Don Tomás

DONTOMAS
Por tipotrueno.

El peso del dinero, a pesar de contabilizar menos oro, sigue incrementando su masa. Millones de millones de millones de cualquier tipo de moneda, numerario, billete o bonos del estado pandemizan la tierra a costa de cualquiera.

—¡Hola Don Tomas! ¿Cómo usted por aquí? ¡Y con esa escopeta! ¡Siéntese y cuénteme!

—Sí, mire usted, mejor me siento, que tengo la espalda muy mal.

—Eso van a ser esas nubes. Que ya era hora que lloviera un poco, pero, ya sabe, las bajas presiones siempre afectan.

—Ya, y mire usted, a mi edad todavía es peor.

El señor Don Tomás tomó asiento.

—Y bien. ¿Qué se le ofrece?

—Nada, mire usted, que está mañana me ha despertado la guardia civil para echarme de mi casa vuestra casa y sólo me ha dado tiempo a coger mi escopeta, ¿sabe? Y me he dicho, ¿por qué no voy a hacerles una visita a los señores banqueros?

—Sabe usted Don Tomás que siempre es bien recibido.

Una rata apareció encima del escritorio y el señor Don Tomás, a pesar de sus cataratas, apuntó con su escopeta y disparó. Acertó de pleno en la cabeza. Tenía muy buena puntería.

El señor banquero quedó medio empapado por la sangre y los sesos del animal y, mientras se limpiaba tranquilamente con un pañuelo de seda que sacó de su bolsillo derecho, el señor Don Tomás continuó:

—La cosa es la siguiente. Sabe usted bien sabido, que mi hijo está en el paro. Fueron juntos al colegio o a las putas, ¿verdad?

—Coincidimos en los dos lugares.

—Pues resulta que el aval que le dio, a usted, fue mi casa vuestra casa y ahora que mi hijo, el que fue con usted al colegio y a las putas, se había instalado en mi casa, porque su casa, la casa de él, la de mi hijo, la que ustedes le dieron el dinero para poder comprarla, y poder hacer su vida, por culpa de quedarse sin trabajo y de la crisis, no pudo pagar las letras correspondientes, sabe usted, y se quedaron con ella, cosa que entiendo, pero, aún habiéndose cobrado la deuda con la casa de él, la de mi hijo, ahora van ustedes y me dicen que mi casa vuestra casa la van a cerrar y se la van a vender a otra persona, que mire usted, nunca ha vivido allí.

—Entiendo perfectamente su problema Don Tomás. Y seguro encontrará una solución muy práctica, que satisfaga los beneficios de usted y de su hijo.

La escopeta tenía el cañón caliente y humeante. La rata continuaba desangrándose. Aún no había terminado de coagularse toda la sangre y manchaba los papeles que había sobre la mesa del señor banquero. A él no le importaba lo más mínimo. A su espalda apareció una gran serpiente.

Esta vez el señor Don Tomás no estuvo tan atinado a la hora de apuntar y, aparte de destrozarle la cabeza a aquel animal, consiguió de un solo disparo destrozarle la oreja al señor banquero.

—Y mire usted –continuó el señor Don Tomás– mi corta ignorancia y mi poca cultura hace que me sea imposible buscar una solución; sabe usted bien sabido, que ni yo ni hijo estamos en edad para solucionar ese problema… Así que yo tenía pensado que usted, que ha estado con mi hijo en el colegio y en las putas, pudiera darme un tiempo para que pueda pagar lo que debe mi hijo, el amigo de usted, que estuvieron juntos, y así poder recuperar mi casa vuestra casa y poder continuar con mi humilde vida, con mi hijo; el amigo de usted.

El señor banquero, que mientras el señor Don Tomás hablaba, había sacado otro pañuelo de seda y se taponaba el agujero que le había quedado de ojera, se reclinó sobre su silla y dijo muy tranquilo.

—Si hubiera pensado bien las cosas, no estaría en esta situación. Me limité a ofrecerle las opciones que tenía. No es culpa mía que pusiera como aval su casa nuestra casa. Ahora ya no se puede hacer nada. Se le enviaron varias notificaciones explicando cual era la situación del impago. Avisados estaban.

La gran serpiente sin cabeza seguía moviéndose involuntariamente arrastrando la oreja cercenada del banquero a su paso.

—Y que le quede claro Don Tomás, que a las putas le invité yo. Eso corría de mi cuenta. Y que su hijo tampoco es un santo.

—Bien sabido sé yo eso, señor. Pero hijo mío es, y lo será hasta la muerte, o hasta que yo lo mate a puñetazos, porqué mire usted señor en que lío me ha metido, él, mi hijo, y aún encima me dice que no fue culpa suya, la de él, la de mi hijo, que la culpa de todo la tienen los bancos, que le vendieron una “burbuja”, la de usted, no la burbuja de mi hijo, y yo ahora no sé qué hacer, y usted dice que mi hijo, el que fue invitado por usted a las putas, que fue todo culpa suya, la de él, pero… el que se queda sin casa soy yo.

Un cuervo entró por la ventana y se posó sobre la cabeza del banquero. ¡Craa! ¡Craa! El señor Don Tomás apuntó al animal. Dudó. El ojo lo tenía puesto en su objetivo, pero había algo diferente en todo aquello. Le temblaba la mano. Nunca le había temblado la mano. Bajó el arma. El cuervo lo miró desafiante y allí se quedó.

—Mire Don Tomás, entiendo su situación. Hay planes que seguro se pueden acoger a sus necesidades e incluso a las de su hijo. ¿Está en búsqueda activa de empleo?

El señor Don Tomás no respondió, estaba paralizado mirándose los dorsos de las manos que temblaban y aferraban fuertemente la escopeta.

—¿Don Tomás?

—¿Eh?, sí, digo, mire usted señor, sabe bien sabido que mi hijo se quedó en el paro, y que la construcción bajó, y sabe usted que volverá algún día, y que mi hijo, el que fue con usted al colegio apenas aprendió a sumar, y que tampoco se le da muy bien lo de escribir, que cuando acabó el colegio, sabe usted, empezó a trabajar, y que no volvió a coger un libro, y que él me dice que aún se arrepiente de ello, y que sólo sabe de cemento y de ladrillos, que se le da muy bien, a él, a mi hijo…

¡Craa!¡Craa! Volvió a apuntar al cuervo. Puso lentamente el dedo en el gatillo. Nada. Las manos seguían temblando.

—…pero ahora, mire usted, es difícil encontrar trabajo, de ahí que no podamos pagar el dinero que usted, el amigo de mi hijo, le dejó para que se hiciera la casa, por eso me he presentado aquí después de que la guardia civil, haciendo su trabajo, no el de usted, me haya echado de mi casa.

—Le repito Don Tomás que no puedo hacer nada. A partir de hoy su casa nuestra casa está en nuestra posesión absoluta y la vamos a vender, ya lo creo que lo haremos.

El señor Don Tomás volvió a apuntar al animal. Esta vez no dudo y disparó. No acertó, lo que causó que le destrozara la cara al señor banquero. Donde antes había un rostro amable ahora quedaba al descubierto una calavera y unas cuencas vacías que habían sido ocupadas por unos ojos marrones. El cuervo salió por la ventana, sabía que el siguiente iba a ser él. Fue listo.

—Pues, voy a ir a hablar con mi hijo, el amigo de usted, al que le invitaste a las putas, con el que fuiste al colegio, para decirle todo lo que usted me acaba de decir y poder aclarar éste asunto, el de usted, lo antes posible. Disculpe las molestias que he podido haberle causado.

El señor Don Tomás le ofreció la mano a lo que quedaba del señor banquero que se limitó a mostrar una enorme y grandiosa sonrisa sin inmutarse lo más mínimo.

