Disfrazarse

Por Mortimer Gaussage.

Cuando uno llega a ciertas cosas el ojo empieza a seleccionar y, de pronto, el universo está poblado de casos idénticos. El acontecimiento es indiferente, lo mismo vale que tu mujer se quede embarazada, estrenes coche, rompas un brazo o te caiga el pelo. Acaecido el hecho desencadenante, cualquiera que éste sea, de pronto adviertes que las calles están abarrotadas de guapísimas embarazadas, veloces automóviles de la misma marca y modelo y color, individuos taciturnos con el brazo en cabestrillo o atractivos calvos de mediana edad. Consciente de tal mecanismo, de esa especie de Google Alerts que llevamos en la parte más reptiliana del cerebro, cuando me compré una moto esperaba algo parecido. Ver moteros por todas partes que dispararan esas alertas. Eso no ha sucedido, lo cual me ha sumido en profundas reflexiones.

Al contrario que para bucear o esquiar, y para la mayoría de los deportes, actividades para las que existe un atuendo especial y canónico, no hay un disfraz de motero; hay muchos. Como en casi todas las cosas de la vida, de mi vida, la falta de planificación me ha llevó a una situación de impasse, a una encrucijada en la cual el ímpetu inicial de actuar sin mucho pensarlo se vio frenado en el primer contratiempo. El caso es que debería haber decidido con antelación qué clase de tipo con moto soy, o quería ser ser. Para algunos eso, seguramente, será fácil. Gente con tendencias sólidas, vivencias asentadas y opiniones fundadas. También estoy seguro que un elevado grado de empatía ayuda a la hora de identificarse con uno de los muchos grupos y grupúsculos en los que se divide el ambiente. Yo, que en ambas cosas tiendo a lo contrario, sigo perdido a la espera de encontrar mi sitio y proceder a disfrazarme en consecuencia.

La única decisión que vino tomada de antemano fue descartar a los telepizzeros, los trialeros y los del motocross, ya que unos son moteros comerciales y los otros unos antisistema que obvian la red viaria estatal y autonómica y para nada son mi plan. Los de los scooter también, asunto al parecer muy serio y del cual fui severamente advertido. Como absoluto novato la primera admonición que recibí fue: Te saludarán con un gesto en carretera, devuélvelo; excepto a las scooters, esas cosas no son motos. El segundo, más práctico, fue una advertencia de seguridad: ¡cuidado, esos hijos de puta van a por ti! Donde esos comprende a todos los que van contigo en la moto. Ambos se revelaron utilísimos.

Hay unos que circulan en motos enormes con tres maletas, casco convertible y chaleco fluorescente. Nunca olvidan poner los intermitentes en cada cruce e incorporación, llevan antena de radio, intercomunicador en el casco y parecen siempre saliendo para o llegando de un viaje internacional. Esos moteros me parecen todos un poco obesos. No sé si es una falsa impresión, como lo de que la televisión engorda, o una realidad empírica, porque no conozco a ninguno. Los veo pasar veloces casi sin hacer ruido, con la espalda recta y hablando por teléfono y pienso que se mueven en moto pero podrían hacerlo en autocaravana con cocina, baño y habitación de matrimonio. Como tienen la autonomía del USS Enterprise sólo paran en sitios con dos estrellas Michelin o más.

Los fines de semana y por recorridos específicos, llenos de esas curvas que amedrentan, salen los que circulan decúbito prono. Enormes motos japonesas e italianas con depósitos como jorobas de dromedario sobre las que van acostados y, de giro en giro, se menean, acomodan y mueven las caderas. Un poco como esos días que te sientes inspirado y follas con aplicación e intensidad. Visten monos de cuero de colores vivos, casco integral a juego con visera ahumada y circulan en grupo con lo puesto. Siempre saludan haciendo una V con los dedos de la mano izquierda. Falta el primero que no me haya dado, con cariñoso afecto, un vuenos días. Si te los cruzas mientras están dando una curva imposible, de esas que les gustan y que no permiten soltar el manillar, hacen reverencia levantando una pierna. El mono, que incluye coderas, rodilleras, hombreras y una falsa chepa, les da un aire entre Jorobado de Notre Dame high-tech y Tarzán Daft Punk. Quiérese decir que los brazos parecen extremadamente largos y las piernas más arqueadas que las de un cowboy. Sólo paran en gasolineras a repostar e hidratarse, siempre con un nerviosismo de adolescente hiperactivo.

En enormes y modernas BMW plateadas con tres maletas de aluminio circulan los exploradores. Suelen huir del asfalto en cuanto pueden así que sólo te los encuentras en las entradas de las ciudades. Llevan cazadora y pantalón a juego, casco integral con visera, gps de ultima generación y, en las maletas, los pertrechos necesarios para ir a Mongolia y volver. Parecen, como sus motos, tipos serios y eficaces, gente previsora para quienes los imprevistos no suponen contratiempos sino que redondean el plan. Saludan funcionariales porque es la norma no escrita de la carretera pero te miran de soslayo porque ellos se saben los pares de apriete de todos los tornillos de su moto y del algún modo advierten que tú de la tuya no, ni puta idea. Son una mezcla de caballeros andantes que, altivos, vagan errantes por los caminos y exploradores decimonónicos. De vivir en nuestros días Stanley encontraría a Livingston a lomos de una de esas motos, pondría la pata de cabra, se quitaría guantes y casco parsimonioso y diría: Buenas tardes Dr. Livingston, la mía consume un doce y 100cc de aceite cada mil millas. Paran en cualquier lado porque llevan en la moto más víveres que guarda en su despensa un prepper con familia numerosa.

Los de las Harley quedan descartados. Son gente doliente, con una pena negra en el alma que les aflora en forma de tatuajes. Beben para olvidar, siempre circulan como huyendo de algo, aunque estén volviendo a casa, y se disfrazan de negro o marrón oscuro con flecos como de chaquetilla de Daniel Boone. Tener una Harley es profesar una fe que exige abjurar de casi todo lo demás, un trabajo a tiempo completo con paradas para sacarle brillo a los cromados y lijar el casco negro para que se vea más mate. Dos razones me alejan de ellos, la primera que no tengo una Harley, la segunda que las patillas no le favorecen al corte de mi cara.

Han pasado ya unos años y continúo en el inicial impasse que se ha convertido, me temo, en un estado. Es decir, que sigo sin afiliación conocida a ninguna de las muchas tribus disponibles y ando por ahí disfrazado de mi mismo, que es lo peor que puede uno hacer.

