¡Cómprate un trípode, Peder Jatson!

El LobbitPor Satur

El otro día acudí al estreno de El Lobbit. Porque a los estrenos no se va, sino que se acude. Me presenté como si hubiera sido el protagonista, que es como hay que presentarse en los estrenos cinematográficos. No vestido de elfo, de enano o de lobbit, sino con traje de Armandi, pajarita y una solución de gomina y pegamento Imedio que hago yo en mi casa y que me da unos resultados excelentes: me paso dos semanas sin peinarme.

A los quince minutos de película comencé a patalear, a silbar y a abuchear. Los de la fila de atrás me tiraron sus petsis y sus fantas encima (¡cutres!), una señora que tenía al lado me daba codazos y patadas y finalmente vinieron unos señores muy gordos y muy calvos con porras al cinto y me expulsaron de la sala. Se trató de un pequeño error: la película era en 3D, yo no lo sabía y no llevé las gafas ad hoc. Creí que el rodaje era pésimo y que la proyección adolecía de la calidad suficiente que exigían los moniatos que pagué por la entrada. Así que al día siguiente me presenté de nuevo, esta vez correctamente pertrechado.

Voy a ser claro: tampoco es para tanto. A mí no me importa que Peder Jatson retuerza el guión y meta cosas que no son, pero ¡diablos, aprende a rodar! Este hombre se ha creído que el cine es una secuencia de trávelinks y de zoonds. Y venga trávelinks y zoonds, sean o no necesarios. Qué mareo, chico. ¡Deja la cámara quieta, hombre! Con lo que gana haciendo pelis podría comprarse un trípode y clavarlo al suelo. Y venga, que pasen los personajes por delante. Hombre, hombre…

Luego está eso de los especias effedts, los efectos especiales, que no es lo del chut de Roberto Carlos sino crear explosiones no reales pero que parezcan reales, disfrazar a los actores de monigotes o crear por ordenador bestias corrupias y dragones que hablan. Hay cosas muy conseguidas, como los escenarios, pero en lo demás los especias effedts están como el libro electrónico: en fase primitiva. La peli no parece un producto fílmico sino un videojuego trabajado pero aún ortopédico, con la ventaja de que no te dejas las manos en el joydstick o los dedos aporreando el teclado.

A la peli le falta textura. Textura cinematográfica. Se le ve el ordenador y lo digital a cada segundo. Bueno, vamos a hacernos pasar por críticos: a cada fotograma. Una historia tan oscura como la del Lobbit no se pasa a cine tirando de photochopped a lo bestia, sino jugando con las texturas de toda la vida.

Sobre los personajes y su caracterización. Me olvido de Thorin, porque nadie se lo imaginaba como aparece en el flim. Y como empiece con eso hago una crítica demoledora y no va ni Dios al cine, y tampoco es cuestión de quitarle a nadie el pan de la boca. Personalmente hubiera esperado un Beorn más trabajado, sobre todo la escena de la entrada de los enanos en su casa. ¡Es que no hay tiempo, me dirá Peder Jatson! Hombre, sí que estamos buenos. Te inventas a una elfo que se enamora de un enano y que se pasa una escena entera hablando de no sé qué leches (fui a verla en versión original y no me enteré muy bien), y me tiras la divertidísima escena de los enanos entrando en casa de Elrond Beorn de dos en dos. Muy bonito, muy bonito.

Mi dictamen: que si no vais a verla tampoco pasa nada.

(Nota: he puesto en cursiva los galicismos).

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