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Caco

por Botillero.

Uno de los derechos que la ley otorga al imputado —ahora investigado porque es menos estigma para su honra— es el derecho a guardar silencio y no declarar contra sí mismo, puesto que todo lo que diga podrá, y será, utilizado en su contra. Es algo sagrado para ese investigado, y especialmente si está detenido, de ahí que el letrado que le asiste en su defensa nunca le haga preguntas cuando llega su turno en el momento de la puesta a disposición judicial, por aquello de que una pregunta con buen intención, y sobre todo si el patrocinado es corto de entendederas, puede provocar una respuesta que sea el hundimiento definitivo del asunto cuando éste no ha hecho más que empezar.

Aquellos dos tipos que andaban enganchados a la cocaína componían una extraña pareja que aunaba falta de inteligencia, torpeza y nulo sentido del ridículo a partes iguales: el grande, porque medía casi dos metros, era un cabeza rapada de los ultras del Español que solo había trabajado como portero de discoteca en temporada de verano, y el pequeño, que abultaba como un niño de siete u ocho años, era un reponedor de supermercado al que su cleptomanía había llevado a un desempleo permanente. Eran compañeros de colegio y vecinos de ese extrarradio barcelonés junto al río Besós que tanta literatura ha generado, si bien por su edad y la posición de sus padres no estaban condenados a la marginalidad ni a la delincuencia, pero su destino era complicarse la vida desde que en su adolescencia descubrieron que había más glamour y diversión en un salón recreativo que en un libro de texto.

Como la droga, aunque sea de mala calidad, siempre es cara, y los padres ya no estaban para más extravagancias de los hijos pródigos, la pareja decidió adentrase por el camino de la delincuencia con pequeños palos que les daban lo justo para satisfacer esa dependencia, y con escaso riesgo por la vulnerabilidad de sus víctimas. La mala leche y el verbo florido del pequeño se aliaban con la estatura y fortaleza del gigante para sacar el poco metálico que llevaban los chavales que salían de los colegios en busca de los billares que todavía quedaban en pie. Sus víctimas los conocían, lo sabían todo de ellos, en muchos casos porque sus hermanos mayores fueron amigos de la pareja en un pasado no muy lejano, pero no denunciaban por miedo, pero sobre todo por una razón práctica: atracados una vez, la fechoría no se repetía.

Un día, aburridos de método habitual y conscientes de que tampoco era conveniente abusar más de lo razonable, decidieron otro tipo de robo intimidatorio, el asalto al repartidor de pizzas. Ya con el teléfono móvil lo suficientemente extendido y sin que una tarjeta prepago ofreciese ninguna información a la policía, pedían una pizza a domicilio y mientras el bajo esperaba al repartidor en la calle, junto al portal, el alto se agazapaba en el zaguán. Una vez dentro el chaval de la pizza, procedían a robarle el dinero que llevase, que siempre era poco, y la pizza, que la droga daba hambre. Como lo hacían a cara descubierta y los perjudicados —las empresas, no sus trabajadores— no estaban por tonterías, estaba cantado que serían detenidos a no mucho tardar, como así fue.

El cuarto atraco de esta naturaleza, y puesto que ambos estaban fichados, provocó su detención tras el oportuno reconocimiento fotográfico en comisaría por uno de los repartidores. Ante el juez de guardia, y con un síndrome de abstinencia considerable, reconocieron los hechos sin ningún miramiento, especialmente cuando el propio juez les animó a hacerlo con la promesa de dejarlos en libertad provisional. El bajo, siempre más dicharachero y cínico que su compañero, quiso poner la guinda a su declaración cuando el juez le preguntó si deseaba añadir algo más:

—Sí, señoría, una cosa nada más: que la pizza que robamos ese día debía llevar doble de pepperoni y no llevaba nada. Pero nada, oiga. Un timo.

97 comentarios

  • ¿Cómo se pronuncia correctamente la palabra “Pizza“? ¿Picza, Pipza, Pitza, Pisa, Piza, Picha..?
    Pues bien, como norma general (y para simplificar y sin que sirva de precedente..), este dígrafo se pronuncia como una te seguida por una ese, /ts/.: Pitsa.
    Muy instructiva su entrada, Don Botillero.

