Circa 1955

Por Pedro García Pinto.

—¡Que te vayas te he dicho! Que no vuelvas a poner un pie en esta calle.
—La calle es de todos.
—Ya salió con lo suyo el comunista este. Pues como vuelvas a rondar por aquí te doy un escobazo como a una rata.
—Pero, Espita…
—Que te vayas de una vez, ni Espita, ni…

Esperanza, Espilla para todo el mundo, se planta con los brazos en jarras y clava los dos ojos –el de cristal a veces se queda inmóvil con una fijeza que asusta—en Manolillo el Cabra que agachando la cabeza y murmurando una media blasfemia entre dientes da media vuelta y toma la esquina de la calle Cañaverales.

A Esperanza la sacó de pila doña Macarena la Sevillana, a quien todo el mundo conoce como doña Maca y es muy devota de la Virgen hispalense de ese nombre. Durante muchos años Rogelia, la madre de Esperanza y de sus hermanos Teresa y Ramón fue sirvienta en casa de doña Maca y aunque de joven tuvo que soportar los arranques de furia de la Sevillana, incluso algún tirón de pelo y no pocos pellizcos retorcidos, en su casa se venera su nombre pues quitó el hambre de la familia en aquellos años tan difíciles. Doña Maca de joven tenía un genio de padre y muy señor mío. Antes de las ocho de la mañana Rogelia con una enorme llave que guardaba en el seno abría el postigo de la puerta de doña Maca, volvía a cerrarlo, prendía primero con cisco y luego añadía sus buenos trozos de carbón a la hornilla de la hermosa y bien arreglada cocina, molía una mezcla de café y malta y preparaba un gran puchero de café del que desayunaba toda aquella galana familia.

El primero en levantarse al olor que perfumaba la casa era don Curro el cabeza de familia que sin decir una palabra sorbía ruidosamente una taza del potente líquido en la misma cocina, mirando por la ventana a ver cómo venía el día. Rogelia cacharreaba tras dar los buenos días que nunca eran contestados y hacía una rutinaria lista mental de lo necesario para las dos comidas principales que le había indicado doña Maca la noche antes. Ya un buen rato después la dueña de la casa, con una floreada bata de franela sobre el camisón en invierno o un ligero salto de cama en los días templados, aparecía en la cocina aún sin peinar y a veces, cada vez menos veces, con alguna marca en el cuello de la fogosidad erótica de don Curro. Este, antes de ensillar una bestia y acercarse a donde los mozos hacían sus tareas en el campo, era desde siempre quien cargaba con un cesto de mimbre de dos huecos y se encaminaba al mercado. Allí, como un rito, compraba su medio kilo de cordero para la sopa y cocido de la noche, ojeaba algo de pescado que le infundiera confianza para llevarlo, compraba algo de verdura de la que no se producía en sus tierras, fruta, poca porque la cosecha de melones tardíos se conservaba casi hasta navidad y para ese tiempo ya había naranjas propias que duraban hasta las primeras frutas de verano. Se permitía el capricho, no diario, de estirarse comprando unos plátanos, un kilo que venía a traer el número justo para los miembros de la familia. Si alguna vez eran más pequeño se le alegraba la vista porque ese día se comería dos. Tomaba un café de café en el bar del mercado y volvía a casa mientras en la torre sonaba alguna campana.

Desde que tuvo nueve o diez años Espilla aparecía por la casa al rato después de su madre para echar una mano a su madre en las tareas más penosas, pero sobre todo para aprovechar si quedaba algo de aquel café mestizo que junto con algo de leche aguada y un trozo de pan del día anterior y así prepararse un buen tazón que solía tomarse en el lavadero. A medida que Rogelia se hacía mayor y la dichosa reuma le iba pudriendo las articulaciones Espilla se iba haciendo cargo en solitario de las faenas más duras de la casa. Pasaba allí ya toda la mañana y mientras Rogelia se afanaba en aquellos guisos que tanto celebraba Curro, renqueando cada vez más con una cadera que ella decía que le dolía como si la mordiera un perro, Espilla ponía el caldero grande en el fogón del lavadero, lo cebaba con leña cortada y le prendía fuego ayudándose de los papeles de envolver el pescado que previamente se iban secando en un rincón de un día para otro y cuando tras acarrear varios cubos desde el pozo el agua casi estaba para hervir, llamaba a su madre que administraba la cantidad del jabón casero que habría de hacer la colada. Si se trataba solo de ropa blanca, sábanas, toallas o alguna prenda tosca de algodón, pongamos que los calzoncillos largos de Curro, se añadía un papel de escamitas, que era como en la droguería llamaban a la sosa caústica. Espilla agarraba el palo de darle vueltas a la colada sudando como un purasangre tras una galopada y una vez recibido el visto bueno de su madre, con el mismo palo iba sacando las prendas lavadas y depositándolas en una canasta de varetas de olivo puesta sobre dos caballetes bajos donde terminaba de escurrir. Tocaba luego vaciar el caldero de agua jabonosa en una especie de canaleta que llegaba hasta el sumidero principal del patio. Vuelta a llenar el caldero, ya apagado el fogón, con agua del pozo y enjuagar al menos dos veces la ropa. Con la canasta de olivo un par de viajes al corral, en uno de cuyos rincones había varios alambres de tendederos. Unos palos terminados en uve hacían de mástiles para las blancas banderas que el viento se encargaba de ondear.

Todo esto entraba en el parvo jornal que cada semana doña Maca abonaba cada sábado a Rogelia. Eso sí, desde que Espilla había asumido las tareas más duras de la casa y Rogelia se limitaba cada vez más a hacer las comidas, a la anochecida cuando madre e hija salían para su casa, estas iban más contentas porque el ama, junto a la hogaza de a kilo establecida les arrimaba no un huevo sino dos y a veces hasta tres, con lo que la familia del portalico cenaba en paz y compaña. Madre e hija ya habían hecho la comida principal en la casa y se permitían una cena de lo más ligerita, una ración más pequeña de pan migada en una infusión de manzanilla, yerbaluisa o poleo venidas directamente del campo.

Fue pasando el tiempo y cambiando las circunstancias. Las dos niñas mayores de doña Maca fueron asumiendo tareas domésticas, en la cocina hizo su entrada triunfal un frigorífico de redondeadas y femeninas formas, una olla a presión silbaba alegre sobre una cocina que funcionaba a butano y para colmo de lujos el lavadero conoció la decadencia y el desuso del fogón, sustituido casi todo por una lavadora. Rogelia dejó de ser necesaria y Espilla acudía solo tres días a la semana para realizar las faenas más duras de limpieza junto a la ingrata labor de la plancha.

Cómo había perdido su ojo Espilla era un profundo secreto de familia. Desde muy niña era tuerta y su ojo de cristal formaba parte intrínseca de su anatomía lo que le acarreó que muchas chiquillas la conocieran solo como la Tuerta, algo que tenía tan asumido como el curso de las estaciones del año. El poco tiempo que asistió a la escuela fue suficiente para que aprendiera a leer despacio, aunque muchas veces no terminaba de comprender lo leído si era algo enrevesado, a escribir con no pocas faltas de ortografía pero entendible y a sumar y restar con bastante soltura, aunque lo de la multiplicación y la división no llegó a formar parte de su bagaje matemático.

Tenía claro que su defecto físico disminuía sus posibilidades de encontrar un apuesto galán para novio aunque también era cierto que sus formas femeninas, a partir de los quince o dieciséis años eran contundentes y hacía que los hombres se volvieran a mirarla al pasar. Tenía la cintura estrecha y las caderas proporcionadas en la vecindad de un trasero simétricamente redondo y un punto respingón. Cuando se ponía su poquito de colorete en las mejillas y acariciaba el perfil de su boca con el pintalabios su rostro podía llegar a considerarse atractivo pero aquella mirada desviada, o lo que era peor, la fijeza de su ojo de cristal era un escollo que creaba no poco rechazo. Tanto más cuanto los dichos populares atribuían mala suerte a las miradas de quienes habían perdido uno de sus ojos.

A pesar de todo eso, cuando enfilaba ya el rumbo a la treintena no había tenido pareja salvo algún atrevido que en los bailes de las fiestas se le había arrimado más de lo legal con el impulso de sobar sus turgencias, algo a lo que ella respondía con una amenaza de bofetada que llegó alguna vez a materializarse. Manolillo el Cabra, peón agrícola de no muy buena fama empezó a rondar su calle sabiendo las horas en que Espilla entraba o salía. Dos o tres veces le dirigió Manolillo la palabra a lo que ella hacía oídos sordos. Una de las veces el mozo, de los mismos años que ella, año arriba o año abajo, se interpuso un poco en su camino para decirle que si lo escuchaba un momento. Lo apartó ella con no poca brusquedad y sin decir palabra aligeró el paso. En un par de ocasiones se repitió la escena hasta que un día la muchacha se paró:
—No quiero tratos con un comunista –le espetó con un brillo de gata en su ojo vidrio.
—¿Pero de dónde te sacas tú esa historia, corazón?
—¿Corazón? El que te voy a arrancar yo a ti como me sigas molestando. ¿Me vas a decir que cuando se quemó la iglesia, a los pocos días de estallar la guerra, no eras tú uno de los que estaban allí en el ajo? Lo sé por quien te vio y es persona que no miente.
—Pero si tú y yo entonces no éramos nada más que dos chiquillos que…
—¿Dos chiquillos? Ocho años tenía yo y tú eras más grande, lo menos dos o tres años.
—Chiquilladas. Yo supe que había jaleo y allá que me fui a ver lo que pasaba. Había risotadas y yo también me reía, algunos decían chascarrillos de los curas y los demás lo celebraban. Yo también. Pero eso fue todo.
—¿Me vas a decir que tú no te pusiste una capa de esas de los curas que se ponen para decir misa? Y luego con ella puesta fuiste a la taberna del Quemao.
—Te juro que yo no hice eso. Fue mi primo Ángel y lo confundirían conmigo. Como a los dos nos decían Cabra por ser de la misma familia…
—Me tengo yo que enterar bien. De todas maneras yo no quiero novio ninguno así que no vuelvas por aquí.

