«Shout», Tears For Fears

Por Perroantonio.

¿Cómo acaban convertidos en asuntos de capital importancia cosas que anteriormente eran irrelevantes? Pues casi siempre de la misma forma: mediante su publicación, difusión, publicidad y repetición. Si un asunto, aunque sea importante, no es publicado, difundido, publicitado y provoca el interés suficiente para que sea repetido una y otra vez, pasa desapercibido. ¿Cuántos niños mueren al cabo del año en accidentes? ¿Por qué sólo recordamos a Julen, el niño del pozo?

En 1970, un avispado psicólogo llamado Arthur Janov había encontrado un método que si bien no habría de revolucionar la psicoterapia, revolucionaría su bolsillo. Janov tenía entonces 46 años y había tenido tiempo para descubrir que lo más importante para un psicoterapeuta es tener clientes que atraigan a otros clientes. Así que él o su editor identificaron a algunos neuróticos posibles clientes con gran proyección pública y les enviaron una copia previa a la publicación del libro en el que habían puesto sus grandes esperanzas, The Primal Scream (El grito primal [sic]). Se sabe que recibieron copias Mick Jagger y John Lennon. No parece que Jagger se diera por aludido, pero Lennon pasaba un mal momento y parece ser que fue Yoko Ono quien pensó que aquella terapia primal podría ayudarles. (En este enlace pueden leer algo sobre el episodio).

La jugada salió bien y gracias —entre otras cosas— al publicitado tratamiento que recibieron Lennon y Ono, que les tuvo llorando durante meses, «The Primal Scream» se convirtió en un superventas internacional. Tras él llegaron un puñado más de libros.

Parte de la terapia de Janov consistía en recordar los momentos de angustia y lanzar gritos desgarradores como los que «puede proferir una persona a punto de ser asesinada» con el fin de liberarse de dolores y angustias, incluido el muy traumático acto de nacer, con su grito primordial por antonomasia.

Publicación, difusión, publicidad y repetición. Decenas, miles de individuos descubrieron de golpe la importancia capital para su existencia del grito primordial y se apuntaron a «talleres» de terapias alternativas para gritar y despojarse de su dolor. Probablemente eran los mismos que antes habían acudido a practicar la meditación trascendental y más tarde acudirían al taller de caricias o al de risoterapia; los caminos de la liberación del dolor son múltiples, como ya nos había enseñado el budismo.

Entre los que se sintieron conmocionados por las teorías y libros de Janov (aparte, obviamente, del grupo de rock Pimal Scream) estaban unos tipos, Curt Smith y Roland Orzabal, que acumulaban sufrimiento y que en 1981 habían formado una banda con el estrambótico nombre de History of Headaches (Historia de los dolores de cabeza). No es un nombre que anime a comprar discos. Afortunadamente decidieron cambiarlo por otro más enigmático y de referencia más culta, Tears For Fears (Lágrimas de miedo), sacado de un capítulo dedicado a las pesadillas infantiles de otro libro de Janov, «Prisoners of Pain» (Prisioneros del dolor).

Prácticamente casi todas las canciones del primer álbum de Tears For Fears, «The Hurting» (El dolor), están llenas de referencias a la psicoterapia desgañitante de Arthur Janov y la mezcla de soul, música electrónica, voces musculosas y angustia funcionó con gran éxito de ventas.

Su segundo álbum «Songs from the Big Chair», que parecía querer trasladarnos a todos al diván del psicoanalista fue uno de los discos más celebrados de la década de los 80, aunque el sufrimiento psicológico parecía trasladarse al ámbito de lo sociológico. La canción que abría el álbum, uno de sus grandes éxitos musicales en 1985, fue «Shout» (El grito), un himno de liberación que podríamos interpretar como otro grito de liberación primordial si no fuera porque quien la escribió, Roland Orzabal, explicó que se trataba de una protesta contra la Guerra Fría, es decir, contra el despliegue de los misiles de crucero en Europa —los famosos euromisiles—, protesta que movilizó a decenas de miles de manifestantes en los primeros años 80. En todo caso, pueden leer la letra traducida en el blog Corazón de canción.

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55 comentarios en “«Shout», Tears For Fears

  1. Ya eran intensitos en su momento.
    Para mayor desgracia los ponían en la arradio mientras curraba en el turno de noche.
    Me aciertas, me aciertas. Ay. (Que joderse)

    Fueraparte la historia del avispado gurú la desconocía.

