«María Jiménez» (Movieplay Gong, 1976)

Por Álvaro Quintana.

Mucho se habla de música en Çhøpsuëy, pero siempre con un prurito extranjerizante que urge corregir. Demasiado a menudo aparece el nombre de la banda cuyo exmiembro más feo (a juego con una novia como recién sacada del palangre de un pesquero japonés) fue asesinado a la puerta de su casa, o de otros conjuntos británicos que, como diría mi abuelo, «hacen música tirando latas contra una pared». En este fanzine también se lucha contra la leyenda negra musical y se ensalza el talento y oficio patrios, como hace esta luminosa crítica.

Huellas que se van. En los años 50, un fantasma recorría España: el hambre (además de algún hispanista inglés, seguramente). «Se pasaba un tipo de hambre al que te acostumbrabas sin darte cuenta, quizá porque la gran mayoría de mi generación, desde que nacíamos, no vivimos otra cosa, era lo normal. Aquel era un hambre muy especial; no era un hambre canina, era un hambre de engañar al estómago, ahora te doy, ahora no te doy». El I+D era febril aprovechando todo material desechable en la tartera; el gato se apreciaba sobremanera. El padre de María Jiménez llevaba un sueldo a casa trabajando como jabonero, o como podía. Era un hombre callado que renegó de su padre gitano cuando este se jugó a su mujer a las cartas —y perdió. La madre de la cantante era peleona y descreída, aunque no del todo: «Mi madre más que atea, era protestante». En la Sevilla de entonces, el Guadalquivir traía contaminación no procesada: animales y casas arrastrados por las riadas y, en una imagen de oscuridad mitológica, niños recién nacidos a merced de la corriente.

Con golpes de pecho. Pese a las peleas, insultos, juicios, más peleas, entrevistas con declaraciones de fragmentación, tres bodas, separaciones y jaleos a tutiplén, María Jiménez no tiene dudas: Pepe Sancho ha sido el hombre de su vida. Y también el hombre que le ha hecho sufrir como nadie, ninguneando su carrera y relegándola a la cocina y al dormitorio; esto último al menos al principio, hasta que le cogió afición a disparar con posta lobera a las amigas de ella. Hay cierto fatalismo adquirido en la cantante («Algunas mujeres se organizan con la cabeza porque se lo impusieron de esa manera y a otros les dijeron que se pasaran por la piedra a las que pudieran. Nada más. A los hombres les cuesta mucho más trabajo decir no a una oportunidad»; «Mi padre, que se ganó la vida como pudo y donde le dejaron, era un buen hombre, pero mujeriego y enamoradizo, como casi todos») que se alió con el enamoramiento súbito y definitivo durante los más de veinte años que estuvo junto al actor. Carácter contra carácter. «Y si ya te tiene en el fuego el Señor / yo sería capaz de quemarme contigo».

Te quiero. Mucho antes de esto, María Jiménez dejó el colegio, no sin cierto alivio, para ponerse a fregar suelos y llevar algo de dinero a casa. Se marchó a servir en una familia bien de Barcelona, a un mundo de distancia de Sevilla que recorrió en 24 horas en un tren que llamaban «El Rápido». Abandonó pronto los suelos, escuchando la fuerza íntima que la arrastraba a cantar, y su talento le encontró trabajo en un tablao. Fue un periodo de aprendizaje y descubrimiento. Tenía quince años. Más tarde probó suerte en Madrid y, tras casi ser contratada por error para amenizar las noches de un puticlub (actuando), entró a trabajar en el tablao de Gitanillo de Triana. En esa época de ida y vuelta entre Sevilla y Madrid descubrió que estaba embarazada y temblando de terror concertó una cita con un médico que practicaba abortos clandestinos. Pero ya en la clínica se aferró con rabia a su hijo y decidió tener a la que sería la luz de sus días, Rocío, quien fue acogida aun antes de nacer por sus abuelos allí en Triana, y a la que, años más tarde, Pepe Sancho dio sus apellidos cuando se casó con María Jiménez (la cantante nunca ha revelado el nombre del padre). Rocío murió en un accidente de coche junto con dos amigos. Tenía dieciséis años y se despidió de su madre en Madrid para coger el tren a Málaga, donde estudiaba entonces. Sin embargo, no se sabe por qué, cambió el tren por ese coche que terminó en una llamada de la Guardia Civil que despertó a su madre de madrugada.

Me muero, me muero. María Jiménez quería cantar como Chavela Vargas cuando le decía a Macorina que le pusiera la mano ahí. Se subió a los escenarios enseñando un cuerpo delgado que culebreaba como el alcohol al caer en el vaso. En Madrid se vestía de flamenca, mientras que en Sevilla ya estaba muy visto el repertorio andalucista y tenía que interpretar las canciones de moda; fue bautizada como La Gitana Ye-Ye. Calentaba al público de los tablaos y calentaba a los espectadores de televisión con esas actuaciones ardientes, eléctricas de sensualidad y talento. Una noche la fotografiaron mientras cantaba y al día siguiente apareció en la portada del diario Pueblo bautizada como «María la Pipa», nombre que ella detestó. Emilio Romero, director del periódico y asiduo del tablao donde trabajaba, le dio una explicación poco convincente acerca de que ella era como una «pipa… mujer, el tabaco, donde se degusta el tabaco; su olor, su embrujo, el movimiento del humo que se eleva al cielo en sus manos». Todos rieron. «En Andalucía la pipa es el clítoris, pero yo no lo sabía».

Te doy una canción. «A mí siempre me han dicho que soy como Bambino pero con tetas». María Jiménez hizo la comunión muy ilusionada «porque era el día que nos vestíamos de largo, para qué te voy a mentir», aunque «nada de lo que llevaba era mío; hasta el misal y el rosario eran prestados». Cuando gracias a su trabajo pudo comprarles a sus padres una nevera y una cocina de butano, le pareció que «con aquello en casa dejábamos de ser pobres». Aunque actuaba sin parar, su carrera no terminaba de coger vuelo. Entonces apareció alguien importante.

Vámonos. En 1976 María Jiménez conoció a Gonzalo García-Pelayo, quien le hizo aparecer en su maravillosa película Manuela haciendo de secretaria y, sobre todo, produjo sus dos primeros LPs, el primero de los cuales, María Jiménez (Gong, 1976), es un violento calambrazo de fuerza e inspiración en el que incluso se mejora a José Alfredo Jiménez con este Vámonos. «Los discos que grabé con María Jiménez no tienen nada que ver con el resto. Las dos rumbas que aparecen en su primer disco, «Con golpes de pecho» y «Vámonos», tienen una fuerza… Los mismos músicos, Enrique de Melchor y Paco Cepero, no daban crédito a cómo sonaba luego aquello. ¿Y cómo canta ahí María Jiménez? ¡Parece Little Richard! Ese primer disco suyo es puro rock and roll. Siempre digo que es de los mejores discos que he producido», declara el propio García-Pelayo.

Canción de amor nº 2. Las letras de las canciones a veces tienen una carga reivindicativa y feminista muy setentera-chaquetaconcoderas-lapuertadealcalá y, sin embargo, «la jugada de establecer a la sevillana entre el público progre no resultó», como dice Diego A. Manrique. El disco apenas tuvo éxito hasta que, meses después de su aparición, fue promocionado en la radio, actuando además la cantante en televisión. El pelotazo llegó con «Se acabó», en su siguiente LP, gracias al cual se compró un coche.

En ese más allá. Siempre me salto esta canción.

Gracias a la vida. Tampoco me gusta demasiado esta otra, así que aprovecho para contar cuando María Jiménez entró a trabajar como camarera y le dio un cólico en su primer día. «Llegué con muy mala cara y lo primero que hice fue irme al lavabo. ¡Todo el día me tiré sentada en el váter! Me despidieron el mismo día que entré. Cagué más que un pollo en un canasto y, claro, fue debut, homenaje y despedida, a la calle el mismo día que entré».

Noche de lamento triste. A pesar de su imagen agresiva y chingona, María Jiménez se declara mujer de pocos hombres, pues «para mí el sexo es amor y solo entonces cabe todo, nada es sucio y la fantasía no tiene límites». «La fidelidad no es algo que se pueda imponer. Cuando se ama de verdad, ser fiel no es un sacrificio». Como expresa certeramente José Miguel Ullán, la suya es una fidelidad apasionada.

Spotify: ‘María Jiménez’ (Movieplay Gong, 1976).

168 comentarios en “«María Jiménez» (Movieplay Gong, 1976)

  1. Buenos días:
    No me gustaba nada MJ.
    Sigue sin gustarme ni un poquito.
    Pero sin embargo, su cronista, el sr. Quinn, cada vez me gusta más e incluso ha conseguido que me acordara de muchas cosas de joven, y que ahora le tenga un respeto, una ley a la Jimenez.
    Si Cervantes la hubiera conocido igual la hacía Dulcinea, pero Alvaro la ha convertido en una reina, no en princesa, y relata lo que vió, no lo que inventó en su ensoñación.
    Muy alto nivel.

  2. A ver si me puedo hacer con este disco. De MARÍA JIMENEZ me gusta mucho ésta por ejemplo.
    Recuerdo una noche hace muchos años, en el Trylobite de mi calle, Lichis de la Cabra Mecánica, estaba de fiesta e invitando a todo el mundo y a mí también. No no conocíamos de nada pero me hablaba como si yo fuera alguen importante en el mundillo musical.
    Se burlaba de su discográfica que tras dos o tres discos sin apenas éxito le habían dicho que ni uno más y, de repente, Estopa sacó su primer disco, según Lichis copiando descaradamente a la Cabra Mecánica, y teniendo un éxito macanudo.
    En esas que después de haberle hechado, la discográfica llamó a Lichis pidiéndole un nuevo disco. Mi más mejor amigo de aquella noche y al que creo que no he vuelto a ver me contó que había puesto de condición que María Jimenez hiciera un dueto con él.
    Me contó que a María Jimenez le había gustado y que su sueño se iba a hacer realidad. Si pudiera verle su padre, decía. Y cantaba en primicia para mí eso que luego ha sido un éxito:
    Tu que eres tan guapa y tal lista, tú que te mereces un príncipe o un dentista…
    Yo recuerdo que quería cantar con él, pero a pesar de muchos botellines, era cosciente de que mi voz no estaría a la altura.
    Fue un buen rato con un tipo que poco después tuvo un éxito, y un genuíno admirador de la Jimenez, una admiración que aquel día me transmitió.
    El Trylobite era el bar rockero de mi barrio, que cuando cerró se trasladó a la zona de Oporto pasándo a llamarse Gruta 77, grandes locales para eso del rock y del punk.

  3. ¡Dios mío, el Trilobite!

    Yo soy más aficionado a Bambino que a María Jiménez pero gracias a esta crónica deshilachada de Álvaro voy a escuchar a MJ unos cuantos días, seguro.

  4. No me gustaba María Jiménez, pero me hice fan en la segunda o tercera vida de ella; aquella de «La lista de la compra» con La cabra mecánica que ha contado Claudio.
    Maravilloso reportaje, Álvaro.

  5. Muy divertido, Quinn. Muchas gracias. Tengo sentimientos encontrados con María Jiménez. Me chirría esa fase suya de esperpento almodovariano que gusta tanto a las mujeres con envidia de pene.

  6. Muy bueno, Quinn. A mí estas postfolclóricas no me convencen, porque yo soy un clásico amador de La Más Grande, y estas músicas con letras de desgarro y puterío me hacen pensar que a ver cuándo una canción habla de trabajo, de esfuerzo, de estajanovismo, de la necesidad de ahorrar y de las bondades de la sobriedad y lo perniciosos que son el alcohol y las señoritas esquineras.

    Por cierto, y espero que no te lo tomes a mal: escribes mil veces mejor que Maceta Orinales.

  7. Nunca he escuchado La Cabra Mecánica pero creo que el cantante pone voces en una canción de Sixto y los Sixtipaldis, ¿no?

