Inolvidable amigo

Por Pedro García Pinto.

—Pues la hemos hecho buena. La gasolinera está cerrada. Cerrada y abandonada.
—Hay un letrero pegado en varios postes. Acércate.
—Lo que era de suponer: la han trasladado a la autovía. Y eso que era una institución comarcal, ahora la gente de estos pueblos tendrá que acercarse hasta la autovía para repostar.
—Al menos que hayan abierto otra más adentro. En la Puebla, en Valdemorín… a saber.
—Lo siento porque todo este rodeo lo hemos dado porque quería saludar a Joaquín. No sé si tirar para la autovía, si volvernos y preguntar… No sé.
—Qué gran tipo el Quino. ¿Cuánto dura ya vuestra amistad, cuarenta y cinco años? ¿Cincuenta?
—Éramos unos chavalillos. Cuatro años durmiendo bajo el mismo techo, comiendo los mismos potajes, jugando al fútbol en el mismo terragal… unen mucho. Una especie de hermandad. O fraternidad, si lo prefieres. Intercambiando mucho más que secretos… Qué tiempos.
—¿Y cómo no siguió estudiando? Porque mal alumno no debía ser.
—Su padre murió cuando él solo tenía quince años. Abandonó el seminario, o lo que fuese aquello, y se tuvo que ir a su pueblo. Se convirtió en el hombre de la casa y en la base del sustento de la familia. A muchos kilómetros de la capital, currelando de sol a sol, así no hay quien estudie. Y es una pena porque ahora podía ser qué sé yo, maestro, perito de algo, incluso mucho más que todo eso.
—Menos mal que luego el amigo del gobernador lo empleó en la gasolinera y lo quitó de aquel trabajo penoso e incierto.
—No te creas. En la gasolinera echaba todas las horas del mundo, más que el reloj de la torre. Era encargado, mozo, barrendero, contable… Y la de cosas que me tiene contadas. Nos veíamos muy de tarde en tarde pero cuando coincidíamos era como si hubiéramos tomado café todas las mañanas. Tiene esa gasolinera una historia muy de la época. Se la concedió al dueño, a riguroso dedo, el que fue varios años gobernador de la provincia cuando aún se podía hacer ciertas cosas. Ni que decir tiene que el tal gobernador no volvió a pagar una peseta por la gasolina que ponía, ni a su coche ni al tractor. Es más, cuando se jubiló se labró una hermosa casona en una finquita que tenía a las afueras del pueblo. No le faltaban ni su buena piscina ni su pista de tenis. Pues de cuando en cuando, no conforme con la gasola que consumía de válvula, le decía al Quino <que jugaran una partida de cartas>. Ni que decir tiene quién ganaba hasta el último penique en aquellas partidas.
—Entonces qué. ¿Nos acercamos a la autovía?
—No merece la pena. El rodeo va a ser bastante mayor y habrá dos gasolineras, una en cada sentido con dos o tres empleados que harán turnos. Que esté Joaquín no es nada seguro, mejor vamos a dar la vuelta.
—Y ya que estamos por aquí, por qué no cruzamos el río y cenamos un buen bacalao dorado con viño verde. Nos podemos quedar a dormir en la pensioncita esa tan agradable y mañana nos volvemos. Aún nos queda otra noche más del puente.
—No es mala idea. En marcha.

_____oooOooo_____

Sabíamos dónde había un embarcadero casi abandonado de los tiempos del mineral. Sobre la puerta de una caseta, resto de lo que fue algo así como una somera oficina de aduana dependiente del cuartelillo más próximo, había una campana con su cuerda colgando. Bastaba dar unos golpes de campana para que al poco rato, desde la orilla portuguesa, una patera a remos empezara a cruzar el Guadiana. Hacía varios años que no corríamos la aventura pero nada había cambiado. Ni siquiera el viejo barquero por el que se diría que no pasaban los años. Seco, la piel arrugada y morena, pequeño y decidor, el viejo barquero en un lenguaje mixto, mexturado que dicen por allá, no paró de hablar mientras con sus brazos de alfeñique remaba vigorosamente. Los remos entraban en el agua con la suavidad con que el cuchillo hiere la mantequilla. Sin embargo a cada golpe de cintura veíamos como se empequeñecía la distancia a la aldea ribereña. La primera vez que usamos sus servicios cobraba cincuenta pesetas por la travesía. Su tarifa era ahora un euro y hasta el billetillo de cinco euros que le dejé me pareció poco, por mucho que él se empeñaba en darme las vueltas.

¿Puede llamarse pensión a una casa de aldea, tal vez algo mayor que las demás que la rodean, con tres habitaciones disponibles, dos de ellas con amplia cama de matrimonio y la tercera con dos literas? ¿Siempre tiene la cocinera el bacalao desalado en su punto para en un breve tiempo presentar una fuente generosa de dicho pez, dorado con huevo y patatas fritas que tal vez no lleven ni seis días fuera de la tierra? Las sábanas de purísimo algodón y blanco restallante tal vez son algo recias y el colchón de lana algo blando, pero sumergirse en ese pequeño océano tiene algo como de sentirse en un acogedor útero materno. Una vez más nos sorprende el importe de la factura verbal y el rechazo casi enfadado de nuestro intento de dejar una propina tras un desayuno en que junto a la cafetera que huele a gloria nos deja una lechera de loza blanquísima, un azucarero que tiene la tapa descascarillada en dos sitios y un plato en el que se reúnen unas magdalenas estrelladas muy caseras con unas galletas de mantequilla, rayadas y no menos caseras que las magdalenas.

Tiene aquella tierra donde pasé breves años de profesión novel un aire poco andaluz. Parece un trozo de Castilla, tal vez más de la próxima Extremadura. Es árida, pobre, con ondulaciones suaves y duras donde entonces solo crecía la jara y años después se enseñoreaban infinitas hileras de eucaliptos, interminable ejército que alimenta la voracidad de una fábrica de celulosa no lejana. Ya me gustaría elogiar la sencillez y nobleza de sus gentes pero las recuerdo en su mayoría con esa mezquindad, esas envidias y rencores que se cuecen a fuego a lento una generación tras otra en pueblos donde se nota un punto endogámico y la visible discriminación de una escasa clase dominante con respecto a la mayoría sin más posesiones que sus humildes casas y sus brazos, tantos días caídos a lo largo del año. Eso sí, capaces de organizar sus ingenuas fiestas con poco más que unos pocos cohetes, unas guirnaldas en la plaza, unas ristras de bombillas y un pequeño tablado donde con un acordeón, una trompeta y una rústica batería la gente joven del terruño y alrededores baila hasta la extenuación de la madrugada. En alguna casa con platos de queso y chacina, un guitarrista y dos o tres cantaores, estos se aventuran en el arte de la improvisación cantando fandangos de distintos estilos cuyas letras, quintillas bien medidas en octosílabos consonantes o asonantes, qué más da, inventan sobre la marcha en bizarros desafíos. No saben que en el otro extremo de las Andalucías alpujarreñas o tierras murcianas se repiten estos desafíos en forma de trovos. Si allí predominan las pequeñas sátiras o la protesta obrera, imposible en otro ámbito por aquellos tiempos de tricornios de mano rápida (“Hoy la clase patronal/ levantó el pendón de guerra:/ sabe negarle en la sierra/ al obrero más jornal”), en esta tierra que tiene al Guadiana como líquida frontera cada vez más permeable el fandango canta amores, la tierra, la cacería, el caballo…(“Quiero vivir en Rejano/ porque me gusta de oír/ por la mañana temprano/ el canto de la perdiz/ en lo alto del romerano”).