120 comentarios

  • Rescato mi comentario en el hilo anterior, que se ve que me ha pillado el cambio de guardia:

    Funes dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 06:10

    El gol de Gascoine: tres pases, o cuatro, saltándose todo el centro del campo. Me encanta.
    ¡Cuánto daño ha hecho al fúrbol el guardiolismo!

  • [0]: El peso del dinero, a pesar de contabilizar menos oro, sigue incrementando su masa.

    Esa frase me hace recordar un restaurante de la playa donde no aceptaban tarjetas. El dueño, un alemanote barbudo y borde, decía algo así como “nada de plástico”, pero sí aceptaba billetes. Billetes que, en realidad, son un trozo de papel que dice que el Banco te pagará.

  • Veo que Calaza y Pirate andan a la gresca; no me he enterado de por qué ni voy a hacerlo; leendo así en diagonal he visto que Pirate citaba a alguien que hablaba de Calaza y como para desclificarlo, ese alguien (no Pirate) decía “antiguo amigo de Mario Conde”

    Me causan harto rechazo ese tipo de comentarios, tan en boga hoy cualquier periódico. Hoy los pecados y las deudas se heredan más que nunca.

  • Lo de la serpiente que trajo S. me recuerda otro caso similar que vi en TV. En este, estando acostado dentro de una tienda de campaña, la serpiente se mete dentro del saco de dormir del sujeto.

    Cuando el hombre se da cuenta, no se atreve a mover un musculo, ni a pedir ayuda, ni nada. Su compañero entra en la tienda, le habla y al ver que el otro no responde se le acerca y comprende, por la expresión de la cara de su amigo, que pasa algo. El que esta acostado es el guía, el que sabe del tema; el otro es un turista que no sabe ni qué pasa ni qué hacer.

    El guia, moviendo únicamente un dedo, dibuja una serpiente en la arena y desvía su mirada hacia su abdomen, donde, bajo el saco, se adivina un invitado desagradable. El occidental va a por un machete, pero la cara del guía le indica que no es la solución correcta.

    Un nuevo dibujo: un círculo, y fuera de este, una serie de rayas todo alrededor, que si las prolongara, convergerían todas ellas en el centro del círculo. Todo ello sin que desparezca la expresion de terror de su rostro.

    Al fin comprende el europeo: el sol. Tardando una eternidad, sin ruido ni movimientos bruscos, va desmontando la tienda. Al fin, los rayos del sol inciden directamente sobre el cuerpo del guía y el reptil, que durante la noche buscó un lugar calentito para dormir, ya no soporta tanto calor y sale del saco y se pierde en la jungla.

  • El AVE de las 05.10 UTC va medio vacío. España todavía dormita. Los noticiarios comienzan a escupir simplezas y mentiras. Chopsuey nos obsequia con un “relato social”. La culpa es siempre de los otros.

  • Yo es que no sé qué culpa tienen los pobres animalicos para ser los verdaderos damnificados de esta historia.
    ¡Don Tomás Dimisión!

  • Preciosa la ilustración. Los aficionados a la filatelia tienen que hechar de menos los antiguos medios de impresión.
    A mi lo del huecograbado, como se editaba el ABC (ya hace mucho que no estoy por España y no sé si sigue en ese formato) me gustó siempre más que estas nuevas fórmulas de impresión actuales. pasa como con los billetes, que en algunos lugares ya se imprimen sobre soportes plásticos y con cantidad enorme de seguridades holográficas y tal.
    Desde Bretton Woods, el oro ya no soporta nada, y sólo nos atenemos a artificios numéricos de multiplicación de los valores.
    Aquí ya ni siquiera se paga el café con chatarra, sino con pulsaciones magnéticas del reloj o del carnet de identidad que es la VISA y que acumula muchos más datos importantes de nosotros que el pasaporte.
    Me gustaba el dinero de papel, se medía en montones que veías bajar o subir. Era una forma de administración mucho más idónea y gráfica, fueras de ciencias o de letras, que los movimientos digitales de un papel que ahora ya es pantalla y que se archivan en la nube.
    Ahora te guías por colores, pero no blanco y negro.
    ROJO y NEGRO. Binario.
    El rojo a la izquierda del cero, y el negro a la derecha del mismo. Todo es una acumulación de ceros que un apagón o crisis financiera puede convertir en rojo pero sólo en esa dirección. Pasar del negro al rojo es posible. Pero del rojo al negro es una opción posible, pero muy improbable.
    El cero separador es la línea ROJA. La línea en que el negro se convierte en ROJO SANGRE. donde te ahogas para siempre, o aprendes a nadar.
    El cero no es ni negro ni rojo. Es la frontera entre el debe y el haber.
    Jugar con el dinero es un deporte de riesgo para el que se necesita una raza muy concreta, muy similar a la de los políticos. Es un juego de putas, sin lealtades mayores que el propio interés. Y si quieres un amigo comprate un perro. Ya lo dijo Gordon Gekko. No se les olvide nunca¡¡¡¡
    Y venga que es lunes y como dice el marqués la peña anda durmiendo.
    El relato es bueno, pero incita al desorden. Es culpable el tiburón por comerse la presa? Es culpable el padre por ayudar al hijo? Es el hijo una sanguijuela?.
    Me inclino por lo tercero. Pero cada uno con su opinión.

  • Yo creo que los dos padres sufren porque los días más felices de sus hijos ya pasaron y se quedaron en el puticlub, como en La educación sentimental.

    ¡Queremos saber cómo acaba esto, Tipotrueno!

  • Entiendo el estilo Siciliano de las lealtades, si bien no lo comparto nunca.
    No comparto el que si estás en una pelea, esta sólo puede acabar con sangre y muerte. Con el contrario despedazado y lógicamente, con esa fórmula de pensamiento y de asignación de lealtades, con todos los allegados del finado, para que no tengan que oponerse muy a su pesar, al agresor.
    Tiene sus perversiones.
    Gana el más sanguinario. Aunque ganar no gana nada. Gana la jugada, la partida o un territorio. Pierde todo lo demás.
    En el debate de cualquier cosa, pasa lo mismo.
    Están los que debaten para tener razón y que no les importan los medios para lograrlo. Incluso los que tienen LA RAZON. Menospreciando y despedazando sin muestra ninguna de titubeo ni de duda, para obtener LA RAZON.
    Personajes soberbios con lealtad comprada o fingida.
    Tiene que estar bien eso de no dudar. Pienso que llega después de algunas autocríticas muy profundas para tener autoconvencimiento.
    A algunos las dudas sólo nos llegan al observar al oponente. Algunos no dudamos de tener razón, sólo que al observar al oponente, nos damos cuenta de que también ellos pueden tener razón. Nos parece íntimamente que no, pero al someternos unos instantes al punto de vista del otro, aunque no le encontremos fisuras a nuestra razón, le vemos cierta consistencia a la idea del otro.
    Por eso nos incita a pulir un poco más nuestra versión, y no destruir la capacidad de argumentar del otro, siempre que entre dentro de las reglas que establecimos con anterioridad.
    Aquí las lecciones del arte de la guerra deben regir la existencia.
    Nunca entres en pelea que no puedas ganar.
    Si puedes ganar no entres en la pelea ya que no es necesario.
    Calcula que puedes ganar y si merece la pena crear enemigos y desgastarte contra ellos.
    Insisto en que restar no siempre es la mejor solución. Y cuando se debe restar, restar lo menos posible.
    Los enemigos llegan sólos, para qué estar llamándolos todo el tiempo. A algunos lo que les gusta es pelear, sin más. Comprobar todo el tiempo que su espada está más afilada o que son más fuertes. Es un desgaste innecesario cuando se juega con los elementos finitos y sin saber nunca la cantidad restante.

