Ana María Iza Pol

FREGAO
por Mortimer Gaussage.

Doña Ana María Iza Pol nació prematura, un gurruño peludo más parecido a una ardilla que a la descendencia de un notario vasco y una gallega de buena familia. Pese al adelanto la criatura vino bien formada y se crió con salud y, siempre inquieta, fue precoz en andar, hablar y en general en todo en la vida. Ana Iza Pol todo lo hacía rápidamente, con un ansia impropia de una señorita, asunto que en ciertos lugares y tiempos era de preocupar. Ana Iza nació con los seis rasgos canónicos de la raza vasca según los dejó enumerados el médico y antropólogo Don Antonio Zelaya Urtubei (1860-1923), como luego hizo Cela con las nueve señales del hijoputa. Estas son, a saber, cráneo dolicocéfalo, barbilla triangular, nariz larga y fina, orejas grandes, pelos en la segunda falange de las manos y rh negativo. Ana Iza, vasca canónica según las normas aplicables al caso, casó joven tras un corto noviazgo con Don Álvaro Ferreirós Baamonde, juez de entrada, y a los siete meses le parió el primer hijo, al año y cinco meses el segundo y a los dos y medio el tercero. Ana Iza todo lo hacía rápido, como se dijo, con ansia impropia de la esposa de un juez, ahora ya magistrado, lo cual daba que hablar. En casa del señor juez mandaba su esposa, que era vasca, y quizá eso no lo puso en su lista Don Antonio Zelaya, a quien el Señor tenga en su Gloria, y es olvido imperdonable. Doña Ana, en su apresuramiento, se levantaba mucho antes del alba, hacía las primeras labores del hogar, como encender el fuego de la cocina bilbaína, aprestar desayunos y mudas de los varones de su casa y marchaba apresurada a misa de seis, la de las criadas. A las ocho y media de la mañana estaban las estancias ventiladas, los suelos barridos, pasado el plumero a los muebles, las camas recogidas y, si miércoles, cambiadas sábanas y toallas. A las nueve y media estaban ya los dos platos y postre de la comida casi terminados y la mesa puesta, esperando, porque en aquella casa se comía a las doce, algunos días a las once y media. Este ritmo trepidante, este futurismo doméstico, a Don Álvaro lo tenía agotado pero al fruto matrimonial, nacido con ese ritmo, no parecía afectarle. Cuando con seis años Angelito Ferreirós Iza, el primogénito prematuro, fue al colegio por vez primera ya sabía leer, escribir, sumar y restar llevando, multiplicar, dividir, sacar raíces cuadradas, la lista de los reyes godos, los límites de España, todos sus ríos con los afluentes principales y los cabos de cada provincia y esperó cuarenta y cinco minutos a que abrieran las puertas. Al volver a casa su padre, magistrado de lo civil, le preguntó que tal el primer día y la repuesta fue que en el colegio todo iba despacio. Don Álvaro Ferreirós, magistrado, por la evidente autoridad que de su cargo emanaba, era el único freno a la incesante y febril actividad de su cónyuge, y aún así andaba contagiado. Salía muy pronto del Juzgado, cosa que siendo funcionario tampoco asombraba a nadie, y caminaba presuroso a casa haciendo una parada en el Café Atlántico en el que, por costumbre, tomaba el aperitivo. Al verlo entrar, y mientras a algunos rezagados servían café y croissant, le ponían en la barra dos vasitos de vermú con unas olivas que bebía presuroso, casi de un trago, para meterse luego una o dos aceitunas en la boca que iba rumiando camino a casa, donde escupía los huesos. A las siete y media se cenaba y a las nueve todos en cama, tras rezar el rosario en familia. Este régimen duró muchos años, hasta la muerte de Don Álvaro, momento en el que, quizá por el dolor, quizá por la desaparición del su único freno, Doña Ana Iza entró en frenesí. Al principio nadie se percató, acostumbrados todos a su agitado vivir, pero ella fue acelerando cada día más su ritmo y adelantando horarios, ganando tiempo al tiempo. Levantándose a las dos de la mañana, ventilando a las dos y media, desayunando a las tres. Dos años después de enviudar, en las Navidades 1978, llamó por teléfono a sus tres hijos para que fueran a celebrar la Nochebuena el dieciséis de diciembre. En dos años le había ganado nueve días al calendario. Esta historia, que acaba con Doña Ana Iza Pol en un psiquiátrico, me la contó su nieto, Benito Ferreirós, que estudiaba en el Chaminade y del que me hice amigo por casualidad; me lo encontraba fumando todas las madrugadas a la puerta cuando yo volvía a mi colegio mayor. Benito Ferreirós no tenía ninguna de las señales del vasco canónico, según fueron descritas por el eminente doctor, pero acumulaba cuatro de las nueve del hijoputa, a saber, la cara pálida, la barba por parroquias, las manos blandas, húmedas y frías y el mirar huido. No digo yo con esto que Benito Ferreirós lo fuera o fuese, yo sólo lo menciono y cada cual saque sus conclusiones. Benito Ferreirós, cuatro de nueve no son tantas, no son ni la mitad, fumaba como los rusos en las películas, poniendo el cigarrillo entre el corazón y el anular muy pegado a la palma, y sacaba una pinta menos de fiar que un comisario de la cheka. Estudiaba políticas y había llegado a la conclusión de que dormir era perder el tiempo, tantas cosas por leer, tantas cosas por hacer, tantas cosas por cambiar en un mundo injusto. Vivía en un frenesí pero puramente intelectual, por lo que columbro que algo de vago tendría, no como su abuela. El hijoputa no se da nunca puro o prístino, el hijoputa, según dejó descrito Don Camilo José Cela Trulock (1916-2002), se da en una amplia variedad de sabores y una enorme panoplia de grises. Benito Ferreirós fue reduciendo las horas de sueño y cuando lo conocí había conseguido dormir sus ocho horas canónicas una noche de cada dos, dedicando la enorme cantidad de tiempo que con tal maniobra había conseguido liberar de la tiranía de Morfeo a fumar y hablar conmigo, que volvía renqueante de perder el tiempo en bares de copas persiguiendo mujeres. Los planes, a veces, no salen bien, ni los de Benito, que eran cambiar el mundo rápido, ni los míos, que solía volver de vacío. También hablábamos con el portero de noche, un tipo manco, gordo y serio, veterano divisionario, que nos liaba los porros las noches cálidas de primavera cuando yo estaba muy afectado y a Benito le entraban temblores en las manos húmedas y frías de hijoputa, sería de no dormir. Un domingo, en el rastro, me compré por setenta y cinco pesetas un libro curioso, el Manual del Adorador Nocturno Honorario, para regalárselo a mi compañero de último cigarrillo como una broma. Recuerdo aquella noche cálida de mayo en la que, a la luz violeta de una farola, lo abrió, me dio las gracias, se despidió con un abrazo y no lo volví a ver más. Yo creo que, a pesar de las señales claras de pertenecer a la raza vasca, a Doña Ana Iza lo de no dormir y apresurar, lo mismo que a su nieto, les venía por la parte de gallegos. Yo, de vez en cuando, por ejemplo cuando esto escribo, tampoco duermo, como ellos, y como tampoco dormía Don Luis de Trelles y Noguerol (1819-1891), el abogado y diputado de Vivero que fundó la Adoración Nocturna, al cual intentan canonizar y que, por lo que se dice, tenía la frente buída, la cara pálida, la voz de flauta y el pijo fláccido y doméstico, que son cuatro de nueve y no son tantas, menos de la mitad. Me gusta pensar que mientras escribo esto y fumo, a las tres y media de la mañana, Benito Ferreirós está despierto, de guardia, velando a Dios Nuestro Señor en algún templo, pidiendo por todos nosotros, los insomnes, los ansiosos, los que lo fueron y los que somos.

