Robar una esclava

Por Álvaro Quintana.

Al desenterrar la bronca raíz de su familia, Rian Malan echa mano del sospechoso recurso del legajo encontrado, de donde extrae el caso contra Dawid Malan, un miembro de la nobleza ilustrada de Ciudad del Cabo que, tan lejos del continente que había expulsado a sus antepasados hugonotes, había levantado una imagen fiel de aquella Europa ingrata y añorada en el seco suelo africano. Una noche, los vecinos alemanes de Malan, los Radjin, perdieron el sueño por un ruido en su propiedad que los condujo a las dependencias de los esclavos. Allí, escondido, desnudo y con las excusas de los culpables, hallaron a Malan tras haber yacido con Sara, una negra de los Radjin.

El latido de la lujuria golpea a los hombres hasta obligarlos a perseguir a criados, a bestias o a otros hombres, pero reserva lugares apartados que esconden su suciedad donde no sea vista. El amor, sin embargo, tiene una insistencia ardiente y regular de lengua que empuja el diente dolido. Llega hasta el punto de confundirse con la locura y con la guerra familiar. En vano intentaron los Radjin alejar a Sara de Malan. Este la buscaba con la fijeza de un pecado. Cuando al fin se fugaron juntos, Malan dejó atrás todo lo que se podía dejar: el nombre que lo ligaba a un clan que había obrado, gracias a la voluntad de Dios, tan refulgente que resultaba oscura para los hombres, un enclave de civilización en tierra de infieles; una mujer loca de humillación tras ser preterida por una negra; la densa urdimbre que configuraba su lugar en el mundo vuelta en una condena a muerte in absentia por haber robado propiedad de su vecino; el señalamiento implacable de sus piadosos conciudadanos.

Sara y Malan huyeron con miedo, adentrándose más y más en tierra salvaje solo transitada por los rudos pastores bóers o por las tribus de costumbres bárbaras y fiebre guerrera. Lugares que ya no eran nombrados en los mapas y solo se reconocían por una fuente en la tierra o por un cobijo de sombra en la llanura. La frontera donde los africanos de piel blanca y negra se hacían la guerra. Y es aquí donde se pierde el rastro de Malan y Sara, en esa escapada del año de 1788 que pareciera sin vuelta atrás, pero solo lo pareciera, pues casi treinta años más tarde encontramos a un hombre juzgado por alta traición, junto a otros afrikáners, por rebelarse contra el dominio inglés: leyes ajenas al cabal querer de Dios e impuestos que esos fieros pastores protestantes rechazaron y acabararían llevándolos a la guerra contra los británicos por el deseo de gobernarse a sí mismos y solucionar el problema negro de una manera acorde a razón y con arreglo a la voluntad divina. Ese hombre era Dawid Malan, abogado de la separación entre negros y blancos que, un siglo más tarde, uno de sus descendientes, Daniel François Malan, codificaría en las leyes del Apartheid.

¿Qué pasó durante aquellos casi treinta años de vida en la frontera? Imagino a Sara y Malan procurando los caminos apartados. Miraban con recelo a los pastores que se aventuraban tan lejos y evitaban a las tribus que se movían bajo el sol como la sombra de una nube. La comida no abundaba y era aun más difícil fabricar algo que pudiera ser cambiado por pólvora. Las noches se hacían más frías y las miradas más curiosas. Y, sin embargo, sobrevivieron. La experiencia los llevó a mudar de lugar con la memoria segura de los animales, eligiendo los puntos donde se podía comerciar o cazar. Solo se decidían a robar si era resuelta la manera de huir. Los años los endurecieron y solo quedaron, después del prolongado roce contra el suelo de piedra y polvo, la terca costumbre de vivir y el empuje indomable de saciar el hambre. Cuando Sara murió por unas fiebres, Malan volvió entre los hombres y escuchó las viejas palabras que no había olvidado, y oyó rugidos contra los ingleses y contra los negros y a todo era conforme. Para él Sara nunca había sido una negra sino una mujer que lo valía todo y a la que todo entregó. Ya apenas pensaba en ella.

¿O tal vez Malan se aburrió de la esclava robada? Las mañanas de frío y hambre sucedían invariablemente a las noches de ardor. El esplendor de la vida en la ciudad continuaba indiferente a ellos, persistiendo en el rito como manera de olvidar la vergüenza. Malan añoraba la vida entre los hombres y sentía que había pagado muchísimo por algo que ya le sabía a hartazgo. Tal vez una mañana discutió con Sara y la miró con un rencor negro, estancado, y la pegó, pero no como otras veces, por cansancio o para imponer su palabra, sino que la pegó con odio, a ciegas. La abandonó, maltrecha si viva, y regresó con los hombres.

