Breve relación de vidas extraordinarias · 17

brve17
Por Martín Olmos.

Míster P. Roy Bean hijo fue hostelero, fundador de ciudades y legislador inclinado hacia el liberalismo que pensaba, como Montesquieu, que las leyes están hechas para adaptarse a los hombres y no al contrario, discernimiento conforme al que concluyó, quizá con razón, que no era punible matar a un chino. Nació en 1825 en el condado de Mason, en el estado alcohólico del Kentucky, y siendo joven le obligó la vicisitud a matar a un hombre en Chihuahua de Méjico por razón de un desentendimiento de doñas y a un mestizo en un changarro de la California que le decían El Cuartel a la cuenta de un desacuerdo de la fullería. A míster P. Roy Bean hijo le nacían los ases en las mangas y los recodos en el camino y tenía afán aventurero que le condujo a andar el país vendiendo en la buhonería maromas de esparto, leche aguada y leña para el hogar. Durante un tiempo fue chalán de yeguas con suerte desigual y vendió burdéganos viejos como el Pentecostés haciéndolos pasar por potras por el medio de hincarles puntas en la base de los orejones para que los atiesasen y por ese camino aprendió a no quedarse mucho tiempo en el mismo sitio y entendió, intuitivamente y sin haber leído a don Francisco de La Rochefoucauld, que se pagan antes las apariencias de mérito que el mérito mismo. Regentó cantinas con mejor fortuna porque tenía la virtud de la risa y la de entretener los ocios de los hombrones con tertulias interminables y jamás nadie le escuchó pronunciar ninguna verdad, no señor, pueden jurarlo. En 1866 se casó con doña María Anastasia Virginia Chávez, mejisa de dieciocho años que le enseñó un español rudimentario, le dio cuatro hijos y le salió un poco puta y prendió un niño de trastienda con un viajante que míster P. Roy Bean hijo cebó como propio porque era hombre liberal en cuanto a las relaciones sociales amén de concluir, con buen juicio, que donde comen cuatro, comen cinco. Sin más pormenor, señores, ahormó su sombrero a la medida de las circunstancias y se instaló en un sequío sobre el Río Grande a su paso por Tejas, fundó una aldea a la que llamó Langtry en honor a la actriz Jersey Lily Lantgry, mujer de tal hermosura que se permitió la ligereza de meterle un pedazo de hielo por el cuello de la camisa al rey Eduardo, y se proclamó juez de todo el territorio comprendido entre la vera oeste del río Pecos hasta donde abarcase el vistazo de un hombre adulto con el único refrendo de estar en posesión de un ejemplar de los Estatutos Revisados de Texas de 1879, de una barba blanca de profeta del Testamento y de un verbo sentencioso hecho de un inglés bíblico e incomprensible y se puso a recoger sus réditos a la cuenta de su apariencia de mérito por no poder cobrarlos de su mérito mismo. Fue su ministerio largo y provechoso en el que abolió argumentum ad iuditium la humanidad de los chinos, independizó un islote yermo que asomaba en el Río Grande para celebrar el combate de box, prohibido en el estado de Tejas, entre Bobby Fitzsimmons y Pete Maher el Gigante Irlandés y manejó un concepto aritméticamente confuso de la democracia en el que se contaban más votos que votantes. Concilió la administración de la justicia con la gestión de una expendeduría de licores y la explotación de una mesa de billar y nombró de alguacil a un oso pardo de nombre Bruno que era animal talentoso en el ejercicio de beber cerveza. Míster P. Roy Bean hijo acaudalaba una notable educación clásica adquirida por instinto y no por academia, al ser rigurosamente analfabeto, y después de intuir a Montesquieu y a Francisco de La Rochefoucauld intuyó igualmente a don Pedro Calderón de la Barca y administró la ley conforme al verso que sigue:

Nada me parece justo
en siendo contra mi gusto.

Míster P. Roy Bean hijo murió en la linde de las ochenta primaveras el 16 de marzo de 1903, día de san Heriberto de Colonia, y se dijo en las fogatas, en las que muchas cosas se dicen y unas son ciertas y otras no, que le mató un bandido mejicano que le decían el Güero Joey Garza y era ladrón de caballos, pero en rigor entregó el cuero prosaicamente al no reponerse de una resaca.

128 comentarios

  • 6º C en esta preciosa mañana al sur de la Loire. El cambio de hora político me produce el efecto contrario al deseado, si bien levantarse con la luz puesta ya, me resulta tonificante.
    Buen texto para comenzar el día.
    Su lectura, y lo rotundo de la frase entrecomillada, me ha transportado a nuestro país.
    Me ha resultado como una metáfora de la “democracia” de algunos.
    Casi una evidencia literaria de los “revolucionarios” gritones y disconformes.
    Como sus méritos no dan para más, fundan un país de juguete en el que marcan sus reglas según sean los acontecimientos, y cómo estos se inclinen ante sus preferencias.
    Sí, un buen texto sr.Olmos, y muy adecuado para las lágrimas de cocodrilo de unos, las voces intimidatorias de otros, y las islas baratarias de los últimos.
    Criaturitas malcriadas que no ganan a las canicas y por ello se sienten tan frustrados y lloran enrabietados, tratando de crear grupos donde la estulticia y el rencor se convierten en la ley.
    Hagamos algo productivo, dormir bien, o trabajar un poco.
    Sr. Marqués, tiene usted toda la razón rigiéndose por las leyes de un tiempo no manipulable.

