Vida y Milagros, y 3. Las reglas

Por Albert.

 

Ya me dicen Milagros. Luego os lo explico, que antes tengo que contar que se nos han muerto la abuela y la mula. Había de pasar porque las dos estaban muy viejas, así que nos os pongáis tristes. Y las dos muy cerriles y con muchas mataduras, eso dijo el Bibiano, que vino a verlas y declaró que ni una ni otra tenían remedio, que se habían empeñado en morirse y una vez que se coge ese camino ya no hay vuelta. Con el camino de la mula padre estuvo espabilado, porque antes que verse en el apuro de arrastrarla con sogas o subirla al carro, él mismo la llevó montada al muladar, con tanto tino que allí mismo, con los pájaros ya revoloteándole encima, dio su último paso y se riló de manos, eso contaba todo ufano mientras madre renegaba diciendo que a la abuela habíamos de haberle quitado la saya negra antes que se nos muriera, que con las carnes duras iba a ser más trabajoso; y poca razón tenía, hubo que sajársela con la hoz porque otra manera no encontramos. La Margarita le tenía bordada una mortaja de cáñamo con puntillas en los bajos y en las mangas, que más curiosa no podía estar para presentarse honradamente al Señor, con su cruz de cuentas al cuello y su rosario de mano y tan bien peinada, que anda que no me esmeré yo con el cepillo y la peinilla, más de una hora la tuve sentada recogiéndole guedejas, quitándole nudos y rematándole un rodete y no se me cayó ni una vez, tan cabalmente la varé entre la pared y el fogón. Bien lo valió, porque al final tan hermosa estaba en el suelo entre los cuatro hachones que mucho nos la alabaron las gentes y entonces la que buen escarnio hizo fue madre, porque abuela no precisábamos otra y no iba a ser ella la que se viera en el trance de negociar con los gitanos mulateros.

Tan apañada nos quedó la abuela que hasta el Jesusín le pintó un retrato, la noche del velorio entera se la pasó sentado a su lado, tan recogido en su tarea que ni se le podía hablar. No faltó un vecino, de que oyeron los siete redobles salieron a la puerta a santiguarse y ni tuvieron que preguntar quién era la muerta, bien los tenía enterados el Bibiano de que la abuela tres soles ya no veía. A la noche vino cada uno con su silla y hasta en el palomar hubo que acomodar a alguno porque ni el corral daba ya abasto, no se juntaba tanta gente en la casa desde que se murió Diego de León. A ese no lo velamos porque no se nos murió a nosotros, que lo fusilaron en Madrid, pero el síndico decretó que todo el pueblo escuchara sus últimas palabras como se venía haciendo en muchos pueblos de España y en el nuestro a ver quién las iba a leer. Pues la Milagritos, que era la única que sabía y al presente era yo misma, bien lo habréis ya entendido si andáis atentos a lo que os vengo relatando. A ver si vais a ser vosotros como la Perpetua y la Petra, que no pararon de cuchichear mientras yo leía en voz alta aquella carta tan sentida y padre acabó echándolas de la casa por no saber reportarse y por liantas y progresistas. Que vaya ocurrencia querer llevarse por la fuerza a la reina niña, eso murmuraban, y que si la reina madre de verdad quería a su hija, lo que había de hacer era salir del extranjero y presentarse en Madrid y pedirlo ella misma educadamente, que así es como se hacen las cosas y no enredando a generales para que asalten el palacio por las bravas. Que además a ver cómo los había tentado, que de las artes de la María Cristina todo el mundo estaba enterado, eso decían mirando de arriba abajo a la Aurelia la arquitecta, que me escuchaba de pie tan guapa y tan digna que parecía una reina, yo por eso creo que las otras mujeres le tienen esa ojeriza. Yo leí y callé pero me pareció que alguna razón no les faltaba, que mira tú si en la refriega del palacio le llega a pasar algo a la Isabelica, justo entonces que estaba entrando en edad. Y yo ahora me digo que a ver si voy a salir yo también progresista, aunque yo me creo que no, porque también pienso que a ese León con haberlo regañado por imprudente y arrojado ya hubiera sido bastante; no me pareció bien que el espartero lo fusilara, que hay que ver los arranques que tiene ese hombre, ahora dicen que anda cañoneando Barcelona y que ha dejado dicho que es capital que hay que bombardear cada cincuenta años por el bien de España, que otra forma de que aquellas gentes entren en razón y dejen de protestar por todo no ve él. Total, que entre que fusila y bombardea a quien se le parece, le vamos cogiendo malquerencia y ya ni nos abrazamos. Así están las cosas, con los carlistas otra vez cada día más desfachatados y los liberales a la gresca entre progresistas y moderados, que me pregunto yo que qué moderación hay en los pronunciamientos y los espadones y qué progreso en las bombas y las ejecuciones y padre me dice que calle, que dónde he oído yo esas palabras, que no son esas cosas de mujeres y menos de las que saben leer.

