Haced el amor y no la guerra

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O lo que aconteció a Ignasi Serra i Tordera cuando quiso hacerse un hombre

Por Rhumquina.

I
Esta especie de Bildungsroman, que podemos historiar a partir de un fragmentado diario y algunas cartas sueltas encontradas en un desván, se desarrolla cuando Ignasi comprobó que el valor se le suponía dentro de la inutilidad del servicio militar. Y todo fue por las mujeres.

Tras pasar más frío que Tarzán en el polo norte durante la instrucción en León (la mili se hacía fuera de su región), los días se le hacían más llevaderos en la nueva ciudad donde tenía su destino castrense. Éste debía desarrollarse en una caserna de artillería, por suerte pequeña y situada cerca de la estación. Con la ilusión de los permisos, oír los pitidos de los trenes renovaba los esfuerzos para que la rutina cuartelera, guardia, retén, cocina, etc. llegase a ser soportable. Así aprendió que la vida, eso que ocurría mientras estaba allí, luego no iba a ser más que otra u otras rutinas y cuanto más lo fueran más llevadera le iría siendo.

Como estudiante, y gracias a un remoto enchufe, también desarrollaba en el cuartel funciones de bibliotecario accidental y gozaba de un pase de estudios para algunas tardes. Ignacio (entonces se llamaba así) había comenzado hacía meses una amorosa relación con Sofía, una compañera de estudios que era originaria de otra ciudad próxima a la que se desplazaba ella con cierta asiduidad, pero su llamamiento a filas había postergado las vertientes carnales del idilio. Las irremediables cartas fueron cada vez más la yesca y el pedernal que acabaron encendiendo su pasión.

Así las cosas, sucedió que un día Sofía, que había ido a su ciudad, podía tener, desplazándose en tren, el deseado encuentro con Ignacio que precisamente contaba con aquella tarde ‘libre’. La recogió en la estación, fueron al cine dónde se besaron y manosearon, merendaron pasteles, pasearon del brazo por sitios no concurridos pues él iba de uniforme y cuando cayó la tarde invernal no tuvieron mejor idea hasta que llegase la hora del tren de regreso que introducirse en un parque público a esas horas cerrado. Saltando las cadenas que prohibían el paso, en una de las zonas más espesas de vegetación y a pesar del frío, o por ello, encontraron un banco reservado para que Ignacio pusiese en práctica todo lo que Antonio el sevillano o Pedro el granaíno (el que gritaba que tenía ‘línea’ cuando amanecía empalmado a pesar del bromuro), compañeros suyos de batería, le habían contado que hacían con sus novias. Pero héteme aquí que estando fogosamente en el principio de la faena se oyeron los pasos de un guarda uniformado que vigilaba las instalaciones. Revestidos (en sentido etimológico) por la urgencia del caso y fingiendo un casto paseo fueron, no obstante, requeridos por el guarda, que seguramente los había espiado, para entregar sus carnés y ser conducidos a comisaría. La situación era insostenible, Sofía tenía que volver con su familia ya y a Ignacio como militar, aparte de tener que presentarse a pernoctar en el cuartel a la hora establecida, iban a meterle a causa del asunto un paquete de órdago. Ante la adversidad, se le ocurrió el recurso de apelar a la comprensión del agente que también habría sido joven y mediante el pago de una ficticia multa por quebranto de horarios de cien pesetas, que dejó tiritando su bolsillo, logró salir airoso de la aventura.

Llevada Sofía al tren y despedida con deseo fortalecido por el experimento, a la salida de la estación le dio el alto la policía militar pues la hora era postrera a la retreta pero, más chulo que un ocho, con su pase de estudios cerró la bocaza del cabo que ya se relamía por pescar a un guripa. Con plena satisfacción por sus maduras determinaciones se tumbó en la litera y masculló que mañana sería otro día.

II
Otro día, y otro, y otro… no encontraba ocasión para pergeñar un nuevo encuentro con Sofía, con la que le quedaba parte de la asignatura pendiente. Hasta que se le presentó otra coyuntura favorable. Los momentos de asueto de su existencia cuartelera oscilaban en frecuentar el círculo de colegas ‘políticos’ o el de los compinches ‘de la grifa’ según se terciase. A esta última camarilla pertenecía el furriel que fue quién le propuso el negocio. Tenía éste un paisano en la centralita de teléfonos del cuartel y ello le permitía controlar cuando llamaban del Hospital Militar para solicitar donantes de sangre. Antes de anunciarlo por el correspondiente altavoz, Ignacio había recibido el aviso del furriel, al que pertinentemente había prevenido su paisano, y podía encontrarse en las proximidades del cuerpo de guardia para ser de los primeros en reclutarse. 150 pesetas (que iban para el furriel), un bocadillo de jamón y una cerveza, la comprensión de la monja enfermera y ser citado en la orden del día no era pago suficiente para vencer el pavor a la jeringuilla, pero tres días de permiso sí.

Contó de esta manera, la de la sangre bien pagada, con un fin de semana para acercarse en tren a la ciudad donde Sofía seguía estudiando, lejos ahora de sus padres. Como ella vivía en una pensión-residencia femenina junto a otras chicas, a él, en un piso de conocidos o paisanos estudiantes que ella tenía en esa villa, lo encaramaron a una cama compartida con uno que trabajaba de camarero, donde podía acostarse cuando el camarero se iba a trabajar en bastantes turnos diarios. El piso era de traca y el cuarto, de bandera. Allí desfloró a Sofía con preservativo la primera noche del permiso, entre efluvios poco románticos mal ventilados.

Como no era plan estar, para la jodienda, al albur de horarios ajenos en lugares insanos, la tarde antes de regresar al cuartel, decidió meterse de extranjis en la habitación de Sofía en la pensión, aprovechando un descuido de la portera y al no estar su compañera de cuarto que tenía varias horas de ocupación fuera. Por fin disfrutaron de tiempo suficiente, y de espacio, para el conocimiento carnal en distintas variantes y tras echar el cigarrito de rigor quedaron adormecidos. La puerta estaba cerrada con llave, de ahí los golpes de la compañera al volver que no contaba con ello y era aprensiva y pacata. Gritando el nombre de Sofía se precipitó escaleras abajo en busca de la dueña, que era de arnas tomar, y de otra llave para comprobar lo que pasaba en su cuarto. Sin contestar, Sofía se puso un camisón, para volverse a la cama a hacerse la dormida y aguantar el chaparrón, y empujó a Ignacio en pelotas por el pasillo hasta los baños, volviéndose y cerrando otra vez. Recluido en una ducha, con el runrún de explicaciones ajenas, se vistió como pudo sin encender la luz y en silencio esperaba alguna oportunidad para actuar, pero la mala suerte se cebaba en él y oyéndose risas juveniles de chicas dispuestas a darse un baño antes de la cena, no tuvo más remedio que saltar a un patinillo oscuro y profundo donde permaneció hasta que las labores higiénicas de las compañeras de Sofía hubieron terminado. Pasado tiempo para que el sosiego recuperase el control de la noche, descubrió una azotea adyacente desde la cual precipitarse al vacío de un callejón trasero unos buenos metros más abajo. No tenía más remedio que saltar si no quería sufrir los rigores que a sí mismo aventuraba. Acojonado, así lo hizo descolgándose sin demasiadas magulladuras y al día siguiente, recordando jocosamente ambos lo sucedido, se despidió de ella más enamorado y volvió a su rutina castrense que todavía, por desgracia, se le presumía larga.