  • He dudado a la hora de poner la música de mi mañana.
    Pensé en el Marqués y Cash.
    Pero me ha venido a la cabeza el magnífico organista Jimmy Smith, y este tema tan cálido “Midnigth Special”. El sonido de este órgano con esos dedos suyos, se convierte en una agradable chimenea que caldea mi frío estudio.
    Espero que lo disfruten como yo.

    https://youtu.be/jBo870lVUyc

  • John Huston dirigió una peli sobre la vida de Roy Bean: El juez de la horca, con Paul Newman como protagonista caracterizado como un prehipster hodierno. No es la mejor película de Huston, pero salen rameras y se bebe whisky de cactus y pocos le pedimos más a una peli. Hay una escena con Newman borracho junto a un oso y la novia del juez es Victoria Principal, que me la pone principalmente victoriosa.

  • La PRINCIPAL. Ella y Morgan Fairchild…
    Qué jovencitos éramos en aquella época. Qué energía potencial y cinética…

  • Sospecho que al «Güero Joey Garza» le hemos visto en otro sitio haciendo de gánster, «un espagueti medio bailarín que andaba con los de Capone». Me da que Olmos se está construyendo su propio Yoknapatawpha County.

    Bueno, el propio Olmos lo cuenta en el epílogo de Serenata de Plomo:

    «Joe Garza tiene un traje y un Colt automático de 1911, que puede ser un Government como los dos que lleva Metralleta McGurn. Joe Garza, capón y antiguo vendedor de melones, no le saca más rendimiento que el de apiolar a Foxy Mary y conseguir un billete para el tajo. Hubo un Joey Garza que fue un mejicano rubio de los que decían güeros que cuentan que mató al juez Roy Bean».

  • Como aficionado a la fotografía, nunca tuve ningún interés por hacerme un autorretrato, mucho menos un selfie de esos.
    Sólo me he hecho una fotografía frente a un espejo, para mi avatar, y estoy detrás de la cámara.
    Mi primera experiencia fué con una cámara rusa, hace uno 35 años, muy barata y completa en aquellos años. Robusta, pesada, con obturador de cortinilla, que me sirvió para comprender muy bien como regular la entrada de luz. Tenía los dos brazos operativos y eso me permitía muchas cosas, además de mi juventud.
    Siempre fuí muy sobrio a la hora de disparar, primero por presupuesto y luego por convicción.
    Cuando perdí movilidad en mi brazo, me costó encontrar una cámara para seguir, y lo sustituí por un bastón o monópodo.
    En aquellos años tiraba en BN, pues era lo único que podía revelar con mis medios.
    No he tenido una cámara digital, hasta que una marca sacó la primera que tenía los mandos de apertura y velocidad en el lado derecho agrupados y con una magnífica lente de 18.
    me abruma la tecnología con cientos de posiciones y programas.
    Yo sólo quiero una buena lente, y controlar como entra la luz y a qué velocidad.
    Trabajar con una mano hace que la velocidad siempre tenga que ser alta si quiero enfoque preciso y la lente tiene que ser suficientemente luminosa para permitir mucha apertura.
    Con trípode me permito velocidades muy lentas para jugar con poca luz.
    En ocasiones, cuando estoy muy motivado y tengo certeza de lo que quiero y he podido elegir el momento de mejor luz, saco de su caja la M6 para disparar con película.
    Con la digital no creo que pasara de 6.000 fotografías. Que además perdí, dada mi torpeza tecnológica, al pasarlas a un disco duro.
    Cuando saco fotos, muy pocas, en un viaje por ejemplo, lo que más hago al verlas es borrarlas. Suelo dejar dos o tres y no guiado por la calidad técnica, sino por ciertas emociones.
    Nunca fotografío personas que no sepan que lo hago. No quiero robarles su imagen. Me parece un delito salsear a escondidas en la vida de las personas.
    No uso objetivos mayores que 50, pero mi preferido es el 35. Me gusta estar dentro de lo que fotografío. Me interesa más la atmósfera que la nitidez. me gustan las ciudades antes de la marabunta diaria, me gustan los pequeños signos que deja la gente en su paso.
    No creo que mi album actual tenga mil fotos, tampoco tantas cosas lo merecen.

  • En la última peli del oeste que he visto también aparecía Paul Newman. Junto a Lee Marvin. Los indeseables, de Stuart Rosenberg y guión de Terrence Malick. Me gustó, aunque no sea una gran peli, sobre todo por la actuación de esos monstruos. La penúltima fue Wichita, ciudad infernal, de Jacques Torneur, otra maravilla. Y tengo ganas de volver a ver Caravana de paz, de John Ford, que recuerdo prodigiosa, y el último pistolero, de uno de mis directores favoritos: Don Siegel.

    La que nunca pude terminar fue Johnny Guitar, de Nicholas Ray. Joan Crawford me pareció a-b-s-o-l-u-t-a-m-e-n-t-e-i-n-s-o-p-o-r-t-a-b-l-e.

  • Mi infantil admiración por las máquinas me lleva a toquetear la cámara antes que hacer fotos, a abrir el capó del coche para entretenerme, a desmontar y montar la misma motocicleta, a envidiar al tractorista que ara la finca día y noche, a seguir con la vista los helicópteros de la cercana base militar, a releer «Abdul Bashur soñador de navíos», a comprobar compulsivamente la hota UTC en mi cronógrafo con certificación de cronómetro.
    10.51 UTC.

