Los Ausentes (apología de la ficción)

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por Juan el Largo.

Nosotros, los Vivos, que podemos observar desde arriba todo lo pasado como si hubiera sucedido en un instante, como si todo hubiera sido el producto de una breve explosión, tenemos querencia a buscar formas entre sus escombros. Al alejarte unos pasos, crees, del lienzo, esos brochazos que examinados a corta distancia parecen una pasta de pigmento informe resultan ser el Minotauro engullido en la tormenta, unos caracoles de pelo bajo una toca blanca, un laúd o una calavera. Entonces devoramos todo lo escrito a nuestro alcance, observamos y archivamos fotografías, repasamos compulsivamente las pocas filmaciones que circulan de los tres últimos meses de ese año, 1941, en esa ciudad. Sentados sobre los escombros, triunfales sobre los Ausentes (ellos) sospechamos, agotada la euforia, que se nos ha escapado lo esencial. Que todos estos meses hemos estado caminando en círculo y hemos regresado al risco de partida, la misma ignorancia.

Pensamos que tal vez hemos observado a demasiada altura, desde una lejanía en que los hechos se convierten en Historia y se impregnan de ideología; que no hemos escarbado a suficientes brazas de profundidad. Así que lo hacemos: acercamos más la lupa al objetivo. Recorremos el camino inverso a la Historia. Regresamos al caos originario del pasado-presente en que los hechos se suceden sin un plan maestro, trazando sin saberlo unas líneas de Nazca que en la distancia podrán observarse, pero que por el momento no son más una sucesión errática de azares. La perseverancia nos premia de vez en cuando con un nuevo documento rescatado del letón a una lengua comprensible. O con una foto que muestra una perspectiva del gueto que no conocías, una línea de caballetes nueva y, en los bajos, un taller de sastre o una sombrerería. O con el testimonio lacónico (uno más) de alguien que escribe unos diarios para los Ausentes (nosotros) y se lamenta de la escasez de tinta, o que menciona un encuentro vulgar con Dubnow en la esquina de la calle Ludzas. Esas briznas de realidad parecen alumbrar de pronto toda la escena. Cuántas briznas sean necesarias para llegar a la epifanía depende de cada cual.

Hay quienes, como Binet en su impostura, desalentados por la imprecisión de la memoria de quienes estuvieron presentes, por las contradicciones de los testimonios, por la sospecha de que el recuerdo pueda estar contaminado por la vanidad, la idealización o el afán de hacerse absolver, se lamentan de no poseer las actas de tal o cual conversación, como si esa brizna más de verosimilitud nos acercara a la verdad. Hay quienes por no dejar ninguna amarra suelta, ningún silencio molesto, necesitan agregarse a sí mismos, incorporar el relato de su propia búsqueda entre los escombros, antes de acopiar el impulso suficiente. Brizna más brizna menos, antes o después la estructura que escapó a todos nuestros intentos de reconstrucción mental se perfila ya en todos sus detalles. Ahora sólo hace falta escribirlo, simplemente, tal como fue.

Pero nosotros, los Vivos, los Ausentes, somos afásicos. Como los pacientes del “Discurso del Presidente” del doctor Sacks, somos incapaces de comprender las palabras cuando se nos presentan desprovistas de las sutilezas del tono, los acentos y los ademanes de quienes las utilizaron (del “habla”), del mismo modo que una imagen fija, aislada para siempre en su encuadre de todo lo que la rodeaba e incapaz de reflejar detalles que la memoria humana evoca espontáneamente con tanta fuerza mucho tiempo después (los olores, el frío, el viento que ese día soplaba), es una representación ilusoria de lo que presuntamente retrata. No agregaremos nunca suficientes capas de realidad para comprender. Tú mismo, observador distante o microscópico que odia los silencios, no eres más que un surco en la tierra mucho antes de que nadie vea en ti una línea de Nazca.

El único puente posible entre los Ausentes a uno y otro lado de la línea de la muerte es la literatura. Sólo ella permite tratar a los muertos como si estuvieran vivos y a nosotros los vivos como si ya fuéramos muertos.


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141 comentarios

  • Hace una hora hablaba con una buena amiga de Barcelona, que estará entrando ahora al quirófano.
    Van a aligerarle los pechos.
    Los pechos y la metástasis que lleva en ellos.
    Hemos estado hablando de las diferencias entre JJ Cale y Eric Clapton.
    Bueno hablaba yo la verdad, mientras escuchábamos el tema que les linkeo.
    Los dos expresan su forma de ver de una forma diferente. Cale habla desde el campo, tocando su guitarra con la mano desnuda trata de no hacer nada tenso, ligero, suave sin demasiados virtuosismos, aunque sabe hacerlos muy bien.
    Clapton es más urbano, toca con púa y aunque con mano lenta gusta más de sacar riffs y son un poco más tensados.
    Cuando despierte esta noche, quiero que tenga música.
    Luego ya iremos viendo venir.
    Geniales los dos, pero tanto mi amiga como yo somos más de JJ Cale.

  • Estoy con Brema.
    La ilustración soberbia.
    Pero las historias no se protagonizan para ser contadas. Aunque sólo seas un personaje de hacer bulto, pasaste por ahí, no para hacer un guión con ello. Forma parte de tu tiempo. la literatura es una forma de recordar o de transportar al futuro.
    Pero nunca es presente. Es un pasado proyectado.
    La vida es lo único que está en presente cuando se está dentro.
    Su representación sólo es aproximada. La fidelidad siempre parcial.
    El texto muy bueno. Algo barroco, pero nada está exento, sólo lo imaginario.

  • ¿Y esa realidad aproximada que decís, Brema y jrG, sería ese sistema de recuerdos borrosos que refleja Modiano en sus novelas?

  • Me han gustado mucho la prosa de este texto, su perspectiva sub specie aeternitatis y la ilustración homenaje a The Leftovers. Gran lectura matutina.

  • Entre la fórmula de la polea móvil, que la explica con precisión, y el pasmo de verte levantar mil quilos sin esfuerzo hay un hueco enorme. Ese espacio entre la realidad y la vivencia es para la literatura.

  • Josénez lo siento pero de Modiano sólo tengo referencias. He leído algún artículo y referencias suyas sobre su escritura, que no habla de vivencias en sí, sino de ensoñación o aproximación de las mismas. En casa mi Reyna tiene un par de títulos en su Francés original, pero son demasiado para mi capacidad de traducción y me cansa mucho leerlo así.
    Tengo en la lista comprar alguno de sus libros en Español.

  • Buenos días a todos:
    Me ha gustado mucho el texto de entrada. Y a mí no me gustó nada el libro “Las benévolas” de Jonathan Litell ( seguro que lo he escrito mal ), la prueba es que no lo conservo, pero me han dado ganas de leer el libro de Binet del que habla y al que enlaza la entrada . A ver si tengo suerte y lo tienen para el kindle americano, y en V.O. , los de Amazon. Si no lo tienen, me lo compraré en papel, ¡ qué le vamos a hacer !, a pesar de que, como no he leído nada del autor, no sé si me va a gustar su estilo lo suficiente como para conservarlo.

    En cuanto a la fotografía ; estupenda, pero terrorífica. Que hemos visto muchísimas fotos de esas, con los personajes que hubieran caído en desgracia borrados.
    Fotos de la era de Stalin. Pero de otras épocas anteriores y posteriores. Y lo que me parece terrorífico, es la sensación de que, después de un tiempo, y de la publicación masiva de esas fotos con personajes eliminados, todos creyéramos que esas son las auténticas, y que, de aparecer las fotos verdaderas en algún sitio, se nos intentase hacer creer que estas últimas , las originales, son manipuladas.
    Porque, ya lo decía Lenin, que “una mentira repetida miles de veces, se convierte en verdad” ( lo he puesto entre comillas, pero lo he escrito a mi manera ; seguro que Lenin lo dijo de otra forma ).

    Este tipo de trucaje , lo he visto respecto del “Calentamiento global antropogénico”, ahora llamado “Cambio Climático”, – algo que ha existido siempre – para disimular las falsedades , manipulaciones , y los videos terroríficos trucados que nos metieron a la fuerza los Progres Verdes, para podernos brear a impuestos anti CO2…

  • jrG, no me lo creo, si yo he podido leer a Modiano en francés, de hecho es uno de los pocos autores franceses a los que puedo leer en su lengua, para ti debe ser pan comido. Será vagancia.

  • «El único puente posible entre los Ausentes a uno y otro lado de la línea de la muerte es la literatura. Sólo ella permite tratar a los muertos como si estuvieran vivos y a nosotros los vivos como si ya fuéramos muertos».

    Es una forma rara esta de reivindicar la ficción (no la Literatura), aunque lógica viniendo de Long John (¿Silver?).

    Sin embargo, lo que se construye con la ficción no es la realidad, sino una representación. Puede ser más o menos creíble, verídica o realista, pero no por ello dejara de ser una representación, es decir, una interpretación de lo real en donde se ha acotado el tiempo, el espacio y los hechos para ofrecer lo que quiere vender el escritor. Es dentro de esa representación donde hablan los muertos como vivos, los vivos como muertos, el aire trae aromas de jazmín y lavanda, y todos dicen cosas interesantes, al contrario que en en mundo real, donde todos titubeamos y la mayor parte de las veces no sabemos qué queremos decir. La ficción reconstruye el mundo y le da sentido, pero el que quiere el escritor que, a efectos de su ficción será Dios, pero a los del mundo real no deja de ser un particular.

  • Tenían el libro de Binet en francés para mi kindle americano , y ya lo tengo metido en mi lector. En cuanto termine un par de libros que tengo empezados, me pongo con él.
    Respecto a Modiano : no escribe mal, pero me parece un triste, y de pereza. ( Y no conservo nada de él ). Lo que le salva es su bonito francés, así que, JrG, yo ni intentaría leerlo traducido al español. Me pondría con alguno de los que tiene su Reyna, y que ella le explique lo que le cueste entender .

  • Ya que va de libros la cosa, aprovecho para contar que seguí la recomendación y me agencié el de Marlon James.
    Me está gustando mucho, al leer la advertencia sobre la traducción me entraron dudas (y las sigo teniendo) pero el resultado funciona. La cosa es que el libro, en inglés, mezcla, al parecer, distintas hablas de Jamaica y lo que han hecho los traductores es aprovechar el español de Cuba. No deja de ser trampa, tiene uno la sensación de que está leyendo a alguien que no es el autor, o de que se está perdiendo la mitad del trabajo del mismo, pero como ya he dicho la cosa funciona. O a mí me funciona, a lo mejor un conocedor de Jamaica, o de Cuba, huye espantado.
    Aún (ya no sé si se acentúa aún) diré más, es la primera novela traducida por Javier Calvo (y he leído unas cuantas) que no me parece una novela de Javier Calvo (y he leído dos o tres).
    Tiene momentos antológicos, el amigo James. Agradezco mucho la recomendación.