Pero Manolillo, fiel como un perro, siguió desde algo más lejos los pasos de Espilla. Un día le dejó en el umbral de su puerta un palmito bien hermoso, recortado con esmero del que ella sacó un jugoso y tierno tronco. Otro día fue Quico el del puestecillo ambulante de los helados quien tras servirle un corte de tres sabores con su par de galletas le dijo a la hora de pagar que ya estaba pagado, pero no le podía decir por quién. Para Tosantos se encontró una noche al llegar a casa, también en el umbral un serete de esparto con un buen porqué de nueces. Tras estos obsequios al día siguiente Manolillo hacía por cruzarse con ella por cualquier calle y aunque no decía palabra la miraba con el mejor de sus semblantes y un amago de sonrisa en los labios.

Espilla fue bajando la guardia. Mediado noviembre, una fría tarde en que el viento del norte traía el silbido del tren como si pasara por la esquina, Manolillo estaba un par de casas más abajo que la de ella apoyado en la pared fumeteando un Ideal amarillo y cuando ella iba a entrar en la suya le siseó un momento y en voz baja, lo suficiente para que solo ella la oyera le dijo:
—¿Me permites una palabra, Espita?

La fruta había ido madurando. El rechazo se había ido reblandeciendo. El corazón latía con un repiqueteo que antes no conocía.
—Mira Manolillo. Si es verdad que vienes en serio me lo tienes que demostrar. Voy a dejar que me acompañes por la calle, no todos los días, ¿eh?, pero sin un roce –fue la conclusión del breve diálogo entre la pareja.

La fruta cayó por su propio peso. Para Nochebuena el Cabra se presentó con un mazapán de casi medio kilo, pura artesanía de la dulcería de la Ascensión y habló con Ramón, que pese a ser más joven que él era el hombre de la casa y le pidió la puerta para su hermana.

—Me parece por lo que dice Espilla que vienes por derecho y con buenas intenciones… Pero que sepas que como la dejes en ridículo te va a faltar campo para correr porque allí donde te agarre te muelo a palos. Y mucho ojo con comerte el gallo antes de que esté tierno el arroz, que en mi familia aunque ha sido siempre pobre nunca hubo barrigas antes de casamiento.
—Que no, hombre, que vengo con toda la seriedad del mundo y si Dios quiere en cuanto ella tenga su poquito de ajuar vamos a que el cura nos eche las bendiciones. Estoy en la cuadrilla de don Zacarías y el jornal no me va a faltar. Con que.

Pasó casi un año y tras la temporada de la era, en los primeros días de septiembre el cortejo familiar de ambos enamorados acudió a la sacristía para la toma de dichos. En casa de la novia se escanció una garrafa de media arroba de blanco y dos botellas de vino dulce para las mujeres, acompañado todo de unos fiambres que Ramón el padrino apañó tras unas semanas apartando unas monedas de su escaso jornal y una batea de dulces caseros que doña Maca había comprado donde Ascensión la dulcera, que era también la que dirigía los rezos en los velatorios. Allí en la casa de la novia, sobre la cómoda que presidía la sala estaba colocado el ajuar del que destacaba una mañanita celeste, versión humilde y recatada de un picardías, con una tira bordada en el pecho que las mujeres con risas escondidas y algún guiño malicioso comentaban que sería el atuendo femenil de la noche de boda.

Mediado octubre, tres días después de la Virgen del Pilar, sábado y festividad de Santa Teresa, Manolo el Cabra y Esperanza la Tuerta formalizaron ante Dios y ante los hombres su unión, que según los cánones de la época debía durar hasta que la muerte los separase. Vinieron días buenos y no pocos peores. Espilla con la colaboración de su marido cooperó a incrementar la tasa de natalidad nacional y formaron parte de la rutina de la vida del pueblo. Pero esto ya es de otra historia que no corresponde a todo lo dicho anteriormente.

121 comentarios en “Circa 1955

  1. Perroantonio
    jueves, 01/08/2019 a las 22:43
    Claudio Sifilis jueves, 01/08/2019 a las 21:27
    Sobre coches y chicas el mejor tema no es de los 80.

    Pues a mí me gusta el clásico de Prefab Sprout: Cars & Girls.

    Esas cosas eran las que se escuchaban en la radio comercial de entonces, comparen con la actual y ya me dirán si no es ¡Una clarísima muestra de la inevitable decadencia de occidente!

  2. “Para Tosantos se encontró una noche al llegar a casa, también en el umbral un serete de esparto con un buen porqué de nueces”

    Ésta es delicada como un soplo.

  3. Mientras media España dormita en el apartamento playero Adapts y el marqués mantienen vivo nuestro tejido industrial y tiramos de la economía productiva. Somos los orgullosos herederos del cabra y la tuerta.

  4. Oigan, señoras, que aquí anda uno en el políngano desde las 7:15 de la mañana fomentando la gobernabilidad de Estepaís. Eso sí, hoy me largo con viento fresco hasta más ver.

    Adelante, la carretera nacional es mía.

  5. Pues tenga siempre el ojo derecho esträbicamente fijado en la rueda delantera izquierda del coche que le precede. Esas décimas de anticipación salvan la vida de los avisados.
    Sabrá ustét lo que va a hacer antes de que el propio conductor lo sepa.

  6. ¡ Qué maravilla de relato !
    Y tampoco es manca la ilustración, aunque la Espita de la foto, pudiera ser la abuela de la de la historia, por como va vestida. Que si Espita tenía 8 años en el 36, no puede ser ella la de la foto. Que tendría que ir con una “bata” de percal de manga corta, y con la falda por debajo de la rodilla, de las del trabajo doméstico.

    Y sé que esto que digo es así, que yo llegué a conocer en mi infancia lo de la ropa cociéndose en un gran caldero de agua jabonosa, y los aclarados a mano, el último con “colorete” ( o sea, una bola de añil), aunque antes de los aclarados, las sábanas se tendían sobre la hierba, en el jardín, para que el sol terminara de blanquearlas…

    Y también viví la llegada del primer frigorífico a casa, un frigorífico con motor y tan ruidoso como un coche de la época, para sustituir a la nevera que enfriaba con hielo que traían de la fábrica, y que al derretirse pasaba por el serpentín y mantenía las cosas frescas.

    Lo que era diferente era el agua, que salía por todos los grifos de casa, y no hacía falta acarrear desde el pozo público del barrio…Pero incluso a finales de los 60, ( yo ya de madre de familia ) , conocí a personas que decián que su casa era una de las mejores del pueblo donde vivía su familia, porque estaba justo enfrente del pozo, y lo de acarrear el agua era muy fácil.
    En la última película de Almodóvar, se ve muy bien lo de los barreños…

    Gracias pues, y
    Buenos días a todos, antes de que se me pase

  7. Vamos a ver.
    El relato como dice ese señor al que nadie lee, es para saborear y oler.
    Cien veces mejor que una película.
    Al resto de esforzados trabajadores por España y la lectura ociosa veraniega algunos fichamos según las ordenanzas patrias a las 5.30 am.
    Prodigando las bellezas que andan y flotan ahí fuera.

  8. Ayer estuve en Madrid para unas gestiones, no tenían nada que ver con porteros automáticos.

    En realidad debían realizarse el pasado viernes, pero el AVE que había de llevarnos se quedó parado, triste como un perrillo amonestado, en la entrada del andén. Por lo visto no iban las pilas, o sea que no había fluido eléctrico, y pude comprobar lo frágil que es el mundo del transporte masivo rápido. Una hora y media después abandoné Sants y aplacé el plan para otro día.

    Ayer parecía que había caído una bomba de neutrones en Madrid. Calles y avenidas casi vacías, aparcamiento enfrente de mis destinos en Salamanca o Américas. Sol intenso, calor soportable y cielo hermoso: no se ha de vivir mal.
    En el viaje de vuelta a Atocha, un taxista clon de Sabina, charlatán por los codos, me sacó de mis silencios y acabé interesado por las habilidades de su señora madre, modista y costurera hasta la artrosis. Fenomenal, decía el taxista, pero no recuerdo acerca de qué.

  9. Por la noche vi la última de Almodóvar, que a su manera evoca un mundo parecido al de la entrada de hoy.
    No la terminé, por puro aburrimiento.
    Bueno, y porque la película versa sobre Almodóvar, quien es un tipo al que no soporto.

  10. Holmesss
    viernes, 02/08/2019 a las 10:11
    Ayer estuve en Madrid para unas gestiones, no tenían nada que ver con porteros automáticos.

    10/10

  11. Siempre que suena una canción de coches y chicas, esa canción está en mi subconsciente. Por que el tema de Prefab Sprout no es de coches y chicas, es en contra de la simpleza de las canciones rock sobre coches y chicas, sobre todo en contra de las de Bruce Springsteen: Bruce, hemos salido ardiendo, duele mucho más que los coches y las chicas.
    Unos aguafiestas.
    El disco anterior, el Steve Mcqueen, me gusta más. When love breaks down, pero en fin, me comentaban hace poco sobre las producciones de los 80 que en la batería aplicaban unos ecos cortados o algo así que ahora vuelven. Todo vuelve.

  12. Reverse delay, Don Claudio. Es un efecto que se puso de moda en la época. Por cierto, debo ser marciano pues sólo me suena el tema de Knopfler y cía.

  13. Los 50, me cuadra. Los mozos del pueblo de al lado le reclamaban al tío Sebastián que les debía un barril de vino por la boda de una de sus hijas con uno de los suyos.
    Harto de la reclamación les hizo el convite. Les puso al final de la calle y en lo alto estaba el barril, que procedío a partir a hachazos. El vino corrió por los pies de los mozos a los que gritó: ya tenéis vuestro vino.
    Y se metió en su casa y cerró la puerta.

    Sebastián y su hermano van a aceituna,
    Sebastián cogió dos, su hermano una.
    Sebastián y su hermano van a bellota,
    Sebastián salta, su hermano trota.