Claro que también hay letras de fandango para el desamor, para la muerte, “Picote ya no es Picote/ que es una finca perdía/ desde que se fue a morir/ el que tanto la quería/, que se llamaba Luis”. No llego a tanto con mi pérdida reciente, pero sin llorar, ¡cuánto lo añoro!

Venció tormentas, malos vientos y embestidas enemigas, fuego amigo incluso ‘Mira cómo pone el suelo, hay que ver la de porquería que suelta…’ Y yo, sumiso, me armaba de útiles de limpieza y aseaba cualquier dificultad de lo que se desprendía de él. Lo quería a mi manera como se quiere a quien has visto recién nacido, porque lo había visto crecer, le había proporcionado cuanto iba necesitando y ahora me enorgullecía de su porte, de su aroma, de su belleza. Pocas veces como cuando estaba a su lado, añoré no haber tenido don para la música y haberle rasgueado una guitarra en las noches en que se convertía en el hidalgo centinela de la luna, en el fiel guardián de nuestro sueño.

Porque a pocas criaturas como él le vi un mayor empuje, un afán de vida, una lucha por sobrevivir que lo llevó hasta donde estaba. Lo descubrí aquella mañana de invierno en que habíamos vuelto del fin de puente festivo en Portugal cuando volvimos a la casita equidistante del parque natural y del mar. No sé qué iba a mover, en el corralillo trasero donde se acumulaba algún chisme viejo y algún resto de la obra del cierre del hueco de la escalera. Vi aquel ladrillo con un poco de arena y de él emergía, aún abiertos los cotiledones del piñón, un tierno tallo, que hacía un esfuerzo por la verticalidad, un esbozo de ramita, delicada y suave como una pluma de jilguero. Anda, pero si es un pino que está naciendo, me dije. Y con mimo lo trasplanté a una maceta que no rellené más que con arena como de la que él había nacido.

Pasaron los meses y allá mediada la primavera volvimos a la casita, más cerca del Coto que del mar. El rocío de las mañanas, la blandura que le dicen en mi pueblo, y algunos días de lluvia, más sus poderosas ganas de vivir, habían hecho de él un bello y prometedor esbozo de pino. Le procuré un sitio de sol y sombra, lo regué con no demasiado esfuerzo ni constancia y cuando llegó el verano allí estaba hecho un buen mozo, galleando con sus verdes agujas señorito entre un par de áloes que también sabían aguantar mi ausencia. Poco a poco el estío iba acabando y al regreso hice que nos acompañara. Derecho como una garrocha en su maceta y volvió a ocupar un sitio acogedor en un patio ahora más grande, el de la casa de todo el año. Vivió y creció conforme a su naturaleza. Se acabaron los riegos y los mimos que tampoco habían sido muchos. Era hora de que demostrara si valía o no para convivir en las condiciones que se le iban a exigir. Fue valiente y creció, tanto bajo mi cuidado como en mi ausencia. La norma era clara y un tanto dura: tenía que sobrevivir por sí mismo.

Pero fue aquella de hace tiempo una primavera enfermiza y peligrosa. El hibiscus, el pacífico blanco que yo cuidaba como un símbolo, por el blanco y por la paz, fue una y otra vez víctima de la insidia de los parásitos. Las hormigas hicieron del pobre pacífico su propia vaqueriza y allí estaban los pulgones de los que ellas y sus crías se alimentaban. Y la ley no escrita estaba siempre en vigor: nada de química, nada de insecticidas, ningún matabichos. Quien no estuviera en condiciones de sobrevivir debía dejar su sitio a quien sí. Con dolor y con pena arranqué el pacífico y extirpé sus raíces. No tenía la menor duda de que mi pino valiente y esforzado era quien debía ocupar ese sitio de honor delante del balcón principal. Aguantó firme un nuevo trasplante y ese fue su destino definitivo.

Es cierto que fui ayudándole a crecer más y más, le puse un tutor que le permitiera seguir vertical y desafiante, venciendo el nordeste, tan bravo tantas veces, que quería doblegarlo. Fui podando sus ramas bajas para darle la esbeltez que su situación y representatividad le otorgaban. Luego, durante una larga ausencia, me sorprendió a la vuelta con su porte de árbol adulto, con su seriedad de amigo al que ya puedes confiarle sentimientos y pesares. Su voz era el murmullo del viento cuando se enredaba en sus ramas.

El último regreso me presentó su rostro más dolorido. Observé que en sus ramas se habían formado, como telarañas venenosas, varios copos de orugas. Esperé equivocadamente que una vez más venciera las dificultades, que ideara la forma de deshacerse de ellas. Estudiaba cómo alcanzar aquellas nubecillas traidoras para hacerlas desaparecer. Porque la dura lex seguía vigente, nada de insecticidas ni químicas peores. Esperé que una vez más su valiente gallardía superara la prueba. Hasta que una mañana descubrí una repugnante procesión de peludos gusanos camino del umbral de la puerta de casa. Y como no iba yo solo al hacer el descubrimiento, como en un consejo de guerra, tuve que certificar su condena que se me exigía y firmarla a dúo. Poco después una motosierra asesina chirriaba su grito de muerte con él y tuve que contemplar cómo se desprendían sus ramas, cómo se iban a una cuba camino de un sitio de reciclaje –me dijeron para despertar mi conformidad que no llegó–. Luego, el tronco, aquella firmeza en que confié mi amistad se fue convirtiendo en trozos de madera olorosa, cada uno de los cuales arrancaba en mí jirones de piel del alma al darme su despedida.

Ellos mismos, uno de los taladores, rellenó con piedras y tierra el alcorque que durante casi veinte años fue su puesto de centinela. Tapó el hueco con una losa hermana a las demás del patio. Hice yo días más tarde todas las filigranas posibles para realizar un trabajo bien terminado con un revoco de cemento blanco. Poco después un macetón con flores ocupó un puesto encima del improvisado túmulo. Pero huyo la mirada al pasar junto a él. Me recuerda demasiado a una tumba. La tumba de un amigo, más, de un hijo vegetal y noble.

