El hipopótamo

Por Gómez.

No toda la vida he sido lo que soy ahora, y no lo digo solamente porque en otro tiempo casi no le pegase a la botella y ni se me pasara por la imaginación que terminaría arrastrándome por las calles como un fantasma. Puede creerme. De joven me gustaba mucho la poesía. Llegué a estudiar hasta COU. Letras. Hace tan sólo unos años todavía habría sido capaz de recitar de carrerilla por lo menos tres declinaciones latinas, sin equivocarme apenas. O una, la de la rosa, sin ningún error. Ahora no me acuerdo ni de dónde tengo el culo, y perdón por el lenguaje. Supongo que la priva tiene gran parte de la culpa; pero, con alpiste o sin él, lo cierto es que mi cabeza se llena más y más, a cada día que pasa, de vacíos, de lagunas: frases, párrafos, páginas y capítulos enteros del Libro de mi Vida, todos ellos totalmente en blanco… Sí, tenía más memoria y bebía bastante menos que en la actualidad. Y seguro que fo… que hacía el amor mucho más que ahora, aunque eso, la verdad sea dicha, en mi caso no resulte muy difícil.

¿Que me centre en la chica? Bien. Usted manda… ¿Podrían traerme un café…? Son muy amables. Si además se pudiera fumar y beber un trago, estaría en la gloria ahora mismo. O, por lo menos, bastante cerca de la gloria… He vuelto a irme por las ramas, joder: si no me frena alguien en seco, no paro de saltar de una cosa a otra como un chiflado. Le agradezco de veras que lo haga sin cortarse.

Ya, ya sé que no dejan fumar. ¿Tampoco sería posible sacar una cerveza en la máquina de bebidas que vi al entrar?

Ella... No es sólo que sea tan guapa y tan joven, y que viva en el chalé de Pedralbes en el que vive. No es sólo que conduzca ese cochazo y que salte a la vista que está forrada de pasta. Resulta que además es buena chica. De las buenas de verdad. Así la definiría, y se lo dice alguien que ha conocido a algunas fulanas que habrían conseguido que el mismísimo Jesucristo se condenase al infierno sin necesidad de un solo clavo… Buena chica. Un pastel de crema con canela y fresitas por encima, no sé si me entiende.

¿No comprende cómo puedo decir eso de alguien con quien nunca he hablado? De acuerdo, trataré de explicarlo mejor. Imagine a una chica como la que le acabo de describir. Una reina, una reina con todo este mundo a sus pies. Se asoma a su balcón, una mañana cualquiera. ¿Y qué ve? Pues ve, en primer lugar, su jardín: un jardín de la hostia: el cerezo en primer término, los macizos de flores, los setos bien podados, un sendero serpenteando entre los árboles, piedras japonesas, cosas así. Bonitas. Bellas. Alegres… Una colchoneta en la piscina, flotando sobre un agua tan azul como el mismo cielo… Ahora imagine que a la chica le da por pasear la vista más allá de los muros, fuera de sus dominios, en dirección oeste. Pues si hiciera eso se encontraría más pronto que tarde a un servidor justo después de despertarse, en el solar de al lado, cambiándose de calzoncillos. O colocando los cartones en el suelo para dormir. O echando un trago. Estas cosas, que les afeen el paisaje, joden mucho a los ricos, se lo garantizo; pero a esta chica en concreto parece no importarle. Quiero decir que a pesar de que no resulte agradable que alguien como yo viva al lado de una casa como aquella, jamás me he cruzado con ella sin que me dedicara una sonrisa. Ni una sola vez. Sonrisas de esas que son como un regalo de Navidad, envueltas en un papel de colores, y que casi pueden atraparse con los dedos. Ya sé, si lo miras fríamente no es nada del otro mundo; pero cuando uno es invisible, como yo, se fija en estos detalles… Y no tiene perros asesinos vigilando la casa ni nada por el estilo, como los otros ricachones de la zona… Ojalá los hubiese tenido… El café, buenísimo, se lo prometo. Me gusta como éste: con poca agua y la carga fuerte.

Y, además, como dije, la chica está tremenda. La talla ciento diez, como mínimo, y unas piernas y un trasero como para hacerse Testigo de Jehová y ponerse a repartir La Atalaya en una convención de travelos. Un pastel, un pastel de crema. Se lo dije, ¿verdad…? Simpática, y guapa a morir…

Cuando me pregunta usted “por qué hago ese gesto”, ¿se refiere a cuando me paso la mano por mis partes? ¿Sí? Es una especie de tic… Hay gente que cuando está nerviosa se acaricia la oreja, o se toca la nariz. A mí, cuando me pongo nervioso (y ahora lo estoy), me da por rascarme los cojones, y perdone el lenguaje. Me sucede desde pequeño. Procuraré no volverlo a hacer, se lo prometo, ya veo que no le gusta, señora… o señorita.

Bueno, y entramos en la noche de marras. No había bebido casi. No mucho, por lo menos. Estaba descansando en mi escondrijo, al raso, pensando en la suerte y brindando a la luna con Li Po, cuando descubrí a aquel sujeto apostado junto a los muros de la casa.  ¿Si lo había visto antes? Pues no sabría decirle. Puede que sí pero también puede que no: una cara más entre las miles de caras con que uno se cruza por la calle. Alto, moreno, fuerte, bien parecido. Treinta y tantos. Un poco con aspecto de chulo putas. Logré verlo con claridad porque estuvo un rato junto a una farola, mirando a izquierda y derecha, como si estuviera pensando la jugada. Justo antes de saltar hacia el interior de la propiedad con una agilidad asombrosa.

Es un nombre chino y se escribe como suena: “Li-Po”. Pero no, no tiene nada que ver con este asunto, yo de usted ni lo anotaría. Lo cierto es que murió mucho antes de que ninguno de nosotros hubiese nacido.

Ver cómo aquel tipo saltaba al jardín me dejó más intranquilo que a un pavo de Navidad ver llegar el trineo de Papá Noel. Como le comenté antes, aprecio de veras a esa chica. Sí, soy consciente de que debí de llamarles a ustedes en ese preciso momento; pero si conociera Pedralbes sabría que la cabina más cercana está a más de diez minutos de distancia de la calle de la que hablamos, y eso si funciona, cosa probable pero, ni mucho menos, segura. ¿Quién coño utiliza las cabinas hoy en día con toda la mierda esa de los móviles? ¿Los vecinos, dice…? Se nota que no frecuenta el barrio, señora (o señorita); en esa calle –y es una calle bastante larga– sólo hay otra casa, en realidad una especie de palacio, y le aseguro que los dueños son unos perfectos cretinos. Estirados como pocos. Y sus hijos, todavía peor. Si yo le explicara un par de cosas que sé de esa familia… No, no me habrían hecho ni puñetero caso, y eso contando con que no me hubieran soltado a los perros para perderme de vista durante el próximo lustro. Puede creerme. Lo que le digo es tan cierto como que este café es el mejor que he probado nunca.