  • En el Vasco se distinguen los sonidos de TX, TZ, y TS.
    Soy incapaz de pronunciarlos bien.
    Con el gabacho me pasa lo mismo y depues de años viviendo aquí, sigo pronunciándolo todo mal…así todos saben que soy de fuera y lo de que me llamen Español será por hablar mucho más alto que sus susurros.
    Yo creo que el sonido para describir el bocata italiano se parece más a TZ que a TS, aunque cuando trabajé con Italianos, sobre todo en la zona del Venetto y como ellos tienen su propio “dialetto”, lo pronunciaban distinto.
    Pero en Ancona también, y no te digo en la zona Tedesca del río Adige, que no se les entiende un pijo… (yo no entendía a ninguno, bien es cierto, hablaran en el idioma que hablaran, menos mal que los números y dibujos son universales).
    Bueno pues eso…
    A sí, Gacho, yo me parezco mucho al conejo ese de DURACELL.
    Y para mí no sería un insulto ni mucho menos.
    Sólo depende con la baba que se diga, claro.

  • Exacto, JGR. El tz del euskera correspondería al zz de pizza. Como el castellano carece de una grafía para ese sonido, la aproximación de Parker es eso, bastante aproximada. Lo cual no obsta ni impide que agradezcamos su aportación, o sea.

  • Se habla estos días por aquí —aunque tampoco es un tema candente, las cosas como son— de la «euskaldunización tardía» (a partir del siglo VI) del territorio que hoy conocemos como Euskadi (o Comunidad Autónoma del País Vasco) a raíz de un documental que ha emitido ETB. Es una de las teorías extendidas desde hace años en los círculos académicos y, en cierta medida, explica que cada vez que se excava una colina aparezcan restos de antiguos pobladores pero apenas se encuentren inscripciones en lengua vasca como sí ocurre en —y al otro lado de— los Pirineos. Esa ausencia prácticamente total de restos lingüísticos habría quedado resuelta con las inscripciones de Iruña-Veleia, que encajarían de una tacada varios flecos sueltos en la historiografía oficial: la existencia de inscripciones en época romana o anterior y la euskaldunidad de la población y especialmente la de las tierras occidentales de Álava. Lástima que fueran falsificaciones.

    Si les interesa el asunto, pueden ver el vídeo del programa en la televisión a la carta de EITB.

    Estos asuntos hacen salivar a los nacionalistas de todos los pelajes y a los zumbados y sigo con un interés relativo las discusiones pseudohistóricas y pseudofilológicas de los que defienden a los cántabros, a los vascones y a los celtíberos. La noria sigue girando.

  • Carga bastante el tema de las identidades nacionales.
    Uno que ya nació vasco, ha tragado sapos y carretas con estos asuntos.
    El nacimiento en una zona y de unos progenitores, no es más que una carambola geográfica del destino.
    Ser vasco está bien.
    Guipúzcoa es una zona magnífica.
    La lengua es curiosa.
    Uno como es ateo (osea que niega la existencia de Dios), pues lo de los nacionalismos y las banderitas y el ser independiente, pues lo entiende de otra manera.
    Yo quería ser independiente de mis padres.
    Trabajé mucho para ello.
    No les dí la tabarra ni les pedí nada a cambio, no formé un partido político ni un grupo terrorista. No pedí ayuda al tribunal de la Haya.
    Mi padre siempre fué independiente de todo, por lo cual pagaba altos precios.
    La historia es algo que cuentan los ganadores y que modifican los advenedizos a su antojo.
    Luego están las cosas que les pasaron a las personas, que como no se generalizan, son solo sucedidos y no historia.
    Los idiomas o lenguas son cosas curiosas que es bueno mantener.
    No obstante de un burro no se puede hacer un caballo de carreras por mucha epo que le pongas. Y una cosa es hablar en casa y otra tener que crear una lengua casi desde cero para evolucionar con los tiempos.
    Los reyezuelos de la humanidad siempre han querido su pequeño territorio para mandar en algún sitio y para ello inventan lo que haga falta.
    El sentimiento nacional Vasco, no sólo es lícito, sino que existe verdaderamente y a pesar de los políticos. Es hasta bueno.
    Me gustan las tradiciones y me gusta la forma de ser y de hacer y ello ha forjado mi persona como es ahora, y siempre he sido bien recibido presentandome como Vasco.
    He trabajado la mayor parte de mi vida en Euzkadi y también en justa correspondencia la he ensalzado en mis múltiples viajes de trabajo.
    Siempre me enorgullecía de ello.
    Dicho lo anterior, el asunto no da para más, en mi caso.
    Yo no creo en Dios, y niego su existencia, lo mismo me pasa con las nacionalidades…Pero el catolicismo o el Islam llevan miles de años convenciendo a las personas y haciéndolas matarse por el asunto, así como por las banderas y sus afrentas.
    Cada uno somos de una forma…