71 comentarios en “Inolvidable amigo

  1. ¡ Qué bárbaro Don Pedro G.Pinto !
    Hace un rato que he terminado su relato, y no paro de llorar.
    Es que, cuando los Mirlos cantan, no les hacen sombra ni los ruiseñores…

    Una letra de fandango de mi infancia ( ya sabe que mi padre era sevillano )
    Alto pino tiene piñas / si tiene piñas piñones / alto pino tiene piñas / quien tiene amor tiene celos / quien tiene celos pasiones / alto pino tiene piñas

  2. El duelo que planteaba Ximeno debería recogerlo también Adapts y hacer su arroz Valenciano.
    Luego se puede hacer una audición y posterior debate.
    Si necesitan jurados imparciales me postulo a ello.
    Y como recompensa les hago un arroz caldoso con carabineros y así todos contentos.
    El autor del relato sería presidente honorífico.

  3. (xxi)
    Pese a todos los capotes que me echaba la abuela al comienzo del curso 63-64 tuve que escuchar la fatídica sentencia: “Irás a un colegio interno”. El negocio de costura de mi madre era el principal problema, las aprendizas de quejaban de que era un “niño muy mirón”, las clientas recelaban de mi presencia en el probador, resumiendo “molestaba”. Me enviaron al Colegio de los Agustinos del Escorial.
    Llegué un día ventoso de octubre al Monasterio, allí estaba el colegio, teníamos unas estrechas habitaciones que daban al Patio de los Reyes que llamaban “camaretas”. Me tocó de compañero uno que era de Monóvar y le llamaban “Azorín”, escuché muchas risitas al llegar por lo que me puse en guardia. Cuando abrí el camastro para acostarme me encontré un murciélago pinchado con alfileres en la sábana. A Azorín le entró la risa tonta al ver mi cara de sorpresa pero me revolví y le hice un oso-togari, una llave de judo que se empleaba mucho en lucha libre. Le inmovilicé y le invité a cenar murciélago. Dicen que Azorín no volvió a probar la carne. Me había enfrentado a un peso pesado como Hércules Francés y no temía a nadie, a partir de aquí me hice cabecilla de los revolucionarios.
    Desayunábamos todos juntos, los pequeños, los mayores y los curas. Un mayor leía un pasaje de la Biblia mientras tanto. Observé que los curas y los mayores tenían galletas Chiquilín, mientras que los pequeños nos teníamos que conformar con unas famélicas María. Me levanté y cogí una Chiquilín de la mesa de los curas que me dieron un bofetón como respuesta. Me lo comí pero por la noche organizamos una redada en las despensas y vaciamos las existencias. Nos castigaron sin desayuno como represalia, en protesta nos meábamos por la ventana de la camareta al Patio de los Reyes. La batalla final fue un domingo cuando agredimos a los turistas con gaseosas agitadas. Llamaron a mi padre para que fuera a buscarme, me habían expulsado del colegio.
    Ante mi sorpresa mi padre apenas me regañó, conducía orgulloso un milquinientos nuevecito que le habían “concedido”, estaba fabricado en la Zona Franca de Barcelona y era matrícula M-453.882. El milagro económico del Régimen había llegado hasta nosotros, nos íbamos a cambiar de casa para que mi madre tuviera mayor espacio. Iríamos a vivir a Fernández de los Ríos esquina a Galileo, un piso tan grande que ya no les molestaría. Atrás quedaban los tiempos del envidiar el 600 nuevo y el Áskar de Don Ángel, cierto que él también había abandonado Estrella y ya había pedido un Dodge Dart de Barreiros.

  4. Estupendérrimo, como cada día, el “Fernandito”.
    Muchas gracias Marqués.
    PS
    Conocí a unos cuantos de los que habían estado internos en ese colegio, y contaban muchas anécdotas, y presumían muchísimo a cuento de las que no contaban.
    De lo de las galletas chiquilín, nunca me dijeron nada, pero claro, esos que yo conocía eran mucho mayores, y seguro que a ellos no les daban más que sopas de ajo para desayunar, que era la postguerra…

  5. Me ofende profundamente recibir mensajes como este:

    Estaré ausente de la oficina hasta el dia 09 de Septiembre próximo inclusive , responderé a su mensaje a mi regreso el citado dia.
    Gracias.

  6. Este año ha sido el primero de mi larga vida profesional en el que me he impuesto ni responder mails ni contestar al teléfono.
    Mis primeras vacaciones reales pues.

  7. Perroantonio
    viernes, 23/08/2019 a las 15:16
    Fernandito II.

    Pues el que les decía yo ayer, a las 13’46, que habían contado por la radio, no tenía 13 años, sino 8. Y estuvo circulando por la autopista de su zona con el VW automático de sus padres, durante hora y media, a más de cien por hora, hasta que vio que su madre, con la policía, le alcanzaba, y, entonces puso los intermitentes y fue poco a poco bajando la velocidad, hasta que se paró en el Arcen.
    Claro que eso era en Alemania…

  8. Perroantonio
    viernes, 23/08/2019 a las 15:16
    Fernandito II.

    Me descojono vivo. «Milifor ni qué pollas». La cachaza del tío es antológica.

  9. Es usted un gran narrador, Pedro Pinto.

    Y la ley no escrita estaba siempre en vigor: nada de química, nada de insecticidas, ningún matabichos. Quien no estuviera en condiciones de sobrevivir debía dejar su sitio a quien sí.

    Y un insustancial. Qué ley no escrita ni qué cojones.

  10. Seco, la piel arrugada y morena, pequeño y decidor, el viejo barquero en un lenguaje mixto, mexturado que dicen por allá, […]

    Aquello de MGauss un día sobre que los portugueses dicen las cosas más básicas con palabras naturalmente catedráticas. (No lo encuentro, SNIF).

  11. Arbolicos. Seguro que a pesar de que lo aprendisteis de jóvenes aún no se os ha olvidado el chiste del bombero que era tartamudo y para arrancar a hablar tenía que ponerse a cantar:
    —S’ESTÁ-QUE-MAN-DO L’AMA-ZO-NÍA, DUBI-DÚ, DUBI-DÚ, DU-A…

  12. La propiedad privada y el chorro del aire. Hace años exponían en el Guggenheim unas obras de arte de Yoko Ono y había una obra de arte de Yoko Ono que consistía en una máquina de aquellas de chicles de bola, que dispensaba, moneda mediante, unas ampollas de plástico llenas de aire. Esto del aire parece una bobada y mira, no es lo mismo vender humo que vender aire.

    La selva inflamable, la deforestación.

    He visto (o vuelto a ver, quién sabe) estos días Fitzcarraldo. Creo que Gómez la comentó una vez a propósito de la pesadilla de aquel rodaje, una semana santa viviente de la propia historia relatada. Es muy buena.