Ya le conté antes que, a excepción de la chica, no había nadie en la casa. Soy algo así como un conserje honorario, sin sueldo, claro, y estoy al corriente de los horarios del servicio, o las visitas… Ella, mi pastel de crema estaba sola y desvalida, a merced de un cabrón. Y decidí actuar. No es que me las dé de héroe, vamos, que me da risa hasta pensarlo; pero algo había que hacer. Y algo rápido, ¿no le parece?

Bueno, así que salté yo también al interior de la finca, por el mismo sitio que el chulo putas. Puede que no con tanta agilidad como él, pero lo conseguí. Uno se mantiene medio en forma a pesar de todo. Salté y me adentré en la propiedad, sin tener ni idea de lo que iba a hacer al siguiente paso y decidido a improvisar, por decirlo de alguna manera, cuando llegase el momento… No me lo diga, no me lo diga: puedo leerlo en su cara:

He vuelto a tocarme los huevos sin darme cuenta. ¿A que sí?

¿Que por qué llevo navaja? Espero que no me haya tomado por lo que no soy. En mi caso la navaja es un arma puramente defensiva. ¿Leyó usted lo de aquellos tres chavales malnacidos que hace unos años prendieron fuego a una mujer que dormía en un cajero? Y si la noticia saltó a los periódicos fue sólo porque la pobre tuvo la mala suerte de diñarla. Y lo terrible es que cosas parecidas suceden todos los días sin que nadie se entere. Las calles no son una pista de baile, puedo asegurárselo, y hay que protegerse de algún modo de los mamones. De ahí que lleve el baldeo siempre conmigo, como un ángel de la guarda. Le contaré algo que nunca he contado a nadie, para que vea que enseño todas mis cartas. Una vez, no hace muchos años, cuando paraba por el albergue de la Zona Franca, me acosté después de agarrar una cogorza bastante respetable. Recuerdo que soñé con hipopótamos que se bañaban en el Nilo, revolcándose en el fango, al sol de cincuenta grados; algo precioso, de verdad, uno de esos sueños que te quedarías disfrutando el resto de tu vida. Hasta daba un poco ganas de llorar verlos retozar así, con esa alegría. Bien, el caso es que cuando desperté, en plena noche, tenía a un maromo al que jamás había visto antes chupándome la polla, y perdone el lenguaje. Sujetaba mi estaca con su mano, y me estaba haciendo una de las buenas, paseando lengua como si los rusos estuvieran entrando con los tanques por la Diagonal. Todavía deben de estar arreglándole la cara al hijoputa… ¿Se imagina pasar de los hipopótamos y el sol y el Nilo a que te esté lavando el sable un pakistaní en cuestión de segun…?

Ya veo que no. ¿Sabe que da usted un poco de miedo, señora? Me ha intimidado del todo. Su marido, si lo tiene, debe de ser un tipo valiente; lo digo con cariño y el máximo respeto, que conste, no se me vaya a ofender.

Una vez dentro, me interné por una especie de sendero, sin tener ni idea de adónde conducía y sintiéndome un poco como Blancanieves cuando se perdió en el bosque. Por lo menos se veía bastante bien a pesar de la noche: había luna nueva, una luna enorme y roja, como de sangre, allá arriba: una claridad un poco siniestra pero claridad al fin y al cabo. La suficiente, en cualquier caso, como para no comerte un cerezo con los dientes a las primeras de cambio. Caminaba, sí, con la navaja en la mano, por si las moscas: está claro que las intenciones de un tipo que entra en una casa saltando un muro no son amistosas, por lo menos visto así, desde fuera. No creo que, de encontrarnos de pronto en un recodo, me hubiera invitado a comer unas lionesas y tomar chocolate en la pastelería más cercana. ¿Tengo razón o no?

Yo, ya que lo pregunta, estaba asustado, y furioso también. Mucho… No sólo con el chuloputas. No. Yo diría que me sentía cabreado… en general. Sin un motivo concreto. Un mal rollo que se había despertado en alguna parte de mi interior, no sé dónde pero sí que muy adentro. En el fondo mismo del alma, diría. Nunca me había pasado antes algo así. Supongo que todos esos días y todas esas noches dando tumbos arriba y abajo han terminado pasando factura: la calle acaba con uno antes o después.

¿Sigo con lo que pasó en el jardín?

Continué dando vueltas, intentado encontrar el camino a la casa. Me había desorientado. Estaba, por tanto, perdido y –lo reconozco– algo asustado. Entonces escuché un ruido que procedía de la piscina, y hacia allá me dirigí. Muy en silencio. Hice la mili en los boinas verdes, y recordé aquel rollo que empleábamos para aproximarnos caminando sin hacer ruido hasta el enemigo en la eliminación de centinelas: talón-puntera, talón-puntera, talón-puntera…

Tiene más razón que una santa: luego les rebanábamos el gaznate con el machete. Pero no de verdad, claro, soy incapaz de matar una mosca.

Me deslizaba, pues, tan silencioso como un vietnamita por la ruta Ho Chi Minh después de cepillarse a su señora y comerse un buen plato de arroz tres delicias… Y entonces fue cuando junto a un seto, cerca de la piscina, encontré las bragas. Se notaba que las habían arrancado de un tirón, aquellas bragas de color violeta con aroma a flores silvestres… No, no las olí, sólo lo imagino. No huelo bragas, palabra de honor; simplemente me he dejado llevar un poco por la fantasía… ¿Seguro que no tienen una cerveza o algo así por alguna parte? Tengo la garganta seca de tanto hablar… ¿Un refresco? No, gracias, caballero. No soy mucho de refrescos, la verdad; pero se lo agradezco igual que si me lo hubiera tomado.

Eran, las braguitas, delicadas y suaves, como sacadas de un desfile de París. Un trabajo delicado, primoroso; supongo que de seda. Tal y como se las habría supuesto a ella. Si lo miras bien, es relativamente sencillo imaginar la ropa interior que lleva una mujer casi al primer vistazo. A usted, por ejemplo, la veo más tipo “sinbragas”, o con un tanga negro que vendían, no hace mucho, en un tenderete del mercado de San Antonio a tres euros. Así, bien grandes, de su talla. ¿He acertado…? No me mire así, por favor, que me está asustando. Lo que quería decir es que…

Está muy equivocada, señora: en ningún momento he preten…

***

Mil millones de gracias, agente. Si no la hubiera detenido tan rápido, estoy seguro de que su compañera me habría pegado. Con ese corpachón y la porra en la mano, esa mujer es capaz de asustar al más pintado. ¡Vaya carácter! Cuatro o cinco como ella en la policía y no creo que quedara nadie en esta ciudad con las suficientes pelotas como para cometer un solo delito. Ni tan siquiera mear en el suelo.

