El año en que fui del Barça

chaquetero2
Por Biagio Boto.

Soy madridista. No especialmente forofo, ni especialmente orgulloso ꟷhubo épocas en las que intenté camuflarloꟷ, pero madridista, a fin de cuentas.

Trato de hacer memoria y no consigo localizar el momento en que desarrollé esa preferencia. A mi madre no le gusta el fútbol (solo el guaje Villa), y a mi padre, aunque con los años se ha vuelto algo más aficionado, no le recuerdo una sola palabra relacionada con ese deporte hasta el día en que el Madrid ganó la séptima. Me había hecho socio de la Sociedad Filarmónica de Oviedo, aquel día ꟷsupongo que sería un miércoles, pero ni lo sé ni lo voy a comprobarꟷ volvíamos de un concierto. Al salir cogimos un taxi y fuimos para casa. En la radio, el locutor hablaba de la primera parte que acababa de terminar. Empate a cero. Posesión: Real Madrid 57%, Juventus 43% (más o menos). Buena señal.

ꟷPapá, va ganando el Madrid ꟷle dije emocionado.
ꟷLa posesión no cuenta, lo que importa son los goles ꟷcontestó.

Sabias palabras. Muy utilizadas por los madridistas, además. Especialmente en una época oscura del club, dirigida por un general portugués, en la que en Chamartín vivían obsesionados (y muertos de celos) con los éxitos de otro general, de modales más relajados y trajes más apretados, que dirigía al Barcelona.

Si no salió de mi casa la afición al merengue (exceptuando a los de Camilo de Blas), habrá que buscarla en otro entorno: los amigos de la infancia. Cuando éramos niños, mi hermano Mateo y yo pasábamos todo el rato, todos los días, con otro niño del pueblo, Carlos. En su habitación había un cuadro con el escudo del Madrid. Un cuadro horrible, con un marco de madera lacada y el escudo sobre un fondo morado brillante. Un cuadro horrible que nos encantaba. Supongo que ahí está el germen. En Carlos, por culpa de Carlos. Por culpa de Carlos celebro los mismos goles que un grupo de energúmenos que hasta hace nada entraban en el campo con banderas de simbología nazi. Por culpa de Carlos celebro los mismos goles que José María Aznar o Mariano Rajoy. Por culpa de Carlos soy madridista. Madridista avergonzado, pero madridista, a fin de cuentas. Pero no siempre fue así. Además de avergonzado, soy madridista infiel.

Un año antes de aquella conversación en el taxi, un año antes de que el Real Madrid ganase la séptima Copa de Europa, el Barcelona hizo un fichaje estrella. Un delantero brasileño que metía goles con la misma naturalidad con la que yo camino. Convertía a los defensas en estatuas y a los porteros en protagonistas de historias trágicas. El dribling era su religión, y poner el balón en la red, la cosa más fácil del mundo. El mejor al que he visto jugar. Si quería, podía cambiar el curso de un partido con 5 zancadas y un disparo. Se movía entre la apatía y el hambre voraz que le despertaban un pase al hueco o el último defensa en su camino. Una leyenda. Ronaldo Luís Nazário de Lima. El Fenómeno.

Empezó la lucha interior. ¿Cómo podía seguir siendo del Madrid, cuando en el Barça jugaba mi favorito? (Se convirtió en el favorito ese año, por supuesto. Antes no había oído hablar de él). Pasé los primeros días de la liga a la deriva, sin decidirme. Me alegraba de las victorias del Madrid, y a la vez me maravillaba (y también me alegraba), con los goles de Ronaldo. Una contradicción horrible para un niño de 8 años. Mi primera duda existencial. Pero, por suerte, un día decidí tomar las riendas y todo se aclaró.

En el bar de delante de mi casa vendían unos chicles que tenían como premio cromos de futbolistas. Además de eso había comodines. Cinco comodines equivalían a un cromo tamaño cuartilla de una de las estrellas de la liga. Mateo, Carlos y yo comimos chicles sin parar. Queríamos los comodines. Y yo los conseguí. Recuerdo el momento perfectamente. Era una tarde de mediados de septiembre, estaba anocheciendo y la luz amarilla de las farolas atraía nubes de mosquitos. El verano se acababa y yo tenía que elegir al jugador de mi cromo cuartilla. Entré al bar y elegí sin dudar.

ꟷDame a Ronaldoꟷ dije sacando orgulloso los cinco envoltorios premiados.
ꟷ¿Ronaldo? A ver si lo tengo. Sí, mira. Ahí va.

Cogí mi premio entusiasmado. Ronaldo corría hacia la cámara con el balón en los pies, como una extensión de su cuerpo. En su cara se veía que el gol era su estado natural. Me fui corriendo a casa y pegué el cromo en mi mesa de estudio. Mis dudas habían desaparecido. Era del Barça.

Fue una temporada estupenda en la que apoyé al equipo en el que jugaba el mejor del mundo. Pero se acabó, y Ronaldo se marchó a Italia. Pensé que no tenía demasiado sentido apoyar al Inter, y un Barça sin Ronaldo había perdido todo su atractivo para mí. Volví, cabizbajo, a llamar a las puertas del Santiago Bernabéu. Me aceptaron, pero me otorgaron un calificativo que me acompañará para siempre, mostrando, que un día, dudé: chaquetero.

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