  • Ay, la z italiana. Nosotros hacemos la equivalencia ts, pero si afinas el oído es un sonido mucho más “compacto”. Es decir, percibes claramente que es una sola letra, no la suma comprimida del sonido de dos. Y luego hay una z sorda y una z sonora, con normas de pronunciación complicadísimas. Valga un ejemplo: el apellido de mi amigo “Zazi”. La primera z es sonora (como en “zebra”), un sonido endiabladamente difícil de pronunciar para nosotros, entre la z inglesa y la z italiana sorda. La segunda es una z sorda (la “ts”).

    De los idiomas que me resultan familiares, ninguno tan complicado como el italiano, a mucha distancia de los demás.

  • Bendita wiki. Reglas de pronunciación de la z italiana. No sé por qué lo llaman reglas, si son todo excepciones a excepciones. Lo transcribo porque es alucinante:

    La z:

    La z rappresenta le affricate sorda [ts] o sonora [dz]:
    è normalmente sorda [ts]: se preceduta dalla lettera l (alzare [alˈtsare]); eccezioni: nei vocaboli elzeviro [eldzeˈviro] e belzebù [beldzeˈbu];

    se è lettera iniziale di un vocabolo e la seconda sillaba inizia con consonante muta (zampa [ˈtsampa], zoccolo [ˈtsɔkkolo]), zucchero [ˈtsukkero]); eccezione: nei vocaboli zaffiro, zefiro, zotico, zeta, zafferano, Zacinto.

    se è seguita dalla vocale i seguita a sua volta da un’altra vocale (zio [ˈtsio], agenzia [adʒenˈtsia], grazia [ˈɡrattsja]; eccezioni: il vocabolo azienda [adˈdzjɛnda];
    in tutti quei vocaboli derivati da altri vocaboli che seguono la regola della zeta dolce o sonora (Es.: romanziere [romanˈdzjɛre] che deriva da romanzo, ecc.);

    nei vocaboli con terminazioni in -ezza, -ozza, -uzzo (grandezza [ɡranˈdettsa], tinozza [tiˈnɔttsa], spruzzo [ˈspruttso]); eccezione: il vocabolo brezza [ˈbreddza];

    nelle desinenze dell’infinito in -azzare (ammazzare [ammatˈtsare]);
    nei suffissi in -anza, -enza (usanza [uˈzantsa], credenza [kreˈdɛntsa]
    nei suffissi in -onzolo (ballonzolo [balˈlontsolo]);

    è invece sonora [dz]: nei suffissi dei verbi in -izzare (organizzare [organidˈdzare];
    se è lettera iniziale di un vocabolo ed è seguita da due vocali (zaino [ˈdzaino]; eccezione: nel vocabolo zio [ˈtsio] e suoi derivati che rientrano nella regola della z o sorda perché presentano la vocale i seguita da un’altra vocale;

    se è lettera iniziale di un vocabolo e la seconda sillaba inizia con consonante sonora (zebra [ˈdzɛbra]); eccezioni: i vocaboli zanna [ˈtsanna] e zazzera [ˈtsattsera];
    il vocabolo zigano [tsiˈɡano] perché in realtà deriva dal termine caucasico tzigan;

    se è semplice (non raddoppiata) in mezzo a due vocali semplici (azalea [addzaˈlɛa]); eccezione: il vocabolo nazismo [natˈtsizmo];

    In posizione intervocalica e tra vocale e “semiconsonante” (le consonanti /j/, /w/) è sempre rafforzato /tts/ e /ddz/, ma non sempre è segnalato con una doppia: i gruppi finali vocale +zione, zioni, zia, zie, zio sono sempre rafforzati ma si scrivono con un z soltanto (razzo [ˈraddzo], stazione [statˈtsjone], polizia [politˈtsia]); raddoppia invece nei gruppi derivati da parole con doppia z: pazzo > pazzia; corazza > corazziere.

