Edicionalizando

PLATON
por Satur.

Hola, buenas, voy a iniciar mi conferencia agradeciendo a los presentes que estén presentes en este mi segundo viernes consecutivo con todos ustedes. Gracias. Hala, ya está, así que procedamos.

Hoy en día es común ver en las fajas de los libros la mención de cuántas {ediciones} lleva el libro. Cuantas más {ediciones} lleve el libro, más posibilidades habrá de que se siga vendiendo. Deben pensar los editores que piensan los lectores: {si este libro se vende tanto y lo lee tanta gente, es que debe de ser impresionante, así que lo voy a comprar también. Yo venía buscando un manual de introducción a la filosofía de Nickse, pero he visto que sólo hay dos y no han pasado de la primera edición, así que mejor me llevo este libro de recetas de Rita Maestre, aunque no tenga un póster desplegable en las páginas centrales y aunque siga sin saber qué diablos quiso decir Zorratrusta, porque el libro de Rita ya va por la quincuagésimo tercera edición}.

Lo que yo digo, constato y demuestro, es que eso de la no sé cuántas {edición} es un trola, y lo voy a ejemplificacionar con un ejemplo socrático/didáctico en el que dos personas imaginarias se hacen preguntas y se contestan para aclarar un tema por otro lado la mar de sencillo. Me podría preguntar y responder a mí mismo, pero me tomaríais por loco, algo muy lejos de mi intención.

PARALALELEPÍPEDES: ¡Oh, Procusto, acabo de hacerme con un ejemplar del Manquete de Patón que vendían en el megabiblos! Debe ser un libro excelente, pues ya va por la heptagésimadoceánica edición.

PROCUSTO: ¡Oh, Paralelepípedes, cuán equivocado te hallas!

PARALELEPÍPEDES: ¿Hállome?

PROCUSTO: Hállaste.

PARALELEPÍPEDES: Aclárame.

PROCUSTO: Con gusto.

PARALELEPÍPEDES: Gracias, Procusto.

PROCUSTO: Debes diferenciar, oh, amado Paralelepípedes, entre {edición} y {reimpresión}. Y ya está.

PARALELEPÍPEDES: Oh, sabio Procusto, me ha quedado todo muy claro, eres un genio, pero quizá alguno de los lectores siga todavía en Babiápolis.

PROCUSTO: No problem, tron, te hago un mapa. Una {reimpresión} es una copia exacta de la primera edición del libro. Imaginemos que se imprimen 100 ejemplares de un libro y se venden todos. El editor decide reimprimir otros cien, así que se tira de nuevo la impresión {exactamente igual}, sin corregir ni modificar nada. Si el editor indica en las páginas preliminares o en el verso de la portada que se trata de una nueva {edición}, está mintiendo, pues en realidad se trata de una {reimpresión}.

PARALELEPÍPEDES: ¡Cuánto me impresiona tu erudición, oh, Procusto! Mas para aclarar, cristalinizar, transparentacionalizar tu derroche de conocimiento, quizá deberías explicar qué es entonces una {edición}.

PROCUSTO: ¡Cuánto me agrada tu interés, oh, Paralelepípedes! Supongamos que el editor tira esos cien primeros ejemplares que reciben el nombre de {primera edición}. Supongamos que se agotan. Supongamos que el editor, además, cumple pulcramente con su labor, y aprovechando que va a tirar de nuevo de imprenta, decide corregir erratas o, de acuerdo con el autor o por orden o sugerencia de éste, suprimir alguna frase, modificar otra y añadir tal o cual palabra que clarifique el significado de algún concepto. En ese caso, por leve que sea la modificación, estamos ante una nueva {edición}. Quizá no sea…

PARALELEPÍPEDES: ¡Cáspita! Oh, Procusto, disculpa la interrupción. Encontrábame tan asombrado de la nobleza de tu expresión y de lo augusto de tu sabiduría, que no ha sido posible contener mi emoción. Continúa, por favor.

PROCUSTO: Decíamos ayer… que esas modificaciones quizá no sean importantes en una novelucha, y que al lector lo mismo le da leer la primera edición que la trincuagésimonona, pero en el caso de un ensayo, donde prima más el conocimiento que el entretenimiento, el hecho de poseer una {edición} corregida, o corregida y aumentada, le dé más valor al texto y al libro en sí. De ahí que sea importante señalar la sutil diferencia entre {reimpresión} y {edición} por mor de la verdad, por mor del honor, por mor de la profesionalidad, por mor del amor a tu trabajo, por mor del respeto a tus lectores, y por mor a cienes y cienes de cosas más que no voy a decir para no cansarte y aburrirte.

PARALELEPÍPEDES: ¡Oh, Procusto, tú jamás me canzzzzzz… zzzzzz…! ¡Que noooo, que era broma, tú nunca me cansas, sabio entre los sabios!

PROCUSTO: ¡Gagagagaga, qué picaruelo eres! Oye, que me voy, taluego, Lucas.

PARALELEPÍPEDES: Venga…

PROCUSTO: Ya te llamo y quedamos si eso.

PARALELEPÍPEDES: Venga, vale. Si no me llamas ya te doy yo un toque.

PROCUSTO: Venga. Adiós, pues.

PARALELEPÍPEDES: Adiós. tira…

PROCUSTO: ¡Chao!

PARALELEPÍPEDES: Tira…

PROCUSTO: Adiós, dios, diossss, dsssss.

Pues eso, que si os ha quedado claro. Hala, con Dios.

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