La Margarita con la excusa del niño hace menos que antes, todo el día se lo pasa bordándole ropa y dándole teta, que yo llegué a preguntarle a ella y a madre si sería porque la preñó un oso que da más leche que todas las mujeres de España juntas o si el muchacho, por ser hijo de quien era, había salido tan tragantón que habría de destetarse a todos los terneros del pueblo para que él mame. Y mucho se burló mi hermana de mí y madre no se rió sino que me apretó la cara con las manos, me miró con los ojos muy hondos y me besó la frente. “¡Ay mi Milagritos, no me crezcas nunca!”, eso me dijo y mucho me dejaron pensando qué cosa chistosa o lastimera había dicho yo para dejarla a una tan risueña y tan mohína a la otra. Y también pensé que a ver si van a crecer el sobrinico y la reina y voy a ser yo la única que se quede niña, sin talla para alcanzar las almendras ni juicio para terciar en lo que más convenga. En esas cavilaciones estuve un invierno entero, que anda que no me decían familia y vecinos que estaba más hosca y más distraída, como si una no tuviera derecho a transponerse y mudar, tan mal acostumbrados los tengo a ir siempre por derecho. Yo creo que por eso le solté el bofetón al Jesusín, por insensible y desconsiderado, y más que el guantazo le dolió que le dijese palabras que ni siquiera entiende. Pues haber aprendido a leer, que ahora todas esas y muchas más vería en los libros y las que no comprendiese en el Diccionario, y así él se ahorraría bizqueras y yo explicaciones pero no hay modo, lo único que quiere es dibujar y la escritura se le da un ardite, ni caso hace a los libros que le trae el escribano de Trasoteros y todos me los acaba regalando y así nos pasamos los domingos a la mañana, yo leyendo y él pintándome, que habrá al final más Milagritos que Duquesas de Alba. Por ahí vino el guantazo, por culpa de la gitana de uno que le dicen Goya, que es otro que también pintaba mujeres, de esas cosas sí que está enterado. Con razón refieren las gentes que dan disgustos los gitanos, que le pregunten a padre que casi se mata con el que le vendió la mula nueva, que le ha salido más cerril que la antigua y que todos los catalanes juntos; mira que la muele a palos y la revienta a trabajar y el animal no entra en razón, y eso le pasó por fiarse de la estampa y de la dentadura y no atender al Bibiano, que bien le dijo que a la mujer y a la mula hasta el culo le has de ver y que chalanes y gitanos, primos hermanos. Pero padre come con los ojos y así le luce, mucho se lo tiene dicho madre pero él no escarmienta, tan galana vio a la mula que se la quedó sin siquiera montarla, y padre le contesta que con ella hizo lo mismo y todavía no ha tenido que buscarse otra mujer y es entonces cuando vuela la escoba, que hay que ver la querencia que le tiene madre, ya le ha partido tres en el lomo.

A los hombres quererlos, pero que no sepan ellos. Madre también conoce refranes y ese se lo dice a la Margarita cada vez que mi hermana me recita una carta para el Rosalino, a las señas que él le dio en las Indias, y de allí no llega ni aire por respuesta. Y yo le digo que no se apure, que mire que la carta tiene que llegar a Sevilla y luego por correo marítimo hasta Cuba, que está todavía a unas leguas de Sevilla, pero no creáis que eso la consuela, menudos suspiros de romanticismo pega, que se le hincha el pecho de una manera que acabará por sofocar al niño mientras le da teta; madre dirá lo que quiera, pero yo tan melancólica la veo que por mi cuenta le escribo al Rosalino que la Margarita le está esperando inflamada, que es una palabra que leí en una novela y que a mí se me parece que viene al caso, y también que no se olvide de mi loro, que no es un capricho, que de verdad echo en falta alguien con quien hablar de mis cosas, porque con las niñas de este pueblo no cuentes, unas tienen la cabeza a pájaros y otras son más sosas que un conejo. Y el Jesusín, que es el único con el que algo me venía entendiendo, ya no sale de lo de la gitana y hasta que le dé otro sopapo no va a parar, bien lo tengo ya conocido y es más cerril que la mula. De dónde sacó la estampa no os lo puedo decir porque es un secreto y me hizo jurar por la Virgen del Valle que a nadie le daría cuenta, pero yo para mí me pregunto para qué querrá la Aurelia, siendo ella tan rebonita, una pintura de una gitana y un candil encarnado en el cabecero de su cama. Y encima la gitana está como su madre la trajo al mundo, que yo hasta me impresioné al verla, porque las únicas mujeres que había visto en cueros vivos eran las niñas cuando nos chapuzamos en el arroyo y la abuela cuando se murió y vaya si la cosa en medio cambia, no os lo podéis ni imaginar. Pues así se empeñó en pintarme el Jesusín, con ese mismo porte desahogado y en cuerecicos, tal que la gitana. Y yo le dije que si es que él me ha visto a mí en el arroyo pelo ahí abajo como el de ella o más cadera o más pecho que los que él mismo tiene y me dijo que eso igual se le daba, que él pintaba lo que veía y a mí me iba a dibujar como soy, con mi cabello negro y mis carrillos encendidos y mis carnes blancas y ahí fue cuando le solté el guantazo, porque a ver por qué tiene él que reparar en si yo tengo las carnes blancas o verdes o me enciendo o me apago, que una cosa es bañarse y otra fijarse y encima luego considerarlo.

