A las once y quince

saltodeltigre
Por Mortimer Gaussage.

Doña María del Pilar Federica Antonia Victoria de Sánchez-Alonso y Corrochano, señora de Santos-Vicente, condesa de Villalongoria y Cacharequille, es mujer de mundo aunque no esté muy viajada. Doña María del Pilar Federica Antonia etcétera lleva su casa con mano de hierro, atendiendo incansable a lo imprescindible, lo necesario y lo conveniente con la ayuda, eso sí, de un cada vez más mermado ejército de subalternos que comanda con suavidad pero firmeza. Sostiene y argumenta, si por un casual surge el tema, que ni los generales vencen batallas sin soldados ni las casas cumplen sus funciones sin el personal adecuado, por supuesto siempre apropiadamente dirigido, en su caso en busca del objetivo de la felicidad. Doña María del Pilar Federica etcétera ciertos asuntos los supervisa personalmente y muy de cerca. Los jueves, por ejemplo, baja puntualmente a revisar con Doña Arminda, propietaria de los “Ultramarinos Finos Viuda de Leandro Fraga”, las listas de la compra. En primer lugar la de su casa, determinando qué se comerá y qué no la semana próxima y dejando acordados los envíos de cada día. Luego se revisan y puntean los encargos de la Señorita Luisa, la amante de su esposo, Don Manuel de Santos-Vicente Meléndrez, a la que ha abierto cuenta que se carga a la de ella. La Señorita Luisa no siempre pide el café que le gusta a Don Manuel y suele pasársele reponer el oporto dulce. También puede ocurrir que encargue las hojas de bacalao de segunda o la mantequilla sin sal. La Señorita Luisa, esto ya lo tienen muy hablado Doña María del Pilar etcétera y Doña Arminda, no hace o deja de hacer tales cosas por maldad, desatención o falta de cariño, que a la vista está el profundo amor que siente por Don Manuel. Lo cierto es que siendo de buena familia y de intachable conducta, qué menos, tiene un aquel ahorrador y mirado para el dinero propio de la clase media de su procedencia que la lleva a querer cuidar con interés carente de perspectiva los asuntos de la familia. Doña María del Pilar dirige, como se dijo, firme pero cariñosa, las condiciones materiales de la felicidad de aquellos que ama y en el lote entra la conyugal, que es la individual de cada uno de los cónyuges y la de ambos en conjunto, en todas sus poliédricas facetas. Así, los trece de febrero llama al ultramarinos y pregunta si su esposo se ha acordado de encargar una tarta para la Señorita Luisa y, caso contrario, olvido que suele repetirse porque los hombres, cuando una mujer se les entrega en cuerpo y alma, van descuidando esas pequeñas atenciones, encarga una tarta Sacher que Servando, el mandadero, entregará al día siguiente con una nota que ella dicta, distinta cada año. Que una tontería les arruine cualquier día menos ese, aunque sea festividad, moderna, sin arraigo y meramente comercial, es el razonamiento que la anima. También en Navidad y el día de Santa Luisa envía, éstos con su tarjeta, ramos de dalias rosas añadiendo una más cada año, que en el secreto lenguaje de las flores significan la voluntad de procurar felicidad, mensaje que sabe que no llega con diáfana claridad pero le consta que la intención se advierte. Don Manuel, al salir del trabajo, mero entretenimiento, se pasa un rato por casa de Luisita, a ver cómo le fue el día, tomar un vermut aperitivo y meterle la mano suavemente por debajo de las faldas para sobarle el culo mientras que busca, haciéndole cosquillitas con un dedo juguetón, esas florecitas rosas o verdes que los corseteros ponen en las bragas a la altura de la goma. Luisita, sentada en su regazo, le cuenta de sus paseos por el parque lluvioso, cómo se viene el invierno trayendo ya las camelias o el regusto amargo que le ha dejado la novela recién terminada, con un final abierto en el que no triunfa claramente el amor. Don Manuel sigue luego el camino a casa donde le espera su esposa y los manjares de la cena en la mesa del salón, siempre puesta con esmero. Los lunes, miércoles y sábados, si no hay otros compromisos ineludibles, cena con Luisita en la cocina, sobre un mantel de hule, los platillos que ella se empeña en cocinar. Luisita, no obstante ser de buena familia e intachable conducta, como ya se dijo, estudió idiomas y secretariado y de cocina y costura y, en general, de llevar una casa no sabe de la misa la media. A Don Manuel, indiferente como los enamorados a los detalles cotidianos, los macarrones al gratén requemados y la merluza congelada le saben a gloria. Luego, en la sala de estar, sentados a la mesa camilla, toman una copita de oporto mientras él ve la tele y ella hojea una revista femenina. Con el regusto dulce del licor aún en el paladar se besan y follan, cuando toca, con muchas caricias y besitos, como los adolescentes primerizos y los protagonistas de esas novelas que le gustan a ella. Cuando está en esos días Luisita le hace una paja con dedicada atención o una mamada lenta y larga, tras lo cual se le queda como un bebé y duermen abrazados. Los martes, jueves, viernes y domingos don Manuel duerme en casa. A las once Doña Pilar se recoge al dormitorio conyugal y a las once y quince le sigue Don Manuel, que la encuentra ya con sus partes lavadas y perfectamente arreglada. El pelo recogido, medias, liguero, uno de esos sujetadores que hacen que llamemos magos a los maestros corseteros y zapatos negros de tacón muy alto. Doña María del Pilar, que en tales trances prefiere que la llamen Federika, forzando la k para que suene seca, corta y brusca, pone el culo en pompa contra el tálamo nupcial y pide, con voz ronca y dos tonos más baja, fóllame cabrón, dame lo mío, joder, rómpeme el cacharequille, hostia. Meléndrez, como a ella le gusta llamarle en estos episodios –empálame hasta el fondo Meléndrez, soy tu puta Meléndrez– procede a darle lo suyo y lo de sus amigas, calentándole el culo con un zurriago, la cara a hostias a mano abierta y dejándole el ojete como la bandera de Japón. Federica, no con c sino con k, suda y chilla y goza y olvida por un rato largo el foie, el aceite de oliva virgen, las habas de La Granja, la necesidad de limpieza de las alfombras y la reprensión pendiente a la doncella torpe que astilló la jarrita del té. Cumplido el débito conyugal, obligación que tenemos por femenina y se nos olvida es recíproca, Manuel se duerme, también aquí como un recién. Doña María del Pilar, aún en bragas y escocida, se mira en el espejo de cuerpo entero de su vestidor y se encuentra bellísima, una señora mujer satisfecha y dueña de su vida, con un rubor juvenil en las mejillas y los mofletes del culo y una figura impropia de su edad. Luego se sienta un poco de medio lado en su buró y escribe unos párrafos, en general furibundos y exaltados, en el borrador de su libro: “El siglo XX será recordado como esa época en la que el público pagaba por ver a los arquitectos creer ciegamente en sí mismos”, escribe con letra pulcra y caligrafía enérgica. A Doña María del Pilar Federica Antonia etcétera la arquitectura le gusta y teoriza sobre ella con prosa ardiente y arguye con fundamento sobre la pérdida de valores: “La Arquitectura, antaño sublime ciencia de las formas, ha transmutado en arte, el arte en entretenimiento, el entretenimiento en espectáculo y el espectáculo en reiteración de fórmulas banales.” La felicidad, piensa Doña María del Pilar Federica Antonia etcétera abstraída entre dos párrafos, es una delicada praxis, equilibrio resultante de sujetar los deseos a los dictados de la razón con mano suave pero firme, dando a cada cual, de aquello que necesita, cuanto pueda dársele. Doña María del Pilar Federica, no con c sino con k, niega al famoso novelista, y piensa que cada familia feliz lo es a su manera, todas distintas y todas incomprensibles, porque los deseos no superficiales son siempre extravagantes.