  • Dentro de pocos días a las 13:00 UTC será noche cerrada en Berlín. Yo creo que hay que adelantar los relojes unas siete horas.

  • Lo que pueda decir el Sr. Sanchez es irrelevante para el país. No así para sus seguidores y otros que aunque no le siguen juegan roles parecidos.
    Su postura debería ser más honesta y diluirse entre el mundo de los trabajadores de a pie.

  • S. dice:
    Lunes, 31/10/2016 a las 13:10
    A las 12:07 hora peninsular la entrevista de Sánchez sigue sin ser noticia para El País.

    Ni falta que hace.

  • MIS DIEZ PELÍCULAS DEL OESTE FAVORITAS

    «Grupo salvaje» (1969). Sam Peckinpah.
    «Centauros del desierto» (1956). John Ford.
    «La diligencia» (1939). John Ford.
    «Raíces profundas» (1953). George Stevens.
    «Los profesionales» (1966). Richard Brooks.
    «Sin perdón» (1992). Clint Eastwood.
    «La balada de Cable Hogue» (1970). Sam Peckinpah.
    «La leyenda de la ciudad sin nombre» (1969). Joshua Logan.
    «Solo ante el peligro» (1952). Fred Zinnemann
    «El hombre que mató a Liberty Valance» (1962). John Ford.

  • Gracias, Perroan. No he visto «Raíces profundas», «Los profesionales» y «La balada de Cable Hogue». «Solo ante el peligro» la volví a ver hace poco y… no. Y durante años fue mitológica para mí.

    Mi lista de 10.

    1. «Sin perdón» (1992). Clint Eastwood.
    2. «La diligencia» (1939). John Ford.
    3. «El bueno, el feo y el malo» (1966). Sergio Leone.
    4. «Vidas rebeldes» (1961). John Huston.
    5. «El hombre que mató a Liberty Valance» (1962). John Ford.
    6. «Érase una vez en el oeste» (1968). Sergio Leone.
    7. «Grupo salvaje» (1969). Sam Peckinpah.
    8. «Dos hombres y un destino» (1969). Roy Hill.
    9. «Río rojo» (1948). Howard Hawks.
    10. «Le llamaban Trinidad» (1970). Enzo Barboni.

    Bonus track:

    11. Gran duelo al amanecer (1972). Gincarlo Santi.

  • Ya advertí aquí que Sánchez está socialmente muerto. Anoche en la Sexta le dieron el descabello dejándole que se explayara y soltara lo del IBEX 35 que a fuer de ser cierto no se juega así. Luego le sacaron una intervención en Ferraz de diciembre 15 en que ya decía lo mismo y una entrevista con Carlos Segovia en mayo 16 en la que lo negó de forma repetida y taxativa
    Estamos ante el político mas torpe que diera España, aun a pesar de la feroz competencia.

  • Río Bravo y El jinete pálido. También, aunque históricamente no tuviera nada que ver con la realidad, el Pat Garrett & Billy the Kid de Sam Peckinpah, con maravillosa música de Dylan en la banda sonora, por cierto.

  • Cuando visitamos el campo de concentración de Sachsenhausen con Brema me impresionó ver la pista donde se probaba la calidad de las botas sometiendo a los presos a interminables caminatas.
    Me entero en el libro de Ohler que estos mismos presos fueron utlizados para pruebas farmacológicas. Se les administraban diferentes dosis de cocaína y anfetaminas en chicle para evaluar su capacidad de resistencia. Alguno llegó a caminar 96 horas seguidas antes de fallecer. El objetivo era buscar una fórmula adecuada para administrar a los pilotos del submarino monoplaza Neger que deberían navegar solos varios días hasta llegar a sus objetivos navales en Normandía.

  • Perroantonio dice:
    Lunes, 31/10/2016 a las 14:47
    «Dos hombres y un destino» es casi perfecta. Casi.

    He dudado al incluirla, pero la vi cuando era un moquillo y me emocionó taaaaaaaaaaanto. Luego la he revisitado un par de veces, pero soy tan sentimental que acepto esa escena inaceptable.

  • De Nickolas Ray la película es The lusty men (hombres errantes) con guión de Robert Mitchum y con una Susan Hayward interpretando a la esposa ideal. Las pelis de vaqueros son para público masculino.
    – Quiero la cabeza de Alfredo García de Peckinpah
    – dos cabalgan juntos de Ford
    – el viento de Victor Sjöström
    (Alguna muda había que poner)

  • En realidad podríamos poner como mínimo unos 50 wensters indiscutibles.

    Hombre, se me había olvidado «Quiero la cabeza de Pedro Sánchez». ¿En qué estaría pensando?

  • También me gustan las películas modernas concebidas como western. «La vida mancha» (2003) de Enrique Urbizu, por ejemplo.

  • Ayer vi Snowden, el marqués y Morán me enredaron.
    No es un western, o quizás sí: unos son buenos, y otros son malos.
    “Dramatization”, advierten los créditos, de lo que cualquier ciudadano informado ya conocía.
    En fin, Stone puede ir a fumar habanos con Fidel, el mío me lo fumaré solito.