121 comentarios en “Disfrazarse

  1. Será Mortimer que tu lo que querías era andar en moto.
    Para eso hace falta una moto que se parezca a ti y luego ir a algún sitio, no por necesidad, aunque no sea descartable, sino para ir y además sobre tu moto.
    Por eso tienes esa moto, una chaqueta unos guantes y el casco.
    Luego si toca irse a Logroño se va, y además de tirón.
    Porque si.
    Porque es placentero.
    Los disfraces para carnaval y para los que se olvidan de los porqués.

  2. A lo tonto, como muchas cosas en mí, la entrada de Mortimer me ha recordado a un personaje singular anclado a sus tierras de Extremadura ( con mucha razón por cierto), que se cogió su coche a estrenar y se vino a verme a Cercedilla con una caja de vinos del Alentejo.
    Y eso que a él ni le gusta el arte, ni le gusta viajar.
    Nos comimos unos alubiones y unas chuletitas de cordero, y yo ya bien alicatado (él hombre sabio de la tierra no bebe, o no tanto como yo) y se retiró con discreción.
    Ximeno, joder, dónde andas?
    Tócanos un rato tus guitarras amigo, que se te hace de menos.

  3. Mortimer y Ximeno, creo que sabréis apreciar este tema de AC DC.
    Sobre todo la moza, que es la que hace el buen trabajo.
    Nada que ver con el legítimo día de huelga femenina, que conste en acta.

  4. La Suiza del este, ahora ya República Checa, produjeron y han vuelto a hacerlo en Praha, unas motocicletas dignas de mención, tanto de 2 como de 4 tiempos.
    Soluciones técnicas fiables y originales, junto con una estética de resolución muy especial, las hace inconfundibles y a mi juicio deseables.
    JAWA.

  5. MGauss, divertido y genial como siempre, hoy entre la etnografía y la angustia existencial. (Aunque vayas vestido de ti mismo como lady Godiva, lleva al menos un salakof como Malinowski en las islas Trobriand).

  6. Albert
    jueves, 07/03/2019 a las 23:12
    […] Aprovecho esta magnífica ocasión para teneros al tanto de las dos películas que más me gustaron el año pasado, no sólo en cuanto a producción nacional sino del universo mundo: Petra y especialmente Viaje al cuarto de una madre. Bien sé que el 97,6% de vosotros pasará muchísimo de esta generosa recomendación mía y que quienes sí la atiendan muy probablemente me mandarán a tomar por el culo después de verlas, pero por decir y hablar que no quede. Alta cultura.

    ¡ALBERTOOO! Qué alegría, llámame al 2,4%. (La del cuarto de la madre la tengo para ver, a ver cuándo).

  7. Buenos días a todos

    – Me encantan este texto de MGaussage, y la ilustración, y me alegro mucho de que vaya a durar hasta el lunes, que me va a dar tiempo de volver, y volver.
    Yo tuve una mobylette, pero nunca conseguí tener moto de las de verdad, que, al ser la mayor, tenía que hacer el papel de mecánico de la familia ( cuando mi abuela no podía ), y me tuve que pasar al seiscientos en cuanto cumplí los 18.
    Pero siempre tuve la añoranza de las dos ruedas , y lo que de verdad me llenó la cabeza de motos, y de su “mística”, fue un libro de Robert M Pirsig ” Zen and the Art of Motorcycle Maintenance” . Me lo compré en cuanto se publicó, y se lo tuve que regalar a mi chico el “pequeño “, que no paraba de decirme que era más propio para él que para una madre de familia como yo. Y cuando se fue de casa, se lo llevó. Cuando salió en kindle, me lo volví a comprar, y luego la nueva edición en tapa dura, por los 25 años ( con un nuevo prólogo que explica algunas cosas ). Así que, cuando hablan ustedes de motos, disfruto como una enana.
    Gracias pues.

    – En cuanto al famoso juicio : No puedo seguirlo en vivo, pero ayer por la tarde, y después de leer lo que decían ustedes sobre las distintas declaraciones, escuché entera la intervención de la Señora Torra , que me reconcilió con el hecho de ser mujer. ¡ Qué bárbara ! .
    Y qué miserable el abogado de los del golpe, poniendo la objeción a lo que había dicho el fiscal ( o puede que fuera el juez ), sobre que ella no quisiera que se la viera, ni se la fotografiara, porque vivía en Barcelona, y ello significaba un riesgo añadido para ella.
    Cuando, precisamente, los de los CDR, y demás, ya han publicado inmediatamente fotos de ella, alentando a los que la reconozcan para que actúen violentamente contra su persona… A ver si hoy, que es el día de las mujeres, le hacen algún homenaje. Que no creo.

    Desde luego, si los periodistas y los politicastros del resto del mundo mundial siguen erre que erre con lo de la NO violencia de los secesionistas, estarán demostrando que están compraos.
    Como lo están con lo del “consenso sobre el Cambio Climático”, debido al Hombre Occidental Pecador, y su Progreso Técnico.
    Cada loco con su tema
    Ya siento

  8. Viejecita, la biblia de la mecánica de motos y coches patria, esta en las múltiples y actualizadas ediciones del Arias Paz.
    Unas joyas.
    Manual Arias Paz, coronel del ejercito Español e ingeniero fué el que editó estos manuales.
    Como el Mortimer, era de La Coruña.

  9. Muy bueno, Mortimer. Los moteros, independiente de la fe que profesen, suelen ser especímenes un tanto inquietantes. Tu texto podría servir de base para lograr el ecumenismo de las dos ruedas (sin incluir a los ciclistas, claro, que una cosa es ser ecuménicos y otra cosa es pasarse de ecuménicos).

