Cantos de ciegos

dandef128esp1
Por Perroantonio.

«Cuando lo manda el destino
no lo cambia el más pintao
si nacista pa’ martillo
del cielo te caen los clavos»

Orquesta Platería en «Pedro Navaja» de Rubén Blades

Cuando era niño, mi superhéroe favorito era Dan Defensor*, un tipo llamado Matt Murdock que se había quedado ciego siendo niño al intentar salvar, creo recordar, a una mujer del atropello de un camión. El conductor da un frenazo, el camión vuelca y la carga de bombonas con residuos radiactivos golpea en la cabeza a Matt, que aunque consigue salvar a la mujer del atropello acaba en el hospital y pierde definitivamente la vista. Matt, abandonado por su madre, vive con su padre, un boxeador de poca monta de origen irlandés en la Cocina del Infierno de Manhattan. El padre le entrena diariamente en el gimnasio para que pueda valerse por sí mismo y como Matt es un chico listo, estudia con tesón en la escuela católica del barrio, va a la universidad y llega a convertirse en abogado. Y precisamente porque es listo, pronto conoce los límites del derecho y las dificultades de frenar a Kingpin, el mafioso que se enseñorea de la Cocina del Infierno. Así que por las noches se convierte en un justiciero que limpia las calles de delincuentes, ya que tras su accidente el resto de sus sentidos se ha desarrollado de manera extraordinaria, hasta el punto de que percibe o «ve» lo que los demás no pueden ver, como si llevara incorporado un radar.

Aparentemente discapacitado para los demás, abogado de causas perdidas y justiciero de noche, Dan Defensor era un modelo extraordinario. Por entonces solía extrañarme que no hubiera más ciegos como él. Tardé en darme cuenta de que los ciegos no leen tebeos.

Músicos ciegos
Y sin embargo, ¿por qué hay tantos cantantes ciegos?, me solía preguntar cuando veía en la tele a Ray Charles, a Stevie Wonder o a José Feliciano.

Estamos tan acostumbrados al exitoso modelo de ONCE, que se nos ha olvidado lo mal que lo han pasado históricamente los ciegos, mayormente dedicados a dar pena y vivir de la mendicidad. Desde el siglo XVI hasta finales del XIX, algunos ciegos se especializaron en España en cantar coplas, chistes y romances truculentos recorriendo las ciudades y pueblos,  a veces acompañados por un lazarillo perruno o humano (recuérdese el Lazarilllo de Tormes). Sin embargo puede rastrearse en todo el mundo la asociación de los cantantes ciegos con la juglaría oral y la música.

Un ciego tiene serias dificultades para trabajar en el campo o en la industria. ¿Para que sirve un esclavo ciego?, se preguntarían en su momento. Evidentemente servían para cantar o tocar música, una especialización no casual, sino una adaptación al medio. En las sociedades tradicionales, sin radio ni televisión, los músicos y los cantantes eran algo muy valioso y un cantante podía ganarse muy bien la vida aunque fuera ciego.

Ser ciego podría tener también sus ventajas competitivas en el mundo musical. La vida infantil está llena de entretenimientos que quedan bastante reducidos por la ceguera, así que es posible que el aprendizaje de la música, que para un infante obligado a aprender solfeo puede ser una tortura, sea para un ciego un mundo que se abre.

Como ciego se representa a Homero que no sabemos si fue músico, aunque se le supone, que por algo fue poeta. Burgaleses y ciegos fueron el gran compositor Antonio de Cabezón y Francisco de Salinas (el de la Oda a Salinas de fray Luis de León), ambos grandes organistas del renacimiento. También ciego y organista fue Louis Braille, que inventó su sistema de lectura al tacto porque necesitaba leer la música. Y ciego fue Joaquín Rodrigo, el maestro del Concierto de Aranjuez.

Era ciego el gran Arsenio Rodríguez, músico cubano que llegó a tener orquesta propia y fue uno de los reyes del son.

Mi madre me dijo un día
que comiera y no sobrara,
que yo nunca me metiera
en camisa de once varas.

Ciegos son todos los artistas negros cuyo nombre empieza por «blind» (ciego) que cimentaron el blues y el gospell, como Blind Lemon Jefferson, Blind Willie McTell, Blind Willie Johnson o Blind Boy Fuller. O como los Blind Boys of Alabama, un grupo que lleva activo desde 1939 renovando a sus miembros y que nos dejan perlas tan notables como su interpretación del «Way Down in The Hole» de Tom Waits.

Ciegos son, no hace falta insistir, Ray Charles y Stevie Wonder y los jazzistas Tete Montoliú y Roland Rahsaan Kirk, que se permitía el lujo de tocar simultáneamente dos saxofones entre otras virguerías. Y ciego es, en fin, José Feliciano, el menor de 11 hermanos, que tras recoger el montón de clavos que le dió la vida y pasar muchos años cantando boleros dió el salto a USA versionando el «Light My Fire» de los Doors con una guitarra aflamencada, que es de lo que al fin y al cabo me apetecía hablar hoy, de lo buena que es esta versión, y fíjate tú el rollo que me he marcado para llegar hasta aquí, o sea.

_______
* Dan Defensor era la ingeniosa «traducción» de Daredevil, que literalmente sería «diablo atrevido» o «temerario». En los tebeos de la época, en el traje rojo de Daredevil había dos D, así que los traductores decidieron innovar. En España fue Dan Defensor y en Hispanoamérica, Diabólico, quizá porque adaptaron el nombre con los primeros cómics, cuando sobre el pecho sólo llevaba una D. En todo caso, para subrayar el significado, Daredevil se subtitulaba «The man without fear», el hombre sin miedo. El cómic no  ha tenido buena suerte en su adaptación a la pantalla y Ben Affleck casi consiguió quemar al personaje para siempre. La serie de Netflix lo ha dignificado, pero tampoco es como para echar cohetes.

« »

© 2018 ÇHØPSUËY FANZINË ØN THË RØCKS. Tema de Anders Norén.

↓