  13. Buenas noches nos de Dios y parte en su gloria, amén.
    Este encabezamiento es por no desmerecer el carácter beatífico que me achaca Fernandito en sus aventuras.
    Ya sé que no son horas, pero no quería esperar demasiado para darle la razón a Don Ximeno, porque cuando lleva razón hay que dársela, como a todo hijo de vecino (por cierto, doy por recibido el guante que me lanza y, aunque mi conciencia me aconseja no aceptar lance tan desigual, lo haré siguiendo el precepto cristiano de enseñar al que no sabe. Por supuesto elijo paella de arroz seco, el caldoso lo hace cualquiera)
    Acabo de comerme un chuletón de ternera retinta a la brasa en Villablanca (Huelva) y debo reconocer que se trata de una carne excepcional, tierna a la par que sabrosa, que no tiene nada que envidiar a otras famosas terneras como la rubia galaica o la avileña, por lo que no debe tener en cuenta el rictus de escepticismo que se dibujó en mi rostro cuando me ensalzó sus cualidades en la fiesta al contado, pues fue fruto de la ignorancia.
    Que conste en acta.

  14. ¡Ayer volvió el Guadiana a chopsuey!
    Siempre me gustan los viajes bien descritos por el entorno, si se conoce el entorno y lo que hay, cuando se sabe de lo que se habla, vamos.

    Gracias, Procuro Fijarme, por el vínculo de la Amazonia, estaba evitando leer sobre el tema para no desesperarme:

    Como el dosel no deja ver lo que sucede en el sotobosque, los incendios en la Amazonía solo pueden ser combatidos desde tierra y muchas veces pasan desapercibidos.
    “Es un desastre que se mueve lentamente y solo llegan a la prensa después de haber estado ardiendo durante días”.

    Menos mal que lo que dice del cambio climático es todo mentira.

    He estado leyendo esta semana las Aventuras de Arturo Marian Llanos, me pregunto qué opinaría el pintor de la revolución biológica que se acerca. Aunque supongo que él creía que la tercera guerra mundial iba a llegar antes.

    El libro, leído en cinco o seis sentadas, me ha gustado mucho, no tenía previsto leerlo ahora, pero está claro que completaba la visita a la Casa de Barajas, si hasta sale el chiguagua Boris.

    Y como soy jóven me he comprado la guía para jóvenes de king krimson, doble vinilo recopilatorio que evita los temas más largos. Contiene Moonchild, por supuesto, y Groon (que yo creía que era la que puso Ximeno en la fiesta pero no sé), y mola, aunque yo soy más de lo que grabó Fripp con Bowie.

  15. Buenos días a todos, y a Gomez en especial.

    Hablando de la revolución biológica que se nos avecina :
    ¿ Alguno de ustedes ha leído del todo “Fall , or Dodge in Hell ” de Neal Stephenson , y estaría dispuesto a irme destripando el final ?

    Es que soy forofa de Stephenson , y me compro, y me leo, todo lo que publica. ( Aunque algunos de sus libros me rebasen y los acabe regalando ). El caso es que la historia del pobre Dodge, me está dejando hecha virutas, y eso que de momento, estoy todavía en pleno proceso de criogenización para preservar el “conectron”.
    Y lo voy leyendo a poquitos, cuando me siento con ánimos, y dejándolo en cuanto me da demasiada pena de todos… Y ninguna de las reseñas americanas , que son las que normalmente destripan los libros, al menos ninguna de las que he encontrado, me ayuda.

    Y todavía no estoy suficientemente cómoda con mi Kindle nuevo, como para atreverme a ir adelantando y volviendo atrás, con movimiento de lanzadera, como haría con un libro en papel, y tengo que leer todo seguido

    Por Favor

  16. Agradezco sus benevolencias. Y me sigo preguntando qué hago yo aquí entre gente de tanta valía y conocimientos.

  17. Olmedo
    sábado, 24/08/2019 a las 01:39

    Olmedo, su paella, pese a todos los inconvenientes y asesores, salió tan buena que no quedó más que la paella de juguete suministrada por el Marqués.
    El arroz de su santísima, era sólo para chicas, pero también bueno sin embargo.
    El de Ximeno, no lo he catado, (todavía) pero me temo que estará a nivel muy alto y con conocimiento del medio en el que transita desde generaciones.
    El arroz caldoso de carabineros, le invito a hacerlo, que lo hace cualquiera.
    Como las paellas, que salga bueno de cojones, es otra cosa.
    Nos han jodio los cuñaos…

  18. (xxii)
    “Chelo modas” iba como un tiro. En su nueva ubicación en Fernández de los Ríos había crecido mucho el negocio, mi madre tenía una “oficiala”, Maruja, y cuatro “aprendizas”, Emilia, Merche, la Manoli y la Rosi. Como no se podía ocupar de la casa contrató a una fámula, Pilar. Mi padre fue desplazado del cuarto donde tenía sus archiperres para hacer allí el dormitorio de Pilar. Mi abuela dirigía el cotarro con mano de hierro y al mediodía se reunían todas para comer en la cocina, tenían además su cuarto de baño propio. Por su fuera poco el lío que había en casa se vino a vivir con nosotros mi prima Merche, la que vivía en Bournemouth, mi tío ansiaba volver a España y estaba haciendo gestiones para comprar la licencia de un taxis y poder trabajar de “rosquilla” en Madrid. En el colmo del disparate mi madre se quedó embarazada y cuando todos esperábamos un hermanito apareció “otra” niña. Un día a la hora de comer conté a la tropa, éramos 13, 11 mujeres mi padre y yo.
    Corría 1965, el Plan de Estabilización había dado sus frutos, se crecía a dos dígitos, llevábamos 25 años de Paz. Pero lo que me convenció de las bondades del Régimen, del cambio social que se había operado, fue un hecho insólito, mi abuela se compró un 600E blanco. Además mis padres compraron un apartamento en Benidorm donde se abrieron mis horizontes a la modernidad. Atrás quedaba definitivamente esa España en blanco y negro en la que todavía vivían los de Estrella 3 y los hermanos Horrillo a los que nunca mas volví a ver.
    Mi prima Merche tenía 14 años cuando llegó a España hablando un español muy defectuoso. La llevaron a mi colegio, el Decroly, pero la pusieron en primero de Bachillerato en el mismo curso que yo que tenía 10 años. Era guapísima y ahora nuestra diferencia de edad un abismo. En su clase estaba una niña que se llamaba Begoña Cerezo, con los ojos verdes mas bonitos que jamás hubiera visto. Era la niña mayor de una saga interminable de hermanos, las familias numerosas tan frecuentes entonces. Los Cerezo era una institución, como los Chozas, sus padres eran además importantes jerarcas del Movimiento y aquello imponía respeto en el colegio. Un sábado por la tarde estaba solito en casa viendo “Viaje al fondo del mar”, una fabulosa serie de entonces. De repente entró mi prima con una amiga del colegio y pasaron a saludarme. Me dio un vuelco el corazón, era Begoña. Me puse tan nervioso que comenté una chorrada sobre el Seaview y Kowalski, no me hicieron mucho caso y se marcharon riendo, escuché por el pasillo como Begoña dijo: “Este niño es tonto”.
    Andaba yo por entonces leyendo el Guzmán de Alfarache que me dio mucha fuerza para superar aquella suprema humillación, las palabras “niño” y “tonto” resonaban en mi mente. Me dije a mí mismo: “Paciencia y barajar”. El destino hablaría, vaya que sí hablaría.