  10. Excelente, MGauss.
    Creo que podemos formar una tribu, lástima que sea a distancia.
    Soy fan de los scooters, a los pocos días de cumplir 18 años me compré una Vespa con mis trabajados ahorros, y hasta la fecha. Es la única moto que permite mantener animadas conversaciones filosóficas, futbolísticas o amorosas, con o sin acompañante. Ésta puede, llegado el caso, montar a la italiana manera, componiendo una imagen deliciosa.
    Uno puede desplegar el aparato gesticulador y postural que requiera el momento mientras se desplaza por la ciudad o carretera comarcal. El único lugar en el que se encuentra fuera de ídem es la autopista, ese infierno moderno.
    La Vespa de entonces me la robó alguien a quien deseo larga vida en el infierno acompañando a Judas y a Caín. Ahora es una Honda japonesa que rinde homenaje a un Zimmermann de Minnessotta, pero creo que la montaron en Cornellá. Tiene tantos años que ayer le concedí un lavado con espuma y presión para levantar sus costras: quedó niquelada.
    Para épocas más cálidas reservo la BMW que duerme ahora en la cueva. Si el escúter está para la conversación, la moto proporciona el silencio mental al hombre atribulado de preocupaciones: obliga a concentrarse en el trazado, en los hijoputas, y así hasta la culpa retrocede unos pasos.
    En ese ámbito debo reconocer que mi outfit o disfraz es penoso, ya que se basa en aprovechar material que un sobrino dejó de utilizar hace casi veinte años. No se puede exigir tanto a la cintura.
    Scooter o motogorda, junto a mi querida bici Trek de 2000 todas recuerdan a quien quiera ver que, contra toda intuición y evidencia, un objeto puede mantenerse en pie apoyado sobre solo dos puntos: tan solo requiere no estar parado.
    En esta vida las cosas no son como parecen, Sancho amigo.

  11. Como era previsible, tras informar a las chicas que hoy 8 de marzo no las pondrían falta si no asistían a clase (ya que entendían que estarían ocupadas protestando activamente contra el machismo dominante) no ha venido a clase ninguna. Por su parte, y en un gesto de solidaridad encomiable, los chicos han decidido manifestar su repulsa a un heteropatriarcado que nos oprime a todos quedándose también en casa. Los únicos que están aquí son los africanos, que no entienden las sutilezas del hombre occidental, aunque aprenderán pronto: todo son ventajas.

  12. JrG ( 09’41 )
    Ese Arias Paz está en casa. En la biblioteca de mi germanófilo . No se olvide de que su padre, para permitirle elegir la carrera que quisiera, le obligó a tener el ingreso a Industriales aprobado. Cosa que hizo en un año, y, a pesar de ello, se pasó a medicina . Y claro , le tocó explicar a sus compañeros médicos, que habían optado por la medicina para librarse de la física y de las matemáticas, cómo funcionaban los rayos X, la resonancia magnética, etc etc, en su época heróica, en que las máquinas mismas no lo hacían todo ellas solas, y no daban directamente el diagnóstico .

    Pero ese libro, lo han ido disfrutando los varones de la familia, que siempre me hicieron saber que yo era “de cuchara”, por mucho que hubiera hecho el bachillerato de ciencias, y que ni me iba a enterar.

    Mi padre, cuando volvió de la División Azul, trajo de Berlín un cochecito teledirigido Shuko, y un motor de explosión en miniatura, con sus bujías pequeñitas y todo, para montarlo y desmontarlo, pero tengo que reconocer que me resultaba bastante complicado de entender. Eso sí, me hizo reconocer algunas palabras, como cigüeñal, árbol de levas, delco, y así, y me vino bien para cuando iba al taller con mi seiscientos, que parecía que me enteraba de lo que me decían …

  13. Gracias a todos, como siempre me encanta que les guste y hasta me sorprende un poco. En todo caso sensaciones muy agradables.

    Yo tuve un Vespino azul que me compró mi padre nada más aprobar la selectividad después de meses, quizá años, de comerle la cabeza. A los dos días me lo robaron. Deseo a quien lo hizo el infierno que Holmesss pide para el suyo. Un infierno permanente revisable, a ser posible con sarna y almorranas. O algo igual de grandemente molesto que no haga peligrar su salud.

    Lo de andar en moto tiene eso que dice Holmesss. Tanta atención unida a la velocidad hace que uno sienta que se está escapando eficazmente de los problemas y agobios y melancolías. Incluso en el camino de vuelta a casa.

  14. Holmesss
    viernes, 08/03/2019 a las 09:55

    Broummmmm…
    Algunos ya sólo hablamos de motos, como pescadores viejos en pretil mirando la mar. Por pequeños detalles técnicos del cuerpo.
    Motos, coches, mujeres, vinos, cuanta belleza.
    Se están acabando cada uno por sus razones, pero todavía estamos nosotros para que no se olvide.

  15. Bueno me quito ya que he inundado bastante, si bien ha sido para que no se note que no estaré este fin de semana.
    Como dice Ximeno y su cita, el deber no conoce ateos.

  16. Me acabo de dar cuenta de que me he confundido antes, y a Doña Monserrat del Toro, la he llamado Señora Torra…
    ¡ Qué desastre !
    Cada día que pasa estoy un poco más gagá.
    Ya siento

  17. Excelente texto de MGaussage, que he leído en un compás de espera, a continuacción una entrevista a Foster Wallace recomendada aquí hace meses, guardada hasta este momento. Si fuera capáz de leer un libro tan largo arremetería contra la broma infinita a la vez que encuentro tristeza y alegría en el texto sobre la vestimenta de los moteros.

    Según usted, La broma infinita es una novela esencialmente impregnada por un sentimiento de tristeza. ¿Podría ahondar un poco en esa idea? ¿Qué otras intenciones tenía cuando empezó a escribirla?

    Lo que quiero decir con eso, a propósito de la cultura americana, en particular para los jóvenes, es que, desde el punto de vista material, Estados Unidos es un lugar magnífico para vivir. La economía es muy potente y hay gran abundancia de medios. Cuando empecé a escribir La broma infinita tenía treinta años, pertenecía a la clase media alta, era blanco, nunca había padecido ninguna forma de discriminación, desconocía cualquier forma de pobreza de la que yo no fuera el causante y la mayor parte de mis amigos se encontraban en una posición parecida. Y sin embargo, la tristeza es algo tangible, está ahí, es una realidad. Hay una cierta… ¿cuál sería la palabra? Una desconexión o alienación entre la gente que tiene menos de cuarenta o cuarenta y cinco años en este país. Se podría decir que el malestar se remonta al Watergate o Vietnam, aunque hay muchas otras causas. La broma infinita intenta abordar el fenómeno de la adicción, tanto a los estupefacientes como en la acepción originaria de la palabra en inglés, adicción en el sentido de devoción, en un sentido casi religioso. Mi novela es un intento por entender una especie de tristeza que es inherente al capitalismo, algo que está en la raíz del fenómeno de la adicción. El motivo por el que insistí en la idea de que La broma infinita era un libro presidido por el signo de la tristeza es que, cuando me empezaron a hacer entrevistas poco después de su publicación, todo el mundo insistía en que era un libro muy divertido, cosa que no entendía y me intrigaba, pero honestamente también me decepcionaba, porque para mí el sentimiento dominante del libro es de una inmensa tristeza.

