La noche de San Juan

Por Álvaro Quintana.

A menudo el trabajo me lleva al interior de la provincia, donde atravieso pueblos de casas blancas desde las que se descuelgan flores cabizbajas, como vencidas por el calor y el tedio. Los desconchados de las paredes parecen añorar los balonazos lejanos de niños que juegan. En ocasiones, a un lado de la calle, surge un paisano inmóvil, totémico, que observa al extraño como dándole la extremaunción.

Aquel San Juan no hizo falta encender la luz de la mesita, pues cuando me desperté en el hostal, temprano, ya la claridad entraba por la ventana con la amenaza de un día eterno. Me reuní para desayunar con un cliente y para comer con otro, dos pueblos más allá. Alargamos la sobremesa más de lo prudente y no fue hasta la tercera llamada de su mujer que recordó sus obligaciones como marido y padre y se fue a casa. Me quedé solo y bastante borracho en ese pueblo que, a la luz de una tarde sin fin, lanzaba un brillo antiguo y oscuro, como recubierto por un plástico.

Conduje sin saber adónde me dirigía. A la salida del pueblo vi un bar con una gran terraza y carteles variados de cerveza. Había una pequeña feria al lado con puestos de tiro y una tómbola y, no demasiado apartada, una hoguera sin encender esperaba su momento. Dejé el coche a pleno sol al fondo de una gran campa que servía de aparcamiento. Grupos de niños descamisados corrían con dulces en la mano y algunos tiraban petardos. Del bar salía el trotecillo contagioso de unas rancheras. Un cartel medio roto anunciaba en la entrada que había un concierto de homenaje a Rocío Dúrcal.

Entré y mi piel recibió con alivio la sombra, aunque me chocaron el ruido y un olor agobiante y afilado, como de carne muerta. El bar era amplio y el escenario se había montado al fondo apartando un par de mesas y delimitando el perímetro con un altavoz y un taburete en el cual la cantante había apoyado un vaso en el que el hielo era ya un recuerdo de las vacaciones pasadas. La orquesta se reducía a un reproductor de cedés enchufado al altavoz y el cable del micrófono caía en un ovillo anguloso como el garabato que se dibuja al probar la tinta de un bolígrafo.

En el escenario había una mujer de cuarentaitantos de piel color madera mojada, tal vez de algún país latinoamericano por ese gesto hierático y encuadrado de la nariz y la boca. Su pelo era muy negro y muy liso, cortado a la altura del cuello, y despertaba un sentimiento de extrañeza como si uno siempre la hubiese conocido con la melena hasta media espalda. Llevaba una camiseta blanca sin mangas que se ceñía a sus pechos sudados y a una barriguita que asocié a dos partos. Tenía unas caderas macizas, de carga, enfundadas en unos leggings negros que se abrazaban con fuerza a ese tipo de piernas propias de las cantantes de orquesta, entre el músculo y el jamonismo. Los zapatos eran de mucho tacón y piedras brillantes, dejando al aire casi todo el pie con las uñas pintadas de rojo como cerezas caídas del árbol.

La artista no se parecía en nada a Rocío Dúrcal — cantando tampoco — . Gritaba de una forma entrecortada y agresiva, de la manera en que se lanza el hacha para partir un tronco en dos. En los agudos ponía la carne de gallina con la sensación de puro espanto que da un camión que se mete en tu carril cuando pasas a su lado. Gesticulaba a destiempo y en alguna ocasión me pareció que le llamaba la atención a alguien, cuando tan solo tenía los ojos clavados en las vigas del fondo con fervor de orante. En conjunto, parecía una persona recién salida de que le nieguen una reclamación.

Pedí una copa y observé el abigarrado paisaje humano del local. Un grupo de muchachas jóvenes cantaba todas las canciones mientras bailaban entre ellas con arrebato. Varios matrimonios se movían por la pista con bastante tino. Algunos hombres charlaban aparte con el vaso en la mano. Me fijé en un tipo curioso a mi lado. Vestía un traje claro y algo raído y portaba sombrero con una pluma blanca a un costado. Era de piel ennegrecida que diríase mugrienta por lo desgastada y seca, y su delgadez semejaba la de un cartílago. Su amplio bigote amarilleaba en la vecindad del labio. Olía a sudor, a tabaco y a bebida y, sin darme cuenta de cómo, empezamos a hablar con la repentina camaradería del alcohol. Dijo que era maravillosa, que si no me parecía maravillosa su voz y, sin darme tiempo a responder (por suerte, pues iba a dedicarle una gracieta), me contó que él la había descubierto y que la había animado a ir de gira, que al principio no quería dejar su trabajo en un colmado para lanzarse a la incertidumbre de la carretera, pero quién no prefiere el ardor del público y el deslumbre de los focos a una ridícula caja de supermercado, ¿verdad, compadre?

Mi nuevo amigo se presentó como Ruperto Valles Garciafuente, mexicano por fortuna, quien, después de una dilatada y fructífera carrera como agente allá en su tierra, había decidido acercarse a la madre España a darle un nuevo giro a su trayectoria.

