La decadencia del Agente Solysómbrez

El Agente Solysómbrezpor Brat Cashø

Hola, soy el Agente Solysómbrez y me estoy haciendo viejo. Son nimios y leves, apenas visibles, los signos de la decadencia. Mas un día, subitáneamente, repentina como una tormenta de granizo o el pelo que aparece en la sopa, ésta se planta ante ti. La decadencia, claro, no la sopa.

Tal me ocurrió cierto día, verbigracia no sé si un lunes o un jueves, creo que del mes pasado o el anterior, aunque juraría en cualquier caso que fue este año. Cruceme por la calle con un sujeto, dele Dios mal galardón. Vestía pantalón pirata, camiseta amarilla de tirantes y calzaba chanclas que hacían chap chap al ritmo del trote cochinero con el que aceleró un tanto el paso para no perder el autobús. Algo me llamó la atención, algo inexplicable que a mi instinto no pasó desapercibido, por lo que decidí seguirle. Subí también al bus hurtándole mi cara al desconocido del pantalón pirata. Me oculté tras un señor gordo que leía el periódico. Craso error. Abierto por la página de deportes, un artículo loaba el juego del glorioso Atlético de Madrid, que había ganado al Real ídem en el campo de éste, juraría que de nombre Sánchez Pizjuán, por cero goles a uno, materializado el del glorioso equipo visitante a los once minutos por Diego Costa, jugador hispanobrasileño nacido en la población de Lagarto, mil setecientos ochenta y cinco kilómetros al norte de Río de Janeiro, el siete de octubre de mil novecientos ochenta y ocho.

Encandilado por la narración de aquella victoria, no advertí que el sujeto del pantalón pirata había bajado en la parada anterior, raudo y veloz. ¿Quién sería? ¿Qué crímenes iba a cometer aquel hombre braquicéfalo de unos treinta y dos años de edad con una leve cicatriz en el gemelo derecho, producto de una herida producida posiblemente por una caída en una bicicleta roja dos años atrás? Lo que en ese momento me pareció un despiste producto de mi pasión balompédica se reveló en las horas siguientes como la Decadencia (por favor, señor editor, con la D mayúscula).

Enfadado conmigo mismo por el error, me di cabezazos contra una de las ventanillas del autobús mientras gritaba desaforadamente una y otra vez un “idiota” en do mayor y compás cuatro por cuatro que, incomprensiblemente, causó el pánico de varias señoras que comenzaron a gritar sin ajustarse al ritmo que yo marcaba. El conductor, preso de la ira, me echó del autobús. Y ahí me vi yo, en la calle, solo y con un enorme dolor de cabeza, sangrándome la ceja izquierda y cargando con el peso de una desgracia cósmica que… bueno, no sé cómo seguir, mira que es difícil esto de la literatura.

El caso es que inasequible al desmantelamiento, decidí mirar a mi alrededor en busca de algún otro sospechoso a quien poder seguir para desbaratar sus malvados y villanos planes de exterminio y destrucción de la Humanidad. Lo encontré. Un sujeto alto y atlético (quiero decir de complexión fuerte y ágil, no que fuera seguidor del Glorioso) cargaba una enorme cámara de vídeo al hombro y se dirigía con paso raudo a una calle estrecha por la que desapareció como si se lo hubiese tragado… no sé, la misma calle, por ejemplo. En realidad, de aquel pollo no irradiaba característica alguna que pudiera señalar su pertenencia al amplio club de los malvados y villanos que pueblan el planeta, pero de nuevo mi instinto recorría vertiginosamente las circunvalaciones de mi cerebro avisando con alaridos insonoros para el resto de los mortales que allí había gato encerrado. Introduje mi cuerpo por la misma calle que el cameramán y llegué a ver cómo entraba en un portal cualquiera, pongamos el del número 4.

Maldición. La cerradura era una Remock Lockey con mando a distancia que inutilizaba mi juego de ganzúas. Rebuscando en mis bolsillos encontré varios cables, un microsoldador, un rollo de estaño, un rollo de teflón, varias resistencias, dos bujías y un iPhone. Con eso podría crear un mando artesanal con el que abrir la Remock Lockey. Pero no hizo falta. En aquel momento abrió la puerta una señora con rulos y bata de boatiné que iba a tirar la basura y, con una finta subrepticia de gran complejidad técnica y perfecta resolución, me colé en el interior de la vivienda.

La puerta derecha del entresuelo estaba señalada con un cartel que, nunca mejor dicho, rezaba: Congregación de la Santísima Fe en los Clavos de Cristo, Subsección Técnica de Producciones y Rodaje. La cerradura era de una marca sencilla. Saqué mis ganzúas y mi pericia me permitió abrir la puerta en apenas dos horas (no, perspicaces lectores: la señora que había salido a sacar la basura no regresó en ese tiempo; imagino que se metería en el bar a jugar a las máquinas y a beber jereces). Me sequé el sudor y entré en una vivienda acondicionada como sala de rodaje. Había tantas personas y tanto trajín que nadie pareció percatarse de mi presencia: electricistas, ayudantes de dirección, cameramanes, escriptguerls, peluqueros, luminotécnicos, un equipo de especialistas… El copón bendito, macho.

Estaban rodando una escena. En el centro del plató, una cama. Sobre ella, una pareja, ambos vestidos con camisón.

– ¿Gozas, vida?
– Como nunca.
– Voy a derramar.
– Hazlo dentro, soy la vasija del amor y tu semilla dará el fruto que glorificará nuestra vida ante el Señor.
– ¿Qué señor, acaso hay otro?

– COOOOOORTEN

Este último grito lo dio el director, que hacía enfurecidos aspavientos y abroncaba al actor por su incapacidad para seguir el guión. Al parecer, la pareja era un matrimonio real, y la mención al Señor confundió al hombre, de natural celoso. Por lo que pude saber, preguntando a una maquilladora que apestaba a tabaco y potingues, se trataba del rodaje de una película pornográfica para católicos, algo que parece ser se ha puesto de moda en las lejanas tierras del Brasil (mira, la patria original de Diego Costa, qué casualidad) y que el obispado de Córdoba (¿no había dicho aún que estaba en Córdoba visitando a un primo mío?) había permitido por primera vez en España bajo unas cláusulas muy rígidas y solamente como prueba. Al igual que en las películas de alto contenido erótico tradicionales, en éstas tampoco moría nadie, pero al revés que en las primeras, al final sí se casan.

Alicaído, sabedor de que allí la Maldad y la Villanía no tenían cabida, acongojado por mi propia decadencia, derrotado mi instinto en los campos de la edad, me quedé unos minutos más para no levantar sospechas. Continuó la pareja en la escena, al parecer la más picante de la película.

– ¡Toma, sierva, toma kilo de carne en barra!
– Ah, sí, ¡es tan tremendo mi gozo!

Uh, aquello se ponía tenso. Pero que muy tenso. Salí despavorido para evitar encerrarme en el baño a pecar. A efectos de distraer mi lujuria, me metí en una zapatería a probarme unas pantuflas. La dependienta, una hermosa muestra de los tesoros cárnicos que habitan nuestro planeta, fustigó la pasión que arrastraba desde la escena del rodaje, turbó mis instintos, desató mi imperiosidad, impidió que la razón se abriera paso entre la lubricidad de mi perversa mente. Me lancé a degüello, a la caza sanguinaria, macho y brutal:

– ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?

No voy a extenderme en detallar el resto de lo sucedido. Ni en su respuesta, ni en mi reacción, ni en la suya posterior. Sólo puedo decir que ya fuera, descompuesto y sin pantuflas, pensé seriamente en acudir a una casa de señoritas viciosas a calmar mi sed de justicia.