  19. Recuerdo a marquésdecubaslibres comentando que fumar en el siglo XXI era de idiotas o algo así (qué intolerante me parecía cuando llegué a chopsuey). Ahora, leído el final de Aventuras de AMLL, veo que es un sufrido patriarca. Y veo a Fernandito apuntando maneras para eso.

  20. “Viaje al fondo del mar”

    Macuerdo.
    Nunca me cuadró la extraña proa del submarino, yo ya sabía cómo era un submarino.

  21. JrG ( 11’03 )
    Me ha encantado su reportaje sobre la resurección del Bentley Corniche.

    Tengo una prima mucho más joven y multiforretis, y de vez en cuando me da un paseo por Madrid en su Bentley descapotable.
    Y todos le ceden el paso , y le lanzan piropos ( no se sabe muy bien si es a ella o al coche ) , pero ella, ni se da por enterada, desde su Edén particular. ( Edén que engloba por un rato, a quienes la acompañemos ).

    Si el gobierno del UK sigue adelante con su intención de suprimir los coches particulares con el cuento del CO2 de origen antropogénico, esos coches se verán en los museos del futuro, y nadie se podrá imaginar el placer que era ir en ellos.

  22. Si el gobierno del UK sigue adelante con su intención de suprimir los coches particulares

    ¿Lo cualo?
    Es broma claro

  23. Adaptaciones
    sábado, 24/08/2019 a las 14:44
    Si el gobierno del UK sigue adelante con su intención de suprimir los coches particulares
    ¿Lo cualo?
    Es broma claro

    JAJAJA
    Pero, pero… ¿No te has enterado?
    Claro, ¡como no lees los periódicos y vives en la inopia de los barranquistas!

  24. Pues si no viene nadie, me voy a aprovechar y les voy a poner enlaces herejes sobre lo del Cambio Climático. El que avisa no es traidor.

    Este va de los fuegos Amazónicos. Y a su vez enlaza datos, que muestran que hay mucho menos fuegos que en la pasada década, y que suelen ser intencionados, en tierras bordeando la selva, para facilitar su cultivo. No por culpa del C.C.

  25. Y este otro
    Cuenta como los Obama, se han comprado, por15 millones de dólares, una “casita”, justo en primera linea de mar, con playa propia y hangar para barco, en Martha’s Vineyard ( donde veranean los millonarios americanos de toda la vida ).

    Pero tiene que ser mentira, por dos razones:

    1 – Porque Obama era de los que insistía en la subida del nivel de los océanos, por culpa del Calentamiento Global Antropogénico y se dedicó dedicó a luchar contra ello. ¿ Acaso él mismo no se lo creía ? Y si sí creía en ello, ¿ no sería una inversión disparatada por su parte?

    2 – Porque el día pasado leí no se donde que los Obama se divorciaban. Y no se compra uno una casa así, cuando empieza a divorciarse.

    Pues eso. Seguro que son puras “Fake News”, y ni se divorcian, ni se compran la casa, ni nada.
    Ya siento

  26. Sin ánimo de polémicas Viejecita, que se esté quemando menos Amazonas que en los 90 es lógico, cada vez queda menos bosque que quemar.
    Que no lo produce el cambio climático también es obvio, lo produce el hombre.
    Que tendrá y tiene efecto en nuestra atmósfera, también es obvio.
    Que las cifras que se dan del porcentaje quemado son muy poco exactas, ya que si sumamos lo que se va quemando de Amazonas en toda su historia documentada, no quedaría nada desde hace años.
    No obstante que con el fuego cada vez queda menos es cierto.
    Que los Franceses se pongan ahora bordes con Brasil no es por el fuego del Amazonas, aunque le ha llegado pintiparado el asunto a Macron. Lo que quiere es salirse del acuerdo de libre comercio con Sudamérica, que tan perjudicial será para su agricultura que ya está severamente tocada.

  27. Gracias por sus buenos deseos, Viejecita. Vamos mejorando, pero más despacio de lo que quisiera. A ver, nunca mejor dicho, qué pasa con mi ojo.

    Algo que escribí sobre los lectores editoriales cuando era lector editorial.

  28. Viejecita, sólo decir que el artículo de opinión de Amazon files que enlaza datos que explican que los incendios en la Amazonia no han aumentado, es un artículo de la BBC.
    The Amazon in Brazil is on fire – how bad is it? By The Visual and Data Journalism Team BBC News
    Y que el artículo que enlazó Procuro Fijarme explicando las causas por las que la selva amazónica es mucho más inflamable ahora que hace unos años, es también de la BBC.
    Incendios en el Amazonas: cómo la selva amazónica se volvió más inflamable pese a ser uno de los lugares más húmedos del mundo. Stefania Gozzer. BBC News Mundo
    Curiosamente la gráfica de los últimos años del número de incendios al año en los dos artículos es la misma. Aunque el artículo de Viejecita luego va a décadas anteriores.
    Son dos artículos que se complementan contradiciendose y dejando muchas incógnitas.

  29. Aunque lo que dice JRG es seguramente la clave de las contradicciones entre los dos artículos:

    … que se esté quemando menos Amazonas que en los 90 es lógico, cada vez queda menos bosque que quemar.

  30. Buenos días a todos :
    Ante todo ; dar ánimos a Gomez. Esas heridas de la córnea son pesadas, sobre todo si el cuerpo extraño era metal, pero cuando se le pasen el dolor y las molestias, y los médicos le dejan olvidarse de ellos, recordará estos días incluso con nostalgia.
    En cualquier caso, mantengo los dedos cruzados por usted, en los ratos en que no estoy trabajando con las manos : hoy tengo otra vez a todos a almorzar. Un mínimo de tres turnos.

    Adaptaciones, Procuro, JrG, Claudio Sífilis;
    Les agradezco muchísimo que se lean mis enlaces herejes sobre el C.C. de origen antropogénico, a pesar de mi aviso de qué iban.
    Ningún “hereje” sostiene que no haya Cambio Climático.