—Usted sabe, no hay que acomodarse, la facilidad no va conmigo y me gusta investigar nuevos talentos y tanto es así que dejé mi carrera allá en mi tierra, una carrera larguísima y con éxitos que no se pueden contar, ruidosísimos y siempre en boca de todos e incluso en las portadas de las revistas, aunque tal vez le sorprenda. Como le decía, lo abandoné sin mirar atrás y sin escuchar todas esas voces que me rogaban quedarme. Mis artistas son mi vida pero, pero, usted me comprenderá, antes que eso está el propio temperamento, el credo personal y artístico de uno. Y el mío me exigía cambiar. Así que me fui.

El señor Valles Garciafuente hablaba despacio y con voz suave y silbante, parándose cada poco a darle un trago a la ginebra sola que desaparecía del vaso. Me gustan los embusteros de barra de bar, así que pedí otra ronda para él y para mí. Me lo agradeció llevándose dos dedos al ala del sombrero y siguió fabulando con la mirada cada vez más vidriosa y hundida. De pronto, la música cesó y, tras dejar el micrófono en el taburete, la cantante se acercó a nosotros.

—¿A ella también se la trajo de México?
—No, es de Guardo, un pueblecito de Palencia.

Antes de que pudiese preguntarle a Ruperto cómo había aterrizado en Guardo, llegó la cantante, me saludó y pidió una copa de anís. Se llamaba Ana Rosa y al darme dos besos sentí su cuerpo pegajoso de sudor y energía. De cerca parecía más ajada, tal vez por el cansancio, tal vez por una voz desgastada y roma que sonaba como una riña sostenida. Se bebió con rapidez el anís y yo invité a otra vuelta. Los tres estábamos muy juntos y hablando muy alto.

—Retumba mucho el sonido en este lugar, mi voz me asustaba hasta a mí —gruñó Ana Rosa. Hablaba sin mirar a Ruperto—. No sé cómo este habrá encontrado este pueblo, siempre da con los sitios en el culo del mundo. ¿Ya te ha contado sus hazañas en México? Así me engatusó a mí, ya ni le escucho. Vamos de un pueblo perdido a otro para que él se beba el beneficio, y eso si nos pagan, porque hace un par de semanas nos fuimos de un pueblacho sin haber cobrado la actuación. Este hombretón dejó que nos fuéramos sin el dinero, ni reclamar sabe.

Ana Rosa apuró el anís. Escupía y se iba sujetando en mí al hablar, incapaz de mantenerse erguida sin apoyo. Ruperto mascullaba sin mirar a nadie. Tampoco pestañeaba.

—Usted sabe, compadre, uno quiere trabajar y ofrecer un buen espectáculo, algo que alegre a la gente y le haga bailar y divertirse, pero es difícil, no, es imposible cuando uno no tiene un buen producto. Si no hay nada que vender, ay, amigo, el público lo nota y, me duele confesarlo, me duele en el corazón confesarlo, yo no lo tengo, tengo chatarra, una vaca que no canta, que muge. Una vaca borracha además, porque el alcohol nos vuelve vagos, usted sabe, la borrachera no nos deja mejorar. De una vaca así no se puede sacar nada, amigo, y lo mejor tal vez sea… —Ruperto hizo una pausa para tomar aliento. La baba le caía por una comisura. Sus ojos tenían el reflejo apagado de un cristal sucio— lo mejor tal vez sea cortarle el cuello y acabar.

Un temblor frío me recorrió la espalda. Ana Rosa no se inmutó y siguió monologando en una mezcla de quejas e insultos que apenas se entendía. Un tipo se acercó a Ruperto, un concejal que quería hablarle de los detalles del contrato, y se alejaron un poco. Ana Rosa me hablaba de muy cerca y a veces apoyaba su cara en la mía y a mí me excitaban el calor que desprendía y su brillo grasiento de sudor. Dejé una mano en su cadera y apreté su nalga, blanda como un cojín. Ella me besó y me miró como si me viese por primera vez, con la fijeza de un impulso. Me cogió de la mano y salimos del bar.

Aun era de día y la luz me golpeó como la amanecida después de una noche de fiesta. La hoguera ya estaba prendida y las llamas saltaban como gatos jugando. Llevé a Ana Rosa al asiento de atrás de mi coche. Se puso encima de mí y me besó con ansia. Tenía un aliento fortísimo a anís. Ana Rosa se frotaba con fuerza y probablemente me habría hecho daño si yo no estuviese tan borracho como ella. No le quité el pantalón ni pensé en hacerlo, pues sabía que nada podría pasar. Seguimos con el magreo cada vez con menos ímpetu, como un tren que para en una estación remota, resollante y confuso, y ya apenas nos besábamos con soñolencia cuando escuché unos ruidos y miré a un lado y vi una acumulación de caras de niños en el cristal, todos riendo y con la boca abierta. Uno de ellos apretaba un olvidado puñado de petardos en la mano.

