Me acuerdo

panaderas
Por Satur.

Me acuerdo de las tetas de mi primera novia.

Me acuerdo de un día que se me cayó el aiPad y estalló la pantalla y yo me quedé tan pancho.

Me acuerdo de cuando me olvidé el aiPad en el autogús y yo me quedé tan pancho.

Me acuerdo de la serie The Fall and Rise of Reginald Perrin.

Me acuerdo de una capea en Valverde.

Me acuerdo de la panadera de Badalona que era como una diosa morena y ojalá la vaya bien y tenga un buen marido y los hijos la salgan enginieros.

Me acuerdo de la panadera del Bio que tiene ojos de un gris casi blanco y piel de cadáver (y que me mola).

Me acuerdo de la tontalaba que estaba el otro día en el discopuf cuando fui con Sara.

Me acuerdo por fin de a quién se parece la prota de la pilíncula L’Humanitè: ¡a la panadera rolliza y rubicunda del Steineckes! (me molan las dos).

Me acuerdo de un independentista que en el estituto llenó de pegatinas el departamento de lengua española, y que tenía una hermana (que me molaba) que lloraba por lo tonto que era el hermano.

Me acuerdo de dos compañeras de clase que tenían carpetas de los New Kikis on the Blood.

Me acuerdo de que un día me estaba comiendo un plátano en la consulta de un médico y que me encontré al Parra y me dijo que me golía el aliento.

Me acuerdo de aquel perro que me encontré en medio del campo y que me estudió obsesivamente y de cómo yo iba abriendo la navaja en mi mano derecha muy poco a poco pa por si acaso.

Me acuerdo del hermano del Javi, el vecino del tercero, que arrastraba las sillas y tiraba las canicas al suelo y nos volvía locos en casa alimentando nuestros instintos asesinos y niñocidas.

Me acuerdo del Citroën gris de los padres del Javi, con matrícula de Badajoz.

Me acuerdo del Pedrol. (Uno que se llamaba Pedrol). (Vamos, que el apellido era Pedrol).

Me acuerdo de que al Torné le molaba la Anabel.

Me acuerdo de una cabeza de sardina en el suelo del mercado de Badalona y de la enorme satisfacción estética que me inundó al ver aquella cabeza de sardina en el suelo del mercado de Badalona.

Me acuerdo de la palabra escurchadó. (Es en catalán y se escribe raro).

Me acuerdo del pedazo de ciruelo que tenía el Chiscu (uno que era muy pequeño y que a medias entre su estatura y su condición viril casi arrastraba el ciruelo por el suelo).

Me acuerdo de los botes baratos de plástico que iba a rellenar a la bodega con colonia a granel.

Me acuerdo de aquella bodega siniestra y de los dos bodegueros siniestros, padre e hijo.

No me acuerdo del nombre de la chica guapísima que me dio palique la semana pasada en el puf.

Satur es influencert y escritor.
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