  • Viejecita: lo de Binet no está mal, aparte de ciertos pecadillos de juventud, luego ha escrito otra, una especie de parodia sobre Barthes y toda la peña post-68, muy divertida.

  • ¡Para ser tan distintos…qué parecidas son nuestras bodas!
    Somos igualitos a nuestros antepasados y las pocas diferencias son las modas, las creencias o las creencias de moda. Se observa en la permanencia del arte, la ciencia…
    Yo, y creo que la mayoría, en el arte: literatura, pintura, música,…busco lo que nos une con nuestros antepasados, lo fundamental, lo permanente y así, erradicar lo superfluo.
    El verdadero artista es ese “cabrón” (nótese mi envidia) capaz de sintetizar millones de años en una pincelada, unas palabras…incluso sin necesidad de conocer la Historia.
    ¡Que cabrón!

  • Muy buena entrada y muy buena ilustración. Es una entrada en defensa de la ficción y es una entrada literaria. La cualidad más específica del discurso literario es que no es unívoco ni se deja refutar (¿mirar “desde arriba”, un instante, una explosión, los escombros, el lienzo, “lo esencial”…?). Desde el punto de vista del conocimiento, el discurso literario puede ser muy valioso pero nunca es valiente, valiente es afirmar que son las doce o que el ángulo recto hierve a noventa grados. Apreciamos a Homero porque hemos concebido una historia que no necesita más de la inspiración de las Musas. Es más, no solo apreciamos a Homero sino que hasta nos gusta más Homero.

  • Gracias Schultz :
    Si me gusta el Binet, buscaré las otras cosas que tenga.
    Eso hago con los relatos y los libros que disfruto. Que busco lo que haya del autor, y, si me gusta de verdad, como me ocurre por ejemplo con los textos de Gomez, no paro hasta conseguirlos todos, y en forma de libro. ( Y los voy encargando en las librerías, para que no se lleguen a agotar las ediciones ).
    Y quito de mis estantes, textos “fardones” que no hay quien lea después de la adolescencia ( que es cuando uno lo lee y lo aguanta todo, incluso al pesado de Marx, a Russell, a Dostoievski con sus mujeres histéricas ofreciéndose para “redimir” a quien no las necesita , etc ). Gracias a eso , mantengo una biblioteca viva, y sé que cualquier libro que tome de ella, lo voy a volver a disfrutar.
    Así que, muchas gracias por su recomendación. La tendré en cuenta en primer lugar.

  • Adoro el frío, el silencio y la quietud.
    Odio la calor, el ruido y la francachela.
    Pero Dios Nuestro Sïnyor en su infinita sabiduría, compensa a los estivalöfobos haciendo que las chicas se quiten ropa. Ya empiezan por estas latitudes.

    ¡ÑAM!

  • Querida Viejecita: amén, como siempre, a todo lo que dice usted. Pero no retire jamás de sus estantes ni a Gómez ni a Dostoievski (no necesariamente por este orden), y piense que los protagonistas del ruso –como el infortunado príncipe Myshkin sin ir máa lejos– son, cuando menos tan histéricos, como los femeninos.

    Le voy a regalar, si me lo permite, un librito.

  • Alguien tropieza con una historia. Supongamos, inventemos: la del matrimonio Rosenfeld, residente en Berlín en 1941. Él, Alfred; ella, Margarethe, de soltera Januslawski. Él, nacido en febrero de 1894 en un pueblo de Prusia Oriental, Preußisch Holland, hoy Pasłęk; ella, nacida en 1902 en una aldea de Silesia, Biskupitz, hoy Biskupice, perteneciente a la ciudad de Zabrze. Tenían una farmacia en el barrio de Steglitz. Sin hijos, pero a cargo de un sobrino, Markus Rosenfeld. A Markus le detienen en noviembre de 1941 y le deportan el 27 de ese mes. El día 30 muere en los fusilamientos masivos que los nazis oficiaron (es un decir) en Letonia. En enero del 42 detienen al matrimonio Rosenfeld. También son deportados a Riga, donde mueren en el campo de concentración de Kaiserwald, pero se desconocen las circunstancias, y la luz las probabilidades se torna penumbra en Kaiserwald, un campo que no era de exterminio. ¿Murieron agotados por el trabajo y la penosa alimentación? ¿Rebeldes? ¿Tifus? ¿Por el capricho de algún carnicero?

    Alguien tropieza con una historia. Quiere saber más y hace acopio de datos, pero ¡alto, amigo! Hay que trasladarse a Berlín, consultar archivos, hacerse con un traductor. Viaje, hotel, pedir días en la funeraria donde trabaja como mecanógrafo. Hay que consultar mapas, quizá llegue a saber el convoy y a dar con una lista. ¿Sobrevivió alguno? Viaje a Riga. ¿Dónde fusilaron a Markus? Quizá se sepa. Hoy puede ser un bosque, un piso soviéticamente erecto o un basurero. Pero hay que verlo, aunque no sirva de nada, porque es el lugar de los hechos. Lo mismo ocurre con Kaiserwald. Hay casas. Coches. Lo acabo de ver en internet. Un viaje para ver casas y coches. Y hotel, etc. Y un archivo, y un intérprete de ruso o de letón. Mil correos preguntando e insistiendo. Hay que pagar, enviar la transferencia a cierto archivo de Moscú. El hijo de un superviviente del convoy donde estabularon a Markus ha reunido mucha información. Hay suerte: vive en Hungría. Hay que viajar a Budapest y de allí tomar un tren hasta la frontera con Rumanía. Viaje, hotel, intérprete. Money.

    Alguien tropieza con una historia. Ha reunido un buen centón de documentos, pero le parece insuficiente. Escribe un artículo. Extraordinario, sí, pero mal pagado; o bien pagado, pero no da. Otro, con más nervio, con más musculatura, más valiente y más lector, escribe un libro. No se vende, no interesa, pero es un libro formidable donde se cuenta la historia del matrimonio Rosenfeld y la de su sobrino Markus; el trasfondo, una Europa embrutecida y las deportaciones a Riga desde Berlín. Apuntalando ciertos capítulos débiles, mostrando el vacío documental y a la vez cubriéndolo, la historia de su propia fascinación. Fascinación, la del escritor.

    ***

    Alguien tropieza con una historia. Acopia datos. Google. Un par de correos, el intento de dar con el hijo de un superviviente del convoy donde viajó Markus camino de Riga. Uf, habla húngaro, quita, quita. Hay que hacerse el carné de la biblioteca pública para sacar un par de libros sobre el Holocausto. Mañana, que ahora me voy a meter un rato en Xhamster. Flop, flop, flop. Qué terrible Europa. Vagones, Berlín años 40, nazis gritando, sollozos, abrigos, un traje de mezclilla, pitillos, ojos asustados, maletas.

    Alguien tropieza con una historia. Escribe: «Alfred pronunciaba el alemán con acento, el cual suplicó al nazi: “no, mi mujer no, por favor”. Margarethe lloraba entre convulsiones en una esquina acordándose de Markus».

    Alguien tropieza con una historia. Escribe una novela. Alabado sea el Señor. Quizá le den un premio. En cualquier caso, no ha perdido nada. Pero la Humanidad tampoco ha ganado mucho. Quizá alguna modistilla se haya «concienciado». Bueno, tampoco está tan mal.

  • Querida Viejecita ;

    El saber que aún le ronda una víbora por sus campos me pone muy preocuposa. Llame a a cualquiera universidad veterinaria y de allí le mandan a unos estudiantes mal pagás o becarios que no son temerosos de Dios.

    Y suerte. Ponga puertas al campo y rece.

  • Gracias Tareixa por preocuparse.
    Por motivos de trabajo, ( administro un par de casas de pisos en Madrid ) , tengo una empresa amiga dedicada al control de plagas.
    Me han dicho, que, en efecto, la naftalina está prohibida en Europa desde el 2008. Me han recomendado el método del que hablaba ayer JrG. Y que me fije, que no deje a mis nietos sólos en el jardín, y que cuando la vea, la mate. Y que les avise entonces, que ellos tienen sustancias y métodos legales para que no vuelva a venir una víbora a mi casa.
    Porque si vienen ahora, y encuentran a la víbora, o a una familia de víboras, ellos no las podrían matar, que tendrían que avisar a los del Seprona para que se las llevasen y las soltasen en el campo.
    Y yo no estoy para nada dispuesta a eso. A que suelten en el campo, cerca de casa, (que no se las iban a llevar a ningún serpentario) , a las víboras, con su veneno, para que se pudieran defender de sus enemigos, incluyendo entre esos enemigos a los humanos que van paseando o corriendo por el campo en preparación para maratones…
    Y si llamase a algún estudiante de biología, para que matase a la, o las víboras por mí, me sentiría muchísimo más culpable que matándola yo misma. Imagínese además, que, al pobre becario, torpe como buen becario, le muerde una víbora en mi casa, y que, en vez de volverse inteligentísimo como el Hombre de Tipotrueno, se pone fatal, y le tengo que llevar al hospital a toda velocidad .
    ¡ Sólo de pensarlo me echo a temblar !
    Sigo teniendo a mano el palo con un extremo bifurcado para inmovilizarla, un hacha , y la espada de mi bisabuelo. Y venceré a la serpiente.
    Pero, de nuevo, gracias por preocuparse

  • Tampoco hay que olvidar que el desmayo femenino en las clases acomodadas fue, a lo largo del siglo XIX, un auténtico arte en el que apenas se diferenciaban una condesa rusa, una aristócrata francesa o una literati de Filadelfia. Incluso se popularizaron los sofás-desmayo, cuyo modelo más representativo quizá sea el Récamier.

  • bremaneur dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 13:19

    Este tipo de historia es el libro que tengo entre manos, el último de Cercas.
    Me queda un tercio, y dudo que acabe recomendándolo. Pero mi duda estalla con el pinchazo que recibe al recordar la última página de Anatomía de un instante.
    Seguiré hasta acabarlo, a pesar de que me molesten los cambios del autor, que unas veces se muestra como Javier Cercas en primera persona, y otras veces con Cercas como un tercero manteniendo la primera persona.

  • Gomez :
    Sus libros los tengo a la altura de la vista, donde tengo los que me gusta releer. Así que no corren peligro.

    En cuanto a Dostoievski : todavía lo mantengo, porque una vez me gustó, pero sus “chicas” , me ponen de los nervios. Y no es porque sea ruso, que las chicas de Pasternak ( Lara, pero, sobre todo, Antonia ), las de Tolstoï, ( quitando a Ana Karenina, que es mema ), las de Babel, de Gorki, de Gogol, de Kazakov… son otra cosa.

  • Alucino con tu memoria Viejecita.
    Bueno, con la de todos los presentes.
    Mi memoria es un coladero y además de lo más esquiva. Almaceno mucha información, pero soy incapaz de recuperarla cuando deseo yo.
    Mi memoria sale cuando le da la gana.
    Es muy selectiva, y una imagen o una melodía no la olvido, pero lo demás sí.
    Creo que por eso escribo aquí. Para recordarme cosas que estaban en alguna parte de la memoria.
    Es como tener los discos y los dvd mezclados y sin sus carátulas.
    Puedes saber que los tienes, llegar a saber donde andan, pero no con precisión.
    Es por eso que mi entorno necesita de un orden muy estricto, al igual que mis correos, mis papeles y las cosas que me importan.
    No es que sea un obseso del orden, es que me es indispensable.