103 comentarios

  • Cuesta imaginar el asombro de los conquistadores al avistar la bahía de San Diego. Creían haber descubierto la isla de California al confundir la peninsula que conforma la Baja California con una isla. Habían leído en las Sergas de Esplandián que la reina Calafia habitaba “una isla situada entre las Indias y el Paraiso” y no podía ser mas que lo que se hallaba frente de ellos. Allí debieran vivir las Amazonas, esas guerreras que sufrían la ablación de un pecho para mejor disparar con un arco. Garci Rodríguez de Montalvo, regidor de Medina del Campo, después de recopilar el Amadís de Gaula había escrito su continuación en las que recreaba las aventuras de Esplandián, hijo del caballero primigenio. Estas eran las lecturas favoritas de los conquistadores, las que alimentaban su febril imaginación.

  • La bahía de San Diego tiene en su interior la isla de Coronado, en realidad una península unida por una barra de arena al continente, en la cual están situados unos astilleros de la US NAVY donde se construyen tanto portaaviones como barcos de guerra experimentales cuya visión nocturna se nos antojan monstruos. En estos parajes han coincidido dos Imperios, el español que asombró al mundo y el americano de hoy, no menos asombroso.

  • Pachakusi
    Lunes, 22/05/2017 a las 23:04
    …aunque tengamos casas y autos y colegios y médicos y comidas perdimos nuestra biodiversidad y nos…

    En esta frase se descubre al imperialista disfrazado de indígena. Me siento como en el cuento de los tres cerditos, tengo delante un lobo disfrazado de cordero.
    ¡Pachakusi, imperialista, vete a Bañar. Con tu piel de cordero no me puedes engañar!