52 comentarios en “La noche de San Juan

  1. Alvaro, algunos tíos pintan, otros escriben, otros tocan instrumentos, tú lo haces todo.
    Ese ojo que es capaz de parar el instante, y mientras sigue sucediendo, rememorarlo y seguir a donde lleve.
    La sordidez de la vida real, tiene esa belleza escondida, que no es tal, sino la forma de plasmarla.
    La brevedad lo hace más nítido, aunque el tiempo queda plasmado.
    Impresionante.
    Pongo la proa al sur…

  2. 🎵🎵🎶Me gusta mucho.. Tuturururú
    Me gusta mucho, Quinn. Tururururú
    Pues, tu me gustas de hace tiempo
    Mucho tiempo atrásssssss🎶🎶🎵

    Lo de las piernas entre el musculo y el jamonismo.. ¡Mencanta!

  3. Perro ayer a última hora hablabas de un reportaje de Amy Winehouse.
    Yo ví uno (puede que sea el mismo) en la cadena ARTE, en Francés.
    Su voz era poderosa, pero frágil a la vez, y sobre todo en un cuerpazo lleno de frescor, se albergaban infiernos que trató de liberar con drogas.
    Pero lo que me resultaba decepcionante de su personaje, o lo que me transmitió, fué una tremenda desolación por una persona que se proyectaba ajena a su propio cuerpo.
    Sus movimientos y su voz, parecen movidos por mecanismos distintos.
    Una presencia tan tímida que se da vergüenza, y una voz impresionante que parece que tampoco manejaba ella.
    Queda una conclusión de ser una persona casi vacía, incluso vacía del todo, bastante vulgar y grosera, con una adicción a lo nocivo en sus relaciones personales y en su salud, en la que sólo resaltaba la voz.
    Es lo que pasa cuando ves a los mitos bajo luces intensas, y sin maquillar.
    Termina pasando con todo, y es casi mejor no conocer las verdades de muchas cosas que te hacen la vida más fácil y que te gustan tanto.
    Supongo que estaremos en desacuerdo, pero tampoco es tan grave no?
    Además me voy a ver a mi hijo, que hace un año que no lo veo, y escucharé su música. Seguro que con los ojos admirativos de un padre me parecerá sobrenatural.

  4. Por si las flais, aunque es del hilo anterior, y puede que hubiera debido poner esto allí:
    me gustaría dar las gracias a Julio, sobre su post críptico , lleno de iniciales, de anoche, que se explicaba muy bien en el enlace incluido.

    Que, ya lo he dicho muchas veces, he leído varios libros de Trapiello ,( NO sus diarios), pero ni siquiera después de verle dando la cara en Libres e Iguales, he conseguido que se me pasara la manía que le agarré cuando estaba en “Encuentros con las Letras”, haciendo de poeta jovencísimo, “repelente niño Vicente”, que daba lecciones a todos quedando siempre por encima, como el aceite.

    Fallo mío. Lo reconozco. Pero me va quedando poco tiempo para regalarlo en esfuerzos que sé de antemano que no me van a dar ningún resultado… ( sigo, por ejemplo, sin haber conseguido terminar “Infinite Jest”, y eso que tengo textos y videos de David Foster Wallace guardados entre mis tesoros, con lo que para mí, Trapiello es territorio abandonado ).
    Ya siento

  5. Amén a esto de jrG:

    Ese ojo que es capaz de parar el instante, y mientras sigue sucediendo, rememorarlo y seguir a donde lleve.

    Muy bueno, Álvaro.

  6. Respecto a la ilustración, ¿pero cómo que queso «de Cabrales»? ¿Pero qué es esto? ¿Pero qué os hemos hecho? ¿Os vengáis por Revilla? ¡ILUSTRADOR DIMISIÓN!

  7. Hay que hablar más de Rocío Dúrcal. Gracias, don Álvaro.

    Han abierto un Lanchoa en mi manzana, ya me dirá usted si es recomendable.

  8. He encontrado navegando en una botella este comentario del señorito Ximeno (había un error en el nombre).

    Ximeno de Atalaya
    miércoles, 19/06/2019 a las 18:35

    Woody en Bada-York
    En las navidades de hace unos años estuvo Woody -camino de Lisboa, supongo- en mi pueblo. En mi pueblo habemos muchos catetos, cabemos muchos más, por aquello de la despoblación, pero nos apañamos. De hecho logramos convertir un concierto de paso en un acontecimiento social de primerísimo orden. Las localidades se agotaron rápidamente y hubo un revuelo de curiosos a la entrada del palacio de congresos. El concierto, al que asistí como invitado, no fue lo que se dice memorable. Personalmente me gustó más Mili, una cantante local de la que ya les hablé hace algunos años que actuó como telonera. Pero me estoy liando por las lianas. Decía que me invitaron, supongo que los organizadores pensaron que era el único cateto de los alrededores que, en la cena-homenaje a la que sometieron al artista, sería capaz de mantener una conversación acerca del be-bop o lo que coño tocara o tocase el cineasta. Y de esta manera, un tanto insospechada, estuve intentando convencer a Woody de que Mili era la Janis Joplin de Bada-York, que tenía una voz y unas cualidades que…

    …Que, sí. Que muy bien, pero él no tenía ni idea de cómo promocionar a nadie en el mundillo musical. Que no me esforzara y sobre todo, en esos momentos en los que rodeados de las fuerzas vivas de la capital, con representantes de la alta cultura, la política e incluso el deporte, lo que más le interesaba era saber a cuantas millas estábamos de Lisboa.