  8. ¡ Ay que vieja soy , o que jóvenes son ustedes !

    Yo, a María Jimenez le tenía manía, porque mi preferido en la serie de Curro Jimenez, era justamente El Estudiante, y me parecía que ella le estaba dando mala vida… ( yo, para entonces era la típica madre de familia intentando cumplir con mi papel tradicional ).
    Y lo de La Cabra Mecánica, ni sabía que hubiera existido.

    Pero con esta entrada de AlvaroQuintana, me ha caído bien, y en cuanto vuelva a casa, me voy a todos los enlaces, puestos por él y por Claudio Sífilis.

    Y en cuanto al fondo, que es precioso :
    A la vuelta intentaré ponerles un enlace con una ilustración de Clive Hicks Jenkins, basada en una cerámica con sonido ( imitando al rugido del tigre y a las quejas del militar ), que le hicieron a no se qué sultán, de un tigre, mordiendo por el cuello a un “british officer”. Lo del tigre y el militar es histórico, y también es histórico lo del encargo del sultán ( que estaba furioso contra Inglaterra, por la pérdida de algunos de sus privilegios cuando La Reina mandaba ).

    Hasta luego, espero
    Y ¡ Buenos días a todos !

  9. Mi favorito era Eduardo García, que hacía de El Gitano. Además, era el dueño de la cuadra que ofrecía los caballos para la serie.

  10. A mí los únicos caballos que me gustan son los de Vapor, o su anexo, los KW.
    Un bicho con personalidad no es de fiar en estos tiempos de animalismos….

  11. La serie era de culto en casa.
    A mí me desagradaba mogollón.
    Mi madre era mucho del Estudiante, y mi padre miraba libros de peces.
    Yo era del Arquitectura, y el Hernani.
    Mi hermano mayor estaba en el Ondarraitz, la lambreta en la puerta, un buen bar, con su máquina de discos de duro.

  12. Claro, Jotaele, tú erás más del Coche fantástico y Miguel Caballero, que aquí llamaban Maiquelnái. «¡Tranquilo, Devon!»

    LO QUE HAY QUE LEER, MACHO.

  13. El caballo de Curro se llamaba Silencio, en un capítulo salía Isabel Pantoja, en otro Fiorella Faltoyano, dirigieron episodios Mario Camus y Pilar Miró, la música era de Antón García Abril y de Waldo de los Ríos y la banda sonora es inencontrable, el actor que hacía de Míster Inglés era un Modlin y la historia de su familia en Madrid es acojonante.

    Otra cosa no, pero yo lo peto en un Tribal Petitsuis sobre Curro Jiménez.

  14. Satur viernes, 02/03/2018 — 09:56

    Y qué temazo de entrada, y la secretaria, me dirás que no te gustaba…
    Chan, chananananananana chan, ….
    En Irún casi todos los macarras y canis, ponían lucecitas al capó del buga…
    Yo no tenía.
    Fundación para la ley y el orden…..

  15. Quintana, muy bueno.

    Sífilis, no das una, es “guapa y artista”, no “guapa y lista”. Y a ver cuando aprendes a escribir.

    A Maria Jimenez le pasó lo que a tantas mujeres, ella lo dio todo y él fue un cabrón. Y los demás hombres le envidiamos. Y los hombres somos infieles por debilidad y cobardía.

    Yo nunca estuve en Trylobite, pero al leer ese vínculo de Josenez he tenido un deja vu, toda esa gente y esos conciertos… me es extrañamente familiar.

  16. Señor de Got, los hombres son leales y fieles. Las mujeres también y los pingüinos.
    Dejan de serlo cuando deciden.
    Cabrones y cabronas, pues también muchos y flojos y flojas más aún.
    Gente seria con los contratos ya somos menos.

  17. Fiorella Faltoyano tenía un punto.
    pero llamar silencio a un caballo en un rodaje… Silencio, Se rueda¡
    No sabría que hacer el bicho.

  18. Recuerdo haber estado en un concierto de música skate, hardcore, punk rock o lo que fuera aquello con don Claudio, no recuerdo el año, quizá fuera a mediados de los noventa, ni el sitio, me suena como en alguna zona trasera de Gran Vía. El grupo tampoco lo recuerdo, a lo mejor eran los Wipe Out Skaters o algún grupo incógnito de San Francisco de esos que solamente se encontraban sus discos en Record Runner los muy patilleros.

    ¿Se suena, Claudio?

  19. El artículo de Álvaro es descacharrante pero toda esta mitología sobre la baja cultura es una fellatio. Conocí a GGP en el 72 en Popular FM, asistí al estreno de su “Manuela” y he seguido de cerca sus actividades que acabaron en la ruleta.
    La filmografía de GGP es simplemente grotesca y sus producciones musicales de barraca de feria, desde el garrotín de Smash a los desgarros de María Jiménez. Me carga escuchar a los snobs las virtudes de Bambino o la Jiménez, AE gusta llenarse la boca con ello.
    Nunca veremos una entrada sobre, por ejemplo, Regino Sáinz de la Maza. Mientras se silencia a tan insigne guitarrista (guitarra diría la plebe) se da pábulo a feriantes y prostitutas. Así nos va.

  20. Sobre esa época sobre la que el Marqués lanza sus dicterios me sorprende el filibusterismo en las producciones, algo para lo que, en principio, pareciera necesitarse conocimiento, pero que al final hacía cualquiera.

    Hay varias obras maestras del arte del siglo XX producidas por el primero que pasaba por la calle, como el referido «María Jiménez» por García Pelayo, o «Heliotropo» de Vainica Doble (Ariola, 1973), producido por alguien tan extemporáneo como José Manuel Caballero Bonald, y me suena que Jaime de Armiñán también les produjo algo a las Vainica.

  21. Lo ha contado ya Claudio, con el añadido de la primera persona, pero es cierto que la carrera de María Jiménez estaba muerta hasta que La Cabra Mecánica la rescató del olvido. Bueno, en realidad se rescataron mutuamente. La Cabra Mecánica era un grupo que no acababa de despegar. Creo haber oído a Lichis decir en una entrevista que pensaron que este era su último disco. Y de pronto llegó Vestidos de domingo (2001) y, sobre todo, la canción «La lista de la compra». El tema es una pequeña joya, con esa dicción barriobajera, la letra irónica y elaborada, el ritmo que va cambiando de flamenquito rumbero a rap y la gran sorpresa de la irrupción de María Jiménez a media canción, que es la cantante perfecta para encarnar ese hogar de barrio, con olor a empanadilla o calamares a la romana, que casi transpira en la canción. María Jiménez eleva el tema y aunque lo hemos oído tantas y tantas veces que el factor sorpresa se ha evaporado, en su momento fue como una ráfaga de luz. Yo fui de las personas que se compró aquel disco y gracias a él recuperé algunas canciones de María Jiménez y compré los discos anteriores de La Cabra Mecánica. Con «Vestidos de domingo», Lichis y compañía hicieron bolos por medio país e incluso recalaron en Eibar, en donde los vi en un concierto en la plaza del pueblo donde no habría más de 100 personas en total, aunque Lichis actuó como si estuviera ante cien mil. Un tipo estupendo.

    Por su parte, a María Jimenez el tema le sirvió para relanzar su carrera y un año más tarde publicó Donde más duele (2002) subtitulado «María Jiménez canta por Sabina» un disco de versiones en donde se advertía con crudeza cuanto pueden ganar las canciones de Joaquín Sabina cuando el intérprete echa el resto. El éxito del disco reverdeció el interés por la vida privada de la cantante y sirvió para que se aireara en la prensa su muy conflictiva y dolorosa relación con José Sancho.

    Un año después se publicó Entre todas las mujeres, otro disco de versiones de Joaquín Sabina en donde 13 mujeres intentaban emular el éxito de Jiménez interpretando sus canciones canallas. En mi humilde opinión sólo mejoran la interpretación del cantautor la propia María Jiménez («Con dos camas vacías»), Adriana Varela («Con la frente marchita») y Chavela Vargas y la Niña Pastori que hacen versiones conmovedoras de «Noches de boda» y de «Contigo».

  22. Fuimos a ver a Sex Museum o alguna banda paralela en Revolver y al terminar nos juntamos con una gente y callejeamos hasta la Plaza de los Cubos. No sé por donde nos metimos pero vimos a Wipe out skaters en un sitio bastante grande lleno de gente. Subió al escenario a cantar una presentadora de la tele, que era novia del cantante, que iba en pantalones cortos y monopatín. Tambíen tocó alguna banda americana y había bastantes pocas tías. Aquel día no ligamos.

  23. Qué memoria tienes, cabrón. Ahora recuerdo algunos puntos álgidos de la noche, qué bueno. Es el problema del roquerismo, que hay menos tías que en una mina de carbón polaca. Y así nos ha ido, Claudio. A ver si se exige paridad en los conciertos de hardcore y empezamos a ligar. O eso, o cambiamos de repertorio y pasamos a ir a conciertos de vallenato.

  24. Por cierto, en casa tengo unas hojas con un listado de conciertos a los que fui en mi más tierna infancia. Seguro que viene esto de los Sex Museum + WOS. Ya no paso por casa hasta el martes, a ver si me acuerdo de buscar la fecha exacta y la publico aquí, que sé que es máximo interés para todos ustedes, compadres.

  25. Alvaro escribe estupendamente y ahora me cae bien María Jiménez. Jiménez Gallego, que eso se lo calla pero yo no puedo dejarlo pasar.

    En los años 70 los camones Pegaso, que eran los mejores, salían los primeros de la lonja de A Coruña con menos de media carga, para que corrieran bien durante toda la noche en dirección a Madrid y llegara el pescado fresco del día. María Jiménez, en la época del destape, salía mucho en la ventanilla de atrás de esos camiones apenas cubierta con un mantón de manila, donde éste lleva una casta cortinilla.

  26. Josénez viernes, 02/03/2018 — 11:20
    Es el problema del roquerismo, que hay menos tías que en una mina de carbón polaca.

    No habéis estado en un concierto de Los Suaves o de Rosendo.

    Maceta Orinales es un periodista deportivo ultrabarroco y morinyista con tweeterd, no se le entiende una mierda el 99% de las veces y el 1% restante es una mierda que no queremos entender. Quinn lo citó el otro día: «De mayor quiero escribir como Mortimer o como Meseta, lo que suceda primero». Siento ser tan desabrido, pero los periodistas ultrabarrocos y morinyistas me remueven las entrañas.

  27. Josénez viernes, 02/03/2018 — 11:39
    Mórtimer, esos pegasos los jubilé yo y estrené unos Nissan durante mi mili de camionero.

    ¡Camionero como Sancho Gracia! ¡El Josénez más desconocido!
    Los camioneros iban en esos Pegasos.
    Por cierto, la música de la intro era estupenda y los títulos de los episodios la caña.
    Tabaco y naranjas a mitad de precio.
    Quince toneladas de madera y una mujer.
    La izquierda de un campeón solitario.
    Somos jóvenes y podemos esperar.
    Seis meses en punto muerto.

  28. En el 72 fui al concierto que dio “Soft machine” en la discoteca MM. Lo llamábamos “música progresiva”. En el 73 vi a “King crimson” que actuaron en un cine. Luego a “Santana”, a “Camel”, a “Génesis”, a “Tangerine dream”. Íbamos entonces unos elegidos, los “modernos” de entonces…
    Luego llegó la democracia, la barbarie, la masificación, los roqueros y los manguis. Me retiré de ese mundo y me refugié en la alta cultura, la cultura de Radio Clásica, jazz y flamenco clásico incluidos.

  29. MGAUSSAGE viernes, 02/03/2018 — 11:59

    Aquí habló de ella Adapts y la conocí gracias a él. A mi hija le encantó.

  30. Ayer al aterrizar a las tantas en casa me encontré con el tocho “Memoria del comunismo” de Losantos encima de la mesa de mi rincón de fumar. Mi santa, que está en todo. He leído veinte páginas, no me desagrada que personalice su visión juvenil cristiana y evolución hacia el comunismo. He de decir que está mejor escrito que sus artículos de prensa, como debe ser.