  • A los acelerados, los porros nos ivan mal.
    A mí me daban la blanca y eso no me gustaba nada de nada.
    Y mira que lo intenté, oiga, porque a cabezón no me ganaba nadie, y venga insistir. Pero no, los porros no eran para mí.
    Los acelerados queremos más velocidad.
    Nada como las anfetaminas, y sus polvos, el SPEED.
    Así, los Ramones se te quedaban un poco lentos. Y no te digo leer.
    Ni en diagonal ni leches, una de cada dos páginas y va que arde.
    Y dibujar?? demasiado lento.
    Tres líneas y cuatro signos. Explicado!!!!
    Hablar???
    Perder el tiempo. Si no convences a la primera, se acabó.
    Luego ya cambias anfetas, por orfidal, para ver si frenando un poco te das menos bofetones por ahí.
    Pero tampoco.
    Luego ya te quitas de todo a ver si de esa forma…
    Y bueno, lo ves con más nitidez y te cansas menos, pero la velocidad sigue sigue sin ajustarse.
    Luego le oyes a Madonna cantar que el tiempo le pasa muy despacio, y ya te quedas más tranquilo.
    Y empiezas a oir a los Ramones como si fueran Motetes de Vivaldi. Y bajas un poco más la velocidad y pones Blues.
    Ahora ya puedes leer casi todas la líneas. Y a las rayas les pones un poco de color y pintas con oleo.
    Cualquier día le cojo el tranquillo a la cosa.
    Morgan, en Hondarribia había varias familias Iza. Javier era uno de los del colegio. Bruto como él solo, pero majo tío. Su padre era constructor de casas.
    La revista de portada es para hacer negocio con ella, y en lo de matar cucarachas con láser, estoy por ponerme a profundizar, me sale la vena inpitoyable…

  • Buenos días a todos:
    Me tengo que ir corriendo, así que sólo vengo a decir que me encantan el texto de la entrada de hoy (como , por otra parte es lo habitual con los textos de Mortimer Gaussage ), y la ilustración. ( Y que me gustaría que hubiese pistolitas Laser para que mis nietos pudiesen matar, cucarachas no, que en casa no hay, que es una casa vasca, donde se meten grillos y lagartijas, no cucarachas, que ya lo de la leñera y la carbonera desaparecieron , pero sí que estuvieran armados contra serpientes ; contra las víboras pequeñas, que de las grandes ya me encargo yo).

    Y que cada cual tiene su reloj interno. El mío me tiene despierta desde que empiezan a cantar los mirlos, y me cuesta mucho no levantarme a empezar con las tareas de la casa , pero que espero, claro, que no vivo sola . Y que, en cambio, a partir de las 4 o las 5 de la tarde, se me figura que es tardísimo, y que para las 8 estamos cenando, y para las 10, en la cama, ( en eso sí coinciden los relojes de mi contrario y el mío).

    Muchas gracias pues, y que tengan un día estupendo.

  • Al hilo de lo que describe la entrada, recuerdo que hablábamos el otro día de esa «señora de la limpieza» (marmota, se decía antes) que muchas mujeres incorporan a su ánimo y a su espíritu. Y tanto la entrada como esa esencia marmotil, me ha venido a la cabeza esta maravilla de Quino.

  • No más para decir que monseñor Bernardo cree que los indígenas vamos con los taparrabos o con los ponchos pero que si tenemos autos o médicos o escuelas ya dejamos de ser indígenas ecxespto si nos los pusieron los de la ong de las manos unidas contra el hambre para el desarrollo. Yo le quiero decir que los indígenas ya somos en todas las facsetas de las sociedades y que nos pueden ver en el ejército y en las empresas y en los gobiernos y llevando los cárteles de los negocios, pero esto les incomoda porque nos quieren a los indigenas inviscibles o haciendo guerrillas en las selvas o en las reservas para tejer cestos para los turistas y cantarles las canciones de quilapayún. Y mas que le digo que eso es lo común de los hombres europeos, que ahora también le decimos manesplainin y manespredin, y que sólo ven lo que les interesa porque dicen que nos descubrieron cuando ya lebvantamos nuestras civilizaciones y ahora nos siguen queriendo solo de adorno pero ya tenemos el poder y más que tendremos y no necesitamos su visión de patriarcado imperialista con paternalismos.

  • Gran narración de una vida acelerada, Mortimer. A la señora le ha faltado madrugar un poco más para viajar en el tiempo, levantándose antes del amanecer el martes para dejar listos los quehaceres del miércoles, luego terminando las labores de toda una semana la semana anterior, comprando este verano las chanclas y la nivea para el verano que viene y así con todo hasta morir de jet lag una noche en vela de una fecha imposible de precisar.

  • A mí Mortimer, cada vez que escribe algo me anonada y se me queda cara de icono boquiabierto 😮

    Por cierto, que necesito urgentemente bibliografía. ¿En dónde habla Cela de los nueve rasgos del hijoputa? Me interesa todo lo que tenga que ver con el asunto, siempre en el entendido de que no estemos hablando de literales hijos de puta, sino de hijoputas de amplio espectro.

  • Pachakusi, 1- Paternalismo, 0
    MGauss tiene su propia colección extraordinaria de biografías breves. Izas, rabizas y colipoterras, también es casualidad de apellido.