125 comentarios

  • Muy bueno Mortimer. La ilustración no le hace honor a Doña María del Pilar Federica Antonia Victoria de Sánchez-Alonso y Corrochano, señora de Santos-Vicente. La tenían que haber puesto con el vestido de gala de por la noche.

  • Genial, Mórtimer. Para un próximo post me gustarían unos pocos párrafos del maravilloso libro de doña Federica, “El siglo XX será recordado como esa época en la que el público pagaba por ver a los arquitectos creer ciegamente en sí mismos”, que me parece interesantísimo. Entiendo que el libro es escrito por doña Federica recién satisfecha y no por doña María del Pilar, ya que así le sale más arrebatada la redacción.

  • En este caso la maquetación en amarillo se quedaría corta. Necesita una cornucopia toda rebozada de pan de oro sobre fondo rojo pasión que es como mejor destaca el dorado.
    Leí una carta de Harold Pinter que tituló “Chicas” en la que una chica estudiante entra en el despacho de un profesor y le deja una escueta nota.
    “A las chicas les gusta que les zurren”
    No tiene más que nudo, sin desenlace.
    Como no soy chica no puedo opinar.
    He estado con algunas, pero no a todas les gustaba, aunque un cierto grado de furor y dureza, nunca fué mal recibido.
    Perder los papeles y los estribos, en estos casos es ganarlos por lo que se ve.
    Los misterios insondables femeninos, en los que nuestro papel está dirigido por sus instintos más que por los nuestros.
    Procu no preguntes¡¡¡¡
    Pero el relato de la vida burguesa, aunque no tan excitante, me parece lo mejor y más afinado. Realidad novelada y muy atinada. Reconozco los personajes como cercanos.

  • Viejecita, las grandes casas de tipo rural vascas, se parecen bastante en el aspecto sombrío a las Japonesas.
    Las casas actuales japonesas ya no se parecen en nada a las antiguas. A lo más que aspira un hombre como Soichiro Honda, es a un “gigantesco” apartamento de 80 metros cuadrados en Tokio.
    De la casa tradicional japonesa destaca sobre todo la quietud de las líneas muy rectas, y la posibilidad de transformación de los espacios, en los que se desprovee de herramientas de confort, que nuestra vivienda acumula.
    Algo muy destacable de ellos, que no es precísamente la suciedad, es el dejar su calzado en la puerta de la vivienda, para no contaminar con restos del exterior el interior.
    Creo que podría vivir muy bien en una vivienda japonesa.
    Viví en una gran casa tradicional y antigua que tenía en la ribera del Bidasoa con sus grandes muros de piedra roja de baztán y sus minúsculas ventanas con humedades. Una sombra permanente en un entorno sombrío. Propicio para las supersticiones o el recogimiento en húmedos veranos.
    Viví en una casa que mezclaba lo japonés de línea con lo contemporáneo
    de luz y materiales en un entorno de acer palmatum aurea, y robles de Aralar.
    Voy depurando mis habitats.
    Ahora tratamos de domesticar la luz, para que en cada estación del año podamos matizarla, y estemos a salvo de la indiscreción, tratando de desproveernos de todo lo que ataca el espacio y jugar sólo con luz a base de pinturas (mías y de otros) y volúmenes. Haciendo como los japoneses y ocultando a la vista todas las herramientas necesarias en la vida).
    La limpieza es capital, pero se debe comprender bien, para que no te agobie su mantenimiento. En este caso la mejor fórmula es que tengas pocas cosas que limpiar. Los olores ya se resumen al límpio, al aroma de guisos, y lo que el jardín quiere traer según sus días.
    Cosas que no rompan el olor a Reyna.