Usted manda, jefe: volvamos atrás. Retrocedamos hasta donde diga. Prefiero hablar con usted mucho más que con ella.

Ya le dije a su compañera, antes de que intentara agredirme con la porra, que nunca antes había visto a ese tipo. En toda mi vida. Que lo vi por primera vez segundos antes de saltar el muro… Es posible como usted dice, sí, que tocase el timbre de la casa antes de hacerlo, del mismo modo que es posible que bailara un sirtaki vestido de fallera… Pero yo no lo vi.

¿Huellas de la yema de su dedo en el timbre? ¿Novio, dice…? Ahí me ha pillado, agente. Déjeme recapacitar, sólo unos segundos… A ver, ahora que lo pienso es posible, sólo posible, que lo viese antes por la casa. Algunas veces. Pero olvido, lo olvido casi todo. Además, tenga en cuenta que yo iba muy borracho. Tenga en cuenta que casi no me aguantaba en pie.

De acuerdo: tal vez sí le viera llamando al timbre antes de saltar, durante un buen rato. Tal vez lo hubiera visto alguna que otra vez con ella antes de ayer. ¿Contento?

Sigo.

Bueno, recogí las bragas violetas y me aproximé hacia donde venían los ruidos. No hube de andar mucho, diez metros todo lo más. Y los encontré, sí, a ambos. Ella, mi pastel de crema, tenía las piernas muy levantadas, y la falda también. Llevaba un zapato puesto (sólo uno), y el chuloputas la estaba bombardeando, de espaldas a mí, como la carga de la Brigada Ligera. Quiero decir que le estaba pegando un buen polvo a todos los efectos.

No, en honor a la verdad, no parecía para nada una violación. En todo caso, ella lo estaría violando a él. Esa mujer, a pesar de lo modosita que parece, sabe pasárselo bien…

Tiene razón, agente: sabía pasárselo bien.

Sabía, sabía, sabía, sabía, sabía… En cierto modo supongo que es como si no se hubiera ido, como si siguiera aquí dentro, en mi cabeza. Déjelo, ni yo mismo me entiendo a veces.

¿Se imagina andar por la calle con una mujer así agarrada del brazo? ¿Se imagina viendo una película en el cine a su lado o yendo a cenar a un restaurante caro?

Pues yo no. Vaya mierda, ¿no cree?

Ni idea de por qué ese tipo, su novio según dice, tuvo que saltar el muro para entrar. Sé lo mismo que usted sobre eso. A lo mejor estaban enfadados, o ella llevaba los cascos de la música puestos, o estaba en la ducha cuando llamó, o jugaban a algún juego de ricos. Qué sé yo… ¿Abogado? ¿Para qué quiero un abogado? Ya les dije que no quiero ningún chupasangres de esos a un kilómetro de mi persona. Ni me lo vuelva a mencionar, se lo ruego; es mi última palabra al respecto.

¿Sabe?, si existe esa mierda de la reencarnación, en mi próxima vida me gustaría ser un hipopótamo, uno como los de mi sueño. Asarme al sol y pasar todo el día nadando y revolcándome en el río, al pie de las pirámides, sin que nadie me toque los cojones… Ya veo que los hipopótamos le importan una mierda, y no le culpo. Usted quiere saber lo que sucedió después. Y voy a contárselo, claro. Qué puede importar ya.

Pues después sucedió que me aproximé hacia ellos, talón-puntera, muy sigilosamente. Estaban tumbados sobre unas toallas, en la hierba, al lado de la piscina. Él seguía dándole caña. Ella comenzó a gritar, pero no por mí: gritaba por lo otro… Creo que voy a recordar ese sonido que se escapó de su garganta el resto de mi vida, como un eco cabrón de esos que no te abandonan jamás… Miré la hoja de mi navaja, que brillaba en la oscuridad, y avancé sin pensar, sin saber con qué propósito lo hacía… Y entonces… entonces…

…Entonces se me fue la olla.

101 comentarios en “El hipopótamo

  1. Que difícil es escuchar a un hombre que lleva demasiado tiempo bebiendo…
    No hablo de horas bebiendo, sino de años de insistir.
    El deterioro cronológico que produce entre ahora, antes y hace mucho.
    Buen relato Gómez.
    En un momento dado esas bragas también han desprendido agradable perfume. Mi nariz se ha inundado.
    Buenos días que ya es viernes.

  2. jrG
    viernes, 31/08/2018 a las 08:24
    Mi nariz se ha inundado.

    Toma una pastilla de acetilcisteína por las mañanas. Despeja que te cagas.

  3. ¡ Qué gozada de relato Gomez !
    Lo pienso releer y releer, hasta que me lo sepa de memoria.
    Y espero verlo pronto, con otros relatos suyos , recogido en un libro.
    Por Favor, y Gracias

    Y buenos días a todos antes de que se me olvide

  4. La falacia del equidistante.

    «Vale lo mismo quien no quiere escoger entre Stalin y Hitler».

    Ya sabéis, nenes. Hoy, El País Sésamo nos explica el conflicto catalán así. No me queda claro quién es el estado democrático, si Hitler o Stalin. Pero qué más da.

  5. viejecita
    viernes, 31/08/2018 a las 08:54
    Lo pienso releer y releer, hasta que me lo sepa de memoria.

    La semana que viene, examen.

  6. Satur :
    Ya mi memoria a corto plazo está cada vez más llena de agujeros, y si no apunto los nombres, incluso recién leídos, luego los escribo al revés, así que a lo pior suspendo el examen.
    Y no tenía ni idea de quien era el “gran Perez Merinero”, así que he tenido que ir a la wiki, y luego al imdb, y he visto que fue el guionista de “Amantes”, y de “La buena estrella”. Y, la verdad, me gusta mucho más Gomez.
    Ya siento.

  7. Amantes es un desastre de película. En mis sueños más férvidos aparece siempre Maribel Verdún callada. En mis peores pesadillas, como en esa escena de la peli en la que le dice a Jordi Sanz: mátamiiiiiiii.

    En cambio, El club de la buena estrella me parece una joya, aunque el supusto actor que hace de quinqui en verdad es un actor que hace de actor que hace de quinqui.

    Por otro lado, no siempre los grandes escritores triunfan como guionistas. Me acuerdo por ejemplo de Rabinad, que escribió el guión de Verduleras. Teniendo en cuenta que tanto en este caso como en Amantes el director es el mismo, me temo que el problema es Vicente Aranda.

  8. Buenos días a todos. Muchas gracias por su amabilidad, especialmente a mi querida Viajecita, que va camino de convertirse en un personaje de Fahrenheit 451.