  • Acabo de experimentar el ensayo general de la parusía. Hoy, como ayer, lo cual no es signo de nada, hace en el noroeste un sol de Galilea y, mientras tomaba café en estas extrañas circunstancias, de la tienda de surf que hay en la acera de enfrente salió el mismísimo Jesucristo. Melena hasta el hombro con mechas californianas, cara larga de personaje del Greco, la nariz semítica como el resbalón de una puerta, pantalón suelto, sandalias y una camisa blanca que era una más bien una túnica recortada, posiblemente inconsútil, detalle en el que pienso ahora y que en su momento, con la emoción, pasé por alto. Iba con otros dos, más o menos con la misma pinta, que seguramente eran los apóstoles. Se han apartado el pelo de la cara con un gesto que en cualquier otro varón sería femenino pero que me ha parecido el colmo de la masculinidad alfa-plus, se han puesto sus gafas oscuras y se han ido, posiblemente a predicar con el ejemplo, paseando pausados por la acera del sol. Y claro, me he acordado de lo de caminar sobre las aguas y ahora creo, firmemente, que era surf.

    Perro, las nueve señales del hijoputa salen, con detalle en “Mazurca para dos muertos”. El pelo ralo, la frente buída, la cara pálida, la barba por parroquias, las manos blandas, húmedas y frías, el mirar huido, la voz de flauta, el pijo flaccido y doméstico y la avaricia. No es por corregir, Dios me libre, pero yo les añadiría una costrita blanca de baba seca en la comisura de los labios.

  • Frente buida no lo veo, buidos son los puñales; los otros rasgos, más que un hijoputa, dan un asqueroso normal y corriente.

  • The conceptual penis as a social construct

    Abstract: Anatomical penises may exist, but as pre-operative transgendered women also have anatomical penises, the penis vis-à-vis maleness is an incoherent con- struct. We argue that the conceptual penis is better understood not as an anatomi- cal organ but as a social construct isomorphic to performative toxic masculinity. Through detailed poststructuralist discursive criticism and the example of climate change, this paper will challenge the prevailing and damaging social trope that penises are best understood as the male sexual organ and reassign it a more fitting role as a type of masculine performance.

    2.2. Climate change and the conceptual penis
    Nowhere are the consequences of hypermasculine machismo braggadocio isomorphic identification with the conceptual penis more problematic than concerning the issue of climate change. Climate change is driven by nothing more than it is by certain damaging themes in hypermasculinity that can be best understood via the dominant rapacious approach to climate ecology identifiable with the con- ceptual penis. Our planet is rapidly approaching the much-warned-about 2°C climate change thresh- old, and due to patriarchal power dynamics that maintain present capitalist structures, especially with regard to the fossil fuel industry, the connection between hypermasculine dominance of scientific, political, and economic discourses and the irreparable damage to our ecosystem is made clear.

    Es un hoax al estilo de Sokal & Bricmont, un artículo que les han publicado en una revista seria luego del preceptivo peer review a un par de gamberretes. Lo pongo porque me ha encantado y creo que a Alvaro también le va a gustar.

  • Gómez
    Martes, 23/05/2017 a las 18:03
    Lo de las fajas, a los que más tocaba los cojones era a los comerciales de las distribuidoras. ¿Por qué…? Pues porque en no pocos casos primero salía el libro y posteriormente la crítica entusiasta de la que se extraía el texto de la faja, lo que obligaba a los sufridos comerciales a desplazarse a las librerías más importantes de la ciudad y colocar, una por una, la dichosa faja en la primera edición.

    Acojonante.

  • MGAUSSAGE Miércoles, 24/05/2017 a las 12:25

    The conceptual penis as a social construct

    Ya lo comenté hace unos días: no se lo han trabajado mucho y aún así ha colado. Ese «conceptual penis» es el «falo». Qué juego ha dado (conceptualmente) el falo.

  • Lo que conté de las fajas en los libros lo sé por una experiencia personal. En su día me hicieron una con una frase extraída de una crítica entusiasta de Babelia, y alguien en la editorial me advirtió: “Con lo que les jode colocar las fajas…”

  • Da para un relato, Gómez. Un tío dedicado a ir por las librerías poniendo fajas a los libros. Cambia de trabajo y se hace viajante de fajas, con su muestrario por toda España. Tronado, se dedica al boxeo: gran fajador… Y así todo.

  • Yo tenía un amigo que para pedirme que acelerara el coche, me decía: «¡Mete gas! ¡Ponle el turbo! ¡Ponle la faja turbo!». Luego se reía mucho. También le cambiaba la letra a las canciones. No tenía ni puta gracia, pero lo que nos reíamos.

  • Joder, Gomez, está todo conectado. Colocador de fajas de libros > vendedor de fajas y sostenes > gran fajador en los combates. Ahí hay una evolución del personaje desde lo intelectual a lo intimista de probadores y receptor de hostias que daría mucho juego. Me quedo con la idea. Al final habrá una guerra (quizá mundial), destacará en combate, le nombrarán general y le pondrán una faja. O eso o se hace obispo tambien fajado. Lo más difícil, el hilo argumental para la evolución del personaje, ya esta hecho; ahora sólo se trata de rellenar folios. Va a ser un best seller. Lo veo.