  • Magnífico, Mortimer, ando entre la admiración y la envidia porque me habría gustado a mí escribir este relato.

    En Eugénie Grandet, Balzac retrata a un tacaño con un detalle inolvidable: las escaleras tienen un escalón roto y el miserias no quiere cambiarlo, por lo que instruye a todo el que sube y baja en el modo en que hay que pisarlo, justo en el punto en que está más firme, que está en un extremo y no en el opuesto, para que así la tabla dure firme en su flojera por los siglos de los siglos.

  • Buenos días y gracias. Me encanta que les haya gustado.
    Ese libro, Josénez, está imaginado pero no escrito. Más en concreto está imaginado un falso documental sobre un arquitecto, comenzado el rodaje y abandonado.
    Por lo demás la felicidad no es, como es lugar común, igual en todas partes. Quizá sí el sentimiento de felicidad, pero nunca sus condiciones, que suelen ser absurdas.

  • Buenos días
    Fabuloso el comentario de hoy. Lo único que me choca un poco, entre tanta perfección, son las dos camas separadas, estrechitas, y con aspecto de poco confortables, de la ilustración, donde poder dormir después. Porque, don Manuel, para estar dispuesto cuatro días a la semana a esa “performance”, y los otros tres, a hacer honor a la Señorita Luisa, también, tendrá que poder dormir a pierna suelta, y estar muy muy bien alimentado.

    Lo veo como un “wishful thinking”, tanto para Doña Federica como para Melendrez, y por supuesto, para Luisita… Pero también soñamos acertar con un bote, cuando jugamos a la Primitiva…

  • JrG : No he vivido en ninguna gran casa rural vasca. Las que he conocido, eran grandes, pero no rurales, sino de ciudad ( no considero Ategorrieta, ni Inchaurrondo, en San Sebastián , ni la subida al Fuerte de Guadalupe en Fuenterrabía, como zonas rurales, sino como barrios de ciudad, de casas más o menos antiguas ).
    Y sí, ese ideal de casa actual que usted describe, rodeada de Arces, de Robles, donde la gente de fuera no le pueda ver a uno, pero uno pueda disfrutar de la vegetación y de la luz de fuera, me parece el desideratum. Pero para eso hay que vivir en una zona que se preste a ello, no en un secarral. Y con cierta distancia de los vecinos. Y los que vengan de fuera, tienen que estar dispuestos a dejar sus zapatos en el taquillón de la entrada, y a ponerse las zapatillas allí dispuestas para los huéspedes.
    Y recuerdo un episodio de “sexo en Nueva York”, de cuando yo veía toda la televisión, en que en una fiesta, Carrie dejaba sus “Manolos” a la entrada, y se ponía las zapatillas especiales, pero cuando se iba a marchar, se encontraba con que otra convidada se los había llevado… Y montaba un pifostio, con razón.

  • Ahora que desde primeros de año, por prescripción facultativa, tenemos prohibido humear, habrá que fomentar, con este pequeño rescate, su añoranza.
    Donde también se manifiesta que estamos a un paso de regirnos por el principio de ‘Humpty Dumpty’, cosa ligada al post hesterno de MGaussage (del que admiramos hoy su sutileza y finísimo humor):

    MGAUSSAGE Martes, 28/03/2017 a las 11:17
    … no siempre las palabras están (a) nuestro gusto, lo cual produce en las almas sensibles una inefable sensación de soledad semántica que, de no ponérsele freno, deviene en suave melancolía y en casos graves acedía espiritual.

    En fin, que no gozaremos del paraíso con una filóloga fumadora.

    P. D. Gaussage, no tire el libro de ‘Iconografía de los Santos’. Se lo compro.

  • Esos días que golpeas la bola sin esfuerzo y corre endiablada, esos que llegas a las imposibles y devuelves con facilidad un golpe ganador, esas voleas a botepronto, geniales e incontestables, esas dejadas rompiendo el ritmo que dejan al contrario sentado física y mentalmente, ese revés paralelo definitivo, fácil, natural…natural.
    Ay si jugase al tenis con esa constancia y naturalidad con la que usted escribe…pobre Federer!
    Un placer leerle.

  • Insistir en la admiración de la capacidad psiconarrativa de Mordimert, así como del golpe geohumorístico sobre la arquitectura.

  • En dos palabras: ¡Es-plendoroso!

