Tout est pardonné

Por Perroantonio. Cuanto más observo la portada conmemorativa del semanario Charlie Hebdo más me incomoda y más me gusta. Diecisiete personas asesinadas (diez periodistas de Charlie Hebdo, dos agentes de policía que custodiaban la revista, una policía municipal en París y cuatro rehenes de un supermercado de comida kosher, por ser judíos) por tres combatientes islamistas… Leer más Tout est pardonné

Viaje de Friedrich Albrecht Holger Schneiderseggsmühlenhausenhofenweg por España (no para)

por el Camarada Sërgëi. Habíamos recorrido lo que, a nuestro parecer, eran pocas leguas camino de Barcelona, cuando nos salió al paso un miembro cuya apariencia le situaba inopinadamente dentro del estamento de los campesinos, y que llevaba una curiosa boina roja muy larga, como la liga estirada de una gorda, que diría el conde… Leer más Viaje de Friedrich Albrecht Holger Schneiderseggsmühlenhausenhofenweg por España (no para)

El rey Capone (Serenata de plomo XXVI)

Por Martin Holmes. El rey Capone y su corte de grasientos operísticos ocupaban toda la planta 22 del hotel Hawthorne, en Cicero, donde Chicago empezaba su nobleza y los burdeles dejaban paso a las iglesias. —Al Jefe le cuesta cien grandes diarios subir la persiana —dijo McGurn—. Sostiene a dos barberos, tres mayordomos, cuatro doncellas… Leer más El rey Capone (Serenata de plomo XXVI)

Pelando perdices

Por Ximeno de Atalaya. En la antigüedad, cuando a uno le regalaban unas perdices, era de buena educación entregarlas limpias y desplumadas o incluso previamente escabechadas. Desafortunadamente las costumbres cambian y hoy día podemos encontrar desaprensivos que son muy capaces de regalarte unas perdices ensangrentadas a las que solamente faltan las plumas que perdieron en… Leer más Pelando perdices

Me arrastré hasta el gimnasio (Serenata de plomo XXV)

Por Martin Holmes. Me arrastré hasta el gimnasio de Johnny Uno Dos dejando un riego de sangre como si fuera el niño del cuento que iba dejando migas de pan. El Increíble Hombre Gaita de garbeo por Chicago. Adiós, whisky canadiense y adiós a mis expectativas de ser un tío solvente. El bebercio se escapó… Leer más Me arrastré hasta el gimnasio (Serenata de plomo XXV)