Mundo huevo

por Satur.


Mundo huevo: España pintoresca,
la revista de antropología y balonmano más leída en las Hébridas, agavilla en su último número los asuntos de más candente actualidad tales como la poesía, las elecciones y la Eurocopa. Que me aspen si, en estos días de borrasca y de desesperanza aguirre, no hay nada como agarrarse a una cerveza para ver un choque de balompié o aprenderse de memoria un endecasílabo. Y quien dice una cerveza, dice dos; y quien dice un endecasílabo dice un telesforo monorritmo o encuadernaría, el famoso verso de catorce sílabas usado por Gonzalo de Berceo, llamado así por las berzas que se cogía con el vino del monasterio.

Los sesudos análisis del cuadernillo de esta temporada principian con un artículo sobre el poeta luso Fernando Pessado y sus erotómanos. Lo firma Paula Carrasco de Alvargonzález y lo titula tal cual, «Fernando Pessado y sus erotómanos», sin sorpresas, sin fintas dialécticas que atribulen al lector, verbigracia, «Las condiciones sintácticotemporales en la versificación nominal de la poesía galaicolusa entre 1743 y 1902: el ejemplo de Pessado y su mixtura semántica mediante los erotómanos». Fernando Pessado fue un vate portugués que agrupó sus composiciones líricas por temas o inquietudes metafísicoespirituales, firmando las poesías de cada grupo con un peseudónimo distinto. Cada uno de estos peseudónimos reciben por los expertos el nombre de «erotómano». Los erotómanos son tres, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Ricardo Reis. Como sois unos perillanes curiosetes os preguntaréis: ¿y escribió también lírica con el nombre de Fernando Pessado? Vais listos si os creéis que contestaré a vuestras preguntas. Comprarsen la revista, leersen el artículo y saciad vuestra insondable autopreguntación cognitiva.

El siguiente artículo de vital importancia en los tiempos que corren y tal como está la cosa, es mío, y no me avergüenza autopublicitarme ya que el artículo no es que sea bueno, sino lo siguiente. Es sobre las pasadas elecciones del domingo, fue escrito a toda prisa aunque su exposición es producto de una reflexión previa que ya había sopesado todos los resultados, sus causas y sus consecuencias. Se titula: «Las elecciones del 26 de junio de 2016: la culpa es del hijo de la Descansa». Podría haberlo dejado ahí, pero la gente siente una imperiosa necesidad de que le expliquen las cosas, no se fían. Así que expongo las razones del sorpasso del Pepet a los UP. Expongo que no toda la culpa se le puede echar al Brexick ni a la manipulación que Paco Inglesias ha hecho del paleocomunista Garzón, a quien llamó Pitufo Gruñón y luego se lo anexionó para dejarle un quinto escaño como el que a un niño le regala una piruleta para que no moleste. La culpa, y éste es mi derelicto, es del niño de la Descansa y la imagen que del partido y sus propuestas programáticas dio la diputada al entrar en el Parlamento con el bebé a cuestas dejando a la chacha bebiendo gintoñis de a un euro en el bar. Tras una exposición de orientación socioantropológica, demuestro que los españoles somos de sota, caballo y rey y que nos gusta llamar al pan, pan y al vino, vino, por lo que el circo podemoso en la más alta y sagrada institución de nuestra democracia dejó ver que no es oro todo lo que parece, y que a nosotros no nos la dan con queso. Atención, espolerd: termino el artículo concluyendo tal que así: «Vamos, que los españoles han votado diciendo “pa’ chulo mi pirulo”».

El último artículo también es mío, pero lo he escrito con un erotómano, como Pessado. Me hago llamar Pablo Iglesias II (para despistar y llamar a más lectores) y hablo sobre el éxito de Islandia en esta Eurocopa 2016 con sede en suelo galo. Concluyo, tras un minucioso e irrebatible análisis, que tomados uno por uno los integrantes del conglomerado bacalao no brillan por sus cualidades técnicas, pero sumados en la agrupación nacional y amalgamados por la tradición balonmanística de las transiciones rápidas, la verticalidad y el apoyo linéatico, conforman una unidad de destino en lo universal cuyos pilares son la garra, la velocidad y la pasión. Puro géiser, tíos. Yo creo que es lo mejor que he escrito en mi vida, así que no estaría mal que le echárais un ojo.

Finalmente, Mundo huevo ofrece a sus lectores un variado repertorio de pasatiempos entre los que se incluyen un sudoku, una carta al lector protestando por las novelas de Richard Ford, así como los horarios de misa y una página de contactos donde aquellos machos que pasen por una fase de ignición inguinal pueden llamar a señoritas adiestradas en el arte de la dialéctica persuasiva. Ellas, grandes profesionales, les convencerán de que son unos cochinos y que si quieren alivio que se vayan a cascársela por ahí en lugar de andar promoviendo la sordidez humana. Las hay para todos los gustos: desde las suaves y dulces hasta las coercitivas encabronadas. Vosotros veréis.

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