    Gran relato en fondo y forma.

    Si hay un autor inacabable en este mundo, un autor al que hay que regresar una y otra vez a la largo de una vida, ése es Balzac. Ni Flaubert logró plasmar como él esas “fisonomías burguesas”.

    Como Balzac mismo dijo en una ocasión: “Amo a los genios, y yo soy uno de ellos”.

    De todo lo que he leído de él destacaría, por destacar algo, dos delirios de moribundos:

    En primer lugar, el alucinado monólogo con que el desdichado père Goriot condena y exculpa, alternativamente, a sus ausentes hijas. Estas páginas deberían ser de lectura obligatoria en los colegios.

    El segundo serían las últimas palabras de que dedica Félix Grandet, justo antes de expirar, a su hija Eugenia cuando ésta le pide que la bendiga:

    –¡Cuida bien de todo! Ya me rendirás cuentas allá arriba.

    Felicidades, Mortimer. Estás que te sales.

  • Buen contencioso anoche entre las escuadras gala y peninsular, resuelto con dos tantos por parte del combinado patrio, uno de penal lanzado por ese monstruo del verde que es Silva y otro por Dioslohizo, un extremo derecho(*) que es un portento y que anoche abrochó una jugada magistral iniciada con una filigrana de Bushqués y en la que no participó ningún jugador merengue, por supuesto. Decir asimismo que me gusta mucho Cabrajaaaarrrrlll. Al finalizacionalizar el choque, los micros recogieron unas declaraciones harto sensatas y bien expresadas del titán del área, Gerardo Piquer, y otras del escupidor de Camas que no he entendido bien. Algo así como «ozú», «arsa», «elrezultao hazío pozitivo, de rezulta delocuá que hemo ganao». Creo.

    (*) Un extremo derecho es un jugador que corre cosido a la cal en la zona diestra del tapete de los coliseos donde se celebran los contenciosos. No es alguien de extrema derecha. Lo digo para que Rafa Cagalera u otros cazafachas no inicien un programa contra Dioslohizo.

  • Me sumo a los elogios a MGauss, qué bueno es.
    ***

    Sr. Verle Miércoles, 29/03/2017 a las 10:11
    En fin, que no gozaremos del paraíso con una filóloga fumadora.

    JAJAJA. Filología y humo es redundancia.

  • Alvaroquinn
    Miércoles, 29/03/2017 a las 12:53
    ¡A Claudia no tocarla, hijos de puta!

    Claudia Cardinale. Casi nada¡¡¡.
    Para los próximos años entraré en el litigio de diseñar ese cartel. Este año han pegado un resbalón claro. El color nada tiene que ver con el ambiente que se describe, y se ha destrozado la imagen de la que parte, ahogándola en champán rosée.
    En esta edición os podré retransmitir en directo los días de festival.
    No. No me ha invitado Pedro, no creo que hable con él, estaré demasiado ocupado para recibirle.
    Tampoco la Academia cinematográfica ni nadie de esos.
    Me ha invitado uno de los fotógrafos oficiales, y me ha brindado la posibilidad de exponer un par de cuadros en uno de los hoteles emblemáticos del festival.
    Ya les iré contando, igual como una entrada o una pequeña serie.

  • “Byung-Chul Han, una de las voces filosóficas más innovadoras que ha surgido en Alemania recientemente, afirma en este inesperado best seller, cuya primera tirada se agotó en unas semanas, que la sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma: el exceso de positividad está conduciendo a una sociedad del cansancio. Así como la sociedad disciplinaria foucaultiana producía criminales y locos, la sociedad que ha acuñado el eslogan Yes We Can produce individuos agotados, fracasados y depresivos”

    “La explotación a la que uno mismo se somete es mucho peor que la externa, ya que se ayuda del sentimiento de libertad. Esta forma de explotación resulta, asimismo, mucho más eficiente y productiva debido a que el individuo decide voluntariamente explotarse a sí mismo hasta la extenuación. Hoy en día carecemos de un tirano o de un rey al que oponernos diciendo No. En este sentido, obras como Indignaos, de Stéphane Hessel, no son de gran
    ayuda, ya que el propio sistema hace desaparecer aquello a lo que uno podría enfrentarse. Resulta muy difícil rebelarse cuando víctima y verdugo, explotador y explotado, son la misma persona. ”

    La sociedad del cansancio.
    El librito que me voy a leer si me da la vida un minuto.

  • Alvaroquinn Miércoles, 29/03/2017 a las 13:33

    Esperamos sus despachos desde la zona cero, JrG. Y algún selfi si se encuentra con las bellezas de la temporada.

    Aunque nos bastaría que la foto fuera sólo de ellas. Las cosas como son.

  • Tranquilos, yo no me hago fotos con chicas, y menos en presencia de mi Reyna. En realidad no sé si tengo 6 fotos mías de toda mi vida.
    Les haré fotos cerca de ella, para que se note la enorme diferencia en calidad del género de Saint Macaire en Mauges…faltaría más. Y con ellos, para el público al que le gusten ellos.

