79 comentarios en “Se acabó la fiesta

  1. Cuando una fiesta se terminaba, lo mejor era el día siguiente en que te reunías con los amigotes para rememorar las batallitas del evento.
    Como no teníamos telefonitos con video y fotos, tampoco hicimos autofotos de ninguna cosa, ni videos divertidos y comprometedores.
    Sólo quedaban recuerdos de lo visto, si lo que habías tomado no los borraba.
    Aquellos flasazos de día siguiente eran casi mejores que el propio momento.
    Salías de casa, te acercabas a los sitios de reunión habituales ( un bar en la mayor parte de los casos) y esperabas la llegada de los compañeros y su aspecto.
    Luego se reconstruía con retazos de cada uno lo que pasó, y lo que no pasó.
    Casi era más divertido el día posterior que el propio momento.

  2. Buenos días a todos :
    ¡ Como se ve lo jóvenes que son ustedes !
    A mí me solían obligar en casa a ir a los “guateques” aquellos. Que los padres solían llamar a mi abuela y a mi madre para que me hicieran ir, que yo, de entrada a la chica que daba la fiesta,( que siempre eran chicas ), solía decirle que no iba a poder.
    Y los padres siempre estaban allí, y había que ir a saludarles lo primero. Y que como mucho, había un recipiente grande de cristal, con sangría o con “cap”, pero que sólo uno de los chicos tenía tendencia a pasarse bebiendo, y enseguida dejaron de convidarle. En cambio sus hermanas estaban en todas las fiestas.
    Y no recuerdo una sola chica teniendo que ir a vomitar. Ni siquiera a vomitar serpentinas.
    ¡ Qué tiempos aquellos de Maricastaña !
    Pero ya ven, en esto, no me dan ustedes ninguna envidia. Ni siquiera envidia retrospectiva.
    Y a los 18 años “me arreglé” ( como se decía entonces) con mi germanófilo, al que tampoco le gustaban los guateques , y nos libramos los dos.

  3. Una fiesta se debía recoger por los asistentes. O por los dueños del local al que acudías.
    Ahora las fiestas terminan con toneladas de desperdicios en el local común que es la calle, y en esas los que van los que manchan y los que no van o no manchan, pagan lo mismo.
    Además se reivindica algo, aunque solo sea el exceso como fin último.
    Nada de divertirse y que se te vallan los frenos, el fin es perder los frenos o disimular la ànimalidad con exceso diluido en la masa.
    Pan y circo pagado por el Cesar con el dinero de todos para tener un espectáculo televisable.

  4. Las primeras fiestas, a eso de los trece años, en el cobertizo que había en el jardín de la casa de M: una masía del siglo XVII enclavada en pleno barrio de Pedralbes (por la que pagaron a su familia más de mil millones de las antiguas pesetas antes del cambio de siglo): vasos de plástico, fantas y cocacolas, patatas, ganchitos… Incluso sus hermanos mayores habían instalado unas luces psicodélicas para sus propias fiestas. Las chicas de un colegio vecino a un lado y nosotros en el otro, casi como ejércitos a punto de entrar en combate. Pero la batalla era cuando sonaba el primer lento, escogías a toda prisa a la dama con que habías entrado en contacto visual segundos antes y la sacabas a bailar. Todo estaba calculado, medido al segundo: tres y minutos y medio era el tiempo exacto que tardaba tu mano en abandonar su posición de salida en la cadera de la chica, ascender luego en la oscuridad, despacio, muy despacio, casi imperceptiblemente por su costado y finalizar la canción en las estribaciones de su pecho. Tres minutos y medio era toda una eternidad. Concluía la música y cada uno regresaba a su asiento, hasta la próxima pieza. Ésa era toda la acción que iba a darse aquel curso con unos seres que, no vamos a engañarnos, todavía nos resultaban veleidosos e incomprensibles; pero, supongo que sentir por primera vez un cuerpo cálido pegado al tuyo bastaba para alimentar la llama hasta la próxima fiesta, la siguiente posibilidad de ir más allá.