  18. Pues ¿ Sabe lo que le digo, Red Sonia ?
    Que tengo el “Infinite Jest” en el kindle, desde hace ni se sabe, y que no lo conseguí acabar, porque, al empezarlo, pensaba que era un libro poco menos que de humor, y para nada.

    Y que, después de este destripe por su parte, he decidido volverle a dar una oportunidad, que capaz que ahora me encante. ( Una vez que termine la historia de Aaron Schwartz escrita por Flore Vasseur, que me tiene hecha puré y enganchada al mismo tiempo ).
    Debe ser que esta temporada lo veo todo bastante negro, y me encanta leer sobre tipos que dieron luz a los demás ( aunque luego lo negro les venciera a ellos ).

    Y, encima, como ya lo tengo, no me va a costar un céntimo.
    Muchas gracias pues.

  19. Red Sonia
    viernes, 08/03/2019 a las 14:40

    En el recopilatorio Más afuera, de J Franzen, aparte de una remarcable reflexión sobre DFWallace contenida en el relato que da nombre al libro está el sentido discurso que el primero pronunció en el funeral (del segundo, claro).
    En él también menciona esa tristeza infinita.

  20. Profundamente conmovido porque el Comité Técnico de Árbitros de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) haya decidido que todos sus colegiados de Primera División, en las ligas masculina y femenina, y Segunda División usen un silbato de color violeta en los partidos de la próxima jornada para celebrar el día de la mujer. Son estos pequeños gestos los que nos conducen hacia un mundo más justo y más violeta.

  21. Mortimer escribe que da gusto leerle.
    Yo, como Holmesss, soy de scooter.
    La Vespa está por fin arreglada y la vamos a vender. Me da pena porque he sido muy feliz con los pies sobre sus alas.
    M. se ha comprado un 928, su Porsche soñado, con la indemnización, como inversión dice. Gracias a él conocimos al “Chichas” un señor autodidacta coleccionista de coches clásicos que repara el mismo y que los prepara para carreras en el Jarama.
    Ya no habrá tardes en Vespa por Madrid, pero las habrá en Porsche.
    Me siento un poco Jeremy Clarson.

  22. Bonnie, un 928 no es una inversión.
    Es un “sacamantecas”. Cada pequeña pieza que lleva ese emblema es como un diamante que se debe pagar a precio Alemán, y en la chatarra de España no verá muchos.
    Si se lo han cambiado por una vespa a”pelo”, poca cosa puede ser.
    Cuanto mejor quedarse con la vespa.
    Ahora que bonito es muy bonito, una revolución V8 motor delantero con esos faros redondos semiescamoteables.
    Su tres cuartos trasero es el mejor perfil.

  23. Una taxonomía que necesitaba la formulación de Mortimer. Unas gafas para escrutar el mundo del motor, gracias. (Por cierto, a los madridistas: que empieza el Campeonato de motos el próximo finde).
    ***
    …la distancia existente entre la politología y la política

  24. Procu, a mis brazos. Cuánto tiempo hacía. Esto hay que celebrarlo, mira: te felicito por ser mujer, que sé que lo eres porque yo me fijo en todo y hoy es vuestro santo. Y también a Gaussage, que no es mujer todavía pero tiene una gran y maravillosa pluma.

  25. Mi hermano murió ayer. Como la vida sigue, os diré que lo de Mortimer es buenísimo y que La broma infinita es uno de los libros tristes más divertidos que conozco. O puede que sea al revés.

  26. En la polémica política se ha colado la lingüística, rama semántica, al enfrentarse los partidarios de la violencia de género con los de la violencia doméstica. Yo creo que late también, lejano, el tema ortográfico porque si la peña obvia la tilde, a lo que es muy dada, se subvierte el mensaje, lo cual ya ha ocurrido.

  27. Schultz ; siento mucho la muerte de su hermano.
    Ahora tendrán muchos papeleos y mucho trabajo, pero luego descansarán. Y tendrá los recuerdos de toda su vida, y de haber estado con él al final, para consolarle.

    Le mando un abrazo.

  28. Schultz
    ¿ Como era su hermano ?
    ¿ Nos contará algo de él, cuando el golpe fuerte se vaya difuminando? . Sin prisa, cuando el cuerpo se lo permita.
    Por Favor.

  29. JOE BAR TEAM
    Un motero huele a gasolina, a cerveza y a ginebra, gasta un integral acribillado por insectos, lleva Barbour o cazadora de cuero, vaqueros, guantes y botas. Este atuendo lo utiliza los doce meses del año, para él no existen las estaciones. Este es el modelo popularizado por el Joe BAR Team, el comic de Bidault/Bar2. Los referentes son el Tourist Trophy de la Isla de Man, las Cafe Racer y la música de los Animals y Steppenwolf. Born to be rider. Estamos hablamos de gente “petrol head”. El amigo MacGauss se asemeja vagamente a este modelo, por edad y categoría personal lleva una vitola menos extrema. Holm se aleja aún más, su atuendo de motero es casi antitético con el canon aquí establecido.
    Igual que hay que saber estar en torero las 24 horas del día, hay que saber estar en motero. Hay deslices inaceptables como llevar un vaquero corto que permita ver la canilla, no llevar el Barbour engrasado o sacar un peine al quitarse el casco. De hecho llevar el pelo grasiento puede ser útil incluso para mejorar el deslizamiento de la secundaria. Es sospechoso que la bota izquierda no esté desgastada en el empeine o llevar las uñas limpias. Estamos hablando no ya de un mundo machista sino de un estilo que repele a las mujeres. El motero fetén no suele tener novia y es aficionado a la pornografía. Pondré un solo ejemplo del comportamiento que se espera de uno. Me paró la GC en aquellos tiempos en que te paraban. “Circula usted a 178 km por hora, caballero”. “Imposible”. “El cinemómetro homologado no engaña, caballero”. “Pues no iba a menos de 200”. Tal gallardía hoy es impensable.
    Naturalmente el mundo motero se ha amariconado en la actualidad con la proliferación de los odiados scooters y las no menos odiosas “custom bikes”. Sus amanerados usuarios llevan reloj (algo prohibido en el canon), barba cuidada y ropa limpia. El disparate son ya los llamados “gentleman riders” que van con chaqueta y corbata en unas motos carísimas customizadas. Hay una Revista llamada Fuel, de Motor Press Ibérica, qué vergüenza, que alienta a estos nuevos maricones, los hipsters. A mí estas cosas me dan mucho asco, tanto como las feministas, los catanazis, los colchoneros, los de Potemos y toda esta mandanga.