  • Tiene usted razón como siempre, Viejecita. Sin embargo Dostoievski creó el que fuera, a mi modesto entender, uno de los personajes femeninos más cautivadores de toda la literatura universal; un personaje, además, completamente secundario de una de sus novelas –valga la herejía– menores.

    Me refiero a aquella dulce buscona, mademoiselle Blanche de Cominges de El jugador, quien promete al protagonista que le ayudará a gastarse todo su dinero –ciento cincuenta mil francos– antes de abandonarlo; pero, eso sí, que en los dos meses que tardarán en hacerlo le hará “voir des étoiles en plein jour“.

    Incluso, cuando se despiden, la chica tiene deferencia de regalarle a su arruinado amante dos mil francos y “derramar unas lagrimitas”.

  • bremaneur dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 13:19

    Sí. Ya no leo ficción. Aunque esto, Pero la Humanidad tampoco ha ganado mucho, tengo que pensarlo.

  • bremaneur dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 13:19

    Brema, muy bien contado. Necesito calma para rebatirle algunos puntos. A ver si la logro entre hoy y mañana.

  • Viejecita, las opiniones son respetables, mas el opinador debe mostrase contenido y evitar los comentarios heréticos. Alabar a Gómez hasta el ditirambo y denostar a Modiano, supone salirse del perímetro de demarcación de lo razonable.

  • En lo de Gomez, no estoy de acuerdo, marqués. En lo de Modiano, tampoco: no lo leo ni en español.
    Pero sì hay algo en lo que se equivoca Vijecita: no es necesario matar a las vìboras. En mi modesta opiniòn, un baneo de tres meses es suficiente.

  • Suscribo con violencia las opiniones de Viejecita y Francisca a propósito de Modiano. Sobre mi propia persona, los firmes valores de modestia y humildad que me inculcaron mis mayores desde mi más tierna infancia, me impiden decir en voz alta que también las comparto.

  • Marqués, intento ser bien educada pero :
    ¡ ¿ Razonable ? !
    ¿ Quien quiere ser razonable cuando ya le queda tan poco tiempo ? Sobre todo en cuestión de gustos literarios : ( tampoco me gustan Umbral, ni Trapiello, ni Jabois , y eso sí que es un pecado gordo aquí ).
    Yo, desde luego, razonable, en ese aspecto, no tengo ningún interés en serlo.

  • El amor destruye la tolerancia:

    No hay duda de que esa tolerancia modesta que descubrió Europa en el siglo XVII, para no pasarse el resto de los siglos en una perpetua guerra de religión, supuso un avance importante en la historia de la humanidad. Nadie niega tampoco que era una tolerancia -ya lo deja ver la palabra ‘tolerancia’- ayuna de toda cordialidad.

    Esa falta de afecto hacia lo tolerado no podía dejar contentos a los que pensaban que Dios nos ordenó algo más que tolerar al prójimo. En consecuencia, aquella tolerancia seca y distante hacia el heterodoxo fue sustituida hace tiempo por una actitud abierta, fraternal.

    Hoy lo menos que se espera que hagas con el Otro es que te lo comas a besos, y eso sin haber sido presentados. Eres homófobo si no estás dispuesto a irte a la cama con alguien de tu sexo, pues, si te da tanto reparo probar eso, es porque en el fondo sientes repugnancia por lo que hacen los homosexuales en la cama. Los aguantas, mas no empatizas con ellos.

    Pero, como sabemos los maniqueos, donde hay amor hay odio, y donde hay mucho amor hay mucho odio. Hoy, por amor al heterodoxo, fusilamos al ortodoxo.

  • Son ustedes demasiado duros con Modiano, Viejecita y Gómez. Es verdad (en este sentido a mí también me aburre) que siempre escribe la misma novela. Pero si uno se quedase sólo con una de sus “novelas” (no sé si son exactamente novelas), es un buen escritor. Ser un Martin Amis, un tipo con una capacidad tan asombrosa para reinventar temas y formas en cada novela, es muy difícil. Pensando en voz alta, también ocurre en el cine: muchas de las películas de Woody Allen (o de Ken Loach, o de John Ford) son la misma película, y si no te gusta una no te puede gustar la acumulación de todas; sólo tipos como Kubrick son capaces de hacer películas tan distintas como Lolita, Barry Lyndon, 2001, o Eyes wide shut. No me hagan mucho caso, escribo a toda pastilla.

  • Con lo de Woody Allen concuerdo; pero hay un evidente porqué: es imposible rodar una película al año y que sean todas buenas. (De hecho, en los últimos veinte o veinticinco años ha rodado muchas más malas o incluso malísimas que lo contrario) Por suerte, siempre nos quedarán sus Delitos y faltas, Zelig, Annie Hall, Love and death y tantas otras.

  • Bremaneur tiene más razón que un santo. Vamos, que lo que dice va a misa. Al margen de lo que escribe Bremaneur: siempre me acuerdo de cómo Robert Graves se arrepintió en “Adiós a todo eso” de haber utilizado en un relato de ficción alguna de sus experiencias de la guerra, por lo que suponía de traición a lo vivido. Hay quienes piensan que la relación de unos hechos es más ‘impactante’ y ‘profunda’ si se ‘recrean’ con personajes que den cuerpo y colorido al plano y blancoynegro recuento de los hechos. Para acabar: tampoco puedo dejar de acordarme de Jorge Semprún, quien en varios de sus libros hizo alarde de una memoria descomunal y, sin embargo, nunca quiso dar una relación exhaustiva de lo que le ocurrió en Auschwitz, alegando que solo la indagación literaria podía dar cuenta de lo terrible de la experiencia. (Dicen que, en su caso, había mucho que ocultar y que por eso optó por la verdad de las mentiras) ‘Si esto es un hombre’ es más terrible que cualquier apaño literario en sentido novelesco.

  • A mí Modiano me gustó mucho al principio. Creo que tuvo mucho que ver que fui capaz de leerlo en francés, como le he dicho al Artista de Cholet. Lo de que escribe siempre lo mismo, pues francamente, como casi todos.

  • La autobiografía queda descalificada, mucho peor que la novela. Entre el “recall bias” y la estupidez humana las autobiografías son un rosario de hechos deformados.
    La investigación histórica con revisión de archivos y bibliográfica es el único camino posible. Se trata del método científico (sin paradigmas chorras) aplicado a las ciencias sociales.

  • “Para el populismo contemporáneo, dice Jessen, es elitista quien piensa de otra manera. De otra manera, se entiende, que el pueblo: una categoría totalizadora convertida en «masa de odio». Jessen encuentra aquí tonalidades fascistas: «El nuevo odio a la elite tiene un núcleo prepolítico: es un odio a la civilización».”

  • Bari, Semprún estuvo en Buchenwald y no en Auschwitz. En uno de sus libros da bastantes detalles de esa estancia, recuerdo una emocionada descripción de un canto fúnebre judío.
    También describe como mató a sangre fría a un soldado alemán que había detenido su moto para descansar junto a un río, en bucólica campiña francesa. ¿Vida o Literatura? Si la literatura reproduce vida, es vida.

  • Schultz, eso pasa con los escritores, con los diseñadores, arquitetos y con los pintores y muchos músicos.
    Se encuentra una estructura, y se trata de sacarle variaciones o pulirla o perfeccionarla.
    En muchos casos es lo que queremos de ellos. Que se parezcan a sí mismos.
    No puedes ver un Vermeer que no esté cerca de una ventana que no esté a la izquierda de la escena en una pequeña habitación. No esperas una silla de Bertoia que no sea un entrecruzamiento de hilos de metal. No esperarás a Ciorán haciendo chistes positivos, ni quieres a Calder haciendo esculturas de piedra o a Brancusi con telas.
    Es más cuando alguno de los artistas que preferimos se adentran en otros territorios, solemos rechazarlos. Oir a un tenor cantando rancheras era un espectaculo lamentable.
    También es cierto que de otros lo único que se espera es novedades o innovaciones radicales. Nadie espera que a Kapoor, le de por estancarse y hacer objetos pequeños. O que los Rolling Stones entren en introspecciones folck. En eso el premio Nobel Bob Dylan era un precursor al que abucheaban cada uno de sus cambios, y él se lo pasó todo por el forro.

  • Siendo honesto y por finiquitar el tema: Modiano también me produce algo más de sueño que yo mismo, si bien no es menos cierto que parto con la ventaja de que, como me conozco más, también me caigo mejor.

  • Lo peor de los dos mundos:

    La sociedad culta española ha decidido unánimemente apoyar al señor Mulet tras su paso por un programa de televisión. Lo triste del caso es que esa decisión se debe, como suele ocurrir cuando hay que apoyar a alguien, a la sensación de que las cosas no le fueron muy bien el otro día a dicho señor.

    Pero fue él quien tuvo la ocurrencia peregrina de acudir a un circo para hablar de bioquímica con un cocodrilo. Como es natural, el saurio pasó de los argumentos, si es que se enteró de que eso que oía eran unos argumentos, y se merendó al imprudente.

    El señor Mulet, con una pinta impropia de un alfa-macho televisivo, tuvo que parecerle a Mercedes Milá, resabiada por la experiencia que le da un par siglos en los platós, un pringado, un ratoncillo sabiondo con mucho argumento y pocos cojones; exactamente lo mismo que pensaron de él los que tuvieron la ocurrencia -vais a ver lo que nos reímos- de invitarlo a “dialogar” con la fiera.

    Ahora, cuando ha terminado el juego y el señor Mulet ha comenzado a recuperarse del mal rato sufrido, acusa a su enemiga de cosas tan improcedentes como haber utilizado contra él la falacia ad hominem. ¿Qué falacia ni qué hostias? El señor Mulet no se ha enterado aún de que no fue invitado a ese programa en calidad de autoridad científica encargada de paliar el daño que puedan estar haciendo en la salud general las opiniones descabelladas de una famosa, sino como carnaza, y además muy tierna, con la que alimentar a la fiera. Qué pena daba el pobre hombre creyendo que la cosa iba de ciencia y de razones. Él con sus argumentos y la otra manoseándolo.

    No fue un argumento ad hominem lo que recibió; fue una dentellada que le arrancó la cabeza de cuajo. Por meterse en la jaula.

  • Éste de hoy es un tema que no tengo nada claro, pero voy a hacer de abogado del diablo. Lo divido en varios post para no liarme.

    Respecto al asunto que menciona Proc – los textos literarios no se dejan refutar, a diferencia de las proposiciones científicas (los ángulos rectos hierven a 90º).

