Consejos para no estar desinformado

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Por Chino Cudeiro.

Este texto podría haberse titulado Instrucciones para estar informado, pero ni una instrucción es lo mismo que un consejo ni estar informado equivale a no estar desinformado. Este texto podría haber sido muchas cosas que no es. Como no tengo muy claro lo que es, prefiero destacar lo que no es: no es un manual según la novena acepción que recoge la RAE, ya que no «compendia lo más sustancial de la materia», pero se acerca a la undécima acepción, ya que es algo así como un «libro o cuaderno que sirve para hacer apuntamientos» (evidentemente, tampoco es un libro ni un cuaderno). Podría haber sido un decálogo, pero considerar que los consejos siguientes son «básicos para el desarrollo de cualquier actividad» me parece como que demasiado.

Espero que esta introducción sirva de aviso: la cosa no mejora a partir de aquí. A continuación van una serie de consejos para no estar desinformado. Pueden hacer como con las almorranas, sufrirlos en silencio, o como con el champú, aplicarlos y repetirlos si lo desean. Lo que nueve de cada diez expertos recomiendan es completarlos con los suyos propios y venir aquí a contarlo. Se admiten mofas y befas siempre que estén debidamente justificadas y dirigidas a los editores de esta casa. A mí no me miren, yo pasaba por aquí.

1. El orden de los factores sí altera el producto

Cuando los periódicos solo se editaban en papel, el lector estaba sujeto al orden (o desorden) que eligiera cada cabecera. Vale, podía leer primero unas secciones y después otras, pero el orden sugerido por el periódico era el que era y supongo que la mayoría de los lectores lo aceptaban resignados o ni siquiera se lo planteaban. Para muestra digital:

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En mi opinión, el orden de lectura de las noticias sí importa. No se puede aspirar a entender el conflicto coreano si no se sabe en qué condiciones se ha licitado la concesión del servicio municipal de limpieza de Parla (siempre escribo suponiendo un receptor que vive en Parla). El orden que sigo yo es el siguiente:

  • Locales
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Secciones*

– Economía
– Ciencia
– Tecnología

Hay quien defiende que es preferible leer primero las noticias internacionales para terminar en las locales ya que no se pueden entender las segundas sin conocer las primeras. Que si lo global afecta a lo local y tal. Yo creo que tiene más sentido comenzar digiriendo las noticias más cercanas, de menor alcance, para ir ampliando progresivamente el cerco, asimilar el contexto e ir encajando cada pieza en su sitio.

* Las secciones no generalistas van a gusto del consumidor. Ver el punto 6.

2. Evitar la opinión

Lo mejor de este punto es proclamarlo allá donde vayas para dártelas de espíritu libre e independiente. La realidad es que para el lector es difícil decantar la opinión de la información, principalmente por el tiempo que lleva meter el escalpelo en un texto bien trabado. Por tanto, ya que leer opinión es inevitable, al menos habrá que elegirla con cuidado.

Cada cual tiene sus opinadores de cabecera y ahí no me voy a meter para que no llegue la sangre al teclado. Eso sí, para evitar el sesgo de confirmación lo ideal es leer a periodistas contrastados con los que no estemos de acuerdo. En la frase anterior he colado alevosamente el adjetivo «contrastados». ¿Quiénes son periodistas contrastados? Me temo que no tengo una respuesta a esto. Lo que yo hago es leer a aquellos individuos loados grandemente por personas con criterio que piensan distinto que yo. ¿Y quiénes son personas con criterio? Miren, vale ya de preguntas. Una buena forma de tamizar firmas es leerlos cuando escriban sobre un tema que el lector conozca en profundidad. Para ello es importante que el lector conozca como mínimo un tema en profundidad.

3. Leer variado

Ojear portadas es una actividad de riesgo que suele resultar reveladora. Mi nutricionista me ha recomendado leer siempre equilibrado: ¿que me meto en infoLibre?, pues a continuación voy a Libertad Digital; ¿que por algún casual tengo un mal día y me da por abrir el Marca?, pues después de vomitar y darme una ducha pues voy y entro a El Mundo Deportivo. Y después me vuelvo a duchar.