  31. Es ya el quinto día que El País me pasa por los ojos esta foto. Vamos a ver, colegas, ¿no os dais cuenta de que tenéis que diferenciar a la audiencia, no agruparla? Naturalmente todos caemos y pinchamos en el culo de Rihanna… ¡pero nos vamos de vuestro periódico a otra publicación! Ya sé que es del mismo grupo, pero después de verle las posaderas a Rihanna y darnos cuenta de que nos habéis llevado realmente a un anuncio de bragas, salimos de El País con la sensación de que no es serio, que habíamos entrado a ver qué se cocía en las noticias y hemos acabado donde querían vuestros anunciantes. Y luego decís que los clientes somos los lectores, que os abandonamos al galope. Vosotros os lo habéis buscado.

  32. Perroantonio viernes, 02/03/2018 — 12:27

    Es lo que nos fascinó a mi hija y a mí: aquella España extraterrestre, que yo recuerdo -no había cambiado mucho en los 80- y que ella puede intuir.

  33. Acabo de llamar a un amigo, músico, compadre de hace treinta años. Se ha disculpado, me llama luego, está en una cola para coger comida.

  34. Se ha muerto?
    CAGONTODOSLOSANTOSQUEALMUERZAN
    Yo admiraba su vano esfuerzo y me encantaba escucharlo en La Clave, ese programita que Gengis desprecia.

  35. La canción famosa de María Jiménez es acojonante:

    Porque yo me lo propuse y sufrí.

    ¡Vaya frase! «I Will Survive» es una completa putamierda como himno a su lado.

  36. Hoy en la radio escuché a Arcadi hablando de su libro. Ciento sesenta y no sé cuántas portadas con los cuatro trajes de Camps.

    Perro, lees periódicos porque eres algo masoca y pinchas en el culo de Rihanna porque es un valor seguro, a diferencia de todo lo que lo rodea.

  37. Russell Crowe se ha divorciado y, quizá porque ha quedado pelado, quizá por joder, hace una subasta con lo que le ha quedado y ya no quiere. Sotheby’s te manda el catálogo, por 45$ australianos, de la subasta que se llama “Art of Divorce”. En él Máximo Décimo Meridio, general de los ejércitos del norte, pone en contexto cada coche, moto, cuadro, etc. Más que nada por darle morbo al asunto.

    https://www.sothebysaustralia.com.au/shop/item/au0822-russell-crowe-the-art-of-divorce

  38. Gracias a todos, me alegra que les haya gustado el artículo. En general, siempre que he hablado con alguien de María Jiménez he notado una animadversión hacia ella de origen incierto, impresión que corroboran los comentarios hasta ahora. Si he enlazado el disco al final no ha sido porque esté a comisión de Spotify, sino porque en efecto me parece un disco extraordinario, de una pasión contagiosa en las guitarras y la voz. Y «Vámonos» un trallazo que te deja turulato.

    Se me ha olvidado señalar que, salvo cuando se indica y enlaza otra cosa, las citas están sacadas de Calla, canalla. Memorias, de la Jiménez con la periodista Mª José Bosch.

    Me he ceñido a la parte de la carrera de María Jiménez más próxima al año en que salió el disco, 1976, pero en efecto, como cuenta Perroantonio, desde finales de los 80 hasta que sacó «La lista de la compra» con La Cabra Mecánica, la carrera de la cantante había entollado en un socavón del que parecía que no podría salir. Pero salió, y a lo grande, aunque a mí los que me gustan son sus primerísimos discos y, además, Sabina en general me da sueño y urticaria, salvo cuando lo interpreta Adriana Varela, como dice Perro.

    Gracias, Satur, lo que dices es para mí un verdadero elogio porque me temo que me gusta mucho el estilo de Maceta Orinales. Tiene además un sentido del humor retorcido como un sacacorchos en una rodilla con el que me identifico mucho.

    Y, antes de que se me olvide, un regalito de boda para JrG: el archivo visual de Alan Lomax.

  39. TVE se deja aconsejar por Chopsuey y pone a la belleza convulsa para presentar el telediario de la primera.
    Quinn, su aseado texto no nos cambia nuestra opinión sobre la folklórica.

  40. Tengo que confesar que nunca me ha gustado cómo cantaba la Jiménez, a pesar de tenerle simpatía personal. Me ocurre lo contrario que con doña Concha Piquer, personaje insoportable y excelsa cantante. Lo que sí me ha gustado mucho es la entrada de Quinn.

    Amantes todos de la naturaleza. He descubierto que en Internet cuelgan las obras completas de Winslow Homer, del que me enamoré a raíz de esta miniatura que hay en el Thyssen: Ciervo en las Adirondacks.

  41. Llueve tanto en el Zulo que se ha desbordado el albercón, los acuíferos están tan llenos que el agua rebosa en superficie. No tardarán en llegar los flamencos.

  42. Tampoco soy fan de la protagonista de hoy, pero felicito la entrada.
    Me ha sorprendido agradablemente la nueva imagen de Chopsuey, y las hipnóticas miradas de tigresa y carnero que durante muchos años me interpelaban en mi casa.

  43. MGaussage viernes, 02/03/2018 — 15:17
    Russell Crowe se ha divorciado

    Hoy he estado en un “Punto Verde”, esas instalaciones previstas para que el ciudadano vaya depositando en distintos contenedores aquello de lo que se quiere desprender.
    Ha llegado un coche del que ha descendido un hombre de mediana edad, con traje y corbata. Se le notaba desorientado sobre el funcionamiento del sistema, y ha empezado a sacar del coche muchas cajas de las que sobresalía su contenido: papeles, ropa, aparatos, cajitas donde se avistaba unos relojes o unas fotos…
    Pronto se ha visto que la desorientación era doble: pretendía hacer una selección de lo que iba a tirar y de lo que mantendría. Era la viva estampa de la desolación cuando ha salido de su marasmo y se ha dirigido al único empleado, que estaba en un rincón comiendo el bocadillo, y alargándole un billete le ha dicho entre sollozos que no podía clasificar las cosas y deseaba dejarlo todo allí para que lo hiciera él.
    El empleado le ha animado, solícito, ayudándole a encontrar destino para cada caja llena de camisas, trajes, jerséis o carpetas llenas de papeles, quién sabe si cartas o declaraciones de renta.
    El hombre ha contenido los sollozos pero gruesas lágrimas caían todo el rato sobre los inútiles objetos, también en los pocos que se han salvado y han regresado a una caja en el coche y a un nuevo destino, junto con las que contenían libros y que nunca han parecido estar destinadas al abandono.
    Cuando se ha ido, el coche estaba aligerado, el conductor no tanto.
    Me he quedado admirado por la capacidad de dolor endógeno que contiene el cerebro humano, y haciéndome preguntas sobre su base cultural o genética, y su utilidad social o evolutiva.

  44. Creo que nunca he escuchado una canción de María Jiménez… Pues ahora va y me pica la curiosidad. Muy buen texto, Álvaro.

  45. Muy buenas. De lo que os vengo leyendo ayer y hoy me surgen varios comentarios. Ninguno muy interesante, para qué engañarnos, pero les voy a ir dando curso y seguramente inundando. Por desperezarme más que nada, ya sabréis disculparme.

    Comentario tocahuevos: El libro de Gaussage. Bellpuig, supongo que lo habrá puesto usted junto a los demás, en la sección “Libros” del Menú, pero cuando intento acceder me devuelve este mensaje: “Prohibido. No tiene permiso para leer LIBROS”. Me resulta deprimente que incluso la máquina me considere indigno de leer LIBROS, pero vaya, me haré con ese antes o después, de un modo u otro, lo queráis o no. Así que tampoco se dé mucha prisa en mirarlo, Bellpuig. Eso en caso de que sea fallo de la página, que también puede ser cosa de que mi navegador, o yo mismo, navegamos mal. Mis disculpas si es así.

    Comentario tertuliano: No tenía ninguna opinión sobre María Jiménez, ni favorable ni en contra ni indiferente, hasta que he leído el texto de Alvaro. Después de hacerlo he detectado una vaga simpatía más bien vicaria, supongo que porque en casa gustaba y se escuchaba a menudo. De hecho, con sólo leer ese título, “Se acabó”, me ha venido como un alud el estribillo entero y no me lo quito de la cabeza desde esta mañana, y lo que me queda, acabaré volviéndome loco: gracias, Alvaro. Por Lichis y su Cabra Mecánica nunca he tenido interés, hasta el punto de que no recuerdo haber escuchado conscientemente una sola canción suya, pero vaya, esto es cosa del puro azar y de los caminos de la vida, porque bien sabéis los atentos que me gustan cosas sin duda mucho más comerciales e insustanciales que lo que pueda ofrecer ese grupo. Con Sabina mantengo la relación esquizofrénica de tantos otros: me parece un letrista digno del dignísimo Nobel, pero sus discos me aburren mortalmente. Me compré uno y lo escuché dos veces entero, nunca más, desde entonces sólo picoteo por canciones. De modo que, con todo lo anterior, es fácilmente deducible que no tenía ni idea de esas relaciones, colaboraciones e intertextualidades entre unos y otros, pero me alegro por ellos y por vosotros que lo disfrutáis. Eso sí, a propósito de ese disco del que habla Perroantonio de mujeres interpretando las canciones de Sabina, yo contraataco con “Mujeres”, de Coque Malla, en la que él mismo repasa su discografía acompañado de una mujer en cada uno de los temas, entre otras su señora madre, que por cierto falleció poco después de la grabación. Me parece un gran disco y un gran DVD que puede verse entero, por cierto, en Youtube.

    Comentario informativo-divagador: Josénez, esos planes para cerrar con una película la inacabada Deadwood hace ya tiempo que se cancelaron por la misma razón por la que HBO le dio carpetazo a la serie: demasiado cara para tan poca audiencia. Cosa curiosa esta última teniendo en cuenta que Deadwood no es otra cosa que un clon de Roma, que sí tuvo algo más de éxito, y esta a su vez de la celebérrima Juego de Tronos, o viceversa, lo mismo da, se trata exactamente de la misma historia contada con el mismo tono y hasta con personajes calcados en tres universos diferentes, o eso vengo sosteniendo yo desde hace tiempo.

    Comentario en que me opongo: Satur, Meseta no sólo escribe de fútbol (para muestra, la soberbia última entrada de su blog, que no enlazo por aquello del límite de links, el que guste que la busque), pero cuando lo hace, a mí me parece que se sitúa a años luz del mourinhismo que usted detesta. Así que o bien usted o bien yo lo estamos leyendo mal. Puede que en twitter le pierda cierto sentido del espectáculo, eso no lo sé porque allí apenas le leo. Pero por lo demás suscribo todo lo que dice Alvaro a su favor, y puede que incluso más.

    Comentario admirativo: Qué bueno eso de Holmesss de las 18:12.

  46. Sigo.

    Comentario divagador total, a propósito de “La forma del agua” que citaba el Marqués. Pues veréis, resulta que este año, me he dado cuenta, he visto las nueve películas candidatas al gran Oscar, que se falla mañana. Y os voy a amenizar con mi lista de mejor a peor y una nota para cada una como se hace por ejemplo en Filmaffinity, cosa que me viene bien porque allí ya las tengo puntuadas y no tengo más que fusilar la nota que puse. Eso sí, en consideración de Satur especialmente, que suele quejarse con razón de que recomendamos y detestamos cosas sin añadir motivos, acompaño cada una de ellas con algunas líneas. Y también porque me apetece escribirlas. Gracias por vuestra paciencia.