¿Y si fue Sara la que quiso escapar? Ella recibió las caricias del señor de la casa vecina como había recibido las de otros esclavos, con ese gesto de sorpresa esperada que dedica la belleza a las atenciones. Poco veía Sara más allá de la valla de la propiedad de su amo; su imaginación era inmediata, de vuelo raso, y al escapar con el blanco que tantas locuras le susurraba de noche sus ensoñaciones no se posaban más lejos de las noches de amor y de ser dueña de su tiempo. Le sobrecogió la vida áspera a la intemperie, olvidada de su jergón de paja o de la comida a horas regulares. Tal vez los torvos bóers desconfiasen de Malan, con su manera tan cuidada de hablar y seguido por una negra con un brillo como dicen que brilla la sangre cuando le da la luna. Tal vez un pastor de paso la mirase de más, fascinado porque ella no apartara los ojos, y Malan lo insultase y en la pelea quedara tendido en el suelo, herido y robado. Tiempo después, derrotado y solo de mujer, desandó el camino de vuelta entre los hombres, donde encontró su causa en obligar a ingleses y negros a permanecer cada uno en su lugar.

¿O tal vez Sara saliera fugitiva de noche y, tras mucho correr y mucho andar, con los pies ensangrentando la tierra del camino, llegara al territorio hostil de los negros marcada con el olor y el lenguaje de los blancos? ¿Dónde fue Sara a morir?

91 comentarios en “Robar una esclava

  1. Muy bueno, como de costumbre. Uno se declara fan incondicional del bueno de Álvaro, un tipo tan simpático y entrañable como notable escritor.

  2. Mil historias posibles y otras tantas dentro de cada una. Llevo un rato dudando entre la penúltima y la última opción. Creo que finalmente que me quedaría con alguna mezcla entre ambas. Y sin duda con Sara y su gesto de sorpresa esperada. Gracias por el buen rato, Alvaro.

  3. Joder, Alvaro.
    Lamento no haberme levantado temprano para poder leer el relato en ese momento en que se está fresco y vacío para escuchar.
    Ahora no me entra la lectura.
    Mañana lo intentaré.

  4. Me sumo a los aplausos. Como el nuevo episodio de BlackMirror, pero mejor, porque un texto supera a imágenes y mandos a distancia.

  5. Gracias a todos. Me ha suliveyado el comentario de JrG de las 12:15, nunca me habían dicho de forma tan sutil que tengo aligerar. En serio, he soltado una carcajada.

  6. Usted me perdonará Alvaro.
    No iba la respuesta por donde usted pensaba, no soy tan sutil.
    Sólo que hoy no tenía “el coño pa ruidos”.
    Ya pasó.
    Me lo voy a leer tranquilo ahora.

  7. Pues solo he escuchado algunos discursos, leído artículos (entre ellos, su paper) y entrevistas con Obama y la opinión de jrg (lo siento, tronco) me parece ligera, infundada y errónea. Yo me descubro frente a B. Obama, y no por el Nobel, aunque a posteriori haya demostrado merecerlo. Me hago viejito.

    Hombre Bolaño, con esos argumentos que usted argumenta se le podía dar un Oscar al mejor actor, o como a Dylan, el Nobel de literatura.
    La gestión del Sr. Obama, que tenía muy buenos modales, unos principios fundados, una esposa e hijos que le arropaban muy bien, y una asesoría de imagen muy cuidada, sólo cubría el discurso, la imagen ( como ir por los hospitales llevando regalitos a unos niños con disfraz de Santa, o salir de guerras para entrar en otras)
    En lo efectivo, ni el mundo, ni el país en general, ni los de su raza, ni tampoco el partido Demócrata estaban muy conformes, y quisieron sacar y dar vuelta con tirabuzón con HClinton ante la inanidad de su contenido.
    Ahí es donde vio su hueco el Sr Trump, y los votantes le dieron su confianza unos y se la quitaron a los demócratas los otros. No todo el demérito fué de la Clinton imagino.
    Así está la cosa ahora mismo, y ellos ya se han parapetado en el enemigo para no tener la culpa, tienen al gran Clow para hacerles el juego.
    Le sigue pareciendo ligero e infundado?

    Sus discursos,

  8. Uno al morir trata de encontrar algo cubierto.
    Imagino que la mujer trataría de encontrarlo si tenía fuerzas.
    Cualquiera de las tres posiciones descritas es posible y casi igual de probable.
    Lo que no tenía duda ninguna, era el final con alguno de los dos jodido, y se ve que fue la mujer la peor parada, pues murió mucho antes que el hombre.
    Parece que él, como Castro, olvidó su fe ciega, o tuerta, en el amor, en algún punto del Sur de Africa.

  9. Ha fallecido el cavaleiro Joquim Bastinhas. Fue uno de los pocos toreros portugueses que tuvo cierta presencia en las plazas españolas. Lo conocí porque fue pretendiente de mi hermana. A raíz del 25 de abril y la revolución de los claveles nos pidió que le ayudáramos a atravesar el río Guadiana con los mejores caballos aptos para el rejoneo. Fue una aventura no exenta de riesgo. La guardia civil no ponía pegas a la entrada de riquezas provenientes del país vecino, pero los carabineiros tenían orden de disparar. En aquellos días se pasó mucho contrabando, marfil, oro y brillantes procedentes de las colonias. Badajoz era entonces un hervidero de merchantes que vinieron atraídos por los buenos precios consecuencia del exceso de oferta.