  9. Es buenísima. Parece que está cantando flamenco.

    Ayyy, mi mareeeeee
    no me dejan ser independéeennn
    los payos castelláaaaaaaaans
    ayyyyyyyyy

  10. Gomez :
    ¡ No exagere !
    ¿ Se acuerda de los carteles con su texto que le tenían que poner a Valentina Cortese en “La noche americana”, porque no se acordaba de sus textos ? ¿ Y eso que era una actriz consagrada, y tenía la memoria entrenada ?
    Y me temo que la pobre Julie Christie, la protagonista de Farenheit 451, y una de los ” libros vivientes”, con su Alzheimer galopante, ya no sería capaz de acordarse ni del título.
    A mí no me preocupa tanto perder memoria, mientras siga acordándome de como leer… Pero no me fío. Por eso pido tantas veces que saque sus libros cuanto antes.
    Ya siento dar tanta lata.

  11. Juanfran Satur
    viernes, 31/08/2018 a las 09:18
    Por otro lado, no siempre los grandes escritores triunfan como guionistas. Me acuerdo por ejemplo de Rabinad, que escribió el guión de Verduleras.

    No he visto Verduleras, aunque del gran R:, con cuyo hijo, hace bien poco, el amigo Álvaro Quinn y yo estuvimos tomando un aperitivo en la Ronda de San Antonio, he leído varias cosas a lo largo de los años, y casi todas me han gustado mucho. (Por si fuera poco, como ya he comentado sobradamente aquí, además de convecino mío en la noble villa de Sarriá fue mi principal suministrador de libros “raros” durante muchos años) Creo que tuvo varias colaboraciones con Aranda con quien le unía, me temo, la fijación con la guerra civil y, en al caso del insigne novelista, también con el anarquismo. En cuanto a lo de escribir narrativa y cine; personalmente pienso que si tienes un poco de mano para el diálogo y te esfuerzas en aprender los aburridos aspectos técnicos del oficio, me parece infinitamente más sencillo el guion cinematográfico que la novela. Y, en caso de hecatombe, en última instancia siempre puedes aducir que tu texto era magnífico y fue el capullo del director el que la jodió.

  12. Gómez
    viernes, 31/08/2018 a las 12:36
    Y, en caso de hecatombe, en última instancia siempre puedes aducir que tu texto era magnífico y fue el capullo del director el que la jodió.

    Creo que eso es lo que le pasó a Rabinad, aunque siempre me he resistido a leer el libro de Libertarias. Ahora, todo lo demás de él es excelente.

  13. Brema, en esta charla de Itziar Laka se menciona, a partir del minuto 20, que los recién nacidos distinguen entre idiomas con distinta prosodia. No es lo que comentaste el otro día, pero igual te sirve para tirar del hilo.

  14. Muchas gracias, amigo Bolaño, por la comparación. Sobre lo del baldeo o bardeo, yo siempre lo escuché, y lo escuché muchas veces en mi juventud, con ele. Supongo que se usarán las dos en función de barrios o ciudades. Si pincha en Google “baldeo navaja” lo verá. Un saludo.

  15. Magnífico, Gómez. No termino de estar vacunado contra usted.

    Yo conocí a esa chica. Era una ejecutiva de Inditex en Polonia. Para entendernos, la Polonia de Wojtyła.

  16. bolaño viernes, 31/08/2018 a las 14:53
    Pero en jerga ortodoxa es bardeo.

    Gómez viernes, 31/08/2018 a las 15:07
    Sobre lo del baldeo o bardeo, yo siempre lo escuché, y lo escuché muchas veces en mi juventud, con ele.

    Haya paz. El cambio de r por l (consonantes líquidas) y viceversa es un fenómeno típico en casi todas las lenguas y es muy común en el lenguaje popular y de germanías y, lógicamente, en la lengua oral. Hay lenguas que tienen dificultades para distinguir el punto de articulación de ambos fonemas (os recuerdo el ejemplo de los chinos) y en personas con dislalia es una de las dificultades habituales, distinguir l/r.

    El fenómeno es similar a lo que Satur le pregunta a Proc (¿por qué verdulera y no verdurera?), en este caso producido para romper la repetición consonántica y su dificultad de pronunciación en sílabas contiguas (creo recordar que se hablaba de ‘cambio fonético por diferenciación’ o algo así). En todo caso, y como diría el Marqués, me someto a su superior criterio.

  17. Rita Maestre se casa en secreto este sábado en una finca de Toledo

    Si se casa esta tarde y la revista de cotilleos de Libertad Digital lo sabe (y ahora todos nosotros), entonces NO se casa en secreto.

  18. Yo también lo había escuchado con “L”. Decía Fontanarrosa que la contextura física de la “R” era irremplazable en el español. Mierda, por ejemplo. Porque no es lo mismo decir mierda que mielda, que es como lo dicen los cubanos: Mielda, mucho más débil, que suena a chino. Y no solo eso, ahí estaba la base de los problemas que había tenido la Revolución cubana: la falta de posibilidad expresiva.

  19. Gómez: Vuelve uno de la playa y se encuentra en una piscina… llena de sangre y otros jugos. Está muy bien su historia cargando las tintas, resulta cinematográfica al cabo.

  20. En la 2, ahora mismo, un interesantísimo documental sobre una publicación inolvidable, El Caso, a la que sus lectores todavía echamos de menos.

  21. Juanfran Satur viernes, 31/08/2018 a las 09:20
    Buenos días, Proc. Por qué se dice verduleras y no verdureras. Buenas tardes, Proc.

    Perroantonio viernes, 31/08/2018 a las 16:45
    Haya paz. El cambio de r por l (consonantes líquidas) y viceversa es un fenómeno típico en casi todas las lenguas y es muy común en el lenguaje popular y de germanías y, lógicamente, en la lengua oral. Hay lenguas que tienen dificultades para distinguir el punto de articulación de ambos fonemas (os recuerdo el ejemplo de los chinos) y en personas con dislalia es una de las dificultades habituales, distinguir l/r.
    El fenómeno es similar a lo que Satur le pregunta a Proc (¿por qué verdulera y no verdurera?), en este caso producido para romper la repetición consonántica y su dificultad de pronunciación en sílabas contiguas (creo recordar que se hablaba de ‘cambio fonético por diferenciación’ o algo así). En todo caso, y como diría el Marqués, me someto a su superior criterio.

