidiar con 1.600 alumnos de 1º de la ESO a 2º de bachillerato. Por supuesto, todas esas “extraescolares”, que van desde el entreténgamenlo ustedes una hora hasta que salga del atasco de la A6 hasta por dios que al menos sepa quién es Mozart, les sale a 25 pavos la hora. Y cuando les llega el borrador del programa padre, aún tienen que apoquinar.

    No sé a qué refiere usted con “aumentar los ingresos por abajo”, pero le aseguro que los admirados no pueden más (y por debajo de los admirados ya ni le cuento, los cientoeuristas del Pichi’s menores de treinta y mayores de cuarenta arrastrándose como lombrices por cualquier contrato – el ejército de reserva embrutecido con el Atleti, Rossi o el Flowers).

    En resumen, a esta situación hemos llegado: la clase media ya no puede dar más leche, porque cada vez hay menos clase media y porque cada vez es menos clase media. De algún modo hay que, parafraseándole, “aumentar los ingresos por arriba“, y a ver quién le pone el cascabel, teórico y práctico, al gato. La alternativa a la fórmula del estado del bienestar la tiene usted en la calle: los teletubbies leninistas, Pablito y cía. Ustedes dirán si hay otras fórmulas.

  • Como te decìa, marqués, cualquier observador normal se habrà percatado que todas las referencias del artìculo de Calaza apuntan a casos extranjeros. Es de esperar que en pròximo artìculo trate el caso español. No obstante, en una zona monetaria integrada como la del euro es dificil que un pais por su cuenta pueda tomar medidas relativas a las punciones impositivas muy distintas de las de sus vecinos. El dumping fiscal de Irlanda tiene fecha de caducidad.
    En el artìculo del pasado domingo decìa Calaza que lo que hay que estudiar en la distribucion de la renta es el cociente entre el ùltimo decil (D9) y el primero (D1) dejando fuera a las clases medias, esto es D9/D1. Dentro de D9 lo vedaderamente sangrante es el centil màs elevado, el 1% de la renta, y dentro de este centil, los emolumentos millonarios los percibe el 1%.