Leer variado es más sencillo (y, sobretodo, más barato) desde la llegada de internet. Gracias a páginas como Kiosko.net podemos acceder a las principales cabeceras nacionales e internaciones ordenadas y jerarquizadas según el lugar de publicación (continente, país y región) y la temática (prensa general, deportiva, económica, etc.).

Sin embargo, el principal problema que tiene Kiosko.net es que solo recoge publicaciones en papel. Me temo que no hay (o yo no la conozco) una página similar que ordene y jerarquice las páginas de noticias en internet, así que aquí van a tener que picar tecla y hacerse ustedes un listado con las que suelen visitar. Recomiendo huir de las aplicaciones de lectura de prensa que sugieren noticias en función de algoritmos escritos por inteligencia artificial o informáticos vírgenes (como si fueran cosas distintas), ya que no suelen funcionar bien. Las aplicaciones, digo. Mi vida va lo suficientemente bien como para no saber qué tal funcionan los informáticos vírgenes.

4. Leer prensa extranjera

La perspectiva, además de… eso, de perspectiva, da mucha perspectiva. Es más que recomendable visitar la prensa extranjera de vez en cuando. Aquí nos enfrentamos inevitablemente a la barrera del idioma, franqueable mediante páginas de traducción (la mejor que conozco es DeepL). Si no se fían de los intermediarios, periódicos como The New York Times o la BBC publican algunas noticias en español.

Además de las mencionadas anteriormente, una buena forma de hacerse un corpus fiable es consultar qué páginas rondan cada año los premios Pulitzer u otros galardones similares. Sitios como ProPublica, por poner un ejemplo, son poco conocidos en España y publican artículos muy interesantes.

5. Fijarse en dónde están firmadas las crónicas

Evelyn Waugh trata este y otros asuntos en ¡Noticia bomba!, novela estupenda relacionada con el periodismo. Entiendo que no se le puede pedir al corresponsal o al enviado especial, que suele ser un autónomo que va allí bajo su cuenta y riesgo, que esté siempre en el lugar de los hechos, pero a veces se dan situaciones esperpénticas.

Conviene analizar las crónicas —especialmente las de guerra— en función del número de kilómetros que disten entre el suceso en cuestión y el lugar desde el que firme el periodista. La calidad no va necesariamente en relación directa (o inversa, según), simplemente es una condición de contorno más a la hora de valorar la credibilidad del texto.

6. Leer publicaciones especializadas

No nos engañemos: hay ciertos temas que la prensa generalista no puede tratar en detalle. Una pista nos la da ese cajón de sastre en el que se han convertido muchas secciones que, bajo el nombre de «Ciencia», cobijan desde «Las cinco mejores maneras para tener unos abdominales sin salir de casa» hasta «Cómo preparar cerveza sin salir de casa». Hay alguien con demasiado interés en que no salgamos de casa.

La mejor manera de informarse sobre numerosos temas es consultar publicaciones especializadas. A continuación van unos ejemplos:

Solo he añadido un par de enlaces de cada una, pero aquí cada cual puede perder invertir el tiempo que quiera (por ejemplo, a veces se aprende más sobre economía con la columna de Alex en The Telegraph o sobre seguridad informática con el blog de Bruce Schneier que leyendo según qué artículos).

7. Leer a la policía

El último consejo es cuestionarlo todo. Los errores de bulto o engaños burdos suelen cantar sin necesidad de ayuda, pero hay manipulaciones sutiles que los redactores y editores cuelan consciente y supongo que también inconscientemente.

Páginas como Malaprensa se encargan de destacar «errores y chapuzas de la prensa española: números equivocados, gráficos incorrectos, fallos lógicos, conceptos erróneos, mala interpretación de estadísticas o datos científicos». Cuidado con qué sitio visitamos, eso sí, porque hay demasiadas páginas que se encargan y vanaglorian de ello.

En resumen

Siguiendo estos consejos uno puede llegar a conocer sucintamente los eventos consuetudinarios que acontecen en las rúas. Por mucho tiempo que le dediquemos, que en mi caso suele ser bastante si se tiene en cuenta que nadie me paga por ello (de media, unas tres horas al día), veo difícil llegar a estar plenamente informado sobre algo, pero veo obligatorio intentarlo. Es una tarea que no se consigue a corto plazo, cierto, pero es una tarea necesaria.

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