  5. Eso si vivías en Cataluña.
    En El País Vasco tenías la certeza del perdedor.
    De que más allá no sería posible…

  6. Nosotros es que salíamos a no ligar, para eso estaban las sociedades masculinas, y las motos.
    Ligar ya era cosa para el azar…

  7. Decía no sé quién que no es que se follara poco, sino que siempre follaban los mismos, no sé, a mí me parece que esto tiene un poco de mito. Igual en otras partes iban las muchachas sin bragas, no sé, soy poco viajado.

  8. Fui un “teenager” en los primeros 70, en nuestras fiestas tampoco se follaba pero a cambio algunas chicas hacían una pajas estupendas. Recuerdo algunas auténticas maestras en este arte, por mi parte nunca las olvidaré.
    Luego estaba el tema del “petting”, una maravillosa práctica que llevaba a orgasmos simultáneos. Eso sí, te ponías perdido.
    La penetración ha estado siempre sobrevalorada.

  9. Perroantonio, joder, seguro que tú ya eras un infalible semental que apabullaba a sus posibles rivales en el parvulario extasiando a las párvulas con datos sacados de la patopedia patoilustrada. ¿No recuerdan ustedes cuando las de trece preferían a las de quince? ¿No? Yo confieso que para conseguir mis primeros lotes, que fueron con kumbayás en la montaña sagrada de Montserrat justo después de la muerte del dictador, tuve que hacerme pasar por comunista y cantar canciones de Llach para poder mojar.

  10. Lo único aprovechable de las plataformas antidesahucios ha sido que ahora el 15% de la población pone la h en el lugar correcto, porcentaje que antes apenas llegaba al 10.

  11. jrG lunes, 28/01/2019 a las 08:02
    Clarence Gatemouth Brown. Qué guitarra y banda¡¡¡

    JR, buena fiesta!. Lo escuche en directo en Donosti en el festival hace un millón de años. Qué fiera!.

    marquesdecubaslibres lunes, 28/01/2019 a las 11:00

    Ja,ja.
    En esos años fue en Barcelona donde me encontre con chicas expertas que practicaban estupendamente ‘blow job’.

  12. A los trece o catorce descubrí que las progres, las independentistas y las kumbayás en general eran las más fáciles de todas. También, por regla general, las más feas, sí, pero no estaban los tiempos como para ser selectivo. Por fortuna, ellas tampoco destacaban por mostrarse muy selectivas, lo que me dejaba bastante campo libre. Les gustaba mucho cantar, no sé bien por qué. Todavía hoy podría recitar sin equivocarme la letra de algunas canciones de Lluis Llach, Pi de la Serra, Victor Jara y cosas así, que entoné con un entusiasmo digo de mejor causa en Montserrat, en “La Oveja Negra”, o alguna plaza pública. Me hacía pasar, sin ningún rubor, por comunista, sociata, anarquista o lo que hiciera falta, en función de lo que más conviniera en ese momento para obtener el ansiado polvo. “Y tú, ¿qué eres?”, preguntabas. “Partido comunista de la cuarta asamblea, reconstituido”, respondía la damisela de turno. Y aunque no tenía ni puta idea de lo que era la dichosa cuarta asamblea -si a eso vamos, tampoco de ninguna de las otras tres asambleas restantes- y ellas solían guardar cierto parecido con Stalin o Trosky, su compañía, y algún revolcón ocasional trabajado a pulso, resultaba mejor que contemplar las gaviotas en el puerto o un partido de fútbol bajo la lluvia.

    Supongo que todo el mundo andaba muy confuso con la política en aquel momento en concreto. Yo, por una vez en la vida, no lo estaba en absoluto: el nieto de l’avi Siset quería menear la estaca.