  • Pues Charles Bronson tiene una del oeste que chana, además de la de Sergio Leone que he citado: Nevada express (1975, Tom Gries).

  • COMPENDIOS DE LA PROSA CIPOTUDA (V)

    Españolicemos sanchopancescamente y digamos sin sonrojo: «culos conocidos, de lejos se dan silbos», como expresa el refrán. Me ha venido a la mente la sentencia porque la curiosidad mató al gato, y a mí casi me lleva al otro mundo la lectura de este artículo de Manuel de Lorenzo (rectifico: no he pasado del primer párrafo), al que me he acercado llevado por la curiosidad del título. ¿Nos encontramos ante un caso de prosa cipotuda? Tal parece. «Culos conocidos, de lejos se dan silbos», así que hemos buscado la relación entre el autor y, por ejemplo, el {fanzine Jot Down}. Bingo. Mas no conviene que nos excedamos en nuestra preclara inteligencia, pues en un somero repaso no hemos visto vínculo alguno con el {mourinhismo} ni vislumbrado en su actividad de Twitter® compadreo atroz con tal secta. Mas conviene hacer acopio de prudencia y provisión de juicio. No podemos decir que el trasero del autor silbe a propincuas posaderas. No hemos leído más textos suyos, pues aún tenemos en las narices las sales con las que nos hemos repuesto de ese primer párrafo cipotudo. Sí, hemos tenido ante nuestros ojos el párrafo cipote y es sospechoso de peligrosos vínculos. Mas no basta. Un grano no hace granero, una golondrina no hace verano y tener una novia casquivana no hace de tu casa un puticlub. Esperemos agazapados y guardemos este nombre en la recámara de nuestro pensamiento crítico. Hasta en el barroquismo más recalcitrante refulge la prosa española, si no de claridad, sí de clarividencia. Somos {centinela contra cipotudos}. Avisados estamos y no ha de cogernos por sorpresa un nuevo asalto de la supuesta prosa cipotuda de este autor. Cuidado, porque no dejamos heridos en la batalla.

  • Fui a ver Elle. La absoluta decadencia moral de Occidente. Todos, sin excepción, son egoístas, manipuladores y amorales con desvergüenza. Se exceptúa el personaje del hijo, que sólo es flojo de entendederas y busca sentido a su vida en un hijo, negro, que no es suyo, sino del emigrante amigo de su novia. Hasta los que pasan de refilón, que podrían zafarse; por ejemplo la vecina ultracatólica, que no rompe un plato, finalmente se revela como la peor hipócrita.
    A quien hay que ir a ver es a Meryl Streep en el papel de Florence Foster Jenkins. De Oscar.

  • Lo siento Perroan, me cuesta tomarme nada en serio que no sea mi polla, la única que jamás me dará por el culo.

  • Siempe me ha resultado difícil ver los westerns de Sergio Leone en serio. Otra cosa es que el tiempo haya difuminado el tono paródico de sus películas. Me pasa algo parecido con los directores de cine coreanos, que hacen unos thrillers y westerns extraordinarios, pero que siempre me da la impresión de que se están partiendo la caja a mi costa. Lo mismo me pasa con Tarantino o con la versión de «True Grit» de los Cohen. Estupendas parodias, pero sin la esencia del western, que es la épica. A Leone, le pilla el punto Clint Eastwood, difumina el tono paródico, añada épica y le salen clásicos como «El jinete pálido» o «Sin perdón». El tiempo ha beneficiado mucho a Leone.

  • El jinete pálido sería, por llamarlo de una alguna manera, una gloriosa “puesta al día” de esa otra maravilla que fue Raíces profundas. Para mi entender, el mejor Eastwood. Hoy la echan por televisión.

  • Josénez dice:
    Lunes, 31/10/2016 a las 17:03
    Yo soy muy fan de “Hasta que llegó su hora”.

    Es «Érase una vez en el oeste», ¿no?

  • A mi del oeste me gusta hasta “Bonanza”.

    Aviso:
    La editorial TRAMA, pide disculpas por no poder entregar el libro del Perro hasta dentro de unos días, debido a problemas ajenos a su voluntad.
    PerrooooAntonio¡¡¡¡¡. Seguro que has mandado el libro completo?????

  • Help. ¿Una canción de Víctor Jara donde aparecen varios nombres de políticos y militares pinochetistas?

  • A mí me gustan todas las películas , clásicas y no tan clásicas del Oeste que nombran ustedes, aunque se han dejado en el tintero a “Río Rojo”, “Río Grande”, y, sobre todo, ” The Big Country” y ” Duelo al Sol “… Y, por supuesto, ” Murieron con las botas Puestas ”
    Y, a costa de que me consideren ñoña y cursi, ” Bailando con Lobos” también me parece un peliculón.
    Y ” 3’10 to Yuma “, que el duo Russel Crowe y Christian Bale es memorable.
    La que no he visto es “Al Este del Oeste”, Ya siento.

  • MGaussage dice:
    Lunes, 31/10/2016 a las 15:32
    Si la lista no contiene Las aventuras de Jeremiah Johnson yTrue Grit está incompleta.
    Pirata Jenny dice:
    Lunes, 31/10/2016 a las 14:11
    Añado Pasión de los fuertes (Ford) y Jeremías Johnson (Sydney Pollack).

    Y con este mío, son ya TRI POINS para Jeremiah Johnson.