  • Il italiano é molto fáchile e divertente, io lo parlo molto fluitto e la scrittura mia e semechantti a la di Petrarca, má in modernno. Posso parlare con amplitude di conoccimentto del sonitto “z”, qual é como la “ch”, pelottantti “pizza” si diche como “picha” má como picha alargatta. Io riclammo il suo perdonne, é statto equivocatto: como “ch” alargatta. Pichchcha. Io questionno altri versioni di questa questionne puramentte fattuale. Questa últtima sentenza si puode traduzire al ispagniollo como: “y punto”.

  • In spagniollo non dicciamo “Hitler” a la maniera tedesca (“itla”), má la pronnunzziazzionne é spagniolizzatta: “Gílez”. Da questa mesma manniera, la “pizza” é pronunzziatta “pisa”.

  • Jajaja, il Satur è unico ed è un pazzo, digo patsso, digo pascio, ora no son cosa dico, pazzo > pazzia; corazza > corazziere.

  • Osea, una entrada de lo más simpática e instructiva y aquí la peña asaz ociosa mirando cómo se pronuncia pizza.

    Será que es veranito y las calores trae estas cosas.

  • Yo estoy muy a favor de pronunciar las palabras extranjeras como nos salga de los caprichos. Eso de pronunciar “bluyín”, “dísel” o “pitsa, y llegado el caso “lleida” me parece una rendición. Mi padre por ejemplo dice “Gracia Keyí” y “Jon Baine”, los actores de su tiempo. Esto es lo último que nos queda de un idioma metropolitano con vocación imperial, rebelarse contra los sonidos de los bárbaros. Si hay algo bueno ahí fuera lo hacemos nuestro por derecho de conquista, no en préstamo.

  • MGaussage, existe un software especialmente diseñado para lidiar con el problema, que convierte el Kevin Sumerland de tu madre en Kiefer Sutherland. Incluso puedes hacer la traducción inversa: ingresas el nombre correcto y te devuelve el único nombre que tu madre entendería. Es el Mom’s celebrity translator!

  • No más para decir que Satur debería ser el director de esta publicacsión porque las mujeres, inclusive las de la Puna andina, nos derrestimos cuando oímos hablar a un hombre en italiano. ¡Satur, tómeme!

  • (Estaba buscando algo para meterme con jrG , y como una cosa lleva a otra y otra a una…vas siguiendo el camino marcado por las fuerzas superiores yyyyyy: Como es sabido desde el principio de los tiempos, todo converge en un único punto. ¿Roma? ¡No! –> El piamonte.
    Propongo xuntanza en este punto señalado por el poder de los astros.
    Yo no iré, pero a vosotros os conviene.)

  • Espero que me perdonen porque no voy a hablar de pizzas ni de vascuence, que llevo una temporada tremenda, y les leo cuando puedo, y fuera de contexto.
    Escribo sólo para dar las gracias por los dos libros, que me he bajado y he disfrutado. Y que me encantaría que los sacaran también en papel del bueno, con todas las ilustraciones, y con las hojas cosidas en cuadernillos, para poder comprarlos para mí, y para regalar, y así “hacerles gasto ” ( es que soy muy materialista ).

    Muchas Gracias pues, a los autores, y a la Señorita Bëllpuig

  • Hace ya años llegué a un juicio en el que acusaban a mi cliente del turno de oficio de robar un coche. Me las prometía felices porque a él, en realidad, lo habían pillado en el asiento trasero de un Audi robado y abandonado, desmayado por exceso de heroína, tras una persecución por toda la ciudad que acabó con el derribo de un semáforo tras el cual conductor y acompañante huyeron a la carrera. Antes de que la práctica estuviera legalmente sancionada ya se trapicheaban condenas y así nada más entrar y sentarme el juez dirigiéndose al fiscal le dijo con voz de orden inapelable “Usted, hágale una rebaja” y a mi “Y usted la va a aceptar y nos vamos”. Por cosas técnicas que no vienen al caso yo tenía confianza en una absolución, así que tímidamente, por no enrarecer el ambiente que ya estaba espeso, me negué. El fiscal por su parte se acochinó y rebajó mucho, discutimos y, como yo seguía negándome, al final me lo dijo claramente: “Arregle el asunto porque, se ponga como se ponga, lo voy a condenar”. Flipante.