    Fue una época muy corta, pero de alguna manera, gloriosa. La primera mamada que me hicieron en la vida fue a la salida de un mitin de Xirinachs

  13. BULTACO LOBITO 74 CC
    Vivía Franco, escuchábamos a los Beatles, a los Brincos, a Simon y Garfunkel. Nos enamorábamos y hacíamos petting o lo que fuere, no era necesario hacerse pasar por comunista, como mucho por franquista si la niña era hija de algún jerifalte del Régimen. En verano era ya la locura. Éramos modernos, pelo largo, vaqueros de campana, camisetas estrechas, patillas. Recuerdo aquello como la felicidad absoluta. Las chicas, algunas guapísimas, eran nuestras amigas. Subíamos juntos en la Lobito y nos besábamos en la playa escuchando a Cat Stevens.

  14. Una conocida de la red que buscaba un libro mío me envía un link para hacerme notar la cara de malo con que salgo en la web de libros de el Corte Inglés. A mí me joroba más que me han envejecido un año.

  15. A mí, en una fiesta, Asuatomatix me sacó a bailar agarrado y rápidamente me metí una banana en el bolsillo sin que se diera cuenta.
    Me estaba contando que me iba a llevar a su fragua para enseñarme lo que era una soldadura de penetración completa cuando notó el plátano y dijo: Pero primero tienes que bailar con mi amigo Ordenalfabetix.

  16. Red Sonia, disculpe la curiosidad malsana: ¿Al final no resultó que era usted varón como santo Tomás o Espartaco o soy yo que ando un tanto, como se diría en la fragua justo antes de templar el metal, herrado.

  17. Terrible lo que cuentan sus enlaces sobre el asesinato de Ulayar, y posterior ensañamiento, Procuro.

    Yo pongo en cambio un enlace a esta noticia. Que a lo peor no tiene ningún efecto, pero que, al menos para mí, es un pequeño rayo de esperanza.
    Le he copiado el enlace a Don Tío Cascarrabias, ( antes D.Penalty ) en La Argos de ayer.

  18. El Marqués escribe “jerifalte” , con jota, en vez de gerifalte.
    ¡¡¡ Bravo !!! . Otro que confunde la jota con la ge.
    Y él es de los de la Altíssima Cultura.

    Me siento vindicada.
    Y me ha hecho la mañana, y eso que es lunes.

  19. En la jerigonza habitual se suele decir jerifalte por similitud fonética con jefazo.
    ¿Hay un racional para escribirlo con g?

  20. Ayer vi Lyubov, amor en ruso. Me gustó mucho. Es triste, pero como un funeral de una prima segunda que te afecta sin desgarro y, al final, entre encuentros, recuerdos y pensamientos, sacas muchos buenos momentos. Svetlana Aleksiévich, la guionista y artista conductora, cuenta al principio que quiere cambiar de rollo, que hasta la fecha solo ha hablado de la guerra y de la URSS y que le parece que se le está escapando algo importante, por ejemplo, la felicidad. La película es una selección de las entrevistas para un libro sobre el amor, un proyecto que le pide ser una persona nueva, con otra manera de pensar y un vocabulario diferente. En la película o documental salen muchos rusos, calles y habitaciones rusas y es muy bonita de ver y oír. De vez en cuando asoma la figura de la transcriptora, una vieja que pasa a máquina en una cocina las cintas de casete de las grabaciones.
    NO VERLA

  21. Lo haría de mil amores si fuerais doncella, Red Sonia; pero, aun siendo hombre de mi tiempo e inclusivo como el que más, me temo que las barbas me irritan el cutis.

  22. marquesdecubaslibres
    lunes, 28/01/2019 a las 13:28
    ¿Hay un racional para escribirlo con g?

    Totalmente de acuerdo. Las palabras deberían poder escribirse con ge, o con jota , a voluntad . Siempre que se pronuncian de la misma manera.
    Recuerdo el primer Burofax que mandé al Congreso de los Diputados. Y cómo se burlaron de mí, porque, en las señas, había puesto Carrera de san Gerónimo en vez de Jerónimo. Que, por lo visto , Gerónimo era un jefe de los sioux o así, y el de la Jota era un santo.
    Tenía una amiga, que se apellidaba Lage, y como veía los líos que me hacía con la ge y la jota, me decía que todas las palabras españolas terminadas en aje, eran con jota. Menos su apellido , porque su apellido era francés.
    Han pasado 60 años de aquello, y sigo teniendo que buscar en el diccionario. Malditas reglas ortográficas.