  • Quizá a causa de la escena de una violación que jamás debió rodarse, suele ser poco comentada. Sin embargo, la segunda película que dirigió Eastwood, Infierno de cobardes, era especialmente destacable. Recuerdo por encima de todo una serie de planos del fantasmagórico pueblucho –al que previamente el misterioso forastero había cambiado el nombre de Lago por Hell– después de que obligue a sus habitantes a pintarlo de rojo.

  • Aunque se dudó de mi palabra cuando afirmé que mi «amantegranaína» quedaba en el FM con Adrede, espero que ya nadie lo discuta. Leonor me pidió no obstante que no desvelara que era JCR y así lo hice. Un hombre tiene palabra y Leonor, la dulce Leonor, vivía en una casa que estaba en el recinto de la Alhambra.

  • EL SEÑOR DEL GORRITO

    Megalómano, raro y delirante y un poco veleta. Presentábase como maestro de escritores y jamás dio nada relevante a la imprenta, aunque escribió harto. Se emboscó bajo numerosos pseudónimos y bajo un gorrito. Y tras una barbita. Daba grima.

    Le llamaban «el señor del gorrito» porque gastaba uno a caballo entre una kipá y el gorro del guitarrista de Amaral. Según él la Generación del 98 no hubiera existido de no haberse movido los autores al son de su batuta. Se llamaba Luis Ruiz Contreras y escribió con muchos pseudónimos, entre ellos el de La Señora Martín para sus libros de cocina. Uno de sus poemas apareció impreso en cupones de la ONCE.

  • 40 filmes imprescindibles que no pueden faltar en cualquier cinemateca que se precie, de la época dorada (y clásica) del western ca. 1950 y algo más (después mariconadas).
    – John Ford:
    Centauros del desierto
    El hombre que mató a Liberty Valance
    La diligencia
    Fort Apache
    La legión invencible
    Rio Grande
    Pasión de los fuertes
    Misión de audaces
    El sargento negro
    El gran combate
    – Howard Hawks:
    Río Rojo,
    Río Bravo
    Río Lobo
    Río de sangre
    El Dorado
    – Raoul Walsh:
    Tambores lejanos
    Murieron con las botas puestas
    Juntos hasta la muerte
    – Anthony Mann:
    El hombre del Oeste
    Winchester 73
    Horizontes lejanos
    El hombre de Laramie
    – Delmer Daves:
    Flecha rota
    El tren de las 3:10
    El árbol del ahorcado
    – Fred Zinnemann:
    Solo ante el peligro
    – Fritz Lang:
    Encubridora
    -Nicholas Ray:
    Johnny Guitar
    – King Vidor:
    Duelo al sol
    La pradera sin ley
    – George Stevens:
    Raíces profundas
    – John Sturges:
    Duelo de titanes
    El último tren de Gun Hill
    Los siete magníficos
    – Sam Peckinpah:
    Duelo en la alta sierra
    Mayor Dundee
    Grupo salvaje
    – Henry Hathaway:
    Los cuatro hijos de Katie Elder
    – Robert Aldrich:
    La venganza de Ulzana
    – Richard Brooks:
    Los profesionales

  • Don JrG :
    No puedo con Glenn Ford. Ni siquiera me gusta en Gilda. Y, a pesar de Van Helfin, la versión que me encanta de “3′ 10 to Yuma” es el remake. Por una vez, y sin que sirva de precedente. Se hace uno bastante idea con el simple trailer:

  • Con razón dice James Ellroy que hay tres asuntos en que los norteamricanos son imbatibles:
    -el jazz.
    -el western.
    -la novela negra.

  • Con súper Olmos no debo leer la primera frase si por estar ocupado pienso dejar la entrada para después. Es imposible soltarla.

  • marquesdecubaslibres dice: Lunes, 31/10/2016 a las 20:15

    Con razón dice James Ellroy que hay tres asuntos en que los norteamricanos son imbatibles:
    -el jazz.
    -el western.
    -la novela negra.

    Efectivamente. Son las tres fuentes de las que surtir la cultura de cualquier persona decente, aunque sea francesa como Boris Vian. Curten el espíritu y señalan los principios que rigen la ética de nuestro comportamiento.

  • jrG dice: Lunes, 31/10/2016 a las 17:07

    Aviso:
    La editorial TRAMA, pide disculpas por no poder entregar el libro del Perro hasta dentro de unos días, debido a problemas ajenos a su voluntad.
    PerrooooAntonio¡¡¡¡¡. Seguro que has mandado el libro completo?????

    Es un colapso por abundancia de pedidos. No dan abasto. Están imprimendo ya la segunda edición. Los primeros 20.000 ejemplares, agotados.

  • La película de Paul Newman (El juez de la horca) es de 1972.

    Hay al menos una versión anterior que seguro que todos ustedes han visto, si bien es cierto que el juez Bean, interpetado por Walter Brennan, no es protagonista – lo es Gary Cooper -, sino antagonista: El forastero, de William Wyler, de 1940.

    (Leo ahora que Brennan se llevó el Oscar al Mejor Actor de Reparto)

  • JrG dice: Lunes, 31/10/2016 a las 21:39
    Mis felicitaciones Perro Antonio.
    Me da mucha alegría. Mucha.
    10/10

    Es coña, JrG. Aunque se agradece su entusiasmo. Espero que me promocione usted en la France. Me haría mucha ilusión recibir la Legión de Honor.