  9. Cuando oigo a Woody con el clarinete recuerdo a una señora encantadora, amiga y cliente, que decía de su hijo, en aquel momento Presidente de la Xunta, Fernandiño se esfuerza mucho. Pues eso.

  10. Uno de ellos apretaba un olvidado puñado de petardos en la mano.

    Ese puñado de petardos es lo que Roland Barthes denominaba un indicio. Su función suele ser aportar información extra, como adelantar información de algo que puede ocurrir posteriormente en el relato o, como en este caso, de algo que ocurrirá en el tiempo que transcurre fuera del relato. Esos petardos van a explotar, pero la información metafórica es que va a producirse una explosión. Quizá Ruperto Valles Garciafuente le corte el cuello a la vaca o le dispare al viajante. Todo puede pasar en la Noche de San Juan.

  11. Todo puede pasar en la Noche de San Juan.

    En los días previos a cada solsticio, sobre todo el de verano, mucha gente actúa de forma extraña, agresiva. No hay discusiones y peleas más absurdas e irracionales que las que ocurren en esas fechas.
    Eso lleva a comprender el éxito milenario de la astrología, que resiste razonablemente bien un par de siglos de Razón y Ciencia.
    Algunos no sabemos dónde meternos para escapar de petardos, fiestas y toda la peña, aunque nos fascina la fogata frente al mar que a todos enmudece y deja absortos.

  12. Chino Cudeiro viernes, 21/06/2019 a las 09:22
    Respecto a la ilustración, ¿pero cómo que queso «de Cabrales»? ¿Pero qué es esto? ¿Pero qué os hemos hecho? ¿Os vengáis por Revilla? ¡ILUSTRADOR DIMISIÓN!

    ¡Me sumo enérgicamente a la petición de dimisión! ¡Aquí hacen falta Teología, Geografía y mano dura!

  13. ¡ Si seré panoli !
    No se me ha ocurrido mejor cosa que irme a San Google, a ver si la Ana Rosa de Álvaroquinn era inventada por él, o existía…
    Y con lo que me he encontrado es con muchíssssimas entradas sobre Ana Rosa Quintana ( que esa sí me sonaba algo, y que, por cierto, ¿ es tía o así de nuestro Álvaro ?). Y, entre las entradas, había un video en el que Joaquinito Prats , que estuvo en el colegio con uno de mis hijos, (y de cuyo padre, mi madre era forofa acérrima, como buena insomne), y que por curiosidad malsana he visto, en el que salía Isabelita Pantoja cantando, y donde J.P. ponía los ojos al cielo y decía que por eso había llovido tanto , y A.R.Q. en cambio la defendía y decía que sí cantaba bien, pero que era muy tímida.
    Y yo, en eso, estoy con Joaquinito, que la chica no sólo lo hacía mal, sino que hasta desafinaba.
    Pero claro, me recordó a Cameron Diaz, en la escena del karaoke de ” La boda de mi mejor amigo “, que hay que ser muy bueno, como la Diaz, para ser capaz de cantar a propósito tan rematadamente mal…
    En vista de ello, puede que si me surge un video de Isabelita Pantoja cantando, le dé una oportunidad en vez de ignorarlo directamente.

    Hasta luego, espero.

  14. El diálogo, el buen diálogo realista me lo pone, indefectiblemente tiesa,; ya sean dos borrachos charlando a las tres de la madrugada de un partido de fútbol de 1985 en la barra un bar de carretera o una pareja al borde la ruptura que trata de encontrar el modo de arreglar sus problemas en la cama, se me antojan desde siempre fantásticos puntos de anclaje para el relato breve. , Quitana, vaya por delante, es un lujo. como escritor y, por lo poco que sé, también es un lujo como persona. El perfecto invitado, de verdad lo digo. Uno de esos seres capaces de regalarte unas contundentes páginas como éstas a la hora del desayuno y, además transmitir buen rollito en el cuerpo a cuerpo a su interlocutor, no puede considerarse sino una rara avis in terris en el mundo literario. Así, pues, no me queda otra que declararme fan del escritor y fan de la persona, cosa nada sencilla. Los primeros, y hablo por mí mismo y por los muchos autores que he conocido en esto a lo largo de treinta años –noveles, inéditos, consagrados, tarados, endiosados, al final de su carrera, esquizos, encumbrados, excepciones a la regla,, etcétera… se reducen a concentrar lo mejor de su persona, de su alma en el papel. ¡Y a veces ni esol. Älvarlo,, en cambio, es un tipo insultantemente joven, armado de talento enorme todavía por explotar –y unas ganas de escuchar que no son habituales en nuestro gremio. Solo puedo concluir con una frase de Alejandro que apliqué hace muchos años al Maestro Follandeiro, pero también viene que ni pintada con Álvaro Quintana: Que Follandeiro y Alejandro (o viceceversa) me perdonen:

    Si no fuera Gómez, me gustraía ser Quintana.-

    Eso creo.