  23. A ver, corazones. Hay cosas en la vida que se aprenden de memoria, como el nombre de los planetas, las capitales de provincia, los afluentes del Ebro y el uso de g/j o ll/y. Normas hay unas cuantas, pero abundan las excepciones. O sea, que ante la duda, la más limpia y esplendorosa, la RAE.

  24. Dijo un jaque de Jerez con su faja y traje majo:

    – A todos en juego atajo,que soy jaque de Jerez.

    Y un gitano que el jaez aflojaba a un jaco cojo, cogió, con terrible enojo, de esquilar la tijereta,y le dijo:

    – Por la jeta te la encajo si te cojo.

    – ¡Nadie me moja la oreja! Dijo el jaque y arrempuja.

    Uno aguija, otro no ceja, coge coraje la puja. En jarana tan pareja, el jaco cojo se encaja, y tales coces baraja, con la punta del zancajo,que hizo entrar sin gran trabajo al gitano y jaque en caja.

  25. Procuro fijarme lunes, 28/01/2019 a las 12:40
    Ángeles Escrivá, «Los Ulayar: el crimen más nazi de ETA».
    A la crónica, que es de ayer, le falta este detalle.

    La Barranca aka La Sakana. ¡Qué paisaje, qué paisanaje!

  26. ¡ Qué bueno, Gomez ! 14’26
    Como yo no fuí al colegio hasta el bachillerato superior, no conocía esos versitos, de recordatorio ortográfico. Y ya, a esas alturas, se suponía que no se hacían faltas de esas. Y es hoy día, y siempre que puedo en vez de escribir “me coge” por si las flais, lo cambio por “me pilla, me pesca, me agarra”, para no tener que ir a cerciorarme al diccionario.

    PS : Con su Nick, no hay dudas, que se pronuncia distinto . Como Igueldo ( que en español tiene la u después de la g ). Los de la berza le quitan esa u, pero entonces se pronunciaría fuerte.

  27. Se ha matado una mujer y tengo aún muy presentes a otros dos hombres que se han suicidado en los últimos dos o tres meses. El primero de los que os cito ahora me lo contaron con algunos rasgos truculentos y espectaculares y busqué la noticia en el periódico regional, pero no venía. La prensa no informa nunca cuando se trata de suicidios, me recordaron. Siempre me ha parecido que en este pueblo la gente se suicida muchísimo y probablemente se debe a que solo me entero de los de aquí y seguro que ni siquiera de todos, porque el pueblo es pequeño pero no lo suficientemente pequeño.

  28. La ortografía nos hace unos, nos hace grandes y nos hace libres. Habré puesto este artículo (Pedro Álvarez de Miranda, «Dejad a la lengua en paz», 2016) dos o tres mil veces, no me importa, hay que responder a los más mínimos conatos de algarada y rebelión porque después siempre es demasiado tarde.

  29. Perroantonio
    lunes, 28/01/2019 a las 14:31
    Procuro fijarme lunes, 28/01/2019 a las 12:40
    Ángeles Escrivá, «Los Ulayar: el crimen más nazi de ETA».
    A la crónica, que es de ayer, le falta este detalle.

    La Barranca aka La Sakana. ¡Qué paisaje, qué paisanaje!

    Jo que sí. Mi abuelico el pobre era de allí, ya lo conté un día y Holmesss me dio la razón. Y que no es genético, concluimos yo misma por unanimidad.

  30. Tuve un amigo que me habló en una ocasión de los Cómicos de la Lengua. Siempre pensé que era un buen título para una película porno ambientada en el mundo del teatro.

  31. schultz
    lunes, 28/01/2019 a las 15:31
    Jiménez se escribe con j, pero generalmente se escribe con g.