158 comentarios

  • Tal me ocurrió cierto día, verbigracia no sé si un lunes o un jueves, creo que del mes pasado o el anterior, aunque juraría en cualquier caso que fue este año. Cruceme por la calle con un sujeto, dele Dios mal galardón.

    Para mí que entonces fuera por mayo.
    Enhorabuena, es usted un inconfundible detective español, y la pornografía católica un ejemplo de oxímoron muy notable, todo un reto para el cuerpo y para la mente.

  • Acabo de verme obligada libremente contra mi voluntad a hacerme de Google+. Después de varios días de acoso y de no dejarme hacer mis cositas como solía, he dado a la tecla de sí a todo, que es lo que hacemos los ciudadanos conscientes en el ejercicio responsable de nuestro libre albedrío y ahora soy de Google plus y acabo de recibir una avalancha, una catarata, una rambla y una avenida de shit. A mí no me importa que me espíen, me depila que me espíen. Pero esta pantalla llena de las cien mil dimensiones asaltantes de las publicaciones y fotos de desconocidos no me deja dar un paso ni respirar. Yo antes tenía una cuenta de gmail y otra de blogger en secreto, y ahora ya ni lo sé. Oiga, Perroantonio, que ayer le di al qué guay en su artículo de ese periódico que a veces leo cuando me quiero sacar punta a los nervios, pero esta parte del asunto no la tenía usted contemplada.

  • Lástima que el detective no se haya tropezado con la señora de los rulos y la bata boatiné a la salída del lugar del rodaje. Un objeto de secreto deseo pecaminoso como ese, que cualquier carpetovetónico custodia en el más íntimo rincón de su cajón de obsesiones inconfesables, creo que podría haber dado más juego que una vulgar dependienta de una tienda de alpargatas forradas con tela de cuadros, por más ebúrnea que esta se mostrase. Lo dicho, una oportunidad perdida, mí admirado Doctor Casho.

  • Mentiría tanto si dijera que celebro como que lamento el presunto buen humor de que hacen gala: Qué esquiva es la verdad.
    Estas fechas del año tan entrañables me resultan casi insoportables. Intento darle alguna vuelta: constato que ha finalizado Noviembre, cada día el sol hace un recorrido menor sobre el cielo, y la noche es cada vez más larga.
    Supongo que una instancia elemental de nuestro cerebro echa cuentas y deduce que esta tendencia acabará en una insoportable noche perpetua, aunque el conocimiento y la memoria dicten un pronóstico distinto, abriendo el conceto del tiempo circular, de los periodos.
    Pero ésta certeza racional no llega a todos los rincones del alma, y de ahí la angustia que lleva a esa vorágine de iniciativas vinculadas a estas semanas: las fiestas, los regalos, las cenas, qué espanto. Lo que tenía sentido, UNA fiesta en el solsticio, repetido previamente día sí día también.
    En fin.
    Para que los más jóvenes vean lo que ha cambiado este país, estado, comunidad o nación: en la cena de viejos amigos de ayer, uno recordaba cuando, cerca del pueblo de veraneo, un día se pasó un stop, y le paró la benemérita. “Es que estoy borracho, agente!” dijo, a lo que éste repuso, dirigiéndose a su pareja de hecho “Déjales pasar, cabo, que han bebido un poco y ya van para casa”.
    En ese mismo pueblo el escaso tráfico del único cruce lo dirigía voluntariamente el tonto del pueblo, provisto de una gorra ad-hoc. Durante años todo el mundo lo veía de lo más normal, hasta que llegó algún forastero que no conocía las reglas gestuales, con funestos resultados.
    Felices fiestas, por cierto.

  • Espero que la srta Bella esté ocupada con sus compras navideñas, visitando a huérfanos o contestando las miles de cartas de sus fans para no tener que leer esos pasajes subidos de tono del relato

  • Hola Procurofijarme, y gracias. Me ha gustado su referencia a Gplus, a mí me dio por lo contrario, no me fiaba,y no pude poner el megusta a perroantuan, porque ahora te piden el dni en la boca. Qué espléndido final el de Mannhattan.

  • Conforta saber que en estos tiempos de incertidumbre y desasosiego, el espíritu inquisitivo y la mente preclara del Agente Solysómbrez velan por nuestra seguridad. Aún hay esperanza.

  • Pues a mi me gusta mucho el tono desenfadado que excepto casos puntuales tiene el magazin. Me siento muy cómoda en la frivolidad misma de mi ser y cada vez me desengancho mas de la wiki ya que todo lo comprendo.

  • Proc, tengo desactivadas todas las opciones de interacción con Google+, que es lo más parecido que conozco al Aeropuerto de Castellón: un sitio moderno, con unas instalaciones magníficas en donde no hay vuelos ni llega gente. Lo contrario de Facebook, que es como la estación de metro de Sol, en Madrid, un lugar concurrido donde te dan codazos en la riñonada y, si te descuidas, te roban la cartera.

    Te aconsejo que pases un rato configurándolo. Yo sigo esta lógica: rechazo a todas las personas de mi agenda a las que no me apetece hablar en persona, luego a las que no me apetece hablar por teléfono, finalmente con las que no me apetece intercambiar ni un mensaje de correo ni un SMS. Luego me pregunto para qué las tengo en mi agenda. Finalmente borro a todo el mundo y me pregunto para qué quiero estar en una red social siendo sociópata. Luego pulso desconectar y me echo a llorar.

  • Llegué a Facebook muy pronto. Una amiga mexicana que lo acababa de descubrir me lo recomendó y estuve trasteando y buscando gente. Quedé espantado de lo que vi y salí pitando, supongo que sin entender bien la lógica del invento. He vuelto posteriormente y he descubierto que algunos de mis amigos de entonces acumulan miles, pero miles de seguidores, y que cada vez que respiran se desatan sesudas reflexiones sobre la inspiración y la espiración. No obstante, y aun reconociendo sus limitaciones, me resulta un lugar medianamente confortable.

    Si Google+ consiguiera despertar, sería la bomba. Es mucho mejor que Facebook. Pero cierto pudor intelectual y el hecho de que haya llegado mucho más tarde lo han convertido en un lugar vacío. Es una pena. Este Fanzine, por ejemplo, podría funcionar perfectamente en Google+, solo que con funciones añadidas verdaderamente notables. En fin, que a veces si vas demasiado rápido el pelotón se queda detrás. Paciencia.

  • Gracias, Holmesss. No le tenía a usted por persona de carácter tan melancólico. Y lamento que no le guste la frivolidad reinante. Yo lo llamaría, directamente, escapismo, que es como los críticos literarios afiliados al realismo socialista calificábamos a las novelas que no hablaban de la revolução, el hambre en el tercer mundo o el sufrimiento de la clase trabajadora.

    Yo estoy francamente ahíto de realidad, novedad, conciencia social, calentamiento global y amor al oso polar. Y hasta los mismísimos de la exhibición del compromiso. Hago, como Google+, círculos: a unos les doy la vara con la faceta política, a otros con la lírica, a otros con el bricolage y a ustedes, que les ha tocado la china, con el show y el entertainment. Pero si quieren hablamos de la socialdemocracia en España; total, nos vamos a reír igual.