III
Larga fue, en efecto, la duración del periodo del servicio hasta su finalización. Y largas las triquiñuelas que, como veterano, hubo de poner en práctica para beneficiarse de reducciones de afanes y ampliaciones de permisos. Acercándose la fecha de la patrona del arma, próxima ya a su licencia, se rebajaba la instrucción del cuartel y se fomentaban los enfrentamientos deportivos entre las baterías del regimiento. Ignacio, que no descollaba en ningún deporte salvo algunas pruebas individuales de atletismo, vio una nueva oportunidad de escape si participando en equipos de deportes colectivos podía aprovechar en río revuelto las ganancias de pescadores. Efectivamente, sus equipos ganaron medallas que se tradujeron en días de permiso para los integrantes. Sin mucho esfuerzo pues, tenía más oportunidades de pasar jornadas de holganza junto a Sofía.

Sofía, que seguía estudiando, vivía ahora en un piso con compañeras igualmente de posibles, por lo que las estancias de la vivienda eran amplias, luminosas y ventiladas y también se comía de lujo. Cada una tenía una habitación donde los novios pasaban todo el tiempo que podían (colaborando en tareas domésticas según sus habilidades) y reinando, no era para menos, una paz y una sana armonía. Había empezado, como sus compañeras, a tomar anticonceptivos que una joven farmacéutica no tenía empacho en dispensar sin receta.

En alguna ocasión, si alguna inquilina marchaba fuera unos días no era raro que alguna amiga o algún familiar, normalmente de otro lugar, de las que se quedaban viniesen a ocupar el cuarto vacío mientras su propietaria volvía. Eso sucedió durante este permiso de Ignacio. En dos de las habitaciones no ocupadas esos días se acomodaron el hermano de una de las compañeras de Sofía y su pareja y otra pareja amiga de ellos, de muy buen ver que, por lo visto, ya habían venido en otras ocasiones al piso. Con los ajustes pertinentes, esa atractiva pareja quedó acomodada enfrente de la habitación de Sofía, que ahora ocupaba también, por supuesto, Ignacio. Cada pareja hacía su vida sin que no se coincidiera lo necesario en comidas, ocios etc. prolongando esa camaradería de la que hemos hablado antes.

Una tarde que Sofía había ido a la biblioteca, al abrir la puerta durante la siesta, Ignacio vio la habitación de enfrente abierta, oyó la ducha cercana y sin poder resistirlo caminó hasta la bolsa de viaje de la pareja allí alojada, donde ropa interior femenina sobresalía de sus dependencias. La cogió y en un impulso irrefrenable le aplicó todos sus sentidos impregnándose de ella hasta la excitación fetichista. Extasiado no escuchó que la chica propietaria de las prendas había vuelto de la ducha. Pero ella, envuelta sólo en la toalla, viendo como besaba sus bragas usadas e igualmente excitada, cerró la puerta y se soltó el nudo. Él abrazó el perfecto cuerpo desnudo, se besaron largamente e Ignacio puso en práctica lo que Antonio el sevillano le decía, con su media lengua, a su novia (“Te ví a comé to lo negro”). Poco tiempo después de que empezase el festín, llegó el novio de la chica gimiendo y con un ojo a la funerala, Ignacio, que se había desvestido, de la sorpresa y el susto dejó también su miembro a la funerala. Resultó que el chico era bisexual y se había prendado en las escaleras de un vecino del edificio que vivía en otro piso de estudiantes y después de algunos encuentros había intentado ir a más, descubierto por los otros compañeros, más homofóbicos, tras insultos y empujones le habían agredido y perseguido y volvía así a pedir consuelo a su chica a la que encontraba con otro tío.

Todo ello generó un escándalo en el edificio y en el piso del que no pudo sustraer a Sofía cuando regresó. Descorazonada, engañada y malhumorada como nunca, conminó a los invitados a que dejasen sus habitaciones y se fueran. E igualmente puso de patitas en la calle a Ignacio jurándole que no volvería a verle. Ignacio durmió en la estación y en cuanto salió un convoy para su destino subió a él, arrepentido pero sin agallas para sincerarse ante Sofía, admitir su culpa, ser perdonado e intentar salvar todo lo bueno que había habido entre ellos.

A su pesar, no había conseguido todavía ser un hombre cabal.

136 comentarios

  • Uno como nació vasco, no se estrenaba con su novia o no, hasta pasada la mili o más. Para tener un alivio, cuando juré bandera en el campamento de Araca, mi padre que ya me consideró un hombre, y sabía de la problemática vasca para la jodienda con hembras locales, en un aparte, me recomendó un sitio donde explayarme por módica cantidad.
    La entrada me ha gustado, y me recuerda lo viejales que soy, y lo genial que era mi viejo.
    En gloria esté¡

  • Algunos, como carecemos del talento necesario para escribir, y de profundos conocimientos literarios, nos limitamos a contar sucedidos de una vida normalita.
    Pero podemos evitarlo. Los mindunguis somos así. Aparecemos y desaparecemos sin pena ni gloria. No necesitamos el ego para vivir nuestras historias reales.

  • EL ODIÓMETRO
    Odio a Rajoy, odio al PP, odio a la monarquía, odio al Rey, odio a España, odio a los españoles, odio a los castellano-hablantes, odio a las víctimas de ETA, odio a los judíos, odio a la familia patriarcal, odio a la Iglesia, odio al clero, odio a la Fiesta, odio a los toreros, odio a los empresarios, odio a Amancio Ortega, odio a los banqueros, odio a los Botín, odio a los head-hunters, odio a los ricos, odio a la aristocracia, odio al Real Madrid, odio a Cristiano Ronaldo, odio a Florentino Pérez, odio a don Federico.
    Son los 25 items mas odiados en twiter spain.
    Midan su odio.

  • Rhumquina, es usted un gran batallador. Que sea la última vez que escribe «postrera a» («la hora era postrera a la retreta»). Los Ignasi de Ignacio siempre tienen algo del Juana la Loca de Sabina.
    He leído que Iglesias ha llegado 15 minutos tarde a ver a Rajoy, ya llegó 20 minutos tarde cuando fue a ver al Rey. (Señas de identidad, capítulo dos, versículo quinto: por su sentido de la puntualidad los conoceréis).

  • Odio la grosería.
    Odio la estulticia.
    Odio la impuntualidad.
    Odio la mala fe.
    Pero la soporto y la combato con buena fe, cierta cultura, puntualidad y una vulgaridad medida.