    El hilo invisible. Excelente. El genio de P.T. Anderson no parece tener límites, y el caso es que todavía es joven. Quiero decir que, en el caso de Von Trier, por poner al único cineasta que se le asemeja en espíritu, temas y estilo, parece intuirse ya el techo, muy probablemente su mejor película ya está hecha. Pero en el caso de este hombre uno recuerda “Magnolia”, aquella obra maestra que sin embargo quedó ya quedó muy atrás con “The Master”, y se encuentra con que esta es aún mejor, más sutil y más excesiva, más bella y más salvaje, todo al mismo tiempo. Sigue refinando su genio, en todos los sentidos: el atrevimiento, la profundidad intelectual y psicológica (al cine de Anderson hay que llegar con ciertas lecturas, recuerdo que escribió tan acertadamente Perroantoio hace tiempo), y quizá especialmente la abrumadora maestría técnica: se podría no entender ni una línea del diálogo, no saber en absoluto qué te están contando y aún así intuir la grandeza de la historia de ese modisto atormentado por un fantasma y quedarse deslumbrado por la belleza formal de cada plano.

    Los papeles del Pentágono. Muy buena. Lo que se viene llamando un peliculón. Un tema que no podía haber caído en mejores manos que las de Spielberg, Streep y Hanks, aunque este tiene un papel mucho más secundario y difuminado, el auténtico show es el de ella. Hay un detalle realmente precioso: terminada la película, hay un último plano de apenas segundos que parece completamente ajeno a ella, supongo que la gente más joven o menos interesada se preguntará a qué viene esa especie de críptico epílogo: es un recreación exacta del principio, del primer plano (un guardia de seguridad descubriendo una puerta forzada) de “Todos los hombres del presidente”, que contaba la investigación del Watergate también por reporteros de The Washington Post, apenas un año más tarde de los sucesos que recrea esta de Spielberg. No cabe homenaje más generoso que ese, recrear exactamente el inicio de una película de la que, supongo, Spielberg se considera heredero. Aunque la supera, para mí esta es sin duda la mejor película sobre la relación entre poder y periodismo nunca hecha: más allá de la profundidad y la valentía con que aborda el tema, tiene toda la calidad desde el punto de vista puramente cinematográfico que se le presupone con semejante gente a los mandos y aún más.

    Lady Bird. Buena. Modesta, inteligente, encantadora o melancólica según les pille el día. Cierta decepción sin embargo, yo al menos esperaba mucho más de la primera película como directora de la gran Greta Gerwig, musa del cine indie (guionista y actriz) y alumna aventajada de Allen. Con todo a su favor para dar por fin el gran salto, se limita a dar más de lo mismo, que no es poco, pero en realidad cualquiera de las películas que escribió antes no está por debajo de este retrato íntimo y humanista de la adolescencia femenina. Subrayen lo de femenina, aunque es este caso se trata de honesta marca de la casa desde hace muchos años, nada que ver con las corrientes de moda. Y aún así, supongo que la Academia lo tendrá en cuenta.

    El instante más oscuro. Interesante. Esto ya estaba inventado y patentado desde aquella “El discurso del Rey”; esta es, en lo formal y en el modo de narrar, un calco absoluto de aquella pero aún más tópica y plana, quizá paradójicamente aplastada por la impresionante caracterización e interpretación de Gary Oldman. Hay una escena en el metro de Londres realmente brillante, supongo que es algo que de verdad ocurrió tal como se cuenta; quienes la hayan visto y sepan que informen si gustan. Por lo demás, se limita a ilustrar el momento histórico sin ninguna pretensión de originalidad. Muy académica en todos los sentidos, vaya, lo que probablemente sea apreciado precisamente por los académicos de Hollywood. Es curioso que la historia sea prácticamente idéntica, digamos que contada desde el lado político (la película se centra casi en su integridad en ese episodio), a la que Dunkerque, otra de las nominadas, cuenta (es un decir) desde el punto de vista militar, no sé si tal coincidencia temática se habrá visto muchas veces en un mismo año.

    La forma del agua. Pasable. Un cuento fantástico y romántico más o menos tan agradable (a veces aburre y a veces empalaga), olvidable y técnicamente exquisito como todas las películas de Guillermo del Toro. Contada de forma apresurada y un tanto torpe, tiene sus momentos, pero ni por asomo es la gran obra que está vendiendo la crítica. Es más, probablemente sea su peor película. En realidad, es sólo una buena película infantil, y supongo que es así como honestamente debía haberse vendido. En los últimos días, el guión ha sido demandado, parece que más que justificadamente, por plagio de una antigua novela.

    Dunkerque. Pasable. Uno ve el plano inicial de la película y se dice: esto va a ser una puta maravilla. Ve el segundo y esa expectativa todavía aumenta. Lo malo es que llega el plano 85 y todo sigue igual, y en el plano final uno se pregunta inevitablemente cuándo empieza la película. Inútil buscarla, no la hay, es una película sin guión. Nolan lleva hasta el extremo la absurda moda del “Basado en hechos reales”. Tanto se basa en ellos, de hecho, tanto los da por descontados, que se olvida de contarlos. Así que asegúrense antes de verla de estar bien enterados de qué fue y significó exactamente la batalla de Dunkerque porque si no se quedarán únicamente con una magnífica colección de postales sin hilo ni sentido ni emoción de ningún tipo. Y aún así, bien enterados, lo único que verán es una ilustración, una especie de galería de imágenes de la batalla. Muy bonitas, eso sí. Cómo no.

    Call me by your name. Regular. Para preciosistas y románticos sin cura. Esto también lo habíamos visto antes, concretamente en aquella “Belleza Robada” de Bertolucci. Se queda muy lejos de lo que, en mi opinión, pretende imitar. Me estragó, demasiado diseñada, demasiado autoconsciente de su propia pretendida elegancia y sensualidad. Un enorme actor que quizá se cuele en esa dura pugna que se adivina entre Oldman y Day-Lewis por la mejor interpretación y poco más.

    Déjame salir. Regular. Ni tan innovadora ni tan ingeniosa como vendió la crítica. Se aprovecha quizás de que son tiempos en los que basta escribir un guión supuestamente atrevido (no lo es, sólo simula serlo) para salir del adocenamiento y sorprender al personal. Una película de terror con tono cómico sobre el racismo latente en USA que no da la talla en ninguno de los dos registros. Apenas me acuerdo de ella a estas alturas.

    Tres anuncios en las afueras. Muy mala. Una estafa de manual. Falsamente original (la historia de la madre coraje la hemos visto mil veces y en el fondo el confuso argumento, si alguno hay, se reduce a eso). Falsamente ingeniosa (los chistes, los diálogos y las situaciones son muy pobres y muy artificiales, como diseñados con escuadra y cartabón para sacar una sonrisa o un gesto de fatalidad o resignación prefabricados, artefactos típicos de otros timos de esta índole que los guionistas ya saben que funcionan). Y, sobre todo, falsamente honesta, porque a lo que intenta colar como empatía, complejidad y humanidad se le ve demasiado la postura militante. Debajo de toda esa capa de supuesta benevolencia hacia todos sus personajes hay una clara división de fondo entre buenos y malos. Y evidentemente, como siempre sucede en las películas de este tipo, quiere situarse pegadísima a la actualidad y a lo políticamente correcto: burdas críticas al racismo de la policía norteamericana, a la homofobia, a la Iglesia Católica, al provincianismo y a todos los problemas de la USA profunda que todos conocemos hace ya mil años. Diría que es una muestra de que el populismo ha llegado también al cine, porque es más o menos eso, una versión populista, para cerebros pequeñitos (no se me ofendan los fans, es una opinión como cualquier otra) de grandes películas en esta misma onda como “Nebraska”. Pero ha gustado a la crítica, y tanto. Quizá es que la actuación estelar de MacDordmand les parece suficiente y no conviene manchar la imagen de la diosa señalando las múltiples y evidentes panfletadas y debilidades puramente cinematográficas de la película, hay mucho mitómano desatado por ahí. Lo que me temo es que todo esto que yo veo como enormes manchas la acerquen sin embargo al Oscar, porque efectivamente esa postura militante disfrazada de humanismo parece muy del gusto de muchos académicos, también allí.

    Y creo que ya.

  47. No sé si saldrá el enlace al blog de Clive Hicks Jenkins co lo del tigre. Pero al menos lo he intentado:

    https://clivehicksjenkins.wordpress.com/2015/09/18/28178/

    Y las críticas de películas de Albert ( 21’49 ), me han gustado. Son de las que ayudan a decidirse a ver o no una película . Aunque no la destripe del todo, que es a mí lo que más me prueba, que el saber el final me quita todos los nerrrvios.

    Y que el relato de Holmess de las 18’12, es precioso, y me ha dado ganas de llorar.

    Y que buenas noches a todos.

  48. Albert, dichosos los ojos.
    Dichosos los cuales y dicho lo cual, CÓMO TE ATREVES a decir que la de los carteles de las afueras es una estafa. Por encima de mi calavera.
    Me has recordado a una que acusaba a los Simpson de machistas. Ni corrección política ni corrección político, ni yihad ni yihod, que no. Por ejemplo, la madre coraje, dices. Y la pobre está como una regadera y es un mal bicho, por no mencionar la parte que tiene en su desgracia y en la de los demás. Y esto vale asimismo para las otras notas tópicas que mencionas, porque el argumento está confeccionado con exageración, dolor y burla. Además ni siquiera sabes si al final van a matar a ese tío o no, FINAL ABIERTO PA PENSAR.
    Si no te gustaban los diálogos y las paridas haberte salido del cine y haberte ido de España.

  49. Chino Cudeiro viernes, 02/03/2018 — 18:43
    Creo que nunca he escuchado una canción de María Jiménez…

    El milénico saludable.

    Alvaroquinn viernes, 02/03/2018 — 21:30
    Brema, Adaps y Mortimer, hace poco descubrí la existencia de… ¡Lola la Trailera!

    El milénico endemoñao.

  50. Albert viernes, 02/03/2018 — 21:49

    Antes del homenaje a Todos los hombres del presidente, cuando salen de la audiencia ante la Corte Suprema, y mientras los hombres del Times dan su rueda de prensa en la escalinata y la mujer del WP pasa desapercibida a los periodistas y se abre paso entre “la gente” (…), hay un homenaje de Spielberg a Metoo. Supongo que dentro de treinta años no se entenderá. De hecho, espero que dentro de treinta años no se entienda.

  51. Yo no creo que «La forma del agua» sea una obra maestra ni nada parecido, pero sí creo que es una buena película de serie B. Como no he seguido a Guillermo del Toro, no sé cuál es su mejor film; sólo he visto «Hellboy», «Pacific Rim» y esta última. Es un tipo que me recuerda vagamente a Alex de la Iglesia y a Tarantino, no por la temática o la calidad, sino por su falta de prejuicios y por la sospecha de que es un rarito que se lo pasa bien haciendo su trabajo.

    No hay que ponerse estupendos con los Oscar. Salvo los técnicos, nunca han sido unos premios fiables. Vamos, que es muy posible que le den el Oscar a la mejor interpretación femenina a McDormand y no se lo den a Sam Rockwell.

  52. Me he tragado la peli de Campanella de la 2 cuyos diálogos me hacen pensar que estoy sordo, sólo pillo una cuarta parte de lo que dicen. Curiosamente en esa cuarta parte había una referencia al “pituso orejudo”, que si mal no recuerdo era uno de los asesinos recreados por Olmos.
    Chopsuey instruye en asuntos insólitos a la par que deleita con su biblioteca virtual.

  53. Por lo demás, de las que he visto: la película de Spielberg me pareció simplemente pasable. Mucho mejor, en el género, Todos los hombres… y los Tres días del Cóndor. Anderson, en mi opinión, está completamente sobrevalorado (hace poco comenté aquí una película de él, The master, donde está inmenso J. Phoenix y a su nivel, o sea muy alto, P.S. Hoffman); nos lo quieren colar como un iconoclasta, y no. Tampoco me gustó Tres carteles, aunque McDormand salva cualquier cosa. Echo de menos películas menos previsibles, más arriesgadas, aunque sean menos correctas técnicamente, más artesanales, imperfectas.