  15. SAN JUAN

    Gómez
    martes, 23/06/2015 a las 19:32

    Este año pienso arrojar mi propia alma a una de las hogueras de la playa, justo después de anochecer, y luego me sentaré a ver cómo el viento arrastra esas cenizas, ya purificadas, hasta que desaparezcan de mi campo de visión aleteando, igual que mariposas traviesas, en busca de un lugar nuevo.

    O si no, por lo menos, tomarme algo y echar un polvo.

  16. El abogado de La Manada pide su absolución y eso causa estupor en algunos medios, como la Sexta. Stop. Urge artículo al respecto del Tsevan en Inmundo. Stop. Platanito Valls no se pronuncia. Stop. Geografía poco extensa. Stop

  17. Y tienen razón, Que un abogado pida la absolución de su cliente en lugar de la prisión permanente no revisable, la pena de muerte o latigazos en la plaza pública es una indecencia por la que deberían tomarse medidas disciplinarias.

  18. Fumando espero a mi señora que se ha ido a la pelu y, abandonado como Gistau con su bolsa de papel haciendo el tiempo hasta el segundo advenimiento, como Moisés en el Nilo aguardando al Faraón, he aprovechado para leer otra vez la última entrada y los comentarios. Tengo que decir que me gusta mucho cómo escribe Jabois. Tiene facilidad y estilo. Pero. Hace años que no le leo una opinión discordante de la mayoría. Esto es siempre un asunto preocupante. Cuando me pasa a mí, cuando me descubro pensando lo que todos, me preocupo mucho. Mucho más que si veo que le pasa a Jabois, la verdad sea dicha, porque soy un egoísta.
    Hay varias razones por las cuales puede ocurrir esto. Una sería que Jabois esté imponiendo su opinión a la mayoría, cosa que me atrevo a decir que no es lo que está pasando. Lo que a Jabois le parece bien ya le parecía bien a mucha gente antes de que se fuera a Madrid y empezara a escribir para mucha gente.
    Otra podría ser que Jabois sea un acrítico, un tipo que no las piensa y se va con el grupo a donde éste vaya. Uno de esos que se tiran de un puente si sus amigos se tiran de un puente. Espero que no sea el caso.
    Otra más podría ser que Jabois haya considerado, una por una, todas las cuestiones candentes y, una por una, haya llegado a la misma opinión que la mayoría. Esta la veo estadísticamente muy improbable.
    El asunto es que alguien sincero que nunca se sitúa, ni de propósito ni inadvertidamente, en oposición a la opinión dominante es un tipo extraño por infrecuente. Lo normal es, al menos un par de veces al día, cagarla diciendo algo inapropiado y mal visto por los guardianes de la moral, que siempre los hay. Lo contrario, no cagarla ni por activa ni por pasiva, exige poner mucha atención a lo que se hace y dice.
    Lo normal, porque lleva pasando desde siempre, es que todas las épocas de la historia tengan una moral dominante, una carta náutica del bienpensar. Lo normal, también, es que esa carta tenga errores, muchísimos, unos enormes y otros de detalle. Hemos pasado del sí al no en cosas tales como la esclavitud, la pena de muerte, el sufragio censitario y la censura y del no al sí en el porno, el matrimonio homosexual, el aborto y qué se yo cuántas cosas más. Hemos pasado del sí al nazismo, al menos en Alemania, al no universal y furibundo; del sí al comunismo a sólo compadrear con él, jijijí, jajajá, uy, no sé, y a ver a dónde nos lleva. En definitiva, el mapa moral se va corrigiendo con el tiempo y siempre, pero siempre, el anterior estaba mal. Normalmente corregimos y avanzamos y en ciertas ocasiones volvemos, mansos, al error.
    Las ideas y la moral, por eso, son como las modas. Si uno mira lo que pensaba de joven se ve a sí mismo disfrazado de algo que ya no es. ¿Pero ese era yo? ¿Cómo es posible que pensara aquello? Las ideas fetén del pasado son hoy en gran parte incorrectas como las exageraciones en el vestir, que vistas hoy son disfraz.
    El resultado es que quien se sujeta completamente a la moda moral dominante con absoluta certeza está equivocado. Vive feliz en el error de su tiempo. Por otra parte quien piensa críticamente por su cuenta puede equivocarse o no. Yo a esta última opción le veo una enorme ventaja, el vértigo feliz de quizá estar en lo correcto, que compensa el evidente riesgo de la impopularidad. Puede que esta sea la diferencia entre el soberbio y el vanidoso, quién sabe, defecto, el primero, que ya intuyo en mí sin necesidad de director espiritual con quien hacer visita autocrítica a mi alma pecadora. En todo caso siempre son más interesantes el herético, el disidente, el iconoclasta, el díscolo y el irreverente. Lo vigente, lo imperante, lo común, ya nos lo sabemos y el aparato intelectual desplegado en su defensa siempre suena a falso, hueco, rancio y triste, por brillante que resulte en la forma.