  14. ¿Por la ortografía?
    A Paddy McAloon se le comparó con el Paul McCarney de la etapa Wings, no con la de los Beatles. Eso no lo he descubierto yo.

  15. No hay cristo que se fíe de las recomendaciones literarias. La gente confunde épocas, personajes y ambientes con estilos. Viene esto a cuento de Un caballero en Moscú.

    -¿Qué tal es?
    – Ah, es estupenda. Ex-ce-len-te. Trata de un aristócrata ruso que regresa a Moscú en 1918 para, etc., y es condenado por un tribunal revolucionario a etc.

    El argumento tiene buena pinta. Pero ya saben que eso no significa nada. Hay gente que hace orfebrería observando desde la cama el trozo de calle que ve desde su balcón y hombres de acción incapaces de mantener nuestro interés por sus dislocadas andanzas durante más de un párrafo. Como no logro descubrir a cuál de las categorías pertenece el autor, sigo minando:

    – ¿Está bien escrita?
    – ¿Eh?
    – ¿Cómo escribe?
    – De puta madre, escribe de puta madre.
    – Ya. ¿Te recuerda a alguien?
    – Ummm…Sí, sí: es tipo Scott Fitzgerald.

    Bueno, por mucho que desbarre, aunque se quede en Scott, eso es ya mucho. Así que me hago con ella. Efectivamente son los años veinte y hay aristócratas, escritores alcoholizados, veraneantes decadentes, automóviles que son aún más carruaje que coche, actrices desdichadas, tenores caídos en desgracia y grandes hoteles (y bolcheviques, muchos bolcheviques), pero quien escribe no es precisamente un estilista como Fitzgerald. No obstante, me admira que haya quien, no teniendo grandes facultades, sea capaz de disponer piedra sobre piedra hasta levantar una choza entera con su tejado a dos aguas. En resumen, es buena lectura de verano.

    Y ahora volvamos a Bulgákov, que es de lo que se trataba. Que tampoco es un estilista, sino más que eso. En realidad, es nada menos que el autor de una de las tres mejores novelas del siglo XX. Y esto no es una boutade como lo de Malaquais. Esto estoy dispuesta a firmarlo con sangre.

  16. No sé por dónde empezar a contarles por qué creo que El Maestro y Margarita no es un suceso común, en ningún sentido. No me refiero al argumento, que ya conocen y que se puede resumir así: el Diablo llega a Moscú (al Moscú postrevolucionario) y la lía parda. Tampoco me refiero a las historias paralelas o entrecruzadas, aunque la noveladentrodelanovela del encuentro entre Pilatos y Jesús, la traición de Judas, el personaje de Leví Mateo y la crucifixión vale por sí sola un olimpo. Ni por poco común me refiero a todo lo que la rodeó: los doce años agónicos de escritura; el juego macabro que se trajo Stalin con B. todo ese tiempo, arruinando su vida espiritual a cambio de perdonarle la física; los perpetuos cambios en el título y los nombres de los personajes; la quema del manuscrito por Bulgákov y la intervención de su viuda; los samizdat que corrieron por el país durante décadas; la publicación años después de muerto Bulgákov, etc.

    No es común porque un lector no encuentra algo que vuela tan alto más de unas cuantas veces en la vida. Sin proponérselo, seguramente, Bulgákov escribió algo que está a la altura de lo que sólo han podido escribir hombres que, quizás precisamente por estar limitados en su expresión, por verse en la obligación de dar un gran rodeo, de armar figuras, de hablar de lo que querían sin parecer que hablaban de eso sino, qué sé yo, de unos lances de caballerías, dieron lo mejor. En este sentido, MM es un regalo que nos hizo Stalin, a blessing in disguise. Pero no quiero ir por ahí, ya hay ríos de tinta sobre esto. MM, como el Quijote, no necesita ser leída en ninguna clave para ser disfrutada. Su lectura literal sobra y basta. El placer del texto.

    Señores, cuando llegas a la escena en que Woland monta su número de prestidigitación en el teatro de variedades y enloquece a los moscovitas, o a la escena en que Margarita conoce por primera vez a Woland, mientras Él y su gigantesco gato negro Beguemot disputan la partida de ajedrez, o se te reviran las entrañas o es que estás muerto y aún no te has dado cuenta.

  17. Pirata Jenny :
    A mí, “A gentleman in Moscow” de Amor Towles, me pareció un libro muy entretenido, y perfecto para relajarse. Pero, por supuesto, lo leí en el Kindle, y ni se me ha pasado por la cabeza comprármelo en buena edición en papel. Así que, una vez más, estoy con usted.

    El Maestro y Margarita, lo leí hace ni se sabe, en la época en que leía a todo lo ruso que encontraba, y la verdad es que entonces me aburrió. Seguramente me resultaría demasiado “culto”, y me recordaría demasiado al Fausto de Goethe, ( a G. le tengo una inquina especial, que mi germanófilo es forofo, y me lo citaba a todas horas en aquella época ). El caso es que ya no lo tengo.

    Pero, de momento al menos no me ha fallado ni una sola de sus recomendaciones de libros, los de Dovlatov, los de Newton Thornburg, de Brian Panovitch, y tantísimos más, así que, me he ido a mi cuenta de Amazon, y me he comprado “El Maestro y Margarita”, para mi kindle. Y este verano le daré una nueva oportunidad.
    Que en estos momentos, ya , ni me molesta Goethe, ni me afecta para nada la Historia Sagrada, y eso. Así que lo leeré con ojos nuevos. Puede que demasiado nuevos, que, para disfrutarlo sea necesario un bagaje de fondo del que espero haberme desprendido hace ya años.
    Pero eso es lo que hay.
    En cualquier caso : Muchas Gracias.

    PS : Y buenos días a todos, antes de que se me pase

  18. Tengo la edición magnífica que hizo Círculo de Lectores en 1992 con profusión de fotos y estudios complementarios. La leí en 1994 y quedé fascinado, este verano repetiré su lectura. En la biblioteca del Zulo está “todo”.

  19. Viejecita, ni Cervantes ni Goethe, no coincidimos en ninguna lectura.
    El fausto, y el Quijote son libros de cabecera, si bien de Goethe me interesan más sus escritos sobre la luz y el color.
    Usted, como la mayoría aquí, han leído mucha más literatura que yo, pero sobre todo son capaces de recordarla.
    Yo sólo mantengo posos en mi persona con lo vivido y aprendido, también, y seguramente más, con lo que he olvidado voluntariamente o rechazo recordar para poder darme un respiro.
    Cada vez que llego a una observación o curiosidad, me gusta más llegar en solitario, como un hombre que nada sabe y que necesita descubrir la rueda, concluir que la tierra es redonda, o qué es la luz.
    Tratar de explorar la inteligencia propia con la observación, y recurrir a lo sabido cuando no encuentras salida, o una salida que te deje tranquilo.
    Trato de quitar, más que de poner. Trato de ver más que saber en abstracto.
    Hacer la pequeñez circundante más grande concentrando lo esencial.
    Más luz, mucha más sombra para verla.

  20. El Chivite 125 Blanco, lo tenía en la cumbre del blanco Patrio, y no demasiado lejos de los Borgoñas que he podido probar.
    El tinto lo habré tomado un par de veces, pero siendo bueno, nada puedo destacar.

  21. Viejecita
    viernes, 02/08/2019 a las 16:50
    A esta señora, el ser tuerta no la hizo menos atractiva, al contrario. Claro que ella llevaba un parche, no un ojo de cristal

    TUERTOS DUROS

    El director de cine Raoul Walsh contó en una ocasión que, en el curso de una cena elegante, el irascible John Ford, empezó a quejarse de que le dolía su ojo malo, el del parche. Walsh, como es bien sabido, también llevaba parche, pero no tenía ojo debajo, pues años atrás en extraño y aterrador accidente de coche ocurrido cuando cruzaba el desierto en su coche, una liebre sobresaltada por las luces del vehículo había atravesado el parabrisas de un salto y se lo había arrancado.

    Walsh agarró un tenedor y le dijo a Ford: “Venga, Jack, te lo saco y así no te dolerá más”. Ford le lanzó a su colega una mirada asesina pero dejó de quejarse”.

    (Aprovecho la oportunidad para recomendar las memorias de Walsh, El cine en sus manos)

  22. No soy de coleccionar, tampoco puedo ciertamente, tengo lo que me puedo permitir, pero alguna de estas motos sí que tendría.
    Sus precios actuales, comparados con el esfuerzo que requirió hacerlas, o mantenerlas vivas, es más que razonable.
    La Benelli sobrealimentada, o la cuatro cilindros de 125, entrarían en mi garaje, y las sacaría a alguna carretera o en carreras.
    Las motos quieren correr, es como mejor se mantienen, es como su mecánica deja de gotear para carraspear, toser o soltar un llama.
    Las motos odian los museos, donde se las decora en exceso, como a las viejas glorias de la pantalla.
    Las motos tienen sus cicatrices, se caen o se gripan, la labor de un propietario es que no gripen ni se caigan, pero no por no usarlas, sino por cuidarlas para que corran, no para salir en las fotos.

  23. No conocía esa anécdota, Gomez ( 08’47 ). Y me ha encantado. Aunque lo de la liebre me ha parecido terrorífico. Iré a Amazon a ver si tienen el libro de Walsh para kindle, y si lo tienen, caerá.

    Sí que leí hace años un escrito del que no recuerdo el autor, que decía que para el cine, y para la fotografía, el ser tuerto era una ventaja considerable, que los tuertos lo ven todo plano, sin perspectiva, como se ve en la pantalla, y como lo ve el público, y que tienen sus propios trucos para retratar la profundidad …

    Gracias pues, y hasta luego, espero, que ahora tengo que hacer la lista de lo que necesito, e ir al Hipercor a por víveres para el fin de semana.