  10. Don Alvarito debería hablar con los contrabandistas -había barrios en los que la mayoría declaraba que era su profesión en el censo- y escribir una de esas historias que tan bien relata.

  11. EL COLECCIONISTA
    Tuve que cambiar por cien el cromo de Galán, portero suplente del Mallorca, tal era su rareza. Así acabé el álbum de la Liga de la temporada 65-66.
    El afán de coleccionar es ciertamente enfermizo y suele estar limitado por el espacio disponible. Los inacabables recovecos del Zulo han sido mi perdición. Estaba convencido de tener todos los lieder de Schubert y cuando he realizado un escrutinio fino he comprobado que apenas tengo 100 de los de más de 800 existentes. Esta constatación me ha sumido en una crisis nerviosa tan intensa como la que sufrí hasta obtener el cromo de Galán.
    Hyperion ha publicado hace muy poco los 823 lieder censados en una grabación con un solo pianista y múltiples cantantes. Fischer-Dieskau no pudo acabar la tarea porque hay un centenar que han de ser cantados por una voz femenina. En todo caso, ambas grabaciones son de aquellas que gusta uno recibir en Reyes en vez del pijama de turno.

  12. ¿Y si Dawid Malan mató a la negra Sara? Si ocurriera hoy día cientos de personas se concentrarían a las puertas del Ayuntamiento para expresar su condena a la violencia machista y su dolor por el crimen bajo el lema: “Contra el terror machista, lucha feminista”.

  13. ¿Dónde fue Sara a morir?

    jrG viernes, 04/01/2019 a las 18:34
    Uno al morir trata de encontrar algo cubierto.
    Imagino que la mujer trataría de encontrarlo si tenía fuerzas.

    Hace unos días encontré un ala de gaviota en la orilla, no unas plumas sino el ala entera. Un accidente o una pelea de las que son corrientes entre estos animales fieros y sin escolarizar, pensé, y que sin esa ala y sin seguridad social era imposible que el resto de la gaviota estuviera viva. Nunca hay gaviotas muertas en las playas porque las gaviotas se apartan a las rocas para morir; en cuanto a los pájaros callejeros, a estos se los comen los gatos y las ratas.

  14. Alvaroquinn
    jueves, 03/01/2019 a las 22:04
    A la atención de Pirata Jenny y Proc (y quien guste):
    Pierre Lurcat – Cómo Amos Klausner llegó a Amos Oz: Una historia de desamor y oscuridad.

    Tengo ese libro para leer no sé cuándo, Quinn.
    Más importante todavía, estoy pensando en abandonar en la página 180 (180/505) una novela que he empezado estos días. Mañana sin falta lo decido. Que a lo mejor le doy 100 páginas más, pero ni una más.

  15. marquesdecubaslibres viernes, 04/01/2019 a las 20:52

    EL COLECCIONISTA
    Tuve que cambiar por cien el cromo de Galán, portero suplente del Mallorca,

    Me pasó lo mismo con el de Aramburuzabala, defesa del Burgos en la 72-73; dí a cambio todos los cromos repetidos que tenía, ¿cien? Quizá más.

    Empecé alguna otra colección, pero solo complete esa.

    Aún recuerdo el nombre completo de muchos jugadores de esos años gracias a los cromos; ni existía internet, ni los comentaristas eran tan cursis como ahora y con un nombre les bastaba. Por ejemplo, Germán Dévora Ceballos (U.D. Las Palmas), Oscar Rubén Valdez Ferrero (Valencia), Jacinto Lorenzo Alcantarilla (Granada) …
    Qué cosas tan tontas guardamos

  16. Qué no escribiría Cercas si fuese la octava generación de franquistas y a un primo suyo lo procesasen por la matanza de siete niños.

    La tesis de Coetzee es que los hombres que idearon e instauraron el apartheid -por lo menos parte de ellos, durante algún tiempo- estaban poseídos por demonios. Rian Malan narra la lucha contra esos demonios interiores. Echar la culpa a los demonios es, bien lo sabe el Nobel sudafricano, no echársela a nadie. Sin embargo, si la locura tiene un lugar en la vida, por qué negarlo en la Historia. La indiferencia de la historiografía sudafricana respecto a la cuestión de la locura, dice, no debería suscitar otra cosa que desconfianza.

    El apartheid estuvo determinado por el interés y la codicia, sí, pero también por el deseo y la negación del deseo. Codicia y deseo de cuerpos negros para el trabajo, y ansiedad respecto a esos cuerpos negros que creaba leyes para apartarlos de la vista. Una confusión que dispersaba enloquecimiento a su alrededor. Si en los textos del apartheid es la mezcla y el deseo de mezcla el enemigo al que hay que desbaratar y encerrar, apuesto por la opción del aburrimiento y del hartazgo de Dawid Malan.

    ***

    En el año 2000 Rian Malan escribió un artículo en Rolling Stone que dio lugar a una demanda a Disney por los derechos de El León Duerme Esta Noche. Una bonita historia con final feliz.

