Calles de piedra dorada

Apareció una mañana de verano preguntando por una visita guiada a la Casona. Era un hombre alto y grueso, de barba canosa y cuidada, cordial y con esa sonrisa bonachona de la que surge pronta la conversación para disfrutar de la gente. Se llamaba Santiago y era funcionario en Pamplona.

El viento de la imbecilidad

Una recopilación de citas de Álvaro Quintana Baudelaire, manirroto y dado al exceso, dilapidó su herencia en amantes, borracheras insondables y extravíos más o menos prolongados en los paraísos artificiales. Desde joven arrastraba una sífilis que lo corroía lentamente, enfermedad que se alió con la vida desordenada para minar del todo su cuerpo. Un primer… Leer más El viento de la imbecilidad