Una caja

pelis80

Por tipotrueno.

Ayer me acosté tarde. Más bien, aún no me he acostado. Estoy un par de días sin dormir. Abro los ojos. Las luces son distintas. Llevo un tiempo viéndolas diferentes. Entre tanto, leo un artículo que dice que el tiempo no es continuo, que es discreto. ¿Veinticuatro fotogramas por segundo? Carece de sentido. Pero en realidad el sentido se pierde ante la concepción del tiempo. Causa, efecto. Efecto y… efecto y pollas.

Vuelven a ser las 3:10 de la noche o madrugada (Nota: Buscar en Google si es “noche” o “madrugada”). Esta puta hora. ¿Sería un estado vacío de ese tiempo discreto, justo ese momento? Da igual, de todas maneras no voy a poder dormir. Hay tanto que hacer y tan poco tiempo. ¿Eso de quién era?

Escupo tres veces al suelo. Una nueva manía de caja. En mi última mudanza adquirí dos manías. Escupir tres veces y protegerme del polvo. Antes no era alérgica. Ahora sí. Dicen que es por lo antibióticos y las fumigaciones. ¿Qué sabrán las demás cajas de fumigaciones? Me gustaría verlas a ellas organizar una fumigación mundial. Ya verían como se les quitaba la tontería de golpe.

Mañana aún me queda meter unas cuantas cosas más dentro de mí. Voy a tener un sueño mortal. Sueño mortal. Dicho con un tono lúgubre suena a película de los 80 de bajo presupuesto. Esas que, el malo era malísimo, la chica, muy digna ella, buscaba la la ayuda del chico, y el chico, el bueno… ese se las sabía todas. ¡Qué picaruelo! Para ellos el tiempo sí era discreto.

Voy a intentar dormir un poco. Sueño mortal. Ya me estoy imaginando el guion.

SUEÑO MORTAL
By Una Caja

INT. DORMITORIO. NOCHE.
Jenny (16), tirada en la cama boca abajo, con las piernas entrelazadas, escribe con aire despreocupado en su diario de color rosa y su bolígrafo de color… pues también rosa. Con su mano izquierda se toca los rubios rizos. De repente, se oye un ruido en la ventana. Jenny da un pequeño grito, y se gira para ver quien coño toca a esas horas (20:00 de la “tarde” o “noche”, que tampoco es tan tarde, digo yo). Es Timmy (16 pero que en realidad tiene 34) que viene a verla y darle besos de esos de tornillo…

Y al final, una especie de ser de una dimensión “desconocida” o incluso del espacio, que ya es decir, los quiere matar, a saber por qué motivo, solo él, Dios y un perro que pasa por la calle lo saben, pero que en el último segundo, no antes de decir una frase chistosa, acaban matando a ese engendro, tarasca o cefalópodo. Beso de tornillo, ésta vez con un poco de lengua y FIN, en letras todas en mayúsculas.

Lo veo claro. ¿El tiempo discreto? ¡Bah! Que más da el tiempo y no dormir, habiendo películas de los 80 de bajo presupuesto.

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