Consejos ciclistas

Bell-ciclo3Por Srta. Bellpuig

Querida Srta. Bellpuig.
Ya no sé qué hacer, estoy desesperada. Todos los fines de semana mi marido coge la bicicleta y se va a pedalear sus 150 Km y yo me quedo en un sinvivir hasta que vuelve a casa. Por mucho que le hablo de los peligros de la carretera, que yo veo el Telediario todos los días, no hay manera. Él dice que se siente mucho mejor de salud y que la bici le da energías, que no sé dónde las meterá, que luego se pasa toda la tarde en el sofá, derrengado. Pero yo sufro mucho, no sé que hacer. He intentado que cambie de afición y le apunté a cursos de fotografía, de cocina y de jardinería, pero no hay manera, sólo le gustan el ciclismo y el fútbol. ¿Qué puedo hacer?

Un abrazo de una mujer desesperada

S. G.


Querida amiga, voy a darle unos consejos muy valiosos, pues mi experiencia de mujer divorciada, separada y viuda de doce maridos me confiere cierta autoridad en la materia. Como personas de gran sensibilidad que somos nos encariñamos de los gatos, los jarrones y los maridos, pero eso no debe impedirnos ser previsoras y mirar al futuro sin complejos. Hay que vivir el presente, sí, pero si el presente lo vivimos con desazón, no compensa. Hay que preparar un futuro alternativo sin olvidarnos de amenizar el presente con un amante, unas bebidas espirituosas y unas patatas fritas, para reponer fuerzas. Al final los maridos pasan, como los gansos migratorios, pero la vida sigue y conviene conservar el patrimonio.

Contrate un buen seguro de vida para su amado esposo. Debemos adelantarnos a los trances peligrosos de la existencia caminando un paso por delante del azar. Si en su infinita sabiduría la Naturaleza hubiera previsto que todos los fines de semana los maridos salieran a circular por las carreteras sorteando automóviles, camiones y tractores, les habría puesto ruedas y parachoques. Y tal vez unos airbags de serie. Como no es el caso, contrate un buen seguro. Da mucha seguridad emocional saber que, si se diera un hecho luctuoso —Dios no lo quiera—, nuestro querido esposo gozará de todos los cuidados que la ciencia médica y la restauración funeraria puedan prestarle.

No vea los telediarios. ¿De qué le sirve a usted saber que han atropellado a un ciclista en la comarcal 222 a la altura de Sauquillo de Cabezas? Ojos que no ven, corazón que no siente, hija. Con lo bonitas que son las telenovelas o esas series del CSI que están siempre diseccionando cadáveres. A la trigésimo sexta autopsia una le pierde respeto al rigor mortis y como que se desdramatiza.

Hágale pasar la aspiradora cuando vuelva de la bici. Sí, hija, sí, que el deporte está muy bien y es muy sano, pero quitar el polvo previene las alergias y deja la casa como los chorros del oro. Que yo no le veo la contradicción al deporte y al pulido de superficies. ¿Tiene su marido aspiraciones deportivas? Pues que vaya aspirando el polvo y sacando brillo a los cromados, como le enseñó el chino al karate kid: dar cera, pulir cera. La bici hace sufrir mucho a la columna vertebral, pero la aspiradora contribuye a la limpieza de espíritu y el abrillantado de superficies refleja los rayos ultravioletas que contribuyen al cambio climático, que la ecología es muy importante. Además le acabará pasando como a los perros de aquel ruso, que acabará asociando la bicicleta con la aspiradora, de manera, que con un poco de suerte le dé por quitar el polvo voluntariamente cada vez que vea en la tele el Giro, el Tour o la Vuelta Ciclista a Albacete.

rechazYa sabe que una es muy aficionada a los deportes de montaña, el piragüismo en aguas bravas, el rafting, el puenting, el spinning y el póker, así que líbreme Dios de aconsejarle, querida, que aparte a su marido de sus aficiones deportivas. Pero hay un método que funciona siempre, aunque requiere de usted cierta dosis de valentía: propóngale unirse a sus paseos ciclistas. No se desanime si él recibe la idea con entusiasmo y se ofrece inmediatamente a acompañarle al Decathlon a comprar un mono de ciclista, muy ajustado. Es la primera fase, la de la fantasía deportiva mezclada con el impulso sexual. Se les pasa pronto, tras las primeras salidas, cuando la velocidad media desciende quince kilómetros por hora, el radio de acción baja a los veinte kilómetros, las cuestas se hacen más largas que la trilogía del Señor de los Anillos y sin que se sepa muy bien por qué todos los ciclistas de la misma ruta se sitúan detrás de usted para darle ánimos. Puede que él se arrepienta y le diga que necesita sus días para hacer escapadas en solitario y mantener la forma, pero no se arredre. Dígale que de acuerdo, que usted saldrá los mismos días, que ya ha visto que es fácil encontrar compañeros de ruta. Mano de santo, hija. Y quién sabe, quizá usted se aficione y acabe disfrutando de las escapadas.

Espero que estos consejos le sirvan, pero no se olvide de lo del seguro. La seguridad ante todo.

Un abrazo de esta su amiga que lo es

Marta Bellpuig

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