Blanco

blanco
por JrG.

Estoy solo.

Nada me perturba, si acaso la noticia que debe de llegar de un momento a otro.

Esta sala de espera vacía y silenciosa, limpia y aséptica, me produce un recogimiento de iglesia renacentista, pero sin ninguna alharaca.

El vacío y el color blanco general me producen un alivio reconfortante que me aisla de la inquietud exterior.

Me siento arropado por este blanco silencioso. Cualquier otro color resultaría chillón, grosero, procaz.

Es curioso el blanco. Como color, no como adjetivo.

Físicamente el blanco se produce por el movimiento angular acelerado de un círculo con toda la escala cromática.

Su simétrico y ausente total de color, es el negro. Que se produce al desproveer de cualquier color el espacio.

De esta forma se puede llegar a la conclusión de que el blanco es lleno y el negro vacío.

Desde el punto de vista de la física, incluso se puede decir que al tener movimiento el blanco produce calor, y por lo tanto el negro inmóvil sería el cero Kelvin.

Alguien preguntaba hace unos días qué distinguía al frío del calor, independientemente de la temperatura.

La respuesta sale directa: el frío es ausencia de calor, y de esta misma manera el blanco por su dinamismo es cálido y el negro por su ausencia de movimiento es frío.

Cuando algo está pintado de blanco se lo identifica con ausencia y quietud, así como el negro con lleno.

Cuando un artista se enfrenta al blanco o quiere decir algo con color blanco tiene todas las de perder, si no quiere utilizar el contraste de un complementario al que llamo simétrico.

Es un reto sólo al alcance de unos pocos.

Ahora mismo sólo me vienen a la cabeza dos de mis más admirados pintores que supieran expresarse y sublimar el blanco.

Por orden cronológico el primero sería Zurbarán.

El siguiente sería Malevich.

El vértigo que produce el blanco hace sudar a un artista.

Cómo expresar sin el contraste, sin la línea, sin el color. Tratar de pintar sólo con luz. Matizando con la nada.

Cómo quitar en vez de poner.

En la escultura esto es menos complicado.

Tenemos la escultura en la masa, en la que retiras o apartas material hasta encontrar la forma.

O la escultura de aportación jugando con el lleno y el vacío, partiendo de unos materiales que añades a lo inexistente.

Pero encontrar algo sobre una tela blanca con añadido de blancos es tarea muy compleja.

En una acuarela, sin embargo, el blanco lo es todo.

El blanco, o ausencia de pigmentos, es lo que delimita la obra, y se llega a la sublimación cuanto más blanco tiene la acuarela, en un enorme ejercicio de sintetizar la acción de añadir con la de no poner, para definir la forma de la imagen.

En la pintura de masa acrílica, o de pastel o de óleo, esto es más complicado.

Sólo se puede trabajar con la luz de los blancos para crear la idea, prescindiendo de la simetría del contraste, para dejar pasar sólo al efecto de la luz en el monocolor, que es la suma de todos los colores girando con vértigo.

Se puede recurrir a sacar algún matiz de la infinidad de la composión del blanco, pero es un trabajo muy delicado si se quiere ser sincero.

El blanco es fondo y es atmósfera, es punto, es línea y es masa. Es soporte y es absoluto.

Es principio y es fin.

El blanco es el reto definitivo.

Sigo tratando de encontrarlo.

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