    “Era de noche, pero llovía”

  32. La antroponimia es propiedad privada. Que se lo pregunten si no a Kintana (Quintana, más romano que Sofía Loren y que Jenny juntas comiendo unas fiori di zucca con Álvaro Quintana en la piazza Navona). Este académico de la lengua vasca plañía porque su madre no le había enseñado su «lengua materna». JILIPOYAS
    Mi hermana y yo llevamos apellidos distintos, dado que ella, que también es JILIPOYAS, se cambió las grafías y además de las grafías le cambiaron la fonética del segundo. La Academia de la Lengua Vasca te practica una restauración sine die cuando le sale de los arraultzas por Jaungoikoa.

  33. viejecita lunes, 28/01/2019 a las 14:41
    Y es hoy día, y siempre que puedo en vez de escribir “me coge” por si las flais, lo cambio por “me pilla, me pesca, me agarra”, para no tener que ir a cerciorarme al diccionario.

    Muy apropiado. Así se evita además, el sentido que la expresión tiene entre los hablantes de —según la RAE— America Central, Argentina, Bolivia, México, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela; o sea, entre unos 300 millones de hablantes, más o menos.

  34. Procuro fijarme lunes, 28/01/2019 a las 15:49
    La antroponimia es propiedad privada.

    La Academia de la Lengua Vasca es muy suya en cuestion toponímica y antroponímica. Todavía recuerdo cuando el subnormal —dicho sea con todo el cariño— de Endrike Knörr, en paz descanse, envió una carta al director de El País protestando porque en la Nueva Gramática de la RAE aparecía un apéndice con los nombres de las poblaciones españolas y sus respectivos gentilicios y a este cenutrio le pareció mal que no escribieran las poblaciones vascas con su denominación vascongada, digamos, Barakaldo. A algunos pareciera que les dieron el carné de filólogo en la tienda de higos.

  35. Perroantonio
    lunes, 28/01/2019 a las 16:14

    El llorado Endrike Knörr (que Dios le tenga en su gloria, una persona sumamente afable, cariñosa y encantadora y un filólogo atroz) se cambió varias veces el Endrike a Henrike y vicecersa. No se cambio el Knörr, pues, que se habría (de habrir) puesto Nor mejor.

  36. Uno de los grandes inventos que el prusés otorgó al mundo fue el “catalanitzador de cognoms”: que un árbol genealógico tan implacable como injusto te había condenado a apellidarte un españolísimo Calzada, como Mikimoto, hasta el fin de tus días, pues buscabas en el catalanizador y en un plisplás encontrabas un mucho más decente y rumboso Calçada que echarte al DNI y legar a tus descendientes. Por desgracia, el cachondeo que se organizó fue tal, que sus creadores al final optaron por borrarlo de la red para siempre.

  37. Gómez, en la prehistoria la TV3 ya ejercía de adoctrinador para el futuro (o sea este presente) y la veíamos sin problemas en el Reino Valencià.
    Recuerdo como inventaban palabricas o las adecuaban a los tiempos. Luego comprobé (leído por ahí) que era un plan meticuloso y que por ejemplo el locutor deportivo estrella, no recuerdo el nombre pero estaba en el cogollo y era quien retransmitía todos los partidos del barcalona, inventó con éxito atronador y parruses de MiLiberadas licuados en pensicola, el termino zigazaga, pronuncien s(líquida)iga S(líquida)aga, para referirse al humilde “regate” porque el pobriño no sonaba nada catalá.

  38. ¡Uf, Adapts! Te refieres a Puyal. En realidad, aunque trabajó en la Nostra todo lo que le apeteció, su faceta de locutor deportivo la ejerció principalmente en la radio pública catalana. Pero da igual. Fue el inventor de decenas de palabras y términos tan exageradamente idiotas como escapolir-se de l’escomesa de un contrari, por citar uno. Sus narraciones eran una especie de catarsis patriótica de complicada digestión. De su regazo echaron a volar algunos de los que con el tiempo se convertirían en los más significados chupópteros del ala periodística de Convergencia, como Antoni Bassas, Pilar Calvo o el mamarracho que presentó no hace mucho al asesino del anciano José María Bultó en su programa del canal 33 como “gran reserva del independentismo”, Xavier Grasset.