  • “(Señas de identidad, capítulo dos, versículo quinto: por su sentido de la puntualidad los conoceréis)”

    No Procu, no, las señas de identidad (de la pusilanimidad) son las de quienes lo recibieron permitiendo que se engallara ante los suyos: YO hago esperar al Presidente y al Rey.
    YO, verbigracia, no lo habrìa recibido. Lo habrìa esperado un edecàn en el portalòn con el siguiente mensaje : “El Sr. Presidente le comunica que como al parecer anda usted escaso de tiempo lo recibirà pasado mañana a las 6h30”

  • Sin embargo yo pienso que la corrección de quienes le reciben sólo hace resaltar los malos modos y grosería del que se retrata con ello. dejándolo en un escalón más bajo todavía.

  • Creo que te equivocas, querido jrG. En política, la razón sin la fuerza (o firmeza) no vale para nada.
    Aquí se lo dice Calaza al Rey, en previsión de cosas como esa:

    “Todos los españoles de ley sabemos que frente al secesionismo la razón está de nuestro lado pero de poco nos valdrá si no la sabemos defender. Si el futuro rey es capaz de asumir el sacrificio de su defensa por adversas que sean las circunstancias habrá cumplido ejemplarmente. Lo dice Gracián en el aforismo 4 (El saber y el valor alternan grandeza): “Porque lo son, hacen inmortales; tanto es uno cuanto sabe, y el sabio todo lo puede. Hombre sin noticias, mundo a oscuras. Consejo y fuerzas, ojo y manos: sin valor es estéril la sabiduría”.

    http://www.farodevigo.es/opinion/2014/06/15/consejo-interesado-principe-mundano/1042199.html

  • Procuro fijarme dice:
    Miércoles, 13/07/2016 a las 10:25

    Quizás convendría enlazar al vocabulario de términos ‘militares’ que he tenido que utilizar para poner en pie este cuento, aunque ello haya sido en realidad el macguffin. Todo sería por las que no han servido a la patria.
    Porque añadir un glosario a una portada ya de por sí larga y trabajosa de parir, me fusilan los administradores.

  • Ayer quedé a cenar con una que se lo tiene muy creído. Me citó a las 10 porque tenía partido de padel de 8 y cuarto a 9 y cuarto. Como soy tolerante, y está muy buena, le dije que era un poco tarde pero que OK.
    A las 8 me dijo que retrasábamos la cita hasta las 10 y media para que le diera tiempo arreglarse y tal. Además me citó en Valldoreix que está a tomar por culo.
    A las 8 y media me hice una tortilla de chorizo y le mandé un mensaje diciendo que anulaba la cita. A las 9 y media cuando acabó el padel me llamó. Como una seda.
    Tolerancia sí, pero firmeza también.
    Cierto que se tragó la anulación porque necesita algo de mí. Así es la vida.

  • Moody Blues, aquel grupo británico de los 60, representan el “anger” de una generación aunque solo sea por llevar tan acertado nombre. La ira, social e intelectual, está debajo de todos los avances de la sociedad. Por ello merece la pena tolerar las molestias que causan los irritables, que son el precio que pagamos por los cambios disruptivos que van a propiciar. Un ejemplo banal de esto es el caso del “míster” Mourinho, cuya desmesura está cambiando los cimientos del fútbol, sentando las bases del nuevo “management” de los equipos. Una pregunta interesante es dónde nace esa rabia interior que le hace ser así. Quizá ser de Setúbal, una oscura provincia portuguesa, quizás de haber tenido que ejercer de traductor, un oficio humillante y subalterno donde los haya. Téngase en cuenta que los intérpretes están en algún momento cerca de los que mandan (recuerdo a Mou persiguiendo como una sombra a aquel entrenador inglés del Barça), pero que luego comen de menú en la misma mesa de los chóferes y de los maderos. Qué duda cabe que ello causa el resentimiento social o de clase, que está en la base de toda furia reivindicativa

  • Pues no acabo de ver anger, ira y rabia en mis recuerdos de Nights in white satin, pero compro el resto del post hasta Setúbal, ni un paso más.

  • Rhumquina dice:Miércoles, 13/07/2016 a las 12:46
    Procuro fijarme dice: Miércoles, 13/07/2016 a las 10:25

    Quizás convendría enlazar al vocabulario de términos ‘militares’ que he tenido que utilizar para poner en pie este cuento, aunque ello haya sido en realidad el macguffin. Todo sería por las que no han servido a la patria.
    Porque añadir un glosario a una portada ya de por sí larga y trabajosa de parir, me fusilan los administradores.

    Rhumquina, esta, que no ha servido a la patria pero sirve al Estado con todo el amor, sabe lo que es una retreta, sabe que postrera quiere decir ‘última’ y que, por ejemplo, «la hora postrera» es cuando te llega la espichación. (No diga «la hora era postrera a la retreta» si quiere decir «la hora era posterior a la retreta», «ya había sonado la retreta» o «después de la retreta»). Rhumquina, sin acritud, esto que le observo es una tontada y usted ha escrito una bonita memoria personal que además es la de muchos.

  • marquesdecubaslibres dice: Miércoles, 13/07/2016 a las 12:52
    Tragarte tus palabras forma parte de una dieta equilibrada.

    Gran aforismo. Me he acordado de Rivera sobre Rajoy y que le prefiero desdecido que enceguecido.

  • La ira es causa de todo tipo de males, qué progresos sociales ni niño muerto.
    Aguantar al iracundo es un esfuerzo doble, porque requiere reprimir la ira que este provoca. Solo quien tiene bien ajustados los engranajes evita pagar algún peaje por ese esfuerzo.
    El progreso social no es más que la suma de los progresos individuales que procura el deseo, fuente pacífica de cambio que acarrea inevitablemente contrariedades que solo el iracundo, niñato malcriado, no puede soportar.

  • Gómez dice: Miércoles, 13/07/2016 a las 13:50
    Sí, Procu. Churchill era un genio con los aforismos.

    Qué poco mundo tengo. 😀

  • Me apena que el Marqués y Gòmez of Palafruguell i Carbonell anden malquistados (Procu, se dice anden o estén?)
    Ambos señores, personas de valìa, patriotas sin tacha y acuchilladores de la noche deberìan respetarse.
    Llegué un poco tarde al blog y no sé de dònde viene el encono pero sospecho que debido a alguna metedura de pata de don Fernando Alvarez de Toledo y Majuelos (pignorados) As usual.

  • Gracias Merquelez, la cita ya en el año 14, era brillante.
    Creo que la labor de representantes de tan alto grado como Presidente del gobierno o Rey, exigen de una paciencia y buenos modos exquisitos.
    Más si cabe en un momento clave como el de la reunión retrasada, que sólo indica las pocas o nulas expectativas del retrasado así como su nulo respeto a lo que no sea su opinión o modos.
    En lo particular soporto los 5 minutos de rigor y me marcho o cierro mi puerta.
    En la profesión esto no se puede, o no se debe hacer, creo yo.
    Sí que es lícito el hacer sentir el momento de vergüenza al retrasado, rebajandolo a pelele sin ley, pero ya en la intimidad de la reunión.

  • Angela Merquelez dice: Miércoles, 13/07/2016 a las 15:14
    (Procu, se dice anden o estén?)

    Le sobran méritos para decir si quiere anden, estén, vayan, seriesen y lo que le plazca, madame.

  • Francia es republicana, pero sus dirigentes (efigies) añoran Versalles.
    Para el aspecto que tiene el Mr. President, más nos valía a los que apoquinamos aquí, comprarle un canotier, o una boina. Coleta no puede el hombre.