  54. Gracias, Bellpuig, es usted un amor.

    Procu, niña buena de la pompa, para qué me das carrete con estas cosas. Vamos a poner un ejemplo para resumir lo que hemos visto cada uno. Y con esto nada queda destripado porque voy a referirme a una secuencia de mitad de película. Una secuencia que, como el 90% de las restantes, perfectamente podría haber ido a principio, al final o incluso haberse suprimido del montaje final sin que la historia acusara ni lo más mínimo esa ausencia, en esto tienes que estar de acuerdo a poco que rebobines y recuerdes cómo se desarrolla la narración. Eso ya dice mucho de la calidad del guión.

    Bien. La secuencia es esta: el ex marido llega a casa de su ex mujer, se ponen a hablar tranquilamente, pero durante la conversación él la culpa a ella de la muerte de la hija de ambos y, súbitamente, la amenaza de muerte y de hecho la estampa contra una pared y le pone un cuchillo en el cuello. Vale. Reacción de ella: en cuanto se zafa, se sienta a la mesa con él, le acaricia la mano, le sonríe, lo trata como a un viejo compañero al que sólo ella comprende, algo así, supongo que hasta aquí seguimos estando de acuerdo. Todo esto presenciado por el también hijo de ambos y por la amante de 19 años de él (¿cabe un personaje más tópico que la tía buena tontita sin matices? me pregunto de paso), ninguno de los cuales se inmuta tampoco por lo que acaban de presenciar. Si no recuerdo mal, esa secuencia es la primera aparición del marido en la película. Es decir, no hay base ninguna para interpretar esa extraña reacción de la McDormand y de los otros tres personajes. De modo que esto también queda absolutamente a merced de la interpretación libre del espectador. Tú interpretas, si no te entiendo mal, que ella reacciona de ese modo porque está loca, fundadamente loca, bien perfilada en el guión como una loca, y que además en realidad todo es exageración y burla.

    Hay varias secuencias más con una construcción diría que idéntica, con reacciones absolutamente inesperadas y desconcertantes de los personajes: ese ayudante de sheriff, Sam Rockwell, que ha vivido toda su vida siendo el perfecto imbécil sin matices (más tópicos) que, en el mismo instante en que lee la carta del difunto sheriff diciéndole que en realidad él no es tan imbécil, que puede cambiar y convertirse en un buen policía, cambia por completo su mentalidad de imbécil y se convierte, efectivamente, en un gran policía. En ese mismo instante, subrayo, ni un minuto después, levanta los ojos al cielo y se dice: es verdad, soy un gran tipo y un gran policía y voy a demostrarlo. Por qué el difunto sheriff no le dijo en vida las cosas que le dice en la carta, cabe preguntarse; respuesta evidente: no hubiese producido el mismo efecto en el espectador, la carta de un muerto es algo más lacrimógeno, efectista y manipulador. El enano que se presta por la mismísima cara y también sobre la marcha a encubrir un tremendo acto criminal porque sí, porque MacDormand es su amiga y los enanos son buenas personas, quién lo duda. El publicista al que le han dado una paliza de muerte coincide en el hospital con quien le dio esa paliza y, también sin cuento alguno, no sólo no se lo recrimina, sino que le ayuda amistosamente a beber con una pajita. Podría seguir y seguir, casi secuencia por secuencia, a cual más desconcertante en este mismo sentido, oscilantes todas entre el tópico más sobado y la extravagancia más disparatada, sin término medio.

    Visto así, caben tres posibilidades: una, que no sólo McDormand sino todos y cada uno de los personajes están completamente locos del modo que tú dices. Esto hubiera tenido su mérito, para qué negarlo. Dos, que en realidad se trata de una genuina comedia de enredo (lo que tú llamas exageración y burla, sólo en ese género los personajes se comportan disparatadamente sin necesidad de justificar sus disparates) y sin embargo la crítica y los espectadores, en un gigantesco equívoco, la estamos tomando por un drama humanista. Y tres, y yo creo que esta es la buena: las cosas suceden de ese modo porque el efectismo, la manipulación emocional y el cliché levemente retocado para que no parezca tal son los faros y guías de la película. Ya sé que no te voy a convencer ni lo pretendo, te ha gustado y ya está, mejor para ti y yo me alegro de verdad de que te haya sugerido cosas buenas. A mí no y también está. Un abrazo, niña con pompa.

  55. Jenny, no recuerdo eso, o más bien no me percaté. Estaré atento la próxima vez que la vea, que no tardaré. Artesanal e imperfecta se ajusta como un guante a “Lady Bird”, diría yo. Pruebe a ver.

    Exacto, Perro, como Tarantino o De la Iglesia. Se lo pasan como enanos, no me cabe duda, y los tres llevan el cine en vena, se diría que piensan, hablan y sienten en imágenes y planos, pero todos también son freaks que tienen poco o nada que contar. Eso creo. Y claro que no hay que ponerse estupendo, de hecho no recuerdo cuándo fue la última vez que vi la ceremonia pero hace más de 15 o 20 años seguro, o estuve atento a la lista de nominados. Este año, por pura casualidad, las he visto todas y aproveché para dejar constancia del hito personal.

  56. Reacción de ella: en cuanto se zafa, se sienta a la mesa con él, le acaricia la mano, le sonríe, lo trata como a un viejo compañero al que sólo ella comprende

    Se le escapó algo, Albert: por qué el ex marido está con una joven y por qué ella le compadece a pesar de todo. Creo que es en una conversación con el hijo de McDormand (el hermano de la asesinada) donde aparece fugazmente la clave.

    Haré un poder por Lady Bird. Pero no creo que los caballeros de la Academia nominen una pilícula artesanal.

    Por cierto, Tarkovski artesanal sobre un cuento de Hemingway (1ª parte, 2ª parte).

  57. Buenos días a todos:

    Me ha gustado el artículo de Cayetana Álvarez de Toledo que trae El Marqués.

    Aunque a mí Pinker , en lo de su libro anterior, no me convenciera ( este último todavía no lo he leído ). Porque mi sensación con aquél libro era que Pinker pensaba que ” El Hombre” había mejorado su propia naturaleza, mientras que a mí lo que me parece es que somos igual de “malos y egoistas y envidiosos” que nuestros remotos ancestros, y que si hay “menos crímenes violentos” ahora, es porque gracias a los avances científicos y técnicos, todos estamos más cómodos y vivimos mejor, así que tenemos más que perder si actuamos violenta y egoístamente.
    Pero que, desde luego, nuestra naturaleza no es ni una pizca más “Angélica ” que la de nuestros antepasados Neandertales.

    Me vuelvo a mi cesto de plancha.
    Hasta luego, espero

  58. De la película de Campanella, ‘El secreto de sus ojos’, hizo una versión no sé quién, con Nicole Kidman y Julia Roberts, que se llamó ‘El secreto de una obsesión’. Yo la vi primero. Una película absolutamente prescindible que me hubiera ahorrado de haber leído antes una crítica. Lo hice después, y me enteré entonces que era un remake de la de Campanella, así que vi el original, a la que vendían como obra maestra. La verdad, prefiero las clasificaciones por puntos: un 7.

  59. De acuerdo con la reflexión de Viejecita sobre la continuidad de la naturaleza humana. Pero hay que precisar que los Neandertales no son exactamente nuestros antepasados. O sólo un poco.

  60. El progreso económico es la variable principal que explica la progresiva mejoría de la sociedad. Los ideales irracionales como el romanticismo, el comunismo o el nacionalismo identitario ponen piedras en el camino y explican los vaivenes temporales y las diferencias geográficas.

  61. Perroantonio (10′ 45 )
    Es que, cuando vivía en USA, a mi chico pequeño no se le ocurrió mejor cosa que hacerse un análisis genético ( o como sea que se llamen ).
    Y resultó que, por parte materna, había heredado no se qué de los Neandertales. Yo ya me he olvidado de todo aquello, y no me hice copia del estudio, pero sí creo recordar que coincidía con rasgos heredados por muchos de los actuales habitantes de la cordillera del Atlas…

  62. El progreso de la sociedad española, su mejoría económica, su elevación cultural, no se compadecen ni con el culto a María Jiménez ni con la admiración por el el cine manierista de Guillermo del Toro.
    Chopsuey debería marcarse una líneas rojas, una censura previa, para que no se llegasen a recomendar productos averiados, sean de alta o baja cultura. Aquí hay niños que se lo creen todo y habría que protegerlos.

  63. Albert
    sábado, 03/03/2018 — 01:09

    Albert, la película ya la estaba olvidando en sus detalles, pero gracias a tu cabreo de persona estafada vuelvo a recordar. Te escojo un par de pensamientos, que los veo muy acertados: Las «reacciones absolutamente inesperadas y desconcertantes de los personajes», «entre el tópico más sobado y la extravagancia más disparatada, sin término medio».
    Y tú ¿para qué querías un término medio?

  64. viejecita sábado, 03/03/2018 — 10:58

    De la cordillera del Atlas, pero ¿de qué calle?
    Un guipuzcoano que está en Pekín va a comprar un billete de avión para la vuelta.
    —¿A dónde quiele il, señol?
    —A Pasajes.
    —¿Pasajes San Juan o Pasajes Ancho?

  65. Marquesdecubaslibres sábado, 03/03/2018 — 11:01
    El progreso de la sociedad española, su mejoría económica, su elevación cultural, no se compadecen ni con el culto a María Jiménez ni con la admiración por el el cine manierista de Guillermo del Toro.
    Chopsuey debería marcarse una líneas rojas, una censura previa, para que no se llegasen a recomendar productos averiados, sean de alta o baja cultura. Aquí hay niños que se lo creen todo y habría que protegerlos.

    Efectivamente, Marqués: el progreso de la sociedad española, su mejoría económica, su elevación cultural, admiten tanto el culto a María Jiménez y al cine manierista de Guillermo del Toro como la celebración de los tañedores de vihuela, del canto con gorgoritos o del cine en donde se ve crecer la hierba o el musgo interior. Como decían aquellos editoriales de los años 80 que tanto me gustaba parodiar, Chopsuey es un crisol, un punto de encuentro de distintas sensibilidades; estamos aquí para rellenar un hueco, o sea.

    A los niños, más que protegerlos, hay que espabilarlos.

  66. Pues nada, cambio Neandertal por ” Homo … lo que sea “.
    Pido perdón por mi ignorancia.

    Y que lo que quería decir es que
    el progreso de una sociedad, no significa necesariamente el progreso hacia lo angélico de quienes constituyan esa sociedad.
    Y que ¡ vivan la ciencia y la técnica !

  67. El cardenal Ratzinger, hoy Papa emérito, condenó en su día de forma enérgica el relativismo moral de nuestra sociedad. Hoy me corresponde condenar con firmeza el relativismo estético de Perroantonio al que le da igual 8 que 80.
    Ando escuchando a Dave Brubeck, del que nunca se ha hablado aquí pese a que su cuarteto haya sido leyenda. Sus temas “Blue rondo å la turk” o “Take five” (compuesto por Paul Desmond, el saxo del cuarteto) forman parte de nuestra memoria colectiva. Un hombre culto ha de conocer esto antes que a María Jiménez. No todo vale igual, menos relativismo y más adherencia al canon universal que algunos gustamos prescribir.

  68. En sólo media docena de comentarios ha quedado claro lo difícil que es establecer un canon, en este caso cinematográfico, y eso que estamos comentando películas de gentes que saben muy bien lo que hacen, como Anderson, Guillermo del Toro, Spielberg, Nolan… Es un problema de superproducción, claro, pero también de que nos lo hemos visto todo y que, como público, hemos fragmentado nuestros gustos.

    Recuerdo que al Marqués le gustó la película de Churchill, lo que probablemente tendrá que ver con su afición a la historia. En mi caso es de esas películas en las que, sólo viendo el cartel, sé que no quiero ver. Me pasa también con el género ‘Guerra Civil’, que me produce el mismo efecto que a un vampiro una ristra de ajos. ¿Quiere eso decir que no sé reconocer las virtudes de una buena película sobre el asunto? Pues no. Lo que quiere decir es que cuando te has pasado 40 años seguidos comiendo garbanzos eres más proclive a darle una oportunidad al chopsuey de pollo. En el otro lado están los que sólo quieren comer chopsuey de pollo.