Y más que eso todavía me sublevó que lo diese tan por hecho, que anda que no tiene niñas en el pueblo a las que pintar y fue a mí a quien vino derecho, que la Milagritos nunca niega una merced ni por nada se queja. Ya me va pareciendo que madre bien aprendió que más respeto se gana con una escoba que con el seso y la compostura y por eso mismo, además del bofetón, desde San José hasta San Juan, que yo hasta conté los días, pasé sin dirigirle la palabra al Jesusín. Ni le dejé ayudarme a escardar en el teso ni en la huerta, ni a zurcir los costales ni a forrar con cañas los botellones, que son cosas que mucho le divierten, será porque más tarea no tiene, que con lo que va cobrando la Aurelia de sus deudores él ya tiene el pan ganado y otra cosa no le ocupa que pintar y cazar pájaros con palo y harnero y a lo visto también hacerme a mí la tertulia y columbrar mis colores, que vaya con el niño. Por la Pascua llamó a mi puerta para regalarme una calandria y como notó que se la cerré en las narices sin ni siquiera echar cuenta del pajarico, el día de San Marcos se apareció con un autillo, que mira que son duros de cazar y por eso quiso impresionarme y vaya si lo consiguió, el pájaro me miraba todavía con más fijeza que él y encima sin bizquear; bien tengo sabido que al Jesusín no le sobran vientos pero muchos no hacen falta para alcanzar que no iba a apaciguarme poniéndome delante un bicho con ojos como girasoles, que bien parece que la están oteando a una hasta a las entrañas. Así que me crucé de brazos y le dije insolente y progresista, con todas las letras, y tantísimo le dolió que ya no me trajo más pájaros ni llamó más a mi puerta.

Y entonces pasó que a la atardecida del día de San Isidro estaba yo lavándole las ubres a la cabra en el puntal antes de ordeñarla y a quién diréis que vi aparecerse. Pues al Rosalino, que siempre se presenta en el lugar y en la ocasión en que una menos se lo espera, un día lo ves bajando del monte muerto de hambre con las ropas raídas y dos años después a lomo de caballo y vestido de señorito por el camino de Trasoteros, con un arriero detrás que anda que no cargaba baúles, cinco mulas por lo menos conté yo en la recua y montada en la penúltima también una mujer o eso se me pareció, porque hechuras y vestido de hembra tenía pero no la color, que era más negra que la testuz de la cabra. Yo tenía leído que hay mujeres negras pero no había visto ninguna, y del asombro que me entró ni reparé de primeras en que en la última mula iba también una niña, igual de negra pero más chiquitica, de mi misma edad sería si es que las negras cumplen años y se les cuentan, que es cosa que entonces yo no sabía. Y anda que poca gente venía detrás celebrando al indiano y a sus esclavas, así los pregonaban y el Rosalino les decía que se tentaran, que no era esa palabra para referirse a su compaña. Tantas voces y vítores pegaban que ni tiempo me dio a entrar en la casa a avisar, tan inflamada salió la Margarita y madre detrás, las dos sollozando como perras, que yo comprendí que lo propio sería que las acompañara en el llanto porque bien se veía que era caso de que las mujeres lloraran, pero tan pasmada estaba que ni un hipo me salió y además no era cosa de dejar sin ordeñar a la cabra, que luego le dan calenturas y hay que llamar al Bibiano. En nuestra misma puerta se bajó el Rosalino del caballo, que anda que no era grande y gallardo, seis cuartas y tres pulgadas del casco a la cruz le echó padre y yo creo que se quedó corto. Y allí mismo, quitándose el sombrero, le dijo a la Margarita: “mudas y una mantelería te prometí y diez te traigo y otros tantos vestidos y por demás una criada, que a la esposa de un industrial nada ha de faltarle”. Y dicho eso así de formal, le hizo una seña a la niña negra y ella se acercó a mí con las manos bien estiradas y me dio una jaula con un loro vivo dentro. A la noche, contándole el Rosalino a padre de sus industrias, le oí yo referir la palabra que le había negado a las gentes y nunca más se mentó otra cosa que azúcar y tabaco mientras estuvo en el pueblo, que mucho no fue porque en cuanto despachó oficios y negocios en la capital cogió el camino de vuelta y le dejó dicho a la Margarita que antes de los seis meses mandaría a por ella y por el niño, que mientras tanto dispusiera de la negra chica como mejor se le pareciese, porque la grande fue para su madre la Melchora; y mi hermana a todo asintió, pero en cuanto el Rosalino se fue, otra vez hubo pelea entre suegra y nuera, que os tengo dicho que se llevan a matar, porque a ver qué servicio le hacía a ella una mocosa más negra que un tizón que hasta asustaría al niño y ni lavar ni planchar ni hacer de comer sabría, como si yo no llevara toda la vida haciendo todo eso y ella sin mover un dedo, que solo le faltaba una esclava para creerse la reina de España. Pues por mucho empeño que pusiera ocasión ya no va a tener, porque la Isabelica, eso dicen las gentes, ya no es niña y las Cortes, de que lo supieron, echaron al espartero y ni intención tienen de ponerle a la reina otro que la cuide, que bien sabrá ya ella gobernarse sola y a la nación aunque tenga solo doce años.