    Aquí en el ChopSuey jrG discute con el Perro y viceversa por un quítame allá esas cajas destempladas y creo que ambos tienen siempre razones. Quizá ambos están equivocados o quizá aciertan, y ambos cojean algo cada uno de la pierna contraria. jrG es un tipo de convicciones, a partir de las cuales construye sobre la marcha y en ocasiones parece contradictorio, como esas ecuaciones que tienen como solución +2 ó -2. Al matemático quizá le sirvan ambas pero al ingeniero, sujeto a la realidad, sabe que en sus casos concretos la solución es unas veces la positiva y otras la negativa. Eso ya según. Y en el peor de los casos se conforma con los primeros decimales considerando innecesaria la absoluta precisión.

    Perroantonio es alérgico a estar completamente de acuerdo con alguien, advierte las más mínimas inconsistencias en cualquier discurso (yo creo que brillan ante sus ojos como lucecitas parpadeantes de un árbol de navidad) y sólo un buen argumento le gusta más que tener razón. Perroantonio podría haber sido abogado, pero para su felicidad eligió a Virgilio y no a Justiniano. Estas cosas, pienso, en parte le vienen de serie y en parte son fruto de una correcta educación reglada; aquella de antes, porque aquí ya todos somos señores mayores.

    Si bien se piensa resulta milagroso que a base de meternos en la cabeza, a veces a hostias, siempre coactivamente, cosas como los logaritmos neperianos, las derivadas, el modus tollendo tollens y la caverna de Platón, hayamos acabado adquiriendo espíritu crítico. El espíritu crítico es, seamos sinceros, una cepa desactivada de la soberbia intelectual que al tiempo que infecta actúa como vacuna. Feliz infección. Igual se puede decir que el honor es chulería contenida y la dignidad egoísmo en su justa medida, pero estos son otros charcos.

    En definitiva, todo este rollo por hacer el rato y no copipastear a San Juan de la Cruz: Bienaventurado el que, dejando aparte su gusto e inclinación, mira las cosas en razón y justicia para hacerlas. Y quiero creer que San Juan, cuando dice razón y justicia, habla de espíritu crítico, del intelecto afirmándose en busca de la verdad. Bienaventurados.

  19. Tengo un viejo amigo que cursó una ingeniería industrial y nada más terminar la carrera se colocó en un buen y bien pagado puesto en una multinacional, empresa en la que ha ido ascendiendo en el escalafón como esperaba. Hará cosa de unos diez años se vio obligado a realizar una reforma integral de su casa. Por alguna razón, a pesar de que dudo que hubiera cambiado jamás una bombilla, se implicó personalmente en la reforma. Pronto, en nuestras cenas mensuales empezó a deslizar, primero sútilmente pero luego sin la menor compasión, conceptos como revestimientos, lacados, sustitución de calderas, instalaciones, preparación del mortero o estructuras de acero galvanizado. Al principio me hizo gracia la nueva afición de amigo, pero pronto me vi obligado a limitar sus explicaciones a tres minutos de reloj a lo sumo. (Le cronometraba sin contemplaciones cada vez que surgía el tema) Sin embargo, yo no dejaba de advertir un brillo desacostumbrado en sus ojos cuando se explayaba, por ejemplo, sobre las diversas ventajas de unos materiales de construcción sobre otros o la mejor manera de ocultar un bajante. Hace poco me confesó lo siguiente: “Si hubiera sido lampista, habría sido un hombre feliz”. La gente. es un pozo de sorpresas

  20. Estupenda su reflexión mientras espera MGaussage.

    Y sí, lo de estar siempre de acuerdo con el consenso y la moral mayoritaria imperantes , es un defecto grande. De falta de criterio propio. O de valor para defenderlo.
    Pero el estar siempre en desacuerdo con ellos , tipo ” Little Mary quite contrary”, me parece un defecto igual de grande. Tener que estar siempre a la contra. Que hay veces que en algunos aspectos, el consenso y la moral imperante aciertan . Y hay que tener también valor para reconocer esos casos, y sólo esos, darles la razón, y no ir de “hereje sistemático “.
    Y hay ocasiones en que esto último es bien difícil, que “los otros herejes” le consideran a uno traidor.