  2. Fíjate, que contraviniendo los principios de la buena educación no alabadora de las cosas buenas, te alabo el gusto, y la forma.
    Cuando no te pones macarra, no lo eres.
    Bien.
    Para el viaje de los músicos de portada no me hacen falta alforjas, me voy al water a llorar y me sorbo los mocos en la intimidad y sin retrete japonudo.
    Bueno el relato y la masiva información vertida.

  3. No es pop, pero hoy se cantará mucho por mi tierra.
    La letra no tiene desperdicio.
    Mi hijo segundo se llama así.
    Cuando era pequeñito, le convencí de que en la parroquia del pueblo cuando cantaban el himno, era para él, y que tenía que salir al pasillo a saludar.
    Lo hizo.
    Salió con sus gafitas y el parche para el ojo vago.
    Cuando su “andereño”, le llamaba Inaxio, el decía que se llamaba Iggggggnacio.

  4. Coño con El País y sus titulares.

    Menos mal que los lectores les ponen en su sitio:

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    Agitprop Four

    No sé cómo alguien con el desparpajo para usar las palabras “verdad oficial” puede acusar a nadie de totalitario.

  5. Yo soy muy de gritar, cuando me enfado tengo que echar espumarajos por esta boquita de piñón. Después me relajo y ya está. Se me pasa en nada, pero tengo que sacarlo fuera en plan demoño.

  6. Ando estoy días leyendo unos libros de Hunter S. Thompson. Es bien sabido que el escritor se implicó en política en una época de su vida. Incluso estuvo a punto de ser elegido comisario de la ciudad de Aspen –ganó en tres distritos electorales, empató en el cuarto y perdió en dos– por el partido Poder Freak, con promesas electorales tan curiosas como que si ganaba se colocaría con mescalina por las noches en la oficina del comisario o que levantaría todas las calles de Aspen para sustituir el asfalto por césped. Sin embargo, su verdadera obsesión, casi patológica, fue Richard Nixon, de quien llegó a cubrir para Rolling Stone la campaña electoral de su reelección en 1972. Comentaba el escritor, en una célebre entrevista que concedió a Playboy poco después de la caída del presidente, que éste era “un matón de pacotilla, un mentiroso de nacimiento… Era lo que los ángeles del infierno llaman un pistolero, un macarra que ni siquiera puede atracar una licorería sin disparar a alguien, sin que le disparen a él o sin que le arresten”.

    Contraponía esta figura a la de Lyndon Johnson, quien a decir de Thompson “habría quemado las cintas [del Watergate]. Habría matado a sus técnicos de grabación, a los dos últimos hombres del Servicio Secreto que conocían el asunto, a su lacayo ejecutivo y a los grabadores presidenciales. Habría enviado una furgoneta hasta un barranco a toda velocidad, la habría envuelto en llamas y más tarde habrían encontrado los cadáveres de ese extraño grupo de personas que nunca tuvieron ninguna razón real para estar allí juntas”.

  7. Aunque creo que luego lo rectificaron, uno de los titulares más abyectos que he leído jamás fue de EP y decía así:

    “Un palestino apuñala a una colona de trece años mientras dormía”.

    Es imposible mostrarte más miserable escribiendo sólo once palabras.