Los mismos años cuenta la negra, que no solo edad sino también nombre y habla tiene y bien dispuesta y discreta nos ha resultado, del todo sana y sin tachas. Y lo que no sabía de campo y palomas pronto lo aprendió, que no había pasado una semana y padre ya no protestaba porque la Rebeca, que así le decían allí en las Indias y nosotros le respetamos el nombre porque a madre le pareció cristiano, bien a cuenta le salía, que no era varón pero fuerza y seso y buena naturaleza no le faltaba, así lo decía tan complacido, como si una no tuviera también de todo eso y diera razón para la queja. Y madre encandilada también porque la niña cuando abre la boca en vez de hablar parece que canta y dice palabras que yo tengo que buscar en el Diccionario porque ni las he leído en los libros, y a madre en mucha gracia le cayó y ya le dice más ternezas que a mí, que yo la comprendo porque a mí bien vista me tiene y una muchacha de carnes negras mucho destaca y distrae, hasta el niño se embelesa y ya pasa con ella más tiempo que pegado a la teta de la Margarita. Total, que entre que no para quieta y habla con ese deje tan cantarín y diciendo tantas palabras especiales, poco me entiendo yo con ella y me quedé solita con mi loro, que a lo que me pareció era ya el único que me echaba cuentas, porque por mucho que yo le preguntaba por las Indias no respondía otra cosa que “Miiiiiilagriiiiiitos”, qué coraje me daba. Y mira que yo intentaba que por lo menos él me dijese Milagros, pero por mucho que me afanaba en enseñarle, el loro repetía el nombre por el que todos me llamaban y de ahí no lo saqué hasta que perdí la paciencia.

Fue el día de San Juan del año 43. Me puse la blusa de lana y la saya blanca de doble volante, cogí mi loro y llamé a la puerta de la Aurelia, que me abrió más guapa que un sol, que yo convengo en que me quedo embobada mirándola y me entra desazón, porque bien sé que no es decoroso querer parecerse a otra madre en lugar de a la propia pero yo no lo puedo remediar, cuando alcance mi talla a mí me gustaría ser como la Aurelia la arquitecta, tan delicada y elegante y siempre tan generosa, que da hasta lo que no tiene. Le pregunté por el Jesusín y me hizo una zalamería y yo creo que colorada me puse de tanto que para mis adentros lo agradecí. Llamó a su niño y nos dejó solos y él mucho se asombró al verme vestida un sábado como si fuera a misa, y yo antes de que empezara a bizquear, que mucho me apura verle revolver los ojos de esa manera, le tendí el loro y le dije que se lo prestaba un tiempo, a ver si él que sabía de pájaros le enseñaba a decir otra cosa que mi nombre. No chistó palabra, solo meneó la mano para coger la jaula y la cabeza para decirme que sí. Y como quedó tan callado pero ni cerró la puerta ni dejó de mirarme, a ver qué iba a hacer yo sino seguir hablando, porque si no así pasamos el día entero, uno frontero al otro mudos como piedras y sin hallar caso para decirle lo que yo de verdad venía a decirle.

— ¿Todavía quieres pintarme las carnes blancas?

Otra vez dijo que sí nada más que con la cabeza, pero esta vez tan fuerte que yo temí que se descoyuntara. El loro lo dejamos encima del arcón de su cuarto, al ladico de mi blusa y mi saya, y mientras él disponía la cuartilla, las plumas y los colores, yo probé a remedar el gesto y la planta de la gitana, que hay que ver qué desenvuelta se pone para todo eso que enseña, bien se ve que mucha confianza tenía con ese Goya. La mirada no me va a salir, eso lo pensé y se lo dije al Jesusín, que por mucho que lo intentara yo esos ojos no sabía ponerlos. Una hora llevaba en esa postura, con las manos detrás de la cabeza como si me estuviera liando un rodete, que hasta se me agarrotaron los brazos y el Jesusín que no me moviera, que ya me había cogido el aire y en cuantico terminara de cintura arriba ya podía menear las manos y el pescuezo. Entonces, justo cuando me estaba dibujando el ombligo, fue que me entró por todo el cuerpo una rascazón y un calofrío y una gana repentina de orinar como en la vida, que hasta la carne de punta se me puso, bien lo notó él que me miraba la tripa como si no me la hubiera visto nunca y además de bizquear como loco hasta farfullaba, que no le salía ni mi nombre y se quedó atascado señalándome con un dedo como si estuviera viendo a la mismísima Virgen del Valle tendida en cueros en su jergón. Tan traspuesto lo vi que me atreví a desobedecer al artista y bajar la cabeza y mirarme. Y lo primero que pensé fue en la faena que le estaba haciendo a madre, que no quería que creciera, y a la Aurelia porque le estaba echando a perder las sábanas, pero por mucho que yo apretaba los muslos aquello ya no tenía remedio, y como el Jesusín no acertaba a mascullar otra cosa que “mi mi mi” sin terminar de decir mi nombre, fue el loro el que tomó el relevo y por fin le salió como Dios manda, “Miiiiilagrooos”. Pues eso, que ya me dicen Milagros.