  • Sin terciar para nada en una polémica que no me atañe, deseo apuntar nomás un hecho incuestionable sobre la carta del señor Figueroa que se reprodujo aquí ayer:

    Que, como él mismo señala, una persona envíe una carta al director de un periódico ¡seis! veces a lo largo de un año porque no está de acuerdo con las opiniones –o con su manera de expresar esas opiniones– de un columnista, dice poco de la salud mental de ese lector. Es más sencillo, lógico y saludable para el hígado dejar de leer al columnista en cuestión o, si me apuras, el periódico entero. Lo contrario es puro masoquismo. No hay vuelta de hoja.

  • El «Don Tomás» de la ilustración es Mauro Bajatierra.

    ¿Qué le sorprendió más de Mauro Bajatierra?

    Bajatierra es un personaje que no dejaba de sorprender a medida que lo estudiaba. Pero quizá lo más llamativo era lo menos conocido del personaje. El hecho que escribiera a principio de la década de 1900 en una revista chistes, que hablase esperanto (así como francés y alemán), que en algunas de las fotos aparezca con guantes de boxeo (probablemente practicó ese deporte), que fuera de los primeros españoles en ver de cerca la revolución zapatista, etc. Importante es también es como trata la guerra en sus crónicas. El humor y los motes que pone a sus enemigos. Y sobre todo la manera que tiene de morir, de ser asesinado. Esperar a los fascistas, ya sea en una silla o en la ventana de su casa, atrincherado ese 28 de marzo de 1939 denota todo un carácter.
    Bajatierra no dejaba de sorprender

  • Tipo Material dice: Lunes, 06/03/2017 a las 10:28

    Los textos breves con sorpresa final son como los bombones con licor dentro. Me gustan más.

    Espero que me acepte el apunte ortográfico: los títulos y subtítulos no necesitan punto final (ni el título y subtítulo del blog, ni las entradas).

  • Lamento decir que me ha gustado este cuento tan violento.
    Gracias, Albert, Bolaño y Funes.
    Bolaño, ¿estás seguro de que no eres físico? Mira que yo no me equivoco prácticamente nunca. Piénsalo mejor.
    Pues deberías ser físico, hombre.

  • Procuro fijarme dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 10:52

    Ya estamos. El besazo era por tu cumple, que ya podía ser por cualquier cosa, pero este era por tus cuarentaycatorce.

    ¡No te lo perdonaré jamás, Procuro, jamás!

  • jrG dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 09:20

    Mayall y Moore. If I don´t get home.

    John Mayall dio un recital por aqui hace poco, a sus 84 tacos.

  • Perroantonio dice: Lunes, 06/03/2017 a las 10:51

    Peroantuán:
    Qué casualidad. Llevo unos días buscando desesperadamente bombones de licor por vetusto capricho y no me está resultando fácil.
    Sobre los puntos: no son necesarios, pero son contingentes. Algo de retórica le es imprescindible a mi nick.
    Gracias (por el cambio de tono).

  • Funes, el Mayall es de la especie de los que mueren en escenario. Yo la última le vi en el pueblo en Hondarribia, en su festival de Blues hace 4 o cinco años.
    Sonaba acojonante.

  • Me encanta el personaje de Bajatierra, lo conocí gracias a “Las armas y las letras” de Trapiello. ¿Qué tal está la biografía del enlace que pones, Bremaneur? ¿La has leído?

  • La esencia de algo es aquello que no se puede suprimir sin alterar su concepto, sin modificar lo inherente y lo que lo define. Si alguien cayera en la tentación de obviar lo esencial y considerar lo accidental como definitorio caería en un error.

    El señor A, que es padre de B, se lía a tiros con C como consecuencia de:

    1.- A avaló a B.
    2.- B no paga su deuda.
    3.- El banco advierte repetidamente de las consecuencias de no hacer frente a la deuda.
    4.- El banco en que trabaja C ejecuta deuda y aval.
    5.- A tortura a C.

    ¿Qué pinta C en el asesinato?¿Lo matan por putero?¿Por ser amigo de sus amigos? ¿Por qué no nos cuenta el autor el triste caso de C?

    Yo conozco un C que fue mi compañero de colegio y me llamó ayer para invitarme a una “peregrinación” de antiguos alumnos. El pobre no sabe vender, a mí me hubiera tentado con “excursión” o “escapada de fin de semana”, porque peregrinar me resulta un tanto peregrino. A lo que iba, este antiguo compañero trabajaba en una caja de ahorros local que se “fundió” con otra. Los acuerdos de fusión no le fueron muy favorables. Era, como Don Tomás, director de una oficina, sólo que la suya la cerraron. Tiene tres hijos, dos casados, uno de ellos en paro y con problemas de hipoteca. El otro se está divorciando. La hija es esquizofrénica y vive con él en su casa. Su mujer hace diez meses que murió de un cáncer de riñón. Fue una cosa muy rápida. Este Don Tomás lleva corbata de seda -no tiene otra- pero no se pasea con una escopeta.

  • Muy buena historia la de C, Ximeno. Creo recordar algún suceso semejante al del cuento de Tipotrueno, a causa de las preferentes.

  • jrG dice: Lunes, 06/03/2017 a las 11:43

    Jr: ¿Corto? El bebop (y yo) somos así, señora. Pero puede dar de comer ud. a Youtube.
    De Larkin algo he leído de poesía, por recomendación de Procuro, supongo.

    Le recomiendo yo “El jazz de la física” de Stephon Alexander editado en 2017 en Metatemas de Tusquets. El autor (que debería llamarse ‘Saxophon’ Alexander) es profesor de fisica teórica y saxofonista.

  • Tipo Material yo me refería a los escritos de Jazz de Larkin (uno de los mejores críticos de esa música y que trabajó muchos años para un periódico escribiendo sobre las novedades del jazz).
    Gracias por la recomendación del libro.
    Y será difícil que yo dé de comer a youtube, lo mío se hace con telas, alimento 2 de Tumblr y 1 Instagram.
    Estaba elogiando la entrada de su blog (por si quedaba alguna duda).

  • Funes dice:
    Domingo, 05/03/2017 a las 13:25

    En el ABC Cultural de ayer citan a Adrede, en un artículo llamado Steiner a cuatro patas.

    No recuerdo el nombre del autor del mismo, si alguien lo sabe, que lo ponga, por dar al César lo suyo.

    Era un artículo de Jaime Siles, Funes.

  • Juli0, ¿guardas por casualidad el comentario que recordaba Pirate sobre el espía “ni alto ni bajo”?

    Josénez, no he leído esa biografía.

  • Uno de los momentos más desagradables de mi vida fue cuando asistí a una subasta pública para evitar el desahucio de unos familiares. No solo por el aparte que tuve que hacer con la mafia de los subasteros, que también, sino por el mosqueo que pillé con la CCAA cuando siguió pujando por encima de la deuda. Supongo que aquel hombre solo hacía su trabajo.

  • Gómez dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 10:14
    Es más sencillo, lógico y saludable para el hígado dejar de leer al columnista en cuestión o, si me apuras, el periódico entero. Lo contrario es puro masoquismo. No hay vuelta de hoja.

    Hombre, Gómez, no digo yo que no sea verdad, pero es complicado. Mira si no tu reacción, estos días, a un comentario faltón de Brema.