  • A mi me asusta y mucho quedarme sin amiguitos por no tener un facebook o un twitter y quedarme sola con básicas conversaciones de aquellos tiempos de petroglifos donde la redondez y el recado lo explicaba todo

  • Detesto Facebook, Google+, Twitter y las Navidades, no necesariamente por este orden. Pero como el aislamiento no es posible, circula por ahí estos días un viral literario. Se trata de elegir 10 libros que nos han hecho mella alguna vez, o que simplemente nos han gustado. Sin mucho pensar en ello y sin que necesariamente sean los que consideramos mejores. Tampoco el orden del 1 al 10 refleja necesariamente un orden de preferencias, sino más bien de ocurrencias. Luego vas y compartes la lista con 20 amigos. Así afinan tu perfil, te inundan la cuenta de publicidad “targeted”, que dicen los listos ahora, y además conocen con quiénes estamos liados o salimos a bailar. Pero como no creo que visiten esta casa, que por eso me gusta, ahí va la mía:

    1. Una tumba para Boris Davidovich. Danilo Kis.
    2. Dublineses. Joyce.
    3. A este lado del paraíso. S. Fitzgerald.
    4. Las aventuras de Guillermo Brown (cualquiera de la saga). R. Crompton.
    5. La información. Martin Amis.
    6. El jardín de los Finzi Contini. Giorgio Bassani.
    7. La isla del tesoro. Stevenson.
    8. Los emigrados. Sebald.
    9. El maestro y Margarita. Bulgakov.
    10. Pedro Páramo. Rulfo.

    Hagan juego.

  • Me sorprende la inhabitual locuacidad que está usted desplegando hoy, Perroantuan; y sus acertadas acotaciones me resultan especialmente interesantes, en este día gris y desapacible del Roussillon, y seguiré vinculado a su fulgente discurso como una garrapata al anca del galgo corredor, si a usted no le incomoda.

  • Me gusta la idea de los diez libros. Mas pregunto, ¿tienen que ser aquellos que nos cambió la vida, nos hicieron llorar o nos enamoramos? Porque cada década ya sí mudo mi piel de reptiliana o cambio de cama se me antojan otros.

  • LITERATURA FEMENINA

    Fue un verano. Mi hermano mayor tenía toda la colección, que por aquella época editaba Molino. Leí por primera vez las andanzas de Guillermo Brown y sus Proscritos cuando ellos y yo contábamos con la misma edad, diez años, y lo hice de un tirón, enganchado desde la primera página.

    Al cabo de unos cuantos meses, los había leído todos.

    Desde entonces, repaso la colección completa cíclicamente, y pienso que jamás me cansaré de hacerlo. Da igual cuál de sus títulos elija; ningún otro libro en el mundo consigue ponerme de tan buen humor como cualquiera de los de Guillermo. Los abras por donde los abras, jamás te defraudarán. Ese pequeño universo rural donde viven los Proscritos, Violeta Isabel, Juanita, Roberto, Ethel, el granjero Jenks, Huberto Lane y sus Laneítas, etcétera, también es el mío.

    Un lugar encantado como pocos.

    A mi entender, esos libros representan la cumbre de la literatura de humor. Sin parangón.

  • Como todo aficionado sabe, el bueno de Guillermo -y el bueno de mí la primera vez que lo leyó- tiene once años y no diez como erróneamente he escrito.

  • Yo estas cosas no las tendría que decir, pero creo que el señor Director Pedro Antonio está melancólico porque ha visto las páginas de visitas al ÇhøpSuëy y ha descubierto que es el autor menos leído y el que menos visitas recibe de todo el elenco de colaboradores. Mucha ducha y poca chicha. Me ha pedido que no haga públicos los datos con el argumento (bastante traído por los pelos) de que esto no es una competición, pero creo que es justo decir que la señorita Proxuey ha resultado ser el gran descubrimiento del año, mientras que consolida su liderazgo Satur, cuyas cifras son de Marca. Autores de genio como Fernando García Alonso (cuyo ‘Elogio de los suecos’ es, hasta la fecha, récord absoluto) o Gómez arrastran a un público fiel de entendidos, mientras que Brät Çäshø y, especialmente, Perroantonio llevan camino de convertirse en autores de relleno, para los días de puente. Menos mal que una servidora mantiene la media.

  • He tenido que pensar un poco para elaborar la lista de los 10 libros que propone Mon Pirate. Esto es como elegir tus edificios favoritos, que te pones estupendo y señalas el Partenon de Agripa como obra sublime cuando donde verdaderamente te quedas con la boca abierta es con las Pirámides o la torre Eiffel. Así que me lo he replanteado y apunto diez libros que me marcaron profundamante, quizá no siempre para bien.

    Pero es imposible. Van a ser veinte.

    Rimas, de Gustavo Adolfo Bécquer (o Campos de Castilla, de Antonio Machado)
    El Lazarillo de Tormes (o La conjura de los necios, de John Kennedy Toole)
    Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez (o Pedro Páramo, de Juan Rulfo)
    Las ninfas, de Francisco Umbral (o El guardian entre el centeno, de Salinger)
    El diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce (o Ficciones, de Jorge Luis Borges)
    La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson (o El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad)
    1280 almas, de Jim Thompson (o La llave de cristal, de Dashiell Hammet)
    Antología de la poesía inglesa de los siglos XVI y XVII, traducción de Marià Manent (o Elegías y canciones, de John Donne).
    Poemas, François Villon (o Carmina, de Catulo)
    Como acabar de una vez por todas con la Cultura, de Woody Allen (o La evolución humana, la hipótesis del cazador, de Robert Ardrey).

  • Perroantuán, tramposo.
    Una lista, maldita sea.

    1. El diario de Anna Frank.
    2. Los hijos de la ira (John Steinbeck).
    3. Campos de Castilla (Machado).
    4. Rayuela. (Cortazar).
    5. Al faro (Virginia Woolf).
    6. Paisaje con grano de arena (W. Szymborska).
    7. El loro de Flaubert (Julian Barnes).
    8. Todos nosotros (R. Carver).
    9. La ética del psicoanálisis. (Lacan).
    10. Vértigo (Sebald).

  • Una lista:

    -Viaje al Fin de la Noche (Céline).
    -cualquiera de Guillermo Brown (Richmal Crompton).
    -Los Hermanos Karamazov (Dostoyevski).
    -La Venganza de Mc Loma (Gómez).
    -La importancia de llamarse Ernesto (Wilde).
    -¿Acaso no matan a los caballos? (Horace Mccoy).
    -Matadero 5 (Vonnegut).
    -Madre noche (Vonnegut).
    -El Desyuno de los Campeones (Vonnegut).
    -Tres Rosas Amarillas (Carver).
    -Narraciones Extraordinarias (Poe).
    -Peter Pan (J.M. Barrie).
    -El Guardián entre el Centeno (Salinger)
    -Dublineses (Joyce).
    -Veinte años Después (Dumas).

  • No entiendo toda esta pamplina que se trae el marqués para dar una opinión sobre un libro, con lo fácil que es decir, sin mayor demora, lo que se piensa, y no esperar a que esté montado el escenario. Pero, visto que no queda más remedio que esperar a que comience el espectáculo, les ofrezco, como el que ofrece pipas y cacahuetes, un resumen del libro sobre el que versa el libro que quiere comentar el marqués. Ya saben que es la Fenomenología del Espíritu, de Hegel.

    Diré provisionalmente que, según Hegel, la realidad es espiritual, o, con mayor precisión, la realidad no es otra cosa que un espíritu, esto es, una y espiritual.