  30. Estoy consternado. Ayer supe, por las redes sociales, lo que sufre un buen puñado de amigas mías. Yo las veía alegres, con una vida privilegiada, contentas y hasta felices. Ayer supe de su opresión y de su sufrimiento. Y, lo que es peor, de mi papel en tanto dolor. Parece que soy un soldado de los peores ejércitos a los que nos podemos enfrentar: el patriarcado y el capitalismo. No sé qué hacer para acompañarlas en semejante trance y para redimir mi culpa. He empezado por calzarme unas bragas esta mañana. Por empatía.

  31. Buenos días a todos
    Comprendo que soy de otra época, pero
    Ayer no salí ni a la esquina, que no quería encontrarme con alguna de esas “feminazis”, porque les hubiera soltado cualquier cosa, y no me apetecía.
    Porque cuando mi abuela me nombró tutora de mi madre, con el respaldo del consejo de familia, tuve oposición , precisamente por ser mujer. Y cuando me hice cargo del negocio familiar, lo mismo. Parecía lógico, hasta cierto punto, porque no tenía un solo título académico que me avalara.
    Pero aprendí, vaya si aprendí. Y tuve que tomar decisiones duras, despedir a gente que robaba, etc. etc. Muy educadamente, sí, pero sin vuelta de hoja.
    En aquella época, al principio, me preguntaban por la opinión y el respaldo de mi marido, o el de mi hermano. Al cabo de un tiempo, me había ganado el respeto de todos. Y me consultaban siempre a mí de entrada. Aunque, ( precisamente por lo que había vivido ) tuve siempre buen cuidado de decir que tenía que consultar, de no tomar decisiones sola sin tener como poco mayoría, y, esperando y discutiendo las cosas hasta llegar a un acuerdo unánime.

    Así que, esas mujeres que se hacen las víctimas de la discriminación a favor de los varones, me ponen de los nerrrvios. Y se me nota demasiao.
    Y me molesta muchísimo cuando alguien piensa que lo que tengo, me lo han regalado por ser mujer. Como si no me lo hubiera ganado a pulso. Y lo de ser “de cuchara”, hasta cierto punto me ha ayudado, porque me ha hecho más orgullosa , y por tanto, más segura de mí misma, y más capaz de aceptar que podía estar equivocada, y de escuchar las opiniones contrarias, y , cuando tocara, de modificar las mías.

    Me voy a planchar un poco, y a por los víveres que no traje ayer.
    Pido mil veces perdón por mi desahogo.
    Ya siento

  32. Cuesta entender las reticencias a aceptar algo elemental: que un cierto orgullo nacional es tan importante para una comunidad como la autoestima para un individuo. Es una condición imprescindible para su mejora.

    Interesante entrevista.

  33. ¿Y QUÉ DICE LA CIENCIA?
    Qué estamos gobernados por hormonas y neurotransmisores cuya actividad se ha modelado por la evolución y está condicionada genéticamente.
    Por eso Schultz está entrenado para soportar la muerte de un hermano, mientras que la muerte de un hijo le devastaría, aunque este dolor sería mucho mayor en la madre. Los responsables de estas diferentes respuestas son las endorfinas, los estrógenos, la dopamina y la oxitocina. Y si estás muy mal y no te recuperas, podemos administrar exógenamente medicamentos que remeden la actividad de esas sustancias endógenas.
    Resulta obvio que hombres y mujeres no sólo tenemos patrones diferentes, sino que reaccionamos de forma diferente al ambiente. Luego existe una tremenda variación interindividual que explica la diversidad de conductas y valores, de ahí la dificultad casi insalvable de la política.
    Que hombres y mujeres se complementan lo avala el hecho de que éstas no habrían salido de la cueva sin el concurso de ellos. También es cierto que una humanidad sólo de mujeres podría perpetuarse con las técnicas de clonación, mientras que una formada sólo por hombres sería inviable. Estos dos ejemplos extremos son argumentos de peso para implementar la fraternidad entre ambos sexos, y no lo contrario.
    Se habla mucho de parejas donde impera la violencia psicológica y física, pero hay mayoría de parejas que se complementan. Por aquí circulan varios ejemplos que personalmente me generan ternura y admiración. Ante la aparición de los ineludibles “caballos negros” el apoyo de tu pareja es fundamental, miles de años de comportamiento adaptativo nos han modelado para que así sea. Da risa, o pena, que cuatro locas con el pelo teñido de morado quieran imponer un relato falso, ridículo e impostado.

  34. Yo ayer para celebrar el 8M fui a la peluquería.
    Dos horas y media de sesión.
    A la vuelta yo iba feliz como una perdiz, como flotando, y mi pelo hacía flis flas, flis flas,.. Me encontré de camino muchas chicas de morado, empoderadas con sus caras pintadas y gritando enfadadas consignas que rimaban con coño.
    Hay que ir más a la peluquería.

  35. Mula, la nueva de Clint, me ha dejado frío. O va él muy viejo o lo voy yo. Me parece que lo intenta pero ni la historia principal conmueve ni la secundaria emociona.

  36. Los heraldos negros
    César Vallejo
    Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
    Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
    la resaca de todo lo sufrido
    se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

    Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
    en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
    Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
    o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

    Son las caídas hondas de los Cristos del alma
    de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
    Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
    de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

    Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos,
    como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
    vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza,
    como charco de culpa, en la mirada.

    Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

  37. marquesdecubaslibres

    sábado, 09/03/2019 a las 12:17

    una humanidad sólo de mujeres podría perpetuarse con las técnicas de clonación

    O por partenogénesis, iniciada de modo natural por causas desconocidas. Con el tiempo el cromosoma Y pierde su función y sólo nacen niñas. Una comedieta en forma de falso documental muy modesta, pero sobrada de ingenio, frescura y mala leche. Absténganse híper sensibles y sensiblas, dispara en todas direcciones.

    Qué bueno Vallejo, siempre.

  38. El cambio climático definitivamente hace estragos, amigos: los mejores futbolistas de la liga son ahora mismo un chino y un japonés. Algún día, por cierto, habrá que hablar de Raúl García y su modo, cómo decirlo, excesivamente heteropatriarcal de competir. Todavía me pregunto por qué el Cholo lo dejó marchar. Quizás porque no caben huevos más grandes que los suyos en el vestuario y en el del Athletic todavía quedaba sitio. Toda una vida de rojiblanco, qué grande.