  • A doña Ana María que vivía en UTC+2 aunque en Galicia mas le correspondería UTC+1, le hubiera gustado ser como uno que anda viviendo en UTC-7.

  • Se olvidan ustedes de que la faja es el artículo estrella en las tiendas de Ortopedia. Los herniados deben recurrir a aparatos de retención para evitar los peligrosos deslizamientos inguino-escrotales y siempre deben ir convenientemente fajados. Tal práctica la recomiendo a partir de una cierta edad en los meses de invierno aún en ausencia de hernia, uno mismo gusta protegerse así para no coger debilidad por el vientre.
    La generalización de la herniorrafia no ha cambiado mucho el panorama, pues todo antiguo herniado que no fuere bien fajado puede volver a sufrir una rotura de aponeurosis por esfuerzos tan banales como hacer el amor en decúbito prono. Se recomienda pues, práctica que suscribo, hacer siempre el amor en decúbito supino debidamente fajado.

  • Por cierto: a estas alturas resulta casi una redundancia decir que Mortimer ha rayado en esta entrada a su altura habitual, esto es, arriba del todo.

  • Martín Olmos estuvo ayer a la estratosférica altura que suele en su última entrega. Hoy, otra dosis de excelencia con Mortimer G.
    Mientras, las noticias que llegan de San Diego son las aburridas escapadas entre conferencia y conferencia o de visitas programadas que entristecen hasta a aguerridos psicoanalistas.
    En mi última visita a esa ciudad dormí en un Marriott – no el Marquis, of course – pero recuerdo que estaba en el edificio que había albergado un banco y que en su cámara acorazada podías cenar. Buscaré como se llamaba.

  • Morgan creo que está escribiendo a escondidas una road movie de esas, que la de Easy Rider se va a quedar en nada.
    El problema creo yo va a ser el reparto, y se tendrá que ir al Waves and Wells o así, con la moto, para contratar mozas guapas y malosas (directoras de recursos humanos, personal shopers y alguna de verdad).
    Para los exteriores y eso me llamas que ya te daré algunas ideas de parajes…
    Al Alix le ví en la primera edición en Biarritz.
    La siguiente creo que es la cuarta o la quinta.

  • En este país que habito, mañana es fiesta. Un país que presume de laico pero todas sus fiestas o son católicas o de algo relacionado con las guerras.
    Las calles céntricas, siempre tienen nombre de militares, y tienen iglesias por todas partes.
    Hoy nos toca recibir a nosotros.
    Como hace un calor que te rilas, les voy a preparar un cubo de mojito…
    les encanta, algunos piensan que es Español.
    Tengo menta en el jardin, buenas limas, y una botella de ron. Botella de Sanpellegrino y hielo en abundancia.
    Una tortilla de patatas king-size y musicón.
    Lo siento por Mr. Brochard, pero gratis no le va a salir lo de las cerezas radiofónicas.
    Soy impitoyable¡¡¡¡¡;-))

  • El lunes tenía claro que el Sr. Olmos se había despedido, hoy ya no sé, todo en la entrada me recuerda a él.

    También daba por hecho que Pakachuchiña estaría lejos de redes y de los Apeninos a los Andes recogiendo flores y hierbajos que curen la estupidez humana.

    Que la linda Viejecita abandonaba
    la plancha para crear un refugio de seres no humanos con taller sicologico de cómo convivir con bichos.

    Nada es lo que parece aquí.

  • En el APA hemos tenido una sesión sobre el estado de salud mental de Trump y otra sobre el efecto psicológico de la lectura masiva de “Las 50 sombras de Grey”. La conclusión en ambas ha sido la misma: la psiquiatría es un arma de/con futuro.

  • He iniciado una guerra contra las jarras de agua con hielo que te endosan antes de que abras la boca. Pongo el vaso boca abajo e impido que me sirvan al grito de “no quiero agua, quiero vino”.

  • jrG
    Miércoles, 24/05/2017 a las 17:18
    Zeppi en qué UTC te encuentras en Austin?

    Aquí son las 11:47, lo que corresponde a las 16:47 UTC.

  • La entrada me ha recordado a una reflexión que tuvo Miguel Noguera sobre la serie Cuéntame cómo pasó en la que llegaba a la conclusión de que acabaría viajando a la velocidad de la luz. Genial.

    Y gran principio y final para Breve relación de vidas extraordinarias, espero que haya más de Olmos.

    (He intentado enviar este comentario varias veces con un enlace de referencia hacía lo de Miguel Noguera y por lo visto no me deja, espero que no salga duplicado y si es así, la Srta. Bellpuig sabrá corregirlo)

  • Acabo de encontrame en FB con una publicidad personalizada. Es una camiseta con una foto de Lionar Cohen y esta leyenda:

    Never underestimate an old woman who listens to Leonard Cohen and was born in march

    Algoritmo, mira, old woman lo será tu puta madre, por si acaso. Por si acaso me estás underestimating, cariño.