  • Gómez dice:
    Miércoles, 13/07/2016 a las 11:46

    Gómez, ahora que le veo, haga el favor de pasarle un scanner de preceptiva literaria a la entrada, que más quisiera yo que una ‘bonita memoria personal’ sino un cuento chino plagado de tópicos, lugares comunes y otras hierbas, lejos de una calidad que aquí, a los escribidores (novelistas, periodistas, poetas y humoristas) se les supone.
    Como me dice Procuro: “que sea la última vez que escribe…”.

  • Amigo Rhumquina. Me gusta su relato. Sin embargo, le advierto de antemano de que soy parcial, y lo soy principalmente por dos razones:

    a) Me gustan los relatos de corte castrense.

    b) A priori, me cae usted bien.

    Yo, como novelista descatalogado, jamás hago el más mínimo caso de la opinión de la gente a la que caigo bien (si la hubiere), y menos todavía de la que no me traga (que, ciertamente, empiezo a pensar que sí la hay). Los únicos que cuentan para mí son los que no me conocen de nada, y, desde luego, no siempre.

    Reconozco, para ser honesto, que yo habría simplicado —podado, por así decirlo– un tanto su cuento; pero la historia me parece interesante y me gusta cómo la ha narrado. También le advierto, que mi opinión, como dije, cuenta poco. La primera vez que fui a un casino –recién licenciado, por cierto de la mili–, me fijé en un tipo con pinta acaudalada; no paraba de hacer “caballos” y todo tipo de combinaciones estrambóticas en la ruleta. Todos lo conocían y no parecía irle nada mal. Así que yo, que no tenía ni idea del asunto, decidí imitar en la medida de lo posible sus jugadas. Al cabo, él se dio cuenta y, sonriendo, me dijo:

    –Haz lo quieras, pero me voy cada noche de aquí sin un duro.

    Yo me he ido muchas noches a mi casa sin un duro.

    Ya que estaba ayer con Cortázar, sí que me voy a atrever a enlazar el mejor texto que he leído nunca –y es muy posible que lo hiciera con quince o dieciséis– sobre cómo escribir relatos breves. No es para usted, que se defiende bien solito; lo cuelgo, más que a nada, por si a alguien le interesa el tema.

    http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/del_cuento_breve_y_sus_alrededores.htm

    Otro día, si quiere, charlamos con más profundidad de su relato o de que lo se le ofrezca. Un saludo.

  • TAUROMÁQUICAS
    La batalla sobre la tauromaquia y los espectáculos taurinos es otra escaramuza hipócrita. Al año mueren en las plazas unos 10.000 toros, pero en 2014 se sacrificaron en los mataderos 2,18 millones de reses bovinas que os habéis comido, ¡cabrones!

    La diferencia es que los toros de lídia tienen nombre propio —Lucero, Jacarandoso, Atrevido, Robador— mientras el resto sólo un nombre común: carne.

    ***

    Vale, el toro sufre, ¿pero el cerdo? En 2014 se sacrificaron en España 43,4 millones de cerdos. A los cerdos nadie les llora porque nadie inventó la cerdomaquia en traje de luces.

    ***

    Los defensores de la tauromaquia no afrontan la batalla con las armas de la emoción y, por tanto, pierden. ¿Quién no se conmueve ante la imagen del noble bruto sangrante, alanceado, picado, desangrado por unos chulos con trajes que marcan los cojones? La lucha contra la tauromaquia es una lucha contra el machismo.

    O en grácil giro…

    Más cojones tiene el toro. El toro es un macho dictador que domina y viola a un harén de hembras asustadas. ¿No corta simbólicamente el torero los atributos de la bestia para ponerlos a los pies de la dama tonadillera? ¿No representa el toro al Minotauro consumidor de vírgenes (hembras y varones)? ¿No es el torero Teseo? ¿No es acaso el torero —¡el Torero!— un adalid contra el Machismo?

    ***

    Inversión de valores

    1. Carmen: la cigarrera. El Militar: macho y chulo (como un toro). El Torero: Pueblo y Amor.

    2. Carmen: Cooperante de ONG. El Militar: Casco Azul Protector de Refugiados. El Torero: Asesino de Animales.

    ***

    La culpa de todo la tiene Walt Disney. (Y Yoko Ono).

    ***

    Postdata: La tauromaquia tendría su interés si el toro no muriese en la plaza.

  • 10/10, Perro. Sólo discrepo en el final: para muchos aficionados, entre los que me incluyo, la suerte de matar es la apoteosis necesaria de la faena. Tan importante que (al menos en Madrid, que es la plaza donde yo me he “educado”) la mejor faena concebible rematada con un bajonazo infame se premia a lo sumo con una vuelta al ruedo.

  • Lo que yo no sabía era que el capitán oñacino Iñigo López, tras derrotar a los vecinos sublevados en Vízcaya, Álava y Guipúzcoa, aporto unos 5.000 hombres a la batalla de Noáin (30 de junio de 1521), en donde se enfrentaron las tropas castellanas contra las tropas del Reino de Navarra y de Francia que pretendían reconquistar el territorio que perdieron a manos de Fernando el Católico. Este capitan Iñigo López no participó en la batalla porque había quedado atrapado el 20 de mayo en la fortaleza de Pamplona tras un levantamiento popular contra los castellanos, resistiendo un bombardeo de seis horas para rendir la plaza, donde quedó herido de las piernas. Entre los atacantes de la plaza estaban dos de los hermanos Jasso Azpilicueta, Miguel y Juan, aunque no Francisco, el benjamín.

    Este Francisco Jasso o Francisco Javier se haría con los años estrecho colaborador de Iñigo López o Ignacio de Loyola, una vez que éste, curado de las armas, adoptara los hábitos y fundara junto a él (y otros) la Compañía de Jesús.

  • La corrección política nos lleva al extremo de adjudicarle «homoplatos» a los toros. No sé a dónde vamos a llegar, el torero se conforma con tener omóplatos.

  • Creo que no, Perroantuán. La suerte de matar requiere la muerte real del animal y la exposición total a la muerte del hombre en ese instante, el más peligroso de toda la lidia. Fíjese en el silencio que se impone en la plaza en ese momento, aunque la faena haya sido para el olvido. O en el hecho de que los grandes escándalos taurinos estén siempre asociados a las “espantás”, a la negación del torero a entrar a matar cuando se le apodera el miedo. Todas y cada una de las suertes de la lidia están orientadas hacia esa cumbre y perderían todo su sentido simbólico si se prescindiese del estoque. Los toros sin la muerte no son toros.

  • Literatura, Jenny. Que se podría hacer igual —la literatura— no matando al toro.

    ¿No sería acaso más peligroso que el torero entrara a matar empuñando un gladiolo? ¿No se haría un silencio igual ante el trance de que el torero pudiera perder la vida? No hay misterio ni profundidad metafísica en la muerte del toro, sólo sangre y mierda. Aunque es cierto que la faena queda simbólicamente «redonda» con el toro muerto y los caballos arrastrándolo por la arena. Pero también quedaría simbólicamente redondo que crucificáramos al cura al acabar la misa y no lo hacemos.