80 comentarios en “Vida y Milagros, y 3. Las reglas

  1. Es una maravilla esta serie,
    Será mucho mejor que la película posterior.
    Te lleva al interior de lo relatado, como si estuvieras en la estancia con la Milagros.
    Admiracion Albert.

  2. Josénez
    viernes, 22/02/2019 a las 08:06
    Carmena: “Los madrileños tienen poco control de esfínter y mean en la calle”.

    He oído a Karmenski y esas comillas sobran, aunque la frase resuma su psicoalocución.

  3. Estupendérrimo día a todos
    ¡ Qué gozada de entrada ! ¡ Muchíssimas Gracias por el disfrute !

    Espero que cuando llegue al final, ( y que tarde, y que haya muchos capítulos más , y que yo los pueda ver ), que se publique en forma de libro. Ya sé, ya sé , que soy una pesada, pero ya lo decía San Pablo, que había que insistir con ocasión y sin ella. Y esta vez, ocasión hay.

    Ya siento

  4. Pues el día que publique mi libro de imágenes, no le pienso donar los pingues beneficios a nadie.
    Me los gastaré en vino y algo para picar.
    Así no me tendrá que entrevistar la Milá, ni saldré en TVE.
    Que me entreviste el Perro ya si eso.

  5. Me acabo de dar cuenta del ” Y 3 ” , en el texto de cabecera.
    ¿ Significa esto el final de la historia de Milagros ? Espero que no, y que sólo sea el final de su etapa como Milagritos .
    ¡¡¡ Por Favor !!!

  6. viejecita
    viernes, 22/02/2019 a las 09:05
    Ya sé, ya sé , que soy una pesada,

    Cuidado, que a la mínima aparece Emecién llamándola «cansina», como el locutor ese de la Ser. Debe de ser un extremeñismo de los suyos.

  7. Ya he contado alguna vez lo de mi amigo Isabelo, a quien un día pregunté si conocía a mi tío Sixto. Me respondió: CNSOOOOOOOOOOOOOOOOOO. Al pedirle que me repitiera la respuesta, que no lo había entendido, me dijo: CNSOOOOOOOOOOOOOOOOOO. Volví a insistir, aludiendo a mi proverbial dureza de oído, la que me lleva a escuchar gaitas y a los Pint Flock, y me dijo: CNSOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. Y cuando vio que seguía sin coscarme me aclaró: CANSOOOOOO, QUE ESTOY CANSO DE CONOCELOOOOOO.

  8. Llevo un tiempo escribiendo junto con amigo un guion original cómico cuya acción se desarrollará principalmente en un pueblecito ficticio de La Mancha que quizá se llame Robledal de la Nada. A pesar de varias interrupciones –una boda, un viaje al otro extremo del mundo, una novieta, la gripe– la cosa marcha bien y la primera versión está quedando muy divertida. En plena transición al tercer acto, recuerdo el consejo de Billy Wilder: “Si tienes un problema en el tercer acto, el problema realmente está en el primer acto”.

    Esperemos que no.

  9. También recuerdo, ya que estamos, aquella afinada descripción de la estructura narrativa clásica que proporcionó un innominado personaje de Broadway: “En el primer acto se sube a un tipo a un árbol. En el segundo acto, se le tiran piedras al árbol. En el tercero, lo bajamos del árbol.

  10. Lo de cansina, y lo de pesada, ya me lo llaman en casa, que se burlan de mí, porque dicen que los persigo con mis bufanditas, reales o figuradas. No me afecta gran cosa.
    ¡ Mientras no me expulsen !

  11. Gracias a todos, es un placer leeros decir esas cosas de Milagros. De momento sí, Viejecita, la niña tiene que descansar un tiempo de la cosa del relatar. Quizás más adelante, ya moza casadera, salga del pueblo y vea mundo, que sus ganas tendrá. Madrid por lo menos tiene que conocerlo, eso creo yo. Y si lo ve, lo contará, para que estos señores la ilustren, que hay que ver cómo lo hacen. ¡Artistas! Gracias de verdad, gente guapa.

  12. Juanfran Satur
    viernes, 22/02/2019 a las 09:24
    Cuidado, que a la mínima aparece Emecién llamándola «cansina», como el locutor ese de la Ser. Debe de ser un extremeñismo de los suyos.