  • Pregunta para los músicos: ¿tiene algún nombre específico el acto de pasar los dedos por las cuerdas de una guitarra aparte de “tocarla”?

  • Perroantonio
    Miércoles, 24/05/2017 a las 17:28
    «(…) La mayoría de los ciudadanos sigue poniéndose esas gafas para mirar al mundo y nutrir una identidad cuya tribu rival queda así bien definida”.

    ¿Y el que escribe es de los happy few, no?

  • Pues no parece. Yo creo que lo de pasar de la definición izquierda-derecha sólo sirve en las discusiones intelectuales, como estas tan elegantes y florentinas que aquí mantenemos. En el Mundo Real utilizamos progre/facha y así. Bueno, puto progre y puto facha, para ser más exactos.

  • Brema, me dice aquí la Niña que tienes toda la razón con lo de «La la land» y muy especialmente en el tema de la canción de las compresas. ¡Qué bajón! Y yo que había puesto la película con todo mi amor… Me acuesto —literalmente— con el enemigo, macho. No vuelvo a tragarme un melodrama nórdico ni aunque me aten al sofá.

    Por cierto, Gómez, tenías toda la razón con «Logan»; emocionante, épica y crepuscular. Como si Clint Eastwood hubiera hecho una peli de superhéroes mezclando «Raíces profundas» y «Nebraska».

  • También del artículo de Arias Maldonado: “lo importante es que el individuo se perciba a sí mismo como miembro de una u otra tribu moral; una pertenencia que algunos estudiosos de la neuropolítica relacionan con rasgos innatos sobre los que no podemos disponer”. En relación con esto, este otro artículo de hace ya algún tiempo: Qué nos hace ser de derechas o de izquierdas.

  • Pachakusi, cordera,
    La invito a usted a mi palacio de Aviñon para que haga una ponencia de temática a elegir por usted en un cónclave que estoy organizando para la lucha contra la globalización en septiembre. Rezaremos para que el señor envíe a tres arcángeles y pediremos a los reyes europeos su apoyo militar para organizar la cruzada. También habrá grandes banquetes, desfiles y celebraciones.
    Mi palacio es una fortaleza asentada sobre la inexpugnable piedra de Amos, es el más grande de Aviñon, estilo gótico y con importantes frescos.
    Si trae animalitos, los alojaremos en la perrera papal, que es también muy lujosa, y podrán convivir en amistad con mis dóbermans de mucho pedrigrí.

  • Pues sí, Perro: Logan es de lo más destacable y original que he visto en los últimos tiempos. Un afortunado cruce de géneros donde nada chirría. Curiosamente, yo también tuve a Eastwood en la cabeza durante toda la película, y, a juzgar por su interpretación, no me extrañaría que Jackman también.

    Eastwood, por cierto, ya dirigió en su momento una nueva visión o actualización de Raíces profundas con El jinete pálido, consiguiendo no sólo uno de los mejores wésterns de la historia del cine sino, por el mismo precio, revitalizar de paso el género.

  • Hoy me he acordado de ellos, La Familia Feliz. La vida, que es muy puta, ya se encargó de joderlos.
    Hace muchos años uno de mis quehaceres era visitar granjas. Una vaquería de trescientas vacas la llevaba un padre y sus dos hijos. Eran gente muy trabajadora, además no hay otra si tienes una vaquería, las vacas se ordeñan tres veces al día en una explotación así, todos los días, no hay festivos, no hay fines de semana, no hay navidad, no hay año nuevo.
    Tampoco te hace millonario, por eso el hijo menor de veintipocos años trabajaba también en una planta de residuos, o sea de basuras, o sea de mierda. La mierda era una constante en sus vidas. Las vacas cagan un huevo y hay que limpiar constantemente, si no recoges la mierda el parque donde tienes a las vacas se cubre de mierda en pocos días. A las vacas se la suda y se tumban encima y aparecen las mamitis; una vaca con mamitis produce poco y la leche se deshecha.
    A pesar de todo eran gente con la sonrisa siempre en la boca, haciendo bromas entre ellos, daba gusto ir a verlos, por eso cuando yo le comentaba al nutrólogo a quien íbamos a ver ese día siempre me refería a ellos como La Familia Feliz.
    A la vida, que es muy puta, no debía parecerle bien que a pesar de pencar como cabrones fueran tan felices, así que un buen día decidió joderlos.
    El hijo menor que manejaba maquinaria pesada con soltura en la vaquería, pero también en la planta de residuos, se acercó demasiado o quizás no a la balsa de lixiviados y cayó dentro junto con la máquina. Se ahogó. En la mierda. En la mierda líquida. Tragó mierda líquida hasta que se ahogó.
    Después de eso, incluso diez años más tarde, el padre miraba siempre al suelo cuando iba a visitarlos y siempre respondía a cualquier cosa como si estuviera en una discusión de tráfico, el hijo superviviente tenía una expresión marcada, físicamente, permanente, en la que incluso al sonreír sus cejas no acompañaban a la sonrisa, sus cejas seguían tristes. He intentado poner el gesto y no me sale, a él sí.
    Qué puta es la vida.