    No sé si todo el mundo es consciente de que el mercado cinematográfico es hoy universal y que el gran logro del cine americano, del modelo cultural americano (sí, acepto americano como norteamericano, ¿qué pasa?), es haber conseguido un modelo narrativo universal. Obviamente, nosotros somos unos culturetas del copón y echamos pestes del ‘mainstream’, pero quienes han conseguido dar con la clave del producto generalista (universal) y, al mismo tiempo, altamente personal sólo pueden ser calificados de genios. Y yo, naturalmente, me descubro ante ellos.

  69. marquesdecubaslibres sábado, 03/03/2018 — 12:23

    El cardenal Ratzinger, hoy Papa emérito, condenó en su día de forma enérgica el relativismo moral de nuestra sociedad. Hoy me corresponde condenar con firmeza el relativismo estético de Perroantonio al que le da igual 8 que 80.
    Ando escuchando a Dave Brubeck, del que nunca se ha hablado aquí pese a que su cuarteto haya sido leyenda.

    ¡Choca esos cinco!

  70. A vøre Marquis, los amantes de las fototetas no somos incompatibles per se con el Take Five y su endemoniado compás de 5/4.

    De facto mi padre un anticultureta completo lo tenía grabado en un magnetófono Grundig y maravillado me pedía que lo escuchara muy a menudo y no descarto su influencia en mi carrera como músico

  71. ¿Cuando va publicar Chøpsüéy un estudio que explique por qué los machos Alfa nos derretimos incluso ante la preñada más fea?

  72. No tiene sentido lo que ha dicho Viejita, pero si puede aclararse podría estar interesante. Los Neandertales no estuvieron en el norte de África pero esos europeos que tienen genes suyos sí. Por ejemplo los Vándalos.
    Recordemos que con la caída de Al Andalus hubo unos pocos que acabaron en Marruecos. Creo que en Fez hay algunos tesoros españoles que deberíais reclamar.
    Y mucho antes, los europeos cromañones con genes neandertales han tenido 40.000 años para ocupar el norte de África.
    Para mí que la raza blanca tiene herencia neandertal, pero que nadie lo dice por evitar rebrotes de ideologías racistas. Mejor que todos los homínidos actuales sean iguales. Acordaros de aquél pigmeo que tuvieron en una jaula porque era el eslabón perdido (leído en algo de Martín Olmos) o los problemas de adaptación de los aborígenes australianos.
    He leído hace poco un artículo que insinuaba que el hombre actual no es el hombre de Cromañón, sino una mezcla de 3 homínidos… hay una cueva en Rusia donde están estudiando la evolución de tres homínidos distintos que convivíeron miles de años, neandertales, cromañones y otros.

  73. ¿Saben esa sensación de estar metidos en un libro y creer que no se puede ser más feliz? Hace unos días me ha pasado con Atravesé las Bardenas. Hace media hora con Todas las canciones. Y ahora mismo con El arca de las palabras. Ya les contaré qué tal con El árbol de la ciencia. Un abrazo, Marqués.

  74. ¡ Vamos a ver; Santidad ! ( 12’57 )

    Sobre la herencia genética por vía materna que le dijeron a mi chico en aquél estudio :
    Malrecuerdo que era en la parte de las mitocondrias, que por lo visto es lo que se hereda por línea materna. Y le dijeron que tenía no se qué de Neandertal.

    Y luego, le hicieron unos mapas, con las zonas donde predominaban sus genes ( o lo que fueran ) paternos. Y otro con el predominio de los maternos.

    Y que mi chico se dedicó a reírse de mí, que siempre estuve muy ufana de mi vasquidad y de mi RH negativo, que resultó que esas características genéticas, que yo creía que iban a estar extendidas en Vascongadas, en Galicia, en Irlanda, y así, dominaban en España entera, en Bélgica y paises nórdicos, y en la cordillera del Atlas.

    Y que en cambio, las características por herencia de su padre, ( que tiene el RH positivo por muchos apellidos vascos que tenga ) , Sí que predominaban en Vascongadas, en Irlanda…

    Pero recuerdo que le decían lo de la cordillera del Atlas ahora. No que ese fuera su origen. Me parece recordar más bien Siberia, y el Asia central como origen , pero ni siquiera recuerdo si de la herencia genetica de su padre o de la mía.

    Mejor no me sé explicar, que ya estoy muy vieja y muy gagá.

    Ya siento

  75. Botillero sábado, 03/03/2018 — 13:51
    Qué gran película la de Larry Bird.

    Me ha rejuvenecido. En aquella época, mi hijo menor estaba en un equipo local de baloncesto, con sus amigos, y jugaban una liguilla. Yo les solía llevar a donde tocase jugar, y me veía todos los partidos, y los entrenamientos. Y no me perdía un solo programa de los de la NBA, comentado por Trecet.
    Y tengo una cinta de VHS, con los partidos del “Dream Team”, en las Olimpiadas de Barcelona.
    Mis ídolos eran Larry Bird, Magic, y Stockton. Y luego, el “Gordo Barclay “.
    Así que, he disfrutado muchísimo con su video.
    Muchas Gracias.

  76. He encontrado el bar con más mujeres empleadas atractivas por centímetro cuadrado. Desde la dueña cuarentona hasta la poco visible cocinera.

    ¡ÑAM!

    Curiosamente no está en las vascongadas.

  77. ENEMIGOS ÍNTIMOS

    Cuenta Magic Johnson que, cuando se supo que tenía sida, de repente nadie lo conocía. Sus amigos, conocidos casuales, socios y pelotas varios, lo esquivaban. En cambio, recibió una llamada de quien menos se lo esperaba: Larry Bird. Quien mantuvo una rivalidad férrea con él lo llamó para preguntarle qué tal estaba.

    Algo similar cuenta Garry Kasparov a propósito de Anatoli Karpov. Kasparov fue detenido a causa de su oposición al régimen ruso. Todos sus conocidos, supuestos amigos y correligionarios le hicieron el vacío. Pero recibió una llamada de quien había sido presentado por los periodistas como su gran enemigo, quien representaba la esencia del antiguo régimen.

  78. Yo también tengo RH negativo, suegrecita, y no se me ocurre presumir de vasco. Por lo menos aprendió usted algo.

  79. Que La Maceta Orinales escribe bien, que Three Willboats outside Teruel, Spain es mala… Álbert, macho, que las gafas son de vidrio, no de madera.

  80. Bertrand de Got

    sábado, 03/03/2018 — 15:26
    Yo también tengo RH negativo, suegrecita, y no se me ocurre presumir de vasco.

    Presumir de vasco.

    MECAGÜEN DIOS

  81. Adaptaciones
    sábado, 03/03/2018 — 12:54
    ¿Cuando va publicar Chøpsüéy un estudio que explique por qué los machos Alfa nos derretimos incluso ante la preñada más fea?

    Pero no descartes que no sea preñez sino cerveza y tu instinto de macho alfa un EGB cursado en los maristas. O si no, pues los genes.

  82. Alvaroquinn ( 14’49 )
    He estado viendo la película sobre Magic Johnson y Larry Bird que nos ha enlazado usted, y me ha requetechiflado , y me he hinchado a llorar con ella.
    Voy a mandarles el enlace a mis hijos los ex baloncestistas.
    ¡ Muchísimas Gracias !

    Y veo que he escrito mal el nombre del Gordo Barcley. ¡ Típico mío ! Ya siento !
    PS De Stockton tengo su autobiografía, así que espero haberlo escrito bien.

  83. Qué pena me ha dado esta noticia. Le tengo una gran estima a nuestra presencia (científica y militar, vaya por Dios) en la Antártida, nostalgia del Imperio, sure. DEP, Capitán Javier Montojo Salazar.

  84. Leo esto… «A Quini, como a Butragueño, Futre, Maradona y tantos otros que conforman eso tan cursi de la memoria sentimental…» ¿Cómo que cursi? Hay que ser pánfilo y mamarracho.

  85. Procuro fijarme sábado, 03/03/2018 — 16:45
    Bertrand de Got

    sábado, 03/03/2018 — 15:26
    Yo también tengo RH negativo, suegrecita, y no se me ocurre presumir de vasco.
    Presumir de vasco.

    MECAGÜEN DIOS

    Que conste que yo no presumo de vasca , que lo soy, española vasca, que nací en Ategorrieta, al pie del monte Ulía.
    Y también soy madrileña, y tengo sangre sevillana, judía… Mucha mezcla, como casi todo el mundo.

  86. Procuro fijarme sábado, 03/03/2018 — 17:10

    A mí también. Aunque más jodida me tiene la desaparición del muchacho de 8 años en Almería. Mi peor pesadilla ha sido siempre ésa, que desapareciese uno de los chicos, hubiera preferido la peor de las muertes.

  87. Ya Cervantes advirtió por boca de don Quijote que el primero siempre es por amistad mientras que el segundo es por mérito, pero para algunos todo lo “corruto” lo inventó Franco.

  88. Hay dos tipos de mujeres, las que han leído a Baroja y las que no. Emecé hasta a punto de transitar del segundo grupo al primero.

  89. Sois muy sensibles, eso es lo que os pasa, Procu y Satur. Debajo de esos pechos de acero laten corazones de amapola en flor, tal que la McDormand, y viene un tío con su circo de enanos dolientes, mujeres maltratadas y policías enfermos y os toca la fibra. A cualquiera puede sucederle.

    Menos mal que quedo yo para vigilar. Perro, con El secreto de sus ojos y esa mención a los americanos como padres del invento me pones a huevo sacarme a pasear a mí mismo. Por entonces todavía no se había estrenado el remake americano, que obviamente no he visto.

  90. La nueva cinta de xxxx es, como poco, vulgar y pretenciosa en los momentos en los que la interpretación de zzzzz desborda un guión inexistente. Cuando el guión aparece el asunto empeora y la historia, confusa y efectista, fagocita incluso las mañas de honrado artesano de la interpretación que ha ido adquiriendo trabajosamente a lo largo de su carrera. Intentando que cada plano fuese una lección de cine para supuestos entendidos en la materia, que cada frase se grabase en el recuerdo y pretendiendo que cada gesto pudiese servir como material promocional xxxxx se ha olvidado de hacer la película que posiblemente le habían encargado; una para el público y no para estudiosos universitarios del séptimo arte. La película resulta tan fallida como memorable por su falta de originalidad y excesivo metraje.

    PS: Leer con voz la voz nasal de Alfonso Sánchez pensando en cualquiera de las tres películas siguientes: la de Churchill, la de Dunquerque y la del sastre. Ir a ver la de la mariquita.

  91. Albert domingo, 04/03/2018 — 00:52
    Sois muy sensibles, eso es lo que os pasa, Procu y Satur. Debajo de esos pechos de acero laten corazones de amapola en flor, tal que la McDormand, y viene un tío con su circo de enanos dolientes, mujeres maltratadas y policías enfermos y os toca la fibra. A cualquiera puede sucederle.

    Yo esto lo suscribo de la a a la z, ¿pero qué dice de su propio corazón de amapola su crítica de los Archivos del Pentágono, o como se llame, con sus periodistas incorruptibles, las niñas vendiendo limonada entre sus papás incorruptibles y las mamás progres de los soldados de Vietnam dándose golpes de pecho? Y todo filmado tan perfecto -y tan, tan previsible-, porque Spielberg no va a hacer una cagada que nos decepcione (y que no recupere lo invertido) ¿EH? A ver, amapola, lindísima amapola.