  8. DE LA MOQUETA AL POLÍGONO
    D’ya Like Scratchin’ (xxv)
    Serafín, el portero de casa, me avisó muy temprano, el portal estaba lleno de fotos mías con una diana en la frente al estilo que ETA había popularizado. Corría el año 2002, mis hijos adolescentes reclutaron a sus amigos para quitar los carteles que adornaban toda la finca. Serafín estaba acojonado, la policía hacía muchas preguntas, muy cerca de casa habían asesinado a la fiscal Carmen Tagle por orden de Josu Ternera y a los panaderos árabes que tenían la tienda en los bajos los habían detenido tras el 11M. Intenté tranquilizarle, los que me hacía el escrache eran unos estafadores de baja estofa y tenían poco peligro. Sin embargo poco después me amenazaron de muerte y me tuvieron que poner escolta. También acudían a todos los actos públicos en que participaban para escracharme. Lo mas absurdo es que todo este problema me lo habían creado unos funcionarios descerebrados y la propia policía.
    La familia Chacón tenía una larga tradición de engaños con medicamentos de pretendidos efectos milagrosos. Ya el patriarca de la familia visitó al Caudillo en el Pardo para hablarle de sus “pribios” que curaban el cáncer e incluso una nutrida delegación pidió que se le promoviera para el premio Nobel. Franco no hizo ni caso, claro, una cosa era la autarquía y otra que fuera gilipollas. El negocio con altibajos duró años aprovechándose de la debilidad del sistema de evaluación sanitario, pero a la altura de 2002 sus pretensiones tenían ribetes cómicos. Un Subdirector de la Agencia del Medicamento con ganas de lucirse, Ramón Palop, se puso de acuerdo con la UDEF ((Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) de la Policía Judicial para montar la llamada “Operación Brujo” y no me avisó hasta el último minuto cuando ya no se podía parar (yo era el Director de la Agencia entonces). Desplegaron un operativo desproporcionado, hubo una veintena de detenciones y se mandó a los responsables del Biobac (así llamaban a su mejunje) a la cárcel. Tuve que apechugar con lo ocurrido que si bien aprobaba en el fondo tuvo unas formas en mi opinión exageradas. Esta situación me puso en la diana mientras que el artero Palop se cubría en el burladero. El juicio se celebró en 2014 y los implicados fueron absueltos de un delito contra la salud pública. Tuve que acudir como testigo y me hicieron esperar innecesariamente 8 horas sentado entre algunos de los que me habían escrachado. Mi airada queja a la jueza no tuvo respuesta.
    Esta historia resume muy bien como la picaresca se fue adaptando a los tiempos pero también como el Sistema se hizo progresivamente serio y fuerte. En los años 90 tuve mi primer encontronazo con los promotores del Biobac cuando siendo Subdirector General de Evaluación de Medicamentos no les autoricé la realización de un ensayo clínico. En la trama de entonces había implicado un conocido laboratorio farmacéutico y un Jefe de Servicio del Hospital La Paz. También había sido aprobado por el Comité Ético del Ramón y Cajal tuvieron la desfachatez de comprar a uno de los contratados en la Subdirección para que nos espiara y les pasara información. Lo cierto es que me mantuve firme y no se aprobó, el tiempo me dio la razón del disparate que pretendían. Diferentes personalidades trataron de influirme, incluido un pretendido primo del Rey, un estrafalario personaje llamado Leandro Alfonso de Borbón que era un bastardo de Alfonso XIII. Se presentó en mi despacho y me hizo saber el “interés” de la casa Real por el Biobac. No le hice caso pero a los pocos coincidí con él en casa de Santiago de Santiago, un escultor al que me unía la afición a los toros. Me escabullí como pude.

  9. A ver, no olvidarsen que el objetivo no es informar, si no “orientar moralmente al lector”, según feliz hallazgo de un conocido plumilla de la plantilla.

  10. JrG ( 09’04 )
    Qué recuerdos me ha traído el Himno de San Ignacio, que íbamos a los jesuitas de Oquendo, cada año, con mi abuela Marichu, a cantarlo así, en vascuence, y a pleno pulmón .

    Y encima, me ha hecho darme cuenta del día que era, y he llamado por teléfono a mi nieto Ignacio, para mandarle un beso.
    ¡¡¡ Gracias !!!

  11. DE LA MOQUETA AL POLÍGONO
    ¡ Qué cacho de Aventuras !
    No las mejora ni el Harrison Ford de los buenos tiempos . Me encantaría que hiciera alguien una película con ellas. Y vivir lo suficiente como para verla, que eso ya es más difícil.
    Pero ; ¿ quien podría hacer de Marqués ?