  • Viejecita todavía no lo sé…
    Trabajo en formatos de cartel con collages y acuarela y acrílicos …
    Uno de estos días me levantare caliente y haré algo.
    Hasta mayo tengo tiempo, pero de mi obra tengo todavía unos 50 cuadros de varios formatos…
    También me gustaría tener la película terminada pero eso vas ser muy difícil y’a voy por la quinta versión y la final la quiero con las imágenes en cad para ser más netas….
    Un curro inmenso con el que no salgo del agujero…
    Puedes ver mis últimos carteles sobre el beso que he puesto a la venta. Creo que iré con algo así pero en versión única.

  • JrG
    Miércoles, 29/03/2017 a las 14:46
    Uno de estos días me levantare caliente y haré algo.

    Eso lo hago yo todos los días.

  • Otra vez gracias a todos. Me abruma un poco.
    Sr. Verle, esas fotocopias, que no libro, me las voy a quedar. De todos modos si le vale un pdf deme unos días y las paso por el scanner. Hago la advertencia de que no se ven muy bien.
    Viejecita, la intimidad de la gente es mucho más sorprendente que las imaginaciones más calenturientas. Y sólo añadir que algo de historia real hay en el relato.

  • Morgan, va por ustez maestro¡
    Su texto ha movida mis fibras primaverales, que no paran de estornudar.
    Lo he dado en llamar las IMAGENES TEXTUALES DEL CHOPSUEY.
    La calidad es de escaneado, no tengo medios para más. El tratamiento original es A3.
    Si al respetable le gusta y los amos se encaprichan, lo “dono” para que los otros artistas residentes abran camino con ello.
    Caso contrario, autorizo su destrucción fulminante.

  • Perroantonio
    Miércoles, 29/03/2017 a las 13:27

    Para los interesados pueden comprarse aquí y cuestan 1095 leuros.
    (creo que te pueden customizar una a gusto del consumidor)

  • Gracias, Jrg. Hace usted salir a la Doña Federika del texto la mar de rejuvenecida e insinuante. Y si es la Luisita tremendamente plantada y decidida. Así que supongo que la muchacha es la mezcla perfecta de ambas; el cielo de Meléndrez, vaya.

  • MGaussage, sí me vale su ofrecimiento. Tiene mi e-mail en mi perfil, sino autorizo a la Srta. Bellpuig a proporcionárselo.
    Una curiosidad, ¿tiene ahí datos de Tomás el Dídimo?
    Gracias.

  • Ireneo cuenta (Adversus haereses I 14, 1) que un discípulo de Valentín llamado Marcos, gnóstico que hacia el año 170 se sentía muy inclinado a la magia y a conquistar con sutilezas teológicas a señoras ricas de provincias, pretendía que la divina Tétrada se le había aparecido en forma de mujer.

    Marcos era un caliente.

  • Marquets, Boli Parker, por motivos ajenos a mi voluntad me veo obligado a comprar en una tienda de ultramarinos de la subcategoría biológicos. Y he dado con dos tipos de vinos que han llamado mi portentosa atención. Un vino sin sulfitos y otro vino con dieciséis varietales. Qué pasa con eso. A quien me dé la peor respuesta le castigaré con un beso.

  • Satur, venía escuchando por la radio a un bodeguero del Montsant que para elaborar sus vinos “sólo usa levaduras naturales”: esos son los que hay que buscar.

  • Satur, amore, la normativa europea exige que los vinos que contengan más de 10 mg/litro indiquen en su etiqueta la expresión “Contiene sulfitos”, por eso los que no llegan a esa medida no tienen la obligación de ponerlo, y lo llaman vino sin sulfito, pero eso no puede ser porque en la fermentación se producen sulfitos, así que eso no existe.
    Lo de las dieciseis varietales no lo he visto nunca. Lo desconozco, preguntaré a la Parker que sabe de esto.

  • Cuando Paul Cronin comenzó su libro de entrevistas a Werner Herzog pidiéndole una recomendación filosófica para que sus lectores conciliaran más fácilmente el sueño por las noches, el director de cine recordó cómo respondió el magnate hotelero Conrad Hilton a la pregunta de qué legado le gustaría dejar a la posteridad:

    “Cuando vayan a tomar una ducha, asegúrense siempre de que la cortina esté del lado de adentro de la bañera”, dijo Hilton.

    Herzog recomendaba lo mismo: “Jamás de los jamases olviden la cortina de la ducha”.

  • Mala respuesta, Boli Parker. Te has ganado un beso. Para que hubiera sido una buena respuesta, hubiéramos necesitado saber qué son los sulfitos y qué propiedades tienen. Lo siento.

  • Los 254 mil morinyistas que se pusieron de avaratar la bandera del Palomeque, han cambiado el jpeg por el busto del hermano de la Ronalda.

  • Me gusta el hermano de la Ronalda, me gustaría tratarlo personalmente, antes de que su aspecto se asemeje a lo pronosticado por Satur. Me gustaría explicarle que la heterosexualidad no es normal, sólo es común. En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.

  • Bertrand de Got
    10.24

    lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano

    Por curiosidad: aparte de hombres y mujeres, ¿cuáles serían esos otros seres humanos a los que se refiere? ¿Epicenos…? Entiendo que, ya sea de nacimiento o por elección posterior, todos estamos encuadrados en uno de los dos géneros. ¿No?

  • Bertrand de Got
    Jueves, 30/03/2017 a las 10:24
    Me gusta el hermano de la Ronalda, me gustaría tratarlo personalmente, antes de que su aspecto se asemeje a lo pronosticado por Satur. Me gustaría explicarle que la heterosexualidad no es normal, sólo es común. En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.