  • Noche de todos los santos. Mi padre solía recordarnos los inmortales versos de Zorrilla.

    «¿No es verdad, Ángel de Amor,
    que en esta apartada orilla
    ha cagado una chiquilla
    y hasta aquí llega el olor?»

  • ELOGIO DEL MAL CINE

    Cuánto cuesta morir. Era la película de relleno de una sesión doble, en un cine que ya no existe al que iba con mis primos los domingos por la tarde. Un spaghetti western, supongo que infumable, del que no sería capaz de recordar los personajes o La Trama [guiño a Ildefonso Perroantonio, el hacedor de grandes éxitos] ni bajo los efectos del pentotal sódico. Pero ya saben, se apagaban las luces y comenzaba la magia. Lo inportante es que los personajes hablaron poco y dispararan mucho. Y en esa película lo mejor, de largo, era el villano. Se trataba de un tipo rubio que llevaba un sobretodo negro. Ni la menor idea de qué actor lo encarnaba, pero a mis ocho o nueve años se me antojaba la quintaesencia de la clase: mi recuerdo más vivido de la película es la manera que tenía de quitarse los guantes antes de disparar. Se los sacaba dedo a dedo, tomándose su tiempo, como si lo tuviese todo controlado. Confieso que plagié ese gesto de los guantes alguna vez, con mis amigos, antes de realizar alguna trastada. (Si no me conocieran como me conocían, habrían pensado que estaba loco de atar) Me habría gustado ser un malvado así. De la película, repito, sólo recordaba el asunto de los guantes, un duelo final sobre la nieve y la desilusión al morir, por evidente que fuera esta posibilidad a medida que cometía iniquidades, el único personaje que me caía bien de la cinta. Acabo de volver a ver ese final en youtube, después de más de cuarenta años. La palabra que mejor lo describe, me temo, es ridículo: diálogos imposibles, un doblaje que parece realizado por borrachos, amigables conversaciones entre agonizantes, disparos a traición (estoy muerto pero tú te vienes conmigo) y una frase final del moribundo, eso sí, de nota: “Hola, Tony”… Supongo que nada es igual que fue. Ni maldita falta que hace, si a eso vamos.

  • Perroantonio dice:
    Lunes, 31/10/2016 a las 22:47
    Noche de todos los santos. Mi padre solía recordarnos los inmortales versos de Zorrilla.

    Lo tuyo es tradición. Me encanta.

  • Don Gomez, 22’56 de anoche :
    Pues hablando de guantes, y, a pesar de que los que se hicieron famosos fueron los de Rita Hayworth en Gilda, a mí, los que me dejaron epustuflada, fueron los de piel de cabritillo negra que se ponía Jack Palance, para disparar, en Raíces Profundas. Me enamoré perdidamente , como se enamora una a esa edad de aquél “malo”, y de los demás “malos de cine”, por extensión, y ni siquiera se me pasó cuando le vi a Palance hacer “push ups” en aquella ceremonia de los Oscars, para demostrar que todavía no se había muerto.
    Y es que, donde esté un malo elegante y con clase, los buenos tienen poco que hacer.
    Por eso nunca le perdoné a “Muerte en Venecia” el haber llenado de churretes de tinte negro desteñido a Dirk Bogarde…

    Y buenos días a todos, antes de que se me olvide

  • Buenos días.
    A ritmo de Crhis Speeding y una Faithfull muy sugerente, comienza mi mañana.
    Se lo dedico a los motoristas, y a doña Viejecita.
    https://youtu.be/JwFcyr8x2x8

    Anoche conseguimos esquivar una de esas terribles fiestas de Noche de Muertos, plagadas de mal gusto, y aderezado con bebida.
    Pero nuestra casa no nos sirvió de refugio hasta que tomé las riendas del asunto a la española.
    Trataba de leer un rato después de cenar, pero comenzaron los timbrazos con niños e idiotas de hasta 20 años, haciendo sus tontadas de pedir caramelos a cambio de no tocarme las gónadas.
    Con los niños de las casa colindantes fuí condescendiente, ya que la tontada es de sus papases, y les dí un euro a falta de caramelos.
    Pero cuando tenían más de 10 años, ahí me lancé sin piedad a los primeros que llegaron.
    Salí con el cuchillo mas grande de la cocina a la puerta, y les dije que no tenía nada para cenar, pero que alguno de ellos podía pasar a coger los caramelos…
    No pasaron.
    Después puse un cartelito en la puerta diciendo que no tenía caramelos ni nada para cenar, y que era canibal.
    Se hizo la paz.

  • Me ha impresionado la crónica de Bernard-Henry Lévy (un pesao, según un columnista cipotudo).

    Pero esto… ¿?

    «Aquí nos encontramos con un francotirador que, desde su torreta, neutraliza a nuestro artillero. Allá, otro cuya bala roza a Camille Lotteau, nuestro primer cámara, que estaba rodando al lado del artillero; este último se evapora en la naturaleza».