    ***

    Por si os interesa el libro: https://www.sahistory.org.za/archive/my-traitors-heart-rian-malan

  17. Mi colección preferida es de recuerdos vividos.
    Permite no aburrirse nunca, aunque también da lugar a cierto nivel de nostalgia, pero no dañina, da un sustrato bueno para el crecimiento.
    Tengo muy pocas fotos, algún dibujo más y muchas herramientas.
    Las herramientas y las máquinas, han sido mis objetos de deseo.
    Pero igual que las conseguía, las he ido dejando en sus escenarios, para que no sufran, para que estén cómodas cuando yo no las pueda utilizar.
    El ir haciendo, con lo que tuviera en el momento y con lo visto.
    Las pertenencias atan demasiado, te condicionan, demasiado peso físico para el movimiento, demasiada inercia para frenar.
    Siempre fuí partidario de Lotus y su filosofía de construcción.
    Ligereza y un motor razonable, no grande, que pesara poco.
    De esa forma se consigue velocidad, se cambia rápido de dirección y se frena fácilmente.
    Todas las virtudes al mismo tiempo.
    Es algo frágil, pero bien manejado, es imbatible.
    Buenos días, y pidan cosas bonitas a los Reyes.

  18. ESPECTRO POLÍTICO
    1. Derecha: Vox.
    2. Centro-derecha: PP.
    3. Centro-izquierdo: Ciudadanos.
    4. Izquierda: PSOE.
    5. Extrema izquierda: Podemos et al.
    6. Nacionalistas vascos.
    7. Nacionalistas catalanes.
    – 2, 3 y 4 son técnicamente social-demócratas.
    -En Andalucía han gobernado 4+5 y 4+3, acabando mal ambas coaliciones.
    -En Madrid (alcaldía) gobiernan 5+4, igual que en Bcn, aunque ahora se han peleado.
    -En España gobiernan 4+5+6+7.
    -En Andalucía van a gobernar 2+3+1
    -En España gobernarán 2+1.

  19. Hay un coleccionismo inerte, que no genera gastos tras la adquisición: cromos, libros, CDs, vinilos, cuadros, esculturas de interior.
    Hay otro coleccionismo vivo que necesita mantenimiento: casas, motos, perros, gatos, plantas y árboles, novias.
    Finalmente hay un coleccionismo involuntario: la familia, cuyo mantenimiento puede dar al traste con los dos primeros de carácter voluntario.
    El hombre ha de equilibrar su vida entre los tres tipos de coleccionismo.

  20. marquesdecubaslibres
    sábado, 05/01/2019 a las 09:14
    -En Andalucía van a gobernar 2+3+1
    -En España gobernarán 2+1.

    Muy optimista le veo. Marqués.
    Que, de momento , ni siquiera está claro que se vayan a atrever 2, y 3 , a ponerse de acuerdo con 1.
    Y que, ya, lo de que en España, vayan a gobernar 2+ 1, lo veo puro “wishful thinking” . Aunque puede que sea así dentro de unos cuantos años, cuando España esté todavía peor que ahora. Pero, de momento, y, a no ser que esa coalición funcione en Andalucía, y que funcione de cine, no veo claro que nos podamos quitar a 6, y a 7, que seguirán haciendo chantaje a 4, para dejarle gobernar.

    Ya siento.

  21. Funes
    sábado, 05/01/2019 a las 00:44
    marquesdecubaslibres viernes, 04/01/2019 a las 20:52

    EL COLECCIONISTA
    Tuve que cambiar por cien el cromo de Galán, portero suplente del Mallorca,

    Me pasó lo mismo con el de Aramburuzabala, defesa del Burgos en la 72-73; dí a cambio todos los cromos repetidos que tenía, ¿cien? Quizá más.

    Qué recuerdos. Se barajaban los cromos, se hacían dos montones, y se ofrecían al apostante:

    – Cinco arriba!

    Se descubría el último cromo de cada montón y se comparaban las letras:

    – Galán, cinco. Aramburuzabala catorce. Paga.

    La transacción se llevaban a cabo con una eficiencia notable, más fluida que los corros de la bolsa.

  22. Ahora que ya sale tímidamente el sol, me voy a dar una vuelta con la bici. Ya voy cogiendo más confianza, cualquier día de estos le quito los ruedines. Y le pido a JRG que me haga otra afoto. Chau, luego les leo. Pórtense bien, que los Reyes lo ven todo.

  23. ¡ Qué jóvenes son ustedes !
    Mi primera colección de cromos era sobre la Kon Tiki, y los cromos venían en las tabletas de chocolate Nestlé. Y al final, había que ir a un sitio, por Luchana o así, para cambiar los repetidos por los imposibles de conseguir.

  24. La transacción se llevaban a cabo con una eficiencia notable, más fluida que los corros de la bolsa.

    Y con la regulación del de diamantes.
    OK¡
    sin documentos y sin impuestos de transmisión.

  25. Hace poco pasé por el mercado libro viejo de San Antonio y asistí a un corrillo de coleccionistas de unos cromos raros, parecían imágenes de comic.
    Me fui de allí admirado y constatando que hay gente para todo.

  26. Orson Welles atribuía a William Randolph Hearst una tendencia al coleccionismo muy particular: la de acumular obras de arte que nunca llegará a mirar. Por lo visto adquiría –siempre al contado– sus piezas y las guardaba en cajas de cartón que jamás abrió. Mentalidad de urraca, en palabras del director.