    Tal vez. Pero tampoco, en ese sentido, son “falsables” las interpretaciones de los historiadores, los sociólogos, los psicoanalistas o los pianistas. No existe un aparato para medir la altura del complejo de Edipo en un humano, ni un criterio universal para decidir qué acontecimientos llevaron a la caída de la República romana (y cuál fue su importancia relativa) o qué significa “la fidelidad a una partitura”. Dicho de otra forma: no se puede aplicar el mismo criterio de “valentía” a las ciencias puras que a las ciencias sociales o a las artes.

    ¿Esto quiere decir que todo vale, lo mismo una elaborada teoría conspiranoica sacada de la manga que el trabajo de toda una vida de un historiador? No; quiere decir que hay un espacio nebuloso (“equívoco”) en que la visión de dos especialistas con el mismo conocimiento de los hechos contrastados puede ser radicalmente diferente: del asesinato de César se explica porque las familias patricias romanas rechazaban la posibilidad de un retorno a la monarquía al asesinato de César se explica por su cercanía a las posiciones políticas de los Graco y otros tribunos de la plebe hay un mundo y una visión casi opuesta de la historia de Roma, y ambas parten de los mismos hechos contrastados.

    ¿A dónde voy? Básicamente a decir que esa cualidad que tú mencionas, Proc, lo unívoco, definida como la posibilidad de contrastar algo inequívocamente, simplemente no se le puede pedir a la historia, etc. Ni mucho menos a la literatura. Otra cosa es la verosimilitud. ¿Es Guerra y paz un retrato verosímil de Rusia durante las invasiones napoleónicas? Y en el otro extremo: ¿qué nos dice sobre la univocidad en las ciencias duras el hecho de que, por ejemplo, los fotones modifiquen su comportamiento en función de las expectativas del observador?

    No sé si tus tiros iban por aquí o yo te he interpretado mal.

  • Es verdad, Holmess, y lo que usted recuerda del soldado alemán es altamente literario, según se suele entender´’literario’. Marqués, la Historia que usted pide echa mano constantemente de testimonios como el de Levi, aunque sea para contrastarlos con otros, y de detalles como podría haber proporcionado Semprún si hubiera sido sincero. A no ser que usted se refiera a una Historia basada exclusivamente en estadillos y balances.

  • Llevas más razón que un santo, Gengis. Hace un par de meses o así asistí a una conferencia en la que uno de los ponentes era precisamente este señor. En la cena posterior me sentaron casi a su lado, por lo que estuve un rato charlando amigablemente con él. Me pareció un tipo simpático, divulgador ameno y supongo que muy preparado en su campo; pero tanto en su disertación en la conferencia como en la conversación cara a cara se advertía el polemista nato que, lejos de desdeñar el cuerpo a cuerpo, lo va buscando. Otra cosa es lo que oportunamente señalas: si te invitan a un programa de máxima audiencia con el único objetivo de llevarle la contraria a Mercedes Milá, no cabe otra interpretación de que van a despellejarte vivo sin contemplaciones. La suerte para él fue que Milá, enfrentada por una vez a un tema del que no tiene ni la más ligera idea, cargó demasiado la mano y lo que tendría que haber sido una carnicería ha representado una victoria para el científico, cosa de la que, por otra parte, me alegro mucho.

  • Creo que Sartre y Camus, desde el punto de vista literario, trataron la Shoah muy atinadamente en evitaciòn de énfasisi e imposturas: en su debido momento y con un mìnimo de palabras u màximo de silencio.

  • bremaneur dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 13:19

    Pero fíjese que la entrada de hoy no contrapone a quien investiga concienzudamente con quien bucea superficialmente en Google y luego rellena los vacíos con baratijas (“no, mi mujer no, por favor”. Margarethe lloraba entre convulsiones en una esquina acordándose de Markus»).

    Lo que dice es que el primero, si no es un historiador profesional (a quienes sus pares le aplicarán las reglas estrictas del gremio), si es un aficionado, un periodista, un familiar implicado o un escritor, no añade ninguna brizna más de verdad al relato por el hecho de incorporarse a sí mismo. Es decir, que la faction no es más que una fiction a la que se le añade un personaje más, uno mismo, cuyos motivos, recuerdos y percepciones pueden tan gaseosos como los de un personaje inventado (si no más, en la medida en que está hablando de sí mismo o, en el peor de los casos, de cómo a uno le gustaría verse a sí mismo).

    Cuando uno se distancia de la historia o del periodismo (y anda que no hemos hablado aquí de la prosa cipotuda que practican quienes consideran que no es posible informar de una noticia sin hablar de sus días desenfrenados de farra, sexo y alcohol), el terreno más verdadero es el literario. En ése sí que no engañas a nadie ni te engañas a ti mismo.

  • A ver, un poco de orden, algunas opiniones por experiencia y conocimiento tienen más peso que otras. No todo el mundo puede opinar de Modiano a la ligera, sin conocer su obra y comparándolo a lo loco. De la misma forma solo algunos podemos afirmar si un torero está cargando la suerte o si un vino es equilibrado.
    Algunos confunden la democracia con el “todo vale”; estaremos vigilantes.

  • Dicho de otra forma: el HHhH de Binet es una novela, es literatura de la primera a la última página. No veo qué diferencia existe entre ella y el Cuarteto de Alejandría, salvo por el hecho de que la novela de Durrell tiene mucha más miga que las ensoñaciones de Binet sobre el asesinato de Heydrich.

  • Gómez dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 17:19

    Gómez, yo soy una gran defensora de Allen. No están a la altura de cualquiera Delitos y faltas, Hannah y sus hermanas o Blue Jasmine. Lo que quería decir es que a Modiano le pasa como a Allen, son creadores obsesivos. Y si no te gusta Dora Bruder o Manhattan es probable que no te guste todo lo demás.

  • AVANTMATCH
    1 Voy al estadio por primera vez en la temporada.
    2 Tapas de bravas y dos birras en el Tomás desde donde escribo
    3 Minutos tardará en llegar el gol de Dimaria
    4 Golitos de Messi harán historia
    5 Lobitos tiene la loba
    6 a 1 será el tanteo final que glosará Satur.

  • Arístide dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 17:56
    El Marqués es prosa limpia y pura, “como un Balzac cañí y otoñal.”

    Aristide, fillo, te he dicho cincuenta veces el adjetivo tiene que ser preciso cual puñalada florentina: “Como un Inclan casticista pero fondòn.”

  • Pirata Jenny dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 18:29

    Jenny, me he explicado muy mal y casi puedo prometerte que ahora igual, O PIOR. En ese momento de la conversación quería subrayar, a toda la hostia, que esta entrada es una construcción literaria, arte verbal cuyas afirmaciones (por ejemplo, «El único puente posible entre los Ausentes a uno y otro lado de la línea de la muerte es la literatura») no están sujetas a verificación ni son susceptibles de ser falsadas, ni lo pretenden ni tenemos derecho a exigírselo. También quería jugar con las dos acepciones de valor, y reconocer, por contraste, el coraje del lenguaje inequívoco que exigimos al conocimiento objetivo, pero sin negar la valía o la significación de los otros discursos.

  • Ya hubo un tiempo en que el pasado era una narración que formaba parte de la poesía, pero esa (con)fusión original no parece haber satisfecho el deseo de saber que la literatura no puede ni tiene por qué colmar. Hace mucho que no podemos prescindir ni de una historia distinta de la literatura ni de una literatura liberada de misiones históricas.

  • Sobre la dimensión interpretativa. La historia no puede ser solo acarreo de noticias, minería arqueológica y penosas labores de archivo, reclamamos explicaciones. Pero la historia de calidad se sujeta siempre a esos datos ciertos y a las reglas del razonamiento, mientras que la literatura tiene permiso para ser irracional e incoherente.
    De los fotones mejor me callo, que me da la risa. (Como me ponga yo a hablar de los fotones, veráis).

    HOY QUE GANE EL BARZA para que pierdan los francese

  • La literatura que no deja abierta la puerta a la imaginaciòn por basarse en una objetivizaciòn hiperrealista, ni es literatura ni pollas en vinagre. Serà un manual de utilizacion de algo, o un libro de viajes de Michelin, o Historia novelada, o una biografia notariada, o los atestados policiales de Praga, que diria Kafka, o el Codigo Civil version amantes frustrados, que decìa el otro. Pero literatura, no es. Ni Embajada a Tamorlàn, ni Historia Verdadera de la conquista de Nueva España, ni Judios moros y cristianos, pueden considerarse literatura, a pesar de su valor literatio por lo bien escritas que estàn estas obras.
    Por tanto, escribir literariamente sobre la Shoah es un riesgo terrible porque el objetivo fundmental es que lo crean a uno. Demasiado pedirle al cuerpo. Portero de noche suscitò terrible polémica por no ser canònica.
    En fin, al autor de la entrada de hoy le faltan unos cuantos hervores: se mete en laberinto del que no sabe salir. Los que fuimos invitados a entrar pero no seguimos el consejo, aquì estamos, felices comiendo un bocata de bellota. Sin la mìnima mala conciencia.

  • Justo, Perkins. Pero en ciertos ambientes, si te desvias en una novela que trate de la Guerra Civil o la Shoah canonica te pueden caer unos cuantos tomatazos y algo peor aun. Còmo hacer asì literatura (con perdon)? Por ejemplo, si el fascista de turno es el bueno y el republicano el malo; o si la hija de la señora deportada maltrata a su criada aria por llevar un crucifijo .
    Ciertamente, hay gente muy capaz -Hemingway, verbigracia- que ademàs fue testigo privilegiado y poco sectario. Su caso es excepcional. O el de Jünger durante la I Guerra Mundial. O Grossman que supo desembridarse del realismo socialista. Pero qué cuenta Modiano que no sepa cualquier lavacoches hastiado de su trabajo?

  • Holmesss dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 20:18
    AVANTMATCH
    1 Voy al estadio por primera vez en la temporada
    6 a 1 será el tanteo final que glosará Satur.

    Pues no lo olvidará en la vida.

  • Un penúltimo comentario respecto a la entrada de hoy.
    Aquí todos nos conocemos, 13, Rue del Percebe. Todo dios sabe quién es el marqués, el bibliófilo y erudito de Berlin, el perropoeta, o viceversa, todo dios sabe quiénes son Ximeno, Gómez, Procu, servidora y etc. También sabemos quién sigue siendo la inmortal Gachò, ay. Nadie sabe quién es S sin embargo. Muy mal, S.
    Este comportamiento, la franqueza, corresponde a un mínimo exigible, de ahí para arriba, de decencia y camaradería para con los compañeros/as de escalera: no subir ni bajar embozados.
    Peor me parece , acto de esnobismo supremo y cobardía moral, firmar con seudónimo, que ni nick es, una entrada engagée como la de hoy. ¿Qué se quiere evitar? ¿Que se pretende lograr?
    Menos poses. Todos somos (in)mortales.

  • Historia es fijar hechos ciertos en una secuencia temporal y aventurar causalidades. No hay escenario más tentador para la falacia post hoc. Es casi el lugar en el que habita. La literatura no sé qué es, pero no es historia: es mentira. Mezclarlas suele salir mal.