  • Al llegar a una ciudad lo que hay que hacer es salir del hotel, quizá con hambre, y caminar sin rumbo. Parece contranatura buscar perderse pero ese es el inicio del éxito de un viaje, lo cual es de general conocimiento de los señores exploradores que en el pasado han sido. Una vez perdido, asunto que lleva su trámite que no conviene apresurar, es el momento de levantar la cabeza y, ahora sí, como diría una guía de viaje, que para algo han de valer a más de impresionar, en unión de otras, a las visitas desde su plúteo en el salón, flanear por las callejuelas tomando la temperatura de la bulliciosa urbe. O todo lo contrario si el viajero ha encarado el norte, hacia donde mean los perros, porque todos sabemos que el bullicio es asunto que aumenta en razón inversa a la latitud. Es ese el momento de reencontrarse, tomando como guía las pistas que lo urbano va dejando, como miguitas que orientan el camino a casa, porque esa es la definición de perdido. Pongamos que, de pronto, se encuentra uno en la Calle del Divino Misterio concretamente en el 52-duplicado, planta baja, Bar Cascabeles. No cabría la menor duda, caso de que eso se hubiera o hubiese producido, de en qué ciudad está, provincia arriba, provincia abajo.
    —¡Ese fenotipo tuyo, Aurora, me la pone como el sable de un dragón!
    —¿Tú estás seguro de eso, Orestes?, los dragones no llevan sable.
    Orestes busca en el Google la imagen de un dragón, esos soldados, también extintos, de casaca roja y sable brillante y caballo galopante. Aurora se aquieta y entiende, o intuye, mientras mira la pantallita, la poética ferocidad del deseo de Orestes, que le mira las tetas a las oficinistas que pasan buscando dónde almorzar. Orestes, eso se ve, es un tipo feliz que le ha encontrado el sentido a la vida, oculto tras las cosas pequeñas y aparentemente banales, como las lagartijas y los escorpiones, que se esconden bajo las piedras que el sol calienta. Yo, que le veo la calvicie y la barriguita y la carpeta con el logotipo del ayuntamiento, creo que Orestes es, pese a la aparente doblez de su juego, más poeta que vividor, donde poeta viene de poiesis, uséase, que se va inventando las cosas según van siendo necesarias, a su conveniencia, lo cual no le quita ni le pone defecto alguno, que esas trochas las andamos todos. Aurora, a la que el requiebro no solicitado pilló a contrapié me temo que le hizo pensar en Dragón Ball, parece un poco sorprendida y revuelve el café que sirvió la rubísima camarera ucraniana con la mano izquierda, con la que, efectivamente, se la ve algo torpe. Daría la impresión al observador poco atento que el uno piensa en ciertas cosas y la otra en otras; quizá, sólo quizá, en las tetas, así en general y abstracto él y en una Pokeparada concreta y cercana ella.
    —¿Nos vamos?
    —Si, ya son horas.
    La terraza del Cascabeles sin Aurora y Orestes parece otra. El amor, siquiera sea un amor imperfecto, desacompasado o incluso imposible, pone en el aire aromas a primavera que se van, por la Calle del Divino Misterio, cogidos de la mano. Yo quedo un poco triste con su marcha, porque soy de alma sensible, y pido otro café y tomo nota mental de que es el peor que he tomado en mi vida, pero con mucha diferencia, por si pudiera servirme en el futuro para un cuento o algo.

  • Buenas tardes a todos. Pues, ya siento, esta vez, la entrada de Tipotrueno no me ha gustado. Y eso que estaba dispuesta a favor, porque me compré el libro, y me gustó, y Una Víbora me tranquilizó bastante respecto de la víbora de casa ,( que en el libro su mordedura , al protagonista le volvía mucho más inteligente y original ).
    A mí también me ofrecía de joven mi banco toda clase de hipotecas para poder levantar mi negocio. Pero no me hipotequé. Estuve durante años sin un céntimo, trabajando para mi pyme, y luego en casa, viviendo del sueldo de mi contrario, del que teníamos que pagar los colegios no subvencionados de mis hijos, la luz, el gas… No encendiendo la caldera hasta la hora de los baños de los niños ( nosotros , duchas frías ), y teniendo que llevar tres jerseys en casa, del frío que hacía… Y sin poderme comprar ni un libro , por barato que fuese. Pero ahora vivo bien, y no debo dinero a nadie.

    Conozco a muchos como el hijo de Don Tomás, que pidieron a los bancos dinero para comprarse una casa, y los muebles, y un coche, y que se les iban casi los dos sueldos en el pago de intereses… Convencidos de que acabarían dando el pelotazo con la casa. Y claro , el pelotazo se lo dieron a ellos. Ellos, que me llamaban tonta, y hormiga asquerosa.
    Ellos ahora reclaman diciendo que les robaron, pero nadie les obligó a hipotecarse para hacerse propietarios.

    Lo de los padres perdiendo su casa por haber avalado con ella a sus hijos, en cambio, eso me parece fatal. Y creo que cuando los viejos no tienen más que su casa y su pensión, no debería estar permitido que avalasen a sus hijos. Que sus hijos fueran a vivir con ellos, perfecto, como se hacía antes. Y la nueva familia iba ahorrando para el piso…
    Y estoy con Bonnie, en lo de la rata, la serpiente, y el cuervo, que no tenían culpa de nada. Pobrecitos.

  • Gómez dice:

    Lunes, 06/03/2017 a las 10:14

    Ésa no era la cuestión, querido Gómez. Si traje esa carta (que, por cierto, muchos conocemos porque él mismo la dio a conocer aquí, tal es su grado de narcisismo) es porque describe muy bien la actitud prepotente y faltona de Calaza, hacia mí y hacia gente a la que aprecio. Pero prefiero dejarlo aquí y seguir el sabio consejo de Perroantonio de ayer. Hasta la próxima, que la habrá o mucho me equivoco.

  • Por cierto, y hablando de la víbora de casa :
    He vuelto a llamar al Seprona, esta vez a las oficinas, y les he contado .
    Me ha atendido un chico encantador. Me ha dicho que hasta mediados de abril o así, la víbora seguiría en hibernación, y que podía dejar que mis nietos jugaran tranquilos en el jardín. Y que luego, cuando la vea , avise al 062, para que venga una patrulla a llevársela y a soltarla en el campo. Pero que la sueltan “entera”, con su veneno y sus colmillos, que si se los quitasen, la dejarían sin defensas. Y que las pobres víboras tienen derecho a vivir a su aire en el campo. Y que el que viva y pasee por el campo, ya sabe a lo que se arriesga, y que peor sería vivir en La Castellana, embestido por los coches.
    Y que si alguien, ( tipo mi hijo el pequeño), va corriendo por el campo, la pisa sin querer, y la víbora le muerde, que no me preocupe, que la muerte no sería instantánea, y que habría tiempo para llevarle urgentemente a un hospital, y que le pusieran el contraveneno. Y que si llevaba el cadáver de la víbora muerta, para analizar el veneno pues mejor…
    Así que, está claro que los animales tienen preferencia sobre las personas. Se pueden imaginar lo encantada que me he quedado.

    Afortunadamente me han contado personas que tienen campo, que , igual que las ratas huyen del olor a silicona, con lo que es sencillo proteger las tuberías ( las de caña y las de plomo se las comen ), las víboras detestan el olor a naftalina de la de toda la vida, no la de ahora. Así que he encargado diez quilos a los de mi droguería, y voy a echarlos a la cámara de aire de debajo de la casa a través de las rejillas de ventilación. Me dicen que si mantengo lo del olor a naftalina, se marchan todas a escape veloz.
    Mantengo los dedos cruzados.

  • Señor o señora S.: hablo de un hombre que manda seis veces una carta de protesta por columnas que nada tienen que ver con su persona, esto es, por opiniones que, gustándole más o menos, en nada le conciernen. Por supuesto que uno es libre de enviar miles de cartas adonde le dé la gana, pero me parece una cifra desmedida.

    Sobre mi reacción a un insulto el otro día, dos consideraciones: la primera es que se meta en sus asuntos o, si le gustan los cotilleos, póngase el Sálvame Deluxe, que lo deben de estar echando ahora. Si aún le quedan dudas, vuelva a leer cuál fue mi reacción. No hace falta que me la comente; sé perfectamente lo que escribí.