    Lo es desde el principio, pero entonces ella, que no había leído a Hegel, no lo sabía. Durante milenios todo, el hombre también, tenía el modo de ser que tienen las piedras, que es el de ser y punto, sin conciencia de ser. Naturalmente que los animales teníamos conciencia de las cosas pero el modo de ser de esa conciencia también era el de las piedras. La conciencia estaba embobada con lo que veía, tan absorbida por el espectáculo que le ofrecía el mundo, que no se paraba un momento para re-flexionar, esto es, para tomar conciencia de sí misma, lo que le hubiera permitido saber, entre otras cosas, que ella era una conciencia. En sí era una conciencia, pero no lo sabía, no lo era para sí. En esta fase nadie tenía ni idea de que pudiera existir algo así como la subjetividad. El Espíritu, ajeno a sí mismo, era una cosa, un objeto. Es el momento en el que el Espíritu sólo es Substancia. Es la cultura greco-latina.

    Decir que el Espíritu no sabe que esa Substancia no es otra cosa que Él mismo es lo mismo que decir que Él la siente como algo ajeno. El mundo es para Él una especie de materia (incluidas las cosas inmateriales), algo que se resiste a su acción y a su conocimiento. El mundo es necesariamente el mundo exterior, y. como tal mundo exterior, sus leyes, las de la naturaleza, son percibidas por el hombre como una constricción, como una necesidad ciega.

    Aunque no lo haya notado el lector, se acaba de producir un avance, pues, de rebote, el Espíritu acaba de tomar conciencia de sí mismo, convencido de que Él es algo distinto a esa materia que se le resiste. Es el momento -helenismo- en el que el hombre sabio se retira del mundo y se vuelve a lo más hondo sí. Lo mismo hace el hombre religioso, que deja de ser pagano, naturalista, e inaugura una religiosidad, la judeocristiana, que no se siente cómoda en el mundo. Ese momento es el de la intimidad, un período en el que el hombre interior, muy contento de haberse descubierto, no se ocupa de otra cosa que de sí, que es lo mismo que decir de su libertad. El ser se ha convertido en un ser para sí, el Espíritu sólo es Sujeto. Se acaba de poner la base de la cultura europea humanista.

    El Espíritu, que ya va notando que lo que mejor le define es la inquietud, las ganas de superar todo límite, no puede contentarse con ser libre. Haciendo una exhibición de poder, en vez de conformarse con que el mundo no se lo coma, es Él el que decide comerse el mundo. Ha llegado la hora de que tome conciencia de que Él es el mundo. Es Sustancia y Sujeto; la necesidad objetiva, implacable y coactiva de la primera fase, unida a la libertad extrema del individualismo, muda en libre necesidad, en necesidad querida. Por fin el Espíritu es, gracias a Hegel, Absoluto. Es la hora Hegel, la hora de la verdad.

    Pero, para llegar a serlo, fue necesario que no lo fuera antes; o, mejor dicho, la verdadera forma de ser del Espíritu Absoluto es la del devenir. El Espíritu Absoluto ha devenido. Esa mudanza ha consistido en un progresivo autodescubrimiento, una exhibición gradual de sí mismo ante sí mismo; una colosal manifestación en la que han pasado a ser la misma cosa el Espectáculo y el Espectador. Todo lo que estaba oculto -prácticamente Todo- se ve por fin a sí mismo.

    Podemos entender ahora que, si la realidad espiritual ha llegado a ser también apariencia, fenómeno, es natural que el libro que ha mostrado esa progresiva exhibición de que Todo es Espíritu se titule Fenomenología del Espiritu.

    Sólo me queda llamar la atención sobre el hecho de que, como acabo de exponer, todo eso ha sucedido. ¿Quiso decir Hegel con ello que al Espíritu, una vez devenido Absoluto, no le queda nada que hacer; que la historia del mundo acabó con ese libro?

  • Confío en que la deformación a la que he sometido al libro de Hegel no haya traspasado el límite a partir del cual pasaría a ser deformación de otro libro; también confío en que no sea excesivo el número de los lectores a los que se les atragante el refrigerio.

  • Sin orden ni concierto, por diferentes razones y así a vuela teclado. (pero quedán muchos, muchos más)

    Hacia los confines del mundo, Harry Thonpson

    1200 almas,Jim Thompson

    Meridiano de sangre, Cormac McCarthy

    El hombre unidimensional, Herbert Marcuse

    La Divina Comedia, Dante Alighieri

    La Regenta, Clarín

    Palabra sobre palabra, Ángel González

    Rojo y Negro, Stendhal

    Opiniones de un payaso, Heinrich Theodor Böll

    El lobo estepario, Hermann Karl Hesse

  • Gengis, para que nuestra justa filosófica sea equilibrada le requiero la lectura urgente de la reciente edición de Trotta. He estado comparando esta obra con el boceto de Sebreli que usted manejó cuando vivía el Caudillo, y ciertamente no son comparables. No sé si se da cuenta que es un hombre muy antiguo y que lleva mucho tiempo apartado de la sociedad real.

  • Ya puestos, porqué no aprovechan y nos informan también de los diez hombres mejor vestidos 2013, o de las diez mejores marcas de fragancias o de bragas.

  • Jo marqués, nunca quiere jugar con nosotros a nada. Si tiene una pandi mas güay que la nuestra no venga a molestar.

    ¡Triste, que es usted un triste!

  • Ganas me dan, leyendo sus listas y viendo la de libros que me he dejado en el tintero, de hacer trampas como Perroantuán y hacer una lista paralela infinita tipo

    1. El largo adiós de Chandler (o Cosecha roja de Hammet, o Yo Claudio de Graves, o Memorias de Adriano de Yourcenar o el Botones Sacarino de Ibáñez o Corto Maltés de Pratt)
    2. etc.

    Me llama la atención, leyendo sus listas, que en el title storming no se me haya ocurrido nombrar ni un solo libro de poesía. Cosas.

  • Como Solysombrez, yo también denunciaría a todo aquel que se disfraza con el sospechoso atuendo del pantalón pirata, la camiseta de tirantes y las sandalias chanclas, y ya si el hombre lleva bolso, a la trena directamente.
    Las portadas me recuerdan un poco a aquellos carteles de cine giallo, así que espero que haya más entregas. Ésta primera me ha dejado un poco con las ganas.
    Como no quiero ser menos, aquí va el listado de libros, que es un listado de rubia, como comprenderán. Libros divertidos, interesantes, intrigantes y que me han formado, simplemente.
    Las aventuras del pequeño Nicolas
    La Guerre des boutons-Louis Pergaud
    Eugenie Grandet-Balzac
    Moby Dick-Herman Melville
    Higiene e Inspección de la carne vol I y II-Benito Moreno
    Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy-Laurence Sterne
    Todas las criaturas grandes y pequeñas- James Herriot
    Watchmen-Alan Moore
    El Terror-Dan Simmons
    Y el Vogue, en italiano, por supuesto.

  • Relatos (Pirandello).
    “La estepa” y “El monje negro” (Chéjov).
    “Veinte años después” (Dumas).
    (Hans Christian Andersen)
    Relatos (Búnin).
    “El constructor Solness” (Ibsen).
    (E.T.A. Hoffmann)
    “El adolescente” (Dostoievski).
    “El maestro y Margarita” (Bulgákov).
    “Eros y magia en el Renacimiento” (Ioan P. Culianu).
    “Giordano Bruno y la tradición hermética” (Frances A. Yates).
    (Cioran)
    “Pedro Páramo” (Rulfo).
    “Dejemos hablar al viento” (Onetti).
    “Cicatrices” (Juan José Saer).