    Salí al calabozo a explicarle al justiciable lo mal que pintaba todo y se rió y me dijo que le daban igual los meses de condena y respecto de la retirada de carnet que llevaba conduciendo sin él desde los trece. De hecho estaba cumpliendo varios años por un atraco y no tenía pensado coger el coche. Todo aquel asunto literalmente le importaba tres cojones.

    Formalizamos el paripé del acuerdo, mi cliente dijo que aceptaba los hechos y la pena y se lo llevaron como entró, esposado entre dos guardias. Nada más sacarlo de la sala el juez echando el respaldo del asiento hacia atrás en voz bien alta, quizá queriendo que lo oyeran fuera, le dijo al secretario judicial que hasta ese momento no había abierto la boca:
    “¡Santiago! ¿En serio no recuerdas a éste pájaro? Es el hijoputa que el mes pasado nos dijo que no le arrancó la cadenita del cuello a la niña, que su intención era tocarle las tetas y la cadena se le enganchó en el anillo”.

  • Sería una cadenita de la virgen…

    Pues yo vi hace ya unos años, que nos ibamos a los juzgados los amigos a reirnos porque no teniamos para fumar, a un fulano que se llevó prestados en la misma mañana quince coches y acabó estrellando una ambulancia. Salió absuelto.

  • Bella secretaria , censure, censure. Que percibo mucha tensión sexual entre el señor que espera llamadas de Estocolmo y un/a pirata sin patente de corso.

  • Debo escribir largos, inmensos poemas, poemas poderosos, poemas lacerantes como garras. Pedí brisas donde no hay viento, y voy a escribir canciones rojas en páginas que se agitan y revolotean. Escribiré canciones de un país de fuego, canciones sobre un puerto incendiado por los cadáveres del continente, canciones de la naturaleza demacrada. Oh, voy a incluirlo todo –todas las serpientes, todas las velas, todas las florituras–, y toda la fruta estará podrida.

    (Osamu Takei, muerto en combate en 1945 con 27 años, No esperamos volver vivos (Testimonios de kamikazes y otros soldados japoneses)

    Trad. de Diego Blasco Cruces

  • Me casé primero, gané el Oscar antes que ella y, si muero primero, seguro que se pondrá furiosa porque también la habré ganado en eso.

    (Joan Fontaine, acerca de su hermana Olivia de Havilland)

  • Hemos estado reunidos tres días para definir la estrategia de los próximos cinco años. Una de las decisiones ha sido ser «glocal» que significa pensar en global y actuar como local. He triunfado cuando a una propuesta de mi jefe he manifestado que «me adhería con vehemencia a ella».
    Dura vida la del alto directivo.

  • Gómez, ahí. Si señor,tirando de memorias cinefilas y de poetas.

    Voy a mirar, leer por encima, partido. Que me aburre harto asaz pimpinela y sus coreografías inundando todo.

  • La verdad es que tampoco entiendo a Bella, que censura tanto a mi gata sobre el tejado de zinc y permite qué ESTO, nuestro fanzine sea un circo entre dos viejas zorras.

    (Claro que si está en el guión para mantener interés…)

  • Lo de los baneos y mutilaciones va como todo, al coleguilla no y al que me cae gordo sí. Pero tampoco es para montar dramas. Lo encuentro absolutamente lógico., por otra parte. Por aqui, sin ir más lejos, anda escrito un desgradable insulto, con mi nombre real, que me dedicó un sujeto del que me apuesto todo lo que tengo en esta vida a que, si lo tengo delante, no reúne el valor para decirmelo ni después de ingerir varios toneletes de Cialis por vía intravenosa. Y en su momento me lo comí sin rechistar. Es más, si un día me lo encontrara –día que, lo garantizo, llegará antes o despues– le voy a invitar con amabilidad a repetirlo presencialmente. Por probar, más que nada. Si lo hace, prometo reconocer públicamente mi error y donar una generosa cantidad a una causa humanitaria.

    Y otra generosa cantidad en concepto de costas legales e indemnización.

    Es todo broma, claro. Todo está genial y me considero amigo y casi amante de todo el mundo.

  • (Yo a ti también te lo perdono casi todo. Lo del artículo no, eso jamás.
    Al marqués, sin embargo, no le perdono nada.)

    Me voy a dormir, que mañana tenemos hospital de día. Bueno, primero hay que ver el TAC, a ver si ha respondido a la quimio. En fin. Qué risa todo.