  24. No recuerdo si esta anécdota de los parches figura también en las memorias de Walsh. Yo la he sacado de un libro del director de cine Peter Bogdanovich. Ayer, por cierto, vi una notable pelicula documental de Bogdanovich sobre Buster Keaton en el Verdi. (Odio ese cine, pero sólo la echaban allí en toda Barcelona, así que no hubo otra) Éramos tres en la sala, y dos de los tres íbamos juntos. Buster Keaton, dicho sea de pasada, le encantaba a mi difunta abuela. Recuerdo que una vez, cuando yo era muy pequeño, ella me contó que de joven sus películas preferidas eran las de Pamplinas, pues con este nombre –o también Cara de Palo– se conocía por estos pagos a Stone face.

    La película de Bogdanovich, ya que estamos, es tan magnífica como cabía esperar viniendo de quien viene, un repaso exhaustivo y emocionante tanto a la vertiente biográfica como a la puramente cinematográfica del cineasta: desde sus obras maestras independientes de los años 20 –incluso dos largometrajes por año, en ocasiones– hasta sus problemas con la llegada del sonoro, el maltrato y posterior despido por parte de la MGM y, cómo la otrora gran estrella de la pantalla, terminó llorando entre toma y toma en algún rincón del estudio o se vio abocado a integrarse en el equipo de guionistas de los Hermanos Marx a cambio de unos pocos pavos. Por fortuna, casi al final de su vida gozó de un redescubrimiento por parte de la nueva generación de público y cineastas jóvenes. (Hasta Chuck Jones, el creador del Correcaminos, confesó lo mucho que habían influido en sus películas cortas las persecuciones de Keaton). En cualquier caso, The great Buster es una de esas películas que hay que ver antes o después, un sensible y excepcionalmente documentado homenaje a uno de los más grandes artistas de todos los tiempos, que ademas, por si fuera poco, hizo reír a mi abuela.

  25. Si lo imaginaba, de hecho ayer me llamó un amigo de Pamplona comentando cosas parecidas de lo que les espera allí con esta señora.
    El la detesta hasta en lo físico, dice que tiene la cara de una histérica que no come bien, y que de ese aspecto no puede uno fiarse.
    También es cierto que mi amigo es de Tafalla, aunque vive en Pamplona y vivió muchos años en San Sebastián.
    Su padre fué muy perseguido por los “socios” y murió casi escondido.
    Pero vamos a ver, le digo yo, lo que tenemos es lo que la gente está decidiendo, por acción y por omisión y por miopía supongo, dejando convertir la vida de las personas en este zarzal absurdo.
    El 125, ya no lo bebo, aquí encuentro cosas a esa altura por menos dinero.
    Pero bueno, sí que lo es.
    Arrepentirse?
    No deja de ser un desquite lógico, pero por ese camino, cada vez nos queda menos, tendiendo a nada.

  26. También es cierto, que vamos a asistir a una toma de posesión parecida en España, y a la izquierda le va a parecer lo más progresista del mundo mundial.
    Como decía la canción de un compañero de mi hijo:
    “Y el futuro?….a tomar por el culo¡¡¡¡
    Ni más ni menos que el NO FUTURE de los punk.
    No tenemos futuro algunos, nuestra forma de ver las cosas, pero los demás sí, o eso creen hasta que vean el resultado de sus mecanismos y sus dejaciones, pero eso ya será más tarde y no será culpa suya, sino del enemigo que batieron.
    Seguiré vivo y mirando otras cosas sin perder de vista lo que está delante.

  27. Gómez, era un genio total Buster Keaton, una de esas escenas que perduran para siempre es cuando le cae encima lateralmente una pared de una casa entera y el emerge intacto a traves de una ventana. Además del cálculo exactísimo los cojonazos que tenía.

    https://youtu.be/zsyRhRR5Iu4

  28. Tuve la fortuna de que en el colegio donde estudié hubiera un magnífico cine y teatro profesional. La verdad es que durante ocho años fui, junto con un par de secuaces, uno de los encargados de atrezo del mismo en los festivales teatrales, y gran parte de mis mejores recuerdos de la infancia están ligados a este mágico lugar y sus casi infinitos pasadizos y recovecos. De vez en cuando, normalmente coincidiendo con alguna festividad, se organizaban también maratones nocturnos cinematográficos como Cinco horas de cine de terror, Cinco horas de cine cómico o Cinco horas de cortometrajes. No me perdía ni uno. Fue precisamente en este último evento de cortometrajes, allá por el 73 o así, cuando tuve la oportunidad de ver éste de Keaton, realizado poco antes de su muerte para la agencia pública de películas de Canadá. Ya siento.

  29. Exacto, Adapts. La escena se ha repetido hasta la saciedad posteriormente, pero en el caso de Keaton, un leve error habría significado su más que probable muerte. Bodganovich repasa, secuencia por secuencia, algunas de las lesiones y fracturas que sufrió en los rodajes. Destaca el hecho de que se rompiera el cuello en una escena sin ni siquiera darse cuenta. Quizá le ayudó el hecho de que comenzara su carrera en el vodevil, a los seis años de edad, en un número en el que su padre lo lanzaba por el escenario o al público como un fardo.

  30. También me arrepiento de haber ido a Cintruénigo a comprar el moscatel en botella de 375 cl del que fui devoto cuando la época de la de Bilbao.

  31. Los de Cintróñigo son muy particulares. Los conozco bien. Cuando te ven por la calle saludan tal que así:

    — ¡Tó! ¿Cacesay pues?

  32. Desde siempre he practicado la no violencia. Yo he visto señores que sacan a pasear al perro y le dejan estercar sobre la acera y no he apalizado al dueño para después ahorcar al can en una farola, por ejemplo y/o viceversa. Tampoco suelo jactarme de ello porque es genético, mi abuelo por ejemplo venía a casa y decía de alguien que le había hecho una jugarreta en la vida: «qué buen Dios, tenía que haberle roto los bwebos de una patada, qué buen Dios», y siempre con el «Qué buen Dios» en la boca, y eso que era ateo. Pero mucho de aquí y poco de allá, porque hasta donde yo sé jamás asesinó al que se lo mereciera, ni por cuestiones de lindes o por lances de juego o porque algún gañán pretendiera a mi abuela, o cosas así.

    Dicho lo cual, si yo estoy el otro día sobre el céspet, agarro por el cuello al tontopollas del Cabrajarrrrl tras haberle segado la pierna a Lemar, y le meto a Locas Váquez por el culo (y de cabeza). Qué buen Dios, ¡por estas!

  33. En Herce no esparragan, son más de cebollas, pero te saludan ellos con:
    Qué vida compañero…
    Que te enamoras del pueblo y coges el acento de inmediato.
    Ellas son más zalameras y te reciben con un:
    Amante, que majo estás…

    Cuando salía el tío Tiburcio el del bar, por robarle las tiras de la cortina de entrada, nos soltaba:
    Os voy a correr a cantazos por toa la era.
    Qué más hubiera querido, que estaba matao por la artrosis.
    Y hacíamos barcos de vela con aquellas tiras en el secarral, cerca del regadío, en las choperas.

  34. Se solían meter muchísimo con Chaplin. en mi juventud, por comunista, por su afición a las chicas jovencitas… Pero no debía ser mal amigo. Que cuando Buster Keaton estaba olvidado, se lo puso al lado, en esta escena de Candilejas ( la mejor, para mí, por supuesto, no necesariamente para los que de verdad saben )

  35. La MV Agusta F4 salió de fábrica por el empeño de un gran ingeniero.
    Quería hacer “la moto”.
    Recurrió a todo lo de más alto nivel de la época, y sobre todo a los colores de la marca original.
    La voluta de los cuatro escapes rodeando los bajos y la trasera del motor para desembocar en cuatro salidas individuales en forma de puro, son sublimes, un ejercicio de estilo y una concepción estética de artista, que hace desaparecer las trompetas de los laterales, y consigue una estrechez inaudita para una moto de ese porte.
    Sólo la he admirado y he montado en parado para ver su postura.
    Impecable.
    De los que conozco aquí, Marqués es uno de los felices propietarios, que puede hablar más que yo de ella, pues la ha exprimido por esas carreteras.
    Me gustaría escucharle, o leerle.

  36. Viejecita, usted sí que sabe. A diferencia de los Marx, Chaplin no sólo puso a su lado a Keaton en el momento más bajo de la carrera de éste, sino que cuando alguien le preguntó cómo le había tratado el inglés en el rodaje, respondió:

    –Como un rey.

    Cierto que cuando nos pasaron Candilejas en el colegio acabamos la proyección con un sonoro pateo y arrojando los bocadillos a la pantalla por sobredosis de lágrimas y drama. Hace unos años le di otra oportunidad en la filmo y lamenté no haber llevado ningún bocadillo esta vez.

  37. Gracias Gomez ( 12’29 )
    A mí, esa película me hizo llorar a moco tendido cuando se estrenó, y me encantó. Y la tengo en casa, y, de vez en cuando la vuelvo a ver.
    Mi excusa, es que como no íbamos al colegio, que estudiábamos el bachillerato por libre, mi hermana y yo asistíamos cada mañana a la academia de ballet de Valentina Kashuba, en el horario para profesionales, con compañeros de clase que han llegado a ser primeras figuras en París o en Londres , o a tener su propio ballet.

    Y yo soñaba con convertirme en bailarina profesional, y lo decía, e iba todo el tiempo con un cuadernito, apuntando coreografías para cualquier música que oyera… Hasta que, a mis 11 años, con la excusa de que yo estaba un poco anémica, nos sacaron de la academia. A mi hermana no le importó, pero yo sigo colgada del ballet.

  38. GRACIAS A LA TECNOLOGÍA

    Compro almeja fina y mejillones en una depuradora de la costa gallega, no lejos del “finis terrae”, mientras veo cómo los delfines (arroaces, les dicen por aquí) se zampan mi proyectada pesca vespertina y gracias al teléfono inteligente, puedo disfrutar de la charla de Chopsuey.
    Lo hago además, sabiendo que el marqués y otro puñado de ilustres ilustrados siguen alimentando las calderas de la economía nacional, lo que me da tranquilidad de ánimo y espíritu.