    Lo que dicen todos ellos ( y entre ellos están científicos especializados en el tema como Pielke jr, como Judith Curry, como Lindzen- San Lindzen para mí – y muchos más ) es que Siempre ha habido oscilaciones en el clima, dependiendo de la actividad solar, de las nubes, de los volcanes, de las variaciones en el eje de la tierra, etc etc, y que pensar que el aumento del CO2 de la atmósfera, debido a la actividad humana, sea el único, o, al menos el principal causante de ello es pura presunción.
    Y que los del IPCC tienen la agenda que tienen. Y usan los datos a partir de cuando les interesa, para que avalen sus estrategias. Y así bajar el primer mundo al nivel del tercero , para igualanos a todos ( a todos los súbditos), por abajo.
    En vez de proteger a la gente de las consecuencias que ese Cambio Climático pudiera tener para ellos, manteniendo humedales, prohibiendo construir en cauces de ríos etc etc .
    Y, por supuesto siguiendo con la investigación para intentar buscar alternativas rentables ( que, de momento, las alternativas que hay, ni son efectivas, ni son rentables ), a la energía fósil , y así librarnos de los Maduro, de los Príncipes del Golfo, y demás totalitarios.

    Pero mientras a los científicos “herejes” no sólo no se les haga caso, sino que ni siquiera se les deje publicar los “papers” con los resultados de sus trabajos y con sus dudas, me parece que vamos mal.
    Debería borrar esto, porque me tengo que volver a mi cocina, y ni siquiera voy a poder corregir errores, que los habrá en mi post, pero lo dejo.
    Ya siento

  31. El mundo está lleno de sicópatas.
    Me estoy fumando un cigarrito con el café en el jardín, y llega entre el silencio que da el amanecer de bruma, una musiquita de acordeón.
    Pero quién puede atronarse el cerebro con monsergas de acordeón a estas horas, joderrr.
    Así es que sólo puedes salir con tu chaleco amarillo a romper algo o no sé matar a tus hijos o así…
    Qué daño hacen las músicas populares.
    Así que retorno a mi trabajo de documentación sobre 1965 en Madrid y saco este trozo del NODO sobre el concierto que dieron en las Ventas, los de Liverpool. y este otro más de hoy.
    Así que me pongo el Turning Point de el gran maestro Jhon Mayall, para contrarrestar.

  32. viejecita
    domingo, 25/08/2019 a las 09:22

    Creo que todos la entendemos bien Viejecita. Al menos yo creo entender lo que dice, y le doy razón en que no creo que el hombre sea el responsable de este asunto que tanto miedo da al mundo, y que despierta las culpas de los que no son responsables, pero quieren hacer algo. Tanto los que lo creen como los que lo manejan, y ponen a niñas “raritas” como voceros de no se sabe muy bien qué y llegan presidentes y expresidentes, la cultura y la incultura, a salir en esas fotos, con convicción o con perfil.
    No obstante, además de tirar menos y ser menos absurdos con donde vivimos, podemos seguir seguir siendo urbanos y civilizados, aplicando cada uno sentido común y no revoluciones.
    Si nos dieran un mensaje de adultos y unas instrucciones sensatas globales, igual todos hacían caso, o al menos muchos.
    Con que dijeran TODA la verdad…en vez de dar miedo y aprovechar la ocasión.

  33. CUERPO EXTRAÑO EN UN OJO (LA NOVELA)

    Arreglado, Viejecita. Parece que el oftalmólogo que me atendió el otro día padecía alguna deficiencia visual y se le había pasado un resto. Nueva visita a urgencias y, en espera de que la epopeya se lleve a la gran pantalla, ahora mismo me siento como el león de Androcles.

  34. Jodido el tema del ojo de Gomez.
    En una ocasión me sucedió algo similar. Una virutita de acero se me metió en el ojo, estando en mi torno casero. Me molestó un poco, pero no necesité ir al oculista.
    Al cabo de unos días el dolor era tremendo, puntiagudo, insufrible.
    Fuí a urgencias en una mañana de martes, y había oculista en el hosopital.
    Después de una observación cuidadosa, me comentó que una virutita se había oxidado en el interior del ojo y que debería sacarla con una pequeña intervención.
    La anestesia es local, y no puedes verle al médico trabajar en el asunto.
    Los dos días posteriores con un parche como el de Madonna, pero para algo concreto y no para parecer maligno, fueron “divertidos”.
    Cuídese Gomez.

  35. ¡ Vaya Gomez, respiro aliviada !
    Muchas gracias .

    Y gracias también a JrG por decir que me comprende. Y que, por supuesto, da por sentado que reciclo todo lo que puedo, e intento no despilfarrar agua, ni energía.
    Pero claro, para los Mann, los Gore, los Oreskes , los de Greenpeace, etc, el despilfarro es que sigamos aquí, tantos y tantos vejestorios que ya no somos rentables…
    ¡ Porca miseria !
    En el siguiente descanso me meteré a ver el relato de Gomez, y todos los enlaces.
    Hasta luego, pues, y
    Gracias de nuevo

  36. En un descanso cortito, que todavía no me había ganado ( ¡ qué vicio tengo con ustedes ! ):

    Gómez
    domingo, 25/08/2019 a las 09:54
    CUERPO EXTRAÑO EN UN OJO (LA NOVELA)
    …ahora mismo me siento como el león de Androcles.

    Sí, usted será el león pero, ¿ y Androcles ?, ¿ Quien es Androcles ?
    ¿ El segundo oftalmólogo que sí le sacó el cuerpo extraño del ojo ?
    ¿ La persona que , a pesar de su lógica reticencia a volver de nuevo al hospital, le convenció de que su dolor continuado en el ojo no era normal , y que tenía que volver ?

    Me vuelvo a mis tareas, aunque con la curiosidad insatisfecha. De momento. Pero cuente, por Favor.

  37. 1

    https://es.wikisource.org/wiki/Androcles_y_el_le%C3%B3n

    Un esclavo llamado Androcles tuvo la oportunidad de escapar un día y corrió hacia la foresta.

    Y mientras caminaba sin rumbo llegó a donde yacía un león, que gimiendo le suplicó:

    -Por favor te ruego que me ayudes, pues tropecé con un espino y una púa se me enterró en la garra y me tiene sangrando y adolorido.

    Androcles lo examinó y gentilmente extrajo la espina, lavó y curó la herida. El león lo invitó a su cueva donde compartía con él el alimento.

    Pero días después, Androcles y el león fueron encontrados por sus buscadores. Llevado Androcles al emperador fue condenado al redondel a luchar contra los leones.

    Una vez en la arena, fue suelto un león, y éste empezó a rugir y buscar el asalto a su víctima. Pero a medida que se le acercó reconoció a su benefactor y se lanzó sobre él pero para lamerlo cariñosamente y posarse en su regazo como una fiel mascota. Sorprendido el emperador por lo sucedido, supo al final la historia y perdonó al esclavo y liberó en la foresta al león.