  • Perroantonio, sobre lo que trajiste del Athletic, en casa me contaron que el problema no fue por jugar con extranjeros, que debía ser común, sino por traer profesionales de la Pérfida.
    Un típico “a que no hay cojones” mantenido por los años. A mí como bilbainada me hace gracia, por lo demás es una rémora. Durante años estuve intrigando para ver de cambiar semejante costumbre pero ha tiempo me hice a la idea de que era una causa perdida. Otra. Que son las que me gustan, pero a lo que se ve no me caben más.

  • Qué historia más terrible, Adaptaciones.
    Ya te estás inventando algo amable amabilísimo y azulado para distraernos.

  • ¿Esto del origen de los jugadores del Atleti, trampas incluidas, no sale del mismo pozo de lixiviados de donde proceden todas las otras cosas de la plantación de vascos que Sabino llamó «Euzkadi»? Desde la ignorancia (y la aversión) pregunto.

  • Adapts, esa historia me ha evocado mi estancia, hace unos años, en una granja de la campiña inglesa. Alquilaban una habitación para redondear el presupuesto.
    Vivían allí el matrimonio y un hijo de veintitantos años, mudo y alelado.
    El padre me explicó en un aparte, cuando me interesé en sus tareas desde mi mirada asfáltica, que al chaval le había estallado en la cara una rueda de tractor que estaba hinchando y desde entonces “ya no es quien era”.
    Me impactó la serenidad y el afecto para con el hijo, la mujer, el mundo, que emanaban de aquel hombre, que combinaba bien con la tristeza y enfado con la vida en el semblante de la madre.
    Es para mí un misterio importante qué hace que algunas personas sepan torear las cornadas de la vida, y otras no. Y pensar que la respuesta probablemente esté en la flora intestinal, en la mierda, una broma.

  • Procuro, el origen es el que cuenta el Perro. Después, en los primeros años, la cosa tampoco era tan rara, en la mayoría de los equipos la mayoría (VLR) de los jugadores era de su respectiva tierra. Con el paso del tiempo los más pudientes empezaron a fichar gentes de otras latitudes. La postura del Athletic, que entonces consistía más que en un “todos vascos” en un “todos de la cantera” no tenía sombra de nacionalismo, cosa por otra parte imposible de manifestar en público, claro, y de hecho se decía que caía simpático en todo el territorio nacional precisamente por aquella singularidad. No es sino con el advenimiento de la democracia que determinados sectores empiezan a ligar una cosa y otra.
    Hoy en día, ciertamente, entre la muchachada abertzale te dirán que eso que pomposamente se llama la “filosofía” del Athletic no es sino una de las caras del nacionalismo.
    Pero no es verdad, es decir, ellos lo sentirán así, no lo dudo, pero la cosa se pega de bruces con al menos las siguientes circunstancias, a saber:
    a) la existencia en otras provincias vascas de muchos nacionalistas que abominan del club vizcaíno, achacándole, precisamente, un supuesto intento de configurarlo como una selección de Euskadi.
    b) somos no sé si muchos pero sí bastantes los no nacionalistas que somos del Athletic y aunque pocos hay también más de un independentista forofo del Madrid.
    c) por último, la apertura en la política de fichajes del club, que considera ahora apto a cualquiera, sea cual sea su procedencia, que se haya criado futbolísticamente aquí (entendiendo aquí en un sentido amplísimo), lo que ha permitido colar, en las diversas categorías del club, chavales no ya navarros (alguno de los cuales ni siquiera se autoconsidera vasco), que va de soi, sino franceses de Agen, riojanos o incluso algún maño, por no hablar de inmigrantes del Africa.
    Quiero decir y perdón por el tocho que es imposible no admitir que el “amor” por lo de uno mismo es elemento parte de ambos conjuntos, y de muchos más, pero ni todos los quereres son iguales ni debemos olvidar que básicamente se trata de once tipos en pantalón corto dándole patadas a un pelotón.

  • Ya estoy instalado en Palo Alto donde he llegado vía San José. Me cuentan que entre esta ciudad y San Francisco hay una franja donde están unas empresas que suponen el 13% del PIB mundial. Tenemos a nuestra disposición el piso superior de una casa donde convivimos con la dueña, una psicóloga judía que tiene su consulta en la planta baja. Parece salida de una pelicula de Woody Allen.
    He comprobado que los libros y el vino son más baratos aquí que en España. Es sorprendente, cierto que todo lo demás tiene precios estratosféricos. Aplicando el índice Torre Muga (en homenaje al economista y matemático Pepín Calaza) los precios de los restaurantes triplican los equivalentes de Madrid o Barcelona. La botella está a 250 $. El contraste entre mi vida en Daimiel y Palo Alto inclina la balanza hacia la primera.