  39. Ayer estuve viendo «Mi hija, mi hermana», absurdo título para una película de Thomas Bidegain que en francés se titula «Les cowboys». Se trata de un remake de «Centauros del desierto» con yihadistas en lugar de apaches. Dicho así la cosa no promete, pero la película es bastante más sutil. Supongo que el absurdo titulo español buscaría que los espectadores no fueran al cine buscando un western o una película de acción, y se acercara más público femenino.

  40. También Houllebecq se (nos) entretenía con distopías sobre la inmortalidad (en Las partículas, si no me equivoco). Lo que sí tengo en la memoria era aquella referencia a las mujeres cantando, o tarareando, mientras desarrollan tareas, sobre todo en casa (recuerdo a mi madre).

  41. Nomás para recordarle al señorito Perroantonio que los malvados indios que raptaban a la sobrinita de Ethan Edwards en la epopeya de John Ford The searchers no eran apaches, sino comanches.

  42. Thomas de Quincey recordaba en su relato de los últimos días de la vida de Kant la regla de lord Chesterfield, para quien una reunión de convidados, incluyendo al anfitrión, nunca debía ser inferior al número de las Gracias, ni superior al de las Musas.

  43. Perroantonio
    sábado, 09/03/2019 a las 16:32
    Apaches, comanches, cheroquis, pies negros, chochones… Siempre me hago la picha un lío con los punkis.

    Perro, hay un célebre truco, cortesía del propio Mr. Ford, para reconocer a los apaches: “Si los has visto, no eran apaches”.

  44. Sioux Techno War Dance
    Los más populares en el cine son los Sioux, segundos los Apaches.
    CABALLO LOCO – Sioux.
    TORO SENTADO – Sioux.
    GERÓNIMO – Apache.
    COCHISA – Apache.
    NUBE ROJA – Dakota Sioux.
    SEATTLE – Suquamish.
    SANTANA (Oso Blanco) – Kiowa.
    HINMAHTOO-YAHLAHKET (Joseph) – Nez percé
    TECUMSEH (Estrella Fugaz) -Shawne Sioux.
    MATOHINSHDA (Gall) – Sioux Hunkpapa
    DON-HA (Mangas Coloradas)- Apache Mimbreño,
    AATSISTA-MAHKAN (Conejo Corredor)- Blackfoot

  45. erroantonio
    sábado, 09/03/2019 a las 17:16
    No sé si debo ver esta película: La fiesta de las salchichas.

    Yo la he visto. Ni fu, no fa.

  46. Buenos días a todos
    Varias cosas :

    – Puede que lo de Churchill fuera un perro negro, ( que, de las lecturas “vestidas” ya me he olvidado totalmente, y no voy a ponerme a buscar ), pero donde SÍ sale un perro negro, al que al principio le tienen mucho miedo, que creen que el “El Grinch”, que anuncia la muerte, es en Harry Potter. Y luego resulta benéfico, que era el “animagus” del padrino de Harry, que se escondía así para vigilar que no le hicieran daño.

    – Me echaron un pequeño rapapolvo por escribir San Gerónimo, en las señas de una de mis faxes de petición al Congreso. Que, por lo visto Gerónimo era el jefe indio, y el nuestro, San Jerónimo, con jota, es el santo. ( Que ya me gustaría saber por qué tiene esa calle en Madrid, y si es el patrón del Congreso, o qué ).

    Le mando un abrazo a Schultz, y me voy a seguir preparando mi invasión dominical.
    Hasta luego, espero
    .

  47. Viejecita, dixo la Wikipedia:
    Carrera de San Jerónimo

    […] Se llegó a denominar la calle: Camino del Sol. La calle tiene dos tramos diferenciados, el primero sale de la parte oriental de la Puerta del Sol, casi paralelo a la calle Alcalá hasta llegar a la Plaza de Canalejas, y desde ahí enfila hacia San Jerónimo el Real muriendo la calle en la Plaza de las Cortes. […]

    Antiguo camino o carrera hacia el monasterio de los Jenónimos, al otro lado de las huertas conocidas como el Prado de los Jerónimos, ya en el siglo xvi se documentan las primeras edificaciones y la construcción de una alcantarilla en 1618.

  48. Y, como sigo con mi tema recurrente, les pongo un enlace, al WUWT, que parece vaticinar la llegada de una nueva época de glaciación.

    Sólo decir que espero no llegar a esa época, o, al menos, que para cuando llegue, si llega, estemos preparados , con centrales nucleares, hidráulicas , de combustibles fósiles, y lo que haga falta, de forma que los viejos y los niños pequeños que son los que no tienen ya, o no tienen todavía los termostatos internos a punto, no se mueran de frío.

    Perdón por dar la vara.
    Ya siento

  49. ESCRITURA
    La gente escribe mal por una razón fundamental: la cabeza va mucho más rápido que la mano (o la lengua) y hay que entrenar o bien a la mano o bien a la cabeza. He conocido a muy pocas personas que acompasen estas dos velocidades. Una de ellas es Antonio Ribera, historiador, que es capaz de escribir a la misma velocidad a la que piensa, simpre obra de calidad. Otro es Fernando Savater, a quien he visto en alguna conferencia improvisando sobre la marcha cosas que se podían dar directamente a imprenta sin correcciones.

    Esto se nota mucho al hacer entrevistas. Hay gente, poquísima, a quienes puedes transcribir exactamente lo que han dicho y quedan textos antológicos. El resto necesitan edición y la mayoría, mucha, mucha edición.

    En el caso de los periodistas se da el caso de que, efectivamente, escriben a la misma velocidad a la que piensan, debido al entrenamiento diario, pero en pocos casos las ideas suelen ser propias.

    Respecto a lo que dice Pinker sobre la oscuridad de los textos, yo distinguiría los literarios de los científicos y divulgativos.

    En poesía se da con mucha frecuencia el pensamiento sinestésico o asociativo, que en los buenos poetas suele dejar joyas de juventud, cuando el cerebro es auténticamente libre (sólo hay que pensar en Lorca, en el primer Alberti que nos trajo Jenny, o en el primer Neruda). Pero es fácil caer luego, con el oficio, en la churrería de imágenes y en una oscuridad que suele ser fruto tanto del lío como de la esclerosis mental.

    Sigue siendo válido el consejo clásico: «escribe para que te entienda tu madre». A ver, si tras poner sujeto+verbo+predicado lo que queda es una simpleza, no vas a mejorarla utilizando un hiperbaton o insertando una cita de un oscuro poeta austrohúngaro, que diría Jamontano.