  38. 2…

    LA VERDADERA HISTORIA DE ANDROCLES Y EL LEÓN

    Aunque ningún estudioso se toma la molestia de aludir al asunto, es muy conocido que el esclavo Androcles era el más destacado dentista de su época. De hecho, su reputación era tan buena que el emperador de roma pidió que Androcles lo acompañara como dentista imperial cuando se embarcó en su expedición a África.

    Un día, en el límite de un vasto desierto, Androcles se encontró con un león que parecía sufrir mucho. Al parecer, el león había sido tan tonto que había intentado comerse la dura piel de un anglosajón que había llegado para colonizar aquella parte de África. Como consecuencia, el pobre animal se rompió todos los dientes.

    Al oír los gemidos del león, Androcles se apiadó de él y decidó darle un juego perfecto de dientes de oro, completamente gratis. Después de que Androcles ejecutara la delicada operación, el león le dio la gracias efusivamente y se internó a toda prisa en el desierto.

    Algunos años después, durante la época de la primera persecución, Androcles, que era un buen cristiano, fue denunciado y llevado al Circo de Roma. Allí, junto a sus correligionarios, fue arrojado a un grupo de leones hambrientos, ante toda la nobleza de Roma y su antiguo amo, el emperador. Mientras Androcles se mantenía de pie en el centro del circo, un león salió de su jaula dorada y se encaminó directamente hacia él con las fauces bien abiertas.

    Al mirar el interior del hocico, Androcles reconoció los dientes de oro que había colocado allí muchos años antes, y el grito de terror que asomaba a sus labios se convirtió en una exclamación de júbilo. Y el león, al identificar a su viejo amigo el dentista, se echó mansamente a sus pies y se los lamió.

    Mientras lamía los pies de Androcles, el león se preguntaba cuál sería la mejor manera de mostrar su gratitud al hombre que en una ocasión lo había curado sin coste alguno. No tardó en ocurrírsele una forma maravillosa de dar al dentista gran publicidad ante el emperador de Roma y todos sus nobles. Y así, levantándose sobre sus patas traseras y rugiendo con fuerza, devoró a Androcles en unos pocos bocados, para demostrar la excelencia de los dientes de oro que el dentista había fabricado.

    (Oscar Wilde)

  39. (xxii)
    Tras 23 intentos mi madre consiguió aprobar el examen práctico de conducir, sin embargo el primer día que salió con mi padre manejando ella el 600E volvió llorando y jurando que jamás volvería a conducir. Mi abuela se mosqueó mucho porque le tenía mucha manía a mi padre y no quería que usara su coche. Le propuse enseñarla yo a conducir pero el primer día ya nos dimos cuenta que era imposible porque no llegaba bien a los pedales. Su padre fue un pelotari navarro que medía casi dos metros pero su madre era una filipina muy bajita y había salido a ella. A ella la llamábamos la “china” y a mí de pequeño ella me llamaba “mi chinito” por los rasgos orientales que habíamos heredado. También me di cuenta que aunque tenía solo 11 años para cumplir 12 era ya mas alto que ella.
    Estaba en segundo de bachillerato y el colegio estaba en Rodríguez san Pedro. Como el coche estaba aparcado en Galileo y me había quedado con las llaves pensé en ir al colegio en el 600E. Me puse un sombrero de mi padre para disimular y bajaba conduciendo por Galileo hasta Rodríguez san Pedro donde tomaba una curva de 90º a derechas, el “todo atrás” respondía a mi gusto, y me iba hasta el callejón de Antonio Palomino donde entraba a contra dirección para aparcar. Era un callejón solitario que solo se usaba para las peleas a la salida del colegio y siempre había sitio. Cuando cogí confianza con la máquina le dije a mi prima Merche que le dijera a Begoña que las invitaba a dar un paseo en “mi” coche. Mi prima se chivó a mi padre y un día él me siguió en su coche hasta el Palomino y cuando me bajé me pidió las llaves. Me negué porque eran de mi abuela y le dije que estaba harto de su “agobiante tutela”. Esta frase se la había escuchado a José Bódalo en Estudio 1 que nunca me lo perdía. Mi padre me las quitó de un zarpazo y dijo que me iba “a llevar al psicólogo”. Esto también lo había oído en Estudio 1.
    En aquel curso hubo un gran acontecimiento. Elíseo Francés era mi mejor amigo pese a las constantes derrotas que me infligía en catch. Un día el profesor nos contó que había tenido un accidente y tardaría en volver, al parecer en las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy le había estallado un petardo causándole importantes heridas las cuales se infectaron y contrajo botulismo. Le ingresaron en el Hospital del Rey y le tuvieron que hacer un agujerito en la tráquea para conectarle un tubo y que respirara. El profesor nos dijo que estaba muy mal y que quizás no volvería nunca. A mí me dio tanta pena que salí a la pizarra y pedí a mis compañeros que hiciéramos una colecta para comprarle algún regalo y que le escribiéramos una carta de ánimo. Así lo hicimos y al final se curó creo yo que en parte gracias a nuestros regalos y a la carta.

  40. 3

    León y cronopio

    Un cronopio que anda por el desierto se encuentra con un león, y tiene lugar el diálogo siguiente:
    León.-Te como.
    Cronopio (afligidísimo pero con dignidad).-Y bueno.
    León.-Ah, eso no. Nada de mártires conmigo. Échate a llorar, o lucha, una de dos. Así no te puedo comer. Vamos, estoy esperando. ¿No dices nada?
    El cronopio no dice nada, y el león está perplejo, hasta que le viene una idea.
    León.-Menos mal que tengo una espina en la mano izquierda que me fastidia mucho. Sácamela y te perdonaré.
    El cronopio le saca la espina y el león se va, gruñendo de mala gana:
    -Gracias, Androcles

    (Julio Cortázar)

  41. Estupendos los textos sobre Androcles y el León que nos ha traído , Gomez. Textos que ya conocía, que para algo soy forofa de Cortázar y de Oscar Wilde, pero:
    ¡ Quiero el suyo ! ¿ Quien es su Androcles ?.

    ¡ Caray con Fernandito ! ¿ Se estará volviendo santo a medida que crece ? Espero que no.

  42. Me ha pasado como a Sífilis, el capítulo de hoy era el XXIII, no el XXII. Mañana en el XXIV me caigo del caballo.

  43. viejecita
    domingo, 25/08/2019 a las 09:22
    Adaptaciones, Procuro, JrG, Claudio Sífilis;
    Les agradezco muchísimo que se lean mis enlaces herejes sobre el C.C. de origen antropogénico, a pesar de mi aviso de qué iban.
    Ningún “hereje” sostiene que no haya Cambio Climático.