  • ◄ Kim Jong-un celebra la Navidad con el ajusticiamiento de su tío.► (Así son los titulares periodísticos que gastamos en este nuestro país gallego)

    “El robo de millones de euros, el intento de golpe de estado, la hiperdevaluación de la moneda que obligó al cambio de todos los billetes en circulación (provocando gran alarma social) y el intento de divisionismo entre Ejército y Gobierno es probablemente la traición y sabotaje más grave en la historia de la RPDC”

    (sí señor, aquí le damos un hotel pagado por el estado a pensión completa a unos mercachifles)

    *******

    Bien, obviando la tontunada anterior, El maestro y Margarita es un libro con el que me he paseado bastante sin terminar de leerlo. Me sorprende que coincida en dos listas diferentes pues poca gente sabe de el.

    Prometo terminar de leerlo o no

  • Va de lista.
    – Moby-Dick (Melville).
    – Bajo el volcán (Lowry).
    – Ulises (Joyce).
    – En la colonia penitenciaria (Kafka).
    – La montaña mágica (Mann).
    – Lolita (Nabokov).
    – El conformista (Moravia).
    – Santuario (Faulkner).
    – Catedral(Carver).
    No son los mejores, sino los que te han dicho algo. Y, en todo caso,
    – Todo Dashiell Hammett.

  • ¡Ostras, la sección comic! que me recordó la rubia con su Watchmen-Alan Moore.

    Confieso en un aparte que soy muy de manga (erotico), pero, pero… Alan Moore… es mi debilidad desde que lo descubrí por From Hell

  • Me acabo de dar cuenta de que en mi miserable lista he puesto Los hijos de la ira por Las uvas de la ira, que es la novela. En qué estaría yo pensando, Follardo, que me diga Leonardo. Pues venga, también Dámaso Alonso y Los hijos de la ira. Estoy rabiosa por haber participado en este experimento, no sé si ahogarme o echarme a inundar. De las que habéis citado ustedes y que no he puesto tengo varias, por ejemplo, El guardián entre el centeno. Y las muchas tonterías que me conmovieron o afectaron por distintas causas. He recordado vivamente una guía de bosques de Alianza, que leí como quien se bebe un vaso de agua después de dos días de dieta rigurosa de polvorones. Y también me ha llamado la atención El maestro y Margarita, Tareixa, porque sé que produce adoración y yo también la dejé a medias.

  • Cashø, me ha gustado tu entrada, con que empieza a preocuparte.
    —————–
    LA PERLA
    CHANTELLE
    LEJABY
    JANIRA
    ORY
    BELCOR
    FILODORO
    GEMMA
    WONDERBRA
    AUCHAN
    ———————————–
    (Hablamos de marcar de una manera especial, no por preferencias, porque a mí me encanta Simenón, y Christie, pero no puedo decir que me marcaran)

    El lazarillo de Tormes (anónimo, dicen)
    La historia Interminable (Michael Ende)
    Ultimas tardes con Teresa (Juan Marsé)
    La casa de los espíritus (Isabel Allende)
    Señales para una muerte (Alberto Manzano)
    No digas que fue un sueño (Terenci Moix)
    El manuscrito carmesí (A. Gala)
    La rosa de Alejandría (M. Vázquez Montalban)
    El laberinto de las aceitunas (Eduardo Mendoza)
    Todo un hombre (Tom Wolfe)
    Cumbres borrascosas (Emily Bronte)
    El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez)
    Kafka en la orilla (Haruki Murakami)
    La pluma escarlata (Maeve Binchy)
    La transformación y otros relatos (Kafka)
    La sombra del viento (C.Ruiz Zafón)
    La carta esférica (A.Pérez Reverte)
    El libro negro (Orham Pamuk)
    La Caja negra (Amos oz)
    Bangkok 8 (J. Burdett)
    Out (Natsuo Kirino)
    ———————-
    Desde mi tio Benito, no he vuelto a conocer a ningún hombre bien vestido.
    De los que no conozco: quizá Cary Grant o los hijos de Naty Abascal.
    ————-
    ¿Qué más?

  • Quizá el primero que realmente me letrahirió y quedó em mi cabeza forever fue Los cachorros, de Vargas Llosa. Aun recuerod que me lo prstó Maria Jesus, la hermana 4 años mayor de mi compañero de clase Julían, hace casi ¡35 años! Era un libro absolutamente sorprendente en lo formal (no tenía signos de puntuación, por ejemplo), además que para un adolescente de género másculino el tema no dejaba indiferenta, ni mucho menos.

    Otros que releo con frecuencia:

    Relatos de Cortázar y de Borges
    Cien años de Soledad, Gabo
    Fundación, Asimov
    Las aventuras de Tintín, Hergé

  • ¡Un momento, un momento!: se me ha olvidado “Todos los nombres” y “El ensayo sobre la ceguera” de José Saramago; “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach, “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de ya sabéis quién Yyyyyyyyy: trrrrrrrrrrrrrrrr: ¡¡EL PRINCIPITO!!, Hombre, hombre, ¿Cómo he podido olvidarme de El Principito, si hasta me compré la edición de lujo conmemorativa del 70 aniversario?

  • La lista de gachó tiene verdaderas “perlas” y no hablo de marca de bragas (por cierto es la marca de calzoncillos que uso), sino por la inclusión de verdaderos asesinos de la literatura como Arturito o Zampón. Por favor, dejen de hacer el ridículo, por ejemplo nadie ha mentado a Cela en cuyo “1936” nos formamos una generación de verdaderos españoles.

  • Quiero creer que la lista de Gapuntochó es una tomadura de pelo. Porque no me cuadra que no añadiese las tropecientas Sombras de Grey.

  • Querida Tareixa dos puntos jamás en mi vida tuve en mis manos un libro taaan mal escrito como “las 50 sombras…”, cogí tal cabreo a la segunda página (sí, simepre hay que insistir un poco, para comprobar que quizá tú seas la equivocada), que a punto estuve de escribir a la editorial mediante el método tradicional de papel y sobre con canario muerto dentro.
    Cualquiera, escúchame bien cualquiera, “cualquiera” escribe mejor que la tiparraca esa.
    Lo tiré al contenedor (de papel, eso sí), prácticamente sin estrenar, como tu gracia.
    Y tu lista es una puta mierda porque yo no me he leído ninguno de esos. Así estás tú, toda para allá.

  • ‘Letraherido’, bonita palabra del siglo XV…

    (sí, habrá que esperar qué dice nuestro Filósofo de guardia nocturna, o el Filósofo de noche)

  • A Houellebecq le veo la misma limitación que a Tom Wolfe y que he estado a punto de ver en La grande bellezza: los dos se limitan a criticar los vicios de un grupo social, y encima los más burdos, en vez de criticar las (siempre falsas) virtudes de todos.

  • Con sólo el 26% de los votos válidos emitidos a favor de la independencia, piensa ERC que todos deberíamos admitir que esa es la opción ganadora. Y yo también. Supongamos que la primera pregunta recibe una respuesta afirmativa como mínimo en el 51% de los votos válidos. Con sólo un 51% de ese 51%, que viene a ser el 26% del total de votos válidos, a favor de la independencia, habría que reconocer que ésta había ganado (entendiendo por ‘ganar’ ser la opción más votada).

    A nadie se le escapa, sin embargo, que la suma de todos los demás votos -sin contar, cosa que no haré porque no debe hacerse, con la abstención- da una cantidad muy superior. Pero ya se está encargando ERC con sus cuentas de decirle a CyU que debería añadir los votos afirmativos a la primera pregunta a los afirmativos a la segunda si los segundos fueran más que los primeros, y no a los negativos a la primera pregunta.