  39. Gómez
    sábado, 03/08/2019 a las 13:03
    Creo que el problema es que éramos niños asilvestrados.

    ¿ Problema eso ?. A mí me dan pena los niños de ahora, tan poco asilvestrados, justamente, con todos los minutos del día en distintos cursos, de golf, de violín, de piano, de coro, de judo, de chino… incluso en vacaciones, y siempre vigilados.
    Niños que no saben lo que es ir al monte a por moras, o a robar manzanas, o tocar campanillas en las puertas, y esconderse cuando alguien vaya a abrir, treparse a los árboles, jugar en la calle, o montarles un zafarrancho a los curas o a las monjas del colegio…

    Ese asilvestramiento, ( medio año, la parte que pasábamos en San Sebastián, con mi abuela Marichu ), lo recuerdo como la parte feliz de mi infancia. A pesar de las misas al amanecer en Urgull, de las novenas, de los rosarios, de las vidas de santos… que, por otro lado tenían sus contrapartidas placenteras.

  40. (iii)
    Cuando cumplí los 3 años empecé a ir un colegio de monjas en la calle de San Roque, muy cerquita de casa. Mi madre no me dejaba ir solo, algo absurdo para un hombre que fumaba Chester, y me obligaba a ir acompañado de Don Angel y sus dos hijas los cuatro cogiditos de la mano. Aquello me daba mucha vergüenza, mi prestigio en el barrio se resentía, así que un día en que Don Angel se distrajo mirando una chavala que pasaba, me escapé. Salí corriendo y me volví a casa para esconderme en casa de Angelito Horrillo que vivía en el ático y era muy gracioso. La gente decía que era “un poco toligui” porque se cagaba en los pantalones aunque ya fuera un señor mayor. Yo también era “mayor” y se me escapaban muchos “pedillos pintureros” como los llamaba mi abuela cuando me lavaba los calzoncillos.
    Me distraje con el toligui y se me pasó el tiempo hasta que escuché a mi madre llorando y a Don Angel diciendo que había movilizado a toda la policía en mi busca. Presumía de tener “contactos a alto nivel” y aseguraba que resolvería el secuestro con rapidez, que si era necesario hablaría con el Caudillo. A mí esto me asustó porque mi abuela decía que el tal Caudillo había mandado fusilar a mi abuelo que no había hecho nada malo aparte de ser un poco rojo. Seguí escondido en casa de Angelito pero por la noche llegó su hermana Marialuisa que era taquillera en el cine Europa y quiso bajarme a mi casa.
    Me entró tal canguele que me empezó a doler la tripita, no sé a quién tenía mas miedo si a mi padre que llegaba esa hora del trabajo, a Don Angel o al caudillo ése que fusilaba. Marialuisa bajó al tercero para chivarse y oí gritos de que me iban a dar un “escarmiento” que no sabía lo que era pero me lo imaginaba. Cuando mi padre y Don Angel me echaron mano me use a dar gritos y a decir que me dolía mucho la barriga pero empezaron con el escarmiento que comprendí consistía en una “mano de hostias” como decía el chuleta de mi barrio al que me quería parecer. Mi abuela se interpuso entre las dos fieras y dijo que a ver si iba a ser una apendicitis. Me aferré a ese diagnóstico diciendo que había una epidemia en el colegio, le había oído esas palabras a la madre Pilar y me parecía que eran muy chulas. Mi abuela le dijo a Don Angel : “No toque al niño o no respondo”. “Pero doña Mercedes este mequetrefe es un farsante, hay que curarle con jarabe de palo”, insistía furibundo. “Mire Don Angel, que ya nos conocemos, usted se entretiene con las musarañas y sobre todo mirando a las chavalas por la calle, a partir de ahora llevaré yo a mi nieto al colegio y de gracias que no se lo cuente a Doña Alejandra que es una santa”.

  41. marquesdecubaslibres
    sábado, 03/08/2019 a las 13:41
    (iii)

    Ese sí que es un niño asilvestrado precoz. Espero que haya muchos capítulos más. Y así eran las abuelas antes.

    Y los que no han tenido una infancia asilvestrada, se pretenden resarcir de mayores,( o sea, de viejos pero no adultos, que ser adulto es otra cosa ), a base de “escraches”, de soflamas contra los que sí se han hecho adultos y han apencado, aplaudiendo que se atice a los Policías Nacionales , a los Guardias Civiles que nos hacen de Ángeles Guardianes, y así…

  42. La F4 Evo O3 es irrepetible, por eso presidió la expo del Guggenhain en Bilbao. Mi unidad lleva cambio con relación cerrada, es de cassette y se podía elegir entre 3 opciones. Puedes meter las 5 marchas como si fuera una trial ya que el motor tira muy desde abajo, sacrifica eso sí la velocidad punta que se queda en 260. Las válvulas radiales, copiadas de los viejos Ferrari de F1, permiten que sea un tractor a cualquier régimen. Es muy corta y baja, tienes la sensación del asfalto sobre la rueda delantera muy cercana.
    Me permito cuando me quieren adelantar el ponerme a la derecha y dar paso con la mano, eso sí, voy acelerando para que se queden en paralelo y no me puedan sobrepasar mientras insisto con la mano en que pasen. Qué placerrrr.

  43. Ya tengo mi cartel para mi Cash Party, que es ahora. Para eso he pagado 3 euros por ese CD de Johnny Cash y otros 3 por el «Guerrilla Love In» de los Droogs (vaya título para un episodio del árbol partido).
    Fiesta con latas de la IPA de Mahou.
    El Día 17 estaré en Daimiel, si no encuentro el zulo, llamaré al marqués, mi teléfono ha cambiado dos veces desde que nos conocimos, pero Josenez me recordó los datos del contacto.
    Alta o baja cultura, el rock and roll y la cerveza son lo más importante. En tercer lugar las mujeres, por que ellas no quieren ser las primeras.
    El cartel.

  44. A mí no me gusta que me recomienden libros, me gusta que me los cuenten, por que seguramente no voy a leerlos.
    Hace poco, aquí se vinculaba una entrevista a Juan Abreu que se titulaba: “Si llegara algún día a caer en la literatura costumbrista me pegaría un tiro” en la que añadía: « Soy un cronista, más bien. Un moralista. Un educador.»
    Decía que todo (o casi todo) lo que se publica en España, es costumbrismo. Gracias, Abreu, ahora entiendo algunas cosas.

    Por entonces yo estaba empezando «un asunto tenebroso», de Balzac, considerada por algunos la primera novela policiaca, pero también una obra maestra del costumbrismo. Tras la revolución francesa, con Napoleón en el poder, a punto de autonombrarse emperador, hay una ley de la república sobre «emigrados»: La gente que huyó de Francia puede volver siempre y cuando no pertenecieran al ejército.

    Esta ley es un problema para la nueva Francia, ya que los militares que quieren volver, solo pueden hacerlo organizando una contrarevolución para volver a instaurar la monarquía. No sé por qué, los monárquicos se llaman hijos de San Luis, los que luego vinieron a España por Fernando VII.

    En esta novela, Napoleón y Joseph Fouché son personajes secundarios. Joseph Fouché es el primer ministro del interior de la historia, fundador del espionaje moderno y se puede decir que culpable de que otros fabriquen pruebas falsas contra unos «emigrados» que están en suelo francés. Me falta por leer el capítulo del juicio así que no os puedo contar el final.

    Aunque Juan Abreu no lea Chopsuey, me permito decir que todos estos periodistas opinadores y educadores moralistas ambicionan influir sobre la legislación desde sus artículos periodísticos y desprecian el costumbrismo, por que el costumbrismo siempre expondrá las vergüenzas de las leyes.

  45. Curiosamente, Un asunto tenebroso data del mismo año, 1841, en que apareció el que es considerado unánimemente como primer relato breve policial, Los crímenes de la calle Morgue. Sin embargo Poe iría más lejos que sus contemporáneos, pues la pareja formada por el infalible y altanero chevalier Auguste Dupin y su compañero y narrador de los tres relatos donde éste apareció sentó las bases del género detectivesco –que bien podría denominarse asesinato resuelto en biblioteca–, bases que, de manera casi inalterada, se perpetuaron hasta nuestros días con Conan Doyle y su Holmes o Agatha Christie y su Hércules Poirot, por citar dos de los más relevantes.

  46. Te esperaba, Gómez, con la mención a Poe. Me he cargado el relato breve al decir novela y ser del mismo año. En cualquier caso, unánime no, son los dos contemporáneos, los primeros y no se perecen nada.

  47. Yo he dicho “relato breve”. Por otra parte, contra la afirmación de que Los crímenes de la calle Morgue fue el relato que inauguró el género detectivesco –he acotado, incluso, alguna de las características del género– no hay opiniones, por lo menos opiniones sólidas, en contra.

  48. De hecho, puedes encender la televisión a cualquier del día o de la noche y cuando veas un programa de consumo tipo Crimen en el paraíso, El mentalista, Monk o la inefable Se ha escrito un crimen, por no citar, repito, cualquier serie o película de Sherlock Holmes, Poirot o sus respectivas fotocopias, se da uno cuenta de el género apenas sufrido variaciones significativas desde que lo creara Poe en 1841 con su relato del gorila de borneo asesino.

  49. Adaptaciones, vamos a darle una miradita al señorito E. Krauser y su depurada técnica. Utiliza además un Kemper, un “modelador” de amplificadores (y otros males de la sociedad rockera) que dicen es imposible distinguir de los originales. Se ahorra uno un dinerito con un chisme de esos.

  50. Entonces «un asunto tenebroso» no cumple con los cánones del género detestivesco. (Sólo quería provocar una reacción). Gracias por la aclaración, Gómez, lo que he dicho lo he sacado de internet y no me interesa defenderlo:

    «De un Asunto tenebroso, que se publicó en forma de folletín entre enero y febrero de 1841, suele decirse que fue la primera novela policíaca del mundo. Rigurosamente coetánea es otra gran pieza fundacional del género, Los asesinatos de la calle Morgue, del americano Poe, aparecida este mismo año, pero se trata de un relato breve que no hace más que establecer las clásicas reglas de la investigación como desafío al ingenio. La obra de Balzac tiene una amplitud mucho mayor, y no sólo por el número de páginas; vemos como la ficción invade la Historia con mayúscula para servirse de ella, pero también para explicarla, y como el enigma llega a adquirir luego secretas resonancias casi inconfesables.