  • Muchas gracias Don JrG:
    He disfrutado con su video, y ni siquiera me ha llegado a molestar el primer plano de Alain Delon…
    Y me ha encantado su estrategia para la noche de Halloween. Aquí ya no vienen, porque los niños se tienen que llegar hasta la casa, que está al fondo del jardín, un jardín, que como lo ” cuidamos” nosotros sólos, está en plan salvaje, lleno de hojas y de zarzamoras, y con toda clase de bichos, y les da miedo. ( Les da miedo incluso a los repartidores de paquetes, y a los que leen el contador del propano, y eso que ellos vienen de día, y que tenemos la verja de par en par…)

  • Marianne Faithful, cantando “Trouble in mind”, en la banda sonora de la película de Alan Rudolph. Rudolph, que se especializaba en malos inolvidables…

  • COMPENDIOS DE LA PROSA CIPOTUDA (VI)

    Hemos dado a entender con nuestro método, nutrido de saberes e hiperbólico -por lo que esos saberes se multiplican hasta lo que algún desavisado llamara {pedantería}-, que la prosa cipotuda nos desagrada y aun perturba nuestro ánimo de alerta leedor. Nada más falso. Hemos sido laudatorios y aun lisonjeros con quienes consideramos que hicieron arte de la prosa cipotuda; con quienes, en definitiva, la parieron alumbrando al mundo nuevas humoradas, nuevas formar de metaforar y nuevas formas de retorcer el texto hasta convertirlo, prestímanos creadores, en ávida y salada lectura. Mas no conviene hacer mixtura de heteróclitos ingredientes, porque nuestra intención docente no es otra que alertar contra los amanuenses cipotudos, contra aquellos que creyeron que todo la serranía era orégano y amaneraron y retorcieron la seminal prosa cipotuda hasta convertirla en bahorrina de alegorías, lugares comunes y pavitontos neologismos propios de tarúpidos y altaneros chocarreros. La conjunción de fuerzas foráneas y corrientes intrusas, o la potenciación de elementos primigeniamente laterales que han dado en puntales del texto, provocaron que la musculatura de esa prosa germinal en lo que es hoy en día: motivo de chanza. Contra esa prosa y sólo esa, somos {centinelas contra cipotudos}. Téngase en cuenta antes de alzar juicio contra nuestra Idea.

  • Una ruta solitaria, una motocicleta clásica y una canción de Johnny Cash. No va mas para los hijos de las testosterona.

  • Vamos a ver, Don Bremaneur, para que yo lo comprenda, que ya sabe que soy muy brutita.
    Entonces , ¿ Puede haber prosa cipotuda, ( de la que este fanzine vigila para librarnos ), que esté escrita por mujeres ?
    Porque se me ocurren unas cuantas señoras que yo solía evitar como a la plaga, y que englobaría en ese apartado . Tipo Gloria Fuertes, tipo Carmen Conde, tipo George Elliott (pecado gordísimo por mi parte lo sé de sobra ). Y eso que alguna de ellas, como la Señora Chacel, por ejemplo, goza , creo, de gran predicamento entre ustedes…

  • COMPENDIOS DE LA PROSA CIPOTUDA. PRIMER ESCOLIO

    Viejecita, consideramos que la prosa cipotuda, sí, puede formar parte del acervo cultural femenino. Vemos en la diputada Álvarez una muestra de cipotudismo incipiente, si bien orbital más que nuclear, ya que las influencias de los agentes externos ilustrados suso apenas son perceptibles en su actividad pública. Estamos poco atentos a las columnistas femeninas de los medios de comunicación habituales, menor en número que sus pares masculinos y relegadas a páginas subalternas, pero podemos asegurar por mera intuición, nutrida en nuestra vasta y nutricia experiencia, que si hozáramos en el {fanzine Jot Down} haríamos presa en artículos femeninocipotudos. No obstante, nos permitimos una firme discrepancia que pretendemos defender con el mayor de los respetos: jamás Gloria Fuertes, excelsa poetisa que estimamos más que a nosotros mismos, podría ser incluida en ergástula cipotuda alguna. Sus versos vuelan libres en las alturas del Parnaso, gráciles y divertidos y jamás sujetos a pretenciosidades churriguerescas de ningún tipo.

  • ¡ Sabía que me iba a caer la del pulpo por causa de Gloria Fuertes !
    En mi descargo, diré que me pescó de madre de familia con niños pequeños, que en el colegio les empapuzaban sus versos y las canciones que los contenían, con los dibujos, los disfraces y la mímica, y que a mí me tocaba ayudarles a aprenderlos… Como también me ocurrió con García Lorca, con Alberti, con Salinas…
    Pero también repetía con ellos ” La Canción del Pirata “, y esa me sigue encantando.

    Ya siento.

  • Gracias Don Bremaneur.

    Don Adaptaciones : tanto como odiarle, no, pero nunca comprendí la fama de Ladd . Ni tampoco la de Tyronne Power, que se las arregló para hundir él sólo la película de John Ford sobre West Point. Un pestiñazo, pero que con otro actor, seguro que hubiera resultado menos mala.

  • A mí Alan Ladd me gustaba de niña, y también Errol Flynn. Después vi Las aventuras de Jeremiah Johnson ya con once o doce años, esa fue la primera película de mi vida que me gustó más de lo normal para una mujer de mi edad.

  • Yo de joven creía que Gloria Fuertes era un hombre travestido.
    Ahora ya no se.
    Luego ya nos pusieron a Alaska y La Bolsa de cristal.
    Con el que no podía parar de vomitar era con el capitán tan con el tío Aquiles con locomotora y la pedorra Valentina…
    Y poco se ha hablado de los payasos de las gonadas…Que gran desastare generacional perpetraron.
    Luego el Vivora trato de arreglarlo. Y el jueves lo sublimó.