  • La crítica a las virtudes humanas que consiste en decir que en el fondo son vicios tiene sus pegas también; la principal, que seguramente compliquemos las cosas innecesariamente si no somos muy cuidadosos. No lo seremos si el sentido que les asignemos a esos generalísimos vicios, que incluirían las virtudes y los vicios de toda la vida, es distinto al de éstos últimos.

    Por ejemplo, si decimos que nuestras acciones filantrópicas se deben al egoísmo, dado el placer que produce hacer el bien, estamos atribuyendo a este egoísmo un sentido distinto al del egoísmo normal y corriente, que consideramos perjudicial para otros, o al menos ajeno a cualquier interés por el bien de ellos.

    El resultado de esta mala forma de hacer crítica será -ya lo he comentado más veces- que tendremos que distinguir en el futuro entre un interés interesado y un interés desinteresado. Por nada.

  • Brevemente, en la denuncia de los vicios se ve poco refinamiento; en el desenmascaramiento de las virtudes, un refinamiento falso.

  • Ahora caigo que el de las escaleras soy yo. No, Tare, no tengo nada que decir. Lo siento. También pido disculpas a Eufrasina.

  • Que me hayan hecho mella, lo que se dice mella… pues no me salen más que cuatro. Es que, sino, estaría como un serrucho.

    En estos cuatro encontré las claves que me permitieron interpretar todo lo que había leído antes y después.

    El extranjero (Camus)
    El proceso (Kafka)
    1984 (Orwell)
    Los orígenes de totalitarismo (Arendt)

  • Aissss cuánto por leer y qué poco tiempo tengo!
    Me gusta el cómic por culpa del bibliotecario de mi barrio. Yo me había leído los típicos:Asterix, 13 rue del Percebe,..hasta que me cambié de casa y fui a la nueva biblioteca. Alli estaba yo, indefensa, sin saber por dónde comenzar a moverme hasta que él me vio, se acercó, sacó un libro de una de las estanterías y me puso en las manos “Maus” (Spiegelman) y desde entonces, siempre me voy con un cómic bajo el brazo y una sonrisa en la cara cuando salgo de la biblioteca.
    Es un amor.

  • ¡Diantre, miss Bonnie! Ese librero era la encarnación de Belcebú. ¡Iniciarla a usted en la cultura del cómic por una querella psicoanalítica, de arreglo de cuantas con el padre, como es esa obra, destila azufre por las cuatro de portada!

  • Aissss Don Luis, yo con ese cómic he reído como una loca y he llorado como una perra.
    Me parece una obra de arte, el equilibro perfecto entre risa y llanto. Cuando los personajes hablan de amor te emocionas y cuando sufren, te conmueven tanto, que se te encoje el corazón de dolor.
    Yo es que soy muy extrema para estas cosas, muy exagerada quizás.
    Si no lo han leído, denle una oportunidad, creo que no les va a defraudar.

  • Pues a mí me encanta la Navidad.
    Es como entrar en la sala de colonoscopias, o en quirófano con una rodilla destrozada, o comenzar el ascenso al K2. Muy duro, pero qué gustazo llegar al final, hacer un corte de mangas y exclamar:
    “¡Que os jodan!, con todo cumplí como la que más y salí airosa de ello. Hasta el año que viene, Lucas.”
    Es la oportunidad anual de demostarle al mundo tu capacidad de adaptación y supervivencia.
    Oh, sí, sí, sí, a mí me encanta la Navidad.

    (Por cierto, voy a poner el Belén y el árbol que este finde puedo)

  • Me apunto a lo de apuntar algunos títulos. Son tan conocidos que ni pogo autores:

    El corazón es un cazador solitario
    El gran Gatsby
    Ruido de fondo
    Luz de agosto
    La montaña mágica
    País de sombras
    El mundo según Garp
    A sangre fría
    La ciudad y los perros
    Océano mar

  • ¡Cómo se las gasta la chica rubia esta nueva!

    Yo lo más lejos que llegué en el comic de parecida temática fue con Sturmtruppen y todavía tengo que pedir perdón por reirme

  • Nah Tereixa, “Sturmtruppen” estaba muy bien. Pero “Maus” tiene una pega mayor y se le nota. Es el resultado de una bronca familiar motivada por un ajuste de cuentas paterno-filial, entre su autor y su padre, superviviente de Auschwitz. Importante documento para un spicoanalista, pero como comic…dame “Spirit”. Tambien de autor judío, por cierto.

  • ¿Podemos continuar con la lista? Terminaremos mandando a Pirata al carallo, lo veo de venir.

    -El plantador de tabaco, John Bart

    – Poesías completas de Kavafis

    Vale, ya.. ¡pero cómo será posible olvidarme de mi Hölderlin o de los poetas malditos, mis alegres muchachos

  • Asombroso cartel de promoción, el de Solysombrez, Bremaneur. Por no hablar del avance espectacular de la civilización asexuada que supone lo reseñado en el País. En un plazo más breve que largo, todos hermafroditas.

  • No es asexuada, Artime. Es directamente policial.

    ***

    Se me eolvidaba, se me olvidaba, se me olvidaba… Qué graciosos.
    Se me olvidaba:
    Mujercitas.

    Propongo el siguiente giro:
    ¿Cuál es la lectura de cuyo disfrute más se avergüenzan?

  • Me ha hecho gracia que el prologuista del libro que reseña Campos es Mainer, y la otra reseña a la que Campos remite, la de Viñas, dice Moliner. En realidad no tiene gracia ninguna, son cosas que pasan tan tontas como lamentables. Me voy a dar un paseo antes de que la oscuridad total de diciembre acabe de caer sobre mis comentarios.

  • Pero me preocupa el prolongado silencio de la sabia, bella y cariñosa Sta. BellPuig. No sé si (como decía Marx sobre la conciencia de clase) se encuentra ‘an sich’ o ya (fase avanzada) ‘für sich’, o se haya quedado dormida en el reclinatorio para azafatas.

  • Lo singular de La grande bellezza-no entro en estéticas ahora- es el cariño que muestra por la gente cuyos vicios expone.

  • Gengis Kant 14 de dic de 2013 17:33
    Lo singular de La grande bellezza-no entro en estéticas ahora- es el cariño que muestra por la gente cuyos vicios expone.

    Está impregnada de comprensión: “lo hizo, porque no pudo evitarlo”

    Propongo el siguiente giro:
    ¿Cuál es la lectura de cuyo disfrute más se avergüenzan?

    Proc, a bote pronto, de los libros de Sven Hassel sobre WWII que un tío imprudente me compró en la edad que tocaba leer Robinson Crusoe. ( la puesta de sol no ha estado mal, eh?)

  • Khan: me parece (no insisto) que está usted caminando (ancladamente) por la superficie de *La grande bellezza* 🙂 Opino que un hombre (usted) que ha echado sobre sus hombros la epistemología del Espíritu podría mirar y ver más allá de la primera capa de la cebolla.

  • Todavía no me ha llegado el tiempo de azorarme por leer a ningures que delicadamente sepa poner un adverbio o coma, así le vaya la vida en el lugar adecuado

    Y es recíproco, querida Fijona mía

  • La lectura de los listados produce vértigo cuando no vergüenza, y es un paso atrás después de haber superado la crisis de los videos pop. Pasemos por alto los que han depuesto ellas (citan hasta a Gala), dada su feble naturaleza y extravagante sensibilidad, pero las de los caballeros tienen también su aquel.

  • Lo de la *cebolla* me ha (sobre)venido por “Peer Gynt” (veinticuatro lugares de acción, dos continentes y cuarenta años). Aunque peor (más difícil) aún es “Los últimos días de la humanidad” de Karl Kraus.