  39. Pues he estado leyendo algunas notas notas sobre el intrincado método Sapiens, de Ferrán Adria.
    Conocí a este señor justo al poco de montar el Bulli, en el restaurante nuevo de Martín Berasategui.
    Estaba comiendo con la madre de mis hijos y se acercó Oreca a hacernos la comanda.
    En una mesita cercana con dos personajes que hablaban en voz altísima y vocalizando como si estuviera borracho y con chicle en la boca, estaban sacando una botella impresionante de vino blanco Chablis que se ivan a beber.
    Le dije a Oreca, menudo par de gilipoyas esos dos.
    Joserra, no seas así hombre, es Ferrán Adriá, se va a comer el mundo.
    Tenía razón Oreca, pero yo también.
    El año siguiente fuimos al Bulli.
    Fué, claro está, una sorpresa y además muy agradable, y cara, pero se había roto el hecho de comer por el concepto de diversión-sorpresa, que anticipaba del final culinario, para ser sustituido por una legión de nuevos creadores en torno a la nada.
    Abrió muchísimas puertas con genialidad, pero lo que abrió de par en par fue la caja de Pandora.
    Luego cerró un negocio irrentable para transformar una línea imposible de continuar en lo culinario, en sistema de creación de nuevos métodos circulares, para crear abstractos métodos de innovación, con complejísimas fórmulas metodológicas que requieren su presencia en cualquier caso.
    A eso ha dado en llamar Sapiens.
    No entiendo como puede dar conferencias un hombre que tiene dificultades notorias en lo físico para hablar con claridad, o igual es que eso es lo que se pretende, que no se le entienda del todo.

  40. Gómez lunes, 28/01/2019 a las 16:55
    Uno de los grandes inventos que el prusés otorgó al mundo fue el “catalanitzador de cognoms”: que un árbol genealógico tan implacable como injusto te había condenado a apellidarte un españolísimo Calzada, como Mikimoto, hasta el fin de tus días, pues buscabas en el catalanizador y en un plisplás encontrabas un mucho más decente y rumboso Calçada que echarte al DNI y legar a tus descendientes. Por desgracia, el cachondeo que se organizó fue tal, que sus creadores al final optaron por borrarlo de la red para siempre.

    Es que en Cataluña se hacen las cosas mal. Para empezar no tenéis Real Academia de la Lengua, lo cual es un desdoro. Y además ponéis multas. Mal.

    Aquí, al parecer, parte de la población sufría porque alguno de sus apellidos había degenerado y ya no parecía vasco. Son cosas que crean mucho sufrimiento y nada mejor que hacer intervenir a la Administración de Justicia para que lo resuelva.

    «¿Quieres tener tu apellido en grafía vasca?
    Si el apellido que consta en el Registro no se adecua a la gramática y fonética vascas, y si deseas cambiarlo, tendrás que solicitarlo en el Registro Civil (o Juzgado de Paz) de tu lugar de residencia».

    Así empieza una de las páginas de preguntas frecuentes de la Administración de Justicia de Euskadi. Es un despropósito desde la propia pregunta, que debería ser «¿Quieres que tu apellido aparezca en los documentos oficiales transcrito según la grafía del euskera normalizado por Euskaltzaindia?». ¿Qué es eso de adecuar a la gramática un apellido? ¿Y a la fonética? Porque tan vasco es escribir, pongamos, Echeveste, que Etcheveste, Echebezte, Echevezte, Echevest, o el moderno Etxebeste. De hecho, las distintas grafías (todas vascas) podrían decirnos cosas: como que una rama vivió en Guipúzcoa y otra en Navarra o en Bayona (por decir algo). Pero con la unificación de la lengua (por otra parte un proceso necesario para evitar su desaparición) algunos genios llegaron a la conclusión de que había que unificar también la toponimia y los apellidos.