  21. Me uno a la opinión dominante en esta publicación periódica hecha con pocos medios y tirada reducida, tal como define San Guguel al formato empleado en este cuaderno de bitácora donde consumados escritores o consumidos aficionados desgranan las perlas de su sapiencia sobre temas variopintos con mayor o menor acierto, según el cristal con el que el observador imparcial, si es que existe tal especie, lo examine bajo el prisma irisado de sus propias filias y fobias, sobre la fulgurante entrada de hoy del eminente Sr. Quintana, so pena de parecerle complaciente o vícitima propicia de un seguidismo culposo imbricado de manera imperecedera en la sociedad, que socava los cimientos de la opinión independiente y crítica, a mi admirado Mortimer, centinela de la verdad y analista de guardia de las intenciones aviesas o incluso abyectas, que pudieran ser vertidas de sobaquillo o a la remanguillé que diría un personaje de algún sainete castizo, en estas páginas, dicho todo ello desde el respeto y el cariño, mientras veo un partidazo Inglaterra – Rumanía, de selecciones sub 21, en el que destaca el vástago del romanés Gica Hagi, que decían en las retransmisiones de Canal nou.

  22. Gracias por las flores, Mortimer.

    Supongo que lo mío deriva de algún problema mental no diagnosticado con un punto obsesivo-compulsivo. Me obsesionan dos cosas de los discursos: la exactitud de los detalles y el tono. No me lo tengáis en cuenta, soy un tarado.

  23. Qué bueno, Mortimer. Sobre ese deporte de riesgo llamado «cambiar de opinión» hay un programa interesante en Freakonomics. Entre otros, entrevistan a Francis Fukuyama sobre la guerra de Irak.

  24. El equilibrio emocional consiste en una fracción que divide las expectativas entre la realidad. Cuando el resultado está por debajo de 1 se produce la crisis y sólo nos queda para equilibrarlo el bajar las expectativas.
    La euforia se empieza a producir cuando el resultado de la fracción es superior a la raíz cuadrada de 2 que al ser un número imaginario nos aleja en exceso de la realidad.
    La eutimia pues hay que buscarla muy cerca del 1, no hay forma de hacerlo mejor que ir ajustando nuestras expectativas a la realidad mediante un análisis post hoc con efectos retroactivos.
    Si las expectativas son cero la fracción da cero y esto es antesala de la locura. Peor es que la realidad sea cero, entonces la fracción da infinito y significa que estás muerto.

  25. ¡Ay mi Liencres!
    Recuerdo un restaurante en una de las carreteras comarcales en el que actuaban bandas de música como esa. También una de chavales menores un niña al frente, los padres de espectadores, vestían trajes elegantes y versioneaban a Led Zepelin.
    También en el restaurante «El Cazurro», junto a una playa magnífica, la playa de arnía. Toda la costa es magnífica, costa quebrada.
    ¡Vaya día de San Juan, Quintana!
    Yo creo en los mitos, las madrileñas son bordes y las cántabras distantes, muy bien podría ser al revés y que no te impida pasarlo bien.

  26. Gómez
    viernes, 21/06/2019 a las 18:40
    Hace poco me confesó lo siguiente: “Si hubiera sido lampista, habría sido un hombre feliz”.

    Eso es porque su amigo hacía de lampista ( aka fontanero ), por afición. Que si hubiera tenido que estar de la mañana a la noche desatascando botes sifónicos, reforzando manguetones, a cuatro patas, entre la humedad y los malos olores ajenos, con la espalda y las articulaciones hechas polvo por el reúma, hubiera soñado con trabajar en cualquier otra cosa ; de contable, de camarero, incluso de representante de comercio…

    Y Buenos días a todos, antes de que se me olvide.

  27. Chino Cudeiro
    viernes, 21/06/2019 a las 09:22
    Respecto a la ilustración, ¿pero cómo que queso «de Cabrales»?

    Queso picón: El queso Picón Bejes-Tresviso conocido más popularmente como Queso Picón es un queso azul español que se elabora en la comarca de Liébana, en Cantabria.

    (Me la sabía)

  28. La exactitud es la poesía de la matemática que frustran el cero, el infinito, la distribución de los números primos y los infinitos decimales de Pi, junto con algunas otras cosas que se me escapan.
    El tono y el tino son cosas musicales y poco científicas.
    Estamos tarados.
    PerroAntonio y su persona son mis amigos, lo cual no quita y además lo hace más valioso, para poder discutir.

    Cambiando de tema,
    La primera etapa de descenso al Sur cumplida con nota alta.
    Cena en Irún con mi hermana a los sones del Himno en los primeros ensayos del Alarde del día 30.
    Una profunda felicidad que viene de lejos y se asienta a mi lado me invade.
    Huevo frito y café y seguimos para abajo sin necesidad de llegar.
    Seguiremos informando.

  29. SOLO PARA INGENIEROS
    JrG, sí me parece poética la irregularidad de los números primos que Gauss sometió dividiéndolos por su logaritmo. Tal irregularidad es la infinita poesía o es una «infinite jest».
    Riemann quiso corregir a Euclides y confirmar a Gauss. Creó una nueva geometría acorde con un universo curvo y dejó para la posteridad su hipótesis sobre la distribución de los números primos de inspiración gaussiana.
    La gran lección de la hipótesis de Riemann es que al deber ser probada hasta el número infinito de números primos, no queda confirmada aunque se cumpla como se ha comprobado hasta varios millones de millones. Solo cabe encontrar una zona alejadisíma ( muy al norte del paisaje como dicen los matemáticos ) donde no se cumpla, demonstrando que es falsa. Esto es prueba palmaria de que la frase mas estúpida que existe es «la excepción confirma la regla». No, la excepción es lo único que permite rechazar la regla.