  51. Es absurdo comparar una obra con otra, partiendo de la base capital, además, de que una es una novela y la otra, un relato breve, con todo lo que ello significa. De hecho, por mucho que fueran contemporáneos, me cuesta imaginar dos autores con intereses y estilos más diferentes que Balzac y Poe. Pero desde luego que asegurar que Un asunto tenebroso tiene “una amplitud mayor y no sólo por el número de páginas” ya es para denunciar el artículo a doña wikipedia por ridículo.

  52. Ok, disculpa, me gusta Poe, no es de mis favoritos, pero me gusta. He leído tres relatos creo y he visto varias películas de Roger Corman.
    Es que Un Asunto Tenebroso me ha gustado mucho, pero es que me gusta que se busquen tres pies al gato.

  53. Ximeno de Atalaya
    sábado, 03/08/2019 a las 19:24

    Menudo fiera. ¿Lleva una Suhr? No he sido capaz de verlo. Strato claro.

    Conozco el Kemper y otras maravillas, de hecho tengo algo ni comparable que es el Zoom GX3 y ya como te descuides te pasas más tiempo configuråndolo que tocando. Alguna emulación de amplis que lleva no suena mal. Igual es porque lo meto por mi HH MOSFET 80/100 que tendrá unos treinta y cinco años.

    Pero ya sabrás que el amigo Bonamassa es de la opinión de que ahora hay mucha mariconerīa y que para sonar bien lo que hay que hacer es darle caña al Marshall y un Tube Screamer.
    Acabará con acùfenos, fijo.

  54. Me ha gustado mucho cuando la flamante presidenta de Navarra se calzaba auriculares para entender lo que le soltaba la tal Cabracho Ruiz. Me recordaba aquel episodio del Senado, años ha, con Montilla farfullando catalán y Chaves, otro andaluz, con el mismo aparato. El Régimen será una mierda, pero qué momentos. Será por dinero.

  55. Buenos días a todos :

    Vengo en este primer descanso, ( no se hagan ilusiones, que hoy supongo que habrá muchos mas, que los marcianitos y sus padres están en Asturias ), vengo pues, para avisar a Claudio Sífilis :

    ¡ No destripe los finales de libros ni de películas !. Que creo que soy la única aquí, que necesita saber lo que ocurre al final, y no sólo al final del todo, sino al final de cada escena de intriga, y que leo con movimiento de lanzadera, adelantando, y volviendo para atrás a donde estaba, para poder disfrutar del libro o de la película, Y suelo releer inmediatamente los libros que me hayan gustado mucho, que a la segunda lectura, me entero mucho mejor de todo, y me gusta más.
    Pero, ya digo, creo que soy la única a la que le ocurre eso aquí. Y me echaron un merecido rapapolvo, por desvelar el final de “Logan”…
    Si dejase usted su buzón de correo aquí, o diera permiso a alguien que lo conociera, para mandárselo a uno, podría uno pedirle esos “spoilers” a título personal, pero comprendo que es mucho pedir.

    Ya siento

  56. En el video utiliza una Fender muy, pero que muy, personalizada. Lleva dos Hot Rails mas una Single Coil de alto rendimiento en el mástil. Por otra parte parece que los potes se encargan de las configuraciones de las Hot en cambio de fase, serie-paralelo y cosas de esas.

    Ahora utiliza una Charvel San Dimas Guthrie Govan que lleva todo eso de fábrica.

  57. Ayer no me decidía si llevarle a Hortense su primera trompeta (de metal, de las indestructibles) o el pack de cinco discos de J.Cash que ya me he aprendido para que acompañe sus noches ” joteras”.
    La niña tiene dos semanas y media, pero viene más precoz que el marqués.
    Ya tiene bigote¡
    Más bien tiene bigotes, ha salido a su abuela paterna, con los tintes germanos de su madre del este de Francia.
    Ya es directora y PDG de la sociedad paterna.
    Finalmente me decidí por los discos, que a su padre le gusta el Cash, y me lo agradecerá cuando la acompañe en sus “fiestas nocturnas”.
    Me estoy haciendo viejo y me gustan los bebes. Los bebes de los otros, se entiende.
    Son una monada y me despiertan instintos que no tuve en el momento que me tocó, pero que ahora me enternecen mucho, como si fuera un abuelo.
    Sobre todo cuando me marcho, también es cierto.
    Pues allí les dejamos a sus papas, al dictado de la criaturita.
    El viaje de vuelta fué un largo suspiro de alivio.
    Nosotros ya hemos estado en esa, cada uno por su lado y cada uno en su papel, que sigue y seguirá vigente.

  58. No tengo spoilers que enviarle, Viejecita, tengo la costumbre de amagar que voy a contar el final cuando hablo de libros o películas, y muy raramente en verdad lo hago. No voy a cambiar y no guardo registro.
    Traiga usted aquí su spoiler de Logan a ver si la echan.
    Es broma, ¡qué haríamos sin la fan number 1 de chopsuey!

  59. Claudio Sifilis
    domingo, 04/08/2019 a las 09:58
    Traiga usted aquí su spoiler de Logan a ver si la echan.
    Es broma, ¡qué haríamos sin la fan number 1 de chopsuey!

    Más bien
    ¡ Que haría yo si me expulsaran de Chop Suey ! ( como me han expulsado, con mejores o peores modos, de bastantes sitios ya ).
    Y no voy a reincidir en lo de Logan, que es una película que me requetechifla, y no se la quiero chafar a nadie más. Que me regañaron entonces, y con toda la razón.
    Y pedí perdón entonces, y lo vuelvo a pedir ahora
    Ya siento.

  60. Este es uno de mis temas preferidos de Ian Dury. En su momento disfruté mucho con esta música, y me resultó reconfortante verle en escena como se movía pese a sus deficiencias físicas, cuando yo no veía futuro a mi vida por las mías.
    Sin embargo el tema que sería el himno que adoptaría el público como su tema fetiche, nada tenía que ver con lo que se suponía.
    Sex, Drugs and RR.
    Un artículo interesante.
    Lo he vuelto a reescuchar, y su humor cada vez me gusta más, aparte de la calidad instrumental de los temas.

  61. Jjajjjajajjjajabbababjjjjaaaaaa

    3. “A la gente le gustan los solos de guitarra”.
    La gente odia los solos de guitarra. De hecho, hay una gran cantidad de personas que odian tanto los solos de guitarra que incluso si tocas una sola nota con el más mínimo vibrato, hacen una mueca.

    Un guitarrista piensa que un solo suena genial. Un no músico piensa que suena como un gato en celo. No estoy bromeando.

  62. Durante años, National Geographic y los documentales de la BBB nos han informado de que, entre julio y septiembre, se produce la mayor migración animal del mundo cuando ñus, cebras y gacelas atraviesan el rio Mara entre Kenia y Tanzania. Pues bien, esto no es verdad.

    La mayor migración animal se produce entre los meses de julio y septiembre cuando millones de simios bípedos inician sus desplazamientos vacacionales, bien para huir de su residencia habitual hacia otros lugares igualmente colapsados, bien para regresar al hogar de sus ancestros. Esta migración estacional de tipo circular (con retorno al lugar de origen en días o semanas) aún no ha sido recogida en ningún documental, a pesar de resultar tremendamente divertida y ser el mayor espectáculo del mundo, con millones de bípedos moviéndose en todas direcciones del globo a pie, en bicicleta, ciclomotor, automóvil, ferrocarril, aeroplano o barco.

  63. Coincido al 100% con el “decálogo” del guitarrista clueco. Hube de deshacerme de una colección de guitarras de marca por motivos económicos y las voy sustituyendo por bichos mucho más económicos pero fabricados a la medida de mis ¿necesidades? Dejémoslo en caprichos.
    El resultado no puede ser mejor: Suenan como yo quiero, se dejan tocar suavemente y a ningún guitarrista colocado (o no) se le pasa por la imaginación pedírtelas prestadas para una cosa. No hay marca, da igual como suene, no la quiero.
    Ahora estoy en el balneario, pero mañana le paso unas fotos del último capricho: cuerpo de caoba de una pieza, tapa de arce podrido y rizado, acabado en “nitro”, mástil de arce rizado sin barniz, acabado al aceite, diapasón de ébano y S-S-H. Un pepino, vamos.

  64. Soy de esa opinión, Adps. Dispararía contra el guitarrista (o el pianista o el batería) cada vez que interpretan un solo llenando de barroquismos la melodía para que todos sepamos que son unos virtuosos de cojones. En el jazz, lo que más me molesta de los conciertos son esos minutos interminables en donde cada uno de los músicos tiene que demostrar que sabe hacer virguerías y el público pone cara de estar teniendo micro orgasmos. ¡Venga ya!, yo también se hacer virguerías con mis instrumentos, pero de lo que se trata es de que fluya y no se note, fantasmas.

  65. Perroantonio
    domingo, 04/08/2019 a las 11:14

    Te equivocas.
    El sólo es indispensable en los temas.
    Consiste en salirle de la partitura en ese momento y contar una historia individual.
    Si quitas los solos las orquestas y las bandas quedan en algo monótono.
    Siempre destaca algo en un tema, el bajo, la batería, lo que sea, que además le da coherencia y brillantez al conjunto.

  66. (iv)

    En la escalera de Estrella 3 convivían diferentes formas de ver el mundo. Los Horrillo eran comunistas, vivían confinados en un ático sin retrete que pudo inspirar el de 13 Rue del Percebe. Marialuisa fue miliciana y el destino le llevó a trabajar de taquillera en el cine Europa donde hubo una importante cheka. A Angelito le dieron un culatazo en la crisma en el 36 y desde entonces andaba bastante lelo. Don Angel, por supuesto, era muy del Régimen. Fue Alférez Provisional y debía su puesto en el Banco de España a méritos patrióticos. Mi padre se proclamaba donjuanista, pero mi abuela decía que eso “no era chicha ni limoná” aunque ella odiaba por igual a comunistas y a franquistas.