    Como aquí las cosas se hacen bien (es decir, con Administración mediante y campañas publicitarias) lo primero que se hizo fue hacer un listado de apellidos vascos, se supone que acreditando inscripción en los registros desde hace unos cuantos siglos. Y tras el listado, la «normalización». ¿Que te apellidas Aguirre? Pues mal, porque debe ser Agirre, que en el euskera normalizado se distingue perfectamente entre los equivalentes a g/j sin necesidad de recurrir a la u. ¿Que te apellidas Etchegaray? Pues muy mal, alma de cántaro, ¿no te das cuenta que esa t delata que eres un franchute? ¿Y a qué viene esa y griega, eh? Etxegarai y no se hable más.

    Obviamente el asunto es voluntario, faltaría más, pero han florecido los Gartzia y los Fernanditz, mientras que los más suertudos pueden elegir entre varias opciones: así, por ejemplo Fernández de Garayalde, recio apellido alavés, puede vasquizarse como a) Fernandez de Garaialde, b) Fernanditz Garaialdeko o c) Fernanditz Garaialdekoa, los tres con certificado de patanegrituz gramática y fonética vasca.

    De la toponimia hablamos otro día.

  41. No tiene que ver con nada de lo que se está hablando hoy, así que pediré perdón, pero antes explico:
    Me encanta Jefferson. Y me gusta por muchas cosas, y una de ellas, y no la menos importante, por sus contradicciones. Que vivía sin esconderlas, que era cualquier cosa menos hipócrita.
    El caso es que, durante siete años, estuvo midiendo los datos de las heladas, la lluvia caída, la necesidad de encender fuego para calentar la casa, exactamente a la misma hora, dos veces, justo antes del amanecer, y a la tarde. Y apuntándolos en un cuaderno. En su casa y finca / y huerta, de Monticello. Y justamente en uno de esos años ( creo que el 1816 ) hubo una erupción enorme de no recuerdo qué volcán, en Asia, y a ese año, se le llama oficialmente el año sin verano.
    Willis Eschenbach, en WUWT, ha escrito el artículo que les enlazo , con todas las gráficas de esos siete años ( bastantes ). Y está en inglés, claro. Y viendo los gráficos, le parece que lo de sin verano es un tanto exagerado.
    Se lo explico para que ni lo intenten si creen que no les va a divertir.
    A mí, normalmente las gráficas me cuestan mucho. Pero entre que no me pierdo nada de Willis, que me cae de cine, y que iba de Jefferson, lo he disfrutado.
    Pero puede que a ustedes les parezca un rollo macabeo.
    Por si las flais les digo lo de siempre
    Ya siento

  42. S.
    lunes, 28/01/2019 a las 19:37
    ¿Ese Knörr que habláis es de los KAS, o de la rama de las sopas?

    De los del KAS. Hermano del cantantautor Gorka Knörr, conocido intérprete de una versión vasca de «L’estaca», «Hesola».

    ¿Sigues en Barajas?

  43. Alvaroquinn
    lunes, 28/01/2019 a las 20:56
    Si algún día vuelve la crucifixión que sea para los observadores internacionales, esa subsección gourmet de los activistas (a quienes reservamos la lapidación).

    Por si las flais, habrá que ir comprando barbas postizas.

  44. Procuro fijarme
    lunes, 28/01/2019 a las 21:35

    Yo también, por mucho que la vea. Qué buena es la sesión en el coliseo de Jerusalén, children’s matinée, con ese cachondeo que se traen con la escisión de Podemos. Y la otra, la del regateo al alza en el zoco, esa también es gloriosa.

  45. Como Gómez, también empecé con kumbayás.

    El descubrimiento de los primeros escarceos (que tan bién describió Carpentier “una torpeza que sin embargo acierta, un candor que se amolda y encuentra“) coincidió en mi caso con el descubrimiento de un instrumento para mí entonces desconocido, tan romántico y tan bello como… la bandurria.

  46. Gómez lunes, 28/01/2019 a las 11:21

    A los trece o catorce descubrí que las progres, las independentistas y las kumbayás en general eran las más fáciles de todas.

    Ya lo conte en el nickjournal (aunque no puedo garantizar que la cita sea cierta); Umbral decía de las progres “que mientras se quitan el sujetador te preguntan que hay de nuevo de los palestinos”.