  50. Los consejos sobre cómo escribir son, todos, como las recetas de la abuela. A ella le sirven de guía, pero sólo a ella, que sabe hacerlas. A todos los demás sólo nos producen ansiedad.

    “El Rum-steak es un beef-steak pero a la parrilla. Mazarlo en la misma forma y cubrirlo de sal y manteca para que vaya sazonándose. Justo antes de servirlo se pone a la parrilla bien caliente con fuego fuerte. Hay que tener cuidado de voltearlo que no se queme. Cuando está en su punto servir sobre una cama de berros aderezados.”

    “Rosca de arroz. Hecho el arroz en leche sobre lo duro se le agregan huevos, pasas, piñones, almendras y trozos de fruta en dulce. Se vierte en un molde untado de manteca y se hornea hasta que se tueste. Se sirve frío espolvoreado de azúcar y canela.”

  51. Seguro que escribir tiene su técnica, como pintar y hacer fotos o tocar el acordeón.
    Incluso se puede aprender a hacerlo técnicamente irreprochable o al menos correcto.
    El problema es tener una idea y expresarla, querer decir algo. Tener algo que contar con ese método que eliges.

  52. Camino de Cholet, después de explorar un poco el pais de los Vascos de este y aquel lado.
    El monte Larrun siempre impresionante cuando lo subes en tren cremallera.
    Biarritz lucia rojiza en bruma de agua marina pulverizada contra sus piedras por el Cantabrico cuando el sol se marchaba.
    La concha con luz gris de sábado por la mañana, templada de jersey en terraza.
    La pescadería lucia Llenade brillos plateados recién puestos y con la vida sobre hielo.
    Las cosas buenas y no mucho tiempo, que te pones muy tonto si no.

  53. MGaussage domingo, 10/03/2019 a las 11:59
    Los consejos sobre cómo escribir son, todos, como las recetas de la abuela. A ella le sirven de guía, pero sólo a ella, que sabe hacerlas. A todos los demás sólo nos producen ansiedad.

    Yo mis primeros consejos de escritura los recibí por vía práctica: un folio lleno de tachones. Me pille un rebote estratosférico, especialmente cuando entregué el segundo folio y ocurrió lo mismo. Poco a poco me fui dando cuenta de en qué consistía aquello: escribir para que el texto fuera claro como el agua del manantial y no hubiera nada sujeto a interpretación.

    La ansiedad no es mala. La ansiedad y el estrés nos mejoran. Lo malo es la comodidad y la autocomplacencia. Tiene toda la razón Pinker, hay que confiar en los editores, en los de verdad, los que te corrigen, tachan frases y anotan el texto. Son como una ducha de agua fría para nuestro ego, pero suelen tener razón.

    Ya siento.

  54. La comprensión lectora es la más alta de las capacidades cognitivas, es la que permite fungir toda la información y verterla en un texto claro o en una conversación amena. Esto incluye digerir las ideas ajenas y exponerlas debidamente mezcladas con la propia experiencia destiladas del fárrago y de la cita innecesaria.
    Esto es escribir, algo muy diferente de redactar. Para lo primero hay que tener ideas propias y un rica experiencia. Lo segundo es propio de periodistas y editores de textos.
    Esto que digo excluye la escritura científica donde la buena redacción y las citas son clave. Me refiero a la literatura y a la divulgación, que sería lo propio de Chopsuey, donde ha de primar la originalidad, las ideas propias y la concisión en el estilo.
    Las mujeres, en general, redactan mejor pero escriben peor.

  55. Lo que no me queda claro es si es mejor novela Erasure de P. Everett o Fuck de S.R. Leigh, por poner un ejemplo. ¿Ud qué opina, schultz? Gracias

  56. En ese mercado matinal de San Antonio y recomendado por el librero he comprado un libro de un tal Alfredo Montoya. A ver.

  57. bolaño sábado, 09/03/2019 a las 16:11
    También Houllebecq se (nos) entretenía con distopías sobre la inmortalidad (en Las partículas, si no me equivoco). Lo que sí tengo en la memoria era aquella referencia a las mujeres cantando, o tarareando, mientras desarrollan tareas, sobre todo en casa (recuerdo a mi madre).

    Mi madre todavía canta a veces canciones, algunas no se las habíamos oído nunca o ya no nos acordamos. Hay que acordarse más de los recuerdos. Esta mañana he encontrado este poema de Vladimir Holan (con otros dos, traducción de Clara Janés):

    ¿Has visto alguna vez a tu vieja madre
    en el momento en que te hace la cama,
    extiende, estira, remete y acaricia la sábana,
    para que no quede ni una sola molesta arruga?
    Su respiración, el gesto de sus manos y sus palmas
    son tan amorosas
    que en el pasado sigue apagando el incendio de Persépolis
    y en el presente aplacan ya alguna tempestad futura
    en el mar de China o en otro hasta hoy desconocido…

  58. Albert, ayer he visto Viaje al cuarto de una madre y me ha gustado mucho, pero tenía que haberla visto sola. (Tuve un pequeño problema de audición derivado de una suma fatal, cual es que los actores articulan flojo mientras que, en cambio pero simultáneamente, mi compañero de butaca no paraba de desir blasfemias).

    Esa Ursula K. Legin es una que le gusta mucho a mi hijo. ¿Vosotros la conocéis?

  59. Procuro fijarme
    domingo, 10/03/2019 a las 16:10

    Cuando yo era muy pequeño mi madre cantaba una de esas maravillosas canciones “de corro”, de su propia infancia, que me encantaba. Años después escuché una muy buena versión en una Novela o Estudio 1 cuyo título, por desgracia, he olvidado. Para mí esa melodía constituye mi particular cápsula del tiempo. He encontrado una única versión “salvable” en la red, a la que hay que perdonarle alguna confusión de bulto en la letra

  60. Hablan flojito, no vocalizan… Tiquismiquis, que sois unos tiquismiquis. Me alegro de que te haya gustado a pesar de todo, pero a tu compañero de butaca desde hoy le retiro la palabra. Que lo lleve como pueda.

    No conozco a la tal Ursula, ni a la otra. El único libro de ciencia ficción que he leído en mi vida fue el Solaris de Lem.

  61. Gómez domingo, 10/03/2019 a las 16:40

    He encontrado una única versión “salvable” en la red, a la que hay que perdonarle alguna confusión de bulto en la letra.