  27. Los museos se parecen a eso.
    Acumulan, más que muestran.
    Se ve más en internet que en museos, sin hablar de lo contemporáneo .

  28. jrG sábado, 05/01/2019 a las 11:23
    Los museos se parecen a eso.
    Acumulan, más que muestran.
    Se ve más en internet que en museos, sin hablar de lo contemporáneo.

    Claro, hombre. Es lo mismo ver un cuadro en el móvil que mirarlo en la pared de un museo; oír la misa por la radio también sirve, pero no es igual.

  29. S. sábado, 05/01/2019 a las 02:29
    Sin embargo, si la locura tiene un lugar en la vida, por qué negarlo en la Historia.

    Define locura. ¿Locura como en «lo quiere con locura» o como en «esquizofrenia paranoide»?

  30. Pues a mí, mi germanófilo me dice que tengo mentalidad de Diógenes. Que guardo demasiadas cosas. Y NO.

    Es que, en muchas cosas de esas que guardo, quedan rastros de la memoria de los que me han precedido en irse al otro lado.
    Cuando mis hermanos y yo nos quedamos en primera fila de despegue, los demás eligieron las cosas por su valor, y yo me quedé con las pichirrichías, las viejas fotos, las cartas de unos a otros durante la guerra, y así. Y claro, les hago copias a los demás, que pienso que todos tenemos que mantener esa vieja memoria.

    Pero voy haciendo como la señora aquella del otro día ; deshaciéndome de todo lo que no signifique nada para mí, ( como libros fardones , moldes para bizcochos y pastas, y así, ) para que cuando les toque a ellos , todo lo que me quede signifique algo , y les compense no tirarlo…

  31. Procu tu lo que quieres es que desarrolle, que te veo…
    Trata de ver la Gioconda.
    Trata de escuchar la misa mayor de Silos.
    Trata de ver Altamira y abstráete.
    Mira la sala de pinturas negras en el Prado y verás Paris…

  32. La Gioconda no la ha conseguido ver nadie en los últimos cien años porque han puesto un ejército de japoneses de terracota delante. Pero mira lo que te digo: Y QUÉ.
    ¿«La Gioconda» es «los museos»? Qué alegres sois los ingenieros con las ecuaciones.

  33. Hace poco comentaba con un viejo amigo librero –en presencia de Álvaro, si no me equivoco– las últimas noticias de otro amigo común que, entre otras muchas andanzas dignas de ser noveladas, durante una época de su vida se dedicaba a hacer visitas vis a vis a las amigas de su novia que, como ella misma, estaban cumpliendo condena en la cárcel de mujeres. También es, y a esto iba, la persona más versada en literatura que he conocido jamás. (Posee, incluso, la singular capacidad de ir siempre andando por la ciudad mientras lee) Una vez que fui a su casa tuve la oportunidad de admirar su inmensa biblioteca: miles y miles de libros apilados por todas partes y que casi impedían el movimiento. Todos los volúmenes habían sido adquiridos de segunda mano, ya que jamás los compra nuevos para que el autor no pueda cobrar derechos de autor (tiene la teoría de que el escritor ha de ser pobre como una rata, y tísico a poder ser, para dar lo mejor de sí). Hace diez o quince años, por lo visto se cansó de ella y le vendió la biblioteca entera a nuestro amigo común. Pero parece ser que poco después se arrepintió de su decisión, y pasó los siguientes años tratando de recuperar esos volúmenes en mercadillos y tiendas de viejo, cosa que consiguió, según me comentó en una ocasión, en un noventa por ciento. Pero hace poco volvió a venderle a mi amigo la nueva biblioteca al completo, e intuyo que no ha sido por un móvil económico. Llevo mucho tiempo sin tener noticias de él ni verlo por el Mercado de San Antonio con su carro de la compra cargado de libros. Espero que siga bien.

  34. Perdonen el retardo, pero yo, entre el Niño del Che y Rosalía (el flamenco comunista tocó cumbre, tampoco muy alta, con Menese, se despeñó con Gerena, tocó fondo con El Cabrero y anda empeñado en caer aún más bajo con el feo y obeso –comunista por eso- de Elche) prefiero de calle a la barcelonesa y hasta al flamenco de verdad.

  35. ¡ Menos mal que Gomez ha vuelto !
    Que su post de las 12’27 es una verdadera gozada.

    Aunque yo, al revés que su amigo, intento evitar en lo posible los libros de segunda mano, precisamente porque con esas compras, el autor no gana nada.
    Es que soy muy materialista, y estoy con Javier Marías en lo de que los derechos de autor no se acaben nunca, que haya un pequeño porcentaje para los autores ( no sólo de libros, también de Arte , de programas informáticos , etc etc ), en cada transacción con su obra, y que cuando ellos ya no estén, ni se conozcan herederos , ese porcentaje pase al erario público. Pero que no desaparezca, que al desaparecer, perjudica a los autores vivos. Que las casas de edición se vuelcan con los libros que no pagan derechos.