  • Los antitaurinos y el toro, una relación imposible y duradera basada en la impostura. A qué viene tanta preocupación por el toro cuando hay un hombre por medio. Si algo tiene de brutal la tauromaquia es lo que tiene de circo: el enfrentamiento del hombre con la fiera para divertir a la concurrencia.

  • Creo que es más probable que «la hora de la verdad» sea la de la resurrección de los muertos, aunque haya adquirido resonancias taurinas.

    Juan 5:25. En verdad, en verdad os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

  • La suerte de matar es, de hecho, el origen de la fiesta. Todo lo demás no es sino un progresivo refinamiento de casi tres siglos. La corrida sin muerte del toro es como la guerra sin vencedores ni vencidos, la vida sin placeres o el sexo tántrico: un absurdo y un desperdicio en cualquier caso.

    Entre los antitaurinos hay -ha habido históricamente- ganaderías muy dispares. Desde los argumentos puramente clasistas hasta los actuales defensores de los “derechos” de los animales, los adolescentes perpetuos o los simples bobos. Sólo respeto de verdad a quienes entienden que detrás de una afición que no comparten hay algo muy distinto al sadismo o el entretenimiento. Con todos los demás procuro evitar cualquier debate, entre otras cosas porque no tengo ningún argumento serio que contraponer a las obviedades de perogrullo que suelen esgrimir, sólo mi gusto o mi sensibilidad personal o como quiera llamarse, las armas de la emoción de las que habla Perroantonio pero vueltas del revés. Si algún día la estupidez rampante consigue que se prohíban las corridas, pues qué vamos a hacer, torres más altas han caído, me retiraré tranquilamente a mis aposentos sin hacer ruido.

  • (Pues yo no tendría nada en contra de “La fiesta”, si se prescindiese de las banderillas, de los picadores y de la espada.
    O sea, los pases son muy bonitos y las verónicas y todo eso; pero nada de hacer sufrir al animal.
    ¿Que cuándo se acabaría la faena? Pues cuando el toro se aburriese y ya no embistiera, o se pone un tiempo; por ejemplo 40 minutos por toro.
    Y a lo mejor también podría cambiarse el estilismo de los toreros, que no fuesen vestidos tan de reinonas. Algo menos rococó, en chándal, para mejorar las fintas y los saltos.)

  • O sea, que solo pudiese morir el torero.
    Me adhiero, casi con concupiscencia, a las sabias palabras de Veronica Stone-Gardner: el torero, con armadura.

  • Como el 95% de gallegos no soy aficionado al toreo, ni siquiera me gusta. Pero visto lo visto tampoco creo que sea algo especialmente cruel. No obstante sì hay en torno a los juegos con animales, en general, mucha crueldad o, al menos, brutalidad que no es lo mismo pero se le parece.
    Lo de lanzar la cabra desde el campanario hasta lo del toro ese que alanceaban, y han prohibido, no recuerdo donde, hasta el 95% de las corridas de toros, con bichos que se caen, toreros que se escapan, picadores que se recrean por insistencia, pùblico de guiris borrachos, y algùn que otro que va allì a ver las tripas de los caballos, digo, creo que en ese espectàculo, lo màs elegante son las moscas.

  • (Y que todos los años se abriese un concurso de música torera para compositores. Podría hacerse una especie de Eurovision de pasodobles, en la que los participantes fuesen pueblos de todo el mundo con plaza de toros.)

  • Qué bueno Rinconete, Procu, gracias.
    Claro que hay un trasfondo en el toreo. Gargoris y Habidis, casi dos tomos dedicados al asunto. Ahora lo que hay es más variedades de circo y desafío, y la sangre, que dice Can Antuan, desinfla la tauromaquia.

  • Como quizás dijo Churchill, el toreo a pie y el matrimonio por amor son un invento reciente. Sería partidario de volver a tiempos pretéritos. Los portugueses lo han sabido entender y nunca se bajaron del caballo y practican todavía el matrimonio de conveniencia. Cierto que se dejan el toro vivo en ambas circunstancias.

  • INSULTAR A LOS MUERTOS
    Corría 1972 cuando se inauguró Radio Popular FM de la mano de Alfonso Eduardo y Gonzalo García-Pelayo. Yo era amigo de su hermano pequeño Javier y de su mano me introduje en la emisora. Los García-Pelayo eran comunistas y fueron apareciendo por la emisora varios correligionarios, entre ellos un tal Tomás Gómez que era bajo, con barba y muy mala leche. Para mi suerte eran bastante mayores que yo que tenía entonces 17 años y sus soflamas políticas me dejaban indiferente pues dedicaba todo mi interés al british pop del me hice un verdadero experto.
    Una tarde estaba en mi casa escuchando la emisora cuando el tal Gómez interrumpió el programa de otro colega para anunciar la muerte de Ezra Pound. “Está muerto y bien muerto”, aseguró, y dedicó un buen rato a su vilipendio. Nunca había oído hablar del viejo Ezra, pero escuchar aquello me hizo interesarme por él y adquirí sus Cántos. Huelga decir que no entendí nada de su poesía y menos que aquello pudiera suscitar el odio de los comunistas.

  • Que recuerde en este momento, sólo han sobrevivido dos fósiles del Circo Romano: La lucha de gladiadores (boxeo) y la tauromaquia. He de reconocer que ambos espectáculos me conmueven a pesar de no ser aficionado. A los toros me llevaban mis padres cuando niño. Sin embargo nunca he visto un combate de boxeo en directo. El boxeo se ha disfrazado de deporte y se ha ritualizado mediante un reglamento que no impide las inevitables muertes.

    Si fueran nobles las razones por las que ambos espectáculos sobreviven, no les pondría objeción alguna. Pero hay demasiada miseria entre bambalinas. Demasiados boxeadores huyendo de la pobreza. Demasiados toreros en pos de la finca que los convierta en triunfadores. Eso los distancia de la noble lucha del hombre contra el hombre, de éste con la fiera.

    Aprovechar el infortunio de seres humanos, su necesidad, su desventura para convertirlos en espectáculo de masas y a la vez prohibir las peleas de gallos o de perros, o la caza del zorro, tiene un aroma hipócrita que me ofende.

  • Debate estéril: antes que por obra de los antitaurinos, la Fiesta perece por la peste de la Juanpedritis, lo que no deja de tener su gracia. Y quizá su justicia.

  • El número de festejos aumentó radicalmente en los años 60, coincidiendo con la proliferación de los Juan Pedro, sin que aumentaran significativamente las cogidas graves. Ojo a este dato. San Isidro, por ejemplo, pasó de 8 corridas a las casi 40 actuales.

  • Yo nací con un gen defectuoso y tengo grandes dificultades para acercarme a cualquier manifestación humana sin sentirme un extraterrestre. Lo veo todo con ojos nuevos, así que no soy muy permeable a los argumentos estéticos. Me dicen que hay hondura intelectual en el toreo como hay jondura en el flamenco, y me alegro mucho, porque a algo hay que asirse aunque sea a unos cuernos. Pero lo cierto es que también hay jondura en la astrología o la acupuntura y he visto a unos incas atando un cóndor en las espaldas de un toro para que se hagan sangre y a un intelectual universitario, que ya habrá escrito algún ensayo jondo, justificando el espectáculo como una lucha entre el Cielo y la Tierra, el alma índígena y el conquistador hispano y todo así*.