  • Apoyándonos en el concepto “mapamundi de Bilbao”, debiéramos sospechar que el Marqués, en realidad, cogió un vuelo de Begoña Airlines y está en el mismo botxo.

    El 13% del PIB mundial en la franja SF – PA?

    NO.

  • Aunque tampoco veo a una sicóloga judía ejerciendo en Bilbao…

    Los datos que el Marqués nos proporciona en sus crónicas californianas me tienen muy confundido. Más de lo habitual.

  • el profesor sucundum
    Jueves, 25/05/2017 a las 15:54
    Aunque tampoco veo a una sicóloga judía ejerciendo en Bilbao…

    No será por falta de material.

  • el profesor sucundum
    Jueves, 25/05/2017 a las 15:54

    Los datos que el Marqués nos proporciona en sus crónicas californianas me tienen muy confundido. Más de lo habitual.

    Pues sí, a mí también. La guía Zagat es un instrumento imprescindible para buscar buenos restaurantes que no tripliquen las facturas de sus iguales en Madrid o Barcelona.

  • Que con esto me he acordado del chiste de los sicólogos y la bombilla y por si no lo sabéis os lo cuento:

    – ¿Cuántos sicólogos hacen falta para cambiar una bombilla?
    – Con uno es suficiente, pero la bombilla tiene que querer cambiar.

    Cuando te lo cuenta mi amigo Chefo es muy graciosísimo.

  • Con “Palo Alto” no me venía nada en el tubo (seguro que Alvaro lo saca) así que dedicada a Cubaslibres y por si anda perdido…Dionne Warwick cantando por Burt Bacharach

  • Esa canción me chifla, Sucundum.

    —Dígame, desde cuándo cree que es un perro.
    —Desde cachorrito.

    ¡VENGA, vamos a contar chistes de psicólogos! Vamos a contarlos tú, que no me sé más.

  • A ver, los viajados, restaurante Reposado en Palo Alto. Cocina mexicana de ínfima calidad a precios estratosféricos, carta de vinos delirante. Eso sí, local fashion y margaritas preparadas a conciencia a sólo 12$.
    Denme alternativas en el centro de la ciudad. Aquí hay que volver a casa andando cuando tomas.

  • De sicólogos no se me escurre nada, Procuro, pero me he acordado de uno de perros, en concreto de uno que se llama “mistetas” y va y se pierde y su dueña…

    Fue el primer chiste verde que me contaron o que entendí y recuerdo cómo nos jartábamos de reir una y otra vez.

    Qué potita la infancia.

  • El marqués rectifica después de consultadas las fuentes: 13% del PIB de EEUU, no del mundo.
    Chopsuey ilustra y enseña humildad.

  • ¿Es en Hotel California que si lo escuchas al revés se oyen invocaciones satánicas?

    ¿Por eso te gusta, Procuro?

    Si es que si y si, qué raras sois algunas personas humanas. Si es que si y no, ah vale. Si es que no y si o no, pido perdón a los Eagles en general y a Procuro en particular.

    Es que me voy, bye.

  • Ni idea, profe, a mí me gusta Goin’ to California, de Led Zeppelin. Aunque lo más California que hay es la intro de Los vigilantes de la playa.

  • Por cierto, marqués, recuerde que el 29 de mayo es el Memorial Day y puede haber muchos sitios cerrados.
    Chopsuey informa y entretiene.

  • ¡Fantástico Mortimer!
    Me encantaría ser como la protagonista y poder adelantar todas las cosas que tengo pendientes por hacer. Los llamo “Mis tengo” y cada vez son más.
    ****
    Una película que me ha gustado mucho y que no daba un duro por ella ha sido “Guardianes de la Galaxia, en su vol 1 y 2” Banda sonora incluida.

  • I got a line on you, por los Spirit. De un instrumental suyo los Led Zepelin arrancaron Stairway to heaven, aunque solo el principio. Son de Los Angeles, pero me da igual. Hasta aquí mi banda sonora por hoy.

  • Estoy en la oficina en Mountain View. Nuestros vecinos son, entre otros, Google, Facebook y Linkedin. Espero que no se enteren que les desprecio.

  • A ver, para compensar tanto ponzoñero aquí va un tío sano. Aunque nació en Hawai estudió, poco, en Santa Bárbara CA. Hijo de campeón surfero y surfero él mismo, tiene entre sus cualidades haber sido novio de Giselle Bünchen, ahí es nada.

  • Joder, rodeado de genios y los desprecia. Parece que el espíritu de Millán Astray ha viajado a CA.

    Viajar no es suficiente.

  • Pues si Adorno hubiera tenido la precaución de registrar media docena de canciones de The Beatles a su nombre hubiera hecho un capitalito a base derechos de autor.

  • Es pasmoso lo que pasa en este país. Mis amigos de izquierdas me acusan de derechista. Mis amigos de C’s me acusan de leninista. Mis amigos catalanes me acusan de españolista. Mis amigos madrileños de tibia con los catalanes. Hoy sólo me he entendido con un yanqui, con el que al menos compartía que no tenemos por qué tener carné de identidad.