Querido diario

MEETIC
Por Hattie Durant.

Noviembre de 2011

Querido diario:

Decidida a ampliar este año mi horizonte masculino heterosexual me inclino a intentarlo a través de Meetic por falta de tiempo, porque es más cómodo que ir de bar de copas en bar de copas y es un medio como otro cualquiera.

Descartados los poligoneros de 30, los extranjeros en general (por la distancia) y “elprincipedetuvida” en particular, a pesar de su mail piropeándome o precisamente por eso, me decido por un divorciado de Madrid, 57 años, alto, que vive solo y me ha mandado un mail expresando su deseo de que coincidamos a la hora de la conexión y poder hablar.

Después de varios intentos logramos conectarnos al mismo tiempo y chateamos.

Tras un comienzo prometedor: —Hola Hattie —Hola José Mª (me abstuve de decir “pasó usted por mi casa”, que era lo que me pedía el cuerpo, pues no era plan de espantarlo a la primera de cambio) seguimos con unas cuantas frases intrascendentes y me mandó su teléfono.

Como paciencia no es mi apellido y a él se le notaba torpe con las teclas, le llamé y quedamos para esa misma tarde (ayer) a las 20 horas en Rosales 21.

19:40. Quintana esquina con Rosales, encuentro hueco y aparco. Voy con tiempo, como siempre, así que salgo a buscar el nº 21, que no sé a qué altura quedará.

19:43. Paso por delante de Rosales 20, bar de copas con amplios ventanales y lleno de hombres.

19:45. El 21 tiene que ser el “Palacete de Rosales” kiosco-terraza encantador en verano, pero no tanto ahora. El kiosco, además de estar vacío, tiene una luz de bar de “Los lunes al sol” que me hiela el alma.

19:46. Como no quiero quedarme helada decido volver al coche a dejar el libro que llevo en el bolso y pesa un quintal.

19:48. Vuelvo a pasar por delante de Rosales 20, miro y pienso ¡qué de tíos!

19:48.10. Me quedo clavada en el sitio con postura de escuadra con culo en pompa (dificultad: 5, ejecución: 10). Distraída con el personal masculino del bar me acabo de chocar con un bolardo de Gallardón.

19:50. Sigo andando hacia el coche como si tal cosa, aunque lo cierto es que me he hecho daño. Del orgullo ni hablamos.

19:55. Otra vez delante del Palacete de Rosales.

19:57. Llamo para verificar el lugar de la cita. Me confirma que se ha equivocado y que es Rosales 20.

20:00. Nos saludamos y entramos en el local.

Efectivamente es alto, aspecto joven para sus años y pinta de buena persona un poco triste. Cuando se quita la chaqueta veo que lleva pantalones marrones y una camisa azul oscuro unas tres tallas grande. Estamos un poco cortados los dos y supongo que se nos nota en el lenguaje corporal.

20:05. Ya hemos pedido y comienza a hablar. Me comenta que está divorciado, que su mujer se fue al extranjero a trabajar y se llevó a sus hijos, que fue durísima la separación, que iba a verles unas 4-5 veces al año y ahora con la crisis tenía que espaciar las visitas (“sólo me queda un 10% de los clientes que tenía. El negocio está mal, muy mal, muy requetemal”. Lo repite varias veces, debe ser que piensa que al ser rubia tengo problemas de entendimiento. Si no, no entiendo tanto énfasis), pero se iba este fin de semana a W a ver a su hijo. Tiene otra hija que le ha hecho abuelo pero como vive en Sudamérica no puede ejercer de tal, lo que le da mucha pena.

20:15. Empieza a hablarme de lo preocupado que está por la pérdida cognitiva de sus padres de 87 años y BLA, BLA, BLA…

20:16. Colapso vaginal

20:17. Varias series seguidas de “pordios, pordios, pordios”

20:18. Desgarrador “¡Cupido, qué te he hecho yo para merecer esto!”

20:19. Nuca rígida a punto de producirme contractura cervical.

20:20. Ante la posibilidad de tener que ir a urgencias y explicar que estoy contracturada por la pérdida cognitiva de los padres ancianos de un desconocido triste, respiro hondo.

20:21. Pienso: Hattie, te quedan al menos tres cuartos de hora (tampoco era plan de levantarme e irme, aunque la contractura iba a más), haz honor al lema familiar. Segundos en blanco. ¿Hay lema familiar?, si lo hay ¡¿Cuál es?! Supongo que algo así como ¡optimismo, valor y dignidad!

20:22. Relajo la nuca, me recuesto en el sofá y decido dar un giro a la conversación. Él todavía no lo sabe, pero voy a ser una ex conocida encantadora.

20:23…. BLA, BLA, BLA “y claro si se confunde con las pastillas se pueden intoxicar y …”

20:23:30. “Claro, por eso mi madre dice que hay que morirse a los 80”. Me mira asombrado, creo que no he sido muy diplomática, y como si tal cosa empiezo a hablar de películas.

20:24. Desconcierto momentáneo por su parte, pero acepta el cambio de tercio. No es que el tío sea la bomba, pero se va olvidando de “mispadresysuspastillas” y yo voy recuperando mis constantes vitales. La contractura se aleja.

21:00. Se le nota relajado y me propone ir a picotear algo. El “No” me sale rápido, intento arreglarlo diciéndole que mis biorritmos son europeos y que me acuesto temprano.

21:05. Nos traen la cuenta y me invita. Me acompaña al coche.

21:15. Nos despedimos, le doy las gracias por la invitación y le deseo buen viaje. Se le nota contento y me dice que a la vuelta me llamará. Deseo con fervor que le salga el trabajo en Aragón.

21:20. Por fin de camino a casa.

Conclusiones:
1. Dos citas más como ésta y me hago lesbiana. Luego lo pienso bien y decido que varias más, sin especificar número, porque me veo siendo lesbiana pasado mañana y los cambios bruscos a mi edad son malísimos. Descartadas quedan las opciones de cortarme las venas y, por supuestísimo, hacerme monja de clausura: antes muerta que callada.

2. La teoría de Marta es cierta. Si aparcas cerca y a la primera, no ligas y yo aún diría más ¡¡¡NO LIGAS!!!

Y colorín, colorado esta cita, por fin, se ha acabado.

P.D. Niego rotundamente que cualquier parecido con la realidad sea pura coincidencia.

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