    Lo cierto es que las culturas humanas van creando costumbres (tirarse tomates desde un carro) y luego viene un poeta que añade significados metafóricos y un diseñador de trajes y un músico con una zampoña. Cuando dan la bendición el chamán, el cura, el maestro y el militar, se cierra el círculo y la comunidad ya tiene una tradición, aunque sea una tradición subnormal. Si cuatro intelectuales hinchan el globo, podremos hablar hasta de una «cosmovisión». Pero no nos engañemos, es sólo circo. Lo que dicho de paso, tampoco está tan mal.

    En fin, que me repito. Por lo que mi respecta sobran la sangre y la muerte.

    __________
    * Yawar Fiesta o Fiesta de la Sangre. Es notable este pasaje de la Wikipedia: «Sus orígenes son hispánicos, pero hoy es una celebración sobre todo indígena. Se practicaba en buena parte de los departamentos de Apurímac y Ayacucho, pero hoy está bastante restringida, en especial aquella variante en la que se usan explosivos».

  • (Es que la vida es un tedio in crescendo continuo hasta el final. Y la especie humana que lo sabe, busca como disfrazarla.)

    (A mi me da igual que me ignoréis ¿eh? (exceptuando lo de Calaza en Faro de Vigo); yo aquí sigo dejando mis cagaditas)

  • De ignorante, nada, monada.
    Que tienes toda la razón, y que todo es muy raro, también lo que nos lleva a la corrida, la cogida y los festejos, vaya palabros.
    Nos llevaba, a algunos: hace tiempo que aquí fue prohibido, y ya no voy. Me lo tomo a la manera que proponía Albert.

  • Perroantonio, nos ofende con gratuidad al comparar el rito del toreo con la tomatina. En la cultura, lo he dicho muchas veces, no vale la doxa cuando hay un canon establecido y éste, indubitadamente, coloca a la tauromaquia en la cima del arte. No me haga citar a sus defensores, desde Goya a Picasso.

  • Lo de que la Fiesta se moría lo decía ya Peña y Goñi en los tiempos de Lagartijo y Frascuelo y Corrochano en los tiempos de Joselito y Belmonte. Y no se terminaba de morir, a pesar de que hubo épocas en que el toro que salía a la plaza hubiera sido devuelto hoy a los corrales de Las Ventas sin más miramientos. Manolete mataba toros que eran la mitad de los juanpedros que salen hoy en Fuengirola. Y lo mató uno de esos toros.

    La Fiesta se muere hoy porque en treinta años ha desaparecido el entorno que la representaba y la celebraba, rural y preposmoderno. Han desaparecido las generaciones que sabían distinguir un choto de un eral, que se habían criado con los caballos en las calles y en las eras y con las mulas en las cuadras, que podían ascender socialmente con ella y que tenían la costumbre de la muerte.

    El ambiente que se respiraba en la plaza cuando yo empecé a ir a los toros con mi abuelo no tiene nada que ver con el de hoy: hubiera sido impensable que matadores como Paco Camino o el Viti, los primeros de los que tengo memoria, fuesen aficionados a las motos de agua (es un ejemplo real); en cuanto se hacían figuras del toreo se compraban una finca y caballos, más caballos, y, si podían, una puntita de ganadería brava. Los tendidos estaban llenos de gente que había nacido en los pueblos o en un Madrid en que las mulillas atravesaban la ciudad desde la zona de Rosales hasta Alcalá. Nadie llevaba claveles en el ojal ni bebía gintonics durante la faena. Como mucho se metían un bocadillo entre pecho y espalda mientras se ajustaban el parasol hecho de papel de periódico. Una de cada dos corridas se tiraba al ruedo un espontáneo, y no era raro ver a los zagalitos sin dinero escalar por el patio de caballos para ver furtivamente la corrida. Los toreros se alojaban en el centro de la ciudad. Podías verlos en las cuatro calles la mañana de las corridas y en el Santa Ana o en las pensiones de alrededor por las tardes. Y nadie en su sano juicio hubiera cambiado una corrida de Dominguín o Bienvenida por un partido de fútbol. Ese mundo ha desaparecido, supongo que para siempre, y con él acabará, esta vez sí, la Fiesta más emocionante.

  • Mire Holm, si algo ha dejado el toreo es un lenguaje poético que ha calado en nuestro idioma. Lo de festejo y cogida no es sino una inoportuna caricatura que no puede enfangar la belleza de los términos taurinos.
    Daré un solo ejemplo: “Torear con verdad”.
    A mí me gusta Gachó porque torea con mucha verdad, aunque no dé ni una en el clavo.

  • (Ciertamente, la tomatina es una fiesta sana, democrática y alegre donde puede participar todo el mundo.
    El toreo es una tragedia. Ese necesitar estar constantemente en contacto con la muerte (de otro, de otros), de las almas inferiores.)

  • GATO TUERTO
    Estas Navidades recibí un paquete con una caja de zapatos. Contenía un libro, eso sí, con una larga dedicatoria ciertamente despreciativa. He vuelto a recibir otra caja de zapatos, su contenido era esta vez distinto: el cadáver de un gato tuerto.

  • Ya os dije en alguna ocasión, pueblo mío, que soy de cerezas y té; vosotros, de moscas y chocolate con churros. Así no se puede hacer Europa.
    El toreo se había acabado cuando lo mantuvieron artificialmente en vida la alcohólica aquella que se fornifollaba a mariquitas, que después lo contaban, y el gordo que dirigía películas y el otro que iba a los sanfermines para escribir en los periódicos americanos que todo era una fiesta. Y también, claro, el pueblo español que como no tenía tuiter para insultar las pagaba el torero. Lo que ya es de juzgado de guardia es ir a los restaurantes avecindados cerca de la plaza y pedir criadillas y rabo, a ver si tienen suerte y les crecen. Total, para ir después a putas a atrapar la sífilis. Porque España es un país de moscas y sifilíticos.
    Europa solo puede construirse sin moscas y con latín.

  • El gato te lo enviò Perroantonio, marqués, no paranoices. Te lo enviò porque sabedor que eres veterinario igual podias tener un gesto con el bichito.

  • Gómez, as usual, no se entera de nada. Gachó, explícale lo de la caja de zapatos que me enviaste para que se le pase el brote paranoide.

  • Gachò, el marqués imploraba tu ayuda desesperadamente y se la has negado. Somos testigos.
    (No sabìa que Gòmez le tuviera tan mala ley al marqués -vaya por dios, ya hablo como los quinquis españoles-pero asì es. Creì que eran juegos de blog. Mejor parar ya)

    PD. El gato de Schrödinger lo envié yo; a tomar por saco el gato que matò el marqués por abrir la caja.

  • Estoy muy de acuerdo con Pirate, los toros se mueren porque aquella sociedad que los entendía como suyos ha desaparecido. En los pueblos ya no se ve ni el ganado por las calles. Es otra pelicula. Cuando los tendidos los ocupan pijos con moto, todo está acabado.