    Pero yo leo hasta los textos impresos en los extintores y no creo que tengamos que avergonzarnos de ninguna lectura.

    Genghis Khant pondrá las bases de este pensamiento.

    “Las obras que son buenas porque gustan, y aquellas que son buenas independientemente de que gusten o no; observen la diferencia.” [Seferis, lunes 11.12 1950]

  • Me pregunto que dirección espiritual han tenido estos caballeretes cuando NINGUNO ha citado a los pilares de la civilización occidental y se han enredadao en obscenas marginalidades que van desde los tebeos a Saramago. A ver, dónde están para ustedes la Biblia o el Quijote, el Guzmán de Alfarache o el Cossío, Calderón o Lope, Shekespeare o Goethe… esto es un aquelarre de la superficialidad, un insulto a la cultura universal, un delito de lesa justicia histórica. Háganselo mirar.

  • Маркиз, se está usted constituyendo en el típico gruñón (no Groucho) de las farsas atelanas y demás calderones.

  • Nomas vale, de acuerdo, adjunto a mi lista el libreto de Calderón para “Celos aun del aire matan” (España barroca circa 1660).

  • Buen personaje este Solysómbrez. En las primeras líneas pensé que esa patética decadencia no era más que un recurso humorístico, pero lo cierto es que según avanzaba casi me ha conmovido tanto como me ha hecho reír. Igual tengo que hacérmelo mirar.

  • Venga, yo también juego aunque sea a deshoras a lo de los libros. Me ha sorprendido un tanto la coincidencia con varios de los títulos que ustedes citan. Los diez que aquí y ahora se me ocurre que más me marcaron o me impactaron son los de abajo. El orden es cronológico, desde el que leí a más tierna edad hasta los últimos descubrimientos.

    La Regenta, Clarín
    La metamorfosis, Kafka
    Bodas de sangre-Bernarda Alba-Yerma, Lorca
    El corazón de las tinieblas, Conrad
    Cien años de soledad, G.Márquez
    La ciudad de los prodigios, Mendoza
    Corazón tan blanco, Marías
    Catedral, Carver
    Los ojos vacíos, Fernando Aramburu
    Secretos a voces, Alice Munro

  • Hombre sí, y La vida es sueño y Macbeth y alguna antología de romances viejos y tantas otras cosas. Cosas que se da por sentado que marcan o impactan a todo el mundo, Marqués. Yo diría que todos hemos entendido que no era eso lo que Pirata proponía.

  • Apunto sólo uno de no-ficción: La hipótesis del cazador, de Robert Ardrey, que leí como tantos otros por obligación académica y diría que me volvió del revés la mirada y hasta la cabeza. Recién aterrizado en el NJA, creo que 2008, visité uno de los antiguos blogs del Perro y me encontré con una reseña del libro. Lo he recordado cuando él lo ha mencionado en su lista. Me sorprendió, tuve la más bien inconsciente y del todo ingenua sensación de que estaban hurgando en mi baúl personal. No pude resistirme a comentar, claro, y hubo una breve discusión sobre ya no recuerdo qué idea o pasaje concreto del libro. No debió cerrar ese blog, Perro.

  • Procu, si se tratara de películas podría mencionar diez o doce, pero creo que no podría citar un libro que me haya avergonzado disfrutar. Sí me avergüenzo un poco, dicho sea de paso, de haber tenido la suficiente paciencia para llegar hasta la mitad de alguno, muy especialmente el primero de Lucía Etxebarría, el del amor y el prozac y no sé qué más.

  • Me limito a defender la cultura clásica, o la gran cultura, frente a esas novelitas que ustedes citan que no son mas que gustos personales carentes de interés. Siempre he sentido debilidad por las desventuras del Gaviero (por decir algo), pero pretender hacer de eso un universal es propio de los 40 Principales hablando de Maddona. Quizás tengo el sesgo de haber tenido dirección espiritual desde niño, cuando el padre Urquiaga por encargo de mi familia tomó las riendas de mi formación. Pienso decididamente que una formación sólida y bien orientada desde la niñez vacuna contra los desatinos culturales que hoy son plaga.

  • holmesss 14 de dic de 2013 20:04
    gachoinlowercase 14 de dic de 2013 13:35
    Pues a mí me encanta la Navidad.

    Visto así, a mí también me encanta.
    ***
    10/10

  • Cuando asistí en el Real al estreno de “Celos del aire matan”, ópera basada en un texto de Calderón como aquí se ha citado, y vi cantarla a Ángeles Blancas (de la saga de los Blancas), sentí que las enseñanzas que Urquiaga me había impuesto con mano férrea tenían un sentido. No creo que aquel momento de alta espiritualidad pueda compararse con el subidón de Brema (por aquella misma época) en un concierto de Extremoduro. No, no todos somos iguales. Ni por formación ni por sensibilidad.

  • Albert, tiene razón, con las pelis es mucho peor. (Desde La casa de la pradera a más allá, un verdadero lodazal). Es que además no hemos puesto ni límites cronológicos y una se encuentra consigo misma y se llena de perplejidad y bochorno. Por ejemplo, me he visto leyendo Los pilares de la tierra por la calle como una trastornada, sujetando con una mano el cochecito de mi hijo y con la otra el tocho, con un placer tan intenso como malísima es la novela, un rato malísima.

    Aztelnaor (20.12): sí, pero no haga el gasto, de verdad.
    Holmesss (17: 48), ha sido muy bonita. He aplaudido (como los de Amanece).

  • Claro que entiendo que siendo mujer y de extracción social media-baja pueda entusiasmar El Manuscrito carmesí. Lo único que digo que esto es equivalente a que te guste tu olor corporal.

  • En esta sociedad y en este mundo importa muchísimo dónde nazcas. No importa ni una décima parte el talento, de lo que importan las relaciones, las interacciones en un determinado estrato social o ambiente. Con un 5 en talento y un 10 en relaciones llegas muchííííííííísimo más lejos que al revés, un 10 en talento y un 5 en relaciones. Y eso es así aquí, y en Lima.
    A quien tiene padrino, lo bautizan.

  • Pues comparando las oprtunidades que has debido tener tú y las que he tenido yo, la verdad es que te he barrido.
    A la ópera yo puedo ir con alpargatas, que no desentono. Sinembargo tú, hasta los calzoncillos tienes que llevar de marca, y chirrías a lo lejos.

  • Marqués, he estado en dos conciertos de Extremoduro. El primero, en el pabellón de los países catalanes en Badalona, antigua sede del Ron Negrita Juventud de balón cesto. Allí le tiraron un huevo a Corbalán y le abrieron la ceja, y aporrearon la cabina de comentaristas donde el infecto Luis Canut retransmitía los contenciosos. Yo estuve presente en aquel sitio con solera.

    Pusieron a Rosendo de telonero con fallos en los amplificadores y los Extremo hicieron su papel sin grandes alharacas. Me fui a mitad de concierto. El segundo fue en la plaza de toros de Soria. Había pasado el día trabajando en el cuartel de la Guardia Civil, metido en unos corredores subterráneos cambiando los tubos de la calefacción entre ratas muertas. Mi jefe soldaba y yo asistía sin protección, lo que me dejó la vista echa unos zorros. Robe, el cantante, mostraba más desgana cantando que yo cagando por las mañanas. Y para colmo pusieron unos focos frontales que lanzaban destellos que terminaron por joderme los ojos. Me fui a casa, cincuenta quilómetros en coche, cagándome en Dios y en su puta madre.