    YA LLEGA CRITERIO, ME GUSTA BAILAR

    Es lo que dice Perroantónivus, pero si os creéis que no me voy a poner a rocanrolear os confundéis bastante.
    a) Verdulera, la disimilación: Verdulera, ya en Berceo, muestra la misma disimilación que carcere > cárcer > cárcel o arbore> árbor> árbol. Barcinona > Barcenona > Barcelona es un ejemplo parecido que permite observar que la dismilación no se produce solo en las líquidas.
    b) Verdulera y bardeo / baldeo, las líquidas. Como dice Perroantonio, en ambos casos hay una alteración que afecta a las consonantes líquidas, pero son cambios de distinta naturaleza. El de verdulera está dicho, qué pasará con bardeo.
    c) Baldeo / bardeo, la neutralización. Este ejemplo es una muestra de la neutralización de consonantes líquidas. En fonología se llama «neutralización» a la pérdida o suspensión de una oposición fonológica. En este caso tal pérdida afecta a la oposición entre /l/ y /r/, la oposición normal, la que hace que distingamos entre pala y para. (La oposición fonológica es lo que hace que para tu abuela pollo sea distinto que poyo; su pérdida ya definitiva en la mayor parte del español se evidencia en que que nos sea igual pollo que poyo, aunque digamos poyo tanto para el que dice pío como para el que viene de podiu(m)).
    DESPERTAD, QUE AHORA VIENE LO MEJOR. La neutralización de las líquidas no se da en cualquier posición, se da en posición implosiva o coda silábica, una posición articulatoriamente difícil y acústicamente oscura para una consonante (rbol, esazto y correto). La neutralización de las líquidas implosivas identifica grandes áreas meridionales y transatlánticas de nuestra amada lengua, que optan característicamente por la generalización de uno u otro timbre: mi arma en Sevilla y mi amol en La Habana.
    Baldeo es más payo que bardeo, así lo veo yo también.

  22. Me sumo a las felicitaciones para Gómez. También he pensado en Mendoza, luego me he preguntado si no habrá sido por decir «Pedralbes». Da lo mismo, es muy bueno.

  23. Me da pena lo del cambio de hora por el día de veinticinco horas de octubre. Al final, cuál se queda, ¿el horario de verano o el de invierno?

  24. Señá Procurito, que sea verano allí siempre, vale, pero por aquí se esperan hoy 40ºC. Usté que tiene mano ¿no podría mandarnos pacá la primavera, el otoño y el invierno que les sobran? Pa compensá, mayormente.

  25. Mande algo para acá Ximeno y dejamos compensado el asunto y sin guerras.
    Eso se lo dejamos a los secesionistas de los cojones.
    Aquí ya estamos preparando el invierno.
    Joder!!

  26. Consecuencias del veranito
    La yerba esta no se puede eliminar. No es venenosa, pero si la come el ganado, esparce las semillas con sus heces. No arde porque conserva ampollas de agua y si la dejas al sol, fermenta y renace entre su propio estiércol. Además tapa las boqueras de riego. Sólo las heladas la mantienen en suspensión. Un poquito de invierno por favor… o la guerra climatosférica es inevitable.

  27. FABIO COENTRAO
    A pesar de haber jugado 100 partidos con el Madrid y de haber sido titular en la final de Lisboa, no le quieren en el club, prefieren pagarle pero que se vaya. Fabio ha encontrado finalmente encaje en el modesto Río Ave portugués.
    Me ha pasado algo parecido, después de trabajar más de 8 años la compañía prefiere pagarme pero que me vaya. Tras renunciar a ser funcionario del Gobierno del fementido Sánchez he encontrado acomodo en una pequeña empresa en la que prestaré mis últimos servicios.
    A Fabio y a mí se nos discrimina por nuestra edad, de eso no se habla, no somos mujeres ni colectivo LGTB. Pero no nos quejamos, nos pagarán menos, pero a Fabio le dejarán que se siga fumando su cigarrito en el vestuario y a mí no me obligarán a escuchar tediosas e interminables presentaciones. De Fabio se espera alguna falta táctica, de mí alguna orientación estratégica.
    No nos quejamos, sabemos que Dios escribe con renglones torcidos.

  28. Lo de Gómez, como siempre, estupendo. El hipopótamo es muy veraniego y muy cabrón. Se zampa a la tira de gente.

    Una conexión extraña, que no sé si Ximeno ha buscado de propósito o inconscientemente. El jacinto que menciona y que se come los ríos lo hubo/hay también en el Misissippi y un tal Frederick Russell Burnham, hace ahora 100 años, estuvo a punto de convencer al Senado estadounidense de la bondad de importar hipopótamos, que se los zampan a toneladas, para restaurar el equilibrio, volver a hacer navegable el río y acabar con la escasez de carne. El plan fracasó por tonterías, detalles fácilmente solventables, y la falta de visión y valor de los políticos. Una pena.

    Poniendo en Google Misissippi hippopotamus hyacinthus salen cientos de entradas, pero el texto original es de un tal Mooallem en la revista The Atavist Magazine. Largo pero interesante.

    Un Guadalquivir lleno de hipopótamos y libre de esas hierbas es posible, y mientras el Giobierno hablando del cambio de hora.

  29. Marqués yo he optado por la vis clásica: Hay que seguir el ejemplo de nuestros mayores y “trabajar” para que no se pierdan las viejas tradiciones familiares. Es decir, trabajar sólo si no hay más remedio y mostrando contrición perfecta. Así que he vendido el ganado y me han dado un dinerito que me ayudará a pagar la factura fiscal de la herencia de mi tío J.

    Además he arrendado los pastos y ya no tengo que preocuparme de veterinarios, ni de piensos, ni de cuatreros y traficantes, quiero decir tratantes de ganado y administración. He cedido en aparcería toda la agricultura y me olvido de cooperativas, riegos, módulos y vigilantes de agua. He vendido el Hyundai (demasiado bajo para el campo, pero muy barato) y me he comprado un Volvo (el modelo con mayor altura libre al suelo, con todos los extras de seguridad y sin ninguno estético) para ver la berrea desde la barrera. Como espectáculo, sin necesidad de tener el culo apretado temiendo que los venados les peguen la tuberculosis a las vacas. Por cierto JRG, lo de Volvo es asombroso: lista de espera de 85.000 coches del modelo que he pedido.

    Al liquidar el impuesto de sucesiones he comprendido el mensaje que emite el Estado: el ahorro es inútil y si gastas sólo pagas el 21%. Por eso ayer me acerqué a Portugal a comprar una caja de Pera Doce Premium y la he regalado a mi cuñado, que está tieso. Le he comprado una cámara a su hijo y mi mujer se lo ha pasado en grande comprando vestidos y cosas de esas a sus sobrinas. Hoy están aquí en casa probándose y tan excitadas como si fuera navidad. Estamos de feria en Mérida.

  30. Mucho cuidado con los hipopótamos. Aquí hay “tortuguitas” verdes de esas que venden en las tiendas de mascotas con un caparazón que mide casi medio metro. Yo las he visto cazando palomas en las orillas del Guadiana. Estas del vídeo son pequeñas.

  31. Mortimer, he aprendido mucho sobre los hipopótamos en los programas de supervivencia de la tele.

    Sé que son muy territoriales, por ejemplo. Y también que, a pesar de su aspecto bonachón, es el animal que provoca más muertes en África.