  12. AVENTURAS DE FERNANDITO
    Para mi nieta Carlota

    Yo era un niño muy feliz, vivía en la calle de la Estrella número 3, tercero derecha, con mis padres, mi hermana y mi abuela. El número 3 ha sido muy importante en mi vida pues justo al cumplir esa edad todo cambió, me sentía como un adulto y estaba dispuesto a comportarme como ellos.
    Lo primero que hice fue echarme novia, me gustaba Angelines, la del tercero izquierda. Era hija de Don Ángel Martínez y de Alejandra del Dedo. Don Ángel era jefazo en el Banco de España y Alejandra era modista. Yo sabía que me gustaba Angelines porque al verla sentía un cosquilleo en la pilila. Como sus padres no se habían dado cuenta que yo ya era “mayor” no nos vigilaban y lo pasábamos muy bien jugando las casitas. Igual se pensaban que era mariquita pero ya, ya…
    Como ya tenía novia pensé que lo siguiente debería ser aprender a conducir. Mi padre no tenía coche, mas adelante se compró un 600 de segunda mano, pero Don Ángel tenía uno nuevecito de color butano y lo aparcaba en la puerta de casa. Entonces siempre había sitio, por la calle pasaban todavía burros tirando de un carro y chulapones tocando el organillo. Un día le convencí a Angelines para que cogiera las llaves del coche de su padre, le expliqué que podíamos irnos de casa y casarnos. No era verdad del todo porque yo ya sabía que podías tener novia sin casarte, pero ella todavía no era “mayor” como yo.
    La calle de la Estrella es cuesta abajo desde el número 5 que era donde aparcaba Don Ángel. Nos subimos en el coche y me puse de pie en el asiento del conductor, a base de patadas conseguí bajar una palanca entre los dos asientos como me había fijado que hacían antes de arrancar. El 600 empezó a moverse y yo a hacer el ruido del motor con la boca, burrum, buruuum. Angelines, como todas las chicas, yo ya me había dado cuenta de eso, se puso a llorar y a gritar, tuve que darle un guantazo para que se callara. La hostia que nos pegamos fue de órdago. A la altura de la calle del Pez nos empotramos en un ultramarinos que había en la esquina. La maquina no me respondió como esperaba.
    Han pasado muchos años y todavía oigo gritar a Don Ángel. Se puso muy rojo y quería pegarme pero mi abuela se puso en medio. Por Dios, Doña Mercedes, déjeme que a este niño lo mato. El pobre estaba equivocado, yo no era un niño, era “mayor” y ahora ya estaba pensando en empezar a fumar.

  13. Por fin he podido deleitarme con el tapiz de Bayeux. Todo está perfectamente organizado para poder observarlo con detenimiento y con los servicios de una audioguía incluida en el precio. También hay un documental muy interesante sobre la época y la famosa batalla.
    Para que los niños no molestaran y se fijaran en el tapiz les he puesto a encontrar y contar los cipotes totales del tapiz. A uno le han salido 88, a otro 92 y a la más pequeña 124.
    La verdad es que han estado entretenidos y no han molestado nada.
    Gracias Perroantonio.

  14. “Pero ; ¿ quien podría hacer de Marqués ?”
    A mí me gustaría Steve Martin, “El padre de la novia” es al película con la que me he sentido mas identificado.

  15. marquesdecubaslibres
    miércoles, 31/07/2019 a las 14:06
    “Pero ; ¿ quien podría hacer de Marqués ?”
    A mí me gustaría Steve Martin, “El padre de la novia”

    ¿ Steve Martin ? ¿ Seguro ? ¿ El de “the Jerk”, el de “Pennies from Heaven “( al que Christopher Walken se comía con patatas ) ?. Un actor con ningún sex appeal, por cierto .

    Acepto que en este momento, lo de “El padre de La Novia” le venga como anillo al dedo, y se identifique más con Steve Martin que con Spencer Tracy, pero no le veo yo al Steve Martin joven, como protagonista de “De la moqueta al polígono “.
    Ya siento

  16. Querido querido diario: estaba cogiendo el sueño cuando, de pronto, he dado un salto en la cama. ¿La razón? Un súbito impulso de responder a una afrenta bajuna y decirle a un conocido que se suba en un buñuelo y se vaya volando a la puta mierda. O similar. Por fortuna, entre mi talante conciliador de costumbre y los muchos cursos de asertividad, mediación y resolución de conflictos que realicé con entrega y aprovechamiento a lo largo de los años, las ganas de exigir inmediata et fiera justicia se van apagando, de suerte que estoy seguro de que a la fría luz de la mañana (“la dudosa luz del día”, en palabras de don Camilo) me reiré de estas líneas que ni siquiera me molestaré en leer. Buenas noches.