    Un saludo.

  • Querida Pirata, sabe que la aprecio y admiro. El que comentara la carta, le doy mi palabra, no tiene nada que ver con usted.

  • Ya, lo sé, machote. Toda dificultad, por supuesto, consiste en precisar aquello que constituye una buena justificación, cuando se ha metido la pata hasta el fondo. Mire mi comentario y su respuesta.

  • Viejecita, la naftalina es como el pino de los taxis. Una antigüedad inútil que despista. Me dieron el mismo consejo para los jabalíes que me destrozan el jardín. Puse naftalina hasta que fui yo quien tuvo que dejar de salir y a ellos les dio exactamente igual. De hecho ya los considero residentes y en cuanto tenga un rato iré al ayuntamiento a empadronarlos. Los bichos fieros son unos cabrones que le pierden en seguida el miedo a todo.

  • Supongo, S., que también tiene razón aquí, aunque no me quede muy claro qué pretende decir. Seguro que he metido la pata hasta el fondo y pido disculpas por ello. En cualquier caso, parece claro que continuar la conversación resultaría un esfuerzo estéril para ambos. Abrazos y no se enfade.

  • S., no me interesa tener malos rollos con nadie. Me pareció que me afeaba una reacción que, tengo meridianamente claro, fue impecable. Si mi reacción —ésta, con usted– no ha sido la adecuada, le pido disculpas sinceras. Mejor lo dejamos aquí.

    Como dijo Confucio: “Todo se le perdona a quien nada se perdona a sí mismo”.

  • ¡ Vaya por los dioses M.Gaussage ! 17′ 28.
    ¡ Y yo que me había hecho ilusiones con lo de la naftalina ! Por lo menos no se nos apolillarán las mantas esta temporada. Pero seguiré teniendo que guardar siempre a mano la espada de mi bisabuelo.

    Y, como creo que no se puede seguir en una entrada cuando hay otra nueva, quería dar las gracias a S. de las 15’26 de ayer, por su Manual de Instrucciones.
    Lo de los bidones para aplastar serpientes es espectacular, pero seguramente a nosotros, que somos dos viejos, los bidones se nos vendrían encima, en vez de aplastar a la serpiente, y sería ella la que ganase la batalla…

  • Viejecita, parece que la policía tampoco se cree que la cascabel diamantina estuviera en el parque madrileño. Ya lo dice usted ahí arriba: a una temperatura de 10º C madrileños como que no.

    Al chaval, además de la picadura, le va a caer una buena multa.

  • Yo quedo un poco triste con su marcha, porque soy de alma sensible, y pido otro café y tomo nota mental de que es el peor que he tomado en mi vida, pero con mucha diferencia, por si pudiera servirme en el futuro para un cuento o algo.

    Magnífico.

  • Manda huevos, adonde llevan la enfermedad mental y el odio. Es propio de una perra utilizar como aval argumentativo la carta de un filo-terrorista bien conocido –que envió seis veces al periódico a instancia de parte y que lleva varios años insultando en las redes- integrante notorio de las peñas hooligans independentistas de los celtarras y activo mamporrero de ProLingua contra los constitucionalistas gallegos que luchan para evitar la extinción del castellano en la enseñanza en Galicia. Y paro con el CV del tipo.

    Yo sí que no le meto a la perra una hostia en la boca con toda la mano abierta -que segùn ella yo merecìa por no poner tildes y decirle a jrG que “ti” no la lleva- porque no quiero que me quede pringada de la mierda que come (por propia confesión).

    Pero como dije en anterior ocasión, parafraseando a Churchill, si cada vez que una perra nos ladra nos detenemos a apedrearla nunca llegaremos a destino.

  • Gaussage, es usted un crack. Lo he leído tres veces y cada vez me parece mejor y más mejor. Voy a leerlo otra vez.

  • Buenas tardes, ando ahora mismo dudando entre ponerme un descafeinado u otro par de calcetines.
    Me voy a inclinar por las dos cosas.
    Hoy no he podido levantar ni las persianas, ni poner música ni nada … menudo viento tenemos…(según ventuski, hemos tenido rachas de más de 100 Kmts/hora).
    En este pueblo, es que las alimañas y animales salvajes lo tienen jodido de verdad, pero tenemos GATOS.
    Montones de gatos, protegidos por la ley en todo momento. Los perros no, pero los gatos vagan libremente por todas partes.
    Odio a los gatos. Todo el tiempo. Con frialdad asesina.
    Tengo una jeringa de las de caballo, con agua, siempre a mano, para cuando se acercan por el jardín con intención de entrar a salsear en mi casa, y les sacudo unos chorros de agua, que si vinieran sus primos de la selva la tenía liada.
    Ahora que o son gilipollas, o el camembert que siempre tengo en la alacena, puede más que su instinto de protección.
    No obstante con las bichas y los jabalíes, mucho cuidado.
    Los cerdos son animales listos, fuertes y muy cabrones. Sólo funciona el tiro con posta lobera entre los ojos.
    A mi los bichos me gustan mucho mucho, pero en los reportajes de Félix, o en el monte, pero cerca de mi habitat nada.
    Soy un mal compañero para los bichos.
    Bueno, muchos me dicen que también para las personas.
    Mi reyna no dice nada de eso. (que conste).

  • La ilustración ha sido acertadísima, mi mas sincera enhorabuena.

    jrG dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 08:09
    El relato es bueno, pero incita al desorden. Es culpable el tiburón por comerse la presa? Es culpable el padre por ayudar al hijo? Es el hijo una sanguijuela?.

    Gracias, y gracias. Como siempre, aportas cuestiones muy gratificantes.

    Ximeno de Atalaya dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 12:48
    1.- A avaló a B.
    2.- B no paga su deuda.
    3.- El banco advierte repetidamente de las consecuencias de no hacer frente a la deuda.
    4.- El banco en que trabaja C ejecuta deuda y aval.
    5.- A tortura a C.
    ¿Qué pinta C en el asesinato?¿Lo matan por putero?¿Por ser amigo de sus amigos? ¿Por qué no nos cuenta el autor el triste caso de C?

    Una lógica aplastante. El señor C para nada es culpable de la situación de Don Tomás, bien lo sabe él. Simplemente se ve abocado junto a los pobres animales al desahogo de éste, que se encuentra en una situación que no puede controlar y le relaja disparar, cosas del señor Don Tomás. No era su intención hacer daño. Todos son víctimas en esta historia, A, B, C, y los animales.

    Alvaroquinn dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 08:32
    ¡Queremos saber cómo acaba esto, Tipotrueno!

    Como epílogo podría añadir a modo de Los Serrano:

    “Pero, resultó ser que todo era un sueño. FIN”

    O mejor aún, añadir un elemento divino:

    “La rata, la serpiente y el señor banquero de manera milagrosa, recuperaron la sangre que habían perdido. En ese preciso momento, entró el hijo de Don Tomas que decía haber ganado un “gritón” en el euromillón, y que iba a invitarlos a tres putas a cada uno. Incluido el cuervo que había vuelto para unirse a la fiesta.”

    Creo que así le da más punch y garra.

    viejecita dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 16:29
    Buenas tardes a todos. Pues, ya siento, esta vez, la entrada de Tipotrueno no me ha gustado. Y eso que estaba dispuesta a favor, porque me compré el libro, y me gustó, y Una Víbora me tranquilizó bastante respecto de la víbora de casa ,( que en el libro su mordedura , al protagonista le volvía mucho más inteligente y original ).

    Me apena que no le haya gustado la historia de Don Tomás, ¡pero me alegra mucho saber que ha leído mi libro y que le ha gustado! Sentimientos encontrados. Gana la felicidad.

  • jrG dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 12:09
    Zeppi, esta la has visto por Austin???

