Juan de la Coba

Torrente Ballester: Voy a empezar refiriéndome al idioma de José Bastida. Este idioma tiene muchos precedentes literarios, pero su origen concreto, en mi caso, es el siguiente: en una ciudad gallega, que se llama Orense, famosa por la abundancia de poetas, de locos y de genios, a fines del siglo pasado existía un señor llamado don Juan de la Coba Gómez, personaje muy importante, que vivía de tallar santo  de madera y se dedicaba a la filosofía, a la poesía y a la invención.

Es autor de algunos instrumentos  realmente geniales, pero subestimados. Por ejemplo, inventó un paraguas para que no lloviese en todo el mundo; consistía pura y simplemente en colocarlo en el Polo Norte; entonces, el agua resbalaba y no llovía. También inventó un aparato para viajar sin moverse del sitio, que consistía en levantarse en el aire y esperar a que la Tierra diese la vuelta, ¿no?, para que cuando, por ejemplo, la China pasaba por debajo, pues se bajaba uno, y ya estaba.

Bueno, pues este caballero inventó un idioma llamado el trampitán. Y este idioma le sirvió para escribir muchas poesías, algún drama y, desde luego, una gramática. Esto fue lo que me sirvió a mí de inspiración para el idioma de Bastida. Las obras completas de este señor están publicadas, escribió veintitantos dramas, tremendos, y yo creo que se encuentran en el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, en Santiago. Ahí tiene las obras de este hombre, que son divertidísimas.

La lengua de Bastida, aunque él dice que tiene una gramática, en sí es una lengua caprichosa e inventada en cada momento, aunque de acuerdo con una ley. Todos los poemas de Bastida están escritos de acuerdo con la teoría de Jakobson, el famoso lingüista estructuralista. Como ironía y a costa de su teoría del poema, yo hice los poemas de Bastida. Algunos de los cuales están hechos sobre una plantilla, una base esquemática. Por ejemplo, hay uno que repite los acentos y las vocales de un soneto de Quevedo famoso: Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día…

El primer poema que hace Bastida, que lo va haciendo, como usted recordará, progresivamente, está hecho sobre ese soneto de Quevedo. Pero hay otro soneto, alejandrino, un soneto de catorce sílabas que está hecho sobre la plantilla de un soneto de Rubén Darío que se llama Margarita o A Margarita y dice: ¿Recuerdas que querías ser una Margarita Gautier?/Fijo en mi mente, tu extraño rostro está/cuando cenamos juntos en la primera cita/en una noche alegre que nunca volverá. Pues sobre este soneto está hecho otro de los sonetos de Bastida.

Juan de la Coba. Revista Estampa, 13 de junio de 1931. [PDF, ca. 800 Kb.]

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