  17. (ii)
    Yo estaba convencido que el accidente con el 600 color butano había sido causado por un problema “técnico” y le recomendé a Don Ángel que aparte de arreglar chapa y pintura debía revisar el funcionamiento de su “carraca”. Le cabreaba mucho que llamara eso a su coche y a mí me daba la risa verle así. Mi abuela me defendía y decía que Don Ángel era un “mastuerzo”. Aunque no entendía qué significaba esa palabra me hacía mucha gracia oírla.
    Como el 600 estaba en el taller decidí de momento empezar a fumar. Había un estanco cerca de casa, pero solo tenía 10 céntimos que le había mangado a la abuela así que tuve que hacer un plan. “Un paquete de Chester y unos mistos”, le solté al estanquero. Le había escuchado pedirlo así a un chuleta del barrio y pensé que esto impresionaría, pero el estanquero me contestó: “Niño, no me toques los cojones” y siguió leyendo el Marca. El hombre no se había dado cuenta como me las gastaba y le dije: “Le contaré a mi padre que no me ha querido dar el tabaco y que me ha insultado”. Esto le mosqueó un poco y me preguntó “¿Quién es tu padre, majo?” “Don Ángel Martínez, el del Banco de España”. “Pero majo, si tu padre fuma Ducados”. “Ni Ducados ni hostias, he dicho Chester y unos mistos, que el Dupont lo ha olvidado en el despacho”. El estanquero, conocedor del prestigio que tenía el banquero en el barrio me dio el tabaco y las cerillas sin rechistar. “Dile a tu padre que no tenga prisa en venir a pagarme, que él tiene crédito en esta casa”, añadió el muy pelota.
    Estaba en la cocina con mi abuela y con mi hermana pequeña, un renacuajo absurdo, y llamaron a la puerta. No sé por qué tuve la corazonada que algo iba mal. “Doña Mercedes, no quiero molestarla, pero mire lo que me ha pasado, el sinvergüenza del estanquero quiere cobrarme un paquete de Chester que le dio a mi hijo y como usted bien sabe solo tengo dos niñas”. En ese momento noté como Don Ángel se fijó en un bulto en el bolsillito de mi pantalón. “¿Qué llevas ahí niño, déjame ver?”. “Qué va a ser, la polla”, le contesté. Se abalanzó sobre mí pero me escabullí y le pedí auxilio a mi abuela. “¡Deje al niño, es usted un pederasta!”. Me encantó también esa palabra, aunque no la había oído nunca. Como Don Ángel no cejaba en su empeño, mi abuela pasó a la acción. Estaba cocinando un pollo al que le inyectaba coñac y avecrem por el culo que estaba riquísimo. No lo dudó, le lanzó el pollo con tan buena puntería que se le espachurró todo el contenido en la cara. “Este pollo está excelente, doña Mercedes”, dijo el muy glotón mientras yo me deslizaba hacia la puerta.

  18. DE LA MOQUETA AL POLÍGONO
    LOS LAINES Y LOS TOVARES (xvi)
    En los años 80 fueron muy generosos conmigo en el Ministerio, invirtieron en formación de un modo que hoy se me antoja imposible. Me enviaron primero a París para tener una estancia en la Dirección General de Farmacia francesa, estábamos en 1984 y mi jefe de entonces, Félix Lobo, quería que nos preparáramos para nuestra entrada en Europa. Al año siguiente me enviaron a Estados Unidos para conocer la FDA y los CDC, las dos agencias de salud mas importantes del mundo. En 1988 volví a los CDC para diplomarme en Epidemiología y lo que fue el colmo fue que me enviaran a hacer un Máster de Bioética durante dos cursos académicos 87-88 y 88-89. Este Máster era en la Complutense y lo dirigía Diego Gracia, un discípulo directo de Pedro Laín y Xavier Zubiri. El primer curso estaba dedicado a la Ética, durante infinitas tardes de 5 a 8 recibimos una maravillosa docencia. Gracia nos hablaba de Aristóteles y su “Ética a Nicómaco” o Adela Cortina de Kant y su “Crítica de la razón práctica”. Aquello era un sueño para mí. El segundo curso estaba dedicado a la Bioética Clínica y a partir de aquí me incorporé como profesor en los cursos académicos subsiguientes.
    Por el Departamento de la Historia de la Medicina andaba Don Pedro ya jubilado, acababa de leer su “Descargo de conciencia” y le perseguía para interrogarle sobre su pasado. No le hacían mucha gracia mis preguntas sobre si llevaba correaje y fusta cuando era Rector, pero mostraba infinita paciencia conmigo. Organizamos varios cursos en la Universidad Menéndez Pelayo sobre Ética de la investigación clínica”, figurando Diego y yo como Director y Secretario respectivamente y lo mas sorprendente siendo financiados por el propio Ministerio. Las compañías farmacéuticas querían financiar mas cursos y tuve la desafortunada idea de proponerle a Laín como Director de uno en el que yo seguiría de Secretario. Ya me avisó Diego Gracia que era un “narcisista”, el hombre me lo decía sin tapujos, y que acabaría mal. No le faltaba razón, pero a pesar de ello me seguía invitando a participar en sus Cursos e incluso viajamos a Santiago de Chile para dar uno para el público de Hispanoamérica.
    Llegó el día del Curso y Don Pedro Laín Entralgo y yo dimos una rueda de prensa en la Menéndez Pelayo para presentarlo. Los llamados periodistas sanitarios hacían preguntas absurdas y se dirigían siempre a Laín, hiriendo así mi narcisismo. Laín andaba el hombre un tanto despistado, apenas sabía de qué iba el curso y hacía referencias en sus respuestas a sus muchos libros sobre historia de la medicina. Intenté intervenir en vano, los periodistas me ignoraban, pero pronto me di cuenta de que no importaba. Vivíamos en una ceremonia de la confusión que todo el mundo aceptaba.