  • Estoy muy de acuerdo con Gengis en lo de la tolerancia. El protocolo, la educación en sentido mundano, y el Código Penal es todo lo que debemos y nos deben incluso aquellos a los que odiamos. Reglas distintas a aplicar según el momento y el lugar.

  • Francisca, siempre fuiste muy seguidora del “argumentito”. Y yo, como ves, un gran fan de Mercutio. No sé muy bien de qué me acusas, ¿de la entrada? No tengo el honor.

    Pd. Por más que te esfuerces no conseguirás caerme mal.

  • Pirata Jenny dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 18:29

    … Y en el otro extremo: ¿qué nos dice sobre la univocidad en las ciencias duras el hecho de que, por ejemplo, los fotones modifiquen su comportamiento en función de las expectativas del observador?

    Lo siento pero no puedo resistirme a entrar al trapo. El experimento de la doble rendija forma parte del folclore “filosófico” de la Mecánica Cuántica y da pie a especulaciones “profundas” sobre intencionalidades ocultas de las partículas, que son muy del gusto de algunos. Dudo que una aclaración técnica ayude a disipar las imprecisiones, pero vamos a intentarlo, una vez más.

    No hay ningún misterio, cada suceso tiene una determinada probabilidad y cuando se realizan experimentos, los resultados probabilísticos predichos para los sucesos se cumplen con exactitud. El problema viene cuando se intenta explicar esos resultados en base a conceptos cuyo significado experimental es dudoso o directamente inexistente, como el concepto de trayectoria.

    La discusión es vieja y se remonta a Bohr y Heisemberg. Inicialmente, Bohr sostenía que la teoría de Heisemberg no era satisfactoria, pues no respondía a la pregunta de qué trayectoria sigue el electrón. La respuesta de Heisemberg fue que él no necesitaba responder a esa pregunta, porque dicha pregunta no puede ser formulada experimentalmente en la Mecánica Cuántica. Y así seguimos desde entonces.

    Todas las elucubraciones sobre el entrelazamiento cuántico y sus consecuencias filosóficas están muy bien, pero la física solo trata de responder a preguntas concretas. Para medir algo, se colocan los detectores de la forma adecuada y se procede con el experimento. Los resultados son los que son y hasta aquí puedo leer. Elaborar teorías que impliquen conspiraciones del Universo para provocar esos resultados está muy bien, pero van más allá de lo estrictamente necesario.

  • S, amor, acusarte de la entrada? Ni de coña, tengo alta opiniòn (intelectual) de ti lo cual no evitarà que un dìa te fusile (por progre). Qué va, querìa decir, pero era solo por poner un ejemplo, que si bien resulta algo fastidioso el juego de màscaras asimétrico (tù sabes quien soy yo pero no sé quien eres tù) al final se hace soportable por cuanto los nikcs acaban siendo familiares y podemos atribuirles unos cuantos rasgos definitorios.
    Pero si viene uno/a y firma Juan el Corto, valga la redundancia, pues como no.

  • Zeppi dice:
    Jueves, 09/03/2017 a las 03:44
    “La discusión es vieja y se remonta a Bohr y Heisemberg. ”

    Zeppi, creo que la gran oposiciòn no se dio entre Bohr y Heisenberg sino entre Heisenber-Pauli versus De Broglie-Bohm, binomio, este ùltimo, que intentaba volver a la fisica puramente determinista a partir de variables ocultas.

  • Y tiene razòn Zeppi, una de las caracteristicas del pensamiento màgico es introducir hipòtesis innecesarias.

  • Creo que la relación de la literatura con la verdad es complicada porque el campo que pretende alumbrar, el de lo humano con todas sus relaciones y disputas, es tremendamente espeso. A partir de la observación, se busca sintetizar fórmulas que, con unos elementos dados (amor, odio, celos, juventud, vejez, envidia, alegría, amistad, traición, etc), expresen ciertos efectos arquetípicos, reconocibles, que aten la pluralidad de reacciones a un ejemplo válido ahora y dentro de mil años. Decía Harold Bloom sobre los grandes críticos literarios que su obra “se trata de un tipo de literatura sapiencial y, por tanto, de una meditación sobre la vida”. La literatura se aprovecha de nuestra afición por las historias y de la no menos inevitable tendencia analógica de nuestra mente para intentar establecer patrones en la vida humana y, para ello, tiene que recurrir a los denominadores comunes: las pasiones (un caso ejemplar y extremo de esto es Proust quien, según avanza su obra, eleva cualquier mínimo gesto a categoría de ley general del comportamiento; y lo hace con talento sin par).

    Todo ello, por supuesto, tiene que ir fundido con el gusto por la palabra y el ritmo. A la agudeza de la mirada tiene que acompañar la justeza en la expresión (inclúyanse aquí todos los términos musicales que se quieran para ponderar las características de un estilo). Si ambas conjuntan bien, tal vez el libro sea aprovechable más de un mes después de su aparición.

    Como decía Perroantonio, no es admisible el gato por liebre: no puede uno vender hechos ficticios (“verificables” tan solo en la experiencia y sensibilidad del lector) por hechos reales (comprobables en documentos, a través de testigos, etc.). Cada uno tiene su ámbito y es arriesgado (cuando no directamente fraudulento) mezclarlos.

    Si no entienden nada de esto, es porque no lo tengo muy claro y estoy todavía con el primer café. Buenos días.

  • Buenos días.
    A mi mesa ha acudido la primera mosca de la temporada. La estancia es grande y blanca, como a mi me gusta, para poderla llenar con mi imaginación y que nada me desvíe de ella.
    Ella también se siente cómoda en este entorno, y se empeña en compartir lo que hago, aunque su inquietud natural le desvía en sucesivos viajes exploración.
    Se ve que se encuentra bien en mi entorno, aunque abro todas las ventanas para que entre aire nuevo matinal y disipe la atmósfera densa de mi rubio americano, que sigo consumiendo con deleite junto con el café expreso.
    Está bastante libre y muy sola. Quizás los viajes de exploración sean para encontrar un congénere o un amigo con el que compartir, pero de momento está muy sola.
    Se ve que es tan madrugadora como yo y ha salido demasiado pronto del letargo en que se sumen las de su especie cuando el clima no es propicio.
    Esta se la ve muy atlética pues a sus vuelos, añade exploración a pie parecida a la de las hormigas.
    Será la mosca alférez, o la exploradora enviada para una invasión.
    Seguiremos informando.

  • Me gusta mucho la concisión que demuestra Perroantonio en su comentario.
    El resumen perfecto. Si quieres inventar, inventa, pero no lo llames realidad.
    Cuando Zeppi y Francisca, hablan de la precisión de la ciencia dura, y de la inutilidad de las hipótesis innecesarias, algo cruje.
    La ciencia surge primero de una observación.
    Esa observación lleva a formular una hipótesis.
    La hipótesis lleva a la comprobación física o matemática, para volver con su formulación a la predicción de futuros hechos demostrables.
    Después llega la TEORIA.
    La teoría más bella jamás formulada ( como se la ha venido denominando) surgió como un ejercicio mental.
    Por un hombre tachado como mediocre por sus maestros, y condenado al ostracismo por ellos.
    Sin la formación necesaria en matemáticas, que fué aprendiendo y solicitando a medida que formulaba las ecuaciones necesarias para su demostración.
    Suscitó algunos enfrentamientos en el mundo de las matemáticas para su desarrollo y la validación de los datos, hasta el punto de que nadie se quiso posicionar a posteriori si la matemática era el fundamento de esa teoría y decir “no fueron los matemáticos quienes desarrollaron la teoría”.
    Otros hablaban de un desarrollo sistemático de las teorías de Maxwell y Lorentz.
    Pero en principio la LRE y su posterior LRG, eran bastante anti-intuitivas y sólo procedían de una portentosa capacidad de abstracción de un solo hombre.
    Eran tan poco intuitivas que necesitaron un desarrollo de muchos años para poder comprobar fenómenos naturales que la refrendaran y matemáticas de las que ni él mismo disponía.
    En los años que tardó en desarrollarla, se podía considerar una hipótesis innecesaria???
    Debió ser un enorme alivio para Einstein poderla definir en ecuaciones. Pero al principio sólo fué un ejercicio mental, que para los demás no dejaba de ser una “hipótesis” aunque para él tuviera el mecanismo suficiente para convencer a su mente.
    Segúramente si no partiéramos de hipótesis innecesarias, y de grandes errores, no habría ciencia.

  • Dentro del cine patrio, Victor Erice realizó esta película-documental sobre la vida del a mi juicio mejor artista Español vivo, Antonio López García.
    EL SOL DEL MEMBRILLO. de la que linkeo su escena final.
    Lo dejo a su juicio.

  • Magnífica secuencia, JrG.
    En el final de novelas y películas se juega el recuerdo que dejarán: Un bel morir tutta una vita onora.
    Al de Delitos y faltas, que mencionaban ayer Pi y Gómez, añadiría el misterioso que propuso Bertolucci en El cielo protector.

  • El sol del membrillo es la bomba, Jrg. (A mí me encantó, pero creo recordar que aquí se ha nombrado alguna otra vez con poco, ninguno o incluso saldo deudor en cuanto éxito de crítica y público).
    Álvaro, hablando de Bloom y la gran crítica. He leído el artículo de Paz sobre Rubén Darío («El caracol y la sirena», 1964) y es tan bueno, Octavio Paz escribe tan extraordinariamente bien, que de momento no voy a releer a Darío. (Para que no defraude ni desmerezca).

    Otra cosa importante. No sabía que la locución de marras (esa misma locución precisamente, la de marras) viene de un tercer marras ‘antaño’, de origen árabe. (Los otros dos en los que estáis pensando son marra ‘mazo’ y marra ‘falta’, deverbal de marrar).

  • Holmesss, pero lo que tú quieres decir es que un bel ganare tutto il partito de calcio honora. A que sí.

  • Pi, en mi comentario uso la exageración como si de una histerosalpingografía se tratara. Al tajo: creo que un buen escritor no necesita de artificios ficcionales para contar un hecho real, no solo interesante sino importante, especialmente si tiene que ver con periodos traumáticos y fundamentales de la historia reciente. Escribir una novela sobre una buena historia que te ha caído en las manos es de vagos. Me atrevería a asegurar que el 99,95% de las novelas que se escriben sobre el tema son un pestiño. Imagina una novela sobre la guerra civil: alpargatas, monos, falangistas crueles y cetrinos… Qué pereza.

    Holmesss, si anoche te tuve en mente seis veces, esta mañana ha sido la séptima al cruzarme de nuevo con Ai Weiwei.

  • Dice Octavio Paz que los modernistas rescataron a la literatura española de un desierto de dos siglos y es verdad. Como si el barroco hubiera quemado toda la inventiva del idioma. Recuerdo, al pasear por primera vez junto a la Real Academia Española de la Lengua, las placas en donde se inmortalizaba a los grandes nombres de las letras hispanas: la mayor parte de ellos me resultaron desconocidos. Los modernistas, pero especialmente Darío, renovaron radicalmente la literatura en español y sin ellos no puede entenderse a la Generación del 27 ni aquella famosa meada contra los muros de la Academia.