    Y no lo siento nada en absoluto.

  36. viejecita sábado, 05/01/2019 a las 11:40
    Pues a mí, mi germanófilo me dice que tengo mentalidad de Diógenes. Que guardo demasiadas cosas.

    Pobre Diógenes. En realidad lo que hacía Díógenes el Cínico (a quien, dicho sea de paso, le debo el nombre de Perroantonio) era deshacerse de todos los bienes materiales y abandonar las convenciones sociales. El nombre de síndrome de Diógenes viene dado por el abandono personal y la falta de limpieza, pero ya es mala pata que lleve asociado la acumulación de basura y que esto lleve a que se asocie la recolección y acumulación con el filósofo. En todo caso, lo que está claro es que Diógenes no tenía mentalidad de síndrome de Diógenes, sino todo lo contrario.

  37. Gómez
    sábado, 05/01/2019 a las 12:27
    Hace poco comentaba con un viejo amigo librero –en presencia de Álvaro, si no me equivoco– las últimas noticias de otro amigo común que, entre otras muchas andanzas dignas de ser noveladas, durante una época de su vida se dedicaba a hacer visitas vis a vis a las amigas de su novia

    Esto fue memorable. Vaya vida.

  38. Juli0
    sábado, 05/01/2019 a las 12:48

    Don Julio (¡dichosos los ojos!), estaba casi* completamente de acuerdo con usted (el flamenco comunista tocó cumbre, tampoco muy alta, con Menese, se despeñó con Gerena, tocó fondo con El Cabrero …) hasta que ha llamado flamenco de verdad a una versión aflamencada de Alfonsina y el mar. Ya sabe que yo, de su tierra, me quedo con Chocolate y con Fosforito.

    * Casi porque ha habido muchos cantaores, que sin estar afiliados o ser tan explícitos como Menese o Gerena, fueron o son conocidos por su “rojerío”, desde la Niña de los Peines o la inmensa mayoría de los cantaores trianeros hasta José Mercé. Otra cosa hubiera sido, por lo demás, sorprendente, dados los orígenes sociales y los barrios de los que procedían la mayoría de ellos.

  39. Quinn, tiene usted la habilidad de escoger siempre temas que me interesan, y de ponerme los dientes largos con su prosa (El latido de la lujuria golpea a los hombres hasta obligarlos a perseguir (…). El amor, sin embargo, tiene una insistencia ardiente y regular de lengua que empuja el diente dolido). Por si fuera recíproco, me he acordado de usted leyendo estos días las Memorias de un primate de Sapolsky.

  40. LA NOSTALGIA Y SUS REMEDIOS
    En la conferencia de Amos Oz en Tel Aviv que trajo Proc había un mensaje que dolía porque percute en el núcleo de la condición humana, la nostalgia:
    No busques en el espacio lo que el tiempo te ha arrebatado.
    Afortunadamente, Oz completaba su mandato con sugerencias alternativas: escribe un libro, filma una película. El arte, como asidero ante la desesperante nostalgia.
    Otros remedios aparecen en los comentarios del Marqués y Viejecita: coleccionar, o guardar objetos, solo se sostiene por el significado de fijación de un momento, de una manera que recuerda el mecanismo de acción de la homeopatía, mira por dónde.
    No conozco medicina que cure completamente esa afección. Sólo mediante métodos indirectos que procuren momentos de alegría, que precisamente se podría definir como su opuesto porque ella consigue parar el tiempo, detener el mundo. O su hermana la risa, que sencillamente lo rompe.

  41. Es mutuo, Pirata. Me apunto el de Sapolsky para cuando acabe con Dennett, con quien estoy empantanado ahora mismo (me parece que se mete en los fregados correctos pero no me gusta mucho cómo expone) y con Trivers (cuyas memorias me parecieron tan jugosas como irregulares). De Sapolsky se editó hace no mucho un ladrillo con pinta de tener mucha chicha que morder. Además tenemos pendientes asuntos de crónica negra.

    Esta mañana me he topado a Trapiello hablando sobre tipografía y me he acordado de lo que me gustaron las etiquetas de las botellas de vino de Oporto, tan británicas y tan hermosas, y he encontrado esto sobre el particular.

  42. El concepto de nostalgia lo define en 1688 el joven médico Johannes Hofer, quien dio este nombre al Heimweh, o mal de país, de los mercenarios suizos del ejército de Luis XIV, que cada vez que oían los caramillos de llamar a las vacas («Ranz des vaches») se echaban a llorar como una magdalenas, llorones más que llorones, como me saque la zapatilla vais a llorar por algo.

  43. Por el cinco de enero,
    cada enero ponía
    mi calzado cabrero
    a la ventana fría.
    Y encontraban los días,
    que derriban las puertas,
    mis abarcas vacías,
    mis abarcas desiertas.
    Nunca tuve zapatos,
    ni trajes, ni palabras:
    siempre tuve regatos,
    siempre penas y cabras.