  • Señor S y punto me cae bien. Dice sus cosas y las publican y todo.
    Yo me olvido de que existe por no enfadarme con su estulticia. Pero….alguien y sin señalar tiene que venir aquí a dar publicidad a las tontunadas de ese señor.
    UN POCO DE CONSIDERACIÓN.

    Este es un lugar serio.Yo les leo y da mucha prestancia. Leerles.

  • Dice Google que hoy es el cumpleaños de Nettie Stevens, y justo debajo un titular de La Voz de Galicia aclara: «Nettie Stevens: La descubridora del sistema XY de los cromosomas a la que el sexismo condenó al olvido». Como sobre esta cuestión suelo intercambiar pareceres contrarios entre sí con una mi amiga a grandes gritos, aprovecho para exponer ahora a susurros que 1) me gusta saber de desconocidos talentosos y luchadores como Stevens; y que 2) creo que a pesar de que la causa de su relegamiento se da en el titular más como «sentenciada» que como «imputada» o «investigada» (vid. Botillero, supra), el olvido que pesa sobre ella pertenece a una categoría más amplia e interesante, que es la de los segundones de todos los órdenes, a veces de mucho mérito, sin cuyas aportaciones no se explican las grandes hazañas de los otros que gozan de renombre. En cuanto a si estas personas tenían pizza o preferían bocadillos, es ciertamente mucho menos relevante, es una explicación pichacorta de miras.

    Ánimo, Gacho.
    Buenas noches, Gengis.
    Buenas noches, Tareixa.
    Me caéis todos mal, no os soporto.

  • Estos chavales no han empezado tan mal con el robo de pizzas. Tienen una cosa a su favor, es que para ellos la delincuencia es algo vocacional, no es como si tuvieran que ir a la facultad de derecho obligados por sus padres y luego ejercer honradamente.
    Eso se les daría peor.

  • «Nueve alimentos que no debes tomar de noche».

    Porque de noche te hacen daño.
    Y cómo saben los alimentos cuándo es de noche.

    Buenos días, pamploneses.

  • Tareixa, el libro que citaba yo ayer, No esperamos volver vivos, no es de poetas, sino una selección de testimonios –diarios íntimos y cartas– escritos por soldados japoneses universitarios en el curso de la guerra, testimonios a los que une el hecho de que sus autores tenían la certeza de que iban a fallecer durante la contienda, cosa que, en efecto, sucedió. Sus fantasmagóricas voces –y hay que tener presente de que se trataba de las élites intelectuales del país– resultan entremecedoras, en especial las de los kamikazes (Unidad Especial de Ataque), como esta carta dirigida el día de su muerte a su familia por Akio Otsuka, subteniente de la marina que se inmoló con 23 años el 28 de abril de 1945:

    “Yo os digo, tan claramente como puedo, que voy a morir contra mi voluntad. (…) Tampoco tengo la sensación de estar a punto de morir, sino más bien la alegría de iniciar un corto viaje. (…) Estoy un poco inquieto porque usted llora con mucha facilidad. Por favor, no llore. Voy a enfrentarme a la muerte con una sonrisa. Padre acostumbra a decir: “Cuando una persona sonríe, otra lo hace a su vez”. Yo estaré sonriendo: por favor, sonría usted también. (…) Imagino que las flores de cerezo estarán a punto de caer en Tokio. ¿No cree que sería una pena que yo cayera antes que ellas? ¡Caed, flores de cerezo, caed! ¿Por qué seguís floreciendo cuando mi vida está a punto de expirar? (…) Esta noche mientras contemple la luna llena sobre la costa de Okinawa, buscaré al enemigo y golpearé con precisión.

    Moriré con coraje y honor.

    Respetuosamente, Akio”.

  • Ora pon las mismas palabras en boca de un yihadista y da susto.

    Leí el libro. Y quedé confusa.Con sentimientos de esos raros, encontrados.

  • Pienso, Tare, que hay muchas más diferencias que paralelismos. La más obvia: la muerte con honor del soldado japonés. No se me ocurre mayor deshonor, una muerte más sucia y ruin que la de un yihadista asesinando inocentes. Ambas, cierto es, descansan en ese “vaciado del yo” en el que se basan los más rígidos entrenamientos militares. Pero en el caso de las cartas, continuamente los soldados se plantean lo absurdo de su situación, cosa que convierte a estos testimonios, si cabe, en aún más desgarradores.