  30. Claro que lo es, pero para un matemático es el infierno de la no demostración de una cuestión cierta.
    La precisión es una cuestión de la tolerancia al aplicarla.
    Con cinco décimales de Pi podemos obtener precisión más que suficiente para la medición humana de lo terrestre, con Díez decimales se puede medir el universo casi con micras.
    Pero lo practico y lo preciso se enfrentan al absoluto con fuerza bruta sin pensar en el coste razonable.
    La velocidad es otra de esas magnitudes que son difíciles de llevar a lo absoluto incluso midiendo con precisión un desplazamiento.

    Entrando en Valencia…

  31. Me gustan esas disquisiciones sobre números que se traen JrG y Marqués.

    Cuando estuve estudiando música, rodeada de niños que me adoptaron como mascota, Pilar, la profesora, hablando de la duración de las notas, nos decía que la redonda valía el doble que la blanca, la blanca, el doble que la negra, la negra el doble que la corchea… Y yo me desesperaba, porque no me daban ningún valor absoluto. Todo era relativo.

    Hasta que, al final, reconoció que se le solía dar un valor determinado, como de un segundo , a la corchea ( ¿o sería a la negra ?) aunque lo que importaba era la proporción, y, por eso, había veces que el Adagio de “La Novena” duraba casi 20 minutos, como en aquél Bayreuyh en que la dirigió Furtwangler, o podía durar la mitad, cuando lo dirigía otro.

    Bueno, lo dejo, que les estoy dando el turre, y como me descuide, me paso horas de horas hablando de modos, de intervalos, de tonos, y de semitonos. Y seguro que lo de que la música sea pura matemática, lo tienen ustedes mucho más claro que yo.
    Ya siento

  32. No veo la utilidad de esa idea de “la excepcion confirma la regla” en ciencia y creo que sólo es útil en el derecho. Si uno ve un cartel que dice “prohibido fumar en el patio” puede deducir que existe una regla general y más amplia porque hay más espacios donde se puede fumar aparte del patio. Si existe una excepción existe, con certeza, una regla y se puede presumir, pero no con certeza, que sea contraria a la excepcion. Esta lógica creo que es inutil en la ciencia porque la idea de regla o ley es distinta. Lleva al absurdo porque como dice el Marqués en leyes científicas las excepciones las destruyen.

  33. Gómez ( 01’40 )
    ¿ Hace falta haber visto el Jumanji original para enterarse de la secuela ? ( que vimos el otro día “Antman y la Avispa”, para ver si les podría gustar a los marcianitos, y se ve que era una segunda parte, y no nos enteramos de nada ) . El trailer tiene buena pinta, pero tenemos todos los X men, Evasión o Victoria, y El Relevo en cola para ponérselos después de comer, oo sea, que no pasa nada si la dejamos para que la vean con sus amigos o con sus padres.

    Que si antes hay que tragarse el Jumanji original, me da que los marcianitos se quedan sin verla, al menos en casa, que no me gustaba Robin Williams en general y paso.

    Y ¡ Buenos días a todos, que se me pasaba !

  34. Sobre los números primos, el teorema de Wilson da una condición teórica para saber, sin lugar a dudas, si un número es primo o no:

    Si (p-1)!+1 (factorial de (p-1), más uno) es divisible por p, entonces p es primo (y si no, no lo es; pueden comprobarlo con números pequeños).

    El problema es que la comprobación de la condición requiere una potencia de cálculo que está fuera del alcance de los ordenadores actuales, salvo para valores “pequeños” de p. Por eso su aplicación práctica es limitada y de ahí que sea tan difícil descomponer números grandes en producto de primos, base de los sistemas actuales de criptografía.

    Nota pedante: la raíz cuadrada de 2 no es un número imaginario, sino irracional.

    Y un viejo chiste: como la raíz cuadrada de x tiende a cero para valores pequeños de x, la raíz cuadrada de 2 tiende a cero para valores pequeños de 2.

  35. Viejecita, los actores son todos un horror pero la película es muy entretenida. Si no has visto la original –cosa de lo más saludable, por otro lado– lo único que te pierdes es un homenaje al personaje que interpretaba Robin Williams.

  36. JT
    En 1998 hice una cena en mi casa en honor de Tomás. En 2004 di una conferencia en Las Ventas sobre el maestro. Soy pues uno más de sus admiradores, no obstante me pregunto si este toreo en cuentagotas y con toros escogíos es de recibo.
    Lo de ayer en Granada de ensueño, estábamos todos incluidos Cayetana y Arcadi.

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