    En la tradición oral no hay confusión. No conozco de dónde sale el romance, que también he escuchado de niño, pero seguro que podremos encontrarlo en algún libro de Ana Pelegrín, a la que citó Proc hace un par de días. Quiero decir que las letras pueden tener variaciones y que a veces pueden ser grandes variaciones, sin que eso suponga confusión alguna, sino más bien respeto a una tradición local o familiar. La tradición oral re-crea continuamente los temas.

    La tradición oral, por cierto, desaparece con la alfabetización, la radio, la televisión y los medios de reprodución que fosilizan los temas y los convierten en invariables. Pero cuando una canción (o un romance o un corrido o una letrilla infantil) entran en un grupo en donde funciona básicamente la transmisión oral, se produce el prodigio de la nueva versión. Uno de mis ejemplos favoritos modernos es el famoso Juan Charrasqueado, que cantaba así Jorge Negrete y que aquellos hermanos gitanos, los Amador, habían aprendido de oreja e interpretaban tal que así.

  62. Una profesora de canto de mediana edad que se dedica a sabotear las instalaciones de una planta de aluminio de las tierras altas islandesas, decide adoptar una niña ucraniana que ha perdido a toda su familia en la guerra. De esta interesante premisa parte la película La mujer de la montaña. No sé cómo sigue porque justo aquí me he largado del cine a toda leche. Desde luego, no es la típica cinta islandesa que hemos visto ya mil veces. Papel protagonista a la medida del talento de Halldóra Geirharðsdóttir.

  63. Yo tampoco he leído nada ni de de Ursula K. Le Guin ni de James Tiptree, pero recuerdo perfectamente ver portadas de sus libros en el kiosko de la plaza de los Fueros en Baracaldo y en el librería Minerva. Recuerdo más las portadas de Ursula, que me suenan de Bruguera o RBA (que también podían estar en Nebulae, que no digo que no). Un clásico popular de los kioskos, como Asimov y Lem.

  64. Perro, la confusión a la que me refería es cuando dice “del color de la santonja” en lugar de “el color que se le antoja” que yo recuerdo. Para ser sincero, no sólo ignoro qué color tiene la santonja, sino lo que es.

  65. Son ustedes unos requetesnobs.

    En casa tenemos todos los libros de Ursula Le Guin. En edición Puffin. A mi hija le encantaban. Como le encantaban los libros de La Casa de la Pradera, de Laura Ingals.
    Y a Asimov, a Philip K Dick, a Jack Vance, sí los considero como de Ciencia Ficción, pero no a Le Guin, ni a Glen Duncan, ni a Neil Gaiman, a ellos los englobo más bien en Fantasía.

    Buenas noches

    Y esas canciones están en un libro : Canciones de la abuelita. Y la letra es en efecto la que dice Gomez. Y la cantábamos cuando yo era niña, jugando en el parque.

  66. El documental que acaba de sacar Netflix sobre la F1 está estupendo. Carreras, envidias, peleas, venganzas, quiebras, nepotismos, injusticias. Cuando la realidad escribe un buen guión pues se dice y no pasa nada.

  67. Más Góngora. No podría decir mejor lo que pienso sobre el particular.

    “Ciego que apuntas y atinas,
    caduco dios, y rapaz,
    vendado que me has vendido
    y niño mayor de edad:
    por el alma de tu madre,
    que murió, siendo inmortal,
    de envidia de mi señora,
    que no me persigas más.
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

    Baste el tiempo mal gastado
    que he seguido, a mi pesar,
    tus inquietas banderas,
    forajido capitán;
    perdóname, Amor, aquí,
    pues yo te perdono allá,
    cuatro escudos de paciencia,
    diez de ventaja en amar.
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

    Amadores desdichados,
    que seguís milicia tal,
    decidme, ¿qué buena guía
    podéis de un ciego sacar?
    De un pájaro, ¿qué firmeza?
    ¿Qué esperanza, de un rapaz?
    ¿Qué galardón, de un desnudo?
    De un tirano, ¿qué piedad?
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

    Diez años desperdicié,
    los mejores de mi edad,
    en ser labrador de Amor
    a costa de mi caudal;
    como aré y sembré, cogí:
    aré un alterado mar,
    sembré una estéril arena,
    cogí vergüenza y afán.
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

    Una torre fabriqué,
    del viento en la raridad,
    mayor que la de Nembroth
    y de confusión igual;
    gloria llamaba a la pena,
    a la cárcel, libertad,
    miel dulce al amargo acíbar,
    principio al fin, bien al mal.
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz”.

  68. de Ursula solo he leído dos que además me gustaron: “Los desposeídos” y “La mano izquierda de la oscuridad”

  69. Gómez domingo, 10/03/2019 a las 19:33
    Perro, la confusión a la que me refería es cuando dice “del color de la santonja” en lugar de “el color que se le antoja” que yo recuerdo. Para ser sincero, no sólo ignoro qué color tiene la santonja, sino lo que es.

    Creo que ya he contado que recogí una versión del romance de La bastarda y el segador (aquí están las versiones que tiene archivada la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos) bastante peculiar. La dama pregunta aquello de:

    — Diga usted buen segador, ¿quiere segar mi cebada?
    — Y su cebada, señora, ¿donde la tiene sembrada?
    — Ni la tengo en altos cerros, ni tampoco en las cañadas,
    la tengo en un valle oscuro, regada por ricas aguas.

    He recogido versiones de todo tipo, desde líricas como la anterior, hasta muy obscenas, como algunas de las que se pueden leer en el enlace. Para lo que no estaba preparado es para esta:

    — Ni la tengo en altos hornos, ni tampoco en las cañadas,
    la tengo en un valle oscuro, debajo de mis enaguas.

    La entrevistada, originaria del Aliste zamorano, llevaba varias décadas viviendo junto a Altos Hornos de Vizcaya.

    Supongo que la intérprete de «La jardinera» pensaría que la santonja era algún tipo de naranja.

    En mi calle, siendo niños, cantábamos una versión castellanizada de una canción infantil: «Bat, bi, hiru, lau,/ bat, bi, hiru, lau,/ bost, sei, zazpi,/ bost, sei, zazpi,/ euskaldunak/ irabazi,/ irabazi. ¡Aurrera!». Como no entendíamos la letra, decíamos algo así como «Babirulau, Bibirulau, por ser así, por ser así, no ganarás, no ganarás, pobre de ti, pobre de ti. ¡Aurrerá!». En euskera la letra dice «Uno, dos, tres, cuatro, (bis) cinco, seis, siete, (bis) los vascos venceremos, venceremos. ¡Arriba!».

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