  • Como os volváis a mear en la Academia lo vais a tener que limpiar luego con la lengua.
    Con la Lengua Española.
    ?

  • A vuelapluma:

    Cuando hablamos de veracidad y literatura, a mi juicio la diferencia principal estriba si en la cubierta el editor ha escrito NOVELA o MEMORIAS. Así no cabe ese “gato por liebre” al que se refería Perroantonio.

    Las segundas suelen estar bastante más noveladas que las primeras.

    A mí suele importarme relativamente poco el fondo de verdad que haya en ellas. Un ejemplo: hoy sabemos que los libros del escritor autobiográfico del siglo XX por excelencia, Céline, se encontraban a “medio camino entre la realidad y la ilusión”, y no sólo las más delirantes. Poco importa. Eran novelas, algunas de ellas magníficas, y como tales las disfrutamos.

    Supongo que para abordar el género autobiográfico el haber tenido una vida azarosa ayuda a la hora de escribir, aunque suela ser una putada a la hora de vivir.

    Pero, como todo en este valle de lágrimas, requiere de talento y aptitudes técnicas para ser desarrollado con habilidad. Conozco personas que lograrían interesarme contándome cómo pasan veinticuatro horas en una habitación desnuda, mientras que otras no captarían mi atención ni con la narración de un viaje plagado de aventuras al territorio más exótico de la tierra.

    Particularmente, cuando escribo episodios autobiográficos tengo comprobado que el atenerme lo más fielmente a la realidad –a mi realidad, es decir, a mi propia versión de los hechos– suele ser lo mejor funciona. No sé bien por qué, la verdad, pero tengo claro que es así. (Quizá tenga que ver con que en su mayor parte son historias que he narrado antes verbalmente en bares de borrachos y, por tanto, conozco de antemano si funcionan o no) A veces, eso sí, he de renunciar a contar la historia en su totalidad porque la realidad, como sucede tantas veces, resulta más inverosímil que la ficción.

    También renuncio a parte de esa verosimilitud si no sé a ciencia cierta si los hechos relatados han prescrito o no.

    Otra cosa es que en aras de la narración en sí: del ritmo o del efecto que pretendes causar en el lector, resulte inevitable alterar secuencias temporales, eliminar personajes, circunloquios, refundir episodios o, sencillamente, reconstruir de manera aproximada diálogos que, por razones obvias, no recuerdas en su integridad.

    Etcétera.

    En cualquier caso, ya que he mencionado a Céline, no está de más recordar uno de los epígrafes de su Viaje al fin de la noche:

    Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza.

    Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia. Lo dice Littré, que nunca se equivoca.

    Y, además, que todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los ojos.

    Está del otro lado de la vida.

  • Por hacer “aguas menores” en cualquier muro, la multa está asegurada, si no eres un animal en peligro de extinción.
    Hacerlo en lugares de merecido respeto, es de bofetada.
    Bueno y me callo, que sino Procu me recordará mis aguas mayores diarias.

  • Parece ser que algunos de ustedes encuentran algunos inconvenientes al procedimiento propuesto de eliminación de reptiles. Supongo que no tienen problemas con tales bichos. Yo, tampoco. Quien sí los tuvo fue mi amigo O. quien en cierta ocasión me dijo que si le podía conseguir una culebra, cuanto más grande mejor.

    O. es abogado profesional e ilusionista. Cosas de los pueblos. Me aseguró que necesitaba la culebra para un truco en el que estaba trabajando. ¿Por qué recurrió a mi a la hora de hacerse de una culebra? Eso es algo que debrían preguntarle a el. El caso es que al día siguiente de su petición fui al campo y dio la casualidad de que en un pozo medio cegado, repleto de tritones y ranas y con unos escuerzos del tamaño de un pato, tomando el sol, enrollada en una rama, había una culebra bastarda de más de dos metros de largo. Era un bicho impresionante que había caído al pozo, donde había sobrevivido con un menú compuesto por ranas, sapos y tritones, y que estaba ansiosa por cambiar de dieta.

    Até una rama a una caña y se la acerqué. Aceptó la invitación encantada, se enrolló en la nueva rama y pude sacarla y meterla en un saco viejo que encontré en la galería del pozo.

    Le llevé el saco a O. y me pidió que la sacara. Las bastardas se hinchan cuando se sienten amenazadas para después erguirse como una cobra haciendo un ruido parecido al de los gansos cuando atacan. Porque los gansos atacan, abren el pico, sacan la lengua y emiten un soplido que resulta bastante intranquilizador.

    Podemos decir sin temor a quivocarnos que la culebra superaba sus espectativas, lo digo porque terror era lo que afloró sin tapujos en el rostro de O. al contemplar la bicha que deposité con cuidado en un terrario donde tenía un par de culebras de agua. No eran grandes, pero tampoco pequeñas, algo más de medio metro. Se las comió. Primero a una y, mientras lo hacía, la otra, que veía desaparecer poco a poco a su compañera, trataba de reptar por el cristal para escapar. Inútilmente.

    O. no las tenía todas consigo. El truco no se exactamente en qué consistía, pero, por lo que pude comprobar, no le hacía demasiada ilusión el contacto con aquel bicho. Bicho que en cuanto levantaba la tapa del terrario se erguía amenazadoramente y lanzaba ataques con la boca abierta.

    Yo, para tranquilizarlo, le manifesté que una culebra de ese tamaño TENÍA que ser una bastarda porque era realmente muy grande. Además aseguré que las culebras bastardas aunque son venenosas no atacan al hombre. No se si han tenido tratos con abogados -suelen ser suspicaces- quizás por ello me respondió que en el supuesto de que aquel bicho fuera una culebra bastarda, algo de lo que no tenía ninguna PRUEBA, estaba claro que, a la vista de su inequívoca actitud, aquel especimen concreto no se había enterado de que no “atacan al hombre”, o que enterada, no estaba dispuesta a hacer el menor caso.

    La mujer de O. tenía un perrito, un yorkshire terrier antipático y con ese caracter difícil tan propio de animales consentidos y malcriados. El perrito ladraba como una fiera mientras la culebra permaneció en el terrario, pero en cuanto la bicha se irguió, se escapó y avanzó hacia nosotros con la cabeza a casi un metro del suelo y bufando como una locomotar de vapor, se acordó de algo urgente y partió de inmediato a resolverlo debajo del sofá, respetando -eso si- la intimidad del momento, es decir, sin emitir sonido alguno que pudiera revelar su presencia, aunque de vez en cuando asomaba el hocico entre los flecos. Supongo que para comprobar si nos hacíamos cargo del problema nosostros o tomaba cartas en el asunto huyendo despavorido. Un comportamiento inaudito en un perrito tan amante de gruñidos, ladridos y otras formas creativas de mostrar su falta de entusiasmo ante los extraños.

    La culebra despareció, miramos debajo del mueble y no estaba, hecho este que nos impulsó a mirar a todas partes de manera complusiva, ansiosa y desesperada. Nos dio por subir las piernas desacompasadamente, primero una dejando la otra en el suelo, víctima propiciatoria, martir obligada al sacrificio, por no ser capaces de volar y salir de allí evitando cualquier contacto con el peligroso suelo, aleteando como corresponde a un pájaro.

    Yo, afortunadamente no tuve que dormir allí. El yorkshire no las tenía todas consigo y llamaba la atención su comportamiento tan circunspecto y aseado, bastante inusual cuando su territorio estaba invadido por desconocidos.

    No hubo manera de deshacerse de la bicha. En invierno desaparecía, aunque me dijeron que de vez en cuando volvían a verla acurrucada en los motores, y que en primavera volvía y se paseaba a sus anchas. Intentaron capturarla en varias ocasiones, pero en cuanto se acercaba alguien la bicha se levantaba en actitud francamente hostil, si la amenaza persistía abría la boca y silbaba, lo que era suficiente para poner en fuga al valiente cazador de serpientes. Estuvo compartiendo vivienda con O. y su familia durante varios años. Tenía sus inconvenientes, claro, pero también una ventaja, desde que apareció no hubo que sacar una rana de la piscina y los topos que destrozaban el césped de forma concienzuda e insistente, optaron por buscar un sitio más tranquilo, o fueron ingeridos.

    O. tenía por entonce un niño de unos 5 años que hoy se ha convertido en un cualificado bailarín profesional, es asombrosa la capacidad que tiene para desplazarse casi sin rozar el suelo con los pies, aunque no tengo ninguna PRUEBA de que su habilidad se deba a la costumbre -que adquirió de niño- de andar con mucho cuidado.

  • Tengo dos membrillos al lado de una camelia. Son árboles anodinos casi todo el año, ni las hojas, ni las flores, ni los frutos mientras crecen tienen nada especial. Y menos si los comparamos con las hojas lustrosas y las flores prietas, como albaricoques, de la camelia, que es también blanca. Aún así cuando los frutos maduran y el feo peludo y cetrino se convierte en ese terciopelo suave del color de los Post-it, lo que viene ocurriendo en septiembre, acaban resultando fascinantes. Es un árbol que trabaja humilde fabricando unos frutos que al cogerlos en la mano son pesados, sólidos, compactos, regulares y que se perfuman exactamente lo justo, que es poco, no como otras frutas pretenciosas. Digamos que siendo regla canónica que las mujeres han de oler a su perfume a la distancia exacta de un velador de café y los hombres al abrazarlos, los membrillos se perfuman muy masculinos; hay que acercarlos a la nariz y aspirar. A mi los membrillos me encantan pero reconozco que no siempre fue así. Es lo que llaman un gusto adquirido; de tanto mirar su falta de presunción he acabado admirándola.

  • No seáis meapilas, corazones, que según las crónicas una de las más largas meadas contra los muros de la Academia la realizó quien sería luego su futuro director, el cansino Dámaso Alonso.

  • Para todos los que gustáis de los artefactos, aquí tenéis un navegador de la Residencia de Estudiantes para bucear en lo que llaman las Revistas de la Edad de Plata. Es un poco complicado llegar a los artículos (fijáos en el menú dinámico de la derecha, el enlace «Ver artículo»), pero es un mapa visual extraordinario del quién es quién y qué hizo.

    Bueno, si no os gusta el Navegador, hay otra versión en el clásico orden alfabético por revistas y autores, el Publicador. Aquí van ambos.

  • Yo no diria, como MG, que la literatura es,esencialmente, mentira. Digamos mejor: trampa. El trampantojo salta a la vista en el realismo màgico o en el surrealismo. Pero es menos detectable en Proust o Camus. Evidente en Dickens. Ausente en Balzac. Divina ficciòn sin trampa en Hugo. Pero el hilo de plata que los une, a todos, y convierte su obra en literatura de la buena es la libertad de creaciòn, mejor dicho, de ficciòn. La Shoah no suministra esa libertad como sujeto literario. La ecuacion està planteada de tal forma que sobra la ficciòn.