    Sería en la época de don Paco; en la mía (algunos años despúes de las bandurrias), las progres no llevaban sujetador

  47. Pirata Jenny lunes, 28/01/2019 a las 21:56

    Yo también, por mucho que la vea. Qué buena es la sesión en el coliseo de Jerusalén, children’s matinée, con ese cachondeo que se traen con la escisión de Podemos.

    Además de lo divertida que era, ha quedado superada por la propia realidad: supongo que ahora es de mal gusto reirse de Loretta.
    O esta escena (que me hacía mucha gracia) , superada también por la vida real

  48. Siendo Knörr y vasco era sí o sí. Es como ser Schultz y de Barakaldo.

    Proc, estuve en la Fundación Saramago. No tienen nada de Lobo Antunes. No lo entiendo. Albert, no vayas.

    ¿Qué es una kumbayá? Esos comienzos tan chungos vuestros es por no haber nacido sobre una colchoneta en la playa. Y no tener una novia llamada Charo.

    Leo. “Según una encuesta del año pasado, el 25% de los americanos cree en las brujas, el 50% en fantasmas, el 50% en el demonio, el 50% en que el Génesis es la pura verdad, el 69% en los ángeles, el 87% en que Jesús resucitó y el 96% en Dios.

    Yo no solo no creo nada de eso, sino que no soy capaz de creer ni que se lo crean ellos.

    Amén.

  49. No todos tenemos el mismo tipo de memoria. Cuando algunos amigos se escandalizan porque no recuerdo tal o cual cosa señalada, me siento vencida, porque en efecto no soy capaz de pescar como ellos en el recuerdo. Un vaciadero de basura es mi memoria, pero no en el sentido de Funes: el infierno de Funes es recordar todo con toda la precisión, lo esencial y lo accesorio, lo que se dijo, lo que se escribió y lo que se leyó, y el de otros es pasar de una impresión a otra en una especie de sinestesia de la memoria que vaga de una imagen a una melodía, de una melodía a un número de teléfono, de un número de teléfono a una caligrafía, de una caligrafía a un olor, y así.

    Es una tara grande, porque básicamente quien no recuerda no marca y anda siempre pegando bastonazos en la niebla, como el ciego ese que buscaba en el puente al capitán Flint, ni puede regodearse rememorando los instantes del placer, que con su concreción acrecientan el placer del que rememora. Pero también una bendición, porque pierde valor lo que tal vez no lo tiene, expresiones utilizadas en un arrebato, polvos echados porque sí, pequeñas posiciones conquistadas en un debate, una cama o una reunión de trabajo. Un Funes sinestésico, por ejemplo, no puede guardar rencor, porque no puede reconcomerse en la expresión exacta de la ofensa.

    Me ha venido todo esto a la cabeza escuchando a Slim Whitman cantado Rose Marie. De pronto se me ha aparecido M., mi ex cuñado con el que mal han acabado las cosas, haciendo volar a mi hijo de cuatro meses, sujeto por la panza, por el pasillo del piso en que vivíamos entonces, cantando esta canción. Recuerdo a M. joven con su preciosa voz, y al crío riendo como sólo ríen las crías de esa edad, con esa excitación de lo nuevo y esa ignorancia del peligro. Y me pregunto, ¿merece la pena anular esa impresión con las palabras y hechos concretos? ¿Sería sacrificar la verdad a lo verdadero?

    Venga, ya dejo de desvariar.

  50. Pirate, uno también padece o disfruta de esa memoria líquida, tal que lámpara de lava, lo llevo bien y anoto todo lo profesional, y las ofensas graves porque como dices si no lo hiciera no recordaría la gravedad, qué está n los detalles, pero por alguna razón hay algunos tipos de recuerdos que permanecen fijados con detalles asombrosos, conociéndome.
    El malestar viene porque en esos casos estoy seguro de lo que recuerdo pero otros me vencen y hacen dudar, ellos tienen razón y yo no, el de la memoria vaporosa no puede estar en lo cierto nunca.

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