    No lo pasé mucho mejor escuchando en la Filarmónica de Berlín la pasión según San Mateo, con un japonés haciendo unos solos, o como mierdas se llamen, que parecían gárgaras displicentes o excusas de arriero entregando tarde el cargamento. O en la ópera de Unter den Linden, con no sé qué obra de Verdi interpretada por unos gilipollas en tirantes. O dos obras de Thomas Bernhard, una en el nuevo teatro de Potsdam y otra en el Berliner Ensemble, a cual peor.

  • Gacho, bien sabes que te admiro por tu coraje. Pero como tu misma dices tus carencias sociales limitan mucho tu proyección personal.

  • Lo maravilloso de la biología y de la democracia es que si gachó y yo tuviéramos un hijo heredaría sus fantásticos genes y yo le procuraría un ambiente y dirección espiritual adecuados.

  • marquesdecubaslibres 14 de dic de 2013 21:06
    No creo que aquel momento de alta espiritualidad pueda compararse con el subidón de Brema (por aquella misma época) en un concierto de Extremoduro. No, no todos somos iguales. Ni por formación ni por sensibilidad.

    Marqués, a ver, que tengo memoria y yo le he visto a usted en algún lugar tildar a Roberto Iniesta de “genio”. Diga que fue un momento de debilidad, pero al menos ahora no le niegue como Pedro a Jesucristo García.

  • A cualquiera puede sucederle, Procu. Me ha recordado que yo leí El Código Da Vinci, algo que prefería mantener en el olvido. En la cama y muy malito, pero ni así, alucinando en colores por la fiebre alta, conseguí disfrutarlo. Aunque es cierto que llegué hasta el final.

  • Bremaneur 14 de dic de 2013 21:36

    Gacho debería estar en un zoo junto a Tareixa.

    Y tú deberías estar arrodillado e inclinado ante la bragueta perlada y abierta del marqués, suponiendo que no lo estés ya.

  • Pues yo, cuando asistí en el Real al estreno de ‘Ainadamar’ dirigida por Peter Sellars y con Nuria Espert, me lo pasé de puta pena. Y no digo nada de aquel ‘Don Giovanni’ dirigido por Lluis Pascual ya que, puestos en tal tesitura, casi prefiero a Don Giovanni en chándal y meando detrás del sofá, de Calixto Bieito.

  • La trilogía de Tolkien. Ninguna de las tres entregas de El señor de los anillos supera el test de Bechdel, la prueba que mide el sexismo en un filme. A pesar de que la adaptación a la gran pantalla de los libros de J. R. R. Tolkien cuenta con varios personajes femeninos relevantes, no coinciden en escena, por lo que nunca llegan a intercambiar líneas de diálogo entre ellas.

    En El Señor de los Anillos (la película) a mí parecer se les da demasiado papel a las protagonistas femeninas. Si no recuerdo mal, en el libro apenas tienen peso, pero hace tanto tiempo que lo leí que a lo mejor estoy equivocada.
    Lo del artículo de EP es alucinante, aún recuerdo el éxito del último rodaje de la Coixet

  • Bonnie 14 de dic de 2013 22:04
    En El Señor de los Anillos (la película) a mí parecer se les da demasiado papel a las protagonistas femeninas.

    Si la Srta. Bellpuig, que es la que ha cogido las riendas de este engendro, tiene a bien hacer caso a mis propuestas, se publicará en este benemérito fansinds una crítica de El Lobbit que abunda en este aspecto que usted ha tenido a bien publicitacionar en este benemérito antedicho fancinds.

  • Ya veo, Eufrasina, que ni con sacacorchos he conseguido saber qué piensa de la película. Pero no me voy vacío del todo. Al menos he sabido que usted es más profunda que yo.

  • “Lo hizo porque no pudo evitarlo.”

    O sea, porque sí, que es la mejor explicación posible. Como la que dio Montaigne de su amistad con La Boétie: “Porque él era él y yo era yo.”

  • La mejor prosa que conozco, de una tersura perfecta, es la traducción que hizo Boscán de Il Cortegiano; la mejor canción popular, superior incluso a cualquiera de la Velvet, es la sintonía de Verano Azul.

  • He hecho un alto en la lectura de las Glosas a la ciudad, de Ángel María Pascual, para leer el libro de Julián Ayesta –Helena o el mar del verano- del que tuve noticias por el artículo de Brema. Me ha parecido muy por encima de lo común. Pero mucho.

    Y sigo sin entender qué interés puede tener subrayar su común falangismo.

  • Estoy esperando con mucha impaciencia que me llegué El discurso de las armas y de las letras, de Mourlane MIchelena, recomendado por Brema. Ya contaré.

  • Gengis Kant 14 de dic de 2013 23:57
    Y sigo sin entender qué interés puede tener subrayar su común falangismo.
    ***
    Su común falangismo con qué.

  • Las negociaciones entre los atenienses y los melios, tal como las recoge Tucídides en su Historia de la guerra del Peloponeso, hacen del realismo político, de la racionalidad desnuda e implacable, una categoría literaria. En casi todos, si no en todos, los discursos de la Grecia antigua que conozco -sean diplomáticos, políticos o forenses- su belleza les viene directamente de su racionalidad. Se nota que aquellos hombres se respetaban unos a otros, y no se andaban por las ramas.

  • No tengo nada contra el uso de categorías; de tenerlo, no podría ni hablar. ¿Pero ésa del falangismo en literatura…?

  • No soy capaz de tomar partido. Me pongo a elogiar el estilo ático, cuando me fascina la suntuosidad. Por ejemplo, la de D’Annunzio

  • Coincido con el Marqués en que la alta cultura es más alta que la baja cultura y en que la ópera, concretamente, es uno de los productos descollantes de la civilización occidental. Tal es así que todos y cada uno de mis días lamento la desaparición de los castrati y su sustitución por gordas. Afortunadamente, y cuando ya creíamos que el género agonizaba por hipertrofia escénica y extinción física de su público, una nueva generación de músicos y escenógrafos visionarios le insufló nueva vida produciendo el más exquisito de los productos musicales que vieron los tiempos: la ópera rock. Como ocurre, empero, con las flores más bellas, su esplendor fue efímero, y apenas podemos rastrear hoy su huella en los desfiles del Día del Orgullo Gay y en el concurso de reinonas del carnaval de Tenerife. Sin embargo, la ópera clásica ha renacido gracias a la entrada en escena de una nueva clase emergente, los horteras enriquecidos por el pelotazo inmobiliario y el alto funcionariado provincial, necesitado de dejarse ver en espectáculos con más pedigrí intelectual que las exhibiciones folcklóricas regionales y los concursos de quesos.

  • Éstos tiempos son muy malos, digan lo que digan, para la épica. Metiditos en nuestro corazón, no apreciamos la guerra, el aire libre, las cabalgadas, la mar océana, las Américas. Y menos, el poema extenso en el que quepa todo eso.

  • Alto ahí. No estoy animando a nadie a disfrutar de una buena guerra. Hablo sólo del aprecio -perdido, lo confieso, por las mismas razones que me llevan a hacer gustosamente esta precisión- a la guerra como tema poético.

  • Igual que sobra lo de falangista para hablar de cosas muy distintas entre sí, no añade nada a una multitud de cosas mucho más distintas entre sí ponerles la etiqueta de cultura, máxime cuando lo que interesa de ellas es ese marchamo cultural. Por eso desconfío de los que hablan de su interés por la cultura.

  • Tampoco me imagino a ningún científico en su gabinete, salvo que esté maleado por lecturas filosóficas, absorto en la idea de que está haciendo Ciencia. Con la cantidad de cosas que tiene que hacer.