  • Que matar por honor en nombre del emperador o por un cielo lleno de mil vírgenes no es lo mismo, no y no quiero meterme en jardinería que me conozco.

  • Acerca de suicidios, recuerdo el final de un relato de Alan Sillitoe sobre un chico que contempla a un hombre intentando ahorcarse:

    “More than anything else, I´m glad now I didn´t go to the pictures that Saturday afternoon when I was feeling black and ready to do myself in. Because you know, I shan´t ever kill myself. Trust me. I´ll stay alive half-barmy ‘till I´m a hundred and five and then go out screaming blue murder because I want to stay where I am.”

  • Voy a enfrentarme a la muerte con una sonrisa. Padre acostumbra a decir: “Cuando una persona sonríe, otra lo hace a su vez”. Yo estaré sonriendo: por favor, sonría usted también

    (Akio Otsuka ya era de Podemos.)

    (Qué charlatana es la gente en los hospitales de día. Que ya me parece bien, total algunos morirán de su enfermedad.
    Aquí, mi padre, q no puede comer, mirando el programa de Arguiñano que al parecer está elaborando un atentado a la paella, y departiendo con el compañero de sofá sobre los convenientes o inconvenientes de la misma. Yo estoy de espaldas a la tele y no pienso girarme. Tampoco le doy ninguna oportunidad a la señora acompañante a que tengamos ningún contacto visual; que no se ha traído nada para entretenerse y la presiento de las que no callan ni bajo el agua. Ahora, que no sabe con quien ha ido a dar: con mi padre no conseguirá colar ni media palabra.
    Este es el entorno veraniego: perchas de goteros como centinelas entre sillones verdes, sobrevolando por la sala los vocativos de las enfermeras: “cariño” “corazón” “bonico” “cielo”.
    Mi padre coge por fin el cuaderno de auto definidos que le compré esta mañana. El otro señor cierra los ojos. Bien. Comienza a reinar algo de calma.)

  • No sé quién escribió hace poco un estudio sobre suicidios. La nota de despedida más espectacular decía:
    Querida Janet:
    Te odio.
    Tuyo,
    Sam

  • De verdad, qué trabajo me dan… Gómez, que tuve que buscar en la wiki eso de Seppuku.

    No vale emplear esos términos tan rebuscados. Así no juego.

    Gachó, paciencia. ¿Has pensado en juegos de mesa, dominó, parchís y esas cosas? entretiene mucho en hospitales y así se evita conversaciones sociales con el vecino y parentela de cama.

  • (No soporto el ruido de las fichas de dómino, ni el clic clic clic de los cubiletes con el dado del parchis.
    Intento leer a Lorenzo Silva, pero no consigo concentrarme.
    Mi padre había conseguido resolver todo un autodefinido faltandole sólo una letra; me pide ayuda, y cuando miro las soluciones tenia más de medio mal. Ay qué risa. Es un fenómeno.)

  • (El compañero de sofá ya se marcha.
    Me hace gràcia como se imponen las fórmulas de cortesía a las circunstancias. Una retahíla de enfermos posados sobre sillones de hospital, más o menos flaquitos, blanquitos, amarillitos, hinchaditos, peladitos, enchufado cada uno a su respectivo veneno, y la inevitable frase: “Hale, a pasar-ho bé.”
    D’abuten lo pasamos.)

  • Entre citas de Woody Allen y Paulo Coelho…no sé de quien resguardarme.

    Me quedo con Satur y su nabucodosor tan tatuado pendiente de leer.

  • El próximo jueves día 14, a las 19:30 en la librería Lagun de San Sebastián, mi amigo Antonio Rivera presenta su “Antología del discurso político”. Si vais, nos vemos.

  • No me podré apuntar a un curso que dirige el gran Jordi Llovet sobre la novela del S XXI, porque llevo un cero patatero:
    Inglesa
    La gran marcha, de E.L. Doctorow.
    Némesis, de Philip Roth.
    El rey pálido, de David Foster Wallace.
    Canadá, de Richard Ford.
    Francesa
    Al piano, de Jean Échenoz.
    Las benévolas, de Jonathan Littell.
    Ánima, de Wajdi Mouawad.
    Italiana
    No te muevas, de Margaret Mazzantini.
    La soledad de los números primos, de Paolo Giordano.
    Castellà i català
    Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
    La novela luminosa, de Mario Levrero.
    Formentera lady, de Jordi Cussà.