    No tengo miedo.
    No estoy inhibido.
    Nada me obliga, excepto la ley.
    Soy hombre y me gustan las mujeres como compañeras de sexo y de vida.
    Amo a mi Reyna.
    Amo a mis hijos.
    Amé a mis padres.
    Tengo amigos varones e incluso admiré mucho a uno que era barón Rojo. Relaciones increíblemente cercanas de compromiso y confidencialidad.
    Cuando yo nací, lo “NORMAL” era ser heterosexual. Ser homosexual era poco corriente pero visible o apreciable.
    No juzgo ni condeno lo que cada uno quiera hacer con su vida.
    Ante la posibilidad de tener sexo con hombres, pues no es ningún prejuicio lo que me lleva a rechazarlo.
    Es que los hombres no me gustan para tener sexo.
    Amar a hombres puede que me fuera posible, no lo sé o igual no me ha dado tiempo, ya que amo a mi Reyna. Antes amé a la madre de mis hijos, y antes amé a algunas novias.
    No me parece ningún ideal lo que menciona.
    Es lo que ya se hace.
    Tampoco es necesario un certificado creo yo.

  • Rectifico:

    Leí en el correo “o a cualquier ser humano”. De ahí mi comentario anterior. Pero no reparé en que había sido ya editado y suprimida la “o”.

    Obviamente, me precipité. Sorry. Denlo por borrado.

  • Solía estar sentado en las escaleras de la oficina de Caja Cantabria de la calle Santa Lucía. Por las noches le dejaban resguardarse dentro, pero llegó un momento en el que la sucursal cambió de nombre y de diseño, y supongo que la nueva propiedad le negó el acceso. Cruzó al otro lado de la calle y se asentó con el macuto, un colchón y un saco de dormir junto a otra sucursal bancaria. Con esta no debió hacer migas, porque se quedó siempre en la acera. Los días de lluvia se mudaba temporalmente hasta unos soportales en el Río de la Pila, a unos cien metros de su sitio habitual.

    Al igual que la mayoría de los vagabundos, aparentaba tener entre cuarenta y ochenta años. Era delgado y bastante bajo, aunque nunca lo vi de pie. Tenía un rostro enjuto, monopolizado por unos ojos diminutos enmarcados tras dos grandes cristales redondos. Solía vestir con unos vaqueros claros y, salvo en invierno, nunca llevaba camisa, camiseta ni ninguna otra prenda sobre el torso. No pedía limosna ni hablaba prácticamente con nadie.

    He visto diariamente a este señor durante los últimos cinco años de mi vida. Hemos cruzado nuestras miradas incontables veces, pero, en cuanto notaba que iba a saludarle, apartaba la vista. Ayer, en su lugar, había un cono naranja y una furgoneta de la funeraria. Hoy he sabido que se llamaba José Luis B. R. y que tenía 60 años.

  • Bertrand de Got Jueves, 30/03/2017 a las 10:24

    Me gustaría explicarle que la heterosexualidad no es normal, sólo es común. En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.

    ¿Y qué tiene usted contra el resto de los mamíferos, las gallinas ponedoras o el musgo?

  • De lo que ha dicho Bertrand, lo que me ha inquietado es eso de «lo ideal». Estos putos curas, aún muertos, siempre pastoreando al rebaño.

    La gran batalla que se viene manteniendo desde que se inicia la vida dentro de las sociedades humanas es cómo mantener un funcionamiento razonable con el menor daño a sus miembros. El comportamiento sexual, como todo lo instintivo, puede regularse mediante normas escritas, tabúes, reconvenciones familiares o sociales, o mediante modelos narrativos más sutiles como el «romanticismo» o el «amor cortés». Los clérigos y los anticlérigos (los «foucaults» de turno) pueden proponer todos los modelos que quieran, sea matarse a pajas en el cenobio o follarse a todo lo que se mueva o, al menos, se haya movido, pero lo cierto es que en el comportamiento sexual sí existen lógicas mayoritarias y hasta tabúes universales. La vida democrática implica la aceptación o tolerancia de cualquier comportamiento, incluidos los sexuales, siempre que no dañen a la comunidad, pero de ahí a aceptar que el «ideal» del comportamiento sexual sea el bisexual hay un salto tan lógico como el de proponer que el modelo amoroso sea el dominio en el harén.

  • Por bromas del universo o de su puta madre, así como las mujeres no me hacen ni caso, me han entrado unos cuantos hombres con más o menos discreción. Ya me gustaría a mí que la naturaleza hubiese acompañado a la ocasión y, siquiera para saciar la sed en el camino, les hubiese hecho deseables al menos un rato. Pero nada, se conoce que los genes siguen erre que erre y apuntan con firmeza, como el perro de caza señalando el lugar, a esas mujeres que, como decía la película, hay muchas buenas pero todas están muertas. Por lo que tuve que responder a las incursiones de los galanes con la fórmula no por rústica menos eficaz:

    -Me parece que te has equivocado de prado.

  • marquesdecubaslibres
    Jueves, 30/03/2017 a las 10:35
    ¿En qué se parecen Satur y Piqué?

    Somos muy guapos.