  44. He leído el titular y me he puesto de 0 a 100 en un segundo, llamadme Jaguar. Luego he leído el artículo y he seguido a 1000, pero por otra razón. Se trata de un convenio del Instituto Cervantes con la UPV para la formación de profesores de español para extranjeros, que es una especialidad didáctica. Los extranjeros no son, por supuesto (en el convenio), los alumnos vascos ni ninguno de los de los territorios donde tienen asiento las demás universidades españolas que participan en el título. TONTO MÁS QUE TONTO.

  45. Perroantonio 13’24

    En realidad, mi germanófilo no me llama Diógenes, sino “hormiguita”, que le parece mucho pior.
    Pero ¿ ha visto usted alguna vez una hormiga que cante al trabajar ? me juego algo a que no. Y yo, cuando trabajo , siempre estoy cantando, por lo bajini, pero cantando.
    Seguro que Diógenes tampoco tarareaba, así que tampoco me serviría.

  46. En el capitulo de El mundo como voluntad y representación donde se analiza el instinto animal y los movimientos voluntarios e involuntarios, Schopenhauer nos recordaba que Diógenes el Cínico, según refería su tocayo Diógenes Laercio, se suicidó por el poco común método de negarse –literalmente– a seguir respirando. Siempre me encantó esa historia.

  47. Señoritas, señoritos:
    Mañana, como regalo, habrá una edición especial Día de Reyes. La entrada estará activa durante los días 6, 7 y 8 de enero, para que la disfruten. Sean buenos lo que queda de día, no sea que se queden sin regalos.

  48. A servidora también le están gustando mucho las entradas de los viernes, pero los señoritos directores me tienen dicho que no haga la pelota, que luego se me suben a las barbas, las postizas, y me envían los textos en PDF o con formatos raros, para que me divierta editando.

  49. He expurgado mi biblioteca de Ágreda. Han salido mil libros que pondré a la venta. Libros que no he leído ni iba a leer en mi vida, o libros que leí pero que no quiero guardar. Es un sano ejercicio, de limpieza y desprendimiento.

    Si todo va bien, y parece que así es, los libros se venderán en uno de los puestos del Mercado de San Antonio que ha citado Gómez. Concretamente, en el mío. En mi propia librería, que imagino se llamará La biblioteca fantasma.

    Como espero vender mucho, necesitaré también comprar para ir reponiendo, así que aprovecho para saludar a mi mamá y para anunciar que compro libros. Corred la voz, si sois tan amables.

  50. Procuro fijarme sábado, 05/01/2019 a las 17:10
    He leído el titular y me he puesto de 0 a 100 en un segundo, llamadme Jaguar. Luego he leído el artículo y he seguido a 1000, pero por otra razón. Se trata de un convenio del Instituto Cervantes con la UPV para la formación de profesores de español para extranjeros, que es una especialidad didáctica. Los extranjeros no son, por supuesto (en el convenio), los alumnos vascos ni ninguno de los de los territorios donde tienen asiento las demás universidades españolas que participan en el título. TONTO MÁS QUE TONTO.

    Hay políticos tontos de nacimiento y otros que parecen haberse sacado un máster en idiotez. Español como Lengua Extranjera (ELE), títulación que cuenta en mi currículo, dicho sea por fardar un poco, es una especialidad universitaria o no (también puede cursarse en las escuelas y academias de idiomas) destinada a enseñar español a los alumnos extranjeros. Su salida natural son los Institutos Cervantes repartidos en el mundo, pero también escuelas y academias de idiomas y universidades del ancho mundo, y centros dirigidos a la integración de los inmigrantes.

    Lanzarse a denunciar sin ni siquiera informarse en que consisten los estudios de ELE es de chiste, pero dar la noticia sin descojonarse de Foro Asturias también tiene mérito desde el punto de vista periodístico.

  51. Gómez sábado, 05/01/2019 a las 18:14
    En el capitulo de El mundo como voluntad y representación donde se analiza el instinto animal y los movimientos voluntarios e involuntarios, Schopenhauer nos recordaba que Diógenes el Cínico, según refería su tocayo Diógenes Laercio, se suicidó por el poco común método de negarse –literalmente– a seguir respirando. Siempre me encantó esa historia.

    Leí en su momento La secta del perro. Vida de los filósofos cínicos, de Carlos García Gual, y recuerdo que Diógenes Laercio narra al menos tres versiones distintas de la muerte de Diógenes. La más improbable por la ausencia de testigos es la de la contención de respiración, que contaban sus amigos que ensayaba a menudo, y que fue lo que les llevó a pensar que se había suicidado. La versión más aceptada es que murió de un cólico por comer pulpo crudo, ya que cocinar le parecía un lujo innecesario.

  52. Sí, Perro, el libro de García Gual me lo regaló en su momento, nunca supe bien el porqué, el director de cine ADI en una librería en la que entramos juntos; pero la historia que contaba Schopenhauer, que leí por lo menos quince años antes, siempre me pareció maravillosa. He leído en alguna parte, por otro lado, que esa contención de la respiración es físicamente imposible. No sé.