  • Francisca Ferrol dice: Jueves, 09/03/2017 a las 12:18

    La Shoah no suministra esa libertad como sujeto literario.

    Pues para no soportarla genera ficciones a carretadas. Hasta cuentos infantiles como «El niño del pijama a rayas». Es todo cuestión de tiempo. Perteneces (y no es por señalar) a la generación que ha conocido vivos a los protagonistas. Las generaciones posteriores ya están liberadas de ese respeto; pueden hacerse selfies ante las cámaras de gas y escribir sobre ese horror sin temblarles el pulso. Como escriben otros sobre explosiones y carne quemada sin pensar en Hirosima.

  • Ya conté aquí como que me irrita Martín Llade, el logorreíco presentador de “Sinfonía de la mañana” en Radio Clásica. Cada programa depone un relato protagonizado por músicos conocidos (hoy le ha tocado a Chueca y Falla) de cuyo argumento no cita las fuentes. No hay forma de saber si lo que cuenta es real, apócrifo o medio pensionista.
    Alguna vez he logrado reconocer la fuente de su información, la cual siendo poco fiable queda aun mas desnaturalizada gracias a su portentosa imaginación. El resultado es un pastiche que se puede adquirir incluso en forma de un libro que reúne tales relatos.
    No he tenido estómago para comprar el libro y ver si en él refiere sus fuentes ¿Algún alma de cántaro lo ha comprado y puede aclarármelo?

  • Ximeno de Atalaya dice:

    Jueves, 09/03/2017 a las 11:25

    Genial. Si llega a ser un teckel en lugar de un yorkshire, uno de los dos, la bicha o el teckel, acaban mal.

    Teníamos nosotros un teckel en Madrid y los consabidos mastines en el campo. Una semana santa, decidí enclaustrarme unos días en el campo por ver si compensaba un trimestre disoluto y aprobaba los parciales. Como aquello suponía pasar muchas horas sola me llevé al teckel, el “Chico”. A Chico sólo le faltaba explicarte a Hegel. No he conocido un animal más inteligente en mi vida, ni tampoco más suspicaz, testarudo y temerario.

    Había entonces tres mastines. Andaban más o menos a su bola durante el día y, a la caída de la tarde, los recogía en el perímetro de la casa, porque aunque también soy temeraria no me apetecía la idea de dormir completamente sola en medio del campo a varios kilómetros de distancia del pueblo más cercano y sin teléfono. Uno de los tres mastines, el Sirio, era por aquella época el mastín de mayor alzada y peso que se conocía en el país, como atestiguaban todos los concursos por los que había pasado desde el año de edad. No sólo era un bicho imponente, sino que en ese tiempo, con seis años, había empezado a desarrollar un carácter peligrosamente parecido al de su padre (¿o era su abuelo?), Tigre. El criador de Tigre, que lo había visto nacer (era hijo de una de sus perras) se había librado de ser devorado de milagro. Le faltaban tres dedos de la mano derecha, con la que había pretendido defenderse, y tenía una cicatriz a la altura de la clavícula fruto de la batalla.

    Quiso el destino que una de las perras, Sultana, estuviera aquellos días con su primer celo, de modo que Sirio no se le separaba un palmo ni para mear a pesar de la soberana indiferencia de la jovencita a la que, como a muchas otras perras jóvenes, el instinto sexual no se les despierta con el primer celo. Alta estaba pues Sultana y encelado Sirio una de las tardes en que salí del perímetro de la casa para recogerles. Silbé, vinieron al ritmo que les pareció, apareció Sultana encabezando la procesión, le eché mano al collar para animarles a entrar con más brío y Sirio se encaró gruñiéndome y erizándose. Iba yo a decirle que no pasaba nada, que entrasen cuando les saliese de los cojones, porque no llevaba yo nada a mano con que defenderme y me acordé del Tigre. Pero no hubo tiempo porque Chico decidió tomar riendas en el asunto, en concreto una rienda en una pata trasera y otra en los testículos del mastín. Si yo no hubiera sido una imprudente, Sirio le habría roto el cuello en un único y certero movimiento, que es como matan de costumbre los mastines, pero mi amor por aquel teckel era tal que le cogí en volandas sin pensarlo dos veces.

    Aquel episodio acabó muy mal para Sirio. Cogí el coche, me fui al pueblo, busqué al “Legionario”, conocido cazador de la zona, y esa noche prendimos fuego al cadáver del joven semental.

  • Perroantonio dice:
    Jueves, 09/03/2017 a las 12:34

    Cualquiera puede escribir una novela tomando al coronel Custer como personaje central, pintàndolo de héroe o villano, a conveniencia. No pasa nada, ningùn estaounidense se emocionarà màs de la cuenta. Lo mismo sucede con Churchil o De Gaulle.
    A ver quién se atreve a darle el papel del bueno a Goering y el del malo a Leon Blum. Es, simplemente, impensable. Las posibilidades de ficciòn aplicadas a la Shoah son muy limitadas. Lo digo porque la entrada, tengo la impresiòn, iba, màs o menos, de eso. Aunque el autor ha hecho mutis por el foro y se ha pasado las explicaciones complementarias por el forro.
    Vease la utilidad de firmar con seudònimo.

  • ah, olvidaba. Y Procu merece un Nobel o medalla Fields de algo por el hervido de los àngulos de noventa grados, como bien detectò jrG

  • p343 CAPTURANDO LA LUZ de Arthur Zajonc.
    -En cierta ocasión, el filósofo Schopenhauer documentó una singular conversación que había mantenido con Goethe acerca de la luz. Schopenhauer, con sensatez, afirmó que la luz es un fenómeno subjetivo y psicológico y que, si se careciera de vista, no se podría decir que la luz existiese. Goethe le respondió con vehemencia, tal como relata el filósofo: ” ¡Cómo¡”, me dijo, mirándome con aquellos ojos jupiterinos: “¿Que la luz sólo existe porque la vemos? ¡NO¡ ¡Somos nosotros los que no existiríamos si ella no nos viese¡”
    Asunto muy discutible lo que dice mi admirado Goethe, pero por otra parte clarividente.
    Que nosotros no podamos ver todas “luces” que son posibles, pero que existen demostrablemente, y que ya existían antes de nosotros,no significan en absoluto que no existan.
    Sólo que nuestro ojo es bastante limitado.
    Ver debajo de la piel supuso algo parecido a la magia, para la medicina, gracias a los rayos X, que no podemos ver.
    Pero dentro de las convenciones también están los colores.
    Cuando Homero hablaba de “océanos color del vino”, no mentía ni sufría alucinaciones, no sabía llamar azul a lo que llamamos azul, por una simple convención.
    Bueno y eso … estaba leyendo este libro y me ha parecido que les podría interesar esas líneas entre filósofo y científico, enlazandolo con el tema de las ficciones.

  • Francisca Ferrol dice:
    Jueves, 09/03/2017 a las 04:39

    Zeppi, creo que la gran oposiciòn no se dio entre Bohr y Heisenberg sino entre Heisenberg-Pauli versus De Broglie-Bohm …

    Tiene razón, Francisca. No sé por qué me vino a la cabeza la discusión entre Bohr y Heisemberg que se cuenta en “Copenhague”. Pero ahí hablaban de otro asunto.

  • Zeppi, Heisemberg y Pauli eran incluso màs radicales que Bohr. Este queria ofrecer explicaciones a los contradictores (entre ellos también Schrödinger) pero H-P le decìan que no habìa explicaciòn, que no diera ninguna, que les diera un corte de mangas: la experimentaciòn los avalaba. Y punto.
    Como bien dijiste ayer, cuando se intenta dar explicaciones en este asunto solo pueden ser meta-fisicas. Esto es, filosoficas. Y claro, de ahì a los universos paralelos, a los agujeros de gusano, al holismo, a la supercheria, solo hay unos cuantos pasos que los espiritus desorientados no se privan de dar.
    No lo digo por jrG, conste si ironia.

  • jrG dice:
    Jueves, 09/03/2017 a las 08:45

    Segúramente si no partiéramos de hipótesis innecesarias, y de grandes errores, no habría ciencia.

    JRG, lo que quiero decir es que la física describe las leyes, no las razones de la leyes. Buscar esas razones puede llevar a avances o no, sobre todo si se empeña uno en buscar razones a cualquier precio.

    Cuando Newton estableció la ley de la gravedad y su dependencia de las masas y el cuadrado de la distancia, pronto surgieron hipótesis que explicaran esa dependencia (flujos de partículas procedentes del sol, ángulos de incidencia …). Newton llegó a conocer algunas de esas hipótesis, y respondía que probablemente habría infinitos mecanismos que explicaran una ley de ese tipo pero que:

    a) no son necesarias (hyphoteses non fingo), todos los cálculos y predicciones parten de la expresión matemática de su ley.

    b) desarrolladas con detalle, todas esas hipótesis adicionales llevan a resultados falsos o predicen fenómenos que no se producen.

    No hay nada detrás de la ley, no hay mecanismos ocultos.

    Es muy atractivo, y vende más, y le hace parecer a uno más “profundo”, “manipular” las leyes e intentar extrapolar lo que NO dicen. Los principios de mínimo (mínima acción, tiempo mínimo …) son posteriores a las leyes, no anteriores. Una vez descubiertas las ecuaciones de propagación de la luz, por ejemplo, podemos decir que la luz sigue una trayectoria de tiempo mínimo. Pero partiendo de que la luz sigue una trayectoria de tiempo mínimo no deducimos las ecuaciones de propagación. Solo constatamos que son “compatibles” con ese principio.

    A muchos les gusta poner el carro delante del caballo, y piensan que los principios de mínimo encierran algo más profundo. Es cuestión de gustos, pero yo creo que el primer camino es más seguro, bien que más laborioso y menos glamuroso. En mi opinión, la ciencia avanza más gracias al trabajo constante de laboratorio que a las teorías de “científicos-estrella” a los que les gusta mucho salir en los papeles.

    Coño, debería escribir una enmienda al libro de Kuhn, explicando como se hace ciencia.

    Prólogo:

    (extracto de un correo a uno de mis hermanos, hace unas semanas)

    Y enhorabuena a Alejo, pero yo creo que tanto sufrimiento con la Mecánica Cuántica (no es el único, a mucha gente se le atraganta esa asignatura) se debe a que se suele abordar con una perspectiva equivocada. Al nivel que se estudia en la licenciatura de Físicas, es una teoría exclusivamente matemática (vectores y operadores en un espacio de Hilbert) con sus axiomas (la ecuación de Schrödinger no se deduce, se postula) y sus formalizaciones concretas (la representación de coordenadas, la de momentos, y la Transformada de Fourier para pasar de una a otra) y casi ninguna relación con la realidad física (salvo que se cumple a rajatabla). Si te mentalizas de eso, no es tan difícil, es como una especie de Algebra de Matrices con algunas notaciones peculiares (), pero no difíciles. Al final todo se reduce a elegir una base para el espacio de estados, obtener la representación del estado en esa base, y aplicar los operadores correspondientes a los observables en cuestión, expresando todo en la misma base . Pero por falta de costumbre, el estudiante suele usar bases distintas para estados y operadores, lo que viene siendo sumar peras con manzanas. Voy a ver si escribo un texto poniendo esto como prólogo.