    Pues sí, la marca Shiner está en los supermercados. Tiene muchas variedades, pero no he probado ninguna. Lo haré y le informo, la Shiner Gold tiene muy buena pinta. Pero la Spoetzl Brewery me pilla un poco lejos de casa, me lo apunto para próximas incursiones por el sur.

  • Pirata Jenny dice:

    Lunes, 06/03/2017 a las 16:57

    Hasta la próxima, que la habrá o mucho me equivoco.

    Francisca Ferrol dice:

    Lunes, 06/03/2017 a las 18:17

    Es propio de una perra… blabla, perra, blabla… perra… blabla.

    QED.

  • Matando culebras

    Vaya por delante que la mayoría de las culebras que se arrastran por España no son venenosas. Las víboras son especialmente escasas y no suelen ser amigas de muchedumbres. No obstante, si nuestra Viejecita necesita un método para eliminarlas de su entorno, muy gustosamente me brindo a intentarlo con una técnica infalible aunque requiere de cierta infraestructura.

    Las culebras, hambrientas o no, necesitan de vez en cuando comer y uno de sus platos favoritos son los ratones de campo. No resulta fácil capturar un ratón de campo. Suelen ser huidizos y tremendamente ágiles, lo que dificulta interactuar con ellos, así que es preferible comprar unos ratoncitos blancos de laboratorio. O pedirlos prestados en una facultad de veterinaria. No hay que mostrar compasión por el destino que les tenemos preparado pues al fin y al cabo nacieron para ser sacrificados en aras de la ciencia.

    Tanto ratas como ratones han desarrollado una asombrosa capacidad de resistencia a tósigos y ponzoñas, razón por la que se recurre a los anticoagulantes para proceder a su exterminio. Los machos morirán desangrados en sus peleas con otros machos al disputarse a las hembras y éstas morirán en el parto. Pero no queremos ratones muertos, los queremos gorditos y apetitosos y para ello los alimentaremos con un pienso que les gusta mucho y que servirá para nuestros siniestros propósitos.

    Hay que comprar engodo, un combinado de cereales y legumbres molturado que utilizan los pescadores para sus cosas. Mezclamos el engodo con manteca, margarina, o cualquier sustancia aglutinante con muchas calorías, a los animales nos encantan las calorías. También habremos de conseguir un buen trozo de plomo que limaremos concienzudamente. Mezclaremos engodo y manteca hasta conseguir una masa de una textura como para hacer un bizcocho. Posteriormente, a esa masa le iremos añadiendo crecientes cantidades de anís y limaduras de plomo. El anís es para disimular el sabor del plomo, por una parte y por otra aficionar a los roedores al alcohol. En poco tiempo conseguiremos una pandilla de ratones blancos amantes de las francachelas capaces de roer uranio 235 con tal de que huela a anís.

    Soltaremos nuestro ratón repleto de plomo, o nuestra pandilla de ratones borrachos, igualmente emplomados por dentro, por los sitios donde hemos visto al reptil. Los borrachos suelen orinar sin tino y los ratones borrachos dejan un rastro evidente para una víbora hambrienta. Alguno será devorado. Es el momento de -ayudados por un detector de metales- buscar en qué oscuro lugar se oculta nuestro enemigo. Tenemos aproximadamente entre dos y tres semanas para que un zumbido en el detector nos señale su presencia. A continuación necesitaremos una aguja de hacer punto, lo más larga posible, que hincaremos con determinación en los lugares previamente señalados por el detector de metales. Y aquí volvemos a la receta del bizcocho, pero con algunas modificaciones, pues si la aguja sale seca significa que hemos de seguir intentándolo.

  • Bremaneur dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 15:16

    Juli0, ¿guardas por casualidad el comentario que recordaba Pirate sobre el espía “ni alto ni bajo”?

    No lo tengo, lo siento. Yo sólo guardo mis intervenciones -más que nada para evitar repetir los vidéos musicales- y rarísimamente consulto archivos antiguos en éste o anteriores blogs. Si cito algo de alguno, es de memoria.

  • Dos cosas y me voy a hacer la cena:
    – Yo también he leído tres veces el relato de Aurora, Orestes y la terraza del Cascabeles de Mc Gaussage, y cada vez que la leo me gusta más a mí también.
    Espero poder leer estos textos suyos pronto, en forma de libro, con papel del bueno, hojas cosidas en cuadernillos, y bonita impresión, que ya tengo pensado a quien iba a desplazar…

    – Y Tipotrueno : Su libro me gustó mucho. Lo que ocurre con el relato de hoy, es que el tema me toca de muy cerca : ( después de los banqueros, los siguientes malos somos los caseros que pretendemos que nos paguen el alquiler ). Ya me volverá a gustar su siguiente relato. A no ser , claro, que haga una historia explicando que los viejos somos una rémora, que no compensamos, que gastamos demasiados recursos en calentar nuestros huesos fríos, y en medicinas para seguir dando la lata, y que hay que darnos matarile, o, como poco, mandarnos a morideros y quitarnos el voto…
    Pero, habiendo leído otras cosas suyas, no creo que usted fuera a escribir una cosa semejante. Así que, seguiré deseando que aparezcan nuevos textos suyos.

    Buenas noches a todos

  • No sea infantil, Paca, aquí todo el mundo sabe cómo me llamo y a qué dedico el tiempo libre. ¿De verdad quiere seguir con esto? ¿De verdad merece la pena? ¿No se da cuenta de que yo podría pegar más fuerte y de que me da una pereza infinita enzarzarme?

  • Otrosí:

    Hoy intentaba convencer a mi chico el pequeño de que hay piezas que se tocan toda la vida. No lo entiende: cree que lo que toca ahora es sólo un escalón hacia otra fase y que lo olvidará en cuanto pase a ella. Así que he seleccionado algo que a él le gusta especialmente, interpretado por Pollini (a quien él sólo conoce ya reconocido y envejecido) y le he hecho escuchar una version reciente:

    Luego le he puesto a Pollini interpretando el mismo concierto cuarenta años más joven:

    Le he dicho que algo parecido pasaba con las novelas, que no leías el mismo libro cuando tenías quince años que cuando tienes … Sí, sí, ha sido su respuesta, no me rayes. No me rayes, me ha dicho.

  • Sì, Gloria, bon-bon, perdòname la vida, no me pegues fuerte, te lo suplico. Gracias, qué generosa eres, qué alma tan alta y noble. Aunque la puntita de la lengua la tienes algo renegrida, no? jijjiji Gracias de nuevo. Gracias por no ordenar al Mossad que me corten el pelo al cero. Gracias de verdad. Eres sublime en tu generosidad de binguera. En tu aristocràtico beso negro. Gracias, en fin, por no mencionar a mi hijo muerto como en aquella ocasiòn. Recuerdas, perra magnànima, recuerdas?

  • Resulta obvio que se quitan las ganas de comentar. Hay una línea roja que no se debería cruzar, ya saben, amenazar con pegar, aunque sea con la toa la mano abierta, y todo eso que no hace falta que se explique.

  • Apagón en esta zona por problemas del viento.
    Resuelto el tema de acceso a las virtualidades cotidianas, veo que teníamos nuestro propio apagón.
    Acertada actuación de los padres de la criatura, para que sus hijos no cometan más errores de los necesarios.
    No quiero entrar en debates innecesarios que sólo irán en mi contra.
    Ya conté en una ocasión, y Marqués lo dijo también, que tanto Miles Davis, como Picasso eran unos mierdas como personas.
    Por eso renuncié a conocer sus vidas privadas para seguir admirando sus enormes logros.
    Todos cagamos. Algunos incluso cagamos mucho. Demasiado en ocasiones.
    Pero se debe ir al water, para evitar los olores.
    Una persona a la que siempre admiré mucho, me dijo que una espada nunca se debe sacar de la vaina si no es para volverla a meter llena de sangre.
    Las espadas son para matar, por eso es necesario el convencimiento de que no se deben utilizar nunca, y no blandirlas más que para lo que están hechas.
    Guardemos las espadas.
    Me recuerda esa escena del Padrino 3, en que Mikel Corleone le dice a su sobrino:
    “Pues mátalo…¡¡¡ que tengo yo que ver en todo esto?”
    Buenos días.