    Alsina es locutor en Onda Cero, Satur.
    Cuándo juega el Madrid esta semana, Josénez.
    Buenos días, Çhøpsuëy.

  13. Me voy a por víveres, pero antes :
    – Decir que me voy a imprimir, con papel especialmente bueno, para que dure, las entradas sobre Milagritos, porque no sé si llegaré a cuando sea mayor, y necesitaré leer sus historias de vez en cuando mientras espero a que crezca, y que Albert cuente más cosas de ella.
    – Y que tengo algunos cuentos impresos y guardados en cajas, y que no he descartado, a pesar de haberse publicado más tarde en forma de libro ( libro que, evidentemente, he comprado ) Que no pasa nada por tenerlo “repe”.

    – Y les pongo este enlace sobre la gripe. La famosa Gripe española de 1918, y las distintas pandemias de gripe , con sus estadísticas, vistas 100 años más tarde.
    Y , al menos a mí, me parece un enemigo mucho más a tener en cuenta, que el CO2 y el supuesto “calentamiento global”.
    Ya sé que soy cansina, pero con no leerme…

    Ya siento

  14. Iba a presentar una denuncia ante el Defensor del Menor, porque esta mañana NO PONÍA «Y 3», ponía «COMA 3». Pero leyendo leyendo sábana abajo he ido pensando (sin querer, por supuesto) y creo que a) es un bonito final, b) Albert nos ha hecho promesas y c) Holmesss tiene razón.

  15. Una jovencita que conozco está ultimando su ONG personal.
    Promocionará el uso de copas menstruales, argumentando razones ecologicomedioambientales, y con el bonus de que cada copa que vendan sufraga otra para uso de mujeres africanas sin acceso a las mismas.
    Un planazo, escuchar sus planes y detalles, y perdón por la redundancia.
    Milagros no sería mala marca comercial.

  16. Sabía que Diego de León había intentado secuestrar a Isabel II niña, y si no me equivoco el General Serrano (el general bonito) la desvirgó.
    Cuando paseo por el Barrio Salamanca me pregunto cuantos de esos generales que dan nombre a las calles fueron amantes de Isabel II.

    Dice Galgós, en Trafalgar, que Gravina no le plantó cara a Villeneve con su estúpida estrategia de batalla porque era un militar demasiado cortesano.

    Una serie muy interesante, Albert, me ha gustado mucho y me ha sorprendido mucho el estilo como está escrito. Felicitaciones.

  17. La copa menstrual y lavar en el río. Pero para las africanas lo veo bastante bien. Aunque vete a saber, a lo mejor te sale alguna ingrata como el negro del chiste, que le preguntaron en qué rama quería especializarse y contestó que él no quería estudiar en una rama sino en un pupitre (llámale támpax), como los blancos.

  18. Dice Wikipedia de Gravina:

    siempre eficaz tanto en sus cargos militares como diplomáticos

    Difícil me parece ser militar y diplomático a la vez. No obstante:

    Gravina es todo genio y decisión en el combate. Si Villeneuve hubiera tenido esas cualidades, el combate de Finisterre hubiese sido una victoria completa.
    Napoleón Bonaparte, 11 de agosto de 1805.

    Napoleón también era diplomático.

  19. “La flota franco-española, al mando del inepto Villeneuve …”

    Esta frase, sacada de algún libro de Historia de la bliblioteca de mi padre, es un clásico del acervo cultural de la familia, y los hermanos mayores la repetíamos con ironía, aplicándola en diversas circunstancias. Cuando algo salía mal, lo achacábamos entre risas al “inepto Villeneuve” de turno, mote que llegó a ser una categoría entre nosotros.

    Siempre pensé que había algo de chauvinismo inverso en esa afirmación (los historiadores suelen barrer para casa), pero va a resultar que era verdad.

    Posteriores lecturas sobre Churruca y Gravina lo confirmaron.

  20. Gracias de nuevo a todos, también por las sugerencias. Yo creo que al Jesusín, cuando descubra la fotografía, no va a haber quien lo pare. Sífilis, Diego de León (y de algún modo Van Halen, que usted también citó) y Serrano son quizás los dos extremos de todo aquel baile de figurones. León representó el ideal romántico de la lealtad, la gallardía o la dignidad; al parecer, dirigió su propio fusilamiento ante las dudas de los soldados, y esa carta que lee Milagros, escrita a su mujer la noche previa a su ejecución, no la hubiera mejorado Espronceda. Serrano sólo sirvió durante toda su vida a su propia ambición, con escaso éxito y menos escrúpulos. En cuanto a las calles, yo creo que ninguno de los tres grandes se quejaría hoy del reparto: Espartero, O’Donnell y Narváez tienen algunas de las vías más importantes y/o suntuosas de la capital. Aunque al primero, al parecer, el franquismo todavía no le había perdonado: Príncipe de Vergara fue, durante más de cuarenta años, la calle del General Mola. También entonces se cambiaron de nombre las calles de Riego o Mariana Pineda.