    Aquella mañana había una gran revolución en el Banco de España. Habían informado por Radio Madrid que se acababa de producir un atentado con bomba en Cibeles, como resultado un vehículo había quedado panza arriba dentro de la fuente que ornaba a la Diosa. Don Angel tomó la iniciativa y dispuso un operativo. “Han sido los comunista”, sentenció y ordenó a todos los oficinistas que bajaran a las Cibeles para manifestarse de forma espontánea en apoyo del Régimen. Se puso el correaje encima de la chaqueta americana y encabezó la comitiva. Lo que vio no se lo había imaginado ni en sus peores pesadillas, el vehículo que estaba en la fuente era un 600 color butano, se acercó y comprobó lo inevitable. Era su coche recién sacado del taller.

    Sus sospechas recayeron inmediatamente sobre mí, llamó a mi abuela que le informó que el niño había sido ingresado de urgencias en la Casa de Socorro de Montera. Tuve que elegir entre que me operaran o caer en las garras de Don Angel, pues de nuevo un fallo técnico hizo que no pudiera detener el coche en su alocada carrera desde la glorieta de Callao. Me lancé en marcha a la altura de la Red de San Luis y me fui directo a la Casa de Socorro. Allí andaban muy aburridos, aquí solo vienen borrachos y putas, dijo un viejo enfermero con una colilla en la boca. En cuanto llegue el “anestesista” te metemos en quirófano. Yo estaba cagao, le dije a Anastasio que fumaba, por si eso era un peligro para la operación. Ellos andaban distraídos escuchando la radio y comentando el atentado. “Ha sido Angelito Horrillo”, les informé, que es un comunista muy peligroso. El cirujano comentó el dato al Jefe de la Guardia que andaba ya un tanto borracho. Éste se lo comunicó al Teniente-Alcalde que se lo hizo saber al propio Conde de Mayalde que tenía línea directa con la Puerta del Sol.

    La detención no se hizo esperar, a Don Angel le hicieron una entrevista que se difundió por todas las radios. Se vanagloriaba de que hacía tiempo que les hacía seguimiento a los hermanos Horrillo. Pasados unos meses retiró la denuncia, estaba seguro de quien había sido y desde luego dispuesto a que lo pagara muy caro.

  67. Adaptaciones y Perroantonio
    Esos sólos de guitarra, de piano, de saxo, o de lo que sea, no son un invento del jazz.
    En los conciertos de música clásica también existen. Y desde siempre. Se les llama “fermatta “. Que, en un momento dado, el pianista , o lo que sea, improvisa a partir de donde estaba, con la orquesta en silencio, y tiene que volver a entrar con el mismo compás , tonalidad, y acorde de cuando salió.
    Me contaban de no se qué pianista, famosísimo, que se había puesto a hacer su “fermata” en un concierto, creo que de Bach, pero no estoy segura , y que no conseguía volver. Y que, cuando lo consiguíó, se oyó un ¡ Por Fin ! y un suspiro general de alivio en la sala.
    No me contaron si fue por parte del público melómano, de los miembros de la orquesta, o de todos ellos.

  68. ¡ Caray con el Fernandito !
    Le deja chiquito a Guillermo Brown, con sus proscritos y su zarzaparrilla ( que no sé lo que es, pero seguro que Fernandito a la edad de Guillermo, ya entendería de vinos )

    Me da una envidia tremenda de la imaginación calenturienta de Marqués.
    Como se descuide, su nieta querrá emular esas aventuras. Y ya verá entonces, los rapapolvos de los padres.
    Más vale que se saque algo de la manga, como el polvo de duende que se sacó Barrie para evitar que los niños se echasen a volar … ( como soy de las del paraguas de los espárragos como dice Procuro, y por tanto literal y sin imaginación, me pegué una costalada considerable, al intentar volar, después de ver Peter Pan )

  69. DE LA MOQUETA AL POLÍGONO
    EL INSTITUTO DE EMPRESA (xxvii)
    Tenía ya mas títulos que la Duquesa de Alba pero algunos amigos del sector farmacéutico me aconsejaban que hiciera también un MBA para complementar mi formación. Me empujaron hacia el Instituto de Empresa (IE) en cuya sede de María de Molina yo ya estaba participando como profesor en un Máster sobre el sector. La experiencia fue extraña, hablaban de una rigurosa entrevista de admisión y pensé que me pondrían alguna pega por ser funcionario en activo. No fue así, cual fue mi sorpresa al ver que habían admitido también a tres militares colombianos y a un empresario de la construcción sin formación universitaria. A pesar de todo esto se tiraban el rollo de elitistas y de que si no pasabas los exámenes no te daban el título.
    Inicié pues el MBA en el IE en el curso 95-96. Tuve algunos buenos profesores como uno llamado O´Kean que era sevillano y daba Macroeconomía. Conseguí interesarme por la asignatura y me consideraba fan suyo hasta que le vi hace poco en la pizarra de la Sexta discutiendo con “el de las anchoas”. Había uno muy pedante que se llamaba Vega y que daba Contabilidad. Un día contaba no se qué del vino y uno que se sentaba en la primera fila y trabajaba en el Corte Inglés le dijo que quien entendía de vinos era yo. Se picó mucho y me preguntó en voz alta que dijera cuál había sido la bodega española que había hecho el primer chardoné al estilo de Borgoña. “Chivite”, contesté ante su incredulidad. Lo peor fu un día que nos andaba contando como muchas empresas se financiaban con los proveedores y les pagaban como mínimo a 90 días y que eso era muy mala práctica. “Anda”, dije, “como el IE”. Efectivamente, le expliqué que pagaba por adelantado las mensualidades del MBA y el IE me pagaba 90 días mis clases en el otro Máster. El hombre sacó la billetera e intentó darme unos miles de pesetas de los atrasos, no lo acepté entre la rechifla generalizada. Otra clase insoportable era la de Marketing, nos obligaban a hacer presentaciones repetitivas sobre cualquier producto. Un día que me tocó sobre una marca de lujo estaba tan aburrido que salí al estrado y leí el primer capítulo de “El perfume” de Patrick Suskind y luego me senté.
    Llegó la hora de los exámenes y las calificaciones. Los militares colombianos daban un nivel muy bajo y se intuía el “no apto” por lo que amenazaron con suicidarse, decían que no podían volver a su país con tal fracaso. Creo recordar que no les aprobaron aunque sí al empresario de la construcción que era todavía mas paquete que ellos. Había que presentar un trabajo final por parejas como última prueba. Me asocié con Paloma Fernández Cano que había sido Consejera de Sanidad con Pepe Bono y era una buena amiga hace tiempo. Nos dieron veinte minutos por pareja, diez para cada uno, con la advertencia de que si el primero consumía los veinte minutos el segundo no podría hablar y sería suspendido. Estaba tranquilo porque lo habíamos ensayado varias veces, pero el día de la presentación Paloma consumió todo el tiempo y me dijeron que estaba suspenso. El profesor Vega que estaba en el tribunal se regodeaba al ver mi debacle. Paloma tenía la mirada en el vacío. Un miembro del Tribunal me ofreció dos minutos para intentar salvar el pellejo, cosa que conseguí no sé cómo.
    Aunque obtuve mi título de MBA le cogí mucha manía a las Escuelas de Negocios, no imaginaba lo que me quedaba todavía por soportar. Esto no fue nada en comparación con la experiencia que sufriría con ESADE en Barcelona.

  70. Bueno, pues como a lo de” DE LA MOQUETA AL POLÍGONO ” no puedo más que leerlo y admirarlo, me aprovecho de que hace rato que no entra nadie más para ponerles este enlace. Es de los míos, “hereje”, a WUWT, y explica como lo de Nueva Orleans y el desastre cuando el Katrina, no es culpa del CO2, ni del “calentamiento global antropogénico “, sino que se debe a políticas equivocadas respecto del río Missisipi, la destrucción de grandes zonas del Bayou, etc etc. Es un texto largo, pero a mí al menos, me parece estupendo

    Pido perdón por ser tan temosa, pero lo dejo
    Ya siento

  71. viejecita domingo, 04/08/2019 a las 11:44
    Adaptaciones y Perroantonio
    Esos sólos de guitarra, de piano, de saxo, o de lo que sea, no son un invento del jazz.
    En los conciertos de música clásica también existen. Y desde siempre.

    jrG domingo, 04/08/2019 a las 11:26

    Te equivocas.

    A ver, que la lectura también consiste en interpretar el contexto en el que se hace una afirmación. Yo no he dicho que no deba haber solos en las partituras o que no pueda haber interpretaciones con un único instrumento, por ejemplo, con la flauta de Bartolo. También entiendo el diálogo entre solo y orquesta, que es tan viejo como el diálogo entre actor y coro en el teatro griego. Un poco de respeto, o sea, que seré un macarra, pero hice un curso de CCC por correspondencia.

    Yo creía que todos sabíamos a qué nos referimos con hacer un «solo» en una interpretación: salirse de la partitura y hacer una virguería más o menos creativa. Naturalmente que había solos antes de que se inventara el jazz, pero es el jazz el que los lleva al paroxismo. También el rock y hasta el pop durante esas masturbaciones colectivas conocidas como festivales.

    Por otra parte, JR, y por precisar, puedes decir que no somos de la misma opinión, pero equivocarse es otra cosa. Me equivoco si digo que 2+2=43, que el Sol gira alrededor de la Luna o que Miguel Ángel pintó La rendición de las meninas en Breda. Pero si digo que los solos instrumentales de los virgueros me aburren o que detesto esas interpretaciones de los conciertos de jazz en donde se interpreta cada estándar con solo incluido para que aplaudamos al músico correspondiente y se le hinche un poco el ego, podrás decir que no compartes mi opinión o que yo no comparto la opinión mayoritaria, pero poco más.