  • Los grandes niños prodigio de los 50 fueron Joselito, Pablito Calvo, Arturito Pomar y Mortadelito García, el púgil y ensayista precoz.

  • Como veo que me toman por el pito de un sereno, voy a cortar de nuevo los comentarios durante unas horitas. Mientras, pueden salir al patio a jugar con las bicicletas, las Barbies, los cochecitos y el Lego.

  • Yo lo dejo ya y que reinen la paz y la concordia, que luego se desorienta unos días y que si se va para siempre, que si se queda, que si se despide, vuelve a despedirse… Y no se aclara ni con doble dosis de redbules y cialis.

  • Arcadi Espada, «Debilidades».
    Por si no lo habíais oído, se refiere a esta movidilla.

    Creo que tiene razón AE en que la marca de uso más adecuada para las locuciones nominales «sexo débil» y «sexo fuerte» sería la de desusado o poco usado. El problema es que la etiqueta «desusado» en el DLE se aplica a las palabras o acepciones que dejaron de estar vigentes antes de 1900; en cuanto a «poco usado» (p. us.), va con las que se registran raramente después de 1900. Así que no se cumple.
    Me ha recordado el caso de «engañar a alguien como a un chino», que en la 21ª ed. (1992) se explicaba así: «Expr. fam. que se usa hablando de una persona muy crédula, aludiendo a la opinión, infundada, de que los chinos son simples».
    😀
    INFUNDADA, por si alguien pensaba que no era infundada. O por si no se te había ocurrido pensar que lo fuera, para que se te ocurra. (Eliminaron la precaución en la 22ª de 2001).
    Por lo demás, desde el amor por la especie en general y por cada uno de sus sexos en particular, el panorama estadístico de la masculinidad que va en la columna de AE resulta como poco doloroso y para pensar.

  • ¿Les he hablado alguna vez de la «poesía marciana»? Leí por primera vez sobre estos autores británicos en un número de la revista «Con Dados de Niebla», uno de aquellos artefactos culturales que financiaban los ayuntamientos y diputaciones antes de que dedicaran todos sus fondos a poner esculturas en las rotondas. El movimiento nació de un poema de Craig Raine, «A Martiand Sends a Postcard Home» (Marciano envía postal a casa; hay traducción en la Wikipedia) y su recurso más utilizado consiste en describir y explicar una realidad conocida, que el «marciano» no sabe nombrar. Esta mecánica de la creación literaria es muy productiva para la crítica social y recuerda a una similar, la de los libros de viajes antiutópicos («Los Viajes de Gulliver», de Swift) o críticos («Las cartas marruecas», de Cadalso), pero introduce un recurso muy interesante, convertir en alienígena al observador y, por tanto, observar con rareza y ser incapaz de entender las convenciones sociales. El recurso se ha usado mucho en la ciencia ficción (supongo que de ahí lo tomaría Craig) y lo usó también Eduardo Mendoza en «Sin noticias de Gurb», aunque básicamente con intención cómica. Pero en poesía es extraordinariamente productivo, porque mirar con ojos extraños a lo cotidiano crea potentes imágenes surrealistas, de un surrealismo coherente (no la habitual acumulación gilipollesca de rarezas).

    Me pregunto que pensaría de nosotros un marciano para quien su primer contacto con la inteligencia humana fuera ÇhøpSuëy.

  • Por ejemplo, Perro, ¿Qué es eso que llaman amor? de Asimov, donde unos alienígenas llegaban a confundir el beso de unos seres humanos con un intento de devorarse.

  • Asimov lo ha utilizado con frecuencia. Y más aún Stanislaw Lem. Recuerdo que en uno de los relatos de este, durante un congreso galáctico, se describe a una especie malvada y depredadora que está arruinando la galaxia como los «cilindrones». Recuerdo que tardé un buen rato en darme cuenta de que los «cilindrones» eran los humanos.

  • No había oído hablar de la poesía marciana, qué bueno. Es verdad que hay una corriente caudalosa de antecedentes. Perroantonio cita a Cadalso y no menciona a Friedrich Albrecht Holger Schneiderseggsmühlenhausenhofenwe, HOMBRE POR DIOS. También me he acordado de Los papalagi.

  • En un relato corto Stevenson (The Distinguish Stranger) fantasea con la llegada a Gran Bretaña de un visitante de otro planeta, recibido honorablemente por un filósofo que le enseña todo lo digno de ser visto. El reino vegetal, representado por robustos y silencios árboles; el reino animal, simbolizado por cabizbajas vacas; finalmente, la civilización encarnada por los peatones de una ciudad. Entonces, el extraterrestre comenta “Qué seres tan raros”, respondiendo el guía filósofo “Son los habitantes de la nación más poderosa del mundo”. “Pues no lo parecen” concluye decepcionado el visitante que, definitivamente, prefiere los árboles a los ingleses.

  • Perroantonio dice:

    Martes, 07/03/2017 a las 11:23

    Buenísimo, no tenía ni idea de su existencia. He hecho un intento con un par de ideas y me ha salido una morcilla; no es nada fácil.

    No entendía esto “el Modelo T es una habitación con la cerradura por dentro, etc.” hasta que he caído en que hablaban del Ford T.

  • No sé si lo colgué por otro motivo, per leí en un Reader Digest de hace mil años un divertido relato en el que unos arqueólogos del futuro encontraban un hotel del siglo XX, confundiendo, por ejemplo, la tapa del inodoro con una caja de música, y el inodoro en sí con una urna sagrada. Venía acompañado, incluso, con dibujos de sus hallazgos y la explicación –errónea– de para qué se empleaba cada objeto.

    http://retazosdelavida.blogspot.com.es/2011/07/arqueologos-del-futuro-ll.html?m=1

  • Yo recuerdo el primer verso del poema con una traducción algo distinta (mecanicista y, para mi gusto, mejor): «Los caxtons son pájaros mecánicos de alas múltiples». Quizá me lo esté inventando.

    ¿A nadie se le ha ocurrido digitalizar aquella revista, «Con Dados de Niebla»? Yo guardo algunos números. Era extraordinaria.

  • Procuro fijarme dice:

    Martes, 07/03/2017 a las 11:09
    Tendrán que pensar ellas, porque ellos están todos borrachos o matándose.

    Pues no te falta razón. Viendo el vídeo que trajo Albert recordé las medidas de seguridad que había y lo que me dijo un amigo inglés: los Inglaterra-Escocia los llegaron a prohibir durante años para evitar los muertos. La verdad es que nunca comprobé si era cierto, pero viendo el nivel de alcohol con el que entraban al campo y el odio que se tienen era creíble.

  • Supongo que el vídeo sería de fútbol, pero al partido de rugby del Seis Naciones que enfrenta a Inglaterra contra Escocia se le conoce como la Calcutta Cup, y además de ser el torneo de este deporte más antiguo del mundo, suele obsequiar a los espectadores con batallas épicas donde se refleja la enemistad secular entre ambos equipos.

    Por cierto: se juega este sábado.

  • La receta de Ximeno para matar culebras es extraordinariamente refinada y supone un regodearse en los detalles del mal que pasma. Esos planes elaborados, con varios pasos perfectamente medidos, son obras de arte. En comparación matar con polonio o con agente VX resulta burdo.