    Pero lo mejor de estos programas es cuando los expertos en supervivencia te dan consejos que, algún día, pueden salvarte la vida: “Si alguna vez te encuentras con un hipopótamo”, te dicen mirándote fijamente, “sobre todo jamás salgas corriendo y trata de subirte al primer árbol que encuentres”.

    Es un consejo de puta madre, pues estos animales pueden alcanzar una velocidad de treinta kilómetros por hora. Treinta y cinco si están muy cabreados o tienen un mal día.

    En caso de tropezarme con uno, pues, intentaré seguir el consejo de los expertos. Sin embargo, como lo de subir árboles a toda leche no sé si me da muy bien, tampoco descarto por completo la posibilidad de refugiarme en un bar o, incluso, en una boca de metro, donde presumo que las dificultades del animal a la hora de bajar las escaleras me facilitarán la huida.

  32. Hombre, ensalzar a Coentrao diciendo que estuvo en la final de Lisboa…cuando tuvo que ser sustituido por Marcelo para que el equipo ligase algo de juego. Pero me cae bien el luso porque fuma, lo que demuestra que el fútbol no es cosa de atletas.

  33. Es como decir que Arbelol es campeón del mundo y de no sé cuántas chámpiñons cuando no saltó al terreno de juego a participar en algún lance de juego, siendo éste probablemente y de haberlo hecho alguna entrada criminal o alguna marrullería infecta.

  34. Sergio Camas elegido mejor defensa de la temporada 17-18 por la UEFA. Las insidias y medias verdades de Satur y Kloc han quedado en evidencia.

  35. El Guti tiene tres champions, si bien no jugó un segundo en las finales, lo que sin duda fue un acto de justicia. O sea, que a efectos prácticos-fútbol es fútbol, que decía el gran Boskov- es como el gol desde medio campo de Pelé, que no entró.

  36. El chou de la WEFA está evidentemente pagado por Floripondio. Qué casualidad que el máximo goleador de la chámpiñons, ese gran delincuente y asimismo gran jugador y hermano de la Ronalda, haya quedado relegado al olvido tras la elección del huerfaniforme como mejor jugador de la antedicha chámpiñons. Las salvajes agresiones del camero de Camas y jugador con más tarjetas rojas de la liga española han sido recompensadas ante el estupor de todos los hombres de bien que en el mundo son.

  37. Gómez
    sábado, 01/09/2018 a las 15:28
    Hay libros para leer antes de morir y libros para morir antes de leer.

    Totalmente de acuerdo. Es que he estado leyendo las recomendaciones de Savater por “Si sólo vas a leer un libro “. Y NO. Conste que me suelo fiar bastante de sus consejos, pero vamos;
    ¡ Olvidarse de “La Isla del Tesoro”, de “Romeo y Julieta”, de “Guillermo Brown”, de “Los tres mosqueteros”, de los “Cuentos de Oscar Wilde” ! , y recomendar ” Moby Dick “, como libro comodín para todos los géneros , ¡¡¡ ese ladrillazo !!! , ( ¡ si al menos lo hubiera sustituido por Guerra y Paz ! )
    Esta vez, me parece que se ha columpiao. Como se columpió con su respuesta cuando , hace años de años, estando ambas en su mejor época, le preguntaron quien le gustaba más, si Carolina de Mónaco, o Lady Di.

  38. Juanfran Satur
    sábado, 01/09/2018 a las 10:27
    BUAAAAAA, BUAAAAAAAAAA, BUAAAAAAAAAAA, BUAAAAAAAAAA

    ¡ Qué obsesión tienen todos ustedes los señores con esa chica ! Sólo porque es guapa, y mira a todos por encima del hombro. Y claro, se les despierta el instinto de ser quien rinda esa plaza.

    Aunque, la verdad es que si Pedro Sanchez ha acabado en La Moncloa, también habrá sido por guapo, que otras virtudes no le veo. Bueno sí, puede que su virtud sea saberse poner de felpudo para que le pise quien le parece que le conviene.
    Casi que mejor Rita, tan antipática ella con todo el mundo.

  39. viejecita
    sábado, 01/09/2018 a las 16:14
    estando ambas en su mejor época, le preguntaron quien le gustaba más, si Carolina de Mónaco, o Lady Di.

    Cuando todo el mundo sabe que la cosa se cocía entre Estefanía de Mónaco y Charo López.

  40. viejecita
    sábado, 01/09/2018 a las 16:28
    ¡ Qué obsesión tienen todos ustedes los señores con esa chica !

    Y muy inteligente, que es lo único que miro en las mujeres. Hace unos años era una reportera de la Tuerca que aguantaba estoicamente en público los piropazos de albañil salidorro de Paco Inglesias y ahora es la tercera persona con más poder en la ciudad de Madrid, detrás de Floripondio y Karmenski.

    Sólo porque es guapa, y mira a todos por encima del hombro.
    ***
    También he de decir, y perdónesemelé la sicalipsis, que hay veces que me gusta que me miren por encima del hombro.

  41. Prot, sobre tu respuesta al binomio dicotómico de verdurera y verdulera, decir que cuando me reponga del flipe ya te digo que gracias.

  42. Cuando todo el mundo sabe que la cosa se cocía entre Estefanía de Mónaco y Charo López.

    Me llevé un chafe espantoso con Charo Lopez, cuando coincidí con ella en una librería. Porque se daba aires de reina, y llevaba una falda por encima de la rodilla, y unos zapatos de tacón finito, todos deformados por los juanetes. Pies de vieja, o de cocinerota “quiero y no puedo”.
    Lo mismo le ocurría a Juliette Binoche de joven. Pero ella ya ha aprendido, y va con pantalones anchos, o falda larga, y descalza o con zapatos cómodos.

    Ahora Megan Merkel, la que acaba de entrar en la familia real británica, se conoce mucho mejor, y siempre que va con tacones lleva zapatos mayores que su talla. Así no se deforman, y está cómoda y natural.

  43. «el análisis del fenómeno es muy sencillo. Totalmente primario. Enfrentarse es una cuestión de cojones. Y eso siempre es minoritario en todas las sociedades»

    Boadella, largo y jugoso
    “https://ataraxiamagazine.com/2018/09/01/entrevista-albert-boadella/” rel=”nofollow”

  44. MICROMACHISMOS

    ***

    A la mañana. En las dunas del arenal tres veinteañeros pasean a un american stanford. La chica duda. “Pero ahí hay mucho bujarrón, ¿no?” Uno de ellos se explica. “Síííí, además en Marruecos les va mucho ese rollo”. El otro remata. “Por eso va tanto Cristiano Ronaldo”. El stanford guarda silencio.

