Mitos deformados: Teseo y el Minitoro cretino

minitoro2Por Satur.

Hola, pajarito sin cola. Decir que hay mitos que se transforman de mala manera, corrompiendo la historia original, que con el paso del tiempo se ve que aburre y hay que deformarla para que nos siga sorprendiendo. Veamos el ejemplo de Creta.

Érase una vez que había un toro bragado, astifino, bajo de patas y alto de pitones, que vivía en Creta. No había emigrado, ni nada, y por lo tanto no salía en Cretinos por el Mundo. Por esas cosas de los griegos, que eran poco pudibundos y se tiraban a todo lo que no fuese una piedra o una lechuga, resulta que el toro tenía una hermana humana llamada Ariadna, de resultas de lo cual que se enamoró de un príncipe llamado Teseo, que es lo que suelen hacer las mujeres, en Grecia y en Tanzania, en el siglo XVII y en el 586 antes de Cristo.

El morlaco quería mucho a su hermana, pero ésta se avergonzaba de él, porque podría ahuyentar a los príncipes que arribaran a la isla para chicolear a las mozas cretinas y a invitarlas a los gintoñis de la época (hidromiel de muérdago y así) en los puertos de la costa para ver si se las podían beneficiar en sus balandros, los yates de aquel momento. Imaginarsen las escenas: ellas subidas a sus coturnos contorneando las caderas en busca de un príncipe ateniense u olimpíaco, mientras un coro enmascarado (y pagado a tocateja) cantaba sus virtudes.

En total, que ella, avergonzada, escondió al veleto en toriles, y como entonces no había cerrojos ni candados, hizo un corral laberíntico para que no pudiera escapar. Cuando llegó Teseo y vio a Ariadna y sus curvas y sus ojos y sus pestañas que parecían abanicos y sus pechicos que parecían pericas en dulce, les dijo a los subalternos: «Vaya ganao hay en esta isla». Y uno de ellos, que ya había viajado antes por allí y que había oído las leyendas de Anáforas, Maximeandro y otros vates grecolatinos, le dijo que efectivamente, que un ganao de primera, y que ella era Ariadna y que tenía un hermano medio hombre, medio toro.

Informose Teseo de los pormenores, requebró a Ariadna, ayuntáronse y decidieron casarsen en Atenas, pero para ello había que eliminar al cornúpeta, que era muy celoso de su hermana. Así que pergeñaron una añagaza para sortear el laberinto, y era que Teseo llevaría un hilo que le permitiría regresar una vez muerto el hermano. Y así se hizo, entró el hermano, mató al bicho y salió como si nada. La lucha no fue gran cosa, aunque Teseo no era torero, porque el toro tampoco era muy bravo; más bien escuchimizado, cabría decir. Por eso le llamaban Minitoro, como todo el mundo sabe. Y aquí está la cosa que yo quería decir. Como esta historia es muy simple y no tiene halos de grandeza, carece de heroísmo y va de principitos chulapones y criminales y de grecochungas parricidas, pues en algún momento se decidió retratar al Minitoro como si en lugar de un manso fuera un miura y vendernos la película de la grandeza de los helenos y de su fabulosa mitología, etc. Verlo, verlo:

EL MINITORO EN LA ÉPOCA GRECOGRIEGA

MINITORO

EL MINITORO DE PICATSO

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Creo haber ejemplificado pormenorizadamente cómo hay mitos que se transforman de mala manera, corrompiendo la historia original, que con el paso del tiempo se ve que aburre y hay que deformarla para que nos siga sorprendiendo. Hasta luego, noruego.

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