  53. Me mudé a Barcelona con armas y bagaje sin saber cuánto tiempo estaría, que al final fueron ocho años. Debajo de mi oficina había un FNAC que visitaba cuando me aburría, cosa frecuente, por lo que fui atesorando cosas maravillosas que allí se expendían. La vuelta en junio fue una odisea, tenía en Barcelona un coche y dos motos, tuve que alquilar un camión de mudanzas y aún hoy, seis meses después, queda mucho por desembalar. Bendito Zulo, claro.
    Al contrario que Brema no quiero vender nada. Me pondré una bata gris y atenderé la batea, mientras vigilo que algún vivo no mangue nada de la Biblioteca Fantasma que me servirá de disculpa para ir algunos domingos a echarle una mano y justificar el viaje a Barcelona.
    Allí viví grandes momentos, tuve siete novias que me hicieron muy feliz y de cuyo recuerdo me alimento cada día. Esto suena frívolo o fantasmal si se quiere, pero estuve, y todavía estoy de alguna, muy enamorado. Ramón se llamaba asimismo “taquígrafo del alba”, algo parecido fui durante aquellos dulces años que no volverán.

  54. viejecita
    sábado, 05/01/2019 a las 17:59
    Yves Montand cantaba esto, explicando que cuando estaba desanimado, tarareaba , y el cantar le volvía a dar ánimos , y ganas de trabajar.

    Y Vainica Doble:

    Cantar está muy bien.
    Hay que trabajar también.
    La vida fácil es
    si lo haces a la vez.

  55. Soy de Ágreda, Proc. Puedo estar en dos sitios a la vez.

    Esta aventura no habría sido posible sin el concurso del Marqués, a quien tendré de pinche en el puesto. Desde que se metió en el polígono no hace más que descender.

  56. Pirata, aunque espacie mis apariciones aquí, soy lector de precepto diario del blog y sigo las suyas con atención, como la del jueves, 03/01/2019 a las 11:45, de la que tomé buena nota. ¡Gracias!

    Lo del Pele lo he puesto para que se apreciara la diferencia entre él y Rosalía (no digamos ya con el Niño) y para que se viera que se puede seguir siendo flamenco incurriendo en la canción, como ya demostrara Caracol, maestro de tantos, del Pele el que más. Para mí, hay más hondura y pellizco flamenco en la versión de Alfonsina y el mar que hace mi paisano que las tentativas de muchos otros de sujeción a los cánones, formas y magisterios, tantos casi como cantaores (grandes) y siempre en evolución. Pero no seré yo quien discuta con persona que ha demostrado tanto criterio y conocimiento en esto del arte jondo como en el del toreo. A mí ese toro no me coge ni tirándome un cuerno, que decía Gallito. 🙂

  57. Veo la tele y dicen que hoy se ha retirado el jugador más sobrevalorado de la historia, y hay unos cuantos, un tal Fábregas. Y encima, ¡ el petardo falla un penalti! Claro, que por allí pace un tal Morata, otro cenizo. Lo tengo guardado en video. Me parto, qué felicidad. Aúpa Fábregas. Irrepetibbbblaaaa.

  58. Procuro fijarme
    sábado, 05/01/2019 a las 11:35
    Define locura. ¿Locura como en «lo quiere con locura» o como en «esquizofrenia paranoide»?

    Llevo todo el día llamando a Australia y J.M. no se pone. Tendrás que conformarte conmigo. Si tengo que tomar partido me quedo con la primera. Vamos por la vida con los ojos medio cerrados, dice un personaje de Conrad.

    Le comenté:
    Me entusiasman tus ojos.
    Y ella dijo:
    ¿Te gustan solos o con rimel?
    Grandes,
    respondí sin dudar.
    Y también sin dudar
    me los dejó en un plato y se fue a tientas.

    ÁG

  59. Entonces, nada grave.

    Y me vuelvo a caer desde mí mismo
    al vacío,
    a la nada.
    ¡Qué pirueta!
    ¿Desciendo o vuelo?
    No lo sé.
    Recibo
    el golpe de rigor, y me incorporo.
    Me toco para ver si hubo gran daño,
    mas no me encuentro.
    Mi cuerpo ¿dónde está?
    Me duele sólo el alma.
    Nada grave.

    Á. G.

  60. S.
    sábado, 05/01/2019 a las 23:49

    Procuro fijarme
    domingo, 06/01/2019 a las 01:51

    Estáis muy crípticos o muy místicos, no os sigo. “ÁG” puede ser Ángel Glez. o Ágreda o Ágata Ruiz de la Prada. ¿Podéis no añadir más oscuridad y más entropía a la que ya hay?

    Y S.: ¿quieres hacerme el santo favor de añadir un apellido a la inicial de tu nombre de pila, aunque sea otra inicial? S.M. o SSL o SPQR, lo que sea. Cuando he intentado adivinar de qué ibais he hecho una búsqueda en la sábana de “S.” y me he tragado 227 plurales.

    Yours sincerily and honestly,
    P.

  61. Procuro fijarme
    sábado, 05/01/2019 a las 16:46

    El cadáver de 2016 que ha exhumado Procuro es casi tan interesante como la indagación de Álvaro.
    ¡Es que demolían casi todos los moldes posmo! A imprimir en las minervas digitales y llevar a las tertulias: que relean su mejor pepito grillo.

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