    Eso sí, no tengo nada en contra de que la gente goce como que quiera, faltaría mas. Como si os gustan los solos con trompa de los Alpes, el chistu o los solos de arpa de Harpo Marx. Al fin y al cabo yo también me masturbo con los poemas en cuaderna vía.

  72. Me declaro fan de las aventuras del cabrón de Fernandito. Lo del 600 color butano circulando sin conductor desde la Red de San Luis hasta Cibeles me ha parecido fantástico. Me imagino a Fernandito fumándose un Chester con el anestesista y me da la risa.

  73. Digo que te equivocas, no porque no te guste, que tú te lo pierdes o igual hasta lo ganas, sino por lo que dices sobre la apreciación de los instrumentistas que ejecutan solos.
    Te equivocas al pensar en el ego como proyector único. El ego y la seguridad son indispensables para ponerse delante del público y mostrar lo que sabes hacer.
    Criticar eso es equivocarse en la apreciación de la música, sobre todo en directo, sea blues, jazz, o rock duro.
    Existen tipos de ejecución y donde te equivocas es en la elección de los grupos o los músicos, incluso en la música que eliges.
    Si el que toca es malo, será raro que no reciba críticas muy sonoras.

  74. Por cierto, y hablando de la F4, lo único que quedó del diseño de Ferrari para el motor, fueron las válvulas en disposición radial, que tampoco era ninguna innovación, pues Rudge las utilizaba tiempo atrás, por tener la gran ventaja de al no ir paralelas al pistón, sino convergiendo en un punto del centro del cilindro, se podían poner más grandes.
    El mecanizado era sustancialmente más complejo y por lo tanto caro, pero la ventaja lo recomendaba.
    El proyecto de Ferrari, quedó descartado al realizar una configuración de carter seco, que en los F1 es muy útil para ajustar el buen engrase en curvas, pero que en un motor de moto, que se inclina y no sólo sufre fuerzas inerciales lo hace muy poco fiable.
    Finalmente con su equipo, lograron una maravilla de equilibrio en un motor de 750 cc, luego también de 1000 cc.

  75. Las aventuras de Fernandito son verídicas. Se las contaba por la noche a mis hijos para que se durmieran y decían que no podían ser reales. Les invitaba a que llamaran a mi abuela al día siguiente para comprobar la veracidad que siempre era confirmada por doña Mercedes.
    Mi nieta también decía que no eran verdad pero mis hijos confirmaban los hechos. Mi madre se santigua cuando la pregunta su nieta y dice que “le quitaba la vida”. En esta entrega por escrito he tenido que enfrentarme a nuevas incredulidades que he solucionado enviándoles una foto con el paquete de Chester haciendo bulto en el bolsillito.

  76. marquesdecubaslibres
    domingo, 04/08/2019 a las 18:18
    Las aventuras de Fernandito son verídicas.

    ¡¡¡ Caray !!! ¡ Y yo que me moría de envidia por su imaginación !

  77. La diferencia de mis recuerdos “Un día nací yo”, que empecé a publicar hace tiempo en este lugar, y que también son verídicos, con los del marqués, es que en mis accidentes siempre salía jodido del todo.
    Y eso que me lo tomaba con humor y como un tipo duro.
    Luego ya era un continuo recogerme en urgencias.
    Pese a todo, me siguen gustando las motos…ya de lejos, pero el bicho está ahí.

  78. Perroantonio
    domingo, 04/08/2019 a las 17:19
    Yo no he dicho que no deba haber solos en las partituras o que no pueda haber interpretaciones con un único instrumento, por ejemplo, con la flauta de Bartolo. También entiendo el diálogo entre solo y orquesta, que es tan viejo como el diálogo entre actor y coro en el teatro griego. .

    Pues ya siento, Perroantonio, porque justamente, lo de las
    “fermatas “, son improvisaciones, que no aparecen en la partitura. Como las del jazz. Y sólo se atreven a hacerlas, en los lugares de la partitura señalados como permitidos para ello, los intérpretes muy seguros de sí mismos. Que, a veces, como en la anécdota que me contaron, incluso a ellos les cuesta cerrar la dichosa fermata como es de rigor hacerlo.
    Y conste que yo ni siquiera tengo ningún título de la CCC por correspondencia, sólo afición a la música.

  79. Volvemos a no hablar el mismo idioma, JR. Pero no pasa nada. Esta vez te voy a dar yo la razón a ti: me equivoco.

    Por cierto, el pesao de Jimmy Hendrix no llegó de otro planeta. Se curtió con los Isley Brothers, donde seguramente no le dejaban hacer solos flipantes. Chaval, si quieres entretener a los hippies, vete a Woodstock.

  80. Les juro con la mano sobre “El hereje” de Delibes que no he agradecido antes los más o menos merecidos elogios recibidos porque no se me da demasiado esto de los ordenadores. Incluso no estoy seguro de que estas líneas vayan a ese éter neblinoso llamado internet. Pero aquí les dejo el testimonio de mi gratitud por vuestra benevolencia.

    También quiero expresar un saludo especial a mi -el posesivo afectivo que le comenté hace ya tiempo- Dª Vie a quien respetuosamente beso la mano.

  81. Viejecita, aunque no soy muy aficionado a acudir a conciertos de música clásica, algunas decenas ya habré visto. Muchos menos que conciertos de jazz, por supuesto. Las improvisaciones en los conciertos de música clásica y las improvisaciones del jazz son bastante diferentes, aunque sea por una característica esencial: en el jazz o al menos en el jazz después del be-bop, la improvisación es parte esencial de la composición, mientras que en la música clásica, la improvisación es más bien el margen de libertad que se le deja al virtuoso para no constreñirle excesivamente a la partitura que, en todo caso, el virtuoso sigue aunque con ciertas libertades hasta que se reanude el acompañamiento orquestal.

    Sin ponernos demasiado estupendos, que es domingo, cuando Paco de Lucía actúa como virtuoso interpretando el «Concierto de Aranjuez» de Joaquín Rodrigo, en general la improvisación queda constreñida a los adornos. En la interpretación hay varias «cadenzas fermatas» en las que se deja que el maestro se explaye, aunque dentro de ciertos límites.

    Ahora escuche «How deep is the ocean» (es el primer standard que he encontrado a mano) cantado por Ella Fitzgerald o Eric Clapton y luego escuche la misma canción en las versiones de Charlie Parker, Chet Baker y Bill Evans. Creo que la diferencia resulta bastante evidente. Por cierto, qué raro que Eric Clapton no se haya marcado un solo de guitarra, ¿no?

  82. El precio de la libertad resulta excesivo después de un tiroteo. La pregunta es si tal inseguridad compensa el pleno empleo y vivir el lugar del mundo donde todo ocurre, desde la ciencia y la tecnologia a todos los movimientos culturales.
    Se puede argumentar que la prohibición de las armas mantendría lo bueno del país haciendo desaparecer la inseguridad. No lo creo en función de lo que cuentan los Cohen o Don DeLillo.

  83. De acuerdo con Perro: los coñazos a los que nos someten los músicos de jazz no tienen parangón en ningún otro género, desde luego no en el clásico.

    Me encantaría que hiciese memoria de la anécdota que cuenta, Viejecita. ¿Quién era? ¿Qué interpretaba? Otra posibilidad es, simplemente, que hubiese perdido el hilo. Rubinstein anduvo una vez perdido diez minutos hasta lograr regresar decentemente a la tonalidad en la que podía seguir el concierto. Lo cuenta en sus memorias. Y dicen que a Rajmáninov (*) (que, al margen de sus dotes como compositor, era un pianista excepcional) le sucedió con su propia rapsodia sobre un tema de Paganini.

    (*) Nota sobre transliteraciones. En ruso es Рахманинов, y el sonido de esa “x” es similar al de nuestra “j”. El problema es para quienes no tienen ese sonido y tienen que transliterarlo como Rachmaninov. Otra nota: por otro lado, en ruso las consonantes sonoras a final de palabra (en este caso в, nuestra “v”) devienen en su correspondiente sorda (en este caso Ф, f), así que la transliteración más fiel sería Rajmáninof. Ya, se ve raro. Pero me han hecho aprenderme todas las correspondencias sonoras/sordas y sus efectos perversos en la pronunciación y en algún sitio tengo que desahogarme.

  84. Creo que ya me explayē hace tiempo sobre este tema, pero yo dejé mi último grupo y el jazz ante dos realidades.
    Primero que en lugar de seguir el rumbo de jazz con cosas, JazzOil era el nombre del cuarteto, se imponía el ceñirnos al Real Book y componer sólo lo que podríamos llamar música para otros músicos.
    Ya ni me divertía, más bien sufría cada ensayo y solo era un parto de máximos en el que tenías que no sólo dominar la técnica del instrumento lo cual no es problema ni sufrimiento, sino explorar límites armónicos y tonales todo el tiempo. En lugar de ser feliz tocando era desgraciado.

    Más tarde me di cuenta de que para contar poco más que otros músicos no jazzistas estaba haciendo algo así como utilizar el arameo, el griego, el hebreo, el latín y el esperanto todos a la vez.

  85. La intelectualizaciøn del Jazz ha sido la segunda peor cosa que le ha pasado, precedida ( o coetanea) por el puto saxofón

  86. Por cierto no busquen Jazzoil en internet no estamos, pero si saldrá un grupito de chicas y chicos aficionados que por lo que se ve tuvieron la misma idea para el nombre, mucho después.

  87. Adaptaciones
    domingo, 04/08/2019 a las 23:30
    el puto saxofón.

    Amén. Salvo el saxofón soprano, que se parece más al clarinete, al menos en manos de algunos.

  88. Adaptaciones domingo, 04/08/2019 a las 23:30
    La intelectualizaciøn del Jazz ha sido la segunda peor cosa que le ha pasado, precedida ( o coetanea) por el puto saxofón

    Firmo la primera afirmación y casi firmaría la segunda si no fuera por lo mucho que me gustan Gato Barbieri y Pharoah Sanders. Pero es cierto que el saxo es un instrumento dominante y cargante. Sólo en pequeñas dosis.

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