    A mí me gustaban muchísimo. Dejé de ir aquella época que alguien decidió que el espectaculo fuera que se les sacaran las tripas a los caballos de los picadores. También empezó a repugnarme la sangre de los toros.

    A mi padre, hombre de campo y ganado, le chiflaban los toros. Él sabía el respeto que había que tenerlos. No se perdía corrida en Oviedo o Burgos. Mi madre recuerda a menudo, entre risas, aquella vez que llevándola en la moto a una corrida en Oviedo, sentada de aquél modo de antes (de lado), la perdió en un paso a nivel en Cancienes. Lo simpático es que no se enteró hasta el tercer toro.

  • ¿Qué le hace suponer a Arcadi, me pregunto, que la inteligencia y delicadeza humanas de las que fue testigo no fueran tan impostadas como la vileza? ¿No actuaban los nicks en el gran teatro que era el Nickjournal? Los más peligrosos de aquella peña, como ocurre ahora mismo, eran los militantes a machamartillo.

  • No me fiaría de una persona que participara en el nickjournal sin escribir nunca.
    Me recuerda el chiste:

    -Joder con los mosquitos.
    -Ponte repelente.
    -Madre mía, qué ingente cantidad de dípteros nematóceros.

  • Desde que ando por estos blog de dios y los hombres, el tema toros ya es tan viejo….y no vamos a ningures.
    Me cansa hasta leer los argumentos de unos y otros.

    Marcho a escaldar una judías para congelar para el invierno. Hermosas judías de mi campito que este año ha sido generoso en hortalizas varias.

    SE PUEDE VIVIR, SÍ, SIN CARNE.

  • “…y la evidencia, tantas veces comprobada, de que un mismo sujeto podía embozarse en media docena de nicks para insultarse incluso a sí mismo”

    Se refiere a Brema.

  • Carta abierta a la Srta. Bellpuig
    Estimada amiga,
    es ingrata tarea llevar el timón de esta nave, pero hay una responsabilidad que no puede ni debe evadir: poner coto a los que gustan amenazar con violencia física a los que aquí escribimos. El tal Gómez lo hace de forma reiterada, hoy de nuevo, por lo que entiendo debería recibir una amonestación y, en su caso, un baneo definitivo.
    La sociedad española rechaza estos comportamientos como se ha visto en el reciente asunto del torero tristemente fallecido. Chopsuey no puede dar la espalda a esta situación y debe afrontar el problema. Esta petición es independiente de las medidas legales que pueda tomar como víctima de una situación de acoso y amenazas continuada.
    Atentamente.

  • Sra. Bellpiig, como amante de las letras y protector, en la medida de lo posible de las leyes de la proepiedad intelectual, ruego que se disuada al tal profesor Cubaslibres de apropiarse de citas que no son suyas, un comportamiento absolutamente reprobable donde los haya.

    Suyo siempre,

    Gómez.

  • Qué bueno eso suyo de las 11:21, Jenny. El hotel de los toreros en la plaza de Santa Ana siempre se llamó Reina Victoria, creo que ahora le han añadido algo más al nombre.

  • Kenzo, yo seguí yendo hasta hace unos cuatro años, aunque en los últimos tiempos evitaba en lo posible San Isidro (salvo para atender la petición de algún amigo). Iba antes, cuando se abría la temporada, y después, en la feria de otoño. En Aranjuez y comarca, iba a casi todo. Recuerdo una faena antológica de Paula en Chinchón, poco antes de que se despidiese en Las Ventas; estaba medio tendido siete allí. Aquello fue la apoteosis, Paula renqueando con las piernas llenas de clavos frente a un novillete, haciendo unas cosas, unas cosas… Hace justo ahora dos años fui a Parla a ver a Frascuelo (C. Escolar) y al Pana (QEPD). Se “entrenaban”, como dicen esos toreros de ahora que más parecen defensas centrales del Geta, en una plaza portátil, a la una del mediodía. Una plaza de hierro que rebotaba multiplicados los cuarenta grados hacia la arena. Decían que había que torear precisamente a esas horas para acostumbrarse; que si no luego el traje de luces pesaba como una escafandra. Y juntos sumaban más de ciento veinte años y no toreaban más de doce corridas al año. Qué tipos.

    Le he tenido auténtico vicio a los toros, mucho más que al Atleti. En toda esta bronca sobre la muerte de Víctor Barrio, he preferido callarme la boca por no llegar a mayores. Porque cuando alguien te llama a la entrada de la plaza ‘asesino’ (sic) delante de tu hijo pequeño, ¿qué te queda? Si contestas con la menor (cállate, paleto) la armas; y si te pones a su altura, acabas en comisaría. Y como está el chico delante, te la comes y entras en la plaza. Andamos detrás de escribir algo sobre todo esto; tal vez les pida una firma, Albert, Kenzo.

  • El 16 de julio de 2014, tuve la mala ocurrencia de escribir un texto, aunque esté feo decirlo, cojonudo.

    El resultado casi inmediato fue el siguiente. Si esto no es un descenso a los infiernos en toda regla y una mezcla de odio y deseo carnal, que baje Dios y lo vea:

    16/07/2014 a las 15:09
    marquesdecubaslibres

    No voy a permitir que un escritor de noveluchas, un vate-filósofo y una filoloca me quiten protagonismo. Hasta aquí hemos llegado. Me despido al montanesco estilo. Adiós.

    16/07/2014 a las 15:12
    marquesdecubaslibres

    Gómez, para cuando vuelvas de la playa: un verdadero hombre no busca broncearse, eso se queda para marujas, putas y maricones. Ahora adiós de verdad. Para siempre.

    16/07/2014 a las 15:43
    marquesdecubaslibres

    A ver si va a resultar que Gómez ha follado mas que yo, hasta ahí podíamos llegar. Claro que me lo imagino bronceado y con las gafas de sol embutido en una camiseta negra entrando a todo lo que se mueve….

    16/07/2014 a las 16:16
    marquesdecubaslibres

    Gómez, lo nuestro es un “Tainted love”, como decían mis admirados Soft cell.

    16/07/2014 a las 20:24
    marquesdecubaslibres

    Yo creo que reirse de las peluqueras es de muy mal gusto.

    16/07/2014 a las 21:31
    marquesdecubaslibres

    Los catalanes se creen mejores que los españoles y Perro y Gómez se creen mejores que las peluqueras. Acojonante.
    16/07/2014 a las 21:33
    marquesdecubaslibres

    He visto (y catado) peluqueras que redactan mejor que el novelista de acción Gómez.