    Hace unas semanas vi una película (debe tener unos años, pero no tantos) sobre el primer hombre que hizo un transplante de corazón en Europa, un médico polaco. ESO era una película al servicio del guión. Lo que Spielberg hace, estupendamente bien, es adaptar guiones al gusto de las masas (y de su propia productora). Con todos mis respetos -que es del pueblo, ha invertido un pastizal en la Shoah Foundation y además tiene pinta de buen tipo-, lleva años haciendo un cine que aburre a matar. Basta con poner al lado de su Lista de Schindler El pianista de R. Polanski o El hijo de Saúl de L. Nemes para ver lo bien que se puede filmar y lo plano y convencional que se puede llegar a ser. Yo no quiero ver nada sobre la Shoá o sobre la guerra del Vietnam/la admón. Nixon/la caza de brujas hartándome de palomitas como si estuviera viendo Indiana Jones, y eso es lo que ha conseguido Spielberg.

    Tiene mérito, dirán. Claro que lo tiene, muchísimo, como Vargas Llosa, que es otro gran técnico. Es muy difícil, dirán. En efecto, es dificilísimo. Y ojalá fuera imposible.

  92. Buenos días a todos :

    Por sus comentarios, me parece que denostan ( ¿denuestan ?) ustedes bastante a Spielberg. Y a mí, me parece que hay que dividir sus películas en dos grupos :
    – Las primeras, hasta “El Imperio del Sol”, esta última incluida.
    – Las que ha hecho después de El Imperio del Sol.

    Porque el Imperio del sol, que es un peliculón, fue descalabrado por la crítica. Y como consecuencia, resultó un desastre en taquilla. Y sus productores no llegaron a cubrir los enormes gastos . Y al pobre Spielberg le metieron en el cajón de los apestados, y nadie le producía otra película.

    Y a partir de entonces, Spielberg se dedicó a hacer “Películas Sermón”, ” Con Mensaje”. Y con un mensaje que les pareciera bien a los que le fueran a financiar. Y sus películas ya se han convertido en eso, en publicidad muy bien hecha, pero publicidad de “causas aceptables” . Incluso ha dejado que censurasen cosas de sus películas antiguas : Por ejemplo, en ET, cuando aparecen los hombres de blanco de la NASA, comandados por Peter Coyote, en el original, llevaban pistolones colgando del cinturón. En los DVDs modernos, lo que llevan son llaveros. Y no se entiende muy bien por qué esos llaveros dan tanto miedo a los chicos , cuando los llegan a ver.

    Así que, supongo que mucha culpa la tiene el público, por creerse los diktaats de los críticos y no ir a ver “El Imperio del Sol”. Que Spielberg era demasiado joven y había tenido demasiado éxito popular hasta entonces para aceptar convertirse en maldito, y dedicarse a otra cosa.
    Y que espero que la ñoñería actual sea pasajera, y que un Spielberg viejecito vuelva a hacer las cosas que de verdad quiera hacer.
    Y que yo veo todas sus películas, que por lo menos son bonitas, en el deseo de volver a ver a Spielberg original resucitado de sus cenizas, como el Ave Fenix.

  93. Pirata Jenny domingo, 04/03/2018 — 02:28
    Yo esto lo suscribo de la a a la z, ¿pero qué dice de su propio corazón de amapola su crítica de los Archivos del Pentágono

    “Mi corazón, este corazón, única cosa que me enorgullece, única fuente de fuerza, de felicidad y de infortunio. Lo que yo sé cualquiera lo puede saber; pero mi corazón sólo lo tengo yo”. Saco a pasear al joven Werther en cuanto tengo ocasión, y aquí venía bien. Cada uno sale de origen con sus propias fibras y por el camino le crecen otras, y no por simplón y tópico dejar de ser cierto. Yo hoy voy a muerte con el Atleti, no le digo más. En cuanto a Spielberg, qué quiere que le diga, ya tengo callo a fuerza de subirme por las paredes viendo como autosabotea sus propias películas, salpicándolas de detalles como esos que usted y Viejecita señalan (aunque creo que precisamente en esta no tienen razón, o no tanta) o mucho más rotundamente, impostando finales edulcorados con los que dinamita de mala manera lo que hasta ese momento estaba siendo una buena película. Lo hace casi sistemáticamente y quizá los casos más sangrantes sean precisamente “La lista de Schindler” o aquella “Inteligencia Artificial” que Kubrick le legó antes de morir para que terminara en su nombre. Suele decir que lo hace no tanto como una concesión a la industria sino a sí mismo, porque esos son los finales que a él le gusta ver como espectador, y yo y mi corazón de amapola hemos acabado por creerlo, porque a estas alturas no tiene necesidad de conceder nada a nadie y lo sigue haciendo. Claro que Schindler no resiste la comparación con “El Pianista”, pero es que me pregunto si hay muchas películas en la historia del cine, y desde luego no sólo el que trata la Shoá, que resistan esa comparación. Qué fue de Adrian Brody, por cierto; eso sí que fue un abuso de Polanski y no los otros de los que le acusan: obviamente se quedó con su sangre y con todo lo demás, porque desde aquella exhibición no ha vuelto a levantar cabeza. No sé cuál es esa del médico polaco, Jenny: difunda y comparta.

  94. Espléndida-mente, Jenny Pirata.
    Precisamente ayer vi Los papeles del Pentágono, esa precuela de Todos los hombres del Presidente que aburre a las ovejas. Meryl Streep borda su papel de heredera, delicada pero la más firme en sus convicciones democráticas y tan señora. Me emocionó particularmente el momento que ya habías avisado: cuando todas las niñas y jovencitas le hacen un pasillo de vítores a ella. Es superbonito y nos ha encantado a todas las niñas y jovencitas porque adoramos la flatterie.

  95. Perroantonio
    domingo, 04/03/2018 — 09:45
    Elvira Lindo sobre Tres anuncios en las afueras.

    Qué diferente aquella inolvidable Frances McDormand de Arde Mississippi en la película de Alan Parker. Representaba a una verdadera mujer del pueblo, inmersa en la pesadilla racista del sur en los años sesenta, pero ni los malos eran ridículas caricaturas, ni la violencia de los buenos llamaba al aplauso bobo.

    Una «verdadera mujer del pueblo» es a «eterno femenino» lo que sardina es a pez.
    Voy a acabar poniéndome muy burra con los putos carteles, yo misma detrás de un cartel de los carteles apuntando con mi tiragomas a todos los que la llaman fascista, racista y populista. Se conoce que no vi la misma película porque no se me pasa por la cabeza que la exhibición de «la violencia de los buenos» tenga el propósito de que la aplauda nadie y de los bobos puedo dar testimonio. Todo bobo es dueño de sus aplausos.

    Lo que advierto, y de ahí mi preocupación, es que la actitud arrogante hacia los que no piensan como nosotros explica por qué las buenas causas no convencen a quienes más las están necesitando. ¿No será porque en vez de seducirlos nos mofamos de ellos?

    Buenas causas…
    Mofarnos de ellos…
    Seducirlos…

    No he entendido este párrafo final, me cuesta creer que haya sido escrito con la intención educativa que supura.

  96. ¡ De nuevo me salen las flechitas laterales para viajar por las diferentes entradas !
    ¡¡¡ Viva !!!
    Y agradecer a quien se lo deba , que una nunca está segura si es a la Señorita Bellpuig o a algún otro de los ” gentiles organizadores “.
    Sea quien sea

    ¡ GRACIAS !

  97. El aceite de palma y la fructosa han contribuido a conseguir alimentos industriales baratos y saborizados. Cuando se ha profundizado en el conocimiento de estos productos los científicos han advertido que son deletéreos para la salud, cierto que sólo consumidos en grandes cantidades.
    La película de Campanella y la de los tres anuncios han contribuido a que el público se entretenga y salga del cine con un buen sabor de boca. Cuando se ha profundizado en estos films los intelectuales nos damos cuenta de su artificialidad, de sus personajes de cartón-piedra que nos dejan un regusto amargo. Verlas no hace daño, pero regodearse crónicamente en ellas tiene efectos deletéreos en el intelecto.
    El pueblo seguirá comiendo tigretones y viendo folletines, porque el pueblo no quiere aprender, le gusta recrearse en el lodazal de su ignorancia.
    Chopsuey, papilla para el pueblo.

  98. El pueblo seguirá comiendo tigretones y viendo folletines, porque el pueblo no quiere aprender, le gusta recrearse en el lodazal de su ignorancia.

    Uf !
    Me voy corriendo a regodearme en mis lecturas escapistas …
    Comer tigretones, más bien no, que no me gusta la bollería. Ni siquiera la hecha en casa…

    Por cierto : antes doy las gracias por el regreso de las flechitas laterales, y antes desaparecen. Intentaré estar “calladita que estoy más mona”.

  99. Albert domingo, 04/03/2018 — 10:54
    No sé cuál es esa del médico polaco, Jenny: difunda y comparta

    Lukasz Palkowski, Dioses.

    “El polaco Zbigniew Religa fue el primer cirujano de su país en realizar con éxito un trasplante de corazón. Puede que el nombre no les suene de nada, pero seguro que recuerdan esa fotografía histórica de un cirujano descansando junto a la camilla de su paciente en una aséptica sala donde al fondo duerme uno de sus ayudantes. Ese cirujano es Zbigniew Religa, y Lukasz Palkowski le rinde su particular tributo en ‘Dioses’.”

    (La pueden ver por plusdede – o si no tienen paciencia para cerrar tanta ventana de aviso de destrucción inminente del ordenador por virus, pedirme por correo el usuario y contraseña de la cuenta de filmin que utilizo, que con gusto cedo por esta buena causa)

  100. Viejecita, el tema de las flechitas laterales en su ordenador debe ser cosa de la magia porque no hemos tocado nada. Las flechas sólo se ven en las entradas y le puedo garantizar que funcionan en todos los navegadores que he probado. Otra cosa son las particularidades, claro.

  101. El marqués de Villaverde realizó en 1968 en el primer transplante de corazón en España, cierto que también fue el último que hizo. También por aquella época brillaba el profesor Rodríguez-Delgado, aquél que implantó un sensor a un toro para que obedeciera.
    Ellos, como el descubridor del Biobac, merecían el Nobel. El hecho de hacer sus hallazgos durante el Régimen impidió que se les diera tan merecido galardón.

  102. Gracias, Jenny. Me apetece eso, me la apunto.

    Viejecita, ¿tiene usted costumbre de andar agrandando y achicando la pantalla con el zoom? Lo digo porque yo veo las flechas cuando tengo la página a tamaño normal, 100%, pero si uso el zoom de Chrome para ponerla por ejemplo al 150% y leer más cómodamente, las flechas desaparecen como es lógico. Se me ocurre que pueda ser eso también en su caso, no sé.