    Seguimos sin saber qué son los sulfitos y qué pasa cuando hay más o menos en una botella de néctar de Baco. Si la respuesta de Boli Parker fue incompleta, Marq ha optado por el silencio, por lo que el beso que le voy a dar irá con lengua. Él se lo ha buscado.

  • Gracias, Verle.

    Chino Cudeiro Jueves, 30/03/2017 a las 11:26

    «Encuentran el cadáver de un indigente dentro de su saco de dormir». Lo he visto, Chino. Mis condolencias. (Me he cazado al vuelo el pensamiento «a los mendigos se les quiere mucho», invertebrado mental de la familia de «a las mascotas se les quiere mucho», acompáñase decir con el meñique enhiesto). Indigeo, indiges, indigere, de la 2ª, ‘carecer, estar necesitado [de algo]’, indigentes todos.

  • ESCENAS CON POLICÍAS

    Hoy han detenido a tres tipos en la puerta de mi supermercado habitual, imagino que por tráfico de drogas. Como suele ocurrirme, me he enamorado de una de las polis. Pero poco rato, porque ha empezado a mirarme tope chunga, como si les faltara un cuarto sospechoso.

    Pero la escena más delirante tuvo lugar hace dos días. Frente a la puerta de la comisaría, una bañera. Al lado de la bañera, un perro. Dentro de la bañera, un borracho que llevaba al perro atado con una cadena. Aparece un poli preguntándole al borracho qué coño está haciendo ahí. Yo pasé de largo descojonándome de risa.

  • En el fondo, interpretación sistemática de la ley, la costumbre y los principios generales de Derecho, amén de la jurisprudencia, que siempre complementa y embellece,y el contexto sociopático, lo que viene a decir la sentencia de Casandra es que para injuriar al Almirante, sus deudos y/o víctimas del terrorismo, no basta con tener bigote.

  • EL COMPLEJO DEL AMIGO GAY
    Me pasa como a Quinn. Sólo me entran tíos. También hay mujeres que parecen interesarse por mí, pero lo único que quieren es hablar. Y mucho. Deben de tener unas vidas muy tristes para tener que contarme a mí lo que no pueden contar a sus amigas o a sus novios. Me dicen: «Sabes escuchar». Pienso: «Lo que me ocurre es que no sé cómo mandarte a la puta mierda, pesada».

  • Procuro fijarme
    Jueves, 30/03/2017 a las 14:42

    Verde prau, de fresca sombra lleno,
    aves que aquí sembráis vuestras querellas…

  • Bremaneur, todas las persionas mujieres de más de veinticinco años sabemos que los hombres no escuchan cuando tú hablas y ellos están callados. Bien sea a gusto distraídos en sus cosas o bien sea acojonados si se te ocurre arrancarte por intimidades, de la índole que sean. Hacerle eso a un amigo es una brutalidad comparable a exhibir tus partes a la puerta de una escuela.

  • QUE NOOO, QUE ES BROMA, QUE LOS VARIONES OYEN MUY BIEN TODOS LOS ROLLAZOS

    Lo cierto es que hay un tipo de ciudadano hablante, presa del padecimiento y la obsesión, con quien no hay otra posibilidad de intercambio comunicativo que SU TEMA. Insoportable para el que escucha y yo diría que nada bueno para el que habla, quien parece gozar y regodearse en ese sufrimiento que te relata con pelos y señales, y del que no da indicios de querer salir. Socióloga científica que soy, tengo que reconocer que a menudo se trata de personas tías.

  • Gómez
    Jueves, 30/03/2017 a las 10:42
    … Entiendo que, ya sea de nacimiento o por elección posterior, todos estamos encuadrados en uno de los dos géneros. ¿No?

    Jueves, 30/03/2017 a las 10:52
    Rectifico:
    … Obviamente, me precipité. Sorry. Denlo por borrado.

    Hace bien Gómez, estaba bordeando la incitación al odio.

  • marquesdecubaslibres
    Jueves, 30/03/2017 a las 14:38
    La tuitera Cassandra es digna de estudio, tanto sus condenados tuits como su andrógino fenotipo.

    Dejando a un lado las particulares características de la susodicha, sostengo que la gilipollez aireada en las redes sociales merece repulsa intelectual, pero no penal.

    De seguir por esa línea, las disquisiciones jurídicas sobre lo que sea o no delito por chistes macabros llegarán a la altura de los debates sobre el sexo de los ángeles u otros de igual importancia para la humanidad.

  • A la Casandra mitológica le impusieron los dioses un castigo acorde con su temeridad. A la tuitera, uno en consonancia con su estupidez.

    Dicho lo cual y sin entrar en argumentos jurídicos, lo de la condena por los tuits de Carrero Blanco me parece, así a ojo, una desmesura.

  • Yo no entro en twiter pero se debería considerar que si alguien habla bajo un seudónimo su palabra es como si no estuviera escrita.
    Las redes de cuchicheo deben pasar a tener un valor CERO.
    Ahora que es jodido de verdad escuchar mucha basura de la que se vierte sin ningún fundamento…

  • Lo de blanquerna clama al cielo. Veremos qué les pasa a los campeones que patearon a dos chicas en la Meridiana de Barcelona cuando atendían una carpa de la selección española.

  • A MÍ, QUE ME REGISTREN

    —Paco, por el culo, no.
    — …
    — Que no.
    —Pues por dónde quieres que te dé, José Mari.