  21. Contra el chauvinismo:
    Villeneuve : Villanueva

    Si mal no recuerdo Galdós no hace ningún reproche a Churruca pero, no sé si Galdós o uno de los personajes de la novela, relata que Gravina se negaba a salir del puerto de Cádiz, argumentando que la flota inglesa era mejor y estaba mejor preparada, Gravina decía que la mejor estrategia era dejar que los ingleses se aburrieran de estar frente a la costa sin hacer nada, por que no desembarcarían.
    Villeneuve le acusó de cobarde y Gravina, viendose cuestionado, aceptó el mal plan de Villeneuve.

    Albert,
    Entonces esa carta de Diego de León debería ser una entrada de Chopsuey.

  22. La última vez que cené con M. me afeó que llevara pantalones-pitillo, no los volví a gastar tras aquella justa admonición.
    Observo que Espada, que es de mi quinta, los lleva en la famosa entrevista, además de unos chapines de punta. No apruebo tal estilismo, si bien le aportó majeza en el paseillo final.

  23. Odias el medio con toda tu alma, pero te ves medio obligado a ir a promocionar una novela a un programa de tercera y el entrevistador, un tío majete, te dice que no ha tenido tiempo de leerse ni una página del libro.

    –Yo entiendo un poco de fútbol –tratas de ayudar–, si quieres podemos hablar de la Liga.

    Luego, durante la entrevista, mira la cubierta de la novela y dice:

    –Es verde.

    Y te asalta la familiar sensación de ¡qué cojones estás haciendo aquí,
    compañero!
    . Por fortuna, si a eso vamos, es la misma sensación que puedes experimentar viendo el último estreno cinematográfico, en la habitación de tu chica o paseando por el Boulevard Montmartre al atardecer.

    –Sí, es verde –asientes.

  24. La generación de pilotos de F1 y de rallyes que dio Francia, en esos momentos del video que ha colgado Sífilis, es de la mayor gloria del deporte de aquí.
    Gilles, el canadiense que nunca consiguió ganar un campeonato del mundo, ese año quedó segundo y moriría dos o tres años después en el cockpit de uno de ellos.
    Los monstruos de la era turbo, que inauguró Renault, eran ingobernables y extremadamente potentes, así como frágiles.
    La seguridad no era ninguna prioridad y hace mucho más valioso el reportaje de esas rueda con rueda en la larga derecha del vídeo.
    No sólo era tenacidad y pericia, es que te matabas si las cosas no salían bien.
    El chasis de ese Rebault era un simple monocasco de láminas de aluminio de 2 milímetros remachadas entre ellas, los pies ivan delante del eje delantero.
    Detrás mil CV que salían cuando querían por el retardo de respuesta del turbo.
    Impresionantes estos hombres y esas carreras.
    Menos mal que ahora no tienen que entregar su vida si las cosas salen mal.

  25. Fueraparte Albert y su magnífica serie de frescos, que bien ha rematado, me han gustado los grotescos de Argantonio, el del andar de Schz, por ejemplo. Se complementa con una caída lánguida de mano al saludar.

  26. Me declaró admirador de los Tupolev y de los Ilusyn, pero también del Convair y el Superconstellation. Gasto un Breitling y una cazadora forrada con los retratos de los ingenieros aeronaúticos soviéticos con Tupolev a la cabeza. Le regalé a JrG una camiseta con la imagen de un bombardero ruso actual dando apoyo aéreo a las tropas de Bashar al Ásad. En fin, me gusta el olor a gasolina y el ruido de los motores bien equilibrados, y las motos…no concibo mayor placer que darle un azote a tu chica cuando se acopla en el asiento trasero de la biposto.

  27. En el aeropuerto de Foronda, Vitoria, aterrizaba de forma regular el avión Antonov AN 225.
    Un avión de carga de dimensiones colosales.
    Fuí un par de veces para verlo despegar. En una de ellas pude ver cómo el morro bajaba para cerrar el compartimento de carga.
    Un prodigio de ingeniería Soviética.
    Me fascinan los ingenieros soviéticos y su forma de afrontar los problemas.
    Mantienen el criterio de que si no vas a conseguir repuestos en alguno de los recónditos puntos de su país, con un martillo y un trozo de alambre puedas arreglarte, o prescindir de alguna parte del mecanismo.

  28. Marqués esa camiseta está guardada a buen recaudo, para ser usada en ocasión relevante.
    Quizás al estilo Brema, que se puso un de pinfloy para presentar su libro, yo presente el mío con ella, si el editor se muestra favorable, bien sur.
    Bueno, más bien si es que algún editor me hace caso, para ser exactos.

  29. En el Retromobile de este año, la marca de camiones francesa Berliet, presentaba el T100 el mayor camión fabricado por ellos y casi de todo el mundo.

  30. Tupolev, Antonov e Iliushin son los tres grandes ingenieros soviéticos que dan nombre a sus correspondientes aviones en sus tres versiones, pasajeros, carga y bombarderos.