    ***

    A la tarde. Pues he de deciros que yo también he estado en un cementerio. Enterramos a la madre de una antigua amiga. Día espléndido para casi todo el mundo. Y malos tiempos cuando se llega a una incierta edad.

    Con los sepultureros ya rematando los últimos ladrillos me vino una frase de ¿Rimbaud?, “Yo soy realmente de ultratumba y no traigo recados” (a veces pienso si estoy bien de la cabeza). Hice caso a la memoria y caminé hacia la salida. Fue como un pistoletazo en atletismo. Acompañado por la vieja pandilla, muy cerca los unos de los otros, fuimos aproximándonos al parking. Demorando el paseo, arrastrando la conversación. Si algo no hacemos entre nosotros es el bochornoso espectáculo de los que solo se ven en funerales y bodas y se recriminan por verse solo en bodas y funerales. Así que nos pusimos a criticar a ese cementerio enorme y feo. -Estos sitios son todos horribles-, dijo alguien. -No, el de Luarca es precioso. El de Severo Ochoa- sentenció Javier. La ironía, dije, es que de las pérdidas algunas ciudades hacen negocio, tienen a sus cementerios en el circuito turístico: Praga y su cementerio judío; la parafernalia que te montan los porteños para visitar la Chacarita y la Recoleta, a los que sólo les falta venderte una güija delante de las tumbas de Evita o Gardel; y claro, los de París: Montparnasse, Montmartre, y…

    -A mí, si me llevas a París, no me lleves a un cementerio- me interrumpió Silvia, un metro a mi espalda.

    (Silvia, qué guapa, qué claros siempre sus objetivos, cómo nos reíamos cuando decía que ella solo se casaría con un médico. Qué error casarse con aquel majadero licenciado en medicina. Quizás ahí está la raíz de sus problemas, conseguir siempre lo que quiere.)

    Eché la vista atrás para ver si había soltado el comentario al buen tuntún, mirando al suelo, pegando una patada a una piedra. Me encontré con unos ojos que un segundo antes debían estar clavados en mi nuca. Con esa mirada suya de gata con ganas de que le rasquen detrás de la oreja. Cariñosa sin untar.

    Reconocí la técnica. Esa manía mía que empezó como una pequeña maldad para terminar siendo un hábito y que consiste en ir saltándome mentalmente los pasos intermedios, despejando incógnitas, apartando la palabrería carente de significado y, mientras sigue el ruido de fondo, soltar mis conclusiones como sentencias acertadas e inapelables mientras miro a ver quién me sigue y quién se queda rezagado. Si me llevas a París, no quiero ir a ver cementerios.

    Dejé de mirar sus ojos un segundo antes de que me resultase violento.

    ***

    Antonio Escohotado dice de Cristiano Ronaldo que es un tipo humilde. También alaba su actitud hacia el riesgo. Pues no sé yo. Escohotado es un sabio pero a mí todo eso me suena a libro de autoayuda. ¡ABANDONA TU ZONA DE CONFORT! Es como si nadie viera el negocio pésimo que Cristiano hizo con el cambio. Llegar a casa y en vez de Irina encontrarte a Georgina.

    ***

    A la noche he visto a mi primera novia. De lejos, no me he acercado y ahora estoy con cierta sensación de inquietud y arrepentimiento. Se llamaba Charo. Se llama. Todas las primeras novias son un poco lo mismo. Recuerdo que íbamos a una cafetería en el Paseo de la playa. Pedíamos dos Cacaolat fríos o calientes según el tiempo que hiciera. Me sentía eufórico. A veces nos acercábamos a la vieja mina abandonada de Asturiana de Zinc. Me gustaba aquella mina. Muchos años después a cualquiera que afirmase que una mina es bonita lo tomaría por loco. Pero es lo que hace el amor. A no ser que creas en dioses y flechas uno siempre se aproxima a él sin demasiada seguridad, juzgas con los ojos, luego buscas en el tacto y los olores un eco receptivo. Y, si lo encuentras, uno se queda y ama. Corcinos hambrientos de patas temblorosas.

    Como decía, me gustaba aquella mina con su castillete de mediados del S. XIX y su pozo vertical que iba adentrándose en la mar. Con marea baja recorríamos la playa buscando fósiles, las huellas de animales que habitaban allí hace 400 millones de años. Era tan gilipollas que le hablaba del Carbonífero, del Devónico. El otoño acabó llegando. Con la caída de la noche a una hora prudencial subíamos a las casetas del Náutico, ya cerradas por fin de temporada. Y allí, a los quince años, mirando las olas, que son las mismas e inconfundibles olas que estoy viendo ahora, observando las mareas, me fue enseñando todo lo necesario sobre su flujo.

    Charo, no sé lo que viste en mí.

    ***

    Como Satur con Rita, yo tampoco me canso de la voz de esta chica, Nina.

  45. No quería ser la primera , aunque al no ser entrada nueva, se nota menos, y he estado esperando. Pero ya no espero más, para :

    -Decir que me ha gustado mucho el texto MICROMACHISMOS , de S. El texto, que en gustos musicales no suelo coincidir, ( que yo soy de otra época, y a mí el texto me recuerda más a aquella canción “Ya no te puedo querer…”, que se oía entonces por la radio – que no había todavía televisión ).

    -Y dar las gracias a Gomez, como de costumbre.

    Y claro, desear a todos un buen domingo, no se me vaya a olvidar.

  46. Pero hombre, como haces eso de meter entradas como comentarios S.

    Con lo faltos que están los jefes…

    Maencantao a mi también.

  47. Ya me perdonara viejecita que no entrara primero, antes me cubría Alvaro y los días de labor Adapts o el marqués.
    Ayer cogí el nuevo ordenador pero lo de trasladar datos y configurarlo a gusto es un petardo.
    Uno no quiere cambios.
    Me había levantado pensando en Gomez y en martillos, luego les cuento el porqué si eso, pero he leído a S. Y me he quedado colgado.
    Pensé al principio que transcribía un gran texto de algún escritor famoso.
    Pero eran sus teclas que han tocado gloria.
    Se presenta bien el día.
    Gracias S.
    Que lo pase bien.
    A ver si termino con el hard, para disfrutar del soft.