    Es que me lo acaban de contar.
    Veis por qué nesecito mi nic.

  • Proc, yo escucho muy atento y concentrado. Podría ser que un día me diera por escribir una novela y necesitara el personaje de la pelma. A veces, después de estar siete u ocho horas escuchando, me veo obligado a apuntalar mi atención con un apotegma. Y entonces voy y las digo: «No, si eso es como todo». Ellas frenan su discurso, me miran como si se dieran cuenta por primera vez de que estoy allí y afirman con la cabeza, como si hicieran una mamada pero con la boca cerrada. Y cuando terminan van y dicen: «Qué interesante lo que dices. Nunca lo había visto desde esa perspectiva».

  • Cuando alguien tiene un problema y alguien es una mujer es mejor limitarse a escuchar porque los hombres, todos algo Asperger, caemos en la tentación de ofrecer una solución y el asunto no va de eso, el asunto es que necesitan empatía. Yo lo hacía mal, y venga a hacerlo mal, hasta que al final lo vi claro.

  • Jueves, 30/03/2017 a las 17:37
    Brema, yo hago este gesto con los dedos. Ellas no lo entienden pero yo sí.

    Acabo de ver a un pachi de edad venerable en pantalón corto y, para más inri, arremangado (el pantalón). Se hace sabeeeeeeeer que queda inauguradoooooo el veranoooooooo

    El verano estará inaugurado en Sevilla Alvaro, en “ma ville”, hasta el 40 o 50 de Mayo, no se guarda el plumífero.

  • Gómez
    Jueves, 30/03/2017 a las 15:59
    A la Casandra mitológica le impusieron los dioses un castigo acorde con su temeridad.

    Le escupieron en la boca, si mal no recuerdo, además de que nadie le hiciera caso.

  • Muy bueno, mister Gaussage, muy bueno.

    ***

    Mi suegro (granadino) contaba una anécdota sobre Lorca. Él tenía una memoria prodigiosa y yo una memoria de pez que sólo ha retenido esto: estando Lorca con ¿Altolaguirre? en un café de Málaga, ¿Altolaguirre? le dijo: “Pero hombre, Federico, tú con tu mariconería, ¿no te das cuenta de que te estás perdiendo a la mitad de la humanidad?”. “Y tú a la otra”, le respondió el granadino.

    En estos asuntos de la preferencia sexual, tengo comprobado que los hombres la tienen muy marcada (o eres macho o eres maricón) y que la gama de grises entre las mujeres es infinita. Entre las mujeres, las fronteras suelen ser mucho más borrosas. Ninguna mujer se considerará lesbiana por tener una aventura o sentirse atraída por otra mujer, y desde luego ninguna verá amenazada su “femineidad”.

    Tengo mi tesis: la adolescencia es muy dura con los hombres. Su identidad cuando son jóvenes se define en mucha mayor medida que la nuestra por su capacidad para impresionar a sus pares (varones). De joven, me dejaba muy desconcertada los amigos que contaban, por ejemplo, que se hacían las gayolas al mismo tiempo, retándose a ver quién se iba antes. Se miraban entre sí. Y una parte del porno actual (gangbangs, bukakes y doggings) es una prolongación de ese exhibicionismo masculino en que la mujer es simplemente una excusa. ¿No es esto la verdadera mariconería?

    En un nivel inferior, pero que refleja lo mismo, están las bromas entre ellos. Esos grupos de hombres que salpican constantemente sus intervenciones de alusiones sexuales sólo por recibir la aprobación o la envidia de su grupo de pares. DFW lo dice de una forma muy divertida: esos hombres que parecen estar fumando en puro aunque no lo estén. ¿Cómo era que chiste sobre el tipo que se tira a Claudia Schiffer en una playa y sólo puede hacer una llamada de teléfono? Joder, qué memoria de mierda tengo.

  • ¿Cómo era que chiste sobre el tipo que se tira a Claudia Schiffer en una playa y sólo puede hacer una llamada de teléfono?

    Que se cae el del medio, o algo así.

  • Eric Plancton cumple años. Qué tiene que decir la nomenklatura sabiomusical del magazine al respecto. Qué tenemos que opinar: Plancton… ¿Vettel o Pintflock?

  • The Cream, Satur, Clapton fue la crema.
    Repita la frase, con fe ciega, Blind Faith, aunque no la entienda.

  • Qué criptiquez, Doc. Como con los sulfitos. Plancton está en mi Santa Santorums porque fue quien puso la guitarra en un disco de Rogelio Aguas que es la polla marinera: The Procs and Cons of Hitch Hicking. Pero quería saber qué opinar según los protocolos de los sabios de ÇhøpSuey.

  • Desde mi condición de lego musical, reconozco que los solos de guitarra que superan los cinco minitos de duración afectan a la ilación de mis ideas.

  • Pirata Jenny
    Jueves, 30/03/2017 a las 19:55
    ¿No es esto la verdadera mariconería?

    No. En todas esas prácticas, el objeto -la excusa- puede ser también otro hombre. Exhibicionismo, voyeurismo, dominación… Filias netamente masculinas y absolutamente independientes de la orientación sexual. A no ser que la pregunta fuese meramente retórica y esa tesis que dice que tiene se resuma en que en el fondo somos todos unos maricones.