  • /Miércoles, 06/07/2016 a las 20:20
    Tareixa dice:
    Y aquí se viene desmayados y follados.

    Eso explica ciertas periodicas ausencias

  • De esa lista he leído los detectives y las benévolas y verlos en la misma lista me resulta dramático.
    Tengo pendiente y comprada la de Doctorow.

  • (Dia superado)
    (Mirado, Albert.)

    (Solamente:
    -La soledad de los números primos, de Paolo Giordano (recuerdo que me encantó)
    -Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño (me dejó algo exhausta)
    Yo hace mucho que no leo. Ahora me he puesto otra vez, antes de tener que volver a estudiar de todo.)

  • Para este otro curso de otoño llevo nota alta, estoy por darlo yo en vez de que me lo den.
    La presentación suele ser de lo mejor:
    “Cuando el hombre nació, la ambición y la codicia nacieron con él; de no ser así nuestra suerte hubiera sido muy venturosa”. El curso es un comentario de esta sentencia de Maquiavelo que señala la ambición como la mayor objeción a la felicidad.
    En otros lugares de su obra, sin embargo, el político florentino expone su menosprecio por quien pudiendo imperar no impera o pudiendo obtener ganancia no la obtiene. Según él, es obligación de la persona satisfacer su naturaleza ambiciosa, aunque ello le suponga renunciar a una vida placentera.
    No trataremos aquí de las penas que causa la ambición ajena, sino de la articulación en el individuo de la ambición propia y su felicidad. Nos preguntaremos: ¿En qué medida ambición y felicidad se excluyen mutuamente? ¿O no es la ambición, por el contrario, la vía de acceso a una vida placentera? Y si ambición y felicidad fueran excluyentes, ¿por qué sacrificar ésta en aras de aquélla, como propone Maquiavelo?
    Estas son cuestiones que han ocupado de siempre a los filósofos; al presentarlas aquí como una glosa a un aforismo florentino no hacemos sino repetir el ritual de la tradición filosófica. Por otra parte, y como viene siendo habitual en nuestro seminario, acudiremos a la literatura y el cine en busca de historias particulares que nos permitan pensar a partir de deseos y sentimientos concretos.

    Ser o no ser: las raíces de la ambición. Dostoievski, Crimen y castigo
    Dostoievski revisitado. Woody Allen, Match Point
    Ambición de gloria e instinto artístico. Mankiewicz, Eva al desnudo
    Los enemigos del hedonismo. Milan Kundera, La lentitud
    Narciso y el deseo de ser otro. Milan Kundera, La vida está en otra parte
    Infeliz y satisfecho: el paradójico estado del héroe hegeliano
    Sentido y destino: el ambicioso y su arquetipo. Platón, Borges, otros
    Una versión actualizada de El jardín de las delicias. Scorsese, El lobo de Wall Street
    Epicuro en Hollywood. Guerra de sexos en la comedia americana
    La mujer y la falsa felicidad. Howard Hawks, Luna Nueva

    Gengis, al loro.

  • Hay que tener mucha imaginación y sobre todo mucho sentido del espectáculo para relacionar la película de Scorsese con El jardín de las delicias. Ese curso promete, siga contando.

    Funes y demás futboleros, supongo que han visto como Alemania, insaciable, no ha resistido la tentación de derrotarse incluso a sí misma. El domingo, si no se aparece la virgen o en su defecto Cristiano y Griezmann, nos espera un coñazo insufrible en la final.

  • Fíjate Gacho que yo, odiarte, te odio…pero desde que has dicho que la soledad de lo números primos te gustó… mi odio se ha dulcificado mucho.
    Espero que todo fué bien.
    No obstante y para dejarnos de mariconadas, quería comentarte que valoro pasarme a la energía eólica, porque me dejo la poca pasta que gano en pilas, y esto de mantener el tipo es un sinvivir, por el tremendo dispendio y quebranto a mi jodida economía.
    En su momento hablé con un señor de Lituania que podía dejarme a buen precio unos gramos de plutonio que heredó de un amigo suyo, para hacerme una batería ya pa toda la vida, pero como eso está tan mal visto…lo dejé pasar.