Música para hacer el amor

musica
por Fernando García.

Se dice que hasta un reloj parado marca bien la hora dos veces al día, por el mismo motivo tuve el otro día una aventurilla amorosa que no puedo decir que acabara bien. Tras las correspondientes inversiones en gastronomía y conversación vacua terminamos en mi pisito de soltero, refugio donde gusto practicar un solipisismo creativo, pero que no está debidamente preparado para recibir visitas exigentes.

«Pon música», me pidió imperativa. Tal orden me cogió con el pie cambiado, pues repasé rápidamente mi discografía y no acertaba a elegir lo más adecuado para hacer el amor. Un tanto atolondrado puse «La marcha Radestzky» pero a los primeros compases ya fui recriminado. De nada valieron mis referencias a la Viena Imperial o al concierto de Año Nuevo y nuestro llorado José Luis Pérez de Arteaga.

«Pon otra cosa», dijo con un tono en el que adiviné cierta ironía y un velado reproche a nuestra diferencia de edad. Atenazado por los nervios y apresurado por el deseo de pasar al tema lo antes posible acerté a seleccionar la «Marcha triunfal» de Aida. Me pareció que le gustaba e ilustré la audición con unos comentarios sobre el antiguo Egipto, las Pirámides y tal. Pero no, tampoco acerté; aprecié algunos signos de irritación que no auguraban nada bueno.

«Venga machote, la última oportunidad», me espetó mientras encendía un cigarro. A mí el tabaco me irrita la garganta, así que decidí de una vez por todas tocar la tecla adecuada. Imaginé que había rechazado las dos anteriores audiciones por ser unos temas demasiado conocidos; quizás era musicóloga y no me lo había contado. Me vino a la cabeza la música ideal, removí los gastados anaqueles y di con un viejo CD: la «Obertura de Caballería Ligera de Franz Von Suppé». Lo que se dice un temazo.

Entenderlas a ellas es un arcano, al menos para mí; tampoco pareció gustarle. En cualquier caso todo menos caer en un romanticismo ñoño o en la música de los Cuarenta Principales que tanto gusta en ChøpSuëy. A mi modo de ver, la música de corte militar sigue siendo la más adecuada para cabalgar. Hacer el amor, sí, pero sin que suponga menoscabo de la virilidad.

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