    A ver, chicas (chicas): resulta que el “homenaje a MeToo” que con tanta claridad e indignación habéis visto resulta ser el aplauso final de las jovencitas a Graham. Claro que vi esa escena y claro que la recuerdo perfectamente, pero ni en 200 visionados más la hubiese interpretado de ese modo. La película cuenta dos historias paralelas: una, la pelea entre el periodismo y la administración Nixon. La otra es la siguiente, porque conviene contarla desde el principio: Kay Graham lleva muchos años trabajando como reportera cuando se casa con un abogado. Su padre, dueño del Washington Post, decide a su muerte dejarle el periódico a su yerno, no a su hija periodista, basándose exclusivamente en la poderosa razón de que él es un hombre y ella una mujer; años 40, nada de particular. Pero el yerno abogado muere y Kay Graham se queda entonces a la cabeza del WP. Sólo nominalmente en realidad, porque la sombra del padre que no la quiso para ese puesto sigue presente, materializada en un consejo de administración en el que, sobra decirlo, ella es la única mujer y es tratada como tal, apartada de las decisiones importantes que tienen que ver con el negocio. Es más, cuando intenta influir, se le recuerda constantemente que ese no es su papel ni lo que hubiese querido su padre. Pero llega el instante conflictivo, porque de lo contrario no habría historia ni película: en un momento de crisis financiera aguda de la empresa, el periódico tiene la oportunidad de destapar un informe relacionado no sólo con Nixon, sino con todos los presidentes anteriores que hicieron planes y tomaron decisiones sobre Vietnam a sabiendas de que jamás se ganaría esa guerra. La persona a la que más afectaría directamente esa publicación es el Secretario de Defensa que encargó ese informe, buen amigo de Graham, que en ese momento se ve doblemente atrapada en su condición de mujer de aquellos años: ella misma tiene interiorizado que no debe inmiscuirse en los asuntos de los hombres y además “traicionar” a un amigo va contra su sentido de la empatía, natural, cultural o lo que sea, no me meto en esos jardines, ni la película tampoco. Ante la sorpresa de todos, empezando por sí misma, decide ejercer de dueña de un periódico y no de mujer, y con no pocos titubeos y pasos adelante y atrás, accede finalmente a publicar ese informe. No actúa precisamente como una heroína resuelta y tenaz sino todo lo contrario. La publicación del informe salva finalmente al periódico de la ruina inminente y lo convierte en un referente del periodismo norteamericano. Al final, es cierto, las jovencitas (aunque creo que no solo sino todos los presentes en ese discurso final, eso ya no lo recuerdo) le reconocen con ese aplauso el hecho de haber derribado ese muro o como se le quiera llamar. Ignoro si ese aplauso se produjo realmente e incluso ignoro si el guión es fiel a los hechos reales, pero es un final absolutamente lógico desde un punto de vista puramente dramático a una película que, obviamente, se centra en gran parte en la historia de Kay Graham, en mi opinión más que digna de ser contada, como la del médico polaco que también fue el primero en algo. De ahí a considerar todo esto un homenaje explícito a MeToo, que ni siquiera había nacido para cuando la película termina de rodarse, hay un trecho que recorréis con una alegría que no entiendo. No le demos a MeToo el regalo de considerarlas dueñas, señoras, jueces y parte ineludible de cualquier historia de este tipo. Digo yo. Chicas.

  103. Al final, es cierto, las jovencitas (aunque creo que no solo sino todos los presentes en ese discurso final, eso ya no lo recuerdo)…

    Solo chicas, Albert; la tengo fresca y sé que abrí la boca y por primera vez no fue para bostezar. Si la actuación de la señora Graham tuvo algún valor profesional o humano, que no lo dudo, el paseíllo tributario y señalador es una mentirijilla como una mierda como un piano que devalúa su mérito, el que sea.

    … le reconocen con ese aplauso el hecho de haber derribado ese muro

    Qué muro, hombre. Que es la dueña de un periódico. Nada que no le pasara al dueño del New York Times.

    Ante la sorpresa de todos, empezando por sí misma, decide ejercer de dueña de un periódico y no de mujer, […]

    Decide hacer una cosa que es la que le parece mejor, quieres decir seguramente.

  104. ¡ Eso era, Albert ! (14′ 26 )
    Muchíssimas gracias. Como la franja lateral negra sigue siendo igual de ancha, ni se me había pasado por la cabeza que el haber agrandado la letra pudiera ser la causa de la desaparición de las flechitas.

    También el Kindle lo tengo con una letra más grande de lo normal, y los textos me salen bastante descuageringaos, pero ya sabía que era mi culpa. Ahora ya sé que lo de las flechitas también era culpa mía. Y cuando las busque y no las vea, achicaré la letra… ( luego la tendré que volver a agrandar, que cada vez a mis viejos ojos les cuesta más leer en pantalla.

    Muchas gracias de nuevo, pues.

  105. No “todo esto” es un homenaje a MeToo. Pero es evidente que Spielberg hace la película (y a toda pastilla; de hecho, andaba en otro proyecto y lo dejó en suspenso para rodar los Papeles) en medio de dos tsunamis que han movilizado a casi todo cristo en el mundo del cine: el tsunami Trump y el tsunami Weinstein. Lo cuenta él mismo. Que el pasillo de honor que las mujeres hacen a Streep es un guiño feminista, me parece evidente, tanto como que hacer precisamente ahora una secuela del Todos los hombres del Presidente es tomar posiciones sobre el clima de que ha implantado el payaso de Trump y su famosa basura moral de los alternative facts. Streep y Hanks, muy próximos ideológicamente a Spielberg, también hablaron bastante explícitamente de ello.

    Bueno, me voy a ver al Atleti, que hoy nos jugamos la liga. Aunque lo importante es, para qué engañarnos, que le llevamos 10 puntos al Trampas.

  106. Decir que no he visto los primeros minutos del contencioso porque he ido al feudo berlinés para ver ganar a los zorros por once tantos al Helvetia Anaitaosasuna. De éste me han gustado Nantes y Chocarro. El máximo anotador local ha sido Hans Lindberg, que ha marcado un primer tanto con una rosca preciosa. Ha sido divertido, pero no me he ubicado en mi asiento habitual (estoy solo, sin nadie delante ni a los lados) y he tenido que soportar a unos hinchas locales que me han hinchado los balones.

    Respecto a los minutos vistos del balompié, decir que causa risa y vergüenza ajena que alguien compare al gesticulante hermano de la Ronalda con ese genio que es Messit.

  107. He visto “Los papeles del Pentágono” y creo que en estética e historia le debe más a cualquier capítulo de la serie Lou Grant que a “Todos los hombres del Presidente”. Me ha sorprendido la pinta de Caballé que saca la Streep en la noche de las decisiones. La túnica dorada, el peinado, el tenor, el bajo y el coro, todos dando vueltas a su alrededor y ella buscando su sitio en la escena. Faltaba música de Puccini.

  108. En el Peñón y alrededores, España tiene un problemón en aumento con el narcotráfico: narcos cada vez más violentos y una población que le planta cara a la autoridad para defender su fuente de ingresos. En lugar de ver series sobre el cansino de Pablo Escobar, he aquí varios reportajes bien escritos y documentados sobre algo que no va a desaparecer y nos va a dar muchos dolores de cabeza.

    Campo de Gibraltar: los narcos enseñan los dientes.

    Narcotráfico: en la línea de fuego.

    El desafío del estrecho.

    Territorio narco.

  109. ¿Se puede ser más tonta que yo? Se puede; nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre. Pero es difícil.

    Ya les contaré por qué digo esto. Porque, gane o pierda, creo que merecerá la pena divulgar los pormenores de la batalla, que servirá de aviso a los incautos y de escarnio de los estafadores. Y, sobre todo, por justicia poética.

  110. SANTILLANA DEL MAR Y ALEDAÑOS

    Entre calles de piedra, casonas, palacios, obradores, tiendas de producto interior bruto cántabro y cantos de pájaros de los cuales reconozco el del pito real y me suenan otros, pero no los distingo, como me pasa con algunas personas que llevo viendo toda la vida, que tienen caras como días laborables; en medio de todo eso, decía, hay un edificio que por fuera parece una posada con encanto pero por dentro tiene un museo de la tortura, museo que no me ha dicho demasiado, pues parece que las paredes relucientes y las vigas impolutas de madera, por no hablar de las faltas de ortografía en las cartelas, desmerecen un tanto el contenido. Y, sin embargo, es difícil no estremecerse a la vista de algunos artilugios, especialmente los de filo amenazador y pinchos como dientes, y, sobre todos, una guillotina alta y sólida como el manolito de 2001: Una odisea en el espacio que en lugar del sol y la luna entrecruzados sobre su ápice tuviese una cabeza tajada por el golpe irreversible de la hoja. Me he quedado un rato mirándola pasmado y me he acordado de Manzoni y su Historia de la columna infame. Todos los instrumentos expuestos en ese museo son doblemente perversos: por un lado, destrozan el cuerpo y llevan el dolor hasta el límite, eliminando hasta la última dignidad de la persona; por otro, su presunta finalidad, la extracción de confesiones, está adulterada desde el comienzo, pues se elimina de esas confesiones todo rastro de verdad: el punto de partida del torturador coincide con el punto de llegada, es decir, la confesión está establecida de antemano. Se tortura para alcanzar algo que el verdugo ya sabe y que el reo, entre estertores de dolor, termina por confirmar, repitiendo las palabras que se le susurran al oído como un guión. El culpable tiene un alma deformada por el pecado y el instrumento de tortura ajusta el cuerpo al alma.

    Sale uno aliviado al aire libre y, tras un paseo por la colegiata, es recomendable acercarse al Museo de Altamira, donde hoy domingo se puede entrar gratis total a la neocueva, la réplica de la cueva de Altamira en la que, tras un breve vídeo introductorio en el que se recrea la vida de hace 18.500 años (aprox.), y en el cual juraría que los fulanos de entonces hablan en pachi, se desciende a través de varios niveles en los que se reproducen los distintos hallazgos arqueológicos que han permitido recrear la vida de entonces. Me ha gustado especialmente un vídeo en el que unas manos embadurnan la piedra con arcilla para hacer las pinturas, como si agarrasen un pecho, con pasión, suciedad y belleza. Me ha parecido que se pinta más placenteramente con las manos, como cuando se come. Y, al fin, se llega a ese techo de animales vivos en la piedra, con músculos, movimiento y nervio. Y manos, como el niño que dibuja una polla en el libro de firmas del museo de cera.

    Para compensar tanta alta cultura, aclarar que en el coche no ha sonado otra cosa que Juan Gabriel, María Jiménez, Manzanita y alguna otra mexicanada.

    Es mentira que me quieres mucho…

    Por si fuera poco, en mi bar de confianza ponen siempre esta canción, no me la quito de la cabeza y me he dado cuenta de que el cantante es clavado a un amigo mío. Y ahora quiero ver La llamada porque Macarena García es absurdamente guapa.

  111. Mucho cuento con el Pocholo Simeone que se irá con una miserable Liga por todo bagaje.
    Por cierto, en la película de Campanella hay una excelente escena en la cancha de Racing de Avellaneda donde el gran Brindisi la está moviendo por el pasto.

  112. – 1 Liga
    – 1 Europa League
    – 5 veces clasificados para Champions
    – 1 Supercopa de Europa
    – 1 copa del Rey (por cierto…)
    – 1 Supercopa de España

    Y con la sexta parte del presupuesto del Madrid y del Barca. Además de con una afición que ya la quisieran unos y otros, y de un entrenador que no es un mercenario que se echa las risas en los palcos con los promotores inmobiliarios, las putas de lujo y los secretarios de Estado. Aúpa, Cholo

  113. Esta tarde he vuelto a ver (visionalizar, en saturí) la estupenda película Seven Psychopaths dirigida por Martin McDonagh y de repente he caído en dos guiños que los protagonistas de Three Billboards Outside Ebbing, Missouri hacen refiriéndose a ella. Bien es verdad que es fácil pues en ambas trabajan Sam Rockwell y Woody Harrelson.
    Pero yo venía a hablarles de otra cosa. Me mojo para los Oscars de esta noche que, dicho sea de paso, no es que me importen mucho pero,..
    Mejor película: Three Billboards Outside Ebbing, Missouri
    Mejor director: Guillermo del Toro
    Mejor actriz: Frances Louise McDormand
    Mejor actor: Gary Oldman

    Y solo unos breves comentarios:
    Dunkerke: la escena del Spitfire es de verguenza. Un avión no planea en dos direcciones. No me gustó.
    Lady Bird: es un truño que solo gusta a loa habitantes de Sacramento. La historia es interesante para familias norteamericanas con hijos adolescentes que quieren irse a la costa este (excepto los del Lago Tahoe que siempre entenderán que irse a NY es una paletada, un respeto).
    Call me by your name es una película muy bien rodada, con excelente fotografía, y que no aporta ninguna historia nueva por muy gay que sea la que allí se cuenta. Sorprende que el profesor invitado a una casa solariega en la ribera del lago Garda no se relacione más con el padre del chico, que cada vez que salga en bicicleta de la casa se oigan mugidos de vaca y que el joven protagonista hable con él y sus padres en inglés pero con la “novia” en francés sin habernos puesto en situación. Que la madre lea en alemán cuando se va la luz en la casa es otro disparate.
    Que en un momento de la película suene la maravillosa Cantata nº 140, ‘Wachet Auf’, BWV 140 del viejo peluca es lo único que me gustó.

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