  31. Marques, ayer cenamos con amigos de aquí que y’a conoces.
    Han comprado entradas para el concierto de Raphaël en el Olimpia en marzo.
    Nuestro trabajo de Marca España está dando sus frutos

  32. Buenos días a todos :
    Ni siquiera he podido entrar a leer hasta ahora, que he estado toda la mañana que no daba abasto : que los marcianitos vienen inesperadamente, con su madre, los tres bastante tocados, que su otra abuela se está muriendo y es todo un lío. Afortunadamente, nosotros nos hemos dado el alta, pero ya veremos como acaba el domingo.
    Y encima, les estoy convenciendo a mi germanófilo y al chico pequeño, para que no acepten lo del “siniestro total” por parte del seguro, y que, o les arreglen el coche, o les paguen el valor original por el que se hizo el seguro a todo riesgo ( con la actualización del dinero según el ipc ) Porque ellos han sido las víctimas, con atestados de Guardia Civil y Samur confirmándolo, y el coche, en los 14 años que tiene, no ha tenido un sólo accidente, y sin embargo, la prima ha ido subiendo cada año…
    A mi germanófilo le da mucha pereza, pero con el Código Civil en la mano, a la víctima inocente no le pueden hacer apechugar con las consecuencias del embestido del otro, y gana el Código Civil al contrato con el seguro . Y les estoy animando para que no se dejen pisar.
    Y la abogado no soy yo, que es la madre de mis marcianitos, así que, va a ser una sobremesa movidita.

    Y bueno, para que me perdonen por no comentar de los temas de hoy, me abstengo de ponerles ningún enlace sobre el “Cambio Climático”, el “Pleito de los niños contra la administración Trump, por lo del Calentamiento Global ” etc etc, con los que les doy la lata habitualmente.
    Ya siento

  33. La Lechera de Burdeos. Goya o seguramente su hija Rosario Weiss.
    Interesantísima y corta vida la de esta mujer que acompañó los últimos años, junto con su madre, al artista en Bordeaux.
    Se da por seguro que este último cuadro atribuido al genio, era suyo, como los dibujos que posee la Hispanic Society, que se demostró que también eran suyos.
    Rosarito.

  34. Quiero denunciar aquí el precio abusivo del pescado fresco en nuestro país. No es posible catarlo por menos de 20 euros/Kg. Los lenguados, los calamares pequeños o el gallo están a 25 euros/Kg. Si pretendemos ir a lubina, besugo o rodaballo no lo encuentras de buen tamaño por menos de 40 euros/Kg. La lubina de estero a 25 euros/Kg. Nos vemos abocados a recurrir a deleznables productos de piscifactoría o pescados traídos congelados desde la Patagonia. Los pescadores, como los taxistas, viven de abusar del monopolio y la concesión administrativa. Me queda la esperanza de que Vox pueda hacer algo.

  35. Yo mas que en Vox confío en la guardia civil.

    Ninguna vida resiste a la lupa incisiva de una investigación de la Guardia Civil.

  36. Desde el principio se sospechó que detrás del crimen del concejal había una trama política y, en efecto, ha sido cosa de la familia política.
    STOP CUÑAOS

  37. MGaussage
    domingo, 24/02/2019 a las 19:32

    En una sociedad contradictoria y ante un futuro incierto, la autora invoca el apoyo y la complicidad de compañeras con las que comparte experiencias

    Precisamente hoy he tenido ocasión de compartir con una amiga la experiencia de la

    OBESIDAD DE LOS SATÉLITES

    Le estaba contando que una noche de estas que bajé a pasear con la bolsa de la basura vi asomar por entre los montes un objeto astronómico que no se parecía a nada corriente ni a nada de este pueblo: «¡Un ovni, un ovni!», me puse a gritar hasta que recordé haber visto otras veces salir justo por ahí a la luna presta a emprender su caminito de la basura. Pues resulta que era esta una luna tan tocha que empujaba y no subía: no subía, no subía y NO SUBIÓ. Consiguió al rato salir del monte no sé cómo y pude verla de nuevo botando al fondo entre dos calles, una luna gorda como un cachalote a punto de caerse a la carretera. «La superluna», me ha aclarado mi amiga, como queriendo zanjar el tema, «es solo un efecto visual». «Ah», le he respondido sucintamente. «Observo que a ti también te coincide el hecho de que tu hemisferio visible ha alcanzado su mayor iluminación y te encuentras en el perigeo», me habría gustado añadir y que a lo mejor se está pasando con el pan y las cervezas, pero no somos tan amigas.

  38. Procuro fijarme
    domingo, 24/02/2019 a las 21:51

    Jajajajaja, eres única, qué jartá de reír.

    ***

    Y pasando al lado tenebroso de la realidad: qué dos penaltis le han pitado hoy al Madrid, madre santa, para que no se descuelgue de la Liga. Qué bochorno. Si no fuera porque el Atleti nos regala esos partidos sublimes y agónicos resueltos por centrales uruguayos, sería para quitarse del fútbol.

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