  19. Yo confieso que vi una vez jugar a García en el Interviú Lloyd’s, en el Magariños.

    Qué vergüenza, es lo peor que he hecho en mi vida después del concierto de Rafael Amor al que asistí no sé por qué.

  20. Hace un año me crucé con don José María en el aeropuerto. Sudaba a chorros (él). Todos conocemos a los comepollas de Floripondio, sobre todo los que frecuentamos el tweeterd. A mí me llego al alma aquel día que se le murió la mujer y leí a varios machotes displicentes ejerciendo de plañideras.

  21. Don José María y yo, o más bien yo y don José María, somos los únicos que nos atrevemos a hablar de los comepollas de Floripondio. Somos los tíos con los huevos más gordos de España. Mi actitud me ha cerrado las puertas del Marca y de Real Madrid TV, pero siempre nos quedará Soup Suey.

  22. Buenas tardes a todos.
    Acabo de llegar del trabajo, cansada pero contenta, que a partir de esta tarde, estoy sola de guardia en el despacho, y va a ser una delicia.
    Y después de contestar al correo pendiente, he venido a leerles. Y he visto lo de Gomez ( 09’30 ) “Niños , no hagáis esto en casa “, y he pinchado escopetada. Y me han salido los desgraciaos de WordPress , queriendo que me haga no se qué cuenta. Que no me voy a hacer. Que no me fío. Lo he intentado varias veces, y siempre lo mismo. No me dejaba leer el comentario.
    Así que, he bajado, y debajo del cuervo, he pinchado en Aberrations blog, y sí me ha dejado entrar, pero en una entrada genial, sobre la psilocibina, ( lo que tengo escrito que me suministren cuando me vaya a morir, siempre que no le cueste la carcel a nadie ).
    Y la visión de futuro de la chica ; sueter blanco, de pico, y protagonista muy cachas , es una visión que no me importaría nada tener para terminar mis días .

    Me gustan muchas cosas de VOX, pero no creo que estuviesen por la labor, si gobernasen, de legalizar el LSD en microdosis para los depresivos, o para los bipolares, ni en dosis mayores para los enfermos terminales.
    ¡ Porca Miseria !

  23. Sí Gomez, ( 18’32 )
    Este enlace va de cine, al relato que ya había leído, pinchando aquí abajo, en Aberrations blog.
    O sea que lo de “Niños no hagáis esto en casa”, ¿ era otro título para ese mismo relato ?
    o
    ¿ era para un relato distinto en otro blog suyo privado ?
    ¿ Un poco como Salinger, huyendo de los comentarios de los fans ?

  24. Querida Viejecita, de joven padecí un curioso episodio de agorafobia, consecuencia una vida disoluta y de salir con dos chicas a la vez, que, si bien se diluyó por sí solo como un azucarillo, dejó a su paso en mi persona el amor por los rincones pequeños y los compartimentos estancos. En una ocasión, cuando publicaba novelas, por coincidencias que tenían que ver con la promoción editorial, el mismo día aparecieron tres entrevistas con su seguro servidor en otros tantos medios nacionales. Aquella noche apenas pude conciliar el sueño del mal rollo que me dio verme en tantos papeles a la vez.