  • Una pregunta para Doña Procuro, pura curiosidad malsana, aunque claro, usted es más joven y no creo que le alcanzara, pero… De niña, ¿ le llegó alguna vez a gustar Vicente Parra ?

  • Pirata Jenny dice:
    Domingo, 30/10/2016 a las 22:34
    S. Sí a todo, salvo.

    Caray, pues menos mal que me da la razón.

    Me ha hecho gracia esa categorización de las mujeres: tonadilleras las de los toreros, putas las de los futbolistas. Por lo demás, ¿era Vidal mejor que Segurola? Pues sí. Y somos bastantes los que suscribimos la idea de que Segurola fue un gran escritor. ¿La prosa tiene que ser proporcionada a la épica? Pues no. Por el contrario, lo mejor de Norman Mailer que recuerdo son cuatro hojitas perdidas en su crónica de la convención Demócrata de Chicago. Esas en que, a la sombra de las cargas policiales, nos describe el gran matadero de Chicago.

    En cuanto a qué representa en el escenario de la vida el arte de la tauromaquia le reconozco que, como todo natural de Invernalia, ni entiendo ni me gustan los toros. También sé que nacemos condenados a la sed absoluta y al gusto de mitigarla. Pero esa fuente no es para mí. Desgraciadamente, junto al kabuki, los haikus, y el flamenco, los considero incomprensibles para toda mente occidental que no haya estado conviviendo con ellos desde el bautismo.

  • Doña Procurito dijo:

    Después vi Las aventuras de Jeremiah Johnson ya con once o doce años, esa fue la primera película de mi vida que me gustó más de lo normal para una mujer de mi edad.

    Por favor, desarrolle el concepto implícito. Incluya detalles perversos de toda laya.

  • Jeremiah Johnson es el precursor de ese tipo humano, que se apunta tímidamente en Robinson Crusoe, que aúna un evidente asperger con la capacidad de satisfacer todas las necesidades humanas con esfuerzo, tesón y algo de imaginación. Esos tipos que hablan poco y hacen mucho, que con dos cuerdas y una navaja te hacen un centro comercial o reparan un satélite artificial, atrae mucho a cierto tipo de mujeres con criterio. Siempre hay un roto para un descosido, que decía mi abuela.

  • MGaussage dice:

    Martes, 01/11/2016 a las 18:00

    Creo que no es ésa la única razón por la que nos gusta Redford, digo Jeremiah.


    Viejecita confunde la cipotudez con lo que ella interpreta como masculinidad. Mal.

  • La diferencia entre hombre y macho.
    La diferencia entre mujer y lady.
    La diferencia entre idea y razonamiento.
    Entre razonamiento y razón.
    No son cosas pequeñas.
    La primera es una esencia y la segunda una impostura.

  • Pues, ya siento, Doña Pirata, pero ni Carmen Conde, ni George Elliott, ni Rosa Chacel me parecen en absoluto masculinas.
    Pesadas sí, y con la manía de soltar veinte palabras altisonantes cuando con una sola, sencilla y bien elegida, hubiera bastado, también.
    El hecho de que yo no sepa escribir, no significa que no sea capaz de leer, y entender lo que leo. Aunque no siempre, por supuesto.

  • Adap, hace años echaban una serie pachanguera y entretenida, Las Vegas, sobre el equipo de seguridad de un casino. Tanto ellas como ellos eran guapísimos, por supuesto, pero la que más me gustaba era la mujer del jefe (James Caan, nada menos) que no era otra que Cheryl Ladd, de quien yo no tenía el gusto pero de la que soy fans desde entonces.

  • Divertida, trepidante y, sobre todo, lisérgica adaptación al cine del Dr. Strange de Lee y Ditko. Un entretenimiento de primera. Cuesta destacar un aspecto determinado por encima de otros en una película de aventuras tan bien engrasada como ésta, pero en el apartado de efectos especiales parece difícil ir más allá. Divertido cameo de Stan Lee, partiéndose de risa mientras lee Las puertas de la percepción de Huxley, libro que, como todos ustedes saben, versa sobre los efectos de la mescalina en la mente humana. Ideal para domingos por la tarde.

  • viejecita dice:Martes, 01/11/2016 a las 18:40

    Creo que Vicente Parra no me gustaba nada, Viejecita. Pero tampoco lo puedo jurar, me veo capaz.
    ¿A usted, sí?

  • Estoy decepcionado. Nadie ha hablado hoy del gran evento de ayer, el concierto de Operación Triunfo y el frustrado beso de Chenoa y Bisbal. Como sigamos así Çhøpsuëy dejará de ser el faro cultural de Occidente.

    Yo, por cierto, estuve en el Palau San Jordi detrás de una rubia que gritaba como una loca cada vez que salía Bisbal. Creo que era Gachò, pero no me atreví a acercarme.

  • ¡ Vaya !
    Anoche estuve viendo por enésima vez “West Side Story”, y ya no volví al Mac.
    Así que : Muchas gracias a Doña Pirata y a Don Perroantonio.
    Y, reconocer ante Doña Procuro, que SÍ me gustaba Vicente Parra en aquella lejanísima época en que hizo de Alfonso XII, y Paquita Rico era la Reina Mercedes…