  • No había leído el último comentario de Francisca, pero concuerdo con el consejo de los sabios. A partir de determinado momento, la mejor respuesta es un corte de mangas. Y conste también que no lo digo por JRG.

  • Buenas tardes a todos.
    Ya saben que por las noches no entro al bicho más que si estoy con ataque de insomnio, y esta mañana tenía presencia física en Madrid, ( tengo que salir a las 7, para poder estar a las 8 en mi despacho ). Pero he vuelto hace un rato y estoy fascinada con los comentarios de anoche y de esta mañana. Yo no soy quien para poner puntuación a nadie, pero:

    – Como no veo televisión, he tenido que buscar en San Google lo de Mulet y la Milá, que comentaba Gengis Kant. Muy divertido. Pero me he limitado a leer las reseñas. Verlo en video habría sido demasiado. Pero gracias a ustedes, ya no estoy tan en la luna de Valencia.


    marquesdecubaslibres dice:
    Miércoles, 08/03/2017 a las 19:28
    … No todo el mundo puede opinar de Modiano a la ligera, sin conocer su obra…

    ¿ Por qué piensa usted que los que opinamos que Modiano nos aburre y nos parece un triste, ( a pesar de su bonito francés ), lo hacemos a la ligera sin conocer su obra ?

    – Ximeno ( hoy a las 11,25 ), y
    – Pirata ( a las 13’03 ). Estupendos relatos, que se complementan. Muchas gracias.

    ¡ Desde luego, cada día que pasa me gusta más este Fanzine.!

  • “(la ecuación de Schrödinger no se deduce, se postula) ”

    Sì, es acojonante, de dònde la habrà sacado? No soy fìsico pero en una ocasiòn me puse a trabajar con unos amigos matemàticos (bastante mejor que yo, de Normale Sup) a ver si éramos capaces de encontrar la ecuacion de Schrödinger. Llegamos (mejor dicho, llegaron) a la conclusion que la habia obtenido por tanteo.
    Algùn dìa, si tengo tiempo antes de palmarla, aunque no creo, escribiré la historia del Club D (Club de los Domingos) que se reunia en mi casa del Bois a hablar de matemàticas y fisica. Alguno tenia nivel medalla Fields. Con esas cabezas, y las ostras, el pulpo preparado por Consueliño, los pichones estofados y los cadaveres de botellas de millésimé que iban cubriendo el suelo se elucubraron cosas que o son alquimia o son la rehostia.

  • No tengo claro si la ciencia tiene que ver con la verdad, una descripción detallada y cierta de la realidad, algo así como un isomorfismo entre un lenguaje y la realidad, o basta con que sean unas reglas con valor predictivo.

  • A ver si ahora en Chop Suey va a estar prohido comentar elegante, fina y sutilmente (ay, es que me parto)

  • MGaussage, a esa reflexión dedica Penrose su libro “El camino a la realidad”. Mi opinión es que la ciencia pretende lo primero pero tiene que conformarse con lo segundo.

  • Francisca Ferrol dice:
    Jueves, 09/03/2017 a las 16:39

    …Con esas cabezas, y las ostras, el pulpo preparado por Consueliño, los pichones estofados y los cadáveres de botellas de millésimé que iban cubriendo el suelo se elucubraron cosas que o son alquimia o son la rehostia.

    Joder, ese es el espíritu. Así se estimula el avance de la ciencia. Arnold contaba que en la antigua URSS se utilizaban dos métodos (opuestos) para conseguir avances científicos: la promesa de recompensas y la amenaza de represalias. Las autoridades rusas consideraban que el segundo método era con diferencia el más eficaz.

    Si hubieran conocido el método gallego, otro gallo nos cantara.

  • Perroantonio dice:
    Jueves, 09/03/2017 a las 12:06
    Para todos los que gustáis de los artefactos, aquí tenéis un navegador de la Residencia de Estudiantes para bucear en lo que llaman las Revistas de la Edad de Plata.
    ***

    MIL GRACIAS. Excelente.

  • Pues agradezco que nada se diga por mí, tanto a Francisca como a Zeppi.
    No me gustan los misterios ni las cábalas. No trato de encontrar conspiraciones, que rechazo de antemano por escepticismo y por mi visión cruda de causa efecto.
    Lógicamente al ser sólo persona curiosa, que bucea en la física para encontrar las leyes que rigen la materia y el universo queramos o no, mucho antes de la existencia de nosotros e incluso de la propia materia o el tiempo, con una auto-formación a base de leer y hacer modestos cálculos y muchos ejercicios mentales, debido a mi espíritu más de artista-mecánico, que de científico o matemático, trato de encontrar un camino para explicarme lo físico, que me ayude en mi devenir artístico.
    No necesito sentar una cátedra o creer en Dios o en cosas mágicas.
    Entiendo que las leyes existen.
    Entiendo que las cosas se producen por el camino que ellas proponen y que no son ningún invento, sino que vienen dadas y tratamos de encontrarlas para la comprensión íntima del todo.
    Pero saber toda la física, no nos da ninguna explicación, aunque sí nos dice los límites en los que deben moverse las predicciones del futuro o del pasado.
    No trato de encontrar verdades absolutas, pero quiero un sustrato firme sobre el que construir hipótesis gráficas y armoniosas con lo que me gustaría que fuese.
    Incluso estoy decidido a no encontrar nada, porque nada quiero forzar para tener razón.
    Sólo quiero un equilibrio entre lo que pienso, las leyes que conozco, y lo que con ellas me está permitido construir.
    Si bien es a nivel personal, y al que le pueda satisfacer lo que encuentre.

  • Zeppi dice:

    Jueves, 09/03/2017 a las 16:12

    Coño, debería escribir una enmienda al libro de Kuhn, explicando como se hace ciencia.

    Joder, Zeppi, lo que hay que leer.

  • He recibido tantas amenazas ùltimamente -que me iban a dar una hostia con toda la mano abierta, que aùn me podian dar màs fuerte, que no siguiera comentando, etc.- que si desaparezco ya sabeis: he sido abducido por un platillo volante del Mossad activado desde un chip instalado en un cerebro reblandecido por el alcolismo, la paranoia de Kraepelin, el bingo, el poker, Kuhn y un vibroconsolador modelo XXXLL ++(Made in Tawiwan -Haafu -Hoog, 13, Avenue Chan kai Chek On The Rocks)
    (Cuàndo va a olvidarme esta petarda, esto no es amor, es una pasiòn de leona en celo chutada a Viagra en vena)
    Pero sì, ha ganado, me retiro durante unos dìas. No hay quién pueda soportar a semejante loca. Joder, qué cruz.

  • Pirata, parece usted sentir una admiración desmedida por el libro de Kuhn. Que está bien para lo que está, pero desde luego no es ciencia. Reflexiona sobre la ciencia como otros hacen sobre la tauromaquia, pero eso no le convierte en torero. Ya sé que Kuhn era físico, pero no recuerdo (ni creo) que haya por ahí ninguna “ley de Kuhn” en alguna rama de la física. Encontró relevancia por otra vía, igual de respetable, pero no como físico.

  • Francisca Ferrol dice:

    Jueves, 09/03/2017 a las 19:22

    Me retiro durante unos dìas.

    Loado sea el Señor.

    PD: Ese “quien” no lleva tilde. De nada.

  • Zeppi dice:

    Jueves, 09/03/2017 a las 19:28

    Pirata, parece usted sentir una admiración desmedida por el libro de Kuhn. Que está bien para lo que está, pero desde luego no es ciencia.

    No sólo yo. Y claro que es ciencia, alta ciencia.

  • JRG, es emocionante lo que usted describe y propone. Y me parece que está más cerca del conocimiento “real” (en el sentido de realidad que mencionaba MGaussage) que las fórmulas y ecuaciones. Siempre me ha gustado mucho la historia de Faraday y su descubrimiento, absolutamente empírico (es decir, “real”) de los fenómenos electromagnéticos. Cuando Maxwell dedujo sus famosas ecuaciones, a Faraday le parecía magia que de unos símbolos para él incomprensibles (carecía de base matemática) se pudieran deducir los fenómenos para él tan familiares.

    Faraday pensaba en términos de alambres, espiras, flujos y corrientes, mientras que Maxwell los dio forma en términos de campos vectoriales y ecuaciones diferenciales. ¿Qué tipo de conocimiento es el correcto? Creo que ambos son necesarios, y que probablemente el segundo no se alcanzaría sin el primero.

    Para el avance de la ciencia, las ecuaciones de Maxwell son imprescindibles, como se demostró con la propagación de ondas electromagnéticas, que se deduce directamente de las ecuaciones. Pero para construir un motor eléctrico, yo se lo encargaría antes a Faraday que a Maxwell.

    Afortunadamente, los ingenieros de hoy conocen (o deberían) ambas facetas. Pero ya quisiera yo saber la décima parte de lo que sabía Faraday sobre electromagnetismo y la forma en que lo sabía, por experimentación directa, no por haberlo leído en un libro. Ese tipo de conocimiento es insustituible y es lo que yo entiendo por “real”.

  • Discrepo radical y cordialmente. Eso no es ciencia, es meta-ciencia, en el mejor de los casos. Nombre usted algún descubrimiento científico relevante que se haya producido como consecuencia, por muy indirecta que sea, del libro de Kuhn.

    Prueba de lo que digo es que no encontrará usted referencias al libro de Kuhn en ningún tratado de Física. Lo encontrará en libros de Historia de la Ciencia, Filosofía, Psicología y por ahí. Ciencias blandas.

    Y ya puestos, diré que el libro de Kuhn contiene afirmaciones discutibles, obviedades indiscutibles y que a mí al menos no me aportó nada relevante. Hasta me pareció pedante, disculpen el pareado. Todo ello aparte del asunto de la psicóloga.

  • LA FRUGAL COLACIÓN
    Gusto acostarme a las 19.00 UTC habiendo cenado un caldo de pollo, ahora mismo ya estoy encamado. Estoy escuchando las llamadas “suites inglesas” de Bach interpretadas al piano por Glenn Gould. Tengo un par de libros encima de la cama que voy alternando. Esta situación me procura la tranquilidad que necesito después del tráfago diario. Se acabaron las cenas profesionales, las copas intempestivas, los espectáculos populares y las amiguitas. Desde luego no veo telediarios y mucho menos series. Solo música, lectura y meditación.
    Esta dieta me hace perder un par de kilos semanales, así el caranchoa no podrá burlarse de mi sobrepeso. También gasto poco y me arriesgo menos. Creo haber encontrado el ansiado equilibrio.

  • Yo sí. (No sabía lo que era zurupeto. Chopsuey: ayuda, cultura, comida y medicamentos.)

    Estoy pensando el Islam. Si no vuelvo la culpa es de Quinn.