    16/07/2014 a las 21:36
    marquesdecubaslibres

    No soporto ni a los escritores ni a los intelectuales, solo respeto a la gente de acción como empresarios, peluqueras o en general los que trabajamos “cara al público” y tenemos que responder de nuestras acciones.
    16/07/2014 a las 21:38
    marquesdecubaslibres

    Un pincho de tortilla servido por el último de los meseros vale mas que las obras completas de nuestro Mozart del Poble Nou.
    16/07/2014 a las 21:40
    marquesdecubaslibres

    He hablado con Arcadi y se cree Jim Morrison redivido. Hace falta un cirujano de hierro, hace tiempo que lo digo.
    16/07/2014 a las 21:43
    marquesdecubaslibres

    Regeneración moral y cánulas ardientes de castigo para intelectuales, escritores y políticos. Me ofrezco como cirujano-jefe. Haré las primeras sacas en Poble Nou
    16/07/2014 a las 21:46

    (P.S. Lo del Poble Nou nunca lo he entendido del todo, porque no vivo ahí. Tengo alguna idea, sí, pero no lo entendí)

    (P.P.S. No guardo pantallazos. Ni siquiera guardo lo que escribo yo. Lo he encontrado en el buscador poniendo “chopsuey.es” y “a ver si Gómez folla más que yo”)

  • Oh, no recordaba estos execrables denuestos. Son abominables y justifican su viril reacción Gómez. La envidia ante su pulida prosa me hizo perder la cabeza.
    Me disculpo ante todos ustedes y pido humildemente perdón.

  • No tiene mérito. Nací con el talento de fábrica.

    Pues tú, sin camiseta y con ese torso trabajado con las pesas, debes de parecer una estatua de Praxíteles esculpida en mármol de Paros.

  • No te entiendo gata sobre tejado de zinc. Yo igual que la reina filipina me caso con mis amantes, soy amante de mis maridos y matrimonio ley de los hombres y dios por medio.

    Que una ya no tiene edad para aventuras tontunas.

  • Más que excecrables, graciosos. Los he copiado, más que nada, porque fue el día que descubrí que estabas loco.

    Había dejado, por vergüenza, el primero que me dedicaste después de mi comentario y, por supuesto, sin venir a cuento. algo más execrable, la verdad. como decía bolaño, un marcaje estrecho:

    marquesdecubaslibres dice:
    Martes, 30/12/2014 a las 19:02

    Viendo la estadística descriptiva de 2014 queda claro quién tira del pelotón y quién chupa rueda ( y en algún caso también pollas).

  • Cuenta con mi firma, Pirata. Cuando alguien habla de asesinato refiriendose al toro como víctima es que algo no funciona bien en su cerebro.

    Tampoco me gusta que se maltrate a los animales. No creo que se resquebrajara nuestro gusto por la lidia si no hubiera muerte en la plaza. Es mi opinión, claro. Estoy con Perroantonio en esto.

    Aunque, a éstos que lloran porque se mate un toro en una plaza les llevaría yo un mes a ver una vaca de leche metida en una nave, sometida a embarazos forzados para que produzca la leche, privada de libertad y movimiento, ordeñasa intensivamente y medicada. Una vez parida y separado el ternero, vuelve a ser ordeñada y seguirá produciendo leche durante unos diez meses, y antes de que deje de dar leche volverá a ser inseminada otra vez y el proceso continuará así durante toda la vida de la vaca. Unos cinco o seis años. Luego que me digan si prefieren una vida u otra para esos animales. De otros animales sometidos a igual trato tampoco hablamos.

    No me pongo pusilánime. En casa, cuando queriamos comer conejo o una buena gallina en pepitoria lo resolvía mi padre con un golpe seco en la nuca del escogido.
    Me hace gracia esto que se han inventado de la muerte digna de los animales.

  • Ya me cansé.
    La muerte de un animal, sometido a estrés, regocijo y tortura no dignifica al animal que lo hace sea bellísima persona y humana o al heroico animal que lo sufre. Sea toro, vaca, gallina o conejo. Seamos sensatos, la industria de la carne es ya una barbarie en maltrato, Kenzo, sí. Pedir volver al tiempo de las flechas y el mamut no es el tema, pero algo tendrá que cambiar.

    Un holocausto mundial, supongo y volver a tratar a los animales que nos dan de comer, los peces y hortalizas con un trato justo.
    Que te soy gallega y sé lo que es matar un cerdo, gallina etc..con todo el respeto ¡eh!

  • Yo también sé matar cerdos. Pero como soy alemana los mato con nuestra propia tecnologia, como a las cucarachas: le echo unos polvos y ya està.

  • Yo también pido perdón, a todos los españoles, por poner links no accesibles.
    La verdad PerroAntoine es que nunca estoy seguro de si es público o de pago.

    Fueraparte, a mí me pareció fatal como cerró Arcadi y se lo escribí ingenuamente a su mail, suponiendo que se la soplaría o que no me leería. Hoy me extraña menos viendo como nos catalogaba, parece que se quedaba más con la bronca que con las maravillas que allí también se leían.
    En fin.

    ¡VIVA EL CHØPSÜEY!!!!

  • Adaptaciones:
    “Hoy me extraña menos viendo como nos catalogaba, parece que se quedaba más con la bronca que con las maravillas que allí también se leían.
    En fin.”

    10/10

  • (Wikinena, te pasas el tiempo dándole; marido o no, carne es.)
    (¡Ostras!, qué buen nombre para un dominio: tareixwiki.maridoonocarne.es

    (Yo no bebo leche de vaca, y del queso me estoy quitando; rechazo el foi, y lo del golpe de gracia en la nuca del conejo lo relaté yo aquí, ya hace mucho; –aunque no mereciese una mención en Faro de Vigo-.
    Esta tarde, precisamente, me he dedicado, por encargo, a comprarle un apartamento amueblado a un conejo enano, sobrino-nieto mio, que lo traen desde Alemania de vacaciones. Hay que ver para la cantidad de merchandaisin de ése que dan los bichos. Soy una experta ya en casitas, bebederos, y cagaderos.)

  • Claro Pirata, cuente con ello. También hace tiempo que no voy, volveré este agosto para acompañar a mi cuñada guiri, que está rodeada de almas puras y no encuentra quien la lleve a los toros.

    No está muy afortunado Espada hoy, desde luego. Hay vilezas y vilezas.

  • (¿Tratará de entender el toro qué ha hecho para merecer todo eso?
    Como animal superior que es, porque es un mamífero, tiene sentimientos. Debe de sentirse muy mal el toro en el redondel. Si da corte salir a la pizarra, imagínate un ruedo, donde te miran desde todos los puntos posibles, y aplauden los banderillazos, el que te lanceen desde un caballo, y cuando tras una estocada, por fin consigues agonizar en el suelo sobre un charco de sangre, escuchas a la otra especie como sigue aplaudiendo.
    No, no debe ser nada agradable la muerte de un toro de lidia.)

  • Como decía Juan Palomo: “Otro lo guisa, yo me lo como”.

    Por acabar, de buen rollo y homenajeando, de paso, el titulo de la buena entrada que nos acogió, algo que sé –porque lo dijiste– que te gustará, aunque deje incluso el poso amargo de esas pasiones no correspondidas:

    ¡Respetuosamente, va por ti, Cubaslibres!

  • (El Paseo de los Ingleses, el Negresco… Un escenario tan conmovedor, y que estos pirados hijos de puta no paren con sus atrocidades.

    No a la religión, no a la religión. Tenedlo claro, todos unidos sin ningún resquicio, por un estado laico. Libertad religiosa no, que se nos meten: estado laico.)