  25. Lo más peculiar de la huida del mundo de Salinger es que absolutamente todo el mundo en Estados Unidos estaba al corriente de que el escritor residía en aquel pequeño pueblo de New Hampshire, del mismo modo que el escritor también sabía que todo el mundo conocía su paradero.

  26. No es su culpa, Gomez. Es WordPress , que me está haciendo luz de gas, y aquí me deja entrar con mi cuenta de siempre, pero en su primer enlace me han tendido una trampa, y aunque con el segundo sí he podido entrar en su blog, ahora no me dejan escribir en La Argos. Y no me da la gana de ponerme un Gravatar, ni una contraseña ( que luego se me olvidan y es un lío ).
    Espero que aquí me sigan dejando, y en mis blogs herejes, que mi vida sería mucho peor sin ustedes.

  27. Joder, no me asuste, Viejecita. No tengo ni idea de qué hecho, pero empiezo a sentirme culpable. Me suele pasar con el pecado original, pero esto es nuevo.

  28. 1985, me cuadra, había una discoteca en Romsey, en la que sonaba ese tema de Tears for Fears y este de Dire Straits, walk of life.
    He de confesar que este tema de Dire Straits me gusta un poco, tal vez por eso, las primeras veces que iba yo a discotecas. Siempre ponían alguna lenta, para bailar abrazado a una chica, no recuerdo qué cancion lenta ahora. Sí recuerdo que las inglesas estaban más predispuestas que las españolas (a bailar agarradas). Tampoco mucho, la mayoría se quedaban sin pareja.
    El colegio menesiano organizaba estancias de verano en Inglaterra, Romsey para los más niños y Weston Super Mare para los adolescentes.
    También iban estudiantes yugoslavos, que sufrían por que en las calles inglesas no había canchas de baloncesto. Yo tenía un amiguete yugoslavo, que jugaba en juveniles de la Cibona de Zagreb, botaba el balón imitando los movimientos de Petrovich. También tenía una amiga yugoslava, rubia de pelo corto, íbamos a clase juntos en autobus. Siempre me he preguntado si morirían en la guerra.

  29. Yo creo que en 1985 la idea era que los tipos duros no bailaban y las chicas sí. Como en este tema de Cock Robin: the promise you made.
    Puede no gustar ni ser nada duro, pero está claro que en 2019 las cosas están mucho peor.

  30. Me ha hecho mucha gracia imaginarme a un niño de 3 años haciendo esas cosas. Sobre coches y chicas el mejor tema no es de los 80. Es Ridind in my car, de NRBQ, con bonito video de conductores y coches averiafos de cuando el cine mudo.
    Y no pongo más música, que ya sé que veis menos links de youtube que leéis a Adaptaciones.

  31. La mayor parte de las historias relacionadas con ese universo no puedo escribirlas por una u otra razón, pero un día contaré algunas cosillas sobre micro y macrodosis de LSD, Viejecita. Conozco a un tipo que, más de treinta años después de toda aquella marciana psicodelia que se cernió sobre nuestro país, sigue manteniendo que se tomó un tripi de más. “De vez en cuando noto cómo el cabrón vuelve a subir”, asegura.

  32. Botillero jueves, 01/08/2019 a las 22:34
    Barsalona.

    ¿No sería mejor derribar la Sagrada Familia, el Barrio Gótico, el Parque Güell, La Pedrera y la Casa Batlló?
    También pueden atacar a los turistas y cerrar los bares y el aeropuerto.
    Por dar ideas.

  33. La primera regla del Club de la Lucha es: nadie habla sobre el Club de la Lucha. La segunda regla del Club de la Lucha es: NADIE habla sobre el Club de la lucha.

    –¿Dónde has estado estas vacaciones, Sigfried?
    –Lo siento, Sigurd. No puedo contártelo.
    –¿Por qué?
    –¿Acaso tú explicas algo cuando vas a cazar setas?
    –¿Cazar qué?
    –Setas.
    –¿Setas? ¿Te refieres a setas del bosque, de las que se comen?
    –Sí. ¿Cuentas tus experiencias cuando cazas setas?
    –Me estás asustando.

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