  48. Concuerdo: gran texto el de S., lo mejor que le he leído. Muy bueno.

    Confieso que el gusto por los cementerios me viene de familia. Mi abuelo materno fue chófer de pompas fúnebres casi toda su vida. De niño, alguna vez me habían llevado a verlo al trabajo. Me gustaba aquel lugar. Los empleados eran muy simpáticos y me gastaban bromas. El recinto, como es lógico, solía estar lleno de ataúdes por todas partes, y aquello excitaba mi imaginación. Recuerdo especialmente una ocasión, cuando era muy pequeño, que me causó una gran impresión un ataúd blanco. Aunque no pregunté nada, me di cuenta de que era especial, además de por el color, por su reducido tamaño. Aquello me mantuvo preocupado durante unos días. Mi abuelo solía decirme que le tuviera miedo a los vivos, pero no a los muertos. “No he visto levantarse a ninguno”, añadía. Cuando escribí mi primera novela lo convertí –sin citarlo expresamente– en un personaje de la misma: un enterrador dotado de la facultad de escuchar las conversaciones que mantienen los difuntos, conversaciones que va anotando en una libreta. Fue un ser excepcional, mi abuelo, al que todo el mundo apreciaba. Al morir, claro, finalizó su viaje justo en el mismo lugar donde trabajó tantos años. Aunque llevaba más de veinte años jubilado, todos los empleados de la plantilla que habían coincidido con él estuvieron presentes en la ceremonia, aunque no tenían ninguna necesidad de hacerlo. Creo que fue el mejor homenaje que pudo tener.

  49. EL ETERNO RETORNO DE LO IDÉNTICO

    Hablando de cementerios y difuntos: ayer noche, puse de pasada La Sexta, y ¿adivinan de quién estaban hablando?

    Daré una pista: la primera frase que escuché fue: “Inauguraba pantanos”.

  50. Para intentar entender qué había detrás de la intentona de Vera de Bidasoa no hay mejor lectura que la barojiana “La familia de Errotacho”. Descubrimos una vez más que detrás estaba la gente de paz de Barcelona.

  51. Perro esa frase y la de Wall Street de Gordon Geko de
    Estas dentro o estás fuera, y si quieres un amigo cómprate un perro,
    Junto con la de
    Cuando un amigo mío tiene un enemigo yo lo convierto en mi enemigo, y a ese le temen…
    Son el compendio de la filosofía del siglo pasado.
    En este siglo no saldrá ninguna buena frase con tanta sonrisa.

  52. La guerra de las sonrisas Catalanas, es la más perverse que he visto.
    Mucho peor que la del asedio Numantino.
    Más tóxica que el agente naranja.
    Menos real que una bomba H.
    Es la guerra más desnaturalizada de la historia humana.
    Realizada y dirigida por sicopatas que quieren que los otros saquen la fuerza para ser mártires de guerra tradicional, no pueden encontrar simpatizantes y utilizan a sus propias gentes como materia prima para provocar, consiguiendo el aislamiento intelectual de lo eu denominan incomprensión y que solo es egoísmo rastrero.
    Provocar es de cobardes, de los que son incapaces de ganar o perder a una jugada, de los que están con todos los bandos y herramientas para conseguir algo que saben de antemano que no es nada.
    Los perversos que alientan, los idiotas que creen, y los que harán negocio con la basura.
    Mierda, mucha mierda y aislamiento por siempre.
    Lo que nunca consiguieron con su fuerza ni tampoco con su razón, tratan de conseguir como victimas de téléfilm médiocre.
    Cataluña solo es territorio Español, esos tíos no son Catalanes ni Españoles, son cretinos.

  53. Hablando de frases de películas, el viernes vimos “Comanchería”, con casi dos años de retraso. Qué buena. Y tiene frases memorables, como la discusión sobre Dios entre los dos rangers, o la que mantiene el hermano feo con un comanche en el casino.

    El título no tiene nada que ver con el original (Hell or High water). La traducción exacta sería algo así como “contra viento y marea”, pero hay que reconocer que la referencia al mundo comanche vende mejor en el mundo hispano.

    A Ella se le saltaban las lágrimas con los personajes secundarios: la camarera que intenta ligar con el hermano guapo, o la vieja del restaurante (“eso no era una pregunta”). Y los paisajes. Y los temas musicales. Tejas en estado puro. La disfrutamos como enanos. Y estuvimos de acuerdo, el héroe es el hermano feo.

  54. Dicen que han fulminado a muchos periodistas y locutores de TVE. Bien está, eran muy malos. Los sustitutos igual de paquetes. El telediario sigue siendo grotesco, un tanto Pinkeriano (sale mucha gente feliz en la playa y en los aeropuertos), les ha dado por hablar del Dictador y del deporte femenino, pero en esencia nada ha cambiado desde que lo presentaba Jesús Álvarez padre. Con su bigotito fino también hablaba mucho de Franco, entonces era generalísimo, y salía gente en la playa de Benidorm donde los Álvarez veraneaban. Ahora han fulminado al hijo, el único que presentaba los deportes con cierta dignidad, sin énfasis ni exageraciones.
    Igual hoy que entonces, no existe alternativa al telediario, lo de las privadas y autonómicas es todavía peor.

  55. Juanfran Satur
    domingo, 02/09/2018 a las 19:52
    No ver la tele. Escuchar a don Felerico y leer Soup Suey. Con eso basta.

    Yo sólo tengo radio en el coche. Y sólo oigo las noticias en casa de Herrera, de 7 a 8, cuando bajo a Madrid. A la vuelta, y cuando salgo más tarde, por la zona, escucho Radio Clásica, y, la verdad es que desde la muerte de Perez de Arteaga ha dado tal bajón, que a menudo quito la radio y me dedico a cantar yo sola.

    Pero a Federico sí le leo. No sólo en Libertad Digital , que estoy inmersa en su libro “Memoria del Comunismo”, y lo estoy disfrutando ( aunque me está dando un miedo espantoso ).

    De los artículos buenos en otros sitios, me entero por el Chop Suey , y por los hilos y los comentarios en Plaza Moyúa, y en La Argos. Con eso sí que me basta.

    Y si Olmedo ha sido abuelo, pues yo también me sumo a las felicitaciones.

    Buenas noches a todos

  56. «Si te van a violar, relájate y disfruta», una frase de autoayuda para septiembre. La decíamos en el instituto, nos hacía mucha gracia. Con lo bonito que es septiembre, por qué me tiene que venir a la cabeza la escena de la ducha de Psicosis. El segundo mes más bonito del año si lo miras desde el punto de vista del Cosmos. El primero es junio, por la luz. (El tercero es marzo, porque nací yo). Qué opináis vosotros desde el punto de vista del Cosmos.

  57. La Vaughan. Hay muchas canciones de septiembre, más tendría que haber. Qué mierda de mes, ojalá no se acabe nunca. En este restaurante la comida es malísima y además ponen muy poca cantidad.

    Muchas felicidades por el nietuco, Olmedo.

  58. Enhorabuena a Gómez y S. por sus magníficos escritos, dignos ambos de una entrada de sopsuei y gracias a Satur por su amable felicitación, pero quiero aclararle que, aunque agüelo, me quedan sobradas fuerzas para defender al matritismo de sus injuriosas maledicencias.

  59. Malos tiempos para la lírica de Simeone el Estilita (que no estilista como mi primo), aunque es algo pronto, parece que en la capital de lo que va quedando de España se empieza a imponer la prosa de Jürgen Lopeztegui.

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