    Yo no leo sus enlaces, Viejecita. No sé si hay cambio climático, no sé si el cambio climático que no sé si hay es antropogénico o es como los árboles del Amazonas, que los puso Dios, y a quien Dios le dé los árboles que san Pedro se los bendiga. Sé que la ardilla de Estrabón es un cuento, pero confieso que tengo un apego irracional por la fotosíntesis, por la fotosíntesis y por el Winston. Resulta que hoy El País trae en primera una foto de unas dendrocolillas brasileñas con este pie: «La Amazonia arde. Los ambientalistas señalan a Bolsonaro». No arde solo Brasil, así que hay quien en otros medios de comunicación de masas observa que las noticias sobre el Amazonas son activismo fementido para ganar a Bolsonaro en el bingo lo que no supieron ganarle en las urnas. Tampoco faltan afiladas críticas que subrayan que en Bolivia está Evo y ¡en Bolivia el fuego es mucho peor! ¡Pues mira que en África…!, comentan unos terceros pero no por ello menos desenmascaradores críticos: África se quema con una cantidad de fuegos que eso sí que es la luna que, como la mires, no te va a dejar ver las estrellas ni enhebrar más agujas en tu puta vida. ME QUEDO MÁS TRANQUILA.

  44. Interesante la historia de este BABS, que se construyó como coche de records con un motor de aviación de 12 cilindros y 27.000 cc.
    Casi 450 CV de potencia, que se transmitían por cadenas a las ruedas posteriores.
    En un intento en las playas de Pendine Sands (Gales) su piloto quedó parcialmente decapitado.
    Como castigo para el coche, este fué enterrado en las arenas de esa playa, hasta que en 1967 Owen Wyn Owen con unas fotografías localizó el lugar donde se encontraba enterrado.
    Tardaría dos años en encontrar a algún familiar del piloto fallecido Parry Thomas, para que le dieran permiso de hacerlo.
    Lo logró y le costó un año más el restaurarlo, hasta su primera prueba en 1970.
    Ahora es su hijo quien lo maneja.

  45. ¿Qué dije la otra semana de Hermoso? Me corto la lengua en pedacitos. Hay que sacar inmediatamente a Hermoso por Vitolo y a Thomas por Llorente. Y retrasar al menino 20 metros.

  46. Pues les enlazo este hilo de Plaza Moyúa, por si se arriesgan .
    Es sobre Mann, su palo de Hockey, etc etc.
    A mí me ha encantado, pero es que yo soy hereje total.

    Y buenas noches a todos

  47. Viejecita, llevamos leyendo a esos supuestos «herejes» contra el cambio climático desde 2004, cuando empezamos a seguir el blog CO2 de Antón Uriarte. Es decir, tenemos ya una perspectiva de unos 15 años sobre el fenómeno.

    Uriarte, un tipo especialmente serio (en todos los sentidos) dedicaba su cruzada personal a señalar que el CO2 no podía ser el enemigo en el llamado «calentamiento global». Uriarte nos enseñó a leer a otros climatólogos y a mí personalmente a andarme con pies de plomo en estos asuntos. Sin haber manifestado nunca opiniones determinantes al respecto, me han acusado tanto de ecologista radical como de todo lo contrario, «negacionista» del cambio climático, lo que da idea del enconamiento irracional y del bajo nivel general del debate.

    Por otra parte, a los supuestos «herejes» les venimos viendo el plumero desde hace años. Empezaron diciendo:

    1. No podemos saber si hay cambio climático, pues aún no hemos medido una escala temporal suficiente. Tomar medidas contra algo que no sabemos si está ocurriendo es absurdo.
    2. Bueno, sí, hay un ligero calentamiento, pero no sabemos por qué se está produciendo, si por perturbaciones solares, variaciones magnéticas, fenómenos terrestres o extraterrestres. Tomar medidas contra algo que no sabemos por qué está ocurriendo es absurdo.
    3. Bueno, sí parece haber cierto calentamiento global, pero de ninguna manera lo podemos calificar como «calentamiento global acojonante». Además no conocemos realmente qué impacto humano hay en este calentamiento, así que tomar medidas sólo destinadas a reducir el impacto humano es absurdo.
    4. Vale, de acuerdo, sí hay influencia antropogénica en el calentamiento global, pero es casi irrelevante por lo que etcétera, etcétera.

    Los supuestos «herejes», según su grado de conocimiento van situándose en algún punto de esta escala, aunque lo notorio es que su opinión es de carácter político, de franca oposición al cambio de modelo energético, siendo la supuesta «herejía» un matiz anecdótico.

    Por su parte, los apóstoles del calentamiento son directamente creyentes.

    En un lugar más indefinido nos colocamos quienes tenemos el culo pelado de escuchar a tantos predicadores, sean creyentes o protestantes. Cualquier simio humano con ojos, narices, oído y cerebro funcionales sabe que el ser humano SÍ influye en el planeta: en su fauna, en su flora, en la desecación de zonas pantanosas, en la desertización de cuencas, en la sustitución de bosques y selvas por zonas de cultivo, en la extinción de las especies no decorativas, en la saturación del espectro radioeléctrico, en la producción de materiales radiactivos, en la contaminación de cuencas, ríos y mares, etcétera, etcétera, etcétera. Yo no tengo duda ninguna de que el ser humano influye en el clima. Me basta salir o entrar en una gran ciudad para comprobarlo.

    ¿Qué influencia tiene la actividad humana en el clima global? ¿Es alarmante como sostienen los partidarios del cambio de modelo energético (y por tanto económico) o irrelevante como sostienen los conservadores del modelo actual (conservadores del modelo energético y económico)? Francamente, el tema es de tal complejidad que se me escapa. Lo que ocurre es que sí soy muy partidario de racionalizar la actividad destructora humana, lo que implica restringir, limitar y, como dirían los anarcocapitalistas, «coartar la libertad» de estos bípedos. Y lo que ya no me trago a estas alturas son los mensajes del «hundimiento económico acojonante» por sustituir las centrales térmicas por aerogeneradores o centrales solares. Menos lobos, «herejes».

  48. Pues nada :
    Como está visto que ni siquiera se van a molestar en ir a los enlaces “herejes” que les suba, y leer lo que digan, y lo que apoyen con datos y / o, con gráficas, ni quienes sean, ni cuan dignos de credibilidad , los que firmen esas gráficas, esos estudios, o esos datos,

    Y como estoy demasiado enganchada al Chop Suey como para arriesgarme a que se me expulse a las tinieblas exteriores :
    Me comprometo a no volver a mencionar el “Cambio Climático Antropogénico debido al CO2 “, y a no volver a enlazar un solo artículo “hereje”, a menos que alguien, De La Dirección, me lo pida.

    Pido mil perdones por mis múltiples errores ( aunque siga mascullando por lo bajini ; ” eppur si muove” ), mientras oigo llover torrencialmente.

    Ya siento

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