  • Ximeno es genial. Este es el segundo capítulo de aquel que hubo para grillos en verano, no sé encontrarlo. Ha de hacer un tratado. (También cultiva el género fantacientífico y técnico, especialidades cibernética y acústica, que se lo inventa TODO. Ximeno, no nos engañas).

  • Pirata Jenny dice:
    Lunes, 06/03/2017 a las 20:50

    Hoy intentaba convencer a mi chico el pequeño de que hay piezas que se tocan toda la vida. […]
    Le he dicho que algo parecido pasaba con las novelas, que no leías el mismo libro cuando tenías quince años que cuando tienes… Sí, sí, ha sido su respuesta, no me rayes. No me rayes, me ha dicho.

    Suerte has tenido que casi te ha dejado acabar la frase. Pero, ya sabes, tú sigue y no pares, que ese libro se lo va a leer más tarde. Mi abuela solía decir «ya os alcordaréis», y no veas cuánto suelo alcordarme de mi abuela.

  • YO DENUNCIO
    Que los dónuts de pantera rosa no son como un dónut y una pantera rosa, es un dónut normal de chocolate, peores que los que había de dos chocolates en plan tigre, solo que los han puesto rosas y encima se llaman «pantera rosa» solo para engañar a la gente inocente.
    QUÉ SINVERGÜENZAS

  • Pues voy a tener que utilizar el método de Ximeno para cazar a mi víbora. ( Que mucho me temo tener un nido debajo de casa, en la cámara de aire, porque ya nos hemos encontrado con alguna víbora más pequeña anteriormente, y la decapitamos con la pala plana, pero a esta no podemos acercarnos tanto, que es enorme. )

    Y voy a tener que usar su método porque he ido a varias droguerías buenas esta mañana, y en todas me han dicho que la naftalina lleva 10 años prohibida y que no me la pueden conseguir.
    No necesitaré comprar ratones, que aquí hay muchísimos, y si les dejo un plato de comida toda la noche en el suelo , fuera de la puerta de la cocina, no dejan ni rastro. Y si lo hago varios días seguidos, tendré muchísimos ratones emplomados, enseguida.
    Veo que, así como a los grillos les gusta el pan mojado en Río Viejo, a los ratones les da por el anís. Compraré una botella de anís del mono especialmente para ellos. Lo que me va a costar van a ser las ralladuras de plomo. A ver si tengo suerte y en la tienda de fontanería me consiguen unas cuantas. Que voy a necesitar bastantes.

    Y bueno, ya sé cómo preparar la trampa ratonil, pero lo que yo quiero es cazar a las víboras. ¿ Se mueren cuando se comen a un ratón piripi con plomo en el estómago ?
    Porque el plomo, a las personas nos vuelve tarumbas. En algún libro leí hace años que la decadencia de Roma se debió en parte a que los Ciudadanos importantes usaban copas y vasos de plomo, y que los acueductos que llevaban el agua a las ciudades también estaban recubiertos de plomo… Y sólo me faltaba, que encima de tener ratones borrachuzos, acabara teniendo víboras locas agresivas, a las que les diera por atacarnos…

  • Perroantonio, por simple e inocente curiosidad, ¿cómo llega uno a la noticia “porno mormón”?, quicir, ¿qué barbaridad has puesto en el buscador? ¿o es una categoría nueva del xhamster?

    Procuro, lo primero muchas felicidades; lo segundo, al de los dónuts pantera rosa habría que liquidarlo, ¿qué será lo siguiente, bollycao-tigretón?

  • A mí me lo mandó el algoritmo hace un par de días. No os dije nada. No porque fuerais a pensar nada malo. Que no, que no pensaríais tal cosa, sino porque estoy en contra de difundir noticias falsas. ¿Habéis visto las curvas de la chica? Venga, hombre, ya. Es un invento de Breitbart News.

  • Procuro, Ximeno:
    Se ve que no he entendido lo del detector de metales. Ni lo de la aguja de tricotar.
    Porque ese detector de metales , ( que me lo tendría que comprar especialmente ) , ¿ que es lo que iba a detectar ?
    Si me detecta a los ratones emplomaos, no me sirve. Si detecta a la víbora que se ha comido a los ratones , ¿ estará viva y loca ? ¿ se habrá muerto por envenenamiento de plomo ?. Porque si está muerta, y debajo de la casa, no voy a meterme en la galería, a buscarla y hacerle un funeral vikingo, no vaya a ser que haya más, y estén vivas, y me muerdan. Y claro, en ese caso, no voy a tener la seguridad de haberme librado de víboras.
    Y si está viva a pesar de haberse comido los ratones , ¿ que hago ? No creo que una aguja de punto la vaya a matar, ni que se vaya a dejar meter la aguja.

    Por el momento, seguiré teniendo a mano la espada de mi bisabuelo…

  • Viejecita no te líes.
    Ximeno ha diseñado un tratado sofisticadísimo y muy refinado aunque un poco lento.
    Segúramente con ese método se pueden extinguir las bichas de una zona o de la tierra, pero como se mete el SEPRONA, eso ya no es un homicidio involuntario en legítima defensa, y pasa a ser un asesinato masivo con nocturnidad y alevosía malvada de la muy mala. Como si fuera el doctor NO o algo así.
    Te recomiendo, el método rural.
    Busca un palo con una horquilla en la punta, algo que se parezca a un Y.
    Con eso te puedes defender e inmovilizarla. Luego el machete … y enterrar los restos o quemarlos.
    Sin cadáver no existe el delito Viejecita…

  • El plano de Madrid es estupendo, sí señora. Salvando las distancias, el Gobierno de Cantabria tiene un visor cartográfico la mar de majo, sin pretensión pedagógica declarada, pero sí revelada (visite usté Laredo, visítelo si se atreve, ande), que muestra a golpe de ortofoto cómo ha evolucionado el urbanismo en la región entre 1946 y 2014.

  • Procuro fijarme dice: Martes, 07/03/2017 a las 14:38
    Pa cuando vayáis a Madrid, chulones míos, el plano de Texeira.

    Vaya Proc creí que era alguno de Tareixa, nuestra meiga.
    A ver si así localizo a Bonnie Parker la próxima vez.

  • Pues sí JrG, me parece que su método es lo más práctico.
    Y, casualmente, tengo un mango largo con un final en forma de Y no muy profunda. Tendremos que hacerlo entre dos, yo para inmovilizar a la bicha, y mi contrario para decapitarla.
    Quemarla luego, no vamos a poder, que en el secarral está prohibido hacer fuego, pero hay un terreno vacío cerca, donde la podremos enterrar…

    Porque esperar a que se la lleven los del Seprona, y la suelten por el campo cercano, para que pueda morder a gente a la que le guste correr como a mi hijo, eso,
    ¡ Ni hablar ! Que las personas están por delante de las víboras, incluso en el campo.

  • Viejecita, tenga mucho cuidado con su contrario, y gradúele la vista bien, antes de dejarle un machete tan cerca de Vd.
    Creo que usted sola podrá. Con la izquierda inmoviliza a la bicha, y con la derecha la espada.
    Evite tener más peligros de los necesarios … 😉

  • Chino Cudeiro dice: Martes, 07/03/2017 a las 19:00

    Madre mía. Ese visor lo han hecho para hacernos llorar a los niños. En la región hay mucha mejor urbanidad que urbanismo, Chino.

  • schultz dice:
    Martes, 07/03/2017 a las 17:02
    Procuro, lo primero muchas felicidades; lo segundo, al de los dónuts pantera rosa habría que liquidarlo, ¿qué será lo siguiente, bollycao-tigretón?

    Gracias, Schultz. La idea del dónut-pantera rosa es buenísima pero el resultado es un fraude. Adquirí un paquete de 3×2 (= 6), me los he comido todos y ninguno se parecía en nada